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22 noviembre 2017

Esta España nuestra: ¿En Cataluña, los independentistas “se convierten” a la ortodoxia constitucional? Las falsedades de unos fracasados…



“Qué poco les ha durado el patriotismo
Rull, Turull, Forn, incluso el mismísimo Oriol Junqueras. Hartos de la cárcel, han decidido tirarse de la moto, aceptar el 155, decir que lo de la DUI fue algo simbólico, apenas nada, y pedir que los excarcelen. Siguen la estela de Carme Forcadell. El patriotismo de algunos termina en cuanto empiezan las consecuencias.
La carta de Josep Rull
Los tres ex Consellers, así como el ex Vicepresidente, alegan las mismas razones para solicitar su puesta en libertad: no pusieron ningún obstáculo al 155, lo acatan, se presentaron voluntariamente a declarar
ante la Audiencia Nacional y no presentan riesgo de fuga. Alguno añade la coletilla de que la DUI no fue más que algo simbólico. Junqueras, perversamente, apostilla que ya no existe ni declaración de independencia por estar anulada por los tribunales ni república catalana. Una patada en el hígado al gobierno fantasma de Bruselas.
Dicho en román paladino, los ex miembros del Govern quieren salir sea como sea para poder participar en la campaña electoral. También quieren dejar la cárcel que, no por moderna, deja de ser un sitio en el que nadie los trata de Honorables Consellers, ni son Vips ni tienen coche oficial, ni escolta ni VISA. Es lo que pasa cuando se ha vivido entre los algodones del cargo con moqueta y la realidad te da un guantazo para hacerte recobrar el sentido.
Josep Rull hacía llegar una carta a los trabajadores de su Consellería que define muy bien cuán blanditos son estos chicos del proceso. Dice en ella que, y citamos literalmente “El tránsito en los furgones hacia las cárceles donde teníamos que ir se convirtió en un auténtico viaje hacia lo más profundo de nuestras almas”. Ese hombre no sabe lo que es hacer cola en la oficina del paro, sabiendo que tienes la luz y el agua cortadas por falta de pago y un aviso de desahucio del banco por no pagar la hipoteca. Ese sí que es un viaje a lo más profundo del alma de la pers
Sigue con el tono decididamente melodramático: “Nuestros compañeros de módulo son presos
comunes con sentencias por todo tipo de delitos, incluso de sangre”. Ni en presidio pueden dejar de mentir. En primer lugar, allí todos son presos comunes, señor mío, usted incluido. En segundo lugar, obvia que está internado –igual que sus compañeros– en un módulo de seguridad, en el que no se producen incidentes. Pero todo vale si lo que se pretende es dar la imagen de un pobrecito mártir encarcelado por defender la Cataluña del helado diario como postre
Lo que en realidad le jode a esta panda es tener que vivir en pie de igualdad con el resto de los reclusos. Normal, si ya les molestaba ser iguales que el resto de sus conciudadanos catalanes, imagínense comer lo mismo y respirar el mismo aire que personas que han delinquido. Delincuentes comunes. Deben pasarse el día con la nariz arrugada. Ellos, los más patriotas, los más osados, los intocables, relegados a comer ranchito. Digamos que la humildad no es la característica principal de los cesados. Pero tienen otra. La cobardía, el miedo, la cagalera. Lo dije hace
tiempo cuando Toni Soler, el independentista que pagamos todos a través de su productora de televisión, se negó a paga una multa de doscientos pavos que le iba a imponer la policía por llevar una pegatina ilegal del famoso CAT. “La quité rápidamente, porque doscientos euros son doscientos euros”. Vaya por Dios. Hasta ahí llegaba su patriotismo, hasta los doscientos machacantes
Pues a estos les sucede igual. Creían que su gesto histriónico de ingresar en prisión iba a sacudir a la sociedad catalana, pero cuando han visto que aquí pasar, lo que se dice pasar, no pasa nada, que Puigdemont vive a cuerpo de rey en Bruselas y que los días se suceden unos a otros con calma chicha, han debido comprender que su actuación no ha podido ser más inútil. Que han hecho el canelo, vaya.
Algunos se habrán mirado en el espejo de los dos Jordis diciéndose “Nen, cambia de tercio, que de aquí a nada estos cabrones de los tuyos se olvidan y te quedas aquí hasta que el juez quiera”. Un patriotismo ejemplar, ya les digo
Unos sí y otras no
No todos los reclusos ex miembros del Govern adoptan la misma posición, claro. Ahí tiene ustedes al que se autoproclamaba ministro de asuntos exteriores de la Generalitat, Raül Romeva, o al ex de Justicia, Carles Mundó, que no se han movido de su posición inicial, bueno, al menos hasta el momento en que este artículo se está escribiendo.
De las que tampoco se sabe nada acerca de si aceptan el 155 o no es de Meritxell Borrás y Dolors Bassa, conselleras de Gobernación y de Trabajo, Asuntos Sociales y Familia, respectivamente, ingresadas en Alcalá-Meco. De momento, insistimos. Aunque por lo que respecta a Bassa, sepamos que recibe con alegría los ejemplares del diario
separatista El Punt-Avui que éste le envía a la prisión. Dice que los recibe con tres días de retraso pero que le da igual, porque solo con poder leer noticias en catalán y hacer los pasatiempos se da más que por satisfecha.
Increíble, pero cierto, El mero hecho de leer un panfleto propagandístico que nos cuenta una burrada en subvenciones a los contribuyentes le da tranquilidad, le produce satisfacción, la congracia con el mundo. Cuando se llega a ese nivel de ceguera política es muy difícil, si no imposible, el razonamiento lógico y calmado. Por lo que respecta a Borrás, me figuro que su condición de hija de uno de los fundadores de Convergencia la debe obligar a mantener el tipo caiga quien caiga. Además, las mujeres siempre han sido mucho más sólidas a la hora de dar la cara que nosotros los hombres, infinitamente más cagaditos, más poca cosa, más temerosos.
Pagaría lo que fuera por ver a través de un agujerito qué hacen en la cárcel estos otrora poderosos dirigentes políticos, escudriñar sus gestos, analizar sus palabras. ¿Qué debe pensar Oriol Junqueras cuando reza? ¿Pedirá perdón por sus pecados o pedirá que perdonen a sus enemigos? ¿Alguno de ellos habrá llorado? ¿Qué leen, a qué juegan –si es que juegan a algo-, qué escriben, en quién piensan
Todo esto forma parte, claro está, de la condición humana del preso, de la humildad que experimentas en una celda, aislado de todo y de todos, pero resulta
inusitada en personajes que se han caracterizado por su carácter soberbio, tan alejado de la modestia. Uno quisiera, en un ejercicio panglosiano, casi franciscano, que esto sirviera de lección a ellos y a todo aquel que se crea superior al resto de los mortales para saltarse la ley a su gusto y conveniencia.
Pero lo dudo. Inés Arrimadas, que de Derecho sabe lo suyo, lo ha dejado claramente: “Todo esto puede ser una estrategia judicial por su parte, pero tengo el convencimiento que, si volviesen a mandar, obrarían
de la misma forma”. Yo también. Son cuarenta años en el machito, dando carnés de buenos y de malos catalanes, de decirnos que debíamos pensar, haciendo listas electorales en las que a durísimas penas encontrabas un apellido que no fuera de origen catalán de pura cepa. Muchas décadas de “esto ahora no toca”, de caudillismo totalitario enmascarado de democracia patriarcal, de complicidades vergonzantes por parte de la mal llamada izquierda. Ahora toca rendir cuentas como cualquier hijo de vecino, y en esto hay que estar de acuerdo con García Albiol, que es exactamente lo que le demanda a la justicia.
Será muy ilustrativo ver en los próximos diez días si Puigdemont acata el 155 y la Constitución, que es el plazo preceptivo para que este diga si pretende cobrar los 112.000 euros en calidad de ex President. ¿A que acaba cantando el himno de la Guardia Civil? Carlitos, venga, ya empiezo yo por ti: Benemérito Instituto, guardia fiel de España entera que llevas en tu bandera el emblema del honor… bueno, no te apures, con que grites viva España, viva el Rey, viva el orden y la ley, viva honrada la Guardia Civil, ya vale.
Patriotas de todo a un euro ."

