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01 julio 2014

Felipe VI de España: Un Rey que viaja en tren y ofrece aires nuevos


"Reyes en tren y con iPad.-   
Tras su primer viaje oficial al extranjero (al Vaticano), Don Felipe y Doña Letizia continúan con su apretada agenda (este jueves también tienen otro acto conjunto: una entrega de becas). Este mediodía han entregado los Premios Nacionales de Diseño e Innovación en Valladolid, adonde han viajado en tren..-

Las significativas fotografías han sido distribuidas por la Casa Real a través de su cuenta de Twitter, estrenada hace apenas dos meses. Señal de los aires de modernidad que ya se detectaron hace unos días en la mesa de trabajo del nuevo monarca, durante su primer despacho con Mariano Rajoy (tableta y teléfono móvil sobre el escritorio), los monarcas también hacen uso de sus respectivas tabletas en el vagón. Don Felipe y Doña Letizia comparten una mesa de un vagón de primera con la secretaria de Estado de Investigación, Desarrollo e Innovación, María Carmen Vela, quien también ha participado en la entrega de los citados premios. Sobre la mesa, la prensa del día y unas notas del monarca (posiblemente, el discurso que ha dado posteriormente en la ciudad castellana), en una sencilla funda de plástico. Su iPone y portafolios, junto a la ventanilla. Sobre
la mesa, la prensa del día, con el catalán La Vanguardia en cabeza.
En las dos instantáneas del viaje, mientras Felipe VI consulta su 
tableta y notas en mangas de camisa, Doña Letizia (quien también lleva su propia cartera de trabajo, como se aprecia en la imagen de su llegada a la estación vallisoletana) conversa con la secretaria de Estado. Al fondo de las imágenes, los sorprendidos viajeros estiran la cabeza para intentar atisbar a los nuevos Reyes, que  inesperadamente comparten con 
ellos vagón"
(De "El Mundo", 01/0
7/2014)

“La España de Felipe VI
ABC | José María Carrascal

Tal vez hubiera tenido que titular «Felipe VI de España», porque España ya no pertenece a sus reyes, sino sus reyes pertenecen a España. Pero mantengo la vieja asignación porque, a estas alturas, todo el mundo entiende que España pertenece a los españoles. Lo que puede ser su principal problema. Pero esa es otra cuestión.

¿Cuál es la España que hereda –otro anacronismo– Felipe VI? Desde luego, una España muy distinta a la que heredó su padre mucho más pobre, aislada y retrasada del resto de los países europeos. Pero ¿es más o menos conflictiva que aquella, que a la postre es lo que importa? Sinceramente, no sabría decírselo pues mucho dependerá del punto de vista con que se la mire. Si en 1975 era mucho más fácil gobernar, al estar todos los poderes del Estado en unas solas manos, hoy esos poderes se han dispersado hasta el extremo de resultar difícil conciliarlos. Aunque el hecho de que estemos integrados en Europa y tengamos una democracia –en bastantes aspectos solo formal– nos da un respaldo que entonces no teníamos. Así que podría decirse que los problemas que afrontó el padre y los que ahora afronta el hijo, aunque muy distintos, son del mismo calibre: el primero tenía que traer la democracia a España. El segundo tiene que conseguir que esa democracia funcione plenamente.

Y la primera paradoja al abordar el reinado de Felipe VI es que se le pide que haga algo antidemocrático, algo que sobrepasa sus poderes, que haga algo anticonstitucional. Lo que demuestra lo mucho que le falta a España hasta ser una auténtica democracia y a los españoles, para ser verdaderos demócratas. Bueno, a algunos, o bastantes, de nosotros.

