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21 enero 2014

ARDE KIEV: ¡LLORO POR TI, UCRANIA! YANUKÓVICH, EL PRESIDENTE EJECUTOR DE LAS LIBERTADES EN UCRANIA


“UCRANIA Restringe drásticamente la libertad de expresión y los derechos de reunión

Entra en vigor la ley que criminaliza las protestas en Ucrania

(XAVIER COLÁS Especial para EL MUNDO, Kiev (21/01/2014)
A pesar de las peticiones de la oposición para que el Gobierno revoque las nuevas leyes que restringen drásticamente la libertad de expresión y los derechos de reunión, el presidente ucraniano, Victor Yanukovich, ha dado el último paso para que entre en vigor su polémica ley: la publicación de su articulado en el periódico oficial 'Golos Ukrainy'. Esto significa que las leyes ya están vigentes y que
los agentes han de hacerlas cumplir. La normativa establece la persecución penal y el encarcelamiento por participar en la organización de manifestaciones masivas no autorizadas. Las leyes han sido criticadas desde la Unión Europea y por la oposición política. Pero el Partido de las Regiones, que sostiene al Gobierno, la defiende como una normativa en consonancia con las normas democráticas europeas.

Esta pasada medianoche, al recibir la noticia de que la ley entraría en vigor de manera inminente, los enfrentamientos con la policía se han recrudecido. Un ejército de jóvenes encapuchados se concentró tras los autobuses quemados de la noche anterior. Al otro lado los antidisturbios protegen la calle que accede al Parlamento. El pulso duró de nuevo toda la noche, con unos tirando cócteles molotov y los otros respondiendo con balas de goma a los que se acercaban demasiado. El ambiente en el centro de Kiev es ahora mismo el de
zafarrancho de combate, y la policía de momento se conforma con no ceder terreno, mientras la gente teme que avance hacia la Plaza de la Independencia, que está a la espalda de estos encapuchados. Son ya dos días de enfrentamientos constantes y hay decenas de heridos.

En un mensaje a la población, el presidente de Ucrania, Victor Yanukovich, ha advertido de que las manifestaciones opositoras en Kiev se han transformado en disturbios masivos que amenazan con desestabilizar todo el país. "Yo estuve dispuesto a escuchar vuestras opiniones y encontrar juntos una solución", dijo el presidente con tono grave, "pero ahora, cuando las acciones pacíficas se convierten en disturbios masivos, con pogromos, incendios y violencia, estoy seguro de que eso entraña una amenaza no solo para el orden en Kiev sino para toda Ucrania". De momento, el Gobierno ha negado que estudie implantar el estado de excepción para poner fin a los desórdenes, aunque desde algunos sectores del Gobierno se reclama un gesto de fuerza como ése.


Llevo más de un mes recibiendo noticias directas, fotografías y videos desde Kiev, remitidas por familiares, amigos y conocidos, y como estoy al corriente de lo que suele acontecer en Ucrania en las manifestaciones populares, me he resistido a comentar algo sobre ello, inclusive pugnando por alcanzar algo de objetividad, hasta que la situación alcanzara perfiles dignos de comentario.

Recuerdo que cuando se produjo la mal llamada “revolución naranja”, provocada precisamente por las trampas y ardides del actual presidente, Yanukóvich, escribí que no se trataba de una verdadera revolución, ni era posible que prosperara, porque el pueblo estaba ilusionado aunque no preparado para saltar por encima de la oligarquía y de la corrupción, y los líderes que la encabezaban (Yúschenko y Tymoshchenko Yúlia) eran tan poco conciliables, que la débil coalición oportunista saltaría en mil pedazos. Y así ocurrió, dando paso a Yanukóvich,
quien aplicó aquello de que “la venganza se sirve en plato frío”, y a su modo y manera, sobornando y manipulando, encarceló a su única opositora fuerte, la “diablesa” Yúlia Tymoshenko, agresiva, patriota, pero también en cierta forma vendida a intereses oligárquicos, que defendía con grandes dosis de demagogia, y con más apelaciones al patriotismo que medidas sensatas.

De esta manera, encarcelada la única discordante política, Yanukóvich halló vía libre para todos sus desmanes, y prometió por una parte unirse a Europa y por otra fue acercándose a Putin y a Rusia (sus verdaderos intereses y protectores).

Lobos de la misma camada
Cuando llegó el momento de firmar el acuerdo de una cierta asociación con la Unión Europea, Yanukóvich se inventó la argucia de que aún no era conveniente y se echó literalmente en los brazos de Putin, que le rebajó el precio del gas y le inyectó miles de millones mediante comprar deuda soberana de Ucrania.

Y el pueblo ucraniano, mayoritariamente los de la zona centro/oeste y la juventud, estalló, harto de tanta engañifa, mentira y expolio económico.

Ése fue el germen de las manifestaciones en Maidan Nezalechnosti (Plaza de la Independencia) de Kiev, que comenzaron como tantas otras, pero que al ir perpetuándose y magnificándose, llevaron al bandido y sátrapa Yanukóvich a caer en lo que terminan todos los absolutistas: utilizar duramente la fuerza pública.

Mas la reacción del sufrido pueblo se incrementó tanto, alimentada
por el fuego de la  represión, que el inamovible líder comenzó a dudar y prometió (de boca, solamente) que negociaría, mientras preparaba en el Parlamento (la Verkhovna Rada) las medidas represivas que ya han entrado en vigor.

El conflicto está servido, y ya veremos cómo termina, si es que acaba, porque cada vez llegan noticias más alarmantes, pues la policía extrema su represión, hasta brutalidades tales como utilizar cañones de agua (prohibidos por ley cuando la temperatura sea inferior a cero grados) cuando las temperaturas son de hasta diez grados bajo cero, de forma que los mojados manifestantes quedan convertidos casi en estatuas de hielo.Y deteniendo a periodistas, golpeando a quien queda cerca, sin reparar en nada.

Y, por desgracia, se han infiltrado los antisistema, que lo queman y destrozan todo, echandose en falta un líder de la oposición que controle y canalice los impulsos del indignado pueblo.

De entre los muchos testimonios personales que mi familia, tan vinculada a Ucrania, viene recibiendo, señalo el de un destacado miembro de las manifestaciones, un joven que no alcanza los treinta años, titulado universitario, que se ha dedicado a manifestarse en la Maidan y a llegar con su automóvil hasta el centro, con pancartas y soflamas.

Pues bien, este joven activista fue detenido por la policía para identificarle, y después fue dejado en libertad, previo tomar buena nota de toda su realidad y los datos de su automóvil, que un día de estos le será incautado, probablemente al tiempo en que él ingrese en prisión, mediante el mandato de uno de los muchos jueces corruptos que hacen el juego al dictador.Y así muchas más historias.

Y en la Plaza de la Independencia, se arman las barricadas, que se refuerzan con la nieve congelada, y hasta se ha improvisado una pista de patinaje sobre hielo…

Todo va a acabar, y me temo que muy pronto, en cuanto el bandido Yanukóvich lance a la policía, a los antidisturbios, y al ejército (ya veremos si los jóvenes soldados se prestan a ello) contra las piedras y las botellas incendiarias de algunos manifestantes, arrollándolo todo.

Esperemos que Santa Olga y San Vladymir, junto con el Arcángel San Miguel (