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08 junio 2017

Regreso a la memoria: Cuatro años después del inolvidable 50 Aniversario de la XXI Promoción de Milicias Universitarias



"Gracias a la memoria se da en los hombres lo que se llama experiencia".-  Aristóteles (384 AC-322 AC) Filósofo griego.

¡Qué gran verdad es que el tiempo no solamente corre; vuela. Y a la velocidad de la luz!

Crónica/novela del 50 Aniversario
Parece que fue ayer, pero aconteció el 8 de junio de 2013, rondando las 10'30 horas de su mañana, en término de Ronda (Málaga), sitio de Montejaque, acuartelamiento del Tercio IV Alejandro Farnesio de la Legión, y los integrantes de la XXI Promoción de Milicias Universitarias (Compañías 4ª y 1ª de la 1ª Agrupación, de la IPS, en dicho campamento) que aún se mantenían con vitalidad suficiente,  se hallaban congregados en el patio de armas, frente a la sierra de Grazalema y el siempre recordado "murex", conteniendo en sus mentes las emociones mil que se les agolpaban al rememorar que cincuenta años antes habían vivido y convivido   con las esencias militares en esas tierras inolvidables, estudiando y esforzándose para alcanzar la graduación de Oficiales de la escala de complemento del Ejército español.
Poster conmemorativo
Allí, en la plaza de armas, frente a la formación legionaria, con la presencia de quien había sido su Capitán y Profesor, Don José Manuel Sánchez Gey, estaban los que habían sido sus subordinados y discípulos, junto con sus familias y allegados.
Quiso participar  una fina lluvia, que empapó los uniformes ahora civiles de los otrora oficiales de complemento, aunque el sol de Montejaque (el amado y temido sol de esos pagos) pronto ofreció su
luz y su alegre calor para sumarse a la celebración.
Presidiendo la comida del 50 Aniversario
Y en esa plaza de armas que antaño --cincuenta años antes-- había sido mudo testigo de mil emociones en la Jura de Bandera de los entonces "caballeros aspirantes a oficial de complemento", se revivió el acto de juramento a la enseña de España, bien que en esta ocasión los antaño "milicios" lo hicieron junto con sus esposas, hijos y nietos, brindando a los presentes y a la presidencia del acto (Secretario de Estado de Defensa, General Jefe de la Brigada de la Legión, mandos del Tercio) el testimonio de su patriotismo y compromiso.
Noviembre 2016, homenaje al "Capitán General"
El homenaje a los fallecidos, al son incomparable de la pieza musical "los novios de la muerte", se entreveró con las hondas emociones del recuerdo a los compañeros ausentes y en especial a los que ya habían instalado para siempre en el firmamento de la vida sus estrellas de seis puntas.
Y cuando el acto castrense llegó a su fin, todos los integrantes del grupo y de la Promoción ("Agostiembre" pasaron de denominarse poco después) se reunieron "en familia" con su Capitán, en la siempre recordada Ronda, sobre el famoso Tajo, para revivir en una centenaria intimidad las emociones del reencuentro.
Noviembre 2016: Diario de Cádiz
Esa celebración del 50 Aniversario no terminó allí aquel día, sino que se ha venido repitiendo desde entonces mediante contactos fraternales, comidas de hermandad, visitas a los mandos de la Legión, participación en actividades militares (como, por ejemplo, en la creación de la cátedra Comandante Sánchez Gey, o visitas a la U.M.E., o participación en el Sábado Legionario) y también en celebraciones "familiares", cual homenajes al "Capitán General" (graduación especial y única conferida por los miembros de la Promoción a quien había sido su Capitán/Profesor), visitas al líder y "padre militar" en Cádiz, encuentros en esa bella capital con su familia, amigos, compañeros de la milicia, y hasta presencia en la prensa escrita mediante felicitaciones en su aniversario cada año.
Porque la longevidad de la memoria y vivencias de esa XXI Promoción débese en gran parte a la providencial supervivencia de su jefe y patriarca Sánchez Gey, quien en sus casi 98 años sigue brindando ejemplo de humanismo y sapiencia, de hombría de bien y de entereza.
Marzo 2017: Con el General Jefe de la Legión
Regreso a la memoria, sí; regreso a las emociones vividas; recreación actual, hoy y ahora, de tantos y tantos recuerdos...
Es el "Agostiembre", el retorno a Montejaque, una parte esencial e inolvidable de nuestras vidas...
Así es obligado cantarlo y contarlo, y a ese menester se dedica éste que en su día fue cronista y hoy se siente enorgullecido de seguir narrando.
Por último, referencia a lo que en este mismo blog se publicó en aquel junio de 2013, en  enlace que sigue: http://cadadiatienesuafan.blogspot.com.es/2013/06/volver-y-desde-montejaque-un-entranable.html
SALVADOR DE PEDRO BUENDÍA

07 junio 2016

Memoria viva de la historia: Cuando Montejaque volvió a abrazarnos.- En vísperas del 53 Aniversario de la XXI Promoción de Milicias Universitarias


