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02 julio 2012

Eurocopa 2012: ¡Campeona la selección española de fútbol! Admiración y elogios generales y alegría nacional. ¿Vendrán ahora las “primas del triunfo”?


“El corazón alegre hace tanto bien como el mejor medicamento”.- Salomón (970 AC-931 AC) Rey de Israel
 Campeones de Europa
(Editorial en “El Imparcial”, 02-07-2012)
“La semana empezaba con el triunfo político de España e Italia en la cumbre europea de Bruselas y acababa con la victoria deportiva de la selección española en la final de la Eurocopa, precisamente ante Italia. Dos países en dificultades que dejaron atrás respectivamente a dos potencias de la talla de Francia y Alemania. De este modo, el fútbol invertía ayer las tornas político-económicas del Viejo Continente y, de paso, llenaba de júbilo las calles españolas.
Nunca hasta ahora una selección española de fútbol había llegado tan lejos. Tampoco un pueblo, el español, cainita por naturaleza y más dado a ahondar la zanja que separa las dos Españas que en tender puentes para superarla. Once deportistas han logrado lo que parecía imposible: poner de acuerdo a un país entero en torno a un sentimiento común de alegría y unos colores, los de la bandera, que ayer se exhibían como nunca -y, por fin, sin complejo alguno- por cualquier rincón. Los goles de David Silva, Jordi Alba, Fernando Torres y Juan Mata no sólo le daban a España una triple corona nunca conseguida hasta ahora por nadie -dos Eurocopas y un Mundial en cuatro años- , sino una satisfacción colectiva indescriptible.
Toda España vibra con el éxito de un equipo que, magistralmente dirigido por Vicente del Bosque, ha sabido capitalizar las emociones de un país entero. Ayer no se era de izquierdas o de derechas, ni siquiera del Madrid o del Barça; se era de la selección española y se sentía el orgullo de ser españoles. Sin etiquetas ni distinciones. Por una vez, una España abrazó a la otra, demostrando que el entendimiento es posible si hay voluntad de por medio. El país necesitaba una alegría semejante y hoy toca exteriorizarla como merece la ocasión. Porque el triunfo de la selección es el triunfo de todos. Igual que el de Rafa Nadal. O el de Pau Gasol. O Alberto Contador. O tantos otros que han llevado al deporte español a lo más alto del mundo. Y en todos ellos, un denominador común: responsabilidad, trabajo y dedicación, sencillez y espíritu de superación. Valores que bien merece la pena potenciar.”
La euforia roja que contagia
“Los expertos afirman que este triunfo deportivo mejora la autoestima colectiva"
(2 Julio 12 - - Javier Villamor, en “La Razón”)
Madrid- La psicología individual y colectiva siempre se ve afectada de forma positiva con los logros deportivos de toda índole –mucho más evidentes con los eventos mediáticos–. Toda victoria deportiva, que en la práctica sustituye a las antiguas victorias militares, refuerza la moral. Pero no siempre sus efectos son tan visibles, o no calan por igual en todos los estratos de la sociedad.Cómo y a quiénes influyen estos hechos depende de muchas variables psicosociales, siempre unidas a la oportunidad, cuando no también del azar. Desde hace varias décadas, especialmente desde la Transición a la Democracia, España ha perdido identidad y, sobre todo, objetivo común e inherente a toda la población. El catedrático en Psiquiatría de la Universidad de Oviedo, Julio Bobes, sostiene que «hemos pasado de una situación de pérdida de refuerzo moral, aunque la victoria sea una satisfacción de tiempo variable, a otra de estímulo mucho más importante que cualquier otra que hayamos tenido en décadas. Estas victorias son muy necesarias para superar problemas personales, pero no tienen nada que ver con la situación general de un país». Por situación general se entienden varios factores indicativos del bienestar real de una población –educación, sanidad, acceso a bienes de consumo en relación a la renta, etc.–. Toda victoria o derrota es importantísima para un país. Actualmente, con la crisis de valores, o la duda sobre los mismos, unida a la que afecta a la economía, aprender de nuestros logros y errores es uno de los estímulos idóneos para la superación de los mismos, o el fortalecimiento de una forma de trabajo.
Subjetividad o realidad
El hecho de alcanzar sucesivas finales tanto en fútbol como en baloncesto, o la excelente situación de los deportes de motor, ya es potenciador único del valor personal y comunitario. Pero no hay que olvidar que la realidad actual depende de situaciones anteriores. Es decir, todo conlleva a un proceso constante, en el que continuados acontecimientos se van superponiendo.
