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15 enero 2021

La cuesta de enero: Pandemia mundial, Trump rebelde y la nieve de Filomena, con hielo por doquier

Es tópica la frase de “la cuesta de enero”, atribuida en España, al menos, a las estrecheces que tradicionalmente había de sufrir el pueblo llano después de los gozos y excesos de las festividades de Navidad, Año Nuevo y Reyes.

Se asemejaba a la ascensión de una empinada cuesta el hecho que de que se había gastado en las festividades más dinero del que la economía y prudencia aconsejaban, y por eso, además de la penuria económica, se producía el quebranto de la salud, en muchos casos como consecuencia de los excesos alimenticios de las celebraciones. Y para colmo, se decía, después de tantos días festivos, en el mes no se intercalaba ninguna vacación y menos acontecía ello en el siguiente mes de febrero.

Era, pues, el mes de enero, mes de pocos gozos y muchas apreturas, y mes de lamentos y añoranzas de lo ya disfrutado.

Y hete aquí que este año el mes de enero se ha quedado peor y sin poder evocar la “cuesta” tradicional, porque las fiestas de Navidad fueron cercenadas con una serie de limitaciones en la movilidad, intento de contener la pandemia maligna e incontrolable del bichejo Covid-19, y hasta las familias tuvieron problemas, si no prohibición, de reunirse en torno a la mesa para celebrar las tradicionales fechas de la paz y el amor, continuarlas con la fiesta desbordada del fin de año y coronarlas con la casi orgía de regalos con motivo de la festividad d ellos Reyes Magos.

O sea, que el mes de enero que seguimos sufriendo se comenzó por convertir en un tiempo de imposible “ascenso” y nula mejora, con falta del contacto personal y, sobre todo, con las rémoras del desempleo, de la falta de salarios, de las estrecheces de todo tipo y de un gobierno que prohibió lo prohibible (pero, tras tirar la piedra con el estado de alarma decretado por varios meses, “escondió la mano”, dejando al albur de las veleidades o decisiones poco fundamentadas de cada gobierno autonómico las medidas concretas a adoptar en cada caso), de manera que el folclorismo típico de España se ha revestido ahora de decisiones varias, distintas, a veces pintorescas, sobre horarios de hostelería, distancias en las reuniones, prevenciones sanitarias, y un montón más de quisicosas en cada una de las diecisiete autonomías que más bien desvertebran nuestra nación.

“Éramos pocos y parió la abuela”, reza el dicho popular. Y bien que es verdad, porque a todo lo que ya se nos mal cocía en casa, se ha añadido el dramático y temerario esperpento que ese loco iluminado de Trump, el presidente USA que se ha creído que su nación es más suya que su holding de negocios.

Porque el estupor ha ido creciendo en el mundo cuando se han ido conociendo los exabruptos, las actitudes chulescas, los insultos zafios y las decisiones vengativas y dañinas de un hombre que debía liderar su nación para liderar el mundo, ya que así venía produciéndose la convivencia internacional.

Pero ese hombre de la pelambrera teñida, las mujeres objeto, el lenguaje arrastrado y la imprudencia y zafiedad permanente, se obcecó con que él debía ganar las elecciones presidenciales USA y se inventó la historia de un fraude electoral que solamente su mente histriónica y enferma había imaginado.

Mas “lo que tenía que pasar, pasó”, cual rezaba en mi mocedad una canción sobre Pancho López (de quien se decía que era “chiquito pero matón”), y aconteció que, no obstante las inventadas denuncias de fraude, un gris y anodino oponente llamado Joe Biden, le dio una paliza electoral, y que el Trump de los improperios no se conformó y cogió la rabieta presidencial más censurable de todas, como fue alentar a sus fanáticos seguidores para que se convirtieran en sus secuaces y asaltaran el parlamento estadounidense, con heridos y muertos, dejando el sabor de la hiel en los gustos democráticos de los países civilizados.

En resumen, con la crisis del bichito virus se ha amontonado la hecatombe de una pandemia antidemocrática en la presidencia estadounidense, y el mundo ha seguido no solo preocupándose, sino temblando sobremanera.

Ya estaba bien de problemas, se pudo pensar.

Pero no; faltaba que la crisis se enamorara de España, un país esquilmado por todo lo antes acaecido, y se nos obsequió con la más generosa de las nevadas que los españoles más ancianos puedan recordar, colapsando la vida en todas partes y creando una sensación de penuria, de catástrofe, que ni siquiera el siempre efervescente (en luchas internas) gobierno de la nación ha podido atenuar.

Y a la nieve, que una semana después de su llegada aún cubre partes vitales de España y sus ciudades, ha seguido su vástago, el hielo, fruto de un frío extremo que, al decir del castizo, “nos ha congelado las ideas”, además de hacernos tiritar de temor por falta de calefacción y el inasumible precio de la electricidad que algunos mentirosos en el poder habían prometido combatir.