Corrían las nueve horas de la mañana del día 8 de junio de 2013, cuando en la estación de autobuses de Ronda una cincuentena de personas, la mayoría de ya alguna edad, se arracimó junto a un autobús, saludándose con efusión y presentando a los que les acompañaban.
Podía comprobarse que predominaban los “sesentones” y quizá algunos de más edad, y todos parecían desplegar con mayor entusiasmo el contacto cordial, hasta que llegó alguien muy allegado a quien esto escribe, y, tras cumplimentarles, comenzó a repartir un a modo de galletas o plaquitas de color siena o más bien marrón claro, en las que se especificaba esa fecha y el motivo de la reunión: “50 Aniversario de la XXI Promoción de Milicias Universitarias, IPS.- Compañías 4º y 1ª de la 1ª Agrupación.- Montejaque,8 Junio 2013”.- Aquí arriba se reproduce.
Y mientras el grupo iba acomodándose en el autobús y se ultimaban los saludos y los reconocimientos recíprocos, se colocó en el frontis del autocar un cartel que denotaba quiénes eran los ocupantes y el motivo de su marcha hacia el campamento que en su día fue denominado de Montejaque, de las Milicias Universitarias IPS.
Comenzaba a desparramarse sobre los cristales del autobús una fina llovizna, que hizo exclamar a más de uno, y especialmente a las mujeres, que no había derecho a que el líquido elemento atentara contra sus arreglos faciales y sus peinados, y especialmente contra los lucidos atuendos que habían dispuesto para la ocasión.
En llegando a la entrada campamental (el actualmente denominado “Acuartelamiento General José Gabeiras, del Tercio IV Alejandro Farnesio de la Legión”), bastó enseñar a los legionarios que custodiaban el acceso la especial autorización concedida previamente a la expedición para poder llegar hasta las inmediaciones de la plaza de armas.
Allí, al momento, unos suboficiales acudieron con listados de los concurrentes que iban a participar en la celebración de la Re-Jura de Bandera, y casi al instante, el Coronel José Manuel Sánchez-Gey Venegas, mando que fue del acuartelamiento en tiempos recientes y valedor  imprescindible en la organización del acto para la Promoción, además de un cordialísimo saludo, incorporó a los miembros de su familia, hijos del “Capitán General” de la XXI Promoción, su padre; como la doctora Juana Sánchez-Gey, la profesora Mª Dolores Sánchez-Gey,  el profesor Ernesto Sánchez-Gey, el ingeniero Antonio Giráldez y su hijo, Antonio Giráldez; el doctor Guillermo Boto (un gaditano de orígenes alicantinos que había pertenecido a la XXII Promoción en el
mismo campamento); el nieto mayor, Licenciado en Humanidades, Juan Sebastián; la nieta Mª Luz y su esposo, Lorenzo (ambos Ingenieros de Montes); los bisnietos Lorenzo y Marina; la doctora pediatra Noñi Quiñones, gaditana muy allegada a la familia;    y algunos  más allegados de la persona y militar que motivaba el encuentro: Don José Manuel Sánchez Gey, quien con su gorro isabelino de legionario, lucía en su pecho la “rosa” de la enseñanza”, además de la divisa de su graduación
como capitán, ya que, en sus palabras, cuando había sido capitán y profesor había conocido, convivido y liderado a aquellos universitarios que habían sido sus alumnos y que habían alcanzado más tarde las graduaciones de oficiales y suboficiales de la escala de complemento del Ejército Español.
No voy a repetir en este recuerdo y esta conmemoración cuanto aconteció en el acto, porque ya en este mismo blog aparece una amplia crónica (el link o enlace es http://cadadiatienesuafan.blogspot.com.es/2013/06/volver-y-desde-montejaque-un-entranable.html), pero sí, al menos hacer un a modo de miscelánea, de pequeño relato, de aquellos detalles en apariencia nimios, que acompañaron tan magnífica celebración.
Al poco de llegar a la plaza de armas, la fina llovizna tornóse en lluvia abundante, y motivó la apertura de los pocos paraguas que había dispuestos, mientras que la parada militar del tercio de la Legión iba disponiéndose.
Suerte hubo de que la llegada del General Leza, Jefe de la Brigada de la Legión, fuera acogida por una ya tímida llovizna, que casi desapareció con la presencia de la bandera nacional, y que permitió recibir al Secretario de Estado de Defensa bajo un sol incipiente.
El desarrollo – marcial y emocionante por demás— del acto ya ha sido narrado, pero no está de más recordar los efluvios que reportó a los integrantes de nuestra Promoción, y a sus familiares y allegados, el nuevo juramento a la bandera, el recuerdo a los militares y compañeros fallecidos, ni más ni menos que cincuenta años después de la que se efectuó cuando pocos de los presentes contaban con una veintena de años.
La conclusión del acto militar propició la nueva
reunión en torno al “Capitán General” y sus familiares, inmortalizándose en multitud de fotografías aquellos emotivos e inolvidables momentos, que se prolongaron cuando todo el grupo se desplazó a la ciudad de Ronda, en la que en su centro, junto a la plaza de toros de tan rancia tradición y sobre el magnificente “Tajo”, la aparición o entrada en la sala del restaurante “El Mirador de la Espinela” por parte del “Capitán General”, junto con su hijo e ilustre militar Sánchez-Gey Venegas, fue acogida cin una prolongadísima salva de aplausos y ¡vivas!.
En la amplia sala del primer piso del restaurante habíanse dispuesto mesas circulares que ocupaban simétricamente el espacio y desde cualquiera de ellas se permitía no solamente la visión de la mesa presidencial, sino también de la bellísima panorámica
que se podía visionar desde las alturas del “Tajo”.
De cuanto aconteció en aquella inolvidable reunión y comida hay sobrada constancia en este blog, en el link o enlace que previamente se ha incluido, y en la crónica/novela “Agostiembre (El retorno a Montejaque)”, escrita por quien esto firma.
Mas, pese a todo, cuando ya tres años han transcurrido desde aquella efemérides inolvidable, al llegar estas fechas, es oportuno y necesario un recuerdo de aquellos mágicos momentos que siguen manteniendo viva la llama del compañerismo y contacto entre los miembros del “grupo Agostiembre”, que siguen denotando su vivencia y
realidad en la página que existe en Facebook, y en las periódicas reuniones de varios de sus integrantes.
No se trata de que la memoria de aquel Montejaque de 2013 se renueve.
La memoria está, es, viva.
Los recuerdos son casi vivencias actuales.
Los protagonistas siguen, seguimos, ahí.
Hasta el tiempo, tan raudo, sigue siendo aliado de unas vivencias que por y para siempre han marcado las vidas de quienes las protagonizaron.
¡Un gran abrazo a todos!
SALVADOR DE PEDRO BUENDÍA