No había acabado de jurar su cargo, cuando ya estábamos pidiendo el nuevo Rey que hiciera lo que cada uno considerábamos más importante, más urgente, fuese o no legal. Los primeros en hacerlo han sido los nacionalistas vascos y catalanes, que le piden que se meta en política, como alguno de sus antepasados, y fuerce al Gobierno a aceptar lo que ellos vienen pidiéndole infructuosamente, a
saber: una consulta soberanista los catalanes y la ampliación de sus actuales prerrogativas los vascos. Una doble ilegalidad, pues los poderes del actual Rey son considerablemente inferiores a los que recibió su padre. Don Juan Carlos podía designar presidente del Gobierno y pedirle su dimisión, algo a lo que, entre otras muchas cosas, renunció. Su hijo debe limitarse a «arbitrar y moderar el funcionamiento de las instituciones», nunca a intervenir directamente en el Gobierno de la nación. Y, por si eso fuera poco, esa consulta y esas prerrogativas que le piden son un paso más hacia la independencia de dichos territorios. Cuando el primer deber del Monarca es mantener la unidad e integridad de España. O sea, que se le está pidiendo que incumpla sus deberes constitucionales. Aunque ¿qué les importa a los independentistas la Constitución, de la que cogen lo que les conviene y echan al cesto de la basura el resto? Ellos se rigen por una ley más alta, más sagrada, la del «pueblo», ese ente abstracto, difuso, quasi divino, en el que se han apoyado todos los dictadores para hacer lo que les da la gana, pues el pueblo como tal no existe. Existen los individuos, los ciudadanos, y cada ciudadano es distinto, como son distintas sus
intenciones, sentimientos, filias, fobias, y meter a todos en el mismo saco es pecado de lesa democracia. Por eso la desprecian –en realidad, la odian– tanto los radicales de izquierda y de derecha como los nacionalistas compulsivos, que se mueven en un plano distinto al del ciudadano corriente, aunque se presentan como sus mayores defensores. La experiencia nos demuestra cómo le tratan luego, de llegar al poder: como mera masa a la que manejan borreguilmente.

¿Cómo va a afrontar Felipe VI este desafío, que muchos consideran el más grave y urgente de su reinado? Dios me libre de darle consejos, que le sobran. Lo único que puedo decir al respecto es cómo no va a resolver ese problema: concediéndoles lo que le piden. Primero, porque nos se contentarán con ello, sino que, según su costumbre, seguirán pidiendo más. Y segundo, porque estaría sobrepasando sus competencias. Así que va a necesitar todos sus conocimientos –que son muchos–, toda su experiencia –que sin ser la de su padre ya es considerable–, todo su tacto –del que viene dando buena muestra– y toda su energía –que va a necesitar–, para encontrar solución a un problema que parece no tenerla y, sin embargo, la tiene. La tiene porque, contra todo lo que se nos viene diciendo, no se trata de un problema histórico, ni emocional, ni siquiera prioritario, como el de la crisis. Se trata de un problema político y, en democracia, todos los problemas políticos son problemas legales. Y los problemas legales tienen una solución: cumplir las leyes.

En cuanto al problema económico, que sigue siendo muy grave, cae aún más en las atribuciones del Gobierno, que nos asegura está en vías de solución, aunque reconoce que queda todavía un largo trecho hasta solucionarse. Ojalá no se equivoque. El Rey lo más que puede hacer es apoyarle y, a la vez, recordarle que ese trecho no debe recorrerse solo a costa de quienes más han sufrido y aún sufren, al tiempo que usa sus relaciones internacionales para defender los intereses de España. Sin llegar a tener la influencia de su padre, noto en esos círculos auténticos deseos de que el reinado de Felipe VI sea un éxito, como lo fue el de don Juan Carlos. Por el bien de esta aldea global en que se ha convertido el planeta.

En este terreno, puede que el mayor obstáculo, habiendo tantos y tan graves, no es lo que falta todavía hasta la plena recuperación, sino convencer a los españoles de que esa recuperación no va a
consistir, como las anteriores, en volver a los «buenos viejos tiempos», aquellos en los que el puesto de trabajo estaba asegurado de por vida, el aumento del sueldo garantizado cada año, las vacaciones cada vez más amplias y la jubilación cada vez más temprana. Eso se acabó, no solo para los españoles, sino para todos los europeos. La recuperación consistirá en mantener nuestra competitividad frente a las potencias emergentes y en conservar las partes fundamentales del Estado de bienestar, como la sanidad, la educación y las pensiones. Junto a una implicación de los ciudadanos mucho mayor de la que veníamos teniendo en nuestro propio bienestar y en el del Estado.

Porque el Estado somos nosotros. Y nosotros podemos ser nuestros peores enemigos, como la experiencia nos muestra. Ese es el gran desafío de Felipe VI, que Dios y la Constitución guarden.

José María Carrascal, periodista.”

(De “Revista de prensa”, 01/07/2014)
“Ni quito ni pongo Rey…” es la famosa frase que pronunció Beltrán Duguesclin cuando ayudó a la muerte de Pedro I el Cruel, que dio acceso a la monarquía a Enrique III de Trastamara.

