11 octubre 2022

Ucrania, martirizada por Rusia en una guerra salvaje, que Europa y la OTAN lamentan de palabra y no se atreven a cortar con energía


Quizás más de un lector se inclinará, en una lectura precipitada, a opinar que soy partidario de una guerra abierta y total en y por Ucrania.

Craso error pensar de manera simplista que el “si vis pacem para bellum” (si quieres la paz, prepara la guerra) se puede tomar en cuenta sin considerar la realidad patente en el país del Dniéper.

Muchos opinantes equiparan las acciones de Ucrania con las de Rusia, y así llegan a justificar malamente que Rusia reaccione ante las acciones defensivas y castigadoras de una Ucrania salvajemente destrozada.

Está claro que Putin y su constelación de generales genocidas solamente conciben el exterminio de Ucrania y sus pobladores, cual intentaron ya hacer en tantos países, como Afganistán, Georgia, Armenia, etcétera, sin más resultados que la muerte de millares de inocentes.

Putin se siente, por una parte, acorralado, en cuanto la guerra que concibió para una semana, va a durarle más de un semestre, sin resultados convincentes, y experimentando la destrucción de sus más icónicas

estructuras, cual el puente de Kerch, el que une el sur de Rusia con la expoliada Crimea.

Y ese Putin que roza lo irracional no ha encontrado más brutal represalia que atacar las principales ciudades de Ucrania, en zonas de civiles, destruyendo sin ton ni son edificios sin importancia estratégica y matando a cuantos civiles estaban por allí.

La barbarie ha vuelto a estremecer al mundo, y ha ocasionado el lamento y la reacción verbal de los países de occidente, incluidos USA y los miembros de la OTAN, pero en una línea de inefectiva tibieza, que en modo alguno va a disuadir al feroz oso que es Rusia, y más por miedo a la falta de suministros energéticos que de extinción del actual bienestar.

Basta contar en la vida, como a mí me acontece,  con familiares y amigos ucranianos y residentes en ese bello país (cuando aún permanecía incólume), para comprender que esos martirizados ciudadanos se sienten defraudados e indefensos cuando toda la reacción actuada para neutralizar la bestial acometida rusa, es la adopción de medidas económicas de tenue efectividad y el suministro de armas, a veces obsoletas, a veces inútiles.

En una palabra, los ucranianos, aunque agradecen la ayuda foránea, no alcanzan a  comprender que los países que dicen apoyarles lanzan el “bla, bla, bla” , pero no se atreven a actuar directamente contra la ferocidad ejercida desde el Kremlin, por el temor no infundado a una erupción nuclear.

Y es que la falsa prudencia está siendo en este caso el freno enemigo de la supervivencia, y de esta guisa

todo son “paños semi calientes” aplicados a la sanguinaria acción de los generales de Putin.

¿Quién es capaz de “ponerle el cascabel al gato”?

Invito al lector a que se tome la molestia de preguntar a cualquier ucraniano, conocido o no, pariente o no, amigo o no, si considera que Ucrania yerra al defenderse como puede de Rusia y si haría falta mayor dureza.

Puedo atestiguar, porque en mi familia hay miembros muy cercanos sufriendo el terror de los misiles y las bombas, el pánico de las muertes impensadas, las torturas de las carencias más elementales, que los pacíficos ucranianos no quieren otra cosa que seguir viviendo en paz, después de más de treinta años de independencia, y en ello empeñan su vida y su bienestar, movidos por un ansia patriótica de libertad que tal vez en nuestros países occidentales se ha trocado en hedonismo y tibieza.

Que Dios se apiade de Ucrania y le de la vida pacífica que bien merece, ¡porque si depende de la Unión Europea y de la OTAN…!

"La guerra es una masacre entre gentes que no se conocen, para provecho de gentes que si se conocen pero que no se masacran"

SALVADOR DE PEDRO BUENDÍA

10 octubre 2022

Katia, la flor siempre lozana del país ucraniano que lucha por sobrevivir

En estos duros tiempos que está viviendo Ucrania, y que atormentan a Europa y al mundo libre, bajo la salvaje amenaza de ese loco de atar que es el sátrapa Putin, en esta España nuestra, en nuestra Valencia, la nota de belleza, de frescura y de esperanza, nos la brinda siempre, pero especialmente en este día de año, esta Katia, hija querida, familia ornada, que desde su bien ganada españolidad, luce entre nosotros para honrar la valentía, la autenticidad y la laboriosidad de su ahora atribulado país de origen.

Bien cierto es que el buen Dios le ha preservado de sufrir las atrocidades de la brutal e injusta agresión que viene sufriendo Ucrania, aunque el padecimiento moral de comprobar cómo su nación y cuna corre peligro de convertirse en un inmenso cementerio.