¡Vaya cuesta de enero!

Vamos a seguir ametrallados por las estadísticas de contagiados, fallecidos, saturación hospitalaria, y tantos y tantos datos más, y habremos de sobrevivir a la fuerza, porque no hay más remedio que sobreponernos a tantas adversidades, que, ojalá, nos lleven a una mayor austeridad de vida y costumbres y, sobre todo, a una mayor cordura en las conductas, 

¡Que el buen Dios nos proteja!

“Un gran marinero puede navegar aunque sus velas sean de alquiler” Séneca (2 AC-65) Filósofo latino

SALVADOR DE PEDRO BUENDÍA

21 julio 2020

Un nuevo bofetón a España y a su gobierno: Países europeos muestran su recelo a quienes son más mentirosos que gobernantes


“Ineptocracia
La hegemonía de la ineptocracia es la causa de que nadie, absolutamente nadie de este Gobierno, haya dimitido, haya presentado su dimisión o haya sido cesado
(Adriana Lastra. Europa Press, en Voz Populi, PUBLICADO 21/07/2020)
Nos gobierna una banda de mediocres. Tenemos un ejecutivo que no solo demuestra ineptitud en el desempeño de sus funciones, sino que además la fomenta, alardea de ella y hasta la recompensa. Quienes no han producido ni van a producir nada porque solo conocen la política como modus vivendi han convertido las instituciones españolas en su particular chiringuito, en el que, además, está reservado el derecho de admisión. El mérito está vedado y para justificar el nepotismo y el enchufe se degrada y ridiculiza el emprendimiento.
Mientras que las políticas igualitaristas han demostrado ser un arma generadora de pobreza masiva, las políticas de igualdad son las que han permitido prosperar
a las sociedades occidentales
Se me cae el alma a los pies cuando escucho argumentar, desde postulados supuestamente liberales, que el mérito es una barrera en el camino hacia la igualdad y que la meritocracia es generadora de brechas varias, ya sean de género o de clase. No, señores, eso es una burda mentira: el mérito no es el origen de la desigualdad, sino la consecuencia del triunfo de la igualdad ante la ley. Y es que el igualitarismo y la igualdad no son la misma cosa. El primero aboga por anular cualquier diferencia material, ya sea económica o social, mientras que el segundo propugna suprimir la diferencia legal. Y no se trata de una mera sutileza o matiz, pues mientras que las políticas igualitaristas han demostrado ser un arma generadora de pobreza masiva, las políticas de igualdad son las que han permitido prosperar a las sociedades occidentales mediante el reconocimiento de la singularidad de sus individuos.
Que nadie me venga con eso de que la igualdad tiene una vertiente material, que ya lo sé. Pero ésta lo que pretende evitar es que los ciudadanos no puedan alcanzar metas formativas o laborales por falta de medios, no el crear puestos para que sean ocupados por personas que carecen de las aptitudes necesarias primando la visibilidad de no se qué colectivo por encima de la capacidad y el mérito.
Bufones y juglares
Usar las políticas igualitarias como pretexto para colocar a los afines y asentar redes clientelares ha llevado a que nos gobierne un señor cuyo currículum laboral es una broma de mal gusto y cuyo único mérito es aferrarse al poder sin
apartar la mirada del espejo que le devuelve su propio reflejo. Un presidente que se refiere a sí mismo como “Mi Persona” y ha convertido la Moncloa y la red institucional creada en torno a ella, incluida la televisión publica, en un
conglomerado de bufones leales y juglares que glosan sus andanzas. En fin.
Como se podrán imaginar, nadie con este perfil puede rodearse de personas de valía o, al menos, que hagan ostentación de la misma. Nadie puede destacar ni sobresalir so pena de ser condenado al ostracismo. Sólo gozan de minutos ante las cámaras y micrófonos aquellos que, con su inanidad, confieren a Sánchez un perfil cuasi churchilliano. Por eso Su Persona está encantado con sus ministros podemitas o con aupar a gente como Lastra. Aunque justo es decir que ni de Iglesias ni de Montero se puede predicar precisamente la virtud de la lealtad, su falta de juicio y su tendencia al chabacanismo pueril compensan el cuasi analfabetismo funcional de Sánchez. Y el de muchos de sus ministros y ministras.