Miquel Giménez, en “Voz Populi” (22/11/2017)
…

¡Pues no falta todavía para que nos deje un poco en paz el tema de la independencia de Cataluña!
A las noticias  de cada día, a las impertinencias en el Congreso de los Diputados de ese grosero infumable que es Rufián, que bien que acredita con su conducta que su apellido le cuadra perfectamente, se unen las manifestaciones de los resabiados independentistas que, como aun no han ido a la cárcel, siguen con sus
bravatas y provocaciones, y además el “Puchi” (Puigdemont, para sus fans) da un día sí y el siguiente también un claro ejemplo del despropósito que pretendía y que sigue pretendiendo desde su cobarde escapada a Bélgica. 
Mentiras, calumnias, manipulaciones. Todo eso es lo que pusieron en práctica los independentistas y lo que siguen intentando mantener. 
Ya lo que faltaba era que esa histérica irredenta llamada Rovira (igual solloza que agrede), dijera que desde el gobierno de la nación se amenazó con el ejército y la sangre en las calles, cuando precisamente fue su “idolatrado” presidente (el “Puchi”) quien lo adujo como excusa para una pretendida convocatoria de elecciones que su cobardía le impidió convocar. 
“Et sic de caeteris”. Y así mucho más. 
Los encarcelados, santos de altar para sus ciegos idólatras, salen ahora lloriqueando sobre la “dureza” de la vida en prisión, ellos que hasta gozan de un
régimen de privilegio en la cárcel…
Y esos encarcelados, tan patriotas ellos, son capaces de renunciar a sus tan sagrados principios independentistas, y tienen la desvergüenza de decir que la declaración de independencia fue solamente un acto simbólico, y que ellos, que proclamaron la rebeldía y rebelión frente a España hasta el límite, simplemente lo hacían “a efectos políticos”, llegando a asumir que acatan la aplicación del artículo 155 de la Constitución. 
¡Falsos de toda falsedad!
Pero lo que más me duele es que esa doblez innoble se ha contagiado a la ciudadanía, y una buena parte de catalanes (especialmente los funcionarios que “chupaban” del régimen puigdemontero) dicen sentirse acosados por el gobierno central. 
Hace poco un muy querido amigo me escribía que estaba en Cataluña junto a sus familiares para darles soporte frente a los abusos de Rajoy con los profesionales de la enseñanza. 
¡Ay, qué ceguera se contagia cuando no se es capaz de asumir la realidad constitucional!
Bien está que se pretenda amplísima autonomía, bien está que se quiera defender las singularidades de Cataluña. Pero de ello a que se mantenga que todo lo que no sea Cataluña, todo lo que no es catalán, no es bueno, porque es fruto de la enemistad y del abuso de España, hay tanto abismo, como aquel en el que se han sumido los dirigentes catalanes. 
Ahora, se aprestan a participar en unas elecciones que proclaman como ilegítimas. Porque no las ha convocado su cobardemente huido expresident. ¿Por qué hacen buena una convocatoria electoral, participando en ella, si la consideran ilegítima?
¿No será, más bien, que lo que importa es la
poltrona, la “pela”?
Hay que refundar Cataluña, especialmente extirpándole tantos y tantos soñadores, especuladores, manipuladores y truhanes a lo rufián.
Y hay que evitar que el gobierno de España y el partido que ahora lo ejerce sigan soslayando la corrupción y el abuso y sigan mostrándose pusilánimes ante tamañas barbaridades como las pretendidas por los “chicos” de la estelada. 
Ya veremos lo que pasa…
SALVADOR DE PEDRO BUENDÍA

30 octubre 2017

Esta España nuestra: Cataluña…¿Y ahora qué? ¿Volverá la sensatez o se solapará el independentismo para renacer después?