Sea como fuere, al menos nos permitimos en esta fecha cantar la alegría que nos mueve por gozar de la belleza, clarividencia y entusiasmo de esta mujer que es un ejemplo bien vivo de la lucha por la existencia y la cultura.

Que sean estas líneas, Katia amada, mi humilde contribución a la controlada alegría que nos traes con motivo de celebrar con nosotros, un año más, tu presencia y esencia.

Que el buen Dios te proteja y bendiga, mientras le suplicamos que las bombas  y los misiles del mal fenezcan en las redes del entendimiento y el amor.

"El que no valora la vida no se la merece"


italiano.

SALVADOR DE PEDRO BUENDÍA

 

 

 


27 septiembre 2022

El Ángel que se marchó y ha quedado para siempre. Elegía prosaica por un hijo perdido


Hace dos meses que mi hijo Ángel Juan dejó este mundo.

Fue, y sigue siendo, un golpe seco y duro, porque, de la noche a la mañana, de visitarle en la cama del hospital para acompañarle y darle ánimos, se ha pasado, pasé, y sigo pasando, a la sensación de vacío irremediable que supone saber que esa parte de mi vida ya no comparte conmigo y con los míos,  en esta existencia actual.

Hay lágrimas que fluyen y abundan en los ojos y hay otras que emanan desde el fondo del alma, envolviendo la cotidianeidad de gran tristeza.

Ángel Juan nos permitió el consuelo de acompañarle hasta la última morada terrenal y comprobar cómo todos sus hermanos, sus familiares y sus amigos, rendían tributo a su sencillez y bondad intrínseca, al tiempo de compartir la tierra en el panteón familiar de su querido pueblo de Alcalalí, en el corazón del alicantino valle de Pop, entre las montañas que son estribaciones de la sierra Mariola y junto a las aguas casi siempre imaginadas del río Gorgos.

Dos meses han transcurrido y desde la triste serenidad que envuelve el recuerdo del ser perdido, el espíritu se serena y se consuela sabiendo y recordando cómo Ángel Juan es añorado y querido por todos sus hermanos, familiares y amigos.

Estoy seguro de que Ángel Juan está gozando de la gloria que bien mereció, con sus ángeles particulares, sus protectores, y desde allí nos regala día a día su mensaje de sencillo cariño y espontánea sencillez, y, como humanos que somos, recurrimos a él para que desde ese cielo que sin duda ganó, siga siendo guía de nuestra vidas y afectos, ahora que ya es “nuestro” para siempre.

Desde la serenidad que nos da la aceptación de su ausencia física entre nosotros, además de elevar al buen Dios (al Cristo de la Salud, de Alcalalí, que él tanto adoraba) una oración por el eterno descanso de su alma noble, también le pedimos que sea nuestro “ángel guardián” desde esas estrellas en las que se habrá reunido, seguro, con su madre.

Si el buen Jesús valoró a Natanael, como aquél “verdadero israelita en quien no hay doblez ni mentira”, aquí y ahora honramos la memoria de este Ángel Juan que ha sido en vida el ejemplo de un verdadero ser, ajeno a la doblez y a la mentira.

Descanse en paz y que nos siga regalando con su recuerdo imborrable.

La memoria es el único paraíso del que no podemos ser expulsados" Jean Paul (1763-1825) Escritor y humorista alemán.

SALVADOR DE PEDRO BUENDÍA

24 agosto 2022

Hoy, 24 de agosto: 31 aniversario de la independencia de Ucrania. La difícil supervivencia de una nación que el absolutismo genocida de Putin trata de suprimir


Confieso que durante muchos años he celebrado en territorio ucraniano, y junto a los ciudadanos de ese país, la conemoración del aniversario de su independencia.

Siempre ha sido un día grande, con las gentes gozando la festividad, retomando la vida en familia, saliendo a las calles para manifestarse, presenciando la parada militar en la avenida Kreschiatyk; en pocas palabras, compartiendo el orgullo de ser una nación independiente que iba prosperando poco a poco con esfuerzo, pero siempre con sentimientos patrióticos.

Ya fueron problemáticos los años en los que desde Rusia se trató de manejar la vida y realidad de Ucrania, influyendo los oligarcas ucranianos y los pro-rusos para que la presidencia del gobierno y éste mismo estuvieran volcados a Rusia, mediante la colocación de

mandatarios claramente pro-Moscú, como Kuchma y Yanukóvich y sofocando todo conato de tendencia nacionalista, hasta que tuvo lugar el pronunciamiento en Maidan Nezalechnosti (plaza de la Indepencia), que pasó a definir la voluntad mayoritaria de apartamiento del absolutismo ruso.

Desde entonces, el taimado Vladimyr Putin se ha valido de mil y una artimañas para neutralizar a los mandatarios que buscaban la real independencia social y económica, bien envenenándoles (como a Yúshcenko) bien propiciando su prisión mediante acusaciones casi siempre falsas.