20 noviembre 2015

Cátedra Comandante Sánchez Gey: La XXI Promoción de Milicias Universitarias homenajea en Cádiz a su titular

"Universidad, Fuerzas Armadas y el Comandante Sánchez Gey
El teniente coronel D. José Manuel Sánchez Gey dedicó la mayor parte de sus 51 años de servicio militar, especialmente los años en que fue capitán y posteriormente comandante, a ser profesor de las milicias universitarias en varias de las etapas de esta enseñanza militar y en campamentos diversos como Montejaque, Camposoto o Cerro Muriano. Las milicias universitarias, conocidas inicialmente como IPS (Instrucción Premilitar Superior), posteriormente como IMEC (Instrucción Militar para la Formación de Oficiales y Suboficiales de Complemento) y al final como SEFOCUMA (Servicio de Formación de Cuadros de Mando), fue una modalidad de realización del servicio militar obligatorio en España para estudiantes o titulados universitarios. En ella, los estudiantes universitarios realizaban la instrucción militar como oficiales (alférez) o suboficiales (sargento) de la Escala de Complemento y, para no perder sus estudios, podían realizarla en los meses de verano o al finalizar los mismos.
Según José Miguel Quesada González (2014; El reservismo militar en España), más de 168.000 universitarios se convirtieron en oficiales y
suboficiales de complemento durante los treinta años de vigencia de la IPS (desde 1943 hasta 1972), más de 68.000 durante los dieciocho años de vigencia de la IMEC (desde 1973 hasta 1990) y más de 9.500 durante los once años de vigencia del SEFOCUMA (desde 1991 hasta 2001), lo que supuso que, hasta que se estableció un límite de plazas en 1965, las milicias universitarias atrajeron como promedio al 48 por ciento de todos los estudiantes universitarios españoles.
El entonces comandante Sánchez Gey destacó como profesor de esos jóvenes universitarios tanto por sus cualidades profesionales como humanas, dejando en muchos de ellos una profunda huella de admiración y agradecimiento. En palabras de uno de esos estudiantes universitarios que se formaron bajo su mando, el comandante Sánchez Gey fue un "ilustre militar y mejor persona, (...) quien, con su vitalidad, prudencia e inteligencia, constituyó en su día un ejemplo de liderazgo de jóvenes universitarios" (Salvador de Pedro Buendía, 2015; Agostiembre (El retorno a Montejaque)).
Su especial capacidad para enseñar y comunicar valores le llevaron a escribir en 1977 su libro "Reflexiones militares", obra en la que ofrece 847 máximas dedicadas a los militares en diferentes momentos de su carrera y 453 adagios de carácter más general. Esta obra se ha convertido en libro de cabecera de muchas promociones de alumnos de las academias militares en las sucesivas ediciones que de la misma se han venido haciendo en los últimos cuarenta años, incluyendo la realizada especialmente con motivo de la creación de la Cátedra Extraordinaria UCM-UME que lleva su nombre.
Breve biografía del Teniente Coronel Sánchez Gey
(Texto basado en la glosa realizada por el Tte. Col. Luis Cortés Delgado durante el acto de presentación de la Cátedra en el Cuartel General de la UME y en la entrevista realizada al Tte. Col. José Manuel Sánchez Gey por Emilio López Mompell y publicada el 18/01/2014 en el Diario de Cádiz)
D. José Manuel Sánchez Gey nació en Villamartín (Cádiz) en 1919. Su madre, María Dolores Gey Mena, era maestra de escuela y su padre, Ramón Sánchez Herrada, sargento de la Guardia Civil. Su inclinación por la vida miliar le llevó a ingresar en el Ejército de Tierra el 5 de noviembre de 1935, a la edad de 16 años, descartando el ingreso en la Guardia Civil porque para entrar en el Cuerpo habría tenido que esperar a cumplir los 18 años.
Las vicisitudes de los inicios de su vida militar le hicieron participar en la Guerra Civil encuadrado en el Regimiento de Infantería Cádiz nº 27, en el que ascendió a sargento, y, posteriormente, ya como alférez provisional, en el 5º Tabor de Regulares de Melilla, destino en el que permaneció al término de la