"EDITORIAL
Cataluña, con la democracia y la Constitución
(30 oct. 2017, en “El Mundo”)
“Sujetos a una visión excluyente que roza con la xenofobia, los líderes del independentismo siempre han vinculado su pulsión separatista a la "voluntad de un pueblo" hasta el punto de reducir a la consideración de Cataluña a la porción de ciudadanos que apoyan sus tesis. Las calles de Barcelona, tras la masiva e impresionante manifestación de ayer convocada por Sociedad Civil Catalana, acreditaron que este aserto del nacionalismo es completamente falso. El clamor de la Cataluña que no se resigna ante la mutilación de derechos y libertades asestada en el Parlament supone el feliz despertar de la resistencia, tras años de hegemonía nacionalista. 
El independentismo ha llevado tan lejos su obsesión identitaria, fracturando la sociedad civil alrededor de una utopía segregadora y etnicista, que ha logrado el efecto de reactivar a una mayoría que a lo largo de muchos años ha permanecido en silencio. Más de un millón de personas, según la Delegación del Gobierno, defendieron ayer en la capital catalana la democracia y la convivencia en libertad, movidos por el derecho a vivir en una Nación de ciudadanos libres e iguales. Fue un ejercicio de reafirmación de la doble identidad catalana y española, envuelta en la patria común europea. Un grito pacífico y saludable alrededor de símbolos que congregan. Fue, en suma, el certificado que rubrica el ocaso del procés, una tétrica aventura que ha ahondado la división social.
Josep Pla escribió que "el catalán es un español al que le han dicho que tiene que ser otra cosa". Las consignas oficiales han sido machaconas a lo largo de
cuatro décadas de control del espacio público por parte del nacionalismo. De ahí la importancia de manifestaciones que no sólo contribuyen a visualizar la pluralidad intrínseca de la sociedad catalana, sino que son un aldabonazo contra cualquier intento de amputación del ordenamiento legal que ha procurado el mayor autogobierno catalán de la Historia. Cataluña no es plural y bilingüe porque lo diga el Estatut que Puigdemont y sus socios han quebrantado, sino porque sus ciudadanos lo son. La encuesta que hoy publica EL MUNDO señala que sólo el 33,5% de los catalanes es partidario de la independencia, lo que significa que la amplia mayoría de catalanes sigue siendo fiel a la Constitución de 1978. 
Los intervenientes en el acto de Sociedad Civil denunciaron la raíz totalitaria del independentismo, la ambigüedad de una izquierda reducida al papel de tonta útil de los secesionistas -el sector Anticapitalistas de Podemos "reconoció" ayer la República catalana- y el desastre económico larvado por la cerrazón del Gobierno catalán destituido. La declaración de independencia aprobada en el Parlament ha dado paso a un fin de semana de desconcierto en el entorno separatista. Puigdemont no se da por cesado, pero no se ha producido ningún movimiento de resistencia a la aplicación del artículo 155 de la Constitución. En este contexto, la
movilización en las calles de Barcelona en favor de la convivencia constituye una llamada a la reconstrucción de afectos, gravemente dañados por la quimera secesionista.
Las elecciones del 21 de diciembre son una oportunidad para que Cataluña regrese a la normalidad. El objetivo de los constitucionalistas debe ser, como advirtió Borrell, "echar fuera al Gobierno nacionalista" por vías democráticas. Sus palabras pueden interpretarse como una advertencia a su propio partido, el PSC, cuyas veleidades nacionalistas parece ahora haber aparcado. 
En todo caso, lo relevante es mantener enhiesta la determinación de millones de catalanes a la hora abrazar la democracia y la Constitución. Ésta es una exigencia de la que el Estado no puede abdicar y que sirve de fermento de la convivencia cívica que debe guiar la defensa del marco legal que preserva la igualdad y la libertad.”
…
Transcurría la tarde/noche del viernes 27 de Octubre, mientras en mi domicilio trataba de estar lo mejor informado posible sobre la cascada de acontecimientos que se venían sucediendo sobre esa tragicómica comedia en que consistió y sigue consistiendo la rebelión de un grupo de esquizofrénicos paranoicos políticos catalanes, intentando y logrando en cierta manera la por ellos denominada “independencia” de Cataluña.
Por una parte, el Parlament de Cataluña votaba (si es que la pantomima representada fue eso) la independencia de esa región, con un aparente regocijo, encubriendo una enorme tremolina de frustración y miedo a las consecuencias, especialmente las de orden personal de los locos protagonistas. 
De otra parte, el Senado de España votando por abrumadora mayoría la autorización al Gobierno de España para abortar el brote secesionista, con los habituales “ex abruptos” de los de ERC y “P(j)odemos”, más algún que otro descerebrado, aunque con gestos tan significativos como la ausencia y
subsiguiente abstención en el voto del expresident Montilla, un socialista más cortito aún que su estatura que demostró su estulticia diciendo que como había sido presidente de todos los catalanes (¿será capaz de creérselo?) no votaba porque estaba con todos los enfrentados ahora.
Y, declarada la independencia que no era tal, el Consejo de Ministros de España tomaba las duras pero necesarias decisiones de cesar “ipso facto” a todo el govern catalán y disolver su parlamento, cesando a los componentes de la mesa de éste. Más la sorpresa (fue lo inesperado) de convocar ya elecciones autonómicas para el 21 de Diciembre próximo. 
En la plaza de Sant Jaume de Barcelona, frente a la sede de la Generalitat, una muchedumbre de exaltados secesionistas, de antisistemas y de unos cuantos idiotas nacionalistas, agitaba banderas y gritaba por la libertad, como si estuvieran detenidos o secuestrados por el gobierno de la nación. A medianoche todo cesó y desaparecieron los líderes autonómicos que, eso sí, se cuidaron muy mucho de
discursos a la plaza desde el balcón principal. La “procesión” les iba por dentro… Ya barruntaban que su imprudencia y su ineptitud les habían llevado a un callejón sin salida.
Aún así, ese tarambana que es Puigdemont aún se atrevió a publicar en las redes sociales que entonces comenzaba la andadura de la república catalana. 
El siguiente día, aun siguió el muy “tontaina” exhibiéndose cual caudillo triunfal por su Girona natal, mientras la televisión catalana difundía un mensaje suyo en el que, sin decir nada concreto (su indefinición es su costumbre) alardeaba de nuevo de esa república que había muerto al poco de aparentar el nacimiento, que ni lo era, porque provenía de un montón de ilegalidades y flagrantes delitos.
Fue ya ayer domingo, por la tarde, cuando supimos que los Mossos d’esquadra, eliminada su cabecilla, el falsario Trapote, quitaban las fotos de los miembros del govern catalán y de su hasta entonces jefe, y publicaban que seguirían cumpliendo las órdenes que recibieran del poder legítimo. 
En el día de hoy, la “madame” de esa mesa de alcahuetes que era la del parlament, suspendía cualquier reunión de ese órgano, aduciendo (y es verdad) que el parlament catalán había sido disuelto y por tanto aquella mesa, y ello implicaba que esa “madame” de la alcahuetería y sinrazón acataba, es de suponer que de mala gana, las decisiones del gobierno español, en aplicación del artículko155 de la Constitución.
Sobre todo ello, la gran manifestación que ayer recorrió el centro de Barcelona, en la que se dijeron un montón de verdades y se puso “a los pies de los caballos” a los políticos que habían incendiado y aventado la locura secesionista. 
¿Se ha acabado, pues, la aventura independentista en Cataluña? ¡Ni mucho menos!
Lo acaecido ha sido el fruto, bastante tardío por la tardía reacción gubernamental española, de una política basada en la legalidad, no exenta de torpezas
y de vacilaciones, pero que al final ha impuesto la razón y ha propiciado hasta la aparente unidad de los partidos constitucionalistas. 
Lo malo es que, de cara a las elecciones autonómicas catalanas, los partidos que han apoyado la aplicación del artículo 155 de la Constitución, se volverán a echar los trastos a la cabeza (salvo milagros de coaliciones sensatas) y los rupturistas, secesionistas y rebeldes, con el apoyo de la “meona” (sí, meona, porque mingitó en plena vía Layetana, en desprecio de los ortodoxos) y el leninista Pablo Iglesias, harán de neutrales para apoyar a los más anti-sistema. 
Ya veremos lo que pasa, porque lo acontecido hasta hoy semeja solamente un set de un partido de tenis al mejor de cinco sets, de manera que todo puede cambiar. 
Al menos, España y los españoles y los constitucionalistas catalanes, han recibido la gran lección de que, cuan al estilo de la novela “Quo Vadis” se iban de Cataluña, han debido ser las “fuerzas de la ruptura” las que hayan resucitado la respuesta que recibió pedro en la novela: Que había que volver a Roma, en este caso a Cataluña, para la “crucifixión”. O lo que procediera.
Una de mis hijas, que vive en L’Alt Empordá”, comarca bien catalanista e independentista por cierto, me decía el pasado fin de semana algo que resume lo que de verdad quiere el pueblo catalán: "Ojalá podamos seguir trabajando y viviendo en paz" 
¡Así sea y así se cumpla!, que decían los faraones del antiguo Egipto.
"Sólo una persona inepta rinde siempre al máximo de sus posibilidades".
William Somerset Maugham (1874-1965) Escritor británico.  
SALVADOR DE PEDRO BUENDÍA

