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21 julio 2020

Un nuevo bofetón a España y a su gobierno: Países europeos muestran su recelo a quienes son más mentirosos que gobernantes


“Ineptocracia
La hegemonía de la ineptocracia es la causa de que nadie, absolutamente nadie de este Gobierno, haya dimitido, haya presentado su dimisión o haya sido cesado
(Adriana Lastra. Europa Press, en Voz Populi, PUBLICADO 21/07/2020)
Nos gobierna una banda de mediocres. Tenemos un ejecutivo que no solo demuestra ineptitud en el desempeño de sus funciones, sino que además la fomenta, alardea de ella y hasta la recompensa. Quienes no han producido ni van a producir nada porque solo conocen la política como modus vivendi han convertido las instituciones españolas en su particular chiringuito, en el que, además, está reservado el derecho de admisión. El mérito está vedado y para justificar el nepotismo y el enchufe se degrada y ridiculiza el emprendimiento.
Mientras que las políticas igualitaristas han demostrado ser un arma generadora de pobreza masiva, las políticas de igualdad son las que han permitido prosperar
a las sociedades occidentales
Se me cae el alma a los pies cuando escucho argumentar, desde postulados supuestamente liberales, que el mérito es una barrera en el camino hacia la igualdad y que la meritocracia es generadora de brechas varias, ya sean de género o de clase. No, señores, eso es una burda mentira: el mérito no es el origen de la desigualdad, sino la consecuencia del triunfo de la igualdad ante la ley. Y es que el igualitarismo y la igualdad no son la misma cosa. El primero aboga por anular cualquier diferencia material, ya sea económica o social, mientras que el segundo propugna suprimir la diferencia legal. Y no se trata de una mera sutileza o matiz, pues mientras que las políticas igualitaristas han demostrado ser un arma generadora de pobreza masiva, las políticas de igualdad son las que han permitido prosperar a las sociedades occidentales mediante el reconocimiento de la singularidad de sus individuos.
Que nadie me venga con eso de que la igualdad tiene una vertiente material, que ya lo sé. Pero ésta lo que pretende evitar es que los ciudadanos no puedan alcanzar metas formativas o laborales por falta de medios, no el crear puestos para que sean ocupados por personas que carecen de las aptitudes necesarias primando la visibilidad de no se qué colectivo por encima de la capacidad y el mérito.
Bufones y juglares
Usar las políticas igualitarias como pretexto para colocar a los afines y asentar redes clientelares ha llevado a que nos gobierne un señor cuyo currículum laboral es una broma de mal gusto y cuyo único mérito es aferrarse al poder sin
apartar la mirada del espejo que le devuelve su propio reflejo. Un presidente que se refiere a sí mismo como “Mi Persona” y ha convertido la Moncloa y la red institucional creada en torno a ella, incluida la televisión publica, en un
conglomerado de bufones leales y juglares que glosan sus andanzas. En fin.
Como se podrán imaginar, nadie con este perfil puede rodearse de personas de valía o, al menos, que hagan ostentación de la misma. Nadie puede destacar ni sobresalir so pena de ser condenado al ostracismo. Sólo gozan de minutos ante las cámaras y micrófonos aquellos que, con su inanidad, confieren a Sánchez un perfil cuasi churchilliano. Por eso Su Persona está encantado con sus ministros podemitas o con aupar a gente como Lastra. Aunque justo es decir que ni de Iglesias ni de Montero se puede predicar precisamente la virtud de la lealtad, su falta de juicio y su tendencia al chabacanismo pueril compensan el cuasi analfabetismo funcional de Sánchez. Y el de muchos de sus ministros y ministras.