La tendencia en Ucrania que he percibido personalmente durante los muchos años de convivencia y relación con los ucranianos, ha sido el deseo de lograr la integración efectiva en el mundo occidental, especialmente en la Unión Europea, bien que ello era muy difícil porque la corrupción seguía galopando, las estructuras económicas evolucionaban lentamente y en la Unión Europea se veía con recelo la posibilidad de aproximación.

Así las cosas, cuando el sátrapa Yanukóvich (de infausta memoria por su descarada tendencia pro rusa y sus abusos dictatoriales) hubo de salir huyendo, porque el pueblo no quería ni verle, el Kremlim se propuso reconquistar Ucrania, y montó una guerra separatista en las regiones de Lugansk y Donbass, apoyando tropas secesionistas y hasta infiltrando combatientes y armamento, llegando a consumar la tropelía de adueñarse de la península de Crimea, ante la cuasi indiferencia de Occidente.

Y de aquellos polvos han venido los actuales lodos, de una agresión brutal, inhumana, de Rusia, a poblaciones más cercanas a su territorio, con desprecio genocida de la población.

Lo más sorprendente ha sido la reacción del pueblo ucraniano,

embravecido en la defensa de una independencia que no quiere perder, pese a las dentelladas bélicas en el este del país.

En esa situación llega ahora la celebración del 31 aniversario de la independencia de Ucrania, y aunque los festejos han debido suprimirse por la guerra y el riesgo de más ataques de Rusia, ya que Putin y los suyos buscan siempre golpear donde más duele, olvidando los más elementales principios de humanidad, sí, ha llegado el aniversario de la declaración de independencia, y el pueblo ucraniano lo ha celebrado con todo honor y orgullo, precisamente combatiendo al invasor para preservar su independencia.

No puedo menos que ensalzar ese bravía conducta de los nacionales ucranianos, ejemplo para el mundo, que tal vez no quiere implicarse más en una guerra que no puede serle ajena, porque supone el freno al deseo expansionista del totalitarismo del criminal Putin y sus secuaces.

Por ello, a los ucranianos, a los simpatizantes y a las personas de buena voluntad que apoyan la independencia de Ucrania, no puedo menos que felicitarles en este señalado día, pidiendo a Dios que haga callar las armas, especialmente las de Rusia y permita la paz, para que la independencia y la esencia de Ucrania sobrevivan por centurias.

Mi grito es el los ucranianos: ¡Gloria a Ucrania! ¡Gloria a los héroes!, Slava Ukraini! Geroiam slava!

"La independencia, igual que el honor, es una isla rocosa sin playas" Napoleón I (1769-1821) Napoleón Bonaparte. Emperador francés.

SALVADOR DE PEDRO BUENDÍA

10 mayo 2022

Presentación del libro “FRONTEROS EN AMÉRICA, La Caballería Española ante Apaches y Comanches”, del Teniente General César Muro Benayas

 


En el día de ayer, y en el Casino de la Agricultura, de Valencia, se presentó el libro crónica/novela del Teniente General (en la reserva) César Muro Benayas.

El acto contó con una gran asistencia, y fue presidido por el Teniente General Jefe del Cuartel General Terrestre de Alta Disponibilidad, Fernando García-Vaquero, con presencia de destacadas personalidades de los ámbitos sociales, civiles y militares, como el Cardenal Arzobispo de Valencia, don Antonio Cañizares, el Delegado de Defensa y  mandos militares en activo y en la reserva.

El libro se presenta con una muy cuidada edición de “Edición Punto Didot” y en sus casi cuatrocientas

páginas viene a ser el inicio de la segunda trilogía del mismo autor, en esta ocasión sobre “Los Fronteros”, aquellos soldados que “daban frente al enemigo constituyendo la primera línea. Precisamente coincide con el 250 aniversario del inicio de la guerra contra l apaches y comanches en el virreinato de Nueva España, América.

En la presentación intervinieron el Teniente General García-Vaquero y distintos mandos militares en activo y en la reserva, que glosaron la personalidad del autor y su trayectoria militar y literaria, destacando  calidad narrativa y la armonización entre la realidad histórica y el estilo literario adoptado por el autor.

El propio autor, el Teniente General Muro Benayas, realizó un amplio comentario de su libro, destacando que trata en forma novelada una página muy rica de

nuestra historia y de  nuestro pasado, desgraciadamente olvidada en el profundo abismo de nuestra rica historia militar, con especial atención a la realidad de que España, cien años antes del nacimiento de la nación norteamericana, se comportó bajo las directrices del rey Carlos III como un ejemplar colonizador, muy al contrario de lo manipulado por la historia que le atribuyó caos y magnicidio.

La obra es de un indudable interés y viene a confirmar la calidad narrativa de su autor, que está llenando huecos de nuestra historia militar y civil.