La ineptocracia en la que estamos inmersos es la que explica que los estudios sitúen a España como el país occidental que peor ha gestionado la pandemia. Que las cifras oficiales de fallecidos por covid-19 no se las crea nadie y disten muchísimo de las reales. Que la inseguridad jurídica y económica forme parte del día a día de los españoles. Que España bata récord de parados. Que el
responsable epidemiológico del Gobierno recomiende a sus compatriotas no veranear fuera de su comunidad autónoma mientras él se va a surfear a las playas portuguesas. Pero, sobre todo la hegemonía de la ineptocracia es la causa de que a pesar de todo esto nadie, absolutamente nadie de este Gobierno, haya dimitido, haya presentado su dimisión o haya sido cesado. Y que sus votantes y adláteres, lejos de recriminárselo, busquen ahora responsabilidades en el norte de Europa. Qué buenos vasallos, si tuvieran buen señor.”
Después de comprobar con bastante frustración cómo Pedro I “el Sánchez” ha deambulado cual pollo sin cabeza por los espacios de la reunión de la Comisión Europea, en Bruselas, mientras los llamados “países frugales” se plantaban e imponían su exigencia inamovible frente a “países pedigüeños” como Italia y España, uno llega a la conclusión de que este caballerete con vocación frustrada de curita homiliético y con dotes de truhan y trilero, que dice lo que le conviene y cuando le conviene aunque sea mentira o se desdiga de la palabra dada, este pillastrón que por desgracia vive y desgobierna en el palacio de la Moncloa, nos ha llevado, ya sin remedio, al descrédito de la ineptitud en el gobierno y de la incapacidad de España como nación para rehacer su vida social y su economía.
Ha regresado vendiendo como un triunfo que se nos vaya a prestar una mil millonada, cuando realmente es el amargo fruto de la imposición bastante cabal de unos países que han hecho de la austeridad y del equilibrio en el gobierno su pauta europea.
Y es que, aunque el pueblo español parezca que se caracteriza por su ineptitud para remontar situaciones conflictivas, en lo económico y también en lo social, la gran verdad es que el las gentes españolas, si alguna ineptitud tienen es que no saben o no pueden librarse de la ambición corrosiva de un presidente que solamente quiere fumar aires de poder y de un vicepresidente, el “coleta”, que se aprovecha de la tibieza de aquél para ir poco a poco sembrando su dogmatismo iconoclasta y antisistema, siempre atacando, él y los suyos (¡casi nada dice la “cajera”, hoy ministra, Montero, la del chalet de Galapagar!)
Por eso, lo del Coronavirus ha venido como anillo al dedo a los de la vituperable coalición de gobierno,
porque han inundado al pueblo de cifras de contagios, muertes y temores; de confinamientos y restricciones, bajo los pánicos de la enfermedad y la ruina, y así lo han mantenido atado a las restricciones mientras ellos han maquinado tanto y cómo les ha convenido para alcanzar su plan preconcebido: destrozar la España de la democracia y del bienestar.
Súmese a lo anterior la permisividad delictiva con el independentismo catalán, que libera presos sediciosos sin apenas cumplir condenas, y con el “beato” nacionalismo vasco, que no se priva de apoyarse en los terroristas etarras hoy llamados EH Bildu, para lograr sus objetivos de cada vez más independencia y dinero.
Y mientras todo esto ocurre, el Rey Felipe VI trata, como puede, de hacerse presente en los distintos territorios de España, pese a las zancadillas y falta de lealtad de quienes dicen estar para ejercer de “gobierno de la monarquía”. Misión imposible, cuando Pedro I”el Sánchez”  y el “coleta de Galapagar” se han abroquelado en la ineptocracia para, a su socaire hacer lo que les conviene y les viene en gana, para provecho propio.
¿Y aún se critica que haya países en Europa que no entiendan ni ui poquito este desastre al que nos conduce el gobierno que quiere recibir miles de millones, el que sufrimos en España?

