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11 marzo 2015

Memorias de la historia: A los 11 años del atentado terrorista en Madrid. La fábula de los galgos y los podencos.

Por qué el 11-M dividió a los españoles
La sociedad enmarcó la matanza terrorista en los trenes de Cercanías en lo conocido. Y lo conocido era, por una parte, ETA y, por otra, la guerra de Irak. En realidad, ambas interpretaciones eran erróneas
(Fernando Reinares 11 MAR 2015, en “El País)

Al contrario de lo que sucedió con la sociedad británica tras los atentados del 7 de julio de 2005 en Londres, los perpetrados el 11 de marzo de 2004 en Madrid dividieron profundamente a los españoles. Aún persisten secuelas de esa desunión, aunque con el tiempo sean menos manifiestas. Ha sido y es una discordia basada en diferentes atribuciones de culpa por la matanza en los trenes de Cercanías. Pero resultó ser una división espuria, derivada de una politización del 11-M que se prolongó con la comisión parlamentaria dedicada a esos atentados y más allá. Algo a su vez posible debido a especificidades del sistema político español —como su mayor tendencia a la polarización o la recurrente ausencia de consensos de Estado en Asuntos Exteriores, Defensa
o antiterrorismo— y, sobre todo, porque los ciudadanos no eran conscientes de la amenaza de un fenómeno terrorista instalado en nuestra sociedad una década antes del 11-M.

Unos españoles, ubicados sobre todo en la derecha del espectro político, creyeron, y aún en parte siguen pensando, que los atentados de Madrid fueron de uno u otro modo obra de la organización terrorista ETA. La formulación más habitual de este argumento aduce que los denominados moritos de Lavapiés —una manera extravagante de aludir a quienes constituyeron la red terrorista del 11-M— carecían de los conocimientos y las capacidades para llevar a
cabo lo ocurrido el 11 de marzo de 2004. Por eso, aunque se tratara de individuos que participaron en los hechos, tuvieron que haber sido instigados y apoyados desde el interior de nuestro país por otros terroristas con experiencia. A menudo, a este argumento se añaden especulaciones sobre el modo en que el presidente del Gobierno que el PSOE formó tras el resultado de las elecciones celebradas tres días después del 11-M, José Luis Rodríguez Zapatero, ofreció a ETA una salida de transformación en lugar de optar por derrotarla.

El atentado de Madrid se decidió en diciembre de 2001 en la ciudad paquistaní de Karachi

Otros españoles, situados preferentemente a la izquierda del mismo espectro político, pensaron, y no pocos aún creen, que los atentados del 11 de marzo de 2004 fueron una consecuencia de la llamada foto de las Azores —en alusión a la instantánea tomada el 16 de marzo de 2003 en una de esas islas del Atlántico y que hizo visible el alineamiento del presidente del Gobierno español, José María Aznar, con la guerra al terrorismo auspiciada por el presidente de Estados Unidos, George W. Bush— y el posterior despliegue de tropas españolas en Irak inmediatamente después de haber sido invadido este país y derrocado el dictador Sadam Hussein. No ha sido inusual que desde este sector social se critique al entonces Ejecutivo del Partido Popular por haber insistido en asociar a ETA con el 11-M, incluso cuando la evidencia apuntaba en otra dirección, para mantener así sus expectativas electorales ante los comicios generales que se celebraron sólo tres días después de los atentados.

En realidad, ambas interpretaciones sobre el 11-M eran erróneas y la lacerante división en que se sumieron los españoles, incluidas las propias víctimas, ha sido y es engañosa. Ninguna evidencia hay, directa o indirecta, de que la organización terrorista ETA estuviese implicada en los atentados. Tampoco es cierto que la idea de perpetrar una matanza en Madrid surgiera a raíz de la presencia de soldados españoles en territorio iraquí. Como explico y documento en el libro ¡Matadlos! Quién estuvo detrás del 11-M y por qué se atentó en España, la decisión de ejecutar ese acto de terrorismo se tomó en diciembre de 2001 en la ciudad paquistaní de Karachi y fue ratificada durante una reunión que delegados de tres organizaciones yihadistas magrebíes mantuvieron en Estambul en febrero de 2002. Además, lo que se convertirá en la red del 11-M inició su formación al mes siguiente, todo ello más de un año antes de la invasión de Irak.

Pero no hacía falta investigar los atentados del 11-M ni desvelar
nueva información sobre los mismos para evitar la división de los españoles, aunque hacerlo haya contribuido a mitigarla. Bien pudo haber bastado con que, como ocurría con los británicos, los españoles hubiéramos estado lo suficientemente sensibilizados respecto a la amenaza del terrorismo yihadista que, además de la relacionada con ETA, se cernía sobre nuestro país con anterioridad a la invasión y ocupación de Irak. Desde al menos 1997, los informes que la Unidad Central de Información Exterior (UCIE) del Cuerpo Nacional de Policía remitía a los jueces de instrucción de la Audiencia Nacional, quienes debían autorizar escuchas telefónicas relacionadas con los yihadistas que desarrollaban ya actividades en España, dejaban constancia de que sus investigaciones eran necesarias para “prevenir la muy posible comisión de atentados en nuestro país”.