Pues lo mismo digo yo, que por mis níveos cabellos evidencio que provengo de una época en la que esto de la Monarquía era como una bonita promesa de un militar casi tan omnipotente que entraba en los templos cual la custodia portadora del Santísimo Sacramento: bajo palio.

Y se nos dijo, y se nos enseñó, en aquellas épocas de “Franco, una vida al servicio de la patria” o de “Formación del Espíritu Nacional”, que España, además de aquello de “unidad de destino en lo universal…” y bla,bla, bla, era, o iba a ser una Monarquía.

La verdad es que el general se salió con la suya, como en tantas otras cosas, llegando a nombrar como su sucesor a Juan Carlos de Borbón, tras orillar a su padre, a quien “odiaba” con todo fervor.

Y se salió con la suya…mientras vivió, porque Juan Carlos I dio una vuelta espectacular a todo el sistema político, hasta centrar una democracia parlamentaria elogiada por doquier.

Pero ese Juan Carlos Rey duró demasiado con la corona, pues como tantos otros príncipes llegó a creerse que España era poco menos que suya, o al menos hizo en su vida privada casi todo lo que le vino en gana, especialmente sembrando el mundo de rumores de paternidades y amoríos, que ahora que ya ha “cesado” van saliendo
poco a poco a la luz.

Héte aquí, por tanto, que Felipe VI llegó a suceder a su padre de una manera en cierto modo inesperada y se encontró encima de él con una España saliente de una quiebra económica, social y moral, en la que las corrupciones y los escándalos han proliferado tanto que hasta allegados al que fue Rey, y a quien hoy lo es, están pendiendo de un hilo, “a cuestas con la Justicia”, nunca mejor dicho.

Viene todo lo anterior a cuento porque he leído con agrado la noticia que recojo al comienzo, que no es otra que el Rey Felipe VI de España se ha desplazado a Valladolid en un vagón normal del AVE, y allí, en mangas de camisa, y con el material de trabajo oportuno, ha enseñado que ser Rey no es aparecer envuelto en aureolas de majestad o divinidad, sino que en España, especialmente ahora, hace falta (mientras el sistema sea de Monarquía parlamentaria) un Soberano moderno y austero a la vez, que inspire no solamente simpatía sino la confianza de que no se dedica a malgastar su “paga”, o la que recibe de los españoles, en usar cartuchos de alta eficacia en
la caza de paquidermos, u otras cosas por el estilo.

Se me dirá que todo es fachada, y tal vez haya bastante razón en ello, pero si al menos la “fachada” que ofrece el Rey es de austeridad y no de despilfarro, ya habremos ganado algo, mucho, más bien.

Que para duques asaltadores, políticos trincones, sindicalistas aprovechados y falsarios y políticos “nouvelle vague” que proclaman las Iglesias y se refugian en los “chavismos”, ya tenemos bastante.

¡Ah! Y se me olvidaba. Viajando en AVE también se enseña al pueblo que la alta velocidad es una buena manera de circular por la vida con eficacia. 
“Largo es el camino de la enseñanza por medio de teorías; breve y eficaz por medio de ejemplos”.- Séneca (2 AC-65) Filósofo romano.    

SALVADOR DE PEDRO BUENDÍA

20 noviembre 2012

En el 20-N: Aniversarios casi olvidados, con aliño de independentismo encubridor de corrupciones. “Algo huele a podrido en Cundinamarca”



Ø  "No sabes qué enfermo está todo aquí en mi corazón.
Ø  "¡El mundo está desquiciado! ¡Vaya faena, haber nacido yo para tener que arreglarlo!"
-      Rey: ¿Todavía ensombrecido por las nubes?
-      Hamlet: No por las nubes, señor, sino por el sol.

Ø  Polonio "Que para peces de verdad, buenos son anzuelos de mentiras…"
-      Polonio "¿Qué estáis leyendo, mi señor?"
-      Hamlet "Palabras, palabras, palabras"
Ø  "La virtud no puede injertarse en nuestro viejo tronco sin que nos quede de él algún mal resabio"
Ø"¡Que me acuerde de ti! ¡Sí, sombra, desventurada, mientras la memoria tenga asiento en este desquisado globo!... ¡Que me acuerde de ti! ¡Sí, borraré de las tabletas de mi memoria todo recuerdo trivial y vano, todas las sentencias de los libros, todas las ideas, todas las impresiones pasadas, que copiaron allí la juventud y la observación! Y sólo tu mandato vivirá en el libro y volumen de mi cerebro, sin mezcla de material vil. ¡Sí, por los cielos!... ¡Oh, la más inocua de las mujeres! ¡Oh, villano, villano, risueño y maldito villano!... ¡Mis tabletas! ¡Bueno será apuntar que puede uno sonreír y sonreír, y ser un villano! A lo menos estoy seguro de que ello puede suceder en Dinamarca."