guerra.
En diciembre de 1944, siendo ya teniente de complemento de Infantería, se casó con Juana Venegas Espada, maestra de escuela también como su madre y como posteriormente lo sería su hija mayor, María Dolores, que nació al año siguiente, y a la que siguió el resto de sus siete hijos: Salvador, José Manuel, Ramón, José María, Juana y Ernesto.
Después de su paso por la Academia de Transformación de Oficiales de Villaverde (Madrid), ascendió a alférez de Infantería de la Escala Activa quedando encuadrado en la IV promoción y siendo destinado al Regimiento de Infantería Álava nº 22 en Tarifa, donde también llegó al empleo de teniente efectivo de Infantería en julio de 1950 y a capitán en octubre de 1957.
En junio de 1961 pasó a la 2ª Zona de la Instrucción Premilitar Superior (IPS) en Cádiz, iniciando así su andadura como profesor de las milicias universitarias, dedicación que le ocuparía la mayor parte de sus 51 años de servicio militar y en la que tuvo distintos destinos durante las etapas de esta modalidad de enseñanza militar de la Escala de Complemento para estudiantes universitarios conocidas como IPS y, posteriormente, como IMEC (Instrucción Militar para la Formación de Oficiales y Suboficiales de Complemento). En la 2ª Zona de la IPS en Cádiz permaneció hasta finales de 1966, para pasar luego al Centro de Instrucción de Reclutas nº 16 en Camposoto. Ya de comandante, desde noviembre de 1968 a febrero de 1969 estuvo en el Regimiento de Infantería nº 47 en Palma de Mallorca, del que volvió al Regimiento de Infantería Álava nº 22 de Tarifa hasta finales de febrero de 1970. Luego, hasta octubre de 1971, fue destinado como ayudante de campo del gobernador militar de Cádiz.
Posteriormente fue jefe del Distrito de la IMEC en Cádiz y agregado al Gobierno Militar de Cádiz, hasta que ascendió a teniente coronel en febrero de 1976, siendo entonces destinado al Centro de Instrucción de Reclutas nº 16 en Camposoto, después al Gobierno Militar de Zamora, a la Residencia Militar La Cortadura, de la que fue el primer director, y, de nuevo, al Gobierno Militar de Cádiz, siendo otra vez ayudante de campo de su gobernador militar. El 17 de septiembre de 1986 pasó a la situación de retirado.
Fue distinguido con diversas condecoraciones, tanto en tiempo de paz como en guerra. Entre ellas, destacan las concedidas al valor en sus diferentes gradaciones: la Medalla Militar Colectiva, la Cruz de Guerra y la Cruz Roja al Mérito Militar. En su hoja de servicios se prodigan elogios a sus capacidades tanto humanas como profesionales, destacando su actitud de permanente servicio, su competencia, su consolidado prestigio y su elevado celo en el cumplimiento de sus obligaciones. Además, se le califica de excepcional por su elevada formación y desarrollo profesional.
Las diferentes reorganizaciones del Ejército y la desmovilización de efectivos, tras finalizar la Segunda Guerra Mundial, supusieron el bloqueo de las posibilidades de ascenso para los componentes de su promoción, pero como alta distinción, por su excelente servicio, se le concedió el empleo de teniente coronel en 1976.
Su especial capacidad como comunicador de valores, siempre a través del ejemplo, le llevaron a escribir en 1977 su libro “Reflexiones militares”, obra que se reedita periódicamente como libro de cabecera de los alumnos de las academias militares. Posteriormente, publicó los libros “Jugos”, “Padres, hijos, educadores y educandos”, “Senectud” y “Cautiverio en el Sáhara”. Este último, publicado en 2005 y escrito en colaboración con su hijo José Manuel Sánchez-Gey Venegas, coronel de Infantería, relata el ataque, captura y posterior cautiverio por el Frente Polisario de su hijo José Manuel, entonces teniente de Infantería, junto con dos patrullas de tropas nómadas del ejército español, y que se prolongó desde mayo a septiembre de 1975.
(Del web site de la Cátedra Comandante Sánchez Gey)