No hubo una adecuada pedagogía política sobre el terrorismo yihadista y se trivializó su peligro

Al presentar ¡Matadlos! a lo largo del último año en numerosas ciudades españolas he podido constatar cómo, incluso entre los ciudadanos interesados y que eran adultos cuando se perpetraron los atentados de Madrid, existía un gran desconocimiento sobre la trayectoria del yihadismo en nuestro país desde mediada la pasada década de los noventa. Casi nadie —o muy pocos— sabía que Al Qaeda fundó en España, en 1994, una de sus más importantes células en Europa Occidental, desmantelada en noviembre de 2001 al quedar de manifiesto su conexión con la responsable de los atentados del 11-S. Como casi nadie —o muy pocos— eran conscientes de que sólo a lo largo de 2003, el año anterior al del 11-M, se detuvo en nuestro país a más de 40 individuos por su implicación en actividades de terrorismo yihadista. Esta cifra nunca antes había sido tan elevada desde que, en 1995, fuese detenido en Barcelona el primer yihadista o desde que, en 1997, se desarticulara en Valencia la primera célula yihadista.

El desconocimiento de estos y de otros muchos episodios relacionados con la evolución del terrorismo yihadista en España a lo largo del decenio que precedió a los atentados de Madrid, así como el hecho de que no fuera percibido como amenaza por parte de la opinión pública española hasta muy tardíamente, y sólo cuando se inició la crisis iraquí en 2002, se explican en parte por la obligada atención que suscitaba el frecuente terrorismo de ETA. Pero no hubo una adecuada pedagogía política sobre el problema e incluso se llegó a trivializar su peligrosa realidad —¿hay que recordar aquello de la Operación Dixán?—. Consecuencia de todo ello fue que, cuando se produjo el 11-M, los españoles buscaron interpretar la matanza terrorista en los trenes de Cercanías enmarcándola en lo conocido al no poder hacerlo en relación a lo que les era desconocido. Lo conocido era, por una parte, ETA y, por la otra, Irak.

Si el 11-M nos dividió es porque los españoles carecimos como sociedad de la necesaria resiliencia ante atentados terroristas de gran magnitud, más allá de la gestión de crisis y emergencias. En la actualidad, cuando el yihadismo global se encuentra más extendido que nunca y la amenaza del terrorismo que lo caracteriza no ha sido tan elevada para las democracias liberales desde el 11-S, que España sea menos vulnerable a la par que más consciente y resiliente, tanto frente a la penetración de los actores y la ideología asociados con dicho fenómeno, como ante cualesquiera eventuales nuevas expresiones de su violencia contra nuestros ciudadanos e intereses, continúa siendo una tarea pendiente para las élites políticas y el conjunto de nuestra sociedad civil, en especial los medios de comunicación.”

Fernando Reinares es investigador principal de terrorismo internacional en el Real Instituto Elcano, catedrático de Ciencia Política en la Universidad Rey Juan Carlos y Adjunct Professor de Estudios de Seguridad en la Universidad de Georgetown. Autor del libro ¡Matadlos! Quién estuvo detrás del 11-M y por qué se atentó en España (Galaxia Gutenberg / Círculo de Lectores, 2014).


“Once años después, la asociación de víctimas del 11-M pide
justicia y memoria


(C. Pastrano, en “El País”, 11/03/2015)

No es ni mucho menos un día más. Hoy se cumple el undécimo aniversario de los atentados de Atocha de marzo de 2004 y, como cada año, diferentes personalidades políticas y personas a título individual se han concentrado en las inmediaciones de la estación de Cercanías de Madrid para recordar a las 192 víctimas que fallecieron en el ataque de Al Qaeda y a las más de 2.000 que resultaron heridas.

Al acto ha sido convocado por la asociación 11-M Afectados del Terrorismo junto a UGT, CCOO y la Unión de Actores y se ha contactado con todas las personalidades políticas. Pilar Manjón, presidenta de la asociación de víctimas, ha hecho hincapié en que hoy es un día “de justicia y memoria”.

Por parte del PSOE, ha acudido su secretario general, Pedro Sánchez, y los candidatos de su partido al Ayuntamiento y a la Comunidad de Madrid, Antonio Miguel Carmona y Ángel Gabilondo, respectivamente. En el caso de UPyD, Ramón Marcos. Sánchez ha destacado el valor de la unidad de todos los demócratas en la lucha contra el terrorismo. “Lo que tenemos que hacer es tener en pie todos los instrumentos del Estado de Derecho para hacer frente a esta amenaza”, ha declarado. Posteriormente, la concentración se ha trasladado a la calle Téllez, lugar donde explotaron una de los explosivos en 2004, para realizar una ofrenda floral.