Socialmente, «la Selección ha demostrado muchas cosas ya, indistintamente del resultado obtenido», asegura Antonio López, catedrático de Trabajo Social de la UNED. «Los españoles ya hemos demostrado que sabemos hacer las cosas bien, y que podemos hacerlas conjuntamente. Las selecciones, y la de fútbol en particular, muestran al resto del mundo la capacidad que tenemos de enfrentarnos a retos comunes. Para López, todas las victorias ayudan, si bien no hay que supeditar todo a un partido. El catedrático deja claro que «mantenerse, ser respetados, y jugar bien, no es producto del azar. Es el resultado de un trabajo bien hecho, de una larga trayectoria». En cuanto a la mentalidad ganadora, la voluntad de victoria puede definirse como «la voluntad de alcanzar la gloria en la competencia con otros países».
A nivel individual el marco varía sensiblemente, especialmente relacionado con el estatus económico. Julio Bobes asegura que «las victorias no ejercen como antidepresivos, pueden ilusionar y empujar el sentimiento de pertenencia a un país, pero siempre desde la percepción subjetiva». Se han de diferenciar dos grupos: los más y los menos favorecidos. Las victorias calan más en aquéllos con ciertas preocupaciones cubiertas, pero no es el caso en aquéllos con problemas. Estos pueden ser económicos, familiares o de salud. «En el caso de estos últimos», dice el psiquiatra, «la victoria no les va a cambiar el estado de su enfermedad», por lo que «la influencia será mucho menor».
En contraposición, la realidad es bien distinta. Los efectos psicológicos están limitados por el factor tiempo, siempre y cuando las victorias deportivas no vayan asociadas a logros económicos. Esta alegría subjetiva es exclusivamente transicional, sin efectos a largo plazo. «Dentro de poco habrá otros motivos para sentirse orgullosos», sentencia.” 
Cuando ayer por la noche recibí un e-mail desde Kiev de una buena amiga ucraniana, Tatyana, que pronto visitará España, en el que me decía “ИСПАНИЯ-ЧЕМПИОН!!!!!!!!!!!, УРАААААА” (¡España campeona! ¡Hurra!), me percaté de que el triunfo de la selección española de fútbol en la Uefa Euro 2012, celebrada en Ucrania, no había sido solo un evento deportivo reservado a la celebración de los aficionados al deporte y de los hinchas del fútbol y de la selección nacional española.   
 La verdad es que el eco de esa victoria ha sido enorme, y en todos los medios informativos españoles y extranjeros aparece destacada la noticia de que el equipo de fútbol representativo de la nación española  había derrotado a Italia en el partido final de la máxima competición a nivel europeo.
Me alegra, y mucho, ese triunfo, porque no dejo de ser un veterano aficionado al fútbol, y me recreo más con la belleza del juego que con las emociones de los triunfos, pero en el día de ayer se fundieron ambas características en el evento feliz que protagonizó el equipo español.
Bienvenida sea esa victoria, que contribuye no solamente a paliar tanta pena y angustia de tantos españoles, sino especialmente a sembrar un átomo de ilusión en sus vidas, y a proclamar la marca “España” por todo el universo; que falta hace.
Arde la Comunidad Valenciana
Yo diría que en vez de una prima de riesgo cada vez más elevada, España en esta ocasión ha alcanzado la “prima de triunfo” suprema, al proclamarse sin solución de continuidad dos veces campeona de Europa y, en medio, campeona del mundo, lo que parece que ningún otro equipo ha conseguido hasta el presente.
Vista satélite
Pero no puedo olvidar que mientras muchos españoles vibraban con ese triunfo, en otras zonas de España, en la Comunidad Valenciana, un voraz incendio devoraba sin control dos de los principales pulmones verdes de la región, calcinando más de 50.000 hectáreas y destrozando muchas casas y zonas pobladas, y dañando de forma casi irreparable, por muchos años, la flora y la fauna.
No dejó de ser una paradoja que mientras España se gozaba en el triunfo, pocos repararan en que se estaba produciendo un doloroso destrozo de la naturaleza en una de las regiones más ricas de la nación.
El presidente del gobierno español, que ni ha aparecido por las zonas del siniestro, se ha limitado a enviar hoy, lunes (es decir, tarde y mal, cuando todo parece controlado), a dos de sus ministros. Pero, eso sí, ha tenido tiempo para invertir casi un día desplazándose hasta Kiev para disfrutar del espíritu patriotero del fútbol.
Llegada del aviónde la selección
Son paradojas que no debieran darse, y que en nada benefician a quien incurre en esas negligencias, aunque finalmente no empañen la euforia desatada por una victoria deportiva singular.
Ahora, en medio de los efluvios” de la gloria deportiva, bueno sería que tanto el gobierno como la oposición fueran capaces también de arropar a los españoles con medidas y actuaciones de salvaguarda frente a ataques económicos exteriores y frente a la tremenda recesión que nos amenaza.
Tal vez habría que decir, si es que este sofisma no fuera tal, que en España somos capaces de hacer con la economía lo que han hecho nuestros futbolistas. Que es lo que desearíamos, pero que difícilmente obtendremos si no es con cordura, perseverancia, trabajo y humildad.
La copa llega a España