La ineptocracia en la que estamos inmersos es la que explica que los estudios sitúen a España como el país occidental que peor ha gestionado la pandemia. Que las cifras oficiales de fallecidos por covid-19 no se las crea nadie y disten muchísimo de las reales. Que la inseguridad jurídica y económica forme parte del día a día de los españoles. Que España bata récord de parados. Que el
responsable epidemiológico del Gobierno recomiende a sus compatriotas no veranear fuera de su comunidad autónoma mientras él se va a surfear a las playas portuguesas. Pero, sobre todo la hegemonía de la ineptocracia es la causa de que a pesar de todo esto nadie, absolutamente nadie de este Gobierno, haya dimitido, haya presentado su dimisión o haya sido cesado. Y que sus votantes y adláteres, lejos de recriminárselo, busquen ahora responsabilidades en el norte de Europa. Qué buenos vasallos, si tuvieran buen señor.”
…
Después de comprobar con bastante frustración cómo Pedro I “el Sánchez” ha deambulado cual pollo sin cabeza por los espacios de la reunión de la Comisión Europea, en Bruselas, mientras los llamados “países frugales” se plantaban e imponían su exigencia inamovible frente a “países pedigüeños” como Italia y España, uno llega a la conclusión de que este caballerete con vocación frustrada de curita homiliético y con dotes de truhan y trilero, que dice lo que le conviene y cuando le conviene aunque sea mentira o se desdiga de la palabra dada, este pillastrón que por desgracia vive y desgobierna en el palacio de la Moncloa, nos ha llevado, ya sin remedio, al descrédito de la ineptitud en el gobierno y de la incapacidad de España como nación para rehacer su vida social y su economía.
Ha regresado vendiendo como un triunfo que se nos vaya a prestar una mil millonada, cuando realmente es el amargo fruto de la imposición bastante cabal de unos países que han hecho de la austeridad y del equilibrio en el gobierno su pauta europea.
Y es que, aunque el pueblo español parezca que se caracteriza por su ineptitud para remontar situaciones conflictivas, en lo económico y también en lo social, la gran verdad es que el las gentes españolas, si alguna ineptitud tienen es que no saben o no pueden librarse de la ambición corrosiva de un presidente que solamente quiere fumar aires de poder y de un vicepresidente, el “coleta”, que se aprovecha de la tibieza de aquél para ir poco a poco sembrando su dogmatismo iconoclasta y antisistema, siempre atacando, él y los suyos (¡casi nada dice la “cajera”, hoy ministra, Montero, la del chalet de Galapagar!)
Por eso, lo del Coronavirus ha venido como anillo al dedo a los de la vituperable coalición de gobierno,
porque han inundado al pueblo de cifras de contagios, muertes y temores; de confinamientos y restricciones, bajo los pánicos de la enfermedad y la ruina, y así lo han mantenido atado a las restricciones mientras ellos han maquinado tanto y cómo les ha convenido para alcanzar su plan preconcebido: destrozar la España de la democracia y del bienestar.
Súmese a lo anterior la permisividad delictiva con el independentismo catalán, que libera presos sediciosos sin apenas cumplir condenas, y con el “beato” nacionalismo vasco, que no se priva de apoyarse en los terroristas etarras hoy llamados EH Bildu, para lograr sus objetivos de cada vez más independencia y dinero.
Y mientras todo esto ocurre, el Rey Felipe VI trata, como puede, de hacerse presente en los distintos territorios de España, pese a las zancadillas y falta de lealtad de quienes dicen estar para ejercer de “gobierno de la monarquía”. Misión imposible, cuando Pedro I”el Sánchez”  y el “coleta de Galapagar” se han abroquelado en la ineptocracia para, a su socaire hacer lo que les conviene y les viene en gana, para provecho propio.
¿Y aún se critica que haya países en Europa que no entiendan ni ui poquito este desastre al que nos conduce el gobierno que quiere recibir miles de millones, el que sufrimos en España?