En la mañana de hoy también tienen lugar otras actos en memoria de las víctimas. En el madrileño parque del Retiro, y está previsto que Ángeles Pedraza, presidenta de la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT), lea a mediodía un manifiesto por las víctimas"...

Fue una enorme tragedia. Un espanto inolvidable. 

Todos los ciudadanos nos sentimos entonces víctimas de aquella barbarie, que afectó en la mayor medida a las buenas y laboriosas gentes de Madrid y cercanías que habían madrugado y se desplazaban a sus puestos de trabajo y a sus lugares de estudio.

Hoy, cuando se cumplen once años de aquella bárbara experiencia, pese a que el tiempo todo lo mitiga, seguimos sintiéndonos doloridos por las vidas humanas que se perdieron y se frustraron para siempre, pero además de la indignación por el incremento de la ciega sinrazón y violencia de los “musulmanes malos”, nos sentimos tremendamente irritados por el uso que los políticos de uno y otros signo (aunque en este caso parece que los que más se excedieron fueron los situados a la izquierda) hicieron en su momento del atentado.

Por de pronto, al día siguiente del atentado, quien era el “mago” manipulador de las ideas y tácticas desde la izquierda, el peligroso Alfredo Pérez Rubalcaba (ni una mala palabra y menos una buena acción) y actuó lo oportuno para culpar al Partido Popular y al entonces Presidente del Gobierno –José María Aznar—de lo ocurrido, llamando a las gentes a concentrase ante la sede del partido, quebrantando inclusive la jornada de reflexión en el día previo a las elecciones general, y manipulando todo lo manipulable, con el resultado conocido de instaurar en la cúpula gubernamental a quien resultó ser un zascandil e inepto para conducir los destinos de España, de apellido “shoemaker” en inglés.

Y se ha demostrado que no fueron las decisiones de Aznar las que provocaron la masacre (aunque habría que reprocharle más de una actuación imprudente, soberbia e inadecuada) sino que existía un minucioso plan elaborado desde varios años antes, que es el que se ejecutó.

Malo fue lo que ocurrió, pero peor han sido los acontecimientos y acciones subsiguientes, pues se ha perpetuado casi un enfrentamiento atávico sobre el tema entre derechas e izquierdas, hasta el punto de disociar las celebraciones en honor y recuerdo de la víctimas del terrorismo, tiñéndolas o de azul o de rojo a conveniencia, sin profundizar en que la propia sociedad española no estaba, ni está, preparada ni sensibilizada para reaccionar y evitar la tremenda y salvaje invasión del yihadismo, que ejecuta a cuchillo en plan salvaje y además lo filma; que conquista mujeres especialmente para embarazarlas de nuevos secuaces; que expande su virus iconoclasta más deprisa que el ébola, destruyendo todo aquello –inclusive reliquias culturales— que le parece contrario a su paranoica concepción del islamismo extremo.

Pues bien; de una parte, se sigue permitiendo la encubierta xenofobia
para con los desarrapados de zonas principalmente de creencia musulmana; y se sigue ejercitando una política de contención ante la inmigración ilegal que resulta vergonzosa, porque basta ver cómo cada día cientos de subsaharianos intentan subir unas vallas cerca de Ceuta y Melilla, cual si se tratara de simios de un zoo, y cómo esos pobres hombres (que se sienten en el paraíso dirigiéndose libremente al Centro de Internamiento de Extranjeros) son luego dejados al albur de sus vagancias por toda España, cuando no pueden ser expulsados.

¿Qué se presiona a Marruecos para evitar los asaltos? ¿Qué política se exige a la Unión Europea, tan moderna, tan teóricamente sensible ante los derechos humanos, para una solución adoptada por los veintiocho países aparentemente unidos?

Nada de nada.

Así pues, en España continuamos culpándonos unos a otros por la poca atención a los más necesitados (incluidos los moritos y los negritos que se nos han “colado”, dicho con todo respeto sea); y seguimos discutiendo quiénes fueron los culpables de la masacre de hace once años.

Sin percatarnos de que tenemos ya entre nosotros, cual marabunta, los especímenes del yihadismo, en jóvenes que se van a prepararse, en madres que adoctrinan a sus hijos, en exaltados extremistas de toda clase.

Nos está ocurriendo como en aquella fábula de “los galgos y los podencos”, que, pese a muy antigua y más repetida, sigue de vigente actualidad:



LOS DOS CONEJOS

Por entre unas matas,
seguido de perros,
-no diré corría-,
volaba un conejo.