Lo que ha tenido la selección española de fútbol, indudablemente, pero que se echa mucho de menos en los políticos.
Que este triunfo no se convierta en el “panem et circenses” de los romanos, y que estas gotas de ambrosía que el triunfo proporciona contagien el decurso económico de nuestra nación.
¡Ah! Y a Tatyana y Gleb (su marido), y a todos los amigos ucranianos y de otros países que se han alegrado con España, gracias mil por su solidaridad y gozo ante un evento que por fin rodea de satisfacción a España. 
Que a nadie le amarga un dulce…
En la seguridad de que Ucrania y Donetsk y Kiev y Polonia y Gdanks han pasado a formar parte de la historia de España y de su selección nacional de fútnol.

“En la pelea, se conoce al soldado; sólo en la victoria, se conoce al caballero”.- Jacinto Benavente (1866-1954) Dramaturgo español.
SALVADOR DE PEDRO BUENDÍA

06 junio 2012

El desempleo, las primas de riesgo, los ahorros esfumados: Sueños baldíos de alguien en crisis.- La historia onírica de un parado

“Todo idealismo frente a la necesidad es un engaño”.- Friedrich Nietzsche (1844-1900) Filosofo alemán.

Desempleo, desocupación o paro, en el mercado de trabajo, hace referencia a la situación del trabajador que carece de empleo y, por tanto, de salario. Por extensión es la parte de la población que estando en edad, condiciones y disposición de trabajar -población activa- carece de un puesto de trabajo.

Historia
Aunque en la Edad Media “el problema del desempleo como se entiende hoy aún no existía”, había desocupados. No obstante, en aquel tiempo, a la persona que no trabajaba se la tenía por holgazana o vagabunda. En su libro Idle Hands (Manos ociosas), el profesor John Burnett explica que hasta el siglo XIX muchos analistas ingleses “identificaban a los desempleados principalmente con los ‘inadaptados’ y trotamundos que dormían a la intemperie y deambulaban de noche por las calles”.
El “descubrimiento del desempleo” tuvo lugar a finales del siglo XIX o principios del XX. Se formaron comisiones gubernamentales especiales para estudiarlo y resolverlo, como la Comisión Selecta de la Cámara de los Comunes británica para tratar la “Consternación por la falta de empleo”, de 1895. El desempleo se había convertido en una epidemia.
La conciencia de este problema aumentó drásticamente, sobre todo después de la primera guerra mundial. Esta contienda había eliminado el desempleo. Pero a principios de los años veinte el mundo occidental experimentó una recesión tras otra, lo que culminó en la Gran Depresión, que desde 1929 zarandeó las economías industrializadas del mundo entero. Tras la segunda guerra mundial, muchos países tuvieron un nuevo auge económico y el desempleo disminuyó ostensiblemente. “El origen del problema actual del desempleo se remonta a mediados de los años sesenta”, menciona la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos. El mercado laboral sufrió otro descalabro como consecuencia de la crisis petrolera de los años setenta, y la ola de informatización con su secuela de despidos.