Al lector asiduo de este blog nada extrañará que una vez más me refiera al tiempo pasado en el que yo mismo y un buen grupo de universitarios valencianos, murcianos y andaluces nos desplazamos a los campamentos de la entonces Instrucción Premilitar Superior (IPS) para cumplir el servicio militar –a la sazón obligatorio— en la modalidad de Caballeros Aspirantes a Oficiales de Complemento, que era el sistema para que los estudiantes universitarios pudiéramos compaginar los estudios profesionales con la milicia, en la que se podía alcanzar la graduación de sargento o alférez de la escala de complemento, según el puesto obtenido en el escalafón.
Tampoco nada sorprenderá al asiduo lector la especial relación establecida desde hace bastantes años por el grupo de universitarios que en su día se integraron en la XXI Promoción de esas Milicias Universitarias, concretamente en las compañías 4ª y 1ª del campamento de Montejaque-Ronda, en los años 1963 y 1964, y la vinculación mantenida y elevada a admiración respecto de quien fue su capitán y profesor en los citados campamentos y años.
Pues en la línea de esa constante y cada vez más intensa y afectiva vinculación de la Promoción con José Manuel Sánchez Gey, que fue su capitán/profesor, se han
Familiares
ido repitiendo encuentros, algunos tan señalados como la celebración el pasado año 2013 del 50 Aniversario de la Promoción, de lo que en este mismo blog hay sobradas informaciones.
Es más. La ilustre figura del en su día capitán Sánchez Gey ha llegado a inspirar una cátedra con la denominación “ Cátedra Comandante Sánchez Gey” en la Facultad de Psicología de la Universidad Complutense y la Unidad Militar de Emergencias, para especial instrucción, asistencia y apoyo a dicha importante unidad del Ejército, de lo que se da información previamente a este comentario.
El acto de presentación de la cátedra tuvo
lugar el pasado 8 de mayo, en el Cuartel General de la UME, en Torrejón de Ardoz, y a él asistió (asistimos) una representación de la XXI Promoción de Milicias Universitarias, Montejaque (la nuestra), que obsequió a la cátedra con un ejemplar del libro/crónica “Agostiembre”, de quien esto escribe, y que recoge el reencuentro con Sánchez Gey y el retorno cincuenta años después a Montejaque.
De todas maneras, en el seno de la XXI Promoción, en concreto de varios de los integrantes de aquellas compañías de instrucción 4ª (1963) y 1ª (1964),
Año 1964, Montejaque, 1ª Compañía
con el Capitán Sánchez Gey al frente
quedó pendiente el compromiso de homenajear personalmente y en el Cádiz de su residencia, al en su día Capitán Sánchez Gey, quien por su avanzada edad no había podido asistir al acto de presentación de la cátedra.
Así, el pasado día catorce de este mismo mes de noviembre se celebró en la Residencia Militar “La Cortadura”, en Cádiz, un almuerzo-homenaje al capitán y profesor, propiciado por quienes fueron cincuenta y dos años atrás sus alumnos y subordinados.
A tal fin se desplazó hasta la bella ciudad andaluza, la tacita de plata, una representación de la Promoción, y con los siempre generosos atención y apoyo de José Manuel Sánchez-Gey Venegas, Coronel de Infantería e hijo del homenajeado, en el curso del acto, y con la asistencia de altos mandos militares y destacadas personalidades civiles, se elogió al por los ahora veteranos alumnos denominado “Capitán General” Sánchez Gey, poniéndose de manifiesto sus valores y virtudes (las palabras de homenaje se insertan al final), y haciéndole entrega de una placa conmemorativa, que asimismo se incluye reproduce en esta entrada.
El acto fue pleno de emoción y recuerdos , y sirvió para dejar constancia nuevamente de que la integración entre la cultura, la universidad, la sociedad civil y el ejército, es una de las claves para el desarrollo de la comunidad y la prosperidad democrática.