POST SCRIPTUM.- ÚLTIMA HORA
Al tiempo de publicar el presente post, aparece en las redes sociales la siguiente noticia, que transcribimos de "El País":
"El expresidente de la Generalitat Carles Puigdemont viajó a Bruselas desde Marsella (Francia) acompañado por cinco exconsejeros de su Gobierno, ha informado Efe. Puigdemont y los exmiembros de su Ejecutivo se dirigieron en coche desde Cataluña a Marsella y, una vez en esta ciudad, tomaron un vuelo con destino a la capital de Bélgica. Los cinco exconsejeros que acompañan a Puigdemont son Meritxell Borràs, del PDeCAT (que ocupaba la cartera de Gobernación); Antoni Comín, de ERC (Salud); Joaquim Forn, del PDeCAT (Interior); Dolors Bassa, de ERC (Trabajo y Asuntos Sociales), y Meritxell Serret, de ERC (Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación). El viaje se ha conocido apenas unas horas después de que el fiscal general del Estado, José Manuel Maza, haya anunciado una querella contra Puigdemont y todos los exmiembros del Govern por los delitos de rebelión, sedición y malversació.
Puigdemont y los cinco exconsejeros se han desplazado a Bruselas solo un día después de que el secretario de Estado de Asilo y Migración belga, Theo Francken (del partido nacionalista flamenco N-VA), provocase una polémica al abrir la puerta a la concesión de asilo al expresidente, oferta que fue poco después negada por el primer ministro, Charles Michel.
Lluís Llach, diputado de Junts pel Sí, considera a Puigdemont "exiliado". "El muy honorable presidente de la República exiliado es una denuncia contra "Ñ" [España] ante los estamentos europeos, internacionales y nos mantiene la dignidad del 1 de octubre", ha escrito en su perfil de Twitter
El expresidente de la Generalitat colgó esta mañana en su perfil de Instagram una fotografía en la que sugería que se encontraba en el interior del Palau de la Generalitat. Acompañando a la imagen, escribió un escueto "bon dia". Sin embargo, el aspecto del cielo de Barcelona este lunes no coincidía con el mostrado por Puigdemont. Horas después se ha sabido que el expresidente se encuentra en Bruselas.