Ø  (Acto primero, escena V)
Ø  ¡Ay, pobre Yorick! Yo le conocía, Horacio: tenía un humor incansable, una agudeza asombrosa. Me llevó a cuestas mil veces. Y ahora, ¡cómo me repugna imaginarlo! Me revuelve el estómago. Aquí colgaban los labios que besé infinitas veces. Y ahora, ¿dónde están tus pullas, tus brincos, tus canciones, esas ocurrencias que hacían estallar de risa a toda la mesa? Ya no tienes quien se ría de tus muecas. ¿Estás encogido? Vete a la estancia de tu señora y dile que, por más que se embadurne, acabará con esta cara. Hazla reír con esto.
Ø  “Something is rotten in the state of Denmark."(Traducción: "Algo está podrido en el estado de Dinamarca")

(De Hamlet, tragedia escrita por William Shakespeare entre 1600 y 1602)
“CORRUPCIÓN EN CONVERGENCIA
Pedro J. Ramírez ha hecho un gran servicio a la verdad. La publicación del texto completo de la Unidad Central de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) vincula de forma inequívoca a Convergencia con prácticas de corrupción. Y no solo el partido se benefició de la actividad delincuente, también, directa e indirectamente, Artur Mas y otros líderes.
A pesar de los esfuerzos de algunos dirigentes catalanes para borrar huellas, la policía ha sido capaz de concluir un informe incontrovertible que confirma aquella inolvidada intervención de Maragall en el Parlamento catalán en el que el político socialista solo se equivocó en el tanto por ciento de las mordidas. Él creía que era del 3% cuando la realidad elevaba la cifra al 4%, a repartir entre el partido y algunos de sus dirigentes.
Refugiarse en la púrpura del secesionismo de nada sirve. Aún más, a muchos les parece cada vez más claro que la tempestad de la independencia se ha desencadenado, al menos en gran parte, como coartada para oscurecer los delitos y para evitar que la Justicia española los sentencie.
Artur Mas, en lugar de exabruptos, tiene la obligación política y sobre todo moral de responder una a una a las acusaciones vertidas en el documento de la UDEF. Si no es capaz de dar una explicación convincente se sentará antes o después en el banquillo de los acusados para explicar, como dice Pedro J. Ramírez, cuánto se ha llevado y cómo se lo ha llevado.”
(Luis María ANSON,  de la Real Academia Española, en “El Imparcial”, 20/11/2012)
“¿Verdad o mentira? La duda que nos corroe en Cataluña
Con mucho menos que esto le amargaron la vida al ex ministro y número dos del PSOE, José Blanco. O al dirigente canario del PP y hoy ministro de Industria, José Manuel Soria, por mencionar a alguien del otro lado de la barricada política nacional. En cambio, al nacionalismo catalán se le dispensa trato de especie protegida, con carácter general. En este caso se miden las palabras y nadie osa cuestionar o parecer que cuestiona la presunción de inocencia, “mientras no se demuestre lo contrario”. Es el protocolo judicial. Pero en política las cosas funcionan de otro modo. Sobre todo cuando está abierto el mercado del voto.
Artur Mas, Jordi Pujol, Felip Puig, se mueven estupendamente hablando de Cataluña como una unidad de destino en lo universal. Sin embargo, les falta convicción al desmentir la existencia de cuentas privadas alimentadas con dinero público, la práctica del peaje político impuesta a empresas concesionarias de la Generalitat y algunas otras corruptelas. Se envuelven en la senyera estelada e interpretan esas acusaciones como si fueran ataques a Cataluña perpetrados desde las alcantarillas del Estado. Vale, pero eso no nos saca de dudas. Las mismas dudas que tenemos sobre si realmente estamos ante un episodio de guerra sucia con fines políticos. No sería la primera vez.
Hacia la Arcadia feliz...
La duda funciona como pedrada electoral de ida y vuelta, según quien la gestione ante la opinión pública catalana. Puede acabar pinchando la burbuja secesionista pero también puede disparar el voto nacionalista
La filtración policial de un borrador de indagaciones preliminares (no judicializadas) ha convertido la duda en un argumento político de primer orden a cinco días de la cita con las urnas. La duda funciona como pedrada electoral de ida y vuelta, según quien la gestione ante la opinión pública catalana. Puede acabar pinchando la burbuja secesionista, pero también puede disparar el voto nacionalista. ¿Es verdad o es mentira lo que se cuenta y lo que se sugiere en ese borrador cuya autoría corresponde a un policía, o a unos cuantos policías, pero no a la Policía como institución, según la explicación oficial?