“Nada hay en el mundo tan común como la ignorancia y los charlatanes” Cleóbulo de Lindos (s. VI a. C.-s. VI a. C.) Filósofo griego.
SALVADOR DE PEDRO BUENDÍA
                                                           

02 julio 2020

Esta España nuestra: Los partidos gobernantes imponen en la educación su absolutismo ideológico


“EDITORIAL
Ataque sectario a la concertada
(Jueves, 2 julio 2020 , en “El Mundo”)
PSOE y Unidas Podemos han aprovechado la llamada comisión para la reconstrucción para institucionalizar su sectarismo e introducir un
debate ideológico extemporáneo que prioriza sus intereses partidistas
PSOE y Unidas Podemos han aprovechado la llamada comisión para la reconstrucción -que debería fijar las líneas de actuación gubernamental para amortiguar las consecuencias sociales y económicas de la pandemia- para institucionalizar su sectarismo e introducir un debate ideológico extemporáneo que prioriza sus intereses partidistas. Poco podía esperarse de una comisión tan alejada del modelo italiano -dirigida por un empresario puntero- que tiene como vicepresidente a Enrique Santiago, líder del PCE, admirador de Castro y Maduro y negociador en La Habana en representación de las FARC, el grupo
narcoterrorista colombiano. Pero resulta inaceptable que se utilice la sede de la soberanía para lanzar un ataque sin precedentes a la educación concertada -por la que opta el 25% de los alumnos españoles- con la intención de acabar definitivamente con ella.
Porque eso es lo que se pretende dejando a estos centros fuera del reparto de ayudas, tal y como votaron ayer los diputados a propuesta de PSOE y UP, que rechazaron en bloque las enmiendas de PP y Cs, CC y JxCat. Se ponen así en peligro futuros acuerdos con el Gobierno y se convierte una vez más la educación en la única materia que ha quedado fuera del consenso. De esta formaa los centros concertados se les impide hacer frente a los gastos derivados de la adopción de las medidas de seguridad sanitarias para estudiantes, docentes y trabajadores, del cumplimiento de las ratios de alumnos por clase, de la contratación de nuevos profesores o de la digitalización de las aulas.
Se trata en primer lugar de una decisión irresponsable, ya que la educación concertada -un modelo de colaboración público-privada desarrollado por los gobiernos de Felipe González- es hoy un pilar fundamental para sostener nuestro sistema educativo, que el Estado por sí solo no tiene capacidad para garantizar. Pero además entraña una actitud sectaria y prejuiciosa, puesto que discrimina de manera consciente a uno de cada cuatro escolares españoles. Se les estigmatiza como alumnos
acomodados, cuando la realidad demuestra que la educación concertada es elegida fundamentalmente por las clases medias. De forma interesada e hipócrita, Isabel Celáa -que llevó a sus dos hijas a un centro elitista y religioso- pretende confundir los conciertos con la escuela privada, que no necesita de los recursos de todos para su mantenimiento y es solo accesible a familias de mayor nivel de renta. 
La concertada ni establece diferencias económicas ni supone entregar la instrucción de los menores a la Iglesia. Es la herramienta que permite garantizar la libertad de elección de las familias según el derecho recogido en la Constitución para que los padres puedan escoger la enseñanza que quieren para sus hijos. Derecho que la nueva ley Celáa pisotea al dificultar la creación de nuevos conciertos a pesar de la creciente demanda social.”
Nos están tomando el pelo.
Estos de los partidos coaligados en el gobierno de España vienen comportándose como si los ciudadanos fuéramos tontos (a veces lo parecemos) o si aún no hubiéramos alcanzado la mayoría de edad.
Ellos van a la suya, que es imponer sus ideas y criterios por encima de todo, importándoles un bledo aquello de la consulta y el consenso.
La paradoja es que exigen adhesión a los partidos de la oposición, porque no apoyan sus tendenciosas ideas, pero ellos se abroquelan en maniqueísmos
ultrapasados para, al fin y al cabo, imponer su voluntad.
Instauraron la ley de memoria histórica para armar revuelo, y lucharon para exhumar los restos de Franco, como si ello fuera la esencia de sus principios, eso sí, sin consultar a nadie y adoptando posiciones y expresiones chulescas.
Ahora salen con arrumar a la enseñanza concertada, que parece es de lo mejorcito que funciona en nuestro país. Y lo hacen por la puerta falsa,
aprovechando la salida del estado de alarma, y el seno de una comisión parlamentaria que titularon de “reconciliación” o de regeneración, y que realmente es una ratonera en la que nos ofrecen un queso que es sintético, para aparentar unos diálogos democráticos que son proclamas dictatoriales.
Está claro que nos toman el pelo, y se toman mucho más, porque ese sinvergüenza que es Pedro I “el Sánchez” pone buena cara a lo que no le gusta; dice lo que parece bonito, y después hace lo que le da la gana, mejor dicho, lo que le imponen el impresentable y conspiranoico “coleta” y su manceba la de la Igualdad, que se dedica a exacerbar con falsas promociones feminoides.
En cierta manera, me consuelo por no tener ahora hijos en edad educativa (¡qué más quisiera, que ya
son más que maduros!), pero me irrito porque a varios de mis nietos les va a atropellar en la formación y educación ese odio visceral a todo lo que no sea único y oficial, ajeno a los valores tradicionales y principalmente rompedor con todo.
Yo me temo que Pedro I “el Sánchez” intentará mantenerse gracias a la larga cabellera del Iglesias
y su igualitaria moza, con su neo y arcaico-comunisto-materialista concepción de la vida social.Dicho de otra manera, en sueños ya se me ha aparecido más de una vez el “dúo Pedro y Pablo” (nada apostólico, pero muy proselitista) presidiendo desde el Palacio Real de Madrid el aniversario de la introducción de la educación única y oficial: el materialismo.