Al termino de la presentación hubo un animado coloquio, en el que destacó la intervención de Ángel Pérez Bonmatí, del grupo “Agostiembre”, de la XXI Promoción de Milicias Universitarias (Montejaque, 1963/64), quien, además de felicitar al autor, destacó su ejemplar dedicación docente y divulgativa, como, por ejemplo,  la creación junto con la Universidad Complutense de Madrid, durante su jefatura de la Unidad Militar de Emergencias (UME), de la “Cátedra Comandante Sánchez Gey”, en memoria y honor del militar José Manuel Sánchez Gey, capitán/profesor que fue de la citada (y nuestra) XXI Promoción.

Precisamente, en la dedicatoria del libro, el autor escribió: “A Ángel Bonmatí, antiguo miembro de la milicia universitaria, con mi admiración y cariño al Comandante Sánchez Gey, maestro de soldados siempre. Gracias”

"La memoria es el único paraíso del que no podemos ser expulsados" Jean Paul (1763-1825) Escritor y humorista alemán.

SALVADOR DE PEDRO BUENDÍA

11 abril 2022

Esta España nuestra: Un gobierno descompuesto, un presidente absolutista y no dialogante y una oposición titubeante. Al tiempo regalamos el Sáhara al sátrapa rey de Marruecos


Parece como si el tremendo drama de Ucrania, con los atropellos genocidas de Rusia, hubiera puesto algo de sordina al estrépito creado por las disfunciones palmarias del gobierno, fracturado en dos o tres facciones y revestido de ineptitud, al tiempo en que se evidencia que las arcas del estado se hallan casi exhaustas y buscan cualquier excusa para dilatar cualquier solución mínimamente viable al quiebro económico producido por la ineptitud gubernamental.

Poco hay que añadir a la ya conocida e injustificable demora del Ejecutivo en cuanto a pagar las prometidas ayudas a las gasolineras para abaratar algo los combustibles de automoción; más hay que recordar: que el presidente Pedro I “el trilero Sánchez” aparenta una febril actividad de viaje en viaje, mientras el

control de la nación española está en manos de la blanda tecnócrata Calviño; o de la doctrinaria marxista Yolanda Díaz (que desde luego le echa narices a todo y por eso le califico como “guapa por narices”, las suyas de loro o
cotorra); o de la despilfarradora Irene Montero, que mantiene un ministerio para hacer gastos injustificables y superfluos.

En una palabra, al presidente se le ha ido de las manos hace tiempo el control de la gobernanza, a lo que hay que añadir que ni su propio gobierno sabe de sus cambios veleidosos, porque después de amparar en secreto al líder del Frente Polisario, se echa en manos del sátrapa Mohamed V, para reconocerle casi todos los derechos sobre el Sáhara ex español.

Yo no se si la llegada del gallego Feijóo podrá recomponer algo el turbio panorama político español, que lo dudo, pero al menos confío en el buen sentido del pueblo español cerciorándose de que se le sigue engañando, “toreando” diría yo, con anuncios y promesas de unas ayudas e inversiones que están por ver.

Y aún falta comprobar si las cacareadas ayudas a los refugiados venidos de Ucrania son tales, porque van llegando noticias de las lentitudes e ineficiencias de los órganos gubernamentales saturados de tanta petición y tan mal dotados de medios.

La actual situación política y económica, además de la social, exige a gritos no solamente una remodelación gubernamental sino también unas

elecciones generales que puedan sanar tantas y tantas corrupciones, ineficacias, mentiras y todo lo demás…

El problema es que quien está en la poltrona quiere seguir disfrutándola, avión Falcón mediante, y sus infumables socios de coalición intentan sobrevivir manteniendo prebendas que nunca pudieron soñar hasta que llegaron a enclavarse en un gobierno cuyo líder se lo permite todo, con tal de mantenerse al frente.

Salga al aire y a las redes, al menos, mi modesto grito de estupefacción ante tantas y tantas carencias y malas gestiones, para que al menos nos llegue algo de las alegrías que la Pascua de Resurrección brinda a los cristianos.

“Un error no se convierte en verdad por el hecho de que todo el mundo crea en él”.- Mahatma Gandhi (1869-1948) Político y pensador indio.

SALVADOR DE PEDRO BUENDÍA

06 abril 2022

El drama bélico de Ucrania: Rusia sigue imponiendo su belicismo genocida mientras Occidente, la Unión Europea y la NATO se excusan y permiten la aniquilación con su cobarde negligencia.


“Excusatio non petita, acusatio manifestat” es un apotegma o aforismo jurídico que define perfectamente la doblez de quien dice no afectarle un problema que debería afrontar. O dicho en roman paladino: “La excusa no pedida manifiesta acusación”

Eso es lo que ha acontecido y parece que seguirá pasando con el problema de Ucrania y la agresión intolerable de Rusia.