La respuesta no viene determinada por las querellas criminales presentadas ayer por Pujol y Mas en un Juzgado de Barcelona. Eso no desmiente nada. Tampoco prueba nada la inexistencia de cuentas bancarias en paraísos fiscales a nombre del uno o del otro, porque la ingeniería financiera dispone de numerosos recursos para camuflar la titularidad. Pero es que estamos igual de vendidos por la otra parte, donde se persigue al filtrador y se nos dice que los máximos responsables del Ministerio del Interior desconocían la existencia del documento, a pesar de estar redactado en papel oficial. ¿Es verdad o es mentira que estamos ante un montaje contra los autores intelectuales del desafío secesionista al Estado español?
Hay quien habla de montaje construido con basura policial. Es decir, material inservible rescatado de las papeleras, desechos del trabajo indagatorio de la policía judicial, hipótesis abiertas en su día que luego se revelaron infundadas, etc. El silencio del presidente del Gobierno y el desmarque de Jorge Fernández (a la caza del filtrador) sugieren que las acusaciones están formuladas sobre bases movedizas (salvo lo relacionado con Felipe Puig, que tiene una referencia documental de fácil comprobación), pero hay otra duda que también nos corroe: ¿están haciendo teatro Mariano Rajoy y el ministro del Interior, máximos responsables políticos del Estado y sus desagües?”
(De Antonio Casado, en “El Confidencial”, 20/11/2012)
Ni más ni menos que hoy, 20 de Noviembre, se cumplen treinta y siete años de la muerte del general que mandó en España desde 1939, y cuarenta años desde que fue fusilado en la prisión de Alicante, José Antonio Primo de Rivera, fundador de Falange Española, uno de los soportes iniciales del llamado Movimiento Nacional, que predominó en España hasta la muerte de Franco, en 1975.
Y todavía más: Hace un año exactamente se celebraron en España las últimas elecciones a los órganos legislativos, que supusieron un vuelco político, con una severa derrota del Partido Socialista (ya nada obrero) y el triunfo del Partido Popular, que obtuvo la mayoría absoluta y gobierna (más bien recorta) desde poco después.
Pocos han recordado hoy esas efemérides (las antiguas, que no la reciente), y menos aún los medios de comunicación, supongo que porque no está de moda rememorar ciertos eventos pasados, aunque sí se intentó hace poco por ese zascandil con nombre de artesano remendón que sufrimos como presidente del gobierno y por un chulito metido a juez, aumentativo de garza, resucitar la “memoria histórica”, eso sí, unilateral, es decir, solamente referida a las atrocidades cometidas por los vencedores, omitiendo las que previamente perpetraron los vencidos que detentaban el poder al tiempo del comienzo de la horrenda guerra civil.
No es de esto de lo que hoy están pendientes los ciudadanos, porque “el agua pasada ya no mueve molino”, y porque hay problemas más acuciantes que recordar aquel hecho o aquella efemérides.
Y eso es así, debido, por una parte, al cacareado tema de la independencia de Cataluña, que el ínclito Artur Mas, metido a visionario libertador esquizofrénico-paranoico, se ha empecinado en defender “cueste lo que cueste” y “caiga quien caiga”; aunque a ese infumable tema, contrarrestándolo, se ha opuesto el asunto de su propia corrupción, no solo la emanada de Convergencia i Unió (Palau de la Música de Barcelona, por ejemplo) sino de sus familias Mas y Pujol, por la aireación “casual” de un “pre-informe” en “borrador” pendiente de “aprobar” por parte de investigadores policiales, sobre fondos irregulares de sus allegados en paraísos fiscales; y aliñado ello de las controversias sobre recortes, aumento del desempleo, concesión de residencia a extranjeros que inviertan más de 160.000 Euros en la adquisición de inmuebles en España, o por la dinámica propia de la crisis económica que azota nuestro país. Vamos, que estamos siempre muy entretenidos.