¿No valdría la pena matricularse de nuevo en
Recortador profesional ..y feo, además..
la escuela para alborotar un poco el “gallinero” pedropaulista?
Sé que me están intentando tomar el pelo, pero voy a procurar que eso no ocurra…ni a mí ni a los míos... ni a nadie...

“Lo más importante que aprendí a hacer después de los cuarenta años fue a decir no cuando es no”.- Gabriel García Márquez (1927-2014) Escritor colombiano.
SALVADOR DE PEDRO BUENDÍA

05 mayo 2020

Esta España nuestra: Los que mandan no saben y menos quieren hacerlo bien, y los que saben se acobardan. Pandemia de insalud y de mala gobernanza


Nos han arrasado
Ustedes, el mal llamado Gobierno progresista, nos han arrasado. Nos han arrasado nuestra voz, la mayoría de nuestros empleos, nuestras ilusiones, nuestro futuro, nuestra dignidad y nuestro respeto. Ofrecen garantías de un mendrugo para que les sigamos votando, para que sigan medrando en el poder. Nos ofrecen una democracia inexistente, intentan acallarnos con sus manipulaciones, con sus mentiras, con sus medias verdades, con sus consejos de sabios incompetentes, con sus pesebres, con sus medios de comunicación y de propaganda, con su
inmensa mediocridad tan lacerante como inoperante. España es un gran país. A pesar de ustedes, ese mal llamado Gobierno progresista, saldremos adelante. Estaremos hipotecados por muchos años. Ya saben, construir conlleva mucho tiempo, mucho esfuerzo y ustedes con su pésima gestión, en apenas dos meses, nos han destruido el país. Pero lo levantaremos, a pesar de ustedes y con la ayuda de todos, no de unos pocos, los de su casta sanchista-comunista. Y pondremos imaginación, esfuerzo, entrega, inteligencia y coraje, todo, absolutamente todo, lo que ustedes no tienen…
RAMÓN SENTÍS DURÁN”
 (Publicado en “Las Provincias”, Valencia, Sección Opinión, “Cartas al director”, 05/05/2020, pág. 32)
Recojo y reproduzco la “Carta” de mi buen amigo y distinguido colega, a la vez que Cónsul de Polonia en Valencia, porque es una de las muchas muestras de lo que está produciendo la infumable gestión de un gobierno como el que sufrimos.
Bien se que a bastantes de los pseudo progresistas que leen este blog, ese escrito de Ramón Sentís les hará rasgarse las vestiduras y volverán a aquello de que la derecha
abusó y robó mucho, de que ellos son los redentores “urbi et orbi”, de que España necesita progresismo (¿de veras saben lo que es?) y tantas y tantas medias verdades o manipulaciones, aunque no son capaces de neutralizar el hartazgo en general que los ciudadanos sufrimos, por tanta disfunción, tanta provisionalidad, tanto “donde digo digo, digo diego”.
No pretendo cebarme con los escorpiones que dicen gobernar, si es que lo que hacen, por lo que se ve para alimentar cargos políticos, incrementar el gasto público (especialidad de los falsos progresistas) y
sobre todo, sembrar el desconcierto que ellos mismos practican entre sí.
Gran verdad es que los políticos han alcanzado en nuestro país la dudosa gloria de que se le diga que todos, todos, “son los mismos perros con diferentes collares”, pero no menos cierto es que estos “perros” del actual gobierno, son una manada descoordinada de ineptos, que ni saben ni quieren saber, y que se dedican a publicar normas en el BOE, que ni ellos mismos son capaces de explicar, eso sí, difundiéndolas cinco minutos antes de que entren en vigor, para que de esta manera puedan modificarlas cuando les convenga.
Y, para colmo, esta horda de sanchistas-comunistas (que me permita Ramón Sentís usar su expresión) se ampara en el estado de alarma que pretende renovar
cada dos semanas, para ejercer el poder absoluto (y no justo) y así evitar contestación, sofocar los medios de comunicación, imponer el “porque lo digo yo, que para algo mando”. (Repugnante la manipulación y control que el secretario de estado de comunicación realiza en las ruedas de prensa, a la imagen y semejanza de una censura previa)
Ahora está planteándose la renovación de esta alarma que tanto nos alarma (redundancia que utilizo a propósito), y cuando algún partido dice que no la apoyará, estos sinvergüenzas se despachan sin rubor con la amenaza de que “o estado de alarma o el caos”.
Es al estilo del poder absoluto que en Francia ejerció el Rey Sol, cuando sentenció aquello de que “el Estado soy yo”.
Mientras tanto, con el jeroglífico de muertos, infectados, sanados y demás números manipulados de la pandemia, que manejan no ya a diario, sino varias veces al día, esta gentuza nos ha tomado por tontos, que en cierta manera lo somos por haberles votado y haber permitido que llegaran al poder.
¡Ah!, Y que no se quede en el tintero (mejor dicho, en el teclado) la censura a los que gobernaron con anterioridad, que por sus abusos, dudas, blanduras y renuncias, fueron los barros que propiciaron estos lodos malignos de poder que sufrimos.
Pese a todo, que sepa el estimado Ramón Sentís Durán que yo no voy a dejarme arrasar, que para algo lucharé, porque mi libertad y mi criterio son míos, y trataré de preservarlos frente a estos caimanes de riachuelo.
¿Uno que no sepa gobernarse a sí mismo, cómo sabrá gobernar a los demás?.
Confucio (551 AC-478 AC) Filósofo chino.
SALVADOR DE PEDRO BUENDÍA