La delegación catalana ante la Unión Europea, cuyo responsable ha asumido este lunes la destitución por parte del Ejecutivo español, ha asegurado que no tiene información ni sobre el viaje de Puigdemont y los exconsejeros ni sobre una eventual comparecencia. 
El partido nacionalista flamenco N-VA ha rehusado confirmar o desmentir si se ha reunido con el expresidente de la Generalitat. Fuentes de este partido han informado a la agencia Efe de que, "por ahora", no hacen comentarios al respecto"
...
Pues bien. Sin perjuicio de que la noticia se confirme ("cuando el río suena, agua lleva") solamente añadir que esa huida denota el trilerismo rayano en lo bandolero que ha revestido la destituida administración pro-independentista catalana, y bien evidente es que tanta chulería con la proclamación de la república en Cataluña, se diluye ante la cobarde huida  al extranjero, en cuanto se olfatea la más que merecida prisión.
Aunque lo mejor será que se retenga a estos fugitivos en Bélgica, para que con tanto control sobre el terrorismo, se les aplique los criterios a los sujetos de esa calaña.
SALVADOR DE PEDRO BUENDÍA 


12 enero 2016

Después del esperpento de Cataluña: ¿Nuevo gobierno español en el Puerto de Arrebatacapas?

“España hace tiempo que se desvanece
El llamado consenso de la Transición alumbró un marco institucional perverso y disfuncional, marcado por la arbitrariedad y la corrupción. Un sistema que, carente de unas reglas del juego correctas y de los más elementales mecanismos de control que garantizasen el funcionamiento neutral de las instituciones, devino rápidamente en el latrocinio y el caciquismo. Dentro de este despropósito, el modelo territorial jamás desentonó. Se concibió como un modelo caótico, donde la descentralización carecía de límites y cualquier competencia era susceptible de ser transferida a la administración local de turno. Característica que sirvió como moneda de cambio a la hora de negociar pactos de gobierno entre las fuerzas políticas estatales y los partidos nacionalistas, lo que ha dado lugar a una descentralización tan extraordinaria que la nación española se ha diluido dentro de sus propias fronteras.
Las castas locales han tomado buena nota de la mera virtualidad de las instituciones españolas, de la ductilidad de la Ley y de la debilidad e inconsistencia temporal de los sucesivos gobiernos
Aunque ciertamente sea en Cataluña donde la usurpación territorial está en trance de consumarse, hace tiempo que otras regiones avanzan en la misma dirección. La lógica del sistema así lo propicia. Ocurre que las castas locales han tomado buena nota de la mera virtualidad de las instituciones españolas, de la ductilidad de la Ley y de la debilidad e inconsistencia temporal de los sucesivos gobiernos. En la Comunidad Valenciana, por ejemplo, el pancatalanismo lleva tiempo progresando sin impedimento alguno gracias a la desidia de nuestros gobernantes, a la partidización de las instituciones, a la consiguiente corrupción y a los dineros provenientes de la Generalitat de Cataluña, que trabaja para extender su ámbito de influencia con la
mirada puesta en futuras anexiones territoriales.
Lo mismo sucede en otras regiones, en las que cada día que pasa la identidad española se vuelve más testimonial. Los organismos oficiales, administraciones e instituciones son estrictamente locales, sin rastro alguno de su vinculación con el Estado español. El discurso en numerosas universidades y otros estamentos culturales es de naturaleza claramente regionalista cuando no nacionalista. Se va relegando el castellano como idioma oficial y surge, instigado por las castas locales, un sentimiento de rechazo hacía la idea de España.
Para deshacer lo andado, una reforma territorial de corte federalista no sirve. Ésta sólo significaría un afloramiento del statu quo alcanzado por las castas locales y, muy posiblemente, no sólo no frenaría el proceso de disgregación sino que actuaría como incentivo. El mal va más allá del modelo territorial consagrado en la Constitución: está en la raíz misma de un modelo político, donde el control del Poder se limita a la celebración elecciones cada cuatro años, donde los partidos son estructuras cerradas que sirven a sus propios intereses, donde la ley electoral impide a los ciudadanos elegir de forma directa a sus representantes, donde la separación de poderes no existe, donde la Ley es papel mojado y la jurisdicción territorial mera entelequia.
Se hace necesario un proceso de refundación, una catarsis, que arranque desde la misma base constitucional y defina un nuevo sistema institucional neutral.
La solución pasa por la voluntad política de revertir, mediante una serie de profundas reformas en cascada, un marco político perverso donde casi nada funciona correctamente. Se hace necesario un proceso de refundación, una catarsis, que arranque desde la misma base constitucional y defina un nuevo sistema institucional neutral e impersonal dotado de los imprescindibles controles y contrapesos. Un proceso reformista que cambie las expectativas de las personas trasladando la convicción al conjunto de la sociedad de que el cambio es verdadero, rompiendo así la perversa inercia. Se trataría, en definitiva, de la instauración de una democracia completa, con las imprescindibles salvaguardas, que garantice la libertad, la prosperidad y la unidad territorial y, sobre todo, devuelva a los españoles –- y no a los territorios–- las competencias que siempre debieron pertenecerles. Difícil, muy difícil, sí. Pero en absoluto imposible. Pese a toda apariencia, pese a toda degradación real o imaginaria, la España real sigue estando ahí, bastante más entera de lo que sus numerosos enemigos piensan”