Aunque los medios de comunicación se han hecho amplio eco de la celebración, justo es que quien, como el autor, ha participado en el evento, dedique estas líneas a la divulgación de tan merecido homenaje.
“El honor es la poesía del deber”.-Alfred Víctor de Vigny (1797-1863) Escritor francés.
SALVADOR DE PEDRO BUENDÍA

ANEXO: Palabras de ofrecimiento del homenaje
“Querido “Capitán General”,
Querida familia Sánchez Gey,
Respetados e ilustres militares y civiles aquí presentes,
Queridos amigos,
¡Cómo corre el tiempo! ¡Tempus fugit!
Parece que fue ayer cuando veníamos a Cádiz vestidos de milicios, aprovechando algún permiso durante nuestra estancia en el campamento de Montejaque-Ronda, en aquellos tiempos tan lejanos y tan recordados de nuestros estudios y formación como Caballeros Aspirantes a Oficial de Complemento, en las Milicias Universitarias…
Parece que fue ayer y ya han pasado más de cincuenta años
En los que el maestro ha alcanzado una fructífera y juvenil ancianidad, rodeado de una prolífica y ejemplar familia que le venera como su patriarca;
En los que los en su día subordinados y discípulos terminamos nuestra formación militar, ejercimos el mando en el Ejército español; nos graduamos en la universidad; enfocamos nuestras profesiones y completamos nuestras vidas con el matrimonio, los hijos y los nietos.
Parece que fue ayer y hace cincuenta y dos años veníamos a Cádiz (los que tenían algún dinerillo) en renqueantes autobuses que nos traían cruzando la sierra de Grazalema y nos paseaban por Ubrique, Olvera, Algodonales, y las tierras del Guadalete.
Ahora, cincuenta y dos años después, un moderno AVE nos ha llevado de Valencia hasta Sevilla en menos de cuatro horas y un bastante moderno tren nos ha traído en fin a Cádiz.
Más de uno (de los presentes y también de nuestros compañeros) se preguntará a qué y por qué hemos venido.
Pues… a renovar y a incrementar nuestras emociones…y a mantener nuestras esencias.
Estamos aquí como una avanzadilla (como la escuadra de gastadores, usando términos militares) de los compañeros de aquella XXI Promoción de Milicias Universitarias, de aquellas compañías 4ª y 1ª del campamento de Montejaque, años 1963/64,
No solamente para visitar y cumplimentar a quien fue nuestro Capitán y profesor en aquella etapa señalada de nuestras vidas, Don José Manuel Sánchez Gey,
SINO con la especial misión de  rendirle homenaje con motivo de la cátedra Comandante Sánchez Gey,
Creada en su recuerdo y honor por la Unidad Militar de Emergencias y la Universidad Complutense de Madrid, en el seno de la Facultad de Psicología de dicha Universidad.
Ya tuvimos el pasado mes de mayo el privilegio de asistir en el Cuartel General de la UME al acto de presentación de la cátedra,
y allí, al compartir el evento con los altos mandos militares y las autoridades universitarias presentes,
COMPROBAMOS UNA VEZ MÁS algo que para nosotros había sido patente desde diez lustros antes:
LA CATEGORÍA HUMANA,
LA VALÍA COMO PROFESOR EN LA ENSEÑANZA MILITAR Y EN LA ENSEÑANZA VITAL, DE NUESTRO HOY “CAPITÁN GENERAL”, que ésta es la graduación que nos merece.
Allí, en la UME, en el acto del 8 de mayo, no solamente nos sentimos felices y honrados escuchando los elogios a nuestro líder Sánchez Gey,
SINO que tuvimos la oportunidad de destacar más aún sus cualidades de mando y de docente.
Obsequiando a la cátedra un ejemplar del libro “AGOSTIEMBRE”, (vocablo de su creación, por cierto) resumen novelado del re-encuentro en estos últimos tiempos entre nuestro “Capitán General” y nosotros mismos; en cuyo libro se retrata la personalidad excepcional de este hombre.
Y hoy estamos aquí,
PORQUE QUEREMOS RENDIR NUEVAMENTE Y AHORA DE MANERA DIRECTA Y PERSONAL, en su propia ciudad de residencia, ante su familia, sus compañeros de la milicia y sus paisanos en Cádiz,
HOMENAJE a este hombre que en nuestra juventud (casi imberbes universitarios que éramos) nos inculcó no solamente la disciplina y virtudes militares, sino especialmente las virtudes humanas que con tanta naturalidad emanan de su bonhomía y ciencia.
Homenaje, sí;
A aquellas enseñanzas que recibimos,
Y a las que recibieron tantos y tantos profesionales militares con los libros y publicaciones del militar Sánchez Gey,
Y ESPECIAL CELEBRACIÓN porque los estamentos universitarios y los castrenses, de consuno, han (hemos) proclamado y reconocido las irrepetibles cualidades de este paladín de la pluma y la espada que es nuestro “Capitán General”, titulando una Cátedra con su nombre.
“¡Queremos un día feliz!”, nos enseñaste a clamar, querido José Manuel, en los duros tiempos de aprendizaje militar.
Y lo estamos teniendo hoy, porque y proclamamos, parafraseando el pasaje evangélico referido a Natanael,
Que aquí,
Con nosotros,
Estás tú,
“UN VERDADERO MILITAR Y MAESTRO, EN QUIEN NO HAY DOBLEZ NI MENTIRA”.
Gracias, querido José Manuel;
gracias, querido “Capitán General”;
gracias, queridos familiares (hijos, nietos, bisnietos y adláteres) que le habéis venido cuidando para que hoy sigamos disfrutando de su presencia y compañía;
gracias a todos por contribuir a que este acto de reconocimiento y exaltación de la Cátedra “comandante Sánchez Gey” sea de honra a su titular
y, como se recoge en el libro “Reflexiones Militares”, sea también la proclamación a Cádiz, a Andalucía, a España: “LA MEJOR MEDIDA DE UN HOMBRE, SUS OBRAS”.
¡He aquí al hombre!
¡He aquí al líder!
¡He aquí al maestro!
¡He aquí también a sus discípulos, subordinados y discentes!
¡He aquí las obras de este gran hombre!
¡QUÉ DIOS TE BENDIGA, JOSÉ MANUEL!
¡QUE DIOS BENDIGA A TODOS LOS TUYOS!
¡QUE DIOS BENDIGA A ESTA ESPAÑA NUESTRA!
¡Y VIVA ESPAÑA!

11 junio 2013

Volver a y desde Montejaque: Un entrañable encuentro de antiguos compañeros.- Las emociones que las palabras no pueden describir…

"Ni el pasado existe ni el futuro. Todo es presente”.- Gonzalo Torrente Ballester (1910-1999) Escritor español.

No solamente recordar es volver a vivir, sino que re-vivir es algo así como actualizar y concretar en sensaciones actuales las vivencias que soterradas en nuestra mente.