De su madriguera
salió un compañero,
y le dijo: “Tente,
amigo; ¿qué es esto?”

“¿ Qué ha de ser?” –responde-;
sin aliento llego...
Dos pícaros galgos
me vienen siguiendo.”

“Sí -replica el otro-,
por allí los veo...
Pero no son galgos.”
“¿Pues qué son?” “Podencos.”

“¿Qué? ¿Podencos dices?
Sí, como mi abuelo.
Galgos y muy galgos,
bien visto los tengo.”

“Son podencos, vaya,
que no entiendes de eso.”
”Son galgos, te digo.”
”Digo que podencos.”

En esta disputa,
llegando los perros
pillan descuidados
a mis dos conejos.

Los que por cuestiones
de poco momento
dejan lo que importa,
llévense este ejemplo.
(De Tomás de Iriarte)



“La experiencia es una buena escuela, pero la matrícula es muy cara”.- Heinrich Heine (1797-1856) Poeta alemán.



SALVADOR DE PEDRO BUENDÍA

26 enero 2015

2015: El mundo cambia y se tambalea el bienestar. ¿Vísteme despacio, que tengo prisa? ¿Acaso “Podemos”?


“En materia de gobierno todo cambio es sospechoso, aunque sea para mejorar.”.- Sir Francis Bacon (1561-1626) Filósofo y estadista británico.


“Grecia: Pues sí; sí se puede

Son las 21:53 y Syriza está  al borde de la mayoría absoluta. Los colegas de la redacción me piden una reacción rápida, así que allá voy, espero, de forma no muy desorganizada.

Primer mensaje. Set para Podemos. Sí se puede. No sabemos si ocurrirá en España pero sí sabemos que es posible que un sistema de partidos del Sur de Europa colapse como consecuencia de la mala gestión de la crisis. Por qué y cómo lo ha hecho es, por supuesto, lo
importante. Pero el hecho está ahí. ¿Mi lectura? Que si el inevitable ajuste económico no se distribuye adecuadamente en el tiempo y equitativamente en lo social, entonces no será sostenible.

Segundo mensaje. Los socialdemócratas pueden desaparecer. En el caso de Grecia, donde han quedado sextos, han llegado al borde de la extinción [¿por gobernar en coalición con el centro-derecha?]. ¿Lectura para España? Que nadie de nada por hecho: nadie tiene garantizada su existencia (que se lo digan a la UCD). El PSOE debería preocuparse de verdad.

Tercer mensaje. Vamos hacia un choque de populismos en Europa. El auge de la izquierda anti-reformas en el Sur de Europa deudor va en paralelo al auge de la derecha anti-solidaridad en el norte acreedor. En Alemania, en Finlandia, en Austria o en Suecia, la
lectura de lo ocurrido en Grecia será de indignación por la falta de agradecimiento de los griegos y la negativa a alimentar chantajes. Un fenómeno puede alimentar a otro.

Cuarto y último mensaje. Ultima oportunidad para la coalición que gobierna Europa (centro-izquierda y centro-derecha clásico) para entender que o hay un gran pacto para que Europa funcione y crezca o el proyecto europeo está en serio riesgo. Merkel, Renzi y Hollande deberían convocar una reunión de urgencia y ponerse a hablar en serio.

(José Ignacio Torreblanca, en “Café Steiner”, de “El País”, 26/01/2015)
"Susana Díaz rompe con IU y adelanta las elecciones andaluzas a marzo
La comunidad será el primer test de la fortaleza de PSOE y PP y el empuje de Podemos
(Luis Barbero / Anabel Díez Sevilla / “El País”, 26/01/2015) 
El Gobierno de coalición de izquierdas en Andalucía no ha llegado a los tres años de vida. La presidenta de la Junta, la socialista Susana Díaz, ha comunicado esta noche al líder regional de IU, Antonio Maíllo, la ruptura del Ejecutivo y el adelanto de las elecciones autonómicas al próximo 22 de marzo. Díaz se comprometió el pasado viernes con Maíllo a que, cuando hubiese tomado la decisión definitiva sobre el anticipo, que se viene dando por hecho desde hace una semana, él sería el primero en saberlo. La líder del PSOE andaluz ha llamado a Maíllo sobre las 21.20, según fuentes del Ejecutivo. Tras esta conversación, la mandataria se ha puesto en contacto con el secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, para comunicarle también su resolución.

Díaz y Maíllo, cuyas relaciones nunca han sido fluidas, mantuvieron una reunión el viernes para abordar la situación. En esa cita, la presidenta expuso al líder de IU las razones que, a su juicio, han llevado inestabilidad al pacto de gobierno, entre otras, la decisión de
la asamblea de IU de facultar a su dirección a convocar un referéndum entre sus militantes el próximo verano para abandonar el Gobierno autónomo si no se aprobaban cuatro leyes pactadas entre los dos socios. Los socialistas ponen la lupa de los desencuentros en quien previsiblemente será candidato de IU en las próximas elecciones generales, Alberto Garzón, por su estrategia de convergencia con Podemos y de alejamiento del PSOE.