“Nada hay en el mundo tan común como la ignorancia y los charlatanes” Cleóbulo de Lindos (s. VI a. C.-s. VI a. C.) Filósofo griego.
SALVADOR DE PEDRO BUENDÍA
                                                           

07 julio 2020

Esta España nuestra: Pedro I “el Sánchez” no respeta ni a los vivos ni a los muertos pero se reviste del morado podemita

“Sánchez desdeña a las víctimas de la pandemia
Editorial en “El Mundo”, Martes, 7 julio 2020)
Si Pedro Sánchez no asistió ayer al funeral, fue porque los muertos como consecuencia del coronavirus son para él un problema político y la constatación de su negligente gestión de la crisis sanitaria


La ausencia de Pedro Sánchez del funeral de Estado en memoria de las víctimas de la pandemia no está exenta de rancios ribetes anticlericales. Quizá el presidente del Gobierno ha considerado, en un alarde de confusionismo, que su presencia en una catedral es incompatible con el carácter aconfesional del Estado. Pero no solo es compatible sino aconsejable, pues la mayor parte de los españoles se confiesan católicos -por creencias, costumbres y cultura- y encuentran en el cristianismo amparo y consuelo en los difíciles momentos de la muerte. El papel del presidente en estos actos es simbólico, no religioso. No se entiende que los Reyes asistan y el presidente se busque un subterfugio para no ir.
Sánchez reincide en desdeñar a todas las víctimas del Covid -tanto a las que eran católicas como a las que no- con su calculada ausencia en la misa funeral que en su memoria ofrecieron ayer en la catedral de La Almudena el cardenal Carlos Osoro junto a otros obispos, como el presidente de la Conferencia Episcopal, Juan José Omella, y miembros de otras confesiones religiosas. El acto estuvo presidido por los Reyes y las Infantas, sin que por ello, como ha ocurrido innumerables veces, se haya puesto en cuestión la aconfesionalidad del Estado.
Para excusar su ausencia, Sánchez improvisó un viaje exprés ayer a Lisboa -que no estaba previsto en su
agenda- para comer con el primer ministro portugués António Costa, con quien ya departió largamente la pasada semana y con quien coincidirá próximamente. Con el Falcon, Sánchez podría haber llegado a tiempo para asistir a al acto religioso en Madrid y haber mostrado el obligado respeto institucional hacia los fallecidos por la pandemia, acompañando a los familiares en su duelo.Si no lo hizo fue porque para él -pero también para Iglesias e Illa- los muertos como consecuencia del coronavirus son un problema político y la constatación de su negligente gestión de la crisis sanitaria. Por eso pretenden ocultarlos, como hizo TVE al negarse a ofrecer en directo el funeral, una decisión sin precedentes que sigue alejando a la cadena pública de los españoles que la sufragan para ponerse al servicio del Gobierno.
Sánchez tardó semanas en decretar el luto oficial y desoye las recomendaciones de la OMS y los informes del INE, negándose a hacer un recuento realista. El día 16 no se honrará a todas -más de 43.000-, sino solo a las que Illa y Simón consideran víctimas oficiales. Es obvio que ese acto, en el que sí se volcará Sánchez, no pretende rendir homenaje a
los fallecidos sino blanquear la gestión de su Gobierno e introducir un nuevo elemento de crispación, contraponiendo un funeral laico a una ceremonia religiosa. El sectarismo de Sánchez sale intacto de la pandemia”
…
Ayer pude visionar por la cadena “Trece” (la única que lo retransmitió) la celebración religiosa (funeral) en memoria de las víctimas del Coronavirus.
En el marco de la catedral madrileña de la Almudena, una amplia corte de cardenales, obispos y sacerdotes católicos, más alguna representación de otras religiones y miembros de la sociedad civil destacada en la pandemia, como sanitarios, bomberos, limpiadores, fuerzas de seguridad, etcétera, acogieron la presencia de la Familia Real y de algunos representantes de las altas instituciones del Estado.
Pero no se vio, ni por asomo, al sinvergüenza de Pedro I “el Sánchez”, quien, como presidente del gobierno, en vez de dar su apoyo a la celebración en memoria de las víctimas, consumó su ofensa mediante el desprecio, no solamente al no asistir, sino especialmente al marcharse –huyendo, no se olvide— a Lisboa, con el pretexto de un acto agendado (se le llamó “almuerzo”) con el primer ministro de Portugal, con quien, curiosamente, pocos días antes había estado largo tiempo con motivo del
acto simbólico de apertura de las fronteras hispano portuguesas.
Ha habido algún irredento forofo del Sánchez, que ha querido justificar la ausencia basándose en que se trataba de una celebración religiosa, que el estado español es aconfesional y laico, y que ya hay previsto otro acto en homenaje a esas víctimas.
Vano intento, porque a estas alturas ya no cabe duda de que ese cara dura del presidente lo único que busca es significarse como anti los valores morales y religiosos tradicionales , absorbido sin duda por la dependencia ineludible que tiene de los comunistas rompedores que dicen ser los de “Unidas Podemos”, y que más bien parecen querer la desunión conseguir algo.
Pedro Sánchez está agarrándose al clavo ardiendo del “melena”, cínico donde los haya, doctrinario rompedor a lo chavista, y convenenciero total, que parece haber bautizado en política a “el Sánchez” con el aura morada de sus partido e ideología.
Es una paradoja que mientras la ciudadanía, creyentes o no, celebraba con el morado el recuerdo y homenaje de los muertos, el que debiera liderar, se reviste del mismo morado para disimular su huida de aquello en lo que se le pueda tachar de abierto, liberal, condescendiente, democrático…
Es el “pájaro de cuentas” que hemos de soportar mientras poco a poco va destrozando el tejido social, con posturas maniqueas de buenos (ellos) y malos (todos los demás), al tiempo en que engrosa los haberes de sus adláteres con lo que sube de impuestos, y denuesta a todo aquel que pretende construir, mejor dicho, reconstruir, el bienestar, que el virus nos apagó y que el gobierno actual quiere sofocar para así controlar al país.
En fin, que con este Pedro I “el Sánchez” y su aliado “el coleta”, no nos cabe a los españoles ni la posibilidad de encomendarnos a las ayudas del Altísimo para obtener paliativos de nuestro deterioro social y económico, y no podemos tampoco acogernos a la condenación de las tropelías de
quienes se dicen investidos de la autoridad, y sobre los que solamente nos queda el remedio de decir “que venga Dios y lo vea”.
Si es que el mismo Dios no huye, espantado por tantas mentiras, falsedades, disfunciones y extremismos iconoclastas.
¡Me duele en el alma esta España nuestra!
“Odioso para mí, como las puertas del Hades, es el hombre que oculta una cosa en su seno y dice otra”.- Homero (VIII AC-VIII AC) Poeta y rapsoda griego.
SALVADOR DE PEDRO BUENDÍA