La independencia de Ucrania fue muy bien vista por Europa, por Occidente, por la Unión Europea y la Alianza Atlántica, hasta el punto de que se empezó a prometer de manera poco meditada al gobierno de la recién nacida nación con ayudas, apoyos, amistades y un sinfín de estímulos más, sin reparar en que los oligarcas de la Unión Soviética que permanecían en Rusia y en la desgajada Ucrania seguían incrustados en la corrupción y en el dominio económico que les permitían continuar campando a sus anchas en la economía e inflar cada vez más sus bolsas fruto de la esquilmación de la neonata Ucrania.

De esta guisa, los primeros gobiernos de Ucrania, elegidos de manera aparentemente democrática, fueron permitiendo los usos y abusos (más bien estos) de los magnates oligarcas mientras los cantos de sirena que Europa les enviaba adormecían la visión realista de que se trataba de un país nuevo en el que todo estaba por hacer, si se quería alcanzar el standard del mundo occidental.

Por eso, cuando algún presidente como Leonid Kuchma (prorruso declarado) jugó la doble baraja de poner una vela a Europa y otra a su amada Rusia, Occidente propició y apoyó la presidencia de políticos de tendencia pro occidental como Viktor Yushchenko, quienes en su inmadurez no fueron capaces de controlar el río revuelto de una clase política en la que los oligarcas fueron moviendo a los ambiciosos lideres políticos, que todo lo empeñaron con tal de mandar y enriquecerse, aunque en nada beneficiaran al desarrollo de su nación.

Así, emergió la figura de la nefasta Yulia

Tymoshchenko, una avispada fémina que hizo todo lo que le venía en gana para auparse al poder, que casi logró, aunque se autodestruyó enfrentándose al líder que aparentemente apoyaba, Yúschennko, y a quien derribó de una u otra manera, y que fue envenenado (muy propio del estilo asesino de la extinta Unión Soviética) hasta que se aupó el valido de Rusia, el infausto Víktor Yanukóvich, que implantó una realidad política teledirigida desde Moscú y que le permitió convertirse en el sátrapa que puso “una vela a Dios y otra al diablo”, mientras disfrutaba de un estilo gobernante a lo soviético y que fue engordando su bolsa con una sistema apoyado por los oligarcas.

Hasta que Occidente, de una u otra manera, excitó al pueblo llano de Ucrania, pacífico y desde luego harto de situaciones bélicas, para que, aprovechando el “pucherazo” de unas elecciones presidenciales, forzara la huida del sátrapa.

Pero Yanukóvich y su aliado protector e inspirador, Putin, se conjuraron para recuperar el dominio esfumado, y comenzaron a elaborar el plan

conspirativo para, con el tiempo, hacerse de nuevo, y de manera efectiva, con el control de Ucrania.

De esta manera, las presidencias de Ucrania fueron desvelándose ineficaces y poco válidas, envueltas en la tela de araña de las promesas occidentales y de los sueños de una evolución económica que solamente fueron beneficiando a los magnates. Llegó Petro Poroshenko, un industrial de buena voluntad y luces escasas, que siguió haciéndolo peor, hasta el punto de que fue derrotado en las elecciones a la presidencia por un “payaso”, el actual presidente Volodimyr Zelensky, a quien el pueblo comenzó tomándose a chacota pero acabó apoyando, porque en su sencillez humorística había brindado a las gentes un hálito de esperanza.

Por eso, a los corruptos oligarcas ex soviéticos, tanto en Rusia como en Ucrania no les quedó más remedio que servirse de Putin, ambicioso y peligroso como el

que más, que urdió, como buen conspirador y espía, la invasión y apropiación de la península de Crimea y la siembra de un separatismo pro ruso en las regiones u oblasts de Donbass y Lugansk.

Occidente, la Unión Europea y la NATO, atónitos ante tamaña tropelía se limitaron a mirar hacia otro lado con la excusa de que no les afectaba, porque la Alianza Atlántica no tenía a Ucrania entre sus miembros (le había prometido integrarla) y la Unión Europea, cada vez más desunida, no acertaba con la tecla de crear con eficacia una armónica política con Ucrania, y que mientras los negocios fueran funcionando, mejor era no implicarse más.

Como en la cancioncilla de Pancho López, “lo que tenía que pasar, pasó”, y el oso soviético, alentado por sus dueños y por su principal controlador, decidió excusarse en que se sentía inseguro por la tendencia pro occidental de Zelensky, para, por sí y ante sí, en su prepotencia, lanzar un tremebundo ataque a Ucrania, en el que pervive actualmente.

Van pasando los días (ya son 40) y Rusia sigue haciendo casi “lo que le da la gana”, mejor dicho, lo que puede, dentro de lo que sabe hacer, y, eso sí, machaca a la población civil de Ucrania, vendiéndolo como “operación de limpieza” falsificada por

Occidente.