Izquierda Unida, sin embargo, no se cree las razones de inestabilidad aducidas por los socialistas y achaca la ruptura a los intereses electorales de estos. Los dirigentes de la federación recalcan que el fin del pacto es una decisión unilateral del PSOE a la que ellos son ajenos.

Tras el pleno extraordinario que el Parlamento andaluz celebra este lunes, se convocará una reunión deliberativa del Consejo de Gobierno para el adelanto electoral. Posteriormente, Díaz explicará públicamente las razones del anticipo de los comicios.

Tras la conversación con Maíllo, Díaz ha telefoneado a Pedro Sánchez, quien ha comprendido las razones que invoca la presidenta de la Junta para celebrar los comicios regionales en marzo y se ha ofrecido para trabajar intensamente en la campaña autonómica. Sánchez ha comunicado a su interlocutora que tiene la intención de “volcarse” en la campaña, así como toda la ejecutiva federal.

Las razones del adelanto que Díaz ha detallado al secretario general de su partido son las mismas que esbozó la pasada semana cuando le telefoneó para dar prácticamente por seguro que habría comicios anticipados. No quiere la presidenta estar sometida a la espada de Damocles que pudiera dejarle caer encima IU. Díaz ha usado esta noche en su conversación con Sánchez la palabra “inestabilidad” para
resumir sus razones. En los pocos minutos en los que han hablado solo ha habido lugar para la región y no para ninguna otra cuita interna.

Con este adelanto, Andalucía se convertirá en el primer banco de pruebas para medir el empuje de Podemos y la fortaleza de PSOE y PP, los dos partidos que han protagonizado el escenario político español en las últimas décadas"


“Del atraso al adelanto .- L. B. (De “El País”, 26/01/2015)

La previsible irrupción de Podemos va a alterar sustancialmente la composición del Parlamento autónomo andaluz. Los socialistas gobiernan Andalucía de forma ininterrumpida desde 1982. En las ocho primeras legislaturas siempre vencieron en las urnas (con cinco mayorías absolutas); en la novena, la actual, son la segunda fuerza con 47 diputados, frente a los 50 del PP.

En las últimas elecciones, en marzo de 2012, cuando todas las encuestas daban al candidato del PP, Javier Arenas, una cómoda victoria y una mayoría absoluta clara, el PSOE resistió el tirón y pudo seguir gobernando gracias al acuerdo de coalición que alcanzó con Izquierda Unida.

En aquella ocasión, la decisión estratégica del entonces presidente de la Junta y candidato socialista, José Antonio Griñán, fue aguantar la legislatura hasta el final y no ceder a las presiones de la dirección federal del PSOE para convocar las elecciones andaluzas junto a las generales, que fueron en noviembre de 2011.

En los cálculos del PSOE se analizó que entre noviembre de 2011 y marzo de 2012 el nuevo Gobierno de Mariano Rajoy tendría que tomar medidas de recorte y de subidas de impuestos muy impopulares, lo que permitiría al PSOE reducir la distancia con Arenas y evitar de este modo la mayoría absoluta. Eso es lo que efectivamente ocurrió en las urnas.

En esta ocasión, la decisión estratégica de Susana Díaz es anticipar los comicios. Aunque las encuestas que maneja no le dan mayoría
absoluta, el PSOE cree que podrá volver a ser la fuerza más votada en Andalucía y tener una mayoría más holgada para formar Gobierno.

Desde que en las elecciones europeas del pasado mayo la formación que dirige Pablo Iglesias diese la gran sorpresa y consiguiera cinco eurodiputados, los sondeos han ido constatando el creciente apoyo ciudadano a la nueva formación, que amenaza con romper el bipartidismo del sistema político. Izquierda Unida, la tercera fuerza nacional, no ha conseguido alcanzar nunca el peso político que los sondeos adjudican actualmente a Podemos, pese a que en algún momento, a mediados de los años noventa, persiguió lo que se llamó el sorpasso, es decir, arrebatar al PSOE la mayoría entre el electorado de izquierdas.

En la decisión de Díaz de convocar los comiciones regionales a marzo próximo ha pesado también ese factor Podemos. Primero, porque la dirección andaluza de esta formación aún no se encuentra estructurada, aunque sí se sabe que la encabezará Teresa Rodríguez, procedente de Izquierda Anticapitalista y una de las representantes del sector crítico a Iglesias. Segundo, porque las encuestas no conceden a Podemos en Andalucía el vigor que sí presenta en otras autonomías. Esos sondeos sitúan a la emergente formación de izquierdas como tercera fuerza en la comunidad, por detrás de socialistas y populares. Y tercero, porque con el adelanto y una posible victoria electoral, Díaz pretende hacer una demostración de fuerza, ante su propio partido y ante la sociedad, y trasladar la idea de que se puede ganar a Podemos, aunque ahora tiene el viento de cola.