27 septiembre 2019

ESTA ESPAÑA NUESTRA: Vivimos en un problema, pero ¿tiene solución lo de España? Disquisiciones sobre la esperpéntica sinvergonzonería de los gobernantes


Mi buen amigo, el doctor Francisco (Paco) Roger Garzón, chelvano (de Chelva, Valencia) de pro, escritor, filósofo, autor, me hace llegar un artículo que parece escrito para su blog “La persona en vilo”, en el que con asiduidad brinda sus reflexiones de hondura filosófica sobre la realidad de la vida y la incardinación del individuo en la sociedad.

El trabajo (extenso, 29 páginas) se titula “España como problema y España como solución, una interpretación desde el pensamiento de Pedro Laín Entralgo”, y es una meticulosa recopilación de los escritos y comentarios del ilustre profesor y académico aragonés sobre la temática española, contemplada desde muy distintos ángulos en el tiempo, además de un análisis de sus opiniones sobre la problemática de nuestra nación en las diferentes
etapas de la historia reciente.

El trabajo de Paco Roger Garzón, concienzudo, casi exhaustivo, me ha llevado a cavilar sobre la actual realidad española, en la que ni con unos ni con otros tienen los problemas solución, por lo que parece, ya que vamos de elección en elección, y esto semeja ser como uno de aquellos partidos de patio de colegio con la pelota de trapo (¡ay, qué tiempos aquellos que no han de volver!), en cuya contienda la competición era de “todos contra todos”; y lo más que acontecía era algún que otro zapato roto y bastantes tobillos contusionados, en pro de algo tan poco útil como colar la tosca pelota improvisada en lo que parecía la única portería o meta.

Pues bien; aquí el que quiere aglutinar las izquierdas (Pedro “Falconetti”, como el mafioso, por lo del avión que tanto le gusta), pide a los “hermanitos” siniestros (me refiero a que son de izquierdas) que se le agrupen, y cuando lo hacen les escupe a la cara llamándoles de todo, porque lo que quiere –falso que  él— es simular que busca unión cuando lo que desea es la extinción de los competidores.

Y ese mismo descarado presidente que funciona para perpetuarse "en funciones", se ampara en la exhumación de un anterior gobernante para hacer como que quiere redimir al país de unas memorias históricas, pero solamente las de un lado, no las del otro.

En esas estamos cuando aparecen los llamados “de derechas”, quienes practican y siguen el refrán aquel de que “ni contigo ni sin ti tienen las penas remedio; contigo, porque tu me matas; sin ti, porque yo me muero”. Y esos diestros (son de derechas) se muestran muy reacios a conjuntar sus posibilidades y dilapidan votos por su individualismo y desunión, hasta propiciar un mosaico de resultados electorales de imposible eficacia.

Conclusión: Así estamos ahora. Los unos por los otros, y la casa sin barrer, excepto para el "Falconetti" que sigue en el poder.

Con un presidente del gobierno en funciones que se va a la Asamblea general de la ONU (eso sí, con su mujercita y en avión oficial) para presumir de que va a desenterrar al dictador Franco, porque en España ya hay ahora democracia (dice), y poco más de positivo añade, excepto aquello de que “yo soy el mejor”, o tal vez el único.

Si hubiera que definir el problema actual de esta España nuestra, el personaje que mejor lo representa es este tahúr de la política de apellido común y de caradura más común aún. Y no le andan a la zaga ni el Iglesias (más antirreligioso imposible), ni el Casado (ojalá hubiera matrimoniado las derechas) ni Rivera (siempre a la vera de la eficacia y rodeado de doblez) ni Abascal (que lo que quiere es “abarcar”)

¿Qué hacer, pues?

Probablemente releer a Pedro Laín Entralgo y repasar la obra ya prolífica de su exégeta Francisco Roger Garzón, y obtener la solución, resolviendo la situación política, porque, como ya recogió el periodista Antonio Papell en su artículo del 21 de agosto de 2019 en “El Heraldo de Aragón”, “En la política está el problema”. Bueno, y en las personas que la interpretan...