22 mayo 2020

Esta España nuestra: La última traición de Pedro I “el Sánchez”.- La cobardía de aceptar que “el coleta” le maniate a Bildu. ¿Tiene el Gobierno algún remedio?


“Los últimos principios de un partido ya irreconocible han sido traicionados por un aventurero sin escrúpulos que no puede formar parte de la solución
(BERNARDO DÍAZ, en “El Mundo”, 22/05/2020)
Cada vez que se siente acorralado, el hombre que ostenta actualmente la presidencia del Gobierno redobla el desafío y huye hacia adelante, dejando tras de sí un reguero de promesas rotas y aliados frustrados. Esta forma cesarista y arriscada de entender la política, sorda al acuerdo e incompatible con la confianza que debe saber inspirar cualquier gobernante en minoría, ya sería censurable en un regidor de pueblo, pues su arbitrariedad la pagarían todos los vecinos; en un presidente, el precio lo pagan 47 millones de españoles. A su
angustia por la incertidumbre sanitaria y la devastación económica han de añadir los ciudadanos la demencial ineptitud y el agresivo radicalismo de la coalición dirigida por Pedro Sánchez y Pablo Iglesias: este Ejecutivo es parte fundamental del problema y no de la solución.
Algunos ingenuos quizá bienintencionados aún insisten en que el influjo perverso se limita a Iglesias y que, si se le aísla convenientemente, el PSOE podría aplicar su programa socialdemócrata en esta legislatura que en realidad la pandemia ya ha dinamitado. Pero los hechos son tozudos y demuestran que Sánchez no tiene otro proyecto político que su supervivencia personal, mientras que Iglesias obtiene cada día avances sensibles en su confesada estrategia de desmantelamiento de la democracia del 78, que él juzga amortizada. El plan de Podemos, sus alianzas simbióticas con el separatismo más destructivo -de ERC a Bildu-, es el que se está imponiendo a rebufo de la crisis del coronavirus mediante el chantaje de sus votos sobre un Sánchez entregado. Se entrega porque no tuvo ni tiene la valentía de explorar una alternativa moderada; porque prefiere recomponer la mayoría Frankenstein a cualquier precio para tratar de agotar el mandato con quienes se lo dieron.
Fue Sánchez quien eligió abrazarse al que le quitaba el sueño y es Sánchez, y no Lastra, quien le permite imponer su agenda antisistema a costa de cualquier socio constitucionalista -cuando cree necesario lavarse en Bildu la mano estrechada a Ciudadanos-, a costa del diálogo social con la patronal y hasta con los sindicatos -cuando acuerda la derogación íntegra de la reforma laboral con nocturnidad-, a costa de la negociación del rescate con Europa -cuando ningunea a Nadia Calviño-, a costa de la memoria de las víctimas de ETA -cuando blanquea a Otegi como interlocutor válido y hasta como socio de una hipotética coalición en el País Vasco- y a costa de la integridad territorial del Estado cuando suplica a Rufián la reanudación de sus conversaciones en el punto en que lo dejó la mesa extraparlamentaria separatista. Todo eso ya forma parte del equipaje político del nuevo PSOE por obra y gracia de Pedro Sánchez. Nada hay progresista en ese legado: solo el brutalismo narcisista de un aventurero sin escrúpulos que ha traicionado los últimos principios de un partido irreconocible, con el silencio cómplice de algunos ministros y el gemido impotente de algunos barones. A partir de este momento, Sánchez se cierra otras puertas y se condena a apurar hasta las heces la vía populista y
separatista, en abierto desprecio del interés general de los españoles.
Pero además de su contenido iliberal, las formas del sanchismo resultan igualmente bochornosas. El último debate sobre la prórroga del estado de alarma sirvió a la exhibición de debilidad tanto como a la apología de la traición. Incapaz de honrar los acuerdos que suscribe por considerarlos ataduras a su voluntad de poder, el presidente ha prostituido el valor de su palabra a la vista de todos, ocultando el enjuague con Bildu para no malograr el apoyo de Cs y desairando al PNV con los herederos de ETA en un contexto preelectoral, mientras Calviño e Iglesias ventilan su duelo de autoridad al hilo de la rectificación o no del infame pacto. El espectáculo es inenarrable. El crédito de España ante el mundo se hunde. La seguridad jurídica se esfuma. La factura de la crisis se dispara. Y la recuperación, bajo semejante Gobierno, se pospone sine die.”