Lo que ocurre es que el ciudadano de a pie, entre los que intento hallarme, le sofocan y abruman todas esta “politiquerías”, que no otra cosa son, porque siempre aparecen "los mismos perros con diferentes collares", ya que esto parece como las peleas de antaño en los patios de las escuelas, en las que todos luchaban contra todos, para que al final, aconteciera como en el lejano oeste americano: que los dos líderes más fuertes medían sus fuerzas. Y solamente salían perdiendo sus ropas y calzados, además de sus caras, casi siempre magulladas.
Y ese ciudadano normal piensa que eso de que Cataluña se independice será un problema para los catalanes, pero no para él. Y que si los catalanes decidieran seguir a ese “iluminado” (de repente, porque antes era la prudencia y moderación mismas), y quieren “irse” de España, pues, bueno, se les abre la puerta y se les pone unas cuantas fronteras y se les deja ir, que ya volverán si quieren cual hijos pródigos, mendigando la “pela”, que para eso son líderes en lo de sacar provecho crematístico de cualquier situación.
Al mismo ciudadano le vuelve a escandalizar, pero menos, que se diga, se hable, parezca, se sospeche, se intuya, que se tenga dinero negro en paraísos fiscales, porque ya va siendo al uso que los políticos tengan uñas suficientes para “arañar” algunos restos que, por arte de birlibirloque, aparecen fuera del país y del control hacendístico o en manos de testaferros, que son quienes al final se van de la lengua.
Y también al pueblo llano indigna que los salarios se recorten y los empleos se reduzcan, mientras aparecen despilfarros de todo tipo en las administraciones públicas, y los banqueros (que no los bancarios) se forran con sueldos blindados e indemnizaciones millonarias, mientras los hipotecados son vencidos en unilaterales procesos judiciales en los que apenas si pueden opinar y defenderse, y las viviendas son desalojadas, mal que pese a quienes defienden las plataformas anti-desahucios.
Todo eso, y más, y más, nos envuelve, y nos seguirá rodeando cual cinturón que nos apresa, mientras en nuestro mundo primen la avaricia y el materialismo sobre la generosidad y la cordura, y mientras el hecho de gobernar sea más para aprovechar y ganar poder que para ordenar la convivencia y repartir riqueza.
Así, en definitiva, las palabras de “Hamlet” que al principio recojo son la premonición que ya el inmortal Shakespeare puso en boca del protagonista, para evidenciar que “uno puede sonreír y ser al mismo tiempo un villano”, que de esos y de desalmados estamos al completo, mejor dicho, vamos “in crescendo”.
Opino que cuando se celebren las elecciones en Cataluña, el próximo domingo 25, si el paranoico líder del independentismo no gana con la mayoría absoluta que le permita “marear la perdiz” una temporada, en busca de más dineros y tapar las impudicias que llevan su signo, pues saldrán cosas nuevas, siempre para obtener algo a cambio. Que el “do ut des” (te doy para que me des) del Derecho Romano es un principio que no olvida esa gente.
Ahora bien, si ese líder obtuviere (verbo en tiempo de futuro de subjuntivo) la mayoría absoluta, al aluvión de soflamas y gestos pro-nación separada, seguirá la protesta por la frustración de no conseguir nada. Y mientras tantos, “los míos” (los del vencedor) siguen en el poder, con el “recogedor” dispuesto…
“Algo huele a podrido en Cataluñamarca”, habría que parafrasear, porque en eso los catalanes no pueden independizarse del resto de España, ya que en toda la piel de toro (e incluyo a Portugal) lo que eran sonrisas son lágrimas ácidas de descontento y de descompresión social, por mor de políticos visionarios y de egoísmos inaceptables.
¡Ay, ay, ay!
Y parece que fue ayer cuando se lloraba a un general eternizado en el poder, que había “tapado” a un visionario del estado absolutista. ¡Y murieron el mismo día!
Mientras tanto, hoy es el Día Internacional del Niño, y aunque en algunos ámbitos se ha conmemorado, en Palestina se ha seguido masacrando niños, como en África se siguen muriendo de hambre infantes a miles. 
!Ay,ay,ay! !Qué pena!

“Si el vaso no está limpio, lo que en él derrames se corromperá”.- Quinto Horacio Flaco (65 AC-8 AC) Poeta latino. 

SALVADOR DE PEDRO BUENDÍA