La apuesta del adelanto electoral, que implica el riesgo de que Andalucía sea la primera plaza en las que se mida la fuerza de Podemos, se produce cuando Iglesias da prácticamente por amortizado al PSOE. En la entrevista que EL PAÍS publicó el 18 de enero, Iglesias sostenía que en las elecciones generales de finales de este año solo habrá dos opciones: Podemos o el PP. Dejaba así a los socialistas en un lugar secundario en el panorama político. Una victoria en Andalucía, según las estimaciones de la dirección regional socialista, serviría de revulsivo para el PSOE en toda España.”
“Rajoy aconseja a los españoles “no jugar a la ruleta rusa” con Podemos

Replica a Aznar: “¿Ha habido o no cambio desde que gobernamos?

(Carlos E. Cué Madrid 25 ENE 2015 , en “El País”)

La convención del Partido Popular (PP) se convirtió definitivamente en una gran plataforma de respuesta a Podemos, el fenómeno que inquieta a todas las estructuras de la política. El PP ha decidido que el PSOE ya no es su principal rival y lo ninguneó a lo largo de los tres días de reunión. Por el contrario, Podemos centró casi todos los discursos y el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, en la clausura, lanzó un mensaje claro: el PP es la estabilidad; Podemos, un experimento peligroso. “No podemos jugarnos el futuro de nuestros hijos a la ruleta rusa de la frivolidad, la incompetencia y el populismo. No podemos”, dijo el presidente, haciendo un juego de palabras con el nombre del partido de Pablo Iglesias

Los veteranos de la política coinciden: pocas cosas unen más a un partido en un momento difícil que un enemigo exterior. Si todo falla, siempre queda pedir a los votantes del PP que acudan a las urnas contra Podemos, explican algunos estrategas. Con el trasfondo de las elecciones griegas, Rajoy y los suyos se han puesto manos a la obra para tratar de frenar el ascenso de Podemos con el mismo argumento que ha usado en Grecia Andonis Samarás para combatir a Syriza: cuando empieza la recuperación no es tiempo de cambiar y arriesgar. “España no está para retrocesos en el tiempo ni saltos al vacío. No podemos tirar por la borda el sacrificio de tantos españoles”, sostuvo el jefe del Ejecutivo.

“No es lo mismo dar doctrina en un plató de televisión que defender los intereses de España en el Consejo Europeo”, aseveró, en clara
referencia a Iglesias. “Algunos confunden la política con el sermón de la montaña”, llegó a clamar. “No ofrecen nada, solo confusión, ocurrencias y peleas entre ellos”, insistió mientras su partido, “con sus errores”, ofrece “estabilidad, seguridad, moderación, Constitución, libertad e igualdad entre los españoles”. “No veo ningún proyecto alternativo viable al del PP”, remató.

El mensaje del miedo al experimento de Pablo Iglesias y de la estabilidad que representan los populares será ya con seguridad el eje de la campaña de Rajoy.

El presidente concentró su discurso en un llamamiento al optimismo, para animar a su partido, hundido en las encuestas y muy preocupado por el posible desastre electoral. “Hay algunos que quieren prohibir el optimismo a los españoles. No podemos permitirlo. No podemos rendirnos a sus sombríos oráculos, ni a su pesimismo oportunista”. Siguió en el juego del “no podemos”.

“No podemos volver a asomarnos al precipicio que acabamos de abandonar. Sabemos que los problemas no se resuelven con palabras mágicas, ni conjuros caribeños”, incidió, siempre con referencias a la formación de Iglesias y sus vinculaciones con el chavismo.

“Hablar es muy fácil; gobernar en tiempos tan duros, no. En los mítines es muy fácil prometer la luna e incluso el sol, pero a la hora de sacar las castañas del fuego, las cosas se complican”, destacó.

Por eso pidió a los suyos, alicaídos, que salgan a la calle “con la cabeza bien alta” a contar que el PP “ha sacado a España del agujero”. Y ahí llegó otra parte polémica de su discurso. Aseguró que todo se ha hecho “sin que España se rompiera por sus costuras: ni por sus costuras sociales ni por sus costuras territoriales”. Rajoy llegó a negar los recortes. “No hemos recortado en lo sustancial el Estado de bienestar”, mantuvo. Todo parecía pensado para ofrecer argumentos a alcaldes y presidentes autonómicos en la larga campaña ya casi iniciada para los comicios del 24 de mayo.