Actual arco de entrada
Dígase como se diga, sea como sea, la realidad es que quien esto escribe, junto con un grupo de compañeros (y hasta por edad y por antigüedad amigos) ha podido experimentar el placer, el lujo, la emoción, de pisar las tierras que holló cincuenta años antes; de visionar los paisajes que le inundaron el panorama diez lustros antes; de conversar con los acompañantes sobre lo que fue y lo que es…
Una delicia semejante a una ensoñación.
Tal vez el lector ajeno a la conmemoración del 50 Aniversario de la XXI Promoción de Milicias Universitarias (Instrucción Premilitar Superior) del campamento de Montejaque-Ronda, en los años 1963/64, y más concretamente de las compañías 4ª y 1ª (respectivamente para cada año); tal vez, el lector, repito, se pregunte qué, cuál, cómo, dónde, fue ese acontecimiento, porque apenas si ha habido eco en los medios de comunicación, ahora tan ocupados en las sábanas de unos, los cameos de otros, los engaños de los más y los juicios de casi todos.
Estrella de Alférez
Hallará, sin embargo, quien siga este blog, sobrada noticia de que se preparaba para el pasado sábado, en el acuartelamiento General José Gabeiras, del IV Tercio de la Legión “Alejandro Farnesio”, en Montejaque-Ronda, en el seno de la Fiesta de la Legión, la renovación del juramento a la bandera de una buena parte de los universitarios que muchos años atrás, en la parte final de sus carreras, prescindieron de sendos trimestres estivales de descanso y ocio, para alcanzar su formación en el servicio de las armas (a la sazón obligatorio para todos los ciudadanos) y obtener, con los adecuados estudios en el propio campamento, su graduación como suboficiales (sargentos) u oficiales (alféreces) de la escala de complemento del Ejército Español.
Y más aún, el lector ajeno a aquellos redivivos estudiantes-soldados, también deberá saber que quien mandó e instruyó a esos jóvenes universitarios que fueron, todavía obsequia a la vida con su presencia y vitalismo. Me refiero al otrora Capitán, Don José Manuel Sánchez Gey, ahora elevado por todos los que le seguimos a la categoría suprema de "Capitán General" y a la condición de “padre” militar y espiritual de todos nosotros.
Galones de sargento
Y fue así, el pasado viernes, siete de junio, cuando el sol comenzaba a iluminar de refilón el tajo rondeño, al filo de las siete de la tarde, los teléfonos móviles de los miembros de aquellas dos compañías de instrucción; de aquellos llamados “milicios”, comenzaron a sonar ya en Ronda, inquiriendo dónde se hallaba cada uno, con ansia irrefrenable de fundirse cuanto antes en el abrazo emocionado y emocionante del reencuentro.
Y de esta guisa, en el “Mirador de la Espinela”, magnífica instalación hostelera colgada sobre el Tajo de Ronda, con vistas espectaculares sobre toda la serranía y las estribaciones de Grazalema, fueron intuyéndose más que reconociéndose, mientras se abrazaban,  aquellos que cincuenta años antes presumían de bigotillos y exhibían pobladas y casi siempre negras cabelleras (algún díscolo pelirrojo y algunos rubios había).
“¿Perdona, quién eres tú?”, fue la pregunta más repetida, a la que siempre siguió un apretado abrazo y un encararse para contemplar que el paso de los años había ajado algún que otro rostro, despoblado alguna que otra cabeza y tintado al níveo casi todos los cabellos; pero que el carácter y el espíritu seguían incólumes.
Las esposas, parejas, hijos, acompañantes, observaban en un segundo plano, con curiosidad y regocijo aquel encuentro de compañeros con gestos de adolescentes entre ellos, al tiempo que ni podían imaginar cómo había sido posible el “milagro” de una reunión así tantos años después.
El entusiasmo y las ganas de convivencia se desplegaron por las calles de la ciudad de Ronda, tan desconocida para muchos de nosotros en su realidad actual, pero tan recordada; y unas cañas de cerveza o unas copitas de vino fino y un tapeo fueron el sello del primer contacto.
La mañana siguiente, la del sábado día ocho de junio, apareció inusitadamente fría y desapacible. Era sorprendente el frío viento que soplaba y la amenaza de lluvia que negros nubarrones presagiaban.
Emblema de la IPS
(¡En aquellos Ronda y Montejaque de sol inmisericorde y de los cuarenta grados a la sombra de cincuenta años atrás!)
Pero cuando el colectivo, con esposas, hijos y bastantes acompañantes, inclusive nietos y bisnietos, descendía en el autobús hasta el que fuera su campamento, hoy remozado acuartelamiento de la unidad legionaria de élite (el Tercio IV Alejandro Farnesio, al que, en tono jocoso se denomina "los okupas"), ni siquiera la fina lluvia que comenzaba a caer pudo evitar el efluvio ardiente de la emoción.
Sí, efectivamente, al igual que “el retorno a Brideshead”, el retorno a “nuestro” Montejaque se estaba consumando.
Ya nos emocionó que al paso de nuestro autobús (identificado en su frente con un llamativo poster de nuestra promoción, que más adelante se reproduce), la marcialidad de los legionarios nos acogiera con perfectos saludos, pero mucho más nos entusiasmó el hecho de pisar físicamente la tierra (hoy casi todo asfalto) de la que fuera nuestra Plaza de Armas, en la que banderas y gallardetes anunciaban la celebración prevista.
Unos atentos y disciplinados suboficiales fueron acomodando a nuestros acompañantes en las tribunas, mientras que a nosotros, los que habíamos alcanzado el grado de oficiales  y suboficiales de complemento cincuenta años antes, se nos disponía en grupo destacado y unido a los pies de la tribuna presidencial, integrándose con nosotros varios hijos de nuestro Capitán.