Pero no me negará el lector que mientras Rusia usa y abusa y mata civiles, jóvenes y viejos, les tortura y destroza sin escrúpulos, Occidente y los Estados Unidos de América, con la NATO y la Unión Europea, publican que se sienten conmovidos y que debe ponerse fin a tanto genocidio y replican mediante una serie de medidas más blandas que un merengue, que se refieren a temas económicos, y de eficiencia más que dudosa.

Así, los occidentales suministran armas de tapadillo y dicen que dan dinero, pero evitan hacer lo que procedería ante el genocidio.

¿Acaso hace falta el imposible permiso –por el veto de Rusia—de la ONU, para repeler con energía la barbarie humana que está destrozando una nación civilizada como Ucrania?

¿Acaso suministrar lanzagranadas y algunos carros de combate, más otras armas, no es implicarse en la guerra? ¿Para qué se utiliza el dinero que se dice enviar?

¿A qué se tiene miedo?

Tan meterse en la guerra es suministrar fusiles como dotar de aviones y armas más enérgicas a Ucrania, además de enviarle fondos que es de suponer llegan a su destino.

Está muy bien acoger a los refugiados y darles documentación y permiso de trabajo, brindándoles alimentos por un tiempo. ¿Y luego, qué?

Me planteo seriamente si lo que está haciendo Occidente a través de sus naciones y organizaciones que dicen estar espantadas y que prometen ayudar, no es sino engañarse (política de "avestruz") a sí misma, porque se es consciente del desequilibrio de potencia armamentística, pero hay miedo rayano en la cobardía a irritar al oso ruso.

Lo triste del caso es que ha aflorado la tendencia convenenciera de preservar el estado del bienestar, y dejar que Ucrania “se las ventile” en su casa, lejos de las nuestras.


Quede claro que no soy en modo alguno belicista, pero recuerdo que nos está pasando como al de la anécdota y dicho valencianos: Ser bueno es ser “bo”, y ¿qué es ser dos veces bueno…? Respóndase el propio lector.

Que Dios proteja a Ucrania y a sus buenas gentes. Si se fía ello solamente a los de "este lado" occidental, el drama humano seguirá y la injusticia bélica también.

“Actuar es fácil, pensar es difícil; actuar según se piensa es aún más difícil” Goethe (1749-1832) Poeta y dramaturgo alemán.

SALVADOR DE PEDRO BUENDÍA

22 marzo 2022

Tiempos de tribulación: Ucrania es masacrada poco a poco por Rusia, España es abandonada por un gobierno inepto y convenenciero y Europa ayuda con la boca pero abandona con sus actos


¡Vaya tiempos que nos ha tocado vivir!

Cierto es que peor que nosotros lo pasan los ciudadanos de Ucrania que han sido destrozados por las ansias salvajes del sátrapa de Putin y de sus desalmados generales apoyados por los oligarcas.

Cierto es que, en otro ámbito, no mucho mejor lo están pasando los millones de refugiados ucranianos que han huido “con lo puesto” a países europeos que les han acogido de urgencia.

Cierto es que esos mismos países de acogida están experimentando en sus propios pobladores los zarpazos de pandemia y la ferocidad de la crisis energética y de alimentación, además de un enorme incremento de

gasto militar para un conflicto armado en Ucrania en el que por miedo no participan activamente pero lo sufren.

Cierto es que en esta España nuestra un presidente del gobierno carente de escrúpulos, además de mentir más que hablar abandonando hasta a sus propios socios, promete soluciones que ni él mismo conoce, y propicia que la depauperada economía  se vaya hundiendo con bloqueos en los transportes y en los suministros alimenticios, y con parálisis productivas de difícil recuperación, en tanto, por si no había bastantes problemas, se posiciona respecto del inacabable conflicto del Sáhara, diciendo apoyar a

Marruecos mientras irrita a Argelia, de quien dependemos en una buena parte en el suministro del gas.

En verdad, estos son tiempos de tribulación, pero que no nos han caído de lo alto ni porque sí, ya que detrás de todo ello está la avidez de un Putin a veces ninguneado, la endeblez de una Ucrania engañada con falsas promesas, el egoísmo hedonista de las naciones con buen nivel de vida, la irreflexión de los políticos egoístas manejados por capitalistas sin escrúpulos.

Y así estamos, sin que nadie, por lo que parece, sea capaz de “poner el cascabel al gato”, porque mucho hablar, mucho prometer, mucho ocultar, soluciones efectivas y constructivas pocas se adivinan.

Hay que elevar al Cielo un canto a la esperanza, mientras deberíamos instalarnos en la reflexión y en la cordura, evitando la guerra, procurando el auxilio a los desvalidos, protegiendo a los migrantes sin

techo, eliminando los egoísmos de los beneficios especulativos en las materias primas, e instaurando, en fin, una sensatez internacional por encima de las ansias de conquista y de las ambiciones de los triunfos.