El discurso de Rajoy era muy esperado tras los golpes que recibió el viernes de José María Aznar, quien le eligió como sucesor, pero lleva años mostrando que no le gusta la línea política del presidente. A su
estilo, Rajoy contestó a Aznar. Si el ex presidente había lanzado dos preguntas durísimas —“¿Dónde está el PP? ¿Aspira realmente a ganar las elecciones?”— su sucesor replicó con otra: “Lo primero que debemos preguntarnos es: ¿Ha habido o no un cambio en España desde que gobierna nuestro partido?”. A partir de ahí desgranó en un largo discurso los logros que aprecia en su gestión en un tono de gran optimismo, casi euforia.

Durante tres días, Rajoy no ha contestado una sola pregunta de la prensa, que quería inquirirle sobre Luis Bárcenas y sus graves acusaciones. En el discurso tampoco mencionó al ex tesorero de su partido. Hizo algunas referencias al asunto de la corrupción y aseguró que “en España no hay impunidad”, pero ni una palabra sobre el escándalo del caso Gürtel, que avanza en los tribunales y presiona tanto al PP como a su presidente.”

“Aznar, la sombra del ex tesorero y el miedo a Pablo Iglesias

Dos preguntas lanzadas al aire convirtieron el viernes al ex presidente José María Aznar en el protagonista de la convención. “¿Aspira el PP realmente a ganar las elecciones? ¿Dónde está el PP?”.
El ex presidente aprovechó para lanzar un aviso a su líder: “Nos van a juzgar. Hay que despejar algunas dudas. Hay quien da por amortizado al PP”. Este domingo, Mariano Rajoy, amparado el sábado por dirigentes del partido, le respondió: “Lo primero que debemos preguntarnos es: ¿Ha habido o no un cambio en España desde que gobierna nuestro partido?” “El cambio se ha producido”, dijo. Después de tres años “muy complicados” es el país que más empleo crea. “¿Hay alguien capaz de decir que esto no es un cambio notable?”.

El cónclave celebrado el pasado fin de semana ha sido la confirmación de que el PP teme hoy más a Podemos que al PSOE. Sus dirigentes apenas han mencionado a los socialistas y, sin embargo, no han dejado de mentar al partido de Pablo Iglesias. Lo hizo la presidenta del PP de Madrid, Esperanza Aguirre, en el acto de inauguración al sostener que es “lo peor del comunismo más arcaico” y el sábado, Esteban González Pons: “Vamos a unas elecciones en las que habrá que optar entre España o Venezuela, entre libertad sin ira o ira sin libertad”. Rajoy atacó a Podemos en sus dos intervenciones. “Algunos quieren cambiar el sistema. ¿Qué sistema? ¿El que les concede becas de 1.800 euros? ¿El que les permite ir a la sanidad pública sin pagar durante toda su vida? (...) Yo no quiero cambiar el sistema; quiero perfeccionarlo porque creo que es de los mejores y estoy orgulloso de mi país”, sentenció en la primera. “No podemos tirar por la borda el sacrificio de tantos españoles. No podemos jugarnos el futuro de nuestros hijos a la ruleta rusa de la frivolidad, la incompetencia y el populismo. No podemos”, manifestó este domingo en la sesión de
clausura.

La salida del ex tesorero popular Luis Bárcenas de prisión bajo fianza ha planeado sobre la cumbre. Rajoy se negó el sábado a responder a la pregunta de una militante sobre corrupción aduciendo que hablaría al día siguiente. Este domingo lo hizo sí, pero con generalidades. “Lo que me preocupa es que algunos de los nuestros no hayan estado a la altura de la trayectoria” del partido y de lo que los españoles esperan de él. “Esos casos [de corrupción] se han producido”, admitió, y merecen una respuesta. “En España no hay impunidad. Las instituciones funcionan, las irregularidades se sancionan”, continuó.

Los dirigentes de la formación se han volcado con los afectados por la violencia de ETA, que el sábado salían a la calle convocados por la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) y acusaban al partido y a su Gobierno de haberles traicionado por no cumplir sus promesas en política antiterrorista. El PP sigue siendo “fiel al espíritu” que defendieron las víctimas de ETA, zanjó este domingo Rajoy. Es el partido que guarda “su fe, sus ideas, su honradez y su perseverancia”. Aznar también mantuvo el viernes: “Tal día como hoy hace 20 años yo estaba en San Sebastián enterrando a Gregorio Ordóñez”. Y recalcó que él no ha vuelto: “Nunca me he ido a ninguna parte”.

He de confesar al lector que me había concedido que el mes de enero fuera un “mes sabático” en cuanto a mis posts en este ya milenario (por millares de lectores) blog. Pero la realidad es empecinada y no me ha permitido sino llegar a la postrera semana del mes, en que ya es más que oportuno comentar un montón de acontecimientos, de los que he incluido como introducción un señuelo de recortes de prensa.