…
Recuerdo como si hoy aconteciera aquellas escenas en el entorno de mi numerosa familia, en la que algunos de mis hermanos siendo pequeños no cesaban de crear alborotos y mostrarse con tan imparable actividad, que mis progenitores se resignaban diciendo que tal vez con el crecimiento esa hiperactividad nerviosa se convirtiera en sensatez y calma.
Diré, en fin, que de todo hubo, pero que en general quien fue activo siguió activo en la vida; quien fue tranquilo siguió siendo calmado; y quien fue rebelde, más o menos siguió así en la adolescencia y hasta en la madurez.
¿A qué viene este comentario?
Pues, ni más ni menos, al bochornoso espectáculo y a la sucia traición que acaba de brindarnos ese sinvergüenza y trilero que es el indigno Presidente del Gobierno que estamos sufriendo: Pedro I “el Sánchez”, a quien habría que añadirle el calificativo de “rey de los tramposos”.
¡Menuda la ha armado, permitiendo que esa mocita inculta e histérica, más insultona que inteligente, llamada Adriana Lastra llegara a un pacto con el “coleta” (el ateo que presume de “iglesias”) y con el nefasto líder del terrorismo
etarra, Otegui, ahora disfrazado con piel de demócrata!
No solamente el pacto con los sucesores de los terroristas (que siguen siéndolo) es indigno, sino que más aún lo es que “el Sánchez”, en su actuar trilero, se ha dejado llevar por el “coleta” y ha permitido se pacte que la reforma de la legislación laboral del gobierno de Rajoy, que se estaba aplicando, se derogará totalmente.
Y ello, como es norma de la “casa Sánchez”, sin consultar con nadie, ni siquiera con buena parte de los miembros de su propio gobierno, especialmente esa facción de la que prescinde el dogmático y aprovechado Pablo “el eclesial”.
¿Qué se ha propiciado?
Parte del gobierno está convulso y con ganas de dimitir o de que se “eche” al podemita.
Organizaciones esenciales del tejido económico, especialmente las empresariales, deciden con rotundidad separarse de cualquier relación con el ejecutivo.
Los sindicatos, tan izquierdosos como pro gubernamentales, hasta llegan a la censura velada deseando el diálogo, porque ellos tampoco han sido consultados.
Los inversores desconfían más aun, ante tamañas veleidades del tramposo que debía regir con ponderación los destinos de la nación.
Además, se incrementa el descontento ciudadano, y aunque se trata de neutralizar con reacciones agresivas de grupos antisistema, las cacerolas resuenan cada vez más, especialmente ahora que hasta los tribunales consagran, por admitir, las manifestaciones públicas contra el ejecutivo, que “el Sánchez” ha tratado de impedir invocando el estado de alarma que tan bien le aprovecha.
Lo que está por ver es la cara de pasmo que ha quedado a los líderes de Ciudadanos, que, mientras pactaban sostener una prolongación de la alarma,
eran burlados con pactos antisistema y de convivencia con terroristas.
Desastre, desastre, desastre.
Eso es lo único que demuestra sabe hacer el cínico presidente, ya que mientras da el saludo con una mano, con la otra nos está robando la cartera.
Cada vez se comprueba con más nitidez lo que se pretende por el gobierno y su presidente mediante las prórrogas del estado de alarma: Seguir gozando, con la excusa de la brutal infección del virus, de la impunidad que le confiere el poder casi absoluto.
De esta manera, me atrevo a decir que en España, además del ·coronavirus” tenemos otra pandemia, de más difícil superación: La falta de escrúpulos, la mentira traicionera como forma de controlar la dictadura que priva de derechos, aunque con forma de democracia.
La solución la hemos de dar los ciudadanos si nos queda un poco de sensatez:
¡Sinvergüenzas, a la calle!
¡Protestas pacíficas sin cesar!
¡Vacunación democrática mediante trabajo y cordura!
Tal vez así, a este Esaú que ha vendido su honradez por el “plato de lentejas”
del poder a cualquier precio, le llegue su final.
Y, ¡aviso a navegantes! especialmente a Ciudadanos: Que recuerde lo que reza el Apocalipsis, de que “como no eres ni frío ni caliente, te vomitaré de mi boca”