Me confieso muy escéptico al respecto, y ojalá me equivoque totalmente.

Y mientras tanto, espero que una pizca de buen espíritu se instale al menos en los responsables del gobierno de las naciones.

Enfrentarse, siempre enfrentarse, es el modo de resolver el problema. ¡Enfrentarse a él!.- Joseph Conrad (1857-1924) Novelista británico de origen polaco.

SALVADOR DE PEDRO BUENDÍA

15 marzo 2022

María Rosa: El regalo que el buen Dios envió a nuestra familia

Era un quince de marzo de hace algunos años, cuando las Fallas empezaban a plantarse en Valencia (no como actualmente, que esa labor se anticipa casi una semana) y María Rosa comenzó a anunciarse antes de que los petardos, los cohetes y las mascletaes abrazaran en su plenitud la fiesta valenciana por excelencia.

Así, al borde de las diez de la noche, el potente llanto de la morenita recién nacida anunció que ya se incorporaba al mundo y a la familia.

Con pocos días de existencia, María Rosa ya escuchó todo el ruido de la pirotecnia, adobado con las músicas festivas de la falla plantada frente a nuestro domicilio.

No está de más proclamar que había nacido una fallera, como así lo fue más adelante cuando en su adolescencia ya vistió con orgullo las galas del traje festivo valenciano y honró la fiesta, participando en los actos falleros y deleitándonos a todos los de su familia y amigos con su donaire de mujer valenciana.

Los años han ido pasando y su esencia natal ha venido perviviendo hasta ser hoy no solamente una ejemplar y desvivida hermana mayor e hija consagrada y ejemplar, sino una acreditada profesional de la enseñanza especializada en la ayuda mediante la logopedia.

Y ahora, cuando sus abuelos ya se fueron a la “falla grande” de “Allí Arriba”, y tan solamente su padre (con su buen puñado de años) puede gozarse de su compañía y existencia, es más que justo que se proclame a los cuatro vientos, en medio del bullicio y

alegría del tiempo fallero, que esta María Rosa está aquí, hija como las mejores, hermana como las mejores, mujer como las mejores.

Probablemente la vida no ha dado todo el premio que merece a esta hija querida, pero no me sustraigo de cantar sus excelencias y a coronarla con mi amor de padre.

¡Gracias, querida María Rosa, por habernos regalado tu esencia y existencia!

¡Que nos Dios siga premiando tu vida, y que sea larga y fructífera!

Recibe el beso emocionado de tu padre,

“El amor es el regocijo por la sola existencia del otro”

Jorge Bucay (1949-?) Escritor y psicoterapeuta argentino.

SALVADOR DE PEDRO BUENDÍA

11 marzo 2022

Ucrania: La atrocidad de Putin y sus secuaces evidencia las debilidades de la NATO y de la Unión Europea y alienta el genocidio del ejército ruso. ¡Que Dios salve a Ucrania!

Alcalde de Kiev en medio de la batalla
“Adela Cortina, ante la guerra de Ucrania: “No hemos aprendido nada del siglo XX”

Adela Cortina no tiene dudas: “Ante lo sufrido con autocracias y totalitarismos en el siglo XX, no nos ha servido de nada, no hemos aprendido nada”. 

La filósofa que acuñó el término ‘aporofobia’ compartió coloquio esta tarde con la viróloga Isabel Sola y la misionera Victoria Braquehais en el marco del II Congreso Iglesia y Sociedad Democrática que se celebra en Madrid bajo el lema ‘El mundo que viene’

“El pesimismo y el optimismo son un estado de ánimo”, especificó, para ir más allá: “Yo me identifico con la esperanza, que es una virtud ética que hay que construir, necesitamos razones para la esperanza”. Ante esta reflexión, el auditorio ovacionó a la pensadora, que puso en valor la fortaleza y resiliencia

del pueblo ucraniano, así como a los ciudadanos rusos que, sin ser mayoría en las calles “se la han jugado y están dispuestos a decir ‘no en mi nombre’ para que se masacre a un país pacífico”. “Nuestra esperanza está en esas personas que en cualquier lugar del mundo dicen ‘Esto no se pude permitir’”, rubricó.

Deseo de libertad e igualdad

La también catedrática de Ética de la Universidad de Valencia sentenció esperanzada que “en el corazón de todo hombre hay un deseo de libertad e igualdad que no puede ahogar un autócrata”.