De inicio no puedo omitir que "Europa está en guerra”.

Me refiero especialmente a ese conflicto de nunca acabar que está consumiendo el este de Ucrania, donde Rusia continua con su cínica labor de apoyo no tan soterrado a los proindependentistas (realmente sus mercenarios) frente a las fuerzas armadas ucranianas.

Ese conflicto del que todos dicen que van a intentar una solución amistosa, y las partes en conflicto pactan treguas para incumplirlas inmediatamente.

Un conflicto al que Europa parece haber vuelto la cara, como si no existiera, publicando tibias proclamas de condena a Rusia e ineficaces sanciones, que solamente causan indiferencia.

Y probablemente esa tibieza, esa falta de atención a algo tan grave como una guerra entre europeos, que viene a asentarse sobre el
gravísimo conflicto mundial que genera el fanatismo islámico de los yihaidistas, o como se llamen, esa tibieza o ese desentendimiento deliberado viene a cuento de unas indudables tremolinas de índole económica que sacuden al mundo y especialmente a los países europeos.

Así, mientras el capitalismo estadounidense propicia la caída de precios del petróleo en indisimulada connivencia con los regímenes conservadores y nada democráticos de los países de la península arábiga, y origina el empobrecimiento de naciones con gobiernos populistas de nacionalismo izquierdista, como Venezuela, Ecuador, Bolivia, Nicaragua, los estragos del pánico ante el salvajismo del terrorismo islámico hacen temblar a sociedades tan acomodadas
como las de Francia. Italia y en menor medida España. Sin olvidar a Alemania, que esencialmente se “juega” sus dineros.

De esta guisa, la guerra en aquel remoto rincón junto a Rusia deja de llamar la atención instalando en las calles de las ciudades como París, Londres, Madrid otros miedos, especialmente hacia los inmigrantes de etnia árabe.

Y ello merma en lo económico, aunque es precisamente en el aspecto pecuniario donde radica la base esencial de los descontentos ciudadanos que han hecho temblar los cimientos de la presidencia de Hollande en Francia, o de Rienzi en Italia, o –nada más cercano— del gobierno del PP y Rajoy en España.

Ha sido el fenómeno de la reacción contra la pérdida de bienestar el que ha llevado al triunfo preocupante de la ultraizquierda griega, a la reacción iconoclasta contra los conservadurismos y en España a la desconfianza y hartazgo frente al gobierno del Partido Popular y de Mariano Rajoy, de la mano del PSOE.

Ha surgido el fenómeno de “P(j)odemos” (nótese la "j" que introduzco por mi cuenta) que no es sino el agrupamiento en torno a un izquierdismo comunista disfrazado de democrático, de una masa
indefinida e indefinible de descontentos a lo bolchevique por el enorme desempleo, la raquítica economía y la lenta recuperación económica.

Frente a ello los partidos políticos tradicionales han reaccionado tarde y mal, si es que lo han hecho. Y si han reaccionado ha sido cuando han visto “las orejas al lobo” por el crecimiento imparable de esos bolchevs revestidos de populismo que encabeza Pablo Iglesias y unos cuantos profesorcitos más.

Reacción probablemente infructuosa e ineficaz, porque la tendencia a la autodestrucción por vía del nerviosismo y el apresuramiento ha invadido las formaciones políticas tradicionales.

De esta guisa, el PSOE, los “barones” Bono y Zapatero (¿cómo es posible que éste continúe siendo tan zascandil?) han “segado la hierba” a los pies del (su) secretario general que ellos mismos
eligieron y se han ido a hablar cual hermanitas de la caridad, precisamente, con quien lidera su competencia y es su mayor peligro electoral, alimentando además la controversia porque dan pie a las ansias de poder en el gobierno de la nación española que asalta indisimuladamente a esa “Susanita” nada inocente (la "lozana andaluza") que manda en su cortijo sureño, tan corrupto y tan incombustible hasta ahora.

Y qué decir del Partido Popular y del gobierno Rajoy? A sus mil salpicaduras de corrupción se une la división interna que alcanza hasta un Aznar que se siente inviolable en su presidencia de honor y que busca seguir controlando, y a un Rajoy que, como buen gallego, no se da por aludido y continúa haciéndose el “Don Tancredo” mientras la popularidad y la intención de voto le menguan a pasos agigantados.

Me parece que el “vísteme despacio que tengo prisa” del refrán no es muy adecuado al momento político y social actual, y más bien habría que tomar más en cuenta aquella frase puesta en boca de John Fitzgerald Kennedy: “El cambio es ley de vida. Cualquiera que sólo mire al pasado o al presente, se perderá el futuro”

SALVADOR DE PEDRO BUENDÍA