Y añado: En el pueblo, mediante las urnas, está la solución. 
O debiera estar.

SALVADOR DE PEDRO BUENDÍA 

19 enero 2019

Europa y sus convulsiones: El “Brexit” de nunca acabar. May da ejemplo a Pedro Sánchez de cómo agarrarse a la poltrona


Corbyn y May
JOSÉ IGNACIO TORREBLANCA
19 ene. 2019.  en “El Mundo”
El 23 de mayo de 2016, Jeremy Corbyn publicó en sus redes sociales una fotografía en la puerta de su colegio electoral que acompañó del siguiente mensaje: "Acabo de votar a favor de la permanencia. La UE es el mejor marco en el que afrontar los desafíos de nuestro tiempo". Un mensaje idéntico al de Theresa May, entonces ministra del Interior en el Gabinete de David Cameron, que durante la campaña del referéndum del Brexit no sólo anunció que votaría a favor de la permanencia por ser "lo mejor para el Reino Unido", sino que compartió su temor por las consecuencias económicas, de seguridad e incluso territoriales de una salida ("abandonar la UE", dijo, "acabaría con la Unión con Escocia").
Ahí los tienen: May estaba a favor de la permanencia en la UE pero decidió gestionar la salida a cambio de ser la primera ministra que liderara esa salida. Igual que Corbyn, que también estaba a favor de la
permanencia, pero ha renunciado a promoverla para no cerrarse las puertas de Downing Street. Los dos pensaron que tras el referéndum sólo se podía ser primer ministro si aceptabas el Brexit (o por lo menos si no promovías la permanencia), ya que lo contrario les merecería la acusación de oponerse a la voluntad popular. 
Ahora los dos están bloqueados. Una por su cinismo, que le lleva a no querer renunciar al poder por no poder aprobar un Brexit en el que nunca creyó y que no tiene el apoyo de su partido. El otro por su oportunismo, pues espera que el Gobierno le caiga en las manos sin tener que pronunciarse ni a favor ni en contra del Brexit. Pero la realidad es que ninguno de los dos puede ser primer ministro, que el Reino Unido se asoma al abismo de un Brexit sin acuerdo, que la UE va a tener que tragarse el empantanamiento británico y que los millones de personas que votaron por quedarse están huérfanos de líderes y alternativas que representen su deseo de permanencia.
Seas conservador o laborista, la permanencia en la UE es la mejor opción para el Reino Unido: beneficia a las empresas tanto como a los trabajadores, aumenta la influencia del país en el mundo y ayuda a mantenerlo unido. Pero ninguno de los dos partidos es capaz de ofrecer eso a sus votantes. May no
quiere unas elecciones que perdería. Corbyn quiere unas elecciones, aunque no sepa para qué. Ella sabe lo que quiere, pero no puede gestionarlo con éxito. Él no sabe lo que quiere, pero también quiere gestionarlo con éxito. ¿Qué ocurre cuando los líderes deciden no seguirse a sí mismos? Justo esto.”

Una vez más el Profesor Torreblanca brinda su brillante disección de los acontecimientos en la política europea, y al tiempo mueve a reflexionar si al igual que acusa a la infumable (por tozuda y egoísta) Teresa May y a su oponente –- no menos imprudente — Corbyn, es decir, de esa irreflexión empeñada en mantener a toda costa el poder o de obtenerlo a cualquier precio, eso lo estamos contemplando y sufriendo día a día en esta España nuestra. Por mor de la insultante desvergüenza de un presidente del gobierno que parece querer los privilegios y las prebendas a cualquier
¡Oremus!
coste, para perpetuarse al máximo en el sillón, aunque para ello mienta, se contradiga, rectifique con lo de “donde digo, digo diego”, y mantenga como ministros un conjunto de marionetas que, si no tienen alguna irregularidad que ocultar, deben al menos tapar sus ineptitudes. 
¡Ah! Y eso sí, saben subir los impuestos, como acostumbran los del puño y la rosa ahora cada vez más marchita. 
La única verdad es que Pedro Sánchez se abroquela en su discurso convenenciero y lleno de dobleces, pactando a escondidas con los independentistas catalanes, aunque simulen unos y otros que andan “a la greña”, porque, como el rey francés Enrique IV dijo, “París (Madrid) bien vale una misa”.
Y en contraste con el refinado Sánchez (el de los viajes en avión oficial hasta para asistir a festivales musicales), aparecen los “trillizos” –como les llaman los socialistas, también agarrados en muchos tripartitos— Pablo Casado,
¿Quién miente más?
Albert Rivera y Abascal, quienes tras el concubinato en su coalición de Andalucía (al menos en esto han sido coherentes) pretenden desalojar cuanto antes al deshonesto presidente socialista.