(De “Voz Populi”, 12/01/2016)
…
Después del espectáculo que ha supuesto la designación e investidura, por “digitalina” (de forma “dedocrática” por si alguien no alcanza a entenderlo) del Presidente de la Generalitat de Cataluña, la capacidad de sorpresa de muchas gentes, entre las que me incluyo, ya ha quedado consumida.
Resulta que los de la CUP, feroces antisistema, anárquicos. anti todo y mucho más, de repente, a veinticuatro horas de la expiración del plazo para una nueva convocatoria de elecciones autonómicas, se presentan renunciando a todo lo que llevaban más de tres meses proclamando, y “prestan” ocho de sus diez diputados para la investidura de un President gris y desconocido `para la mayoría, salido del “dedazo” del cacareado enemigo acérrimo e inadmisible de la CUP: Artur Mas.
Y este Artur Mas, que había proclamado con sonrisa hierática de paranoico y soberbio cacique, que él no
iba a plegarse a las presiones de la CUP, pues va y se aparta de todo el proceso de investidura y designa a un anodino independentista de Girona para que se presente a la elección, con el programa (cortar y pegar) que no le había sido admitido previamente.
Esperpento, puro esperpento.
Doblez y falta de honradez y de vergüenza de unos y otros.
Así, desde luego, ni se sustenta Cataluña, ni puede continuar esta España nuestra, tan atractiva y pero tan poco cuidada.
Sirve Cataluña de piedra de toque para una España que cada vez más se abroquela en dos grandes núcleos: la izquierda “anti todo”; y la derecha “menguante”; con algún que otro partido, color naranja, que zascandilea por ahí, repartiendo sus votos entre unos dioses y otros diablos.
¡Así no hay país que aguante!
Si han de gobernar las izquierdas, que lo hagan, pero en virtud de legitimidad democrática de las urnas; si han de mantenerse las derechas, que acepten su derecho los otros. Pero estos marasmos de ajuntarse y desajuntarse, de violentar los resultados electorales con pactos "anti natura", y driblar las verdades con frases más o menos ingeniosas pero carentes de base real, solo conducen al desmembramiento y a la desintegración.
El nuevo líder catalán se lanza a desdeñar al gobierno “en funciones”, como si él ya “funcionara”; y tratará de imponer por encima de todo --saltándose “a la torera” lo que le perturbe--, una independencia cocinada con “avecrem” del malo, porque ni siquiera se puede elaborar con buenas materias primas provinientes de buenas piezas democráticas.
Y ahora vamos  a asistir a situaciones “border line”, que parecen legales pero que vulneran la legalidad, a las que es dudoso que un timorato gobierno español como el que está en funciones aunque funciona poco, aplique soluciones contundentes de orden legal y judicial, porque priva más el futuro electoral que el bien de la nación.
¿Obedecerá la policía catalana las órdenes del gobierno de España? ¿Y el funcionariado, qué hará?
¿Se atreverá el gobierno español a suspender o limitar la autonomía de Cataluña?
¿Apoyarán los partidos no gobernantes las medidas del gobierno en funciones?
Es más fácil adivinar el “gordo” de la lotería que responder con acierto a esos interrogantes.
Estoy escribiendo en este blog desde hace bastante tiempo, con diferentes gobiernos al frente de la nación, que es necesaria una “refundación” democrática de nuestro país, basada en la negociación y el consenso.
Ello, empero, semeja inalcanzable cuando los azules se decoloran; los rojos se hacen más bermellones; los naranjas pierden su color; los morados expanden su tinte y dejan al descubierto neocomunismo a lo bolivariano; y la sociedad, harta de falsedades, dobleces y carencias, se escapa y adopta una postura de evasión, de abstencionismo.
Tal vez el problema resida en que no se han operado adecuadamente los cambios generacionales, y además los grupos sociales llamados a efectuarlos son tan descafeinados y están revestidos de tanto deseo de revanchismo, de tanto hartazgo, que falta la serenidad y la generosidad del entendimiento.
¿Ya ha llegado el lobo y va a comerse las ovejas?
Unos dicen que sí; otros mantienen que no pasa nada.
Mientras tanto, en Cataluña, un tal Puigdemont se esconde tras un flequillo alborotado para presumir de determinaciones independentistas; él que al menos en su familia es tan “integracionista” como que está casado con una rumana. Europa para todos y Cataluña solamente pera ella misma... ¡Vaya desvarío!
¡Que tiemble Rumanía! El día menos pensado Cataluña y Puigdemont le exportarán la independencia de Timisoara o de alguna otra zona.
Y en España, en la España nuestra de cada vez más de pandereta y castañuela, “los unos por los otros y la casa sin barrer”.
Propongo crear un gobierno que se instale en el Puerto de Arrebatacapas…
Allí los vientos soplan de veras y quien sobrevive sí que es fuerte y perdurable…como quisiéramos que fuera la actual democracia en nuestra nación.
Y además no hay tufos del hedor de la corrupción...
“Gobernar es pactar; pactar no es ceder” Gustave Le Bon (1841-1931) Psicólogo francés.
SALVADOR DE PEDRO BUENDÍA