A la vez que aplaudió la acogida a ciudadanos ucranianos, la reflexión de Cortina fue más allá: “Estamos acogiendo a los refugiados de Ucrania, pero extendámoslo porque hay otros refugiados y otros emigrantes”. “El tema de asilo y refugio -continuó- se está dando en todos los rincones de la Tierra. Y ya que hemos aprendido que hay que acoger

a los que vienen de Ucrania, acojamos a todos. Ahí están los seis millones que han huido de Venezuela. Los refugiados es un tema que hay que resolverlo globalmente”.

En esta misma línea, dejó caer que “es verdad que todos estamos en el mismo barco, pero aunque no estemos en el mismo barco, me importa la dignidad del otro”.

Mirada amplia

A Victoria Braquehais, la guerra de Ucrania le ha llevado a meditar sobre el rechazo a cualquier “invasión e imposición de unos sobre otros”, así como a proponer “una mirada más amplia sobre el valor de la persona humana, no solo el valor de la persona humana desde un punto de vista occidental”.

Desde ahí, la religiosa de la Pureza de María hizo un llamamiento para que no se mire de reojo a la realidad de los países del Sur, sino que se trabaje de la mano en materia de inversión, más aún tras lo vivido con la pandemia. “Necesitamos que la posibilidad de desarrollo llegue a todas partes, tanto en educación, en promoción de las mujeres como en investigación”, comentó la misionera desde su experiencia en Congo y Camerún.

(De la publicación “Vida nueva”, 11/03/2022)

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En estos momentos trágicos y cruciales para la humanidad, para el mundo occidental y para la libertad y convivencia, mientras el "oso ruso" Putin, ciego y desatado, lanza sus tropas en agresión genocida contra Ucrania (como un modo aparente de preservar su dominio en lo que fue la extinta Unión Soviética, en una manera de consagrar su soberbia de liderazgo mundial y como la forma de manifestar que nada puede moverse en el mundo sin su control), mientras en Occidente los gobiernos y  los ciudadanos nos preguntamos por qué no se reacciona más enérgica y contundentemente ante tantas atrocidades, bueno es tomar en cuenta las palabras de la egregia filósofa valenciana, la doctora Cortina, en tanto mueven a la reflexión.

Bueno es ello, pero sin embargo, en mi opinión no basta con lucubrar sobre olvidos y carencias, por aquello del viejo refran de "a Dios rogando y con el mazo dando". 

Es impresionante e indignante, es aterrador cómo el monstruoso dictador ruso y sus fuerzas militares se ensañan con los civiles de una nación vecina que vivía en paz, que estaba medio indefensa y que en modo alguno provocaba la contienda, antes al contrario soportaba con estoicismo cómo las fuerzas de Putin, supuestamente emboscadas en milicias pro independentistas, le desgajaban la peninsula de Crimea y le mantenían en lucha feroz unas regiones próximas a Rusia. 

Pero resulta canallesco, alcanza grados de genocidio, de crimen de lesa humanidad, no solamente iniciar una guerra absolutamente injusta, sino también atentar sin el menor reparo contra civiles, en sus hospitales, escuelas ciudades, dondequiera que estén. 

Todas las personas de orden y muchas organizaciones y naciones han reaccionado contra las feroces acciones de guerra que los rusos han desatado, y se antoja blanda, de plastilina, la acción contra la destrucción ciega que se está ocasionando 

Podrá objetarse que para que Ucrania entre en la Unión Europea es necesario que se cumplan determinados requisitos de organización social y económica, desterrando epecialmente la corrupción. Podrá también aducirse que la NATO no debe intervenir porque Ucrania no es nación integrada en esa alianza y que se podría generar una guerra de peores consecuencias con eso que Rusia consideraría provocación.

¿Qué hacer, pues?

Muchos dirán que atacar ya, sin más; otros que las medidas de ahogamiento económico adoptadas irán minando la agresividad del oso ruso (¡atención! no lo parece por ahora),  mas la triste realidad es que se echa de menos una postura firme, enérgica, fundamentada, sin fisuras, que inclusive lleve hasta a acciones militares, para frenar la tropelía. 

Volvemos a aquello de que "los unos por los otros y la casa por barrer", y todas las porturas similares, que denotan que el hedonismo y la vida acomodaticia  están enraizadas en Occidente y enervan la capacidad de decisión y la aptitud para la reacción. 

El problema tal vez sea, salvando las distancias, cómo hallar la "piedra filosofal" de la solución eficaz y pacífica. 

Ahí queda mi comentario, con mi ruego y mi

esperanza de que, en medio de tanta catástrofe, el espíritu de la sensatez y de la concordia estabilice la vida en paz y en común. 

¡Que Dios salve a Ucrania! ¡Y al mundo occidental!

Porque, en verdad si lo han de hacer los dirigentes actuales, será inútil la esperanza

"Todos estamos en la cloaca, pero algunos estamos mirando a las estrellas"

Oscar Wilde (1854-1900) Dramaturgo y novelista irlandés.

SALVADOR DE PEDRO BUENDÍA