Es una pena, pero es así, que, en esta España nuestra, como en el Reino Unido (¿"unido"?) y como en bastantes países de la Unión Europea. el servicio al bien común que debería regir la conducta de los políticos se haya trucado en aprovechamiento partidista propio basado en extremismos y nacionalismos, con las excusas de
las migraciones y de los excesos supuestos pero temidos de los que buscan solamente implantar el radicalismo de apariencias democráticas. 

Pero ¿qué le vamos a hacer? De aquellos excesos y errores de un estúpido premier británico llamado James Cameron surgió el “brexit”, como de los excesos de la corrupción y falta de liderazgo del Partido Popular español y de las veleidades de “Ciudadanos” ha surgido ese vituperable gobierno del personaje, ambición malsana por encima de todo, llamado Sánchez.
“La ambición no hermana bien con la bondad, sino con el orgullo, la astucia y la crueldad.” Leon Tolstoi (1828-1910) Escritor ruso. 
SALVADOR DE PEDRO BUENDÍA

07 junio 2018

Esta España nuestra: El nuevo gobierno de Pedro Sánchez.- Predominio femenino en el Consejo de Ministras/os.- ¿Oportunismo o eficacia?


La verdad es que Pedro Sánchez ha sorprendido bastante con los componentes del Consejo de Ministras/os (habrá que usar más el género femenino, ya que es éste el elemento humano predominante).

No hay que negar al “aterrizado” (por aquello de la moción de censura) presidente,  su perspicacia cada vez que se enfrenta a un reto complicado, y a fe que en esta ocasión lo era.

Héte aquí que el ínclito Sánchez ha escogido (parece que lo hubiera hecho “con pinzas”) los miembros
(perdón, “miembras/os”) de su ejecutivo con especial significación, y ha nombrado a políticas/os expertas/os en su mayoría, adobando el conjunto con designaciones llamativas, como la del astronauta Pedro Duque, o la del presentador/periodisto (aquí hay que usar el masculino) Máxim Huerta.

Sea como fuere, el aspecto que ofrece el conjunto del Consejo es sugestivo, porque hace suponer capacitación, experiencia, prestigio y posible buena gestión. Que así sea por el bien de todos nosotros.
El problema está en que con ese “calzado” casi de lujo, el presidente ha de caminar lo que resta de legislatura (Sánchez no disolverá antes el Parlamento, ahora que se ha subido al poder) por el proceloso mar de las minorías, o mayorías antinatura del arco parlamentario.

Ya veremos cómo se comportan los cínicos y aviesos independentistas catalanes cuando Josep Borrell les vaya desmontando su “publicidad” internacional de las embajadas fantasmas de la Generalitat; o cuando
el propio gobierno anule una vez más las espúreas leyes separatistas que ya neutralizó el Tribunal Constitucional; o cuando el Ministerio del Interior limite el omnímodo poder pro independentista de los Mossos d’Esquadra; o cuando el Ministerio de Hacienda atornille las prebendas del gobierno vasco, restringiendo los escandalosos privilegios que le concedió el enfermizo ejecutivo de Rajoy. Sin olvidar que algo deberá hacer el ejecutivo respecto de la tendenciosa publicidad
separatista de TV3.

“Et sic de caeteris”

Se dice en los ambientes militares que el valor se supone en los integrantes de las fuerzas armadas, y parafraseándolo para este ejecutivo recién estrenado, valdría la pena decir que “valor se le desea”, porque es urgente que retorne a la vida democrática el buen hacer de los gestores políticos y se arrume de una vez las corrupciones, las ansias de revancha, y todo lo demás inadmisible que venimos sufriendo.

Pero, aun a riesgo de ser tachado de agorero, mucho me temo que si el gobierno nombrado tiene un alto
significado de imagen, se adentre en el proceloso mar de las modernidades a lo falso progresista, mal aplicando la legislación de la memoria histórica, o instaurando sistemas improcedentes, y, en fin, buscando más el efecto propagandístico que la eficacia constructiva.

En cualquier caso, reconozco que Pedro Sánchez ha logrado sorprender bastante a los medios políticos y de opinión con un equipo de aspectos valiosos y de prestigio. ¿Estará regenerándose? 

Y deseo que pase de ser el ambicioso con pocos escrúpulos que ha circulado hasta ahora, a convertirse en un buen conductor de ese Consejo de
gobierno, en el que es de esperar que el mayoritario toque femenino introduzca finura y prudencia mayores que las que hasta ahora nos han envuelto.

Ojalá no hayamos de rememorar la sentencia popular de que ahora son “los mismos perros con diferentes collares”

"Debe ser muy grande el placer que proporciona el gobernar, puesto que son tantos los que aspiran a hacerlo" Voltaire (1694-1778) Filósofo y escritor francés.


SALVADOR DE PEDRO BUENDÍA