09 noviembre 2015

Cataluña: Una mariposa sin alas que quiere escapar de su esencia

Ninguna frivolidad
El desacato secesionista es de enorme gravedad y viene a validar hoy el 3%
(EL PAÍS 9 NOV 2015 )
“Se equivocan quienes recalcan su presunta factura táctica, los que subrayan que obedece solo a la voluntad de provocar reacciones mayúsculas o los que sostienen que su aplicación sería más moderada que su literalidad. Al contrario, es una proclama de destrucción del ordenamiento legal: apela a romper con la Constitución, quiebra las principales previsiones de reforma del propio Estatut, viola la voluntad de la mayoría de los ciudadanos de Cataluña y llama al desacato frontal contra las instituciones democráticas. Supone un verdadero golpe al Estado, uno de los desafíos más graves infligidos a la democracia española y a la autonomía catalana.
No se trata de una mera provocación abstracta, sino de un plan muy concreto de ruptura del orden constitucional. Porque ordena que antes de 30 días se tramiten en la Cámara concretas leyes para su ruptura.
La operación entraña graves riesgos de itinerario. Su retórica y objetivos golpistas no dejan al Gobierno opción a ignorarla. Viene obligado a recurrirla ante el Tribunal Constitucional, y este, a admitirla a trámite con el efecto de suspenderla. Y así, automáticamente con todas las violaciones de la ley que se deriven. El riesgo futuro de esta dinámica viene de la pasada demostración de irresponsabilidad de las actuales autoridades autonómicas, del presidente de la Generalitat en funciones, Artur Mas, a la nueva titular del Parlament, Carme Forcadell. De la propensión al engaño, el desprecio al orden, la desleal astucia y la corrupción del propio partido de aquel, se sabe casi todo. De Forcadell quedan sus extemporáneos vivas a una inexistente República; su confusión de la Cámara con la agitación que organizaba como jefa de la Asamblea Nacional Catalana, y el despliegue de su sectarismo ninguneando a los partidos de oposición.
La presunción de que líderes de esta ínfima calidad democrática traten de oponerse a las decisiones judiciales no solo con recursos, sino con algarabías callejeras, es, pues, de cajón. Y ya se sabe que la estrategia de la tensión multiplica los riesgos de accidentes, deseados o no. De efectos más dañinos en un período de transición, como el preelectoral. La sensatez de unos y la proporcionalidad de todos debería ser la aguja de navegar siempre. Pero sobre todo hasta el 20-D y más allá, hasta la consolidación de un nuevo Gobierno.
Que la declaración unilateral de independencia como secuencia a iniciarse hoy no va por ahí lo indica la agenda económico-social adicional aprobada por los dos grupos secesionistas. De perfiles ambiguos y perfume radical (renegociación de la deuda), lo peor no son sus herejías para un partido business friendly, como perjuraba ser el de Mas. Lo peor es que no condena las comisiones del 3% ni los otros turbulentos negocios pujolistas, ni obliga al Gobierno autonómico entrante (algún día lo habrá) a personarse ante el juez contra ellos. Por eso el secesionismo, también el de Esquerra y la CUP, está jugando en la práctica, diga lo que diga su teoría, en favor de esa ingente corrupción. Cuánto desatino.”
...
¡Y lo que tenía que pasar, pasó!
Ahí está ese grupo de iconoclastas catalanes, proclamando que ellos no son españoles, que no quieren tener nada que ver con España, y que inician, por sí y ante sí (casi “motu proprio”, como hacen los Papas), el proceso de secesión de España e independencia de la región de Cataluña, en forma de república.
¡Eso es sedición!
Se haga con alzamiento armado o con maniobras pseudo-legales, lo que han acordado quienes han votado a favor de la propuesta independentista de Cataluña, los diputados, que no el Parlamento, han decidido de forma delictiva una acción penalmente punible.
Pero hay más. Hay mucho más.
Cataluña siempre quiso ser diferente pero dentro de España.
Y esta gentuza quiere ser ella misma, fuera de España, pero heredando lo que habían conseguido mientras permanecían en España.
Conclusión: Lo tuyo es mío; y lo mío me pertenece.
Pero por encima de todo está el engaño y la deslealtad de ese espécimen llamado Artur Mas, que ha vendido su “primogenitura” por el “plato de lentejas" (cual Esaú) para no ser defenestrado por su propia corrupción y por el apoyo a la podredumbre de los que le criaron, llamados Pujol.
Esa “huida hacia adelante” de ese histrión de la política y de las falsas autonomías ha encontrado la “horma de su zapato” en los amargados de la Esquerra Republicana (¡tantos años contra todo sin conseguir nada!), y se ha sentido apoyado por quienes son todo lo opuesto a la “burguesía ladrona” de Cataluña, a la que siempre ha pertenecido.
Ahora, en fin, unos cuantos petimetres de vía estrecha se abroquelan en argumentos repudiables para fundamentar una absurda e infundada independencia en la que ni ellos mismos creen, para mantener su supervivencia “chupando” del dinero público, mientras en su región o autonomía (o como se llame) ni se paga a las farmacias, ni a los médicos, ni a los dependientes…ni…
Hay una clara solución:
Que se declare la nulidad radical –equivalente a la inexistencia- de los aparentes acuerdos del parlamento catalán, porque esa decisión ha sido adoptada por órgano manifiestamente incompetente; que se inicie procedimiento penal por sedición contra los impulsores de tamaño desvarío constitucional; que se aperciba a todos aquellos que osen pugnar por esa imposible secesión, que, bajo la ley española (única aplicable) ellos incurren en responsabilidad penal y como tales serán enjuiciados.
¡Con prisión provisional para aquellos a quienes los jueces consideren traidores sediciosos!
Y una última solución o remedio: Rogar a Dios que ponga solución y cordura a tantas barbaridades, ya que estos hombres han demostrado ser incapaces de tener el "seny" que desde antaño caracterizó a Cataluña y de lograr un consenso.
¡Estos, Fabio, ay dolor, campos de soledad, mustio collado!
“Es propio de hombres de cabezas medianas embestir contra todo aquello que no les cabe en la cabeza”.- Antonio Machado (1875-1939) Poeta y prosista español.
SALVADOR DE PEDRO BUENDÍA

30 octubre 2015

¿A ritmo de corrupta sardana? Cataluña se ahoga entre insensatos políticos y delincuentes de cuello blanco