 

Tipos de desempleo

Existen cuatro tipos fundamentales de desempleo:
  • Desempleo estructural,
  • Desempleo cíclico y Desempleo friccional.
  • Desempleo monetario.
En economías periféricas y en sectores que sufren períodos de baja y alta actividad (agricultura, hostelería,...) puede considerar un cuarto tipo:
  • Desempleo estacional.
Además de estos tipos puede hablarse de desempleo de larga duración, desempleo abierto, desempleo en iniciadores y desempleo oculto entre los inactivos o trabajadores desalentados

Desempleo estructural

El desempleo estructural corresponde técnicamente a un desajuste entre oferta y demanda de mano de obra (trabajadores). Esta clase de desempleo es más pernicioso que el desempleo estacional y el desempleo friccional, además no depende del tiempo sino de la capacidad de absorción de fuerza de trabajo que tiene el capital constante, cuya acumulación promueve un aumento de la productividad de la fuerza de trabajo y contradictoriamente promueve un mayor desempleo estructural. En esta clase de desempleo, la característica de la oferta suele ser distinta a la característica de la demanda lo que hace probable que un porcentaje de la población no pueda encontrar empleo de manera sostenida. Por lo anterior, los economistas ligados al Estado no pueden admitir que un país esté bajo este tipo de desempleo pues se trata de una situación grave para una población asalariada de un punto o sector determinado. Además, en un contexto de libre mercado, se suma a la crisis de las masas asalariadas la de las medianas y pequeñas empresas que no logran adaptar su respuesta a la crisis cíclicas del sistema capitalista en la que sólo los grandes conglomerados empresariales- holdings- pueden funcionar.



Por otro lado, el factor tecnológico es un elemento a considerar permanentemente en las crisis capitalistas. La fusión de las empresas motrices del sistema (que incurren en monopolio) y el constante progreso tecnológico hace que la mano de obra sea menos requerida en alta tecnología, desplazándose grandes masas hacia trabajos informales o de carácter precario. Coinciden dos fenómenos: sobreproducción y desempleo estructural (con subempleo).

Las respuestas neoliberales tradicionales, en una economía globalizada no resuelven el desempleo estructural y requieren medidas keynesianas y otras de caracter estructural como la reducción del tiempo de trabajo y la implantación de modelos de redistribución de la renta entre los subempleados y desempleados (renta básica universal, rentas de inserción, salarios sociales o ingreso ciudadano).
 

Desempleo de larga duración
Se considera parado de larga duración a la persona inscrita como demandante de empleo, de forma ininterrumpida, durante un periodo superior a un año.
El desempleo de larga duración provoca un efecto negativo sobre la capacidad que tiene el mercado de trabajo, en el modelo clásico, para restablecer el pleno empleo de forma automática. En este modelo, el mercado tiende de manera natural hacia el equilibro sin desempleo, porque ante la existencia de paro, los desempleados compiten con los ya empleados por los puestos de trabajo disponibles, presionando a la baja los salarios y restableciendo el equilibrio con una disminución de salario. En el desempleo de larga duración por el contrario, el mercado se distorsiona ya que este tipo de desempleados no compiten con los empleados, porque las empresas no los consideran "elegibles", en la medida en que entienden que no son capaces de sustituir a los que están desempeñando sus mismas tareas y por tanto no presionan a la baja los salarios y no reconducen el mercado de trabajo hacia un nuevo equilibrio.
Esta distorsión del mercado de trabajo hace necesario que el Estado intervenga, prestando una atención especial a este tipo de parados.

Efectos del desempleo

La presencia de un elevado desempleo es un problema tanto económico como social. Como problema económico, es un despilfarro de valiosos recursos. Como problema social es una fuente de enormes sufrimientos, ya que los trabajadores desempleados tienen que luchar con una renta menor. Durante los períodos de elevado desempleo, las dificultades económicas también afectan a sus emociones y a la vida familiar.
De cuando en cuando, los países experimentan un elevado desempleo que persiste durante largos períodos, a veces hasta diez años. Es lo que ocurrió en Estados Unidos durante la Gran Depresión, que comenzó en 1929. En unos pocos años, el desempleo aumentó afectando a casi una cuarta parte de la población trabajadora, mientras que la producción industrial se redujo a la mitad.

Tasa de desempleo

Las cifras sobre el trabajo y el desempleo se encuentran entre los datos económicos más minuciosos y más amplios de un país. Se obtienen mensualmente mediante un procedimiento conocido con el nombre de encuesta de población activa. Todos los meses se encuesta a unos hogares con preguntas referentes a su historia laboral reciente.
La encuesta divide a la población de 16 años o más años en cuatro grupos:
  • Ocupados. Son las personas que están realizando trabajo remunerado, así como las que tienen empleo pero están ausentes por enfermedad, huelgas o vacaciones.
  • Desempleados. Son las personas que no están ocupadas, pero que han buscado trabajo activamente o están esperando volver a trabajar. Más exactamente, una persona está desempleada 1) si no está trabajando y ha realizado esfuerzos específicos por encontrar empleo durante las cuatro últimas semanas 2) ha sido suspendida de empleo y está esperando a ser llamada nuevo o 3) está esperando a ocupar un trabajo el mes siguiente. Además debe declarar que ha hecho un esfuerzo concreto (como acudir a empresas locales, responder a anuncios de ofertas de trabajo,...) por encontrar un empleo.
  • Inactivos. Esta categoría comprende el porcentaje de la población adulta que está estudiando, realizan tareas domésticas, jubilada, demasiado enferma para trabajar o que simplemente no está buscando trabajo
  • Población activa. Comprende las personas que están ocupadas y las desempleadas.
La tasa de desempleo se calcula como el número de desempleados dividido por la población activa, y se expresa en forma de porcentaje. Es decir, no es una proporción entre el total de la gente desempleada y el total de la población, sino el de aquélla que se denomina "económicamente activa".

 

Protección laboral


Unión Europea
A nivel de la Unión Europea no existe normativa, ni protección en caso de desempleo.

Dinamarca y Austria  
En Dinamarca han optado por mejorar la prestación de desempleo, pública, suprimiendo la indemnización privada por desempleo, la cifra de paro es del 4,1%. En Austria las empresas constituyen un fondo individual para complementar la prestación.

España
El gobernador del Banco de España, Miguel Angel Fernández Ordóñez en 2009 consideró que los mecanismos de ajuste laboral "no funcionan de forma adecuada". En su opinión, las numerosas ineficiencias en el sistema laboral español determinan el "rotundo fracaso" en el objetivo de reducir el desempleo provocan efectos perjudiciales en el productividad, por lo que ha insistido en la necesidad de emprender "con urgencia" reformas de las instituciones laborales. Las palabras del gobernador llegan en medio de la controversia generada por la propuesta lanzada por la Confederación de Empresarios de Madrid de crear un contrato contra la crisis con una indemnización de 20 días por año trabajado en lugar de los 45 actuales.
Estas declaraciones suscitaron una fuerte polémica. Así, el expresidente del Gobierno de España, José Luis Rodríguez Zapatero consideró inviable la medida excepcional propuesta, defendiendo al estado del bienestar frente a esta propuesta de adelgazamiento y recomendó centrar esfuerzos en los problemas de liquidez del sistema financiero, opinión compartida con los sindicatos que no consideraban que la rigidez del mercado laboral fuera la causa determinante del desempleo.
En España, tienen derecho a la prestación por desempleo los trabajadores que vengan a España por haber cesado su actividad laboral en el extranjero. No se realizan cruces con la Seguridad Social de otros países de la Unión Europea para saber los desempleados inscritos en España que están trabajando en el extranjero.
(De Wikipedia y otras fuentes)
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En economía, la prima de riesgo es la cantidad mínima de dinero que hace que el rendimiento esperado de un activo con riesgo exceda el rendimiento conocido de un activo libre de riesgo, o el rendimiento esperado de un activo menos arriesgado, induciendo así a un individuo a mantener el activo arriesgado en vez del activo libre de riesgo. Así, es la mínima propensión a pagar un precio por el riesgo.
En el mercado de deuda pública, la prima de riesgo, también conocida como diferencial de deuda, es el sobreprecio que paga un país para financiarse en los mercados en comparación con otros países. De esta forma, cuanto mayor es el riesgo país, más alta será su prima de riesgo y más alto será el tipo de interés de su deuda. Dicho de otra forma, es la rentabilidad que exigen los inversores (interés) a un país para comprar su deuda soberana en comparación con la que exigen a otros países. La prima de riesgo significa, de este modo, la confianza de los inversores en la solidez de una economía.

 

Ejemplo
Supongamos un programa de concursos televisivo en el cual un participante puede escoger una puerta entre dos posibles. Una esconde 1.000 euros y la otra esconde cero euros. Además, supongamos que el anfitrión también permite al competidor tomar 500 euros en vez de tener que elegir una puerta. Las dos opciones (escoger entre la puerta 1 y la puerta 2, o tomar 500 euros) tienen el mismo valor esperado de 500 euros, de modo que no existe ninguna prima de riesgo en la elección entre dos puertas o los 500 euros garantizados.
Un individuo neutral al riesgo será indiferente entre las dos opciones. Sin embargo, un competidor averso al riesgo no escogerá ninguna puerta y se quedará con los 500 euros garantizados.
Si un número demasiado elevado de participantes son aversos al riesgo, el riesgo podría incentivar la elección más arriesgada (apostar a una de las dos puertas) a través del ofrecimiento de una prima de riesgo. Si el juego ofreciera 1.600 euros detrás de la puerta buena, aumentando en 800 euros el valor esperado de escoger entre las puertas 1 y 2, la prima de riesgo sería entonces 300 euros (esto es, los 800 euros de valor esperado menos 500 euros garantizados). Los competidores que necesiten una compensación de riesgo inferior a 300 euros escojerán una puerta en lugar de aceptar los 500 euros garantizados.

En el mercado internacional de bonos

España y Alemania necesitan emitir bonos a diez años de forma regular para financiarse.
Si la rentabilidad de los bonos españoles a diez años es del 6,099%, y la de los bonos alemanes del 2,621%, la diferencia es del 3,478%, es decir, de 347 puntos básicos. En este caso, la prima de riesgo española sería de 347 puntos.
La prima de riesgo de los países de la Unión Europea se calcula respecto de Alemania porque se supone que su deuda pública es la que tiene menor riesgo de impago. Incluso se suele aceptar que su riesgo de impago es 0.
(De Wikipedia y otras fuentes)
Todavía era posible pasearse por la ciudad gozando de las luces y las sombras de la noche que adobaba un fresco vientecillo de primavera.
Era una de esas noches en las que las piernas del paseante van dirigiéndose sin aparente sentido de una a otra parte por el casco antiguo de la ciudad, mientras se repara en figuras como chinescas de alguna esquina, en algún que otro portón antiguo adornado de bella aldaba de hierro que semeja estar abierto, o en la perspectiva que ofrece el paseo con las palmeras bordeándole.
Y no otra cosa estaba haciendo nuestro hombre, que deambulaba, silente y caviloso, pensando en un montón de temas difusos, pero con un a modo de obsesión, cual era la comunicación que había recibido al acabar la tarde, en la que de manera impersonal se le comunicaba que por “necesidades estructurales” de la empresa, se suspendía el contrato de trabajo durante un año, y se le recomendaba solicitar la prestación del subsidio de desempleo.
¿Era ya un desempleado, un parado? ¿Tendría solución el problema de la empresa? ¿Podía confiar en que después de un año recobraría el trabajo?
Solamente la fresca brisa que ventilaba su faz le permitía someter la mezcla de desilusión, enfado y desesperación que iba inundando su mente cada vez más.
Sí, estaba en el paro. Y ahora, debía comenzar por pedir cita en los Servicios de Empleo, aguardar en una larga cola, y quedar registrado como demandante de trabajo; y después acudir a otra larga espera en la oficina de petición del subsidio, y rellenar ante un desganado y frío funcionario una serie interminable de cuestionarios, hasta que se le dijera que en un par de meses o tres como máximo ya recibiría la resolución favorable y le llegaría a la cuenta bancaria designada el importe correspondiente, que ni siquiera le haría mileurista.
¡Ni la mitad de mi salario anterior! ¡Y dos meses sin ingresos! ¿Cómo sobrellevar ese tiempo?
Tanto llegó a agobiar el tema a nuestro viandante que decidió regresar a su domicilio y meterse en la cama.
Pero comenzó a aparecerle en duermevela una serie de hidras espantosas y de dragones agresivos que llevaban en sus fauces las nóminas y las hojas de salarios e iban devorándolas entre estentóreas carcajadas llenas de sorna.
Trataba el recientemente desempleado, en su estrenada categoría de población pasiva, de hallar soluciones a sus congojas, cuando reparó en que todavía le quedaban unas pequeñas inversiones en su caja de ahorros, por lo que podría reconvertirlas en dinero para soportar los meses de carencia de subsidios. Y creyó que había hallado la solución, pero cuando en su sueño se dirigió a su caja, ahora banco, para gestionar la liquidez de sus pequeñas inversiones recibió el tremendo mazazo de conocer que se hallaba sujeto a que se regularizara la propia entidad bancaria, porque por la crisis galopante se hallaba momentáneamente sin disponibilidad y además, el valor de las participaciones había descendido tanto que actualmente no eran ni de la décima parte de lo invertido.
Cuando trató de averiguar por Internet la causa de tamaño desastre, se topó nuestro desempleado con una figura que sarcásticamente le dijo ser su prima, que se le presentó como saliéndole al paso por cada esquina. Y cuando él intentó eludirla, ella le gritó: “!soy tu prima, la de riesgo!, y has de aceptarme, porque mientras no convivas conmigo tu economía no se recuperará…!”
No podía así descansar nada el desempleado de inversiones devaluadas, y tuvo la ventura de despertar del insoportable sueño que había vivido durante cortas horas de esa noche.
Su cabeza era un maremágnum de ideas, entremezclándose el cansancio, el nerviosismo y la ansiedad, hasta que, después de refrescarse repetidamente la cara, conectó el radio despertador que había en su mesilla de noche. Se estaban dando las primeras noticias de la mañana, entre ellas, que la selección española de fútbol ya había llegado a su alojamiento en Gdansk, Polonia, y que todos los participantes en la Eurocopa 2012 la consideraban favorita.
Se le ensanchó el ánimo pensando por un momento que la probable primera victoria del equipo español de fútbol sería un buen lenitivo a sus tantos pesares, y comparó que tantos y tantos equipos de balompié europeos habían quedado en el práctico paro, por no haberse clasificado; que los competidores del equipo español habrían de sufrir una gravosa prima de riesgo en cuanto a resultados (en este caso, España era “la Alemania” de la economía), y que, en fin, el orgullo patrio y el suyo propio iban camino de sentirse halagados por los venideros éxitos.
Se dispuso a telefonear desde su móvil a un amigo, para tratar de distraerse y compartir su advenedizo optimismo.
No fue posible. Escuchó una voz metálica informándole que el servicio lo tenía interrumpido por falta de pago.
Ya no ha sabido quien esto escribe si el desempleado temporal, con inversiones devaluadas en banco en crisis había podido superar la enorme “prima de riesgo” que le había sido impuesta. Ni nada más. Lo único que se supone es que, por la Ley de Murphy, hasta la selección española de fútbol había sucumbido en el primer embate del campeonato en el que participaba en Polonia…

“Los trabajadores seguimos siendo el pariente pobre de la democracia.”- Marcelino Camacho (1918-2010) Sindicalista y político español.

SALVADOR DE PEDRO BUENDÍA