"No se puede ser y no ser algo al mismo tiempo y bajo el 
mismo aspecto" Aristóteles (384 AC-322 AC) Filósofo griego.
SALVADOR DE PEDRO BUENDÍA

06 abril 2020

Esta España nuestra: El COVID-19 devora la sociedad mientras un gobierno de incompetentes y egoístas doctrinarios siembra para sus intereses

El triste acontecer de la pandemia de Coronavirus da para tanto que se atenúan las ganas de escribir al respecto, porque ya los medios de comunicación se encargan de poner de manifiesto no solamente la grave y casi imparable evolución de la pandemia, sino también, y especialmente, la incompetencia de un gobierno hecho a retales, con dos o tres diferentes facciones ideológicas, y con miembros avariciosos, incapaces, incompetentes y de formas absolutistas, mal que les pese.
Con Pedro I “el Sánchez” ha pasado lo que estaba previsto y nos temíamos: se ha sentado en la poltrona del poder y, cada vez peor, deja que sus ministros alternen entre ellos luchas revestidas de ambiciones ideológicas desde su incompetencia.
A todo esto, lo principal ha sido que el gobierno ha hecho de todo menos gobernar, ya que ni se enteró de que venía la tremenda pandemia que estamos sufriendo, bien que esta lenidad la han tenido prácticamente todos los ejecutivos del mundo.
Pero cuando el pseudo-gobierno de “el Sánchez” comprobó que había que gobernar, optó no solamente por declarar el estado de alarma, sino por lanzarse a la improvisación de dictar Decretos-leyes a troche y moche, regulando mal que bien las consecuencias sociales y económicas de sus decisiones de apariencia autoritaria y de realidad destructiva.
Ya se presumía que la pandemia iba a romperlo todo, pero con lo que no se contaba era con un poder ejecutivo tan egoísta, tan ignorante y tan poco preparado, que se lanzó a dictar decisiones nada estudiadas, que después ha tenido que ir parcheando como ha podido, mientras unos días dice que 
se apoya en la oposición y otros días alega que lo hace en quienes le brindaron de manera infumable una investidura que va camino de convertir nuestra España en un caos.
No es que estemos hartos, que lo estamos; es que estamos también acobardados, ante la vorágine de decisiones bien de incapacidad bien de tinte neo comunista, que no reparan en esquilmar todo lo que se puede de la sociedad normal para hacer como que se repartirá entre las clases menos pudientes, mejor dicho entre los “parias” que el marxismo sentó como la esencia de sus desmanes.
La verdad es que el cúmulo de despropósitos en las medidas paliativas para la economía destrozada y el montón de incapacidades en la compra, venta, rechazo y gestión de materiales protectores frente al virus pandémico, solamente conducen al hartazgo social que ya se ha producido y que hace desear que “el Sánchez” se vaya con su virus a otra parte, probablemente a otro chalet minúsculo en
Galapagar, como la choza que se ha montado alguien tan rabiosamente doctrinario de izquierdas como ese tipo que se apellida “Iglesias” y que mejor sería que se llamase materialismo destructor.
Son estas las reflexiones que, en medio de la “cárcel” pandémica, se me ocurren, y que probablemente darán pie a otras más nuevas y más jugosas. Y de lo que se puede discrepar, que al menos yo no impongo preguntas en ruedas de prensa censuradas.
¡Ah! Y por si acaso, lavémonos no solamente las manos, sino también las mentes, para que el virus instaurado desde la
manipulación no atrofie los pocos sentimientos ortodoxos que nos queden.

“El egoísta se ama a sí mismo sin rivales”.- Cicerón (106 AC-43 AC) Escritor, orador y político romano.

SALVADOR DE PEDRO BUENDÍA