Arma de Infantería
Arreciaba la lluvia, que empapaba nuestros trajes civiles, nuestros uniformes de ahora, pero allí permanecíamos entre estoicos y embargados por los efluvios de la emoción al visionar de nuevo tan “in situ” lo que tan nuestro había sido y volvía a ser, y vernos situados frente a la sierra de Grazalema, y al “murex” de nuestros disparos, oliendo a campo, a nuestra montaña querida.
El desarrollo del acto castrense fue, como es habitual en las celebraciones legionarias, impecable, lleno de emoción, con el recibimiento a la bandera, la llegada y revista de tropas por el Secretario de Estado de Defensa acompañado del General Jefe de la Legión, la Jura de bandera por más de setecientos civiles, entre los que destacaba nuestro grupo –que desfiló unido (e identificado cada cual con su "galleta" de la XXI Promoción y 50 Aniversario), hacia la enseña patria, entremezclándose con nosotros,  esposas,  hijos,  nietos--; el homenaje a los muertos, con la ofrenda (escalofriante) al Cristo de la Legión de la corona de laurel, a los sones del toque cornetil de silencio y de toda la banda; la interpretación musical de la pieza legionaria “novios de la muerte”; la salva de fusilería; y el desfile impresionante de las tropas legionarias.
Menos mal que todos mirábamos al frente, y más bien al infinito, porque así quedaron para cada uno de nosotros, para nuestros adentros, las lágrimas de incontenible emoción que, de manera espontánea pero inevitable, nublaban nuestros ojos…
Ojos que sí imaginaron dibujadas en el ya azulado firmamento, las refulgentes estrellas de seis puntas de aquellos compañeros que ya habían partido hacia ese infinito que es el recuerdo perenne.
Tan es así que el “meteoro”, ese tan amado por nosotros “meteoro de Montejaque”, pasó a obsequiarnos al cabo de un rato con un sol brillante, que no solamente secaba nuestras emociones, sino que nos situaba en la realidad del hoy y ahora, desde el ayer que nos había conducido hasta allí. 
Momento de la Jura de bandera
Y entonces salimos en hilera individual con paso sostenido, hasta llegar a la bandera, que besamos con respeto y rubor, notando en nuestros labios el calor de la madre patria que la seda nos transmitía.
Al regreso del juramento, abrazos entre todos, dándonos la enhorabuena, porque habíamos vuelto a nuestros orígenes desde nuestro presente, especialmente acompañados por nuestros allegados y por los familiares de nuestro Capitán, por éste mismo (en lugar de honor en la tribuna presidencial), en torno al cual hicimos racimo para perpetuar nuestro encuentro en las fotos, entremezclados todos, como la mejor demostración de que entre el Capitán y subordinados, profesor y alumnos, se había instaurado ya una indisoluble unión de familia.
Y llegó el culmen, con el desfile de las tropas, impresionante, que enardeció a todos los presentes, rubricando con su aplauso fervoroso la emoción que causaba tanta marcialidad y orden.
Acabado el acto castrense, la alegre conversación prologó el retorno a Ronda, para nuestra propia e íntima celebración del cincuentenario.
Programa de la celebración en Ronda
Nos aguardaba el restaurante “El Mirador de la Espinela”, y en su planta noble se nos había reservado toda una sala, en la que nos acomodamos los concurrentes, presididos por nuestro "Capitán General" y su hijo, ilustre y laureado militar, el Coronel José Manuel Sánchez-Gey Venegas (nuestro “alter ego”, y eficacísimo valedor), y una buena parte de sus familiares más allegados. Toda la sala, todos puestos en pie, recibimos con un emocionado aplauso a nuestro "Capitán General", que compartió mesa con los primeros números de la Compañía y el Cronista de la unidad.
El  Cronista introdujo la bienvenida y glosa de la reunión, en medio de la cual resultó conmovedor y emocionante el recuerdo a los compañeros fallecidos, nombrados por Jesús Bataller uno a uno, en medio de un silencio que cerró una atronadora y emocionada salva de aplausos, después de la lectura del poema dedicado a los que ya nos habían dejado:
“Amigo,
Buen amigo,
Compañero…
Te fuiste
Y no sé quién era primero…
Luces ya con tu estrella en nuestro cielo,
Por siempre en el recuerdo, compañero…”
Placa entregada
Tras las palabras de varios asistentes, se hizo entrega al "Capitán General" de una placa de alpaca, con especial dedicatoria, que se reproduce aquí mismo, y también, de un ejemplar encuadernado en noble de la crónica-novela de la vida campamental, titulada “Noventa días que hacen historia” y “Seis puntas tiene una estrella”, cuya dedicatoria firmaron todos los presentes.
Y, en fin, el Capitán obsequió a sus discípulos con un libro de su autoría, escribiendo y firmando personalmente las dedicatorias, y con fotocopia de las calificaciones de los estudios militares que habían cursado medio siglo antes.
La emoción desbordó a todos, y especialmente al más que nonagenario "Capitán  General", quien solamente podía agradecer con arrebatada emoción tanto afecto, con las palabras de "¡Gracias!", "¡Muchas gracias!""!Sois increíbles!".
Después, una exquisita comida, regada con buenos caldos (por separado se inserta el programa de la celebración y la minuta de la comida), dio paso a la tertulia, a la convivencia, a los cánticos y a la deliciosa conversación.
Póster
Todo esto, y mucho más, se vivió en aquellas jornadas en que se volvió a y desde Montejaque, en un inolvidable encuentro de antiguos compañeros, que podría calificarse como “un ramillete de emociones, en el que sobraron las palabras”

Gracias mil al "Capitán General" y a su familia; gracias mil a todos los compañeros; y a sus familiares y a los amigos; y a los mandos del campamento de Montejaque.
¡Que Dios bendiga a todos!
Y honor para las compañías 4ª y 1ª de la 1ª Agrupación, del campamento de Montejaque, años 1963/64. Que siguen vivas y en actividad cincuenta años después.
Y honor a las Milicias Universitarias, IPS.
Y honor a la Infantería Española.
Y honor al Ejército español que fue y es.
¡Y, sobre todo, VIVA ESPAÑA!
Por encargo del cronista de las Compañías, lo transcribe
SALVADOR DE PEDRO BUENDÍA