Épica y corrupción en Cataluña
(ANTONIO CASADO, en “La Estrella Digital”, 29/10/2015)
“Como en el mito de Jano, el dios latino de doble rostro, la Cataluña nacionalista aparece ante la opinión pública nacional con esa imagen bifronte que amontona épica y corrupción en los mismos circuitos informativos. La épica del sueño soberanista y la inmoralidad en la política catalana por cuenta de los mismos protagonistas. Y ahí se abre paso la sospecha, teorizada por este comentarista en numerosas ocasiones, de que en realidad lo uno y lo otro, corrupción y desafío soberanista, van unidos. O mejor,
lo uno viene a ser consecuencia de lo otro.
El llamado "proceso" fue desencadenado hace tres años por el presidente de la Generalitat y líder de CDC, Artur Mas, como un gran burladero de su incompetencia política. Ahora ya es algo más. El llamamiento a la desconexión con el resto de España ha sido, o está siendo, o quiere ser, una garantía de impunidad para un caudillaje nacionalista sometido al escrutinio de los servicios policiales, fiscales y judiciales del Estado.
Hay una lógica perversa en el hecho de que quieran reventar ese orden político-jurídico y cambiarlo por otro a su conveniencia. A su medida. A la medida de los tesoreros de CDC, pongamos por caso. O de las trapacerías de los Pujol, el apellido fundacional del nacionalismo encaramado a la Generalitat en nombre del partido hasta ahora hegemónico, que preside Artur Mas y se ha revelado un nido de corrupción.
Parece lógico que el nacionalismo reinante quiera romper el Estado y la nación españoles mediante la fundación unilateral de una república catalana donde queden amontonados los intereses de Cataluña con los de CDC, los de Pujol e hijos, y los de Artur Más y sus compañeros del viaje a ninguna parte. Por tanto, si la Fiscalía Anticorrupción, la Policía, la Judicatura o la Agencia Tributaria cumplen con su deber frente a clarísimos indicios de blanqueo, fraude fiscal, tráfico de
influencias, financiación ilegal de CDC, alzamiento de bienes, etc., los afectados hablarán de ataque a Cataluña, a CDC, o a esa familia ejemplar donde las haya, la de Pujol y sus hijos.
Ay, los hijos. Finalmente su hoja de servicios a la patria quedó minimizada por su virtuosismo en ocultismo financiero. Sobre todo uno de ellos, Oleguer. La pasión catalanista de los hijos, calculada en millones de euros, representa la mala conciencia del padre --el ex molt honorable lo cuenta en la intimidad--, que desatendió a su prole a causa de la política. Al menos que no les faltase de nada en la vida. Como Oriol estaba destinado a la política, fueron Oleguer y Jordi quienes gestionaron esa voluntad del padre sin que su alma nacionalista se resintiera por distraer allende las fronteras catalanas tan suculentos recursos para la causa de la familia y del partido.”
…
¡Menudo enredo!
¡Menudo fraude! 
¡Vaya con los independentistas!
¡Los "cacos" usan cuello blanco!
Estas exclamaciones y muchas más asaltan al ciudadano de a pie ante el espectáculo político-circense-judicial que se está ofreciendo desde Cataluña por un grupo de “illuminati” y resentidos y (¿por qué no decirlo?) sinvergüenzas, amigos de los dineros de la corrupción.
No voy a entrar (que muchos y más cualificados comentaristas ya lo han
hecho), en las barbaridades políticas cometidas por el paranoico de Artur Mas, en su huida desenfrenada de las responsabilidades penales que pronto o tarde le acribillarán; ni en la cínica e interesada postura de los independentistas de izquierdas, que utilizan al nada honorable “president” como artilugio para prosperar en sus ansias y objetivos rupturistas; ni en la curiosa coincidencia del destape de la enorme corrupción ejercida desde las calendas de los inicios
democráticos españoles, por la saga/fuga de los Pujol, que no tienen ni una mala palabra y, por lo visto, ni una buena acción en lo económico, salvo en obtener dinero para ellos mismos.
Pero al menos permítaseme decir, expansionándome, aquello que recogen los evangelios cuando Jesús mandó abrir la tumba de su amigo Lázaro, y los familiares se negaban a ello, arguyendo que “Iam foedet” (Ya apesta, ya está corrupto).
Pues esa Cataluña del “seny” y de la laboriosidad, de la prosperidad negocial y de la agudeza inversora, ya apesta, se nos está apareciendo ahora como una tierra de
rebeldes, iconoclastas y corruptos, que han esquilmado a la sociedad y amenazan con acabar  la paz social en esa región española.
Ante ello, bien están las posiciones firmes, pero también es necesaria la flexibilidad, para resolver el problema “con guante blanco, pero de cabritilla”, o al menos en la forma menos traumática posible.
¿Por qué hay tanto temor a comenzar a exigir responsabilidades, especialmente penales, a quienes a ojos vistas están actuando en plan delictivo?
¿Cómo es posible que las fuerzas o partidos no independentistas estén todavía discutiendo, como en la fábula de los dos conejos, sobre si que les persiguen son galgos o son podencos?
Decía el chiste que los catalanes tiran el dinero al aire y “lo que Deu no agafa es nostre…” (“lo que Dios no coge es
nuestro”).
Pues parafraseándolo a la inversa, lo que es nuestro (la España unida y única), aunque nos lo quieran coger, no es posible que lo destruyan los catalanes rupturistas..
Ojalá pronto  se envíe a la “independencia” de las prisiones a los
delincuentes que han robado mediante la corrupción y a los cínicos y esquizofrénico-paranoicos políticos que han iniciado un camino en el que no reconocen retorno. 
Pero lo hay: La unidad de los partidos políticos y la fuerza de la Ley.
SALVADOR DE PEDRO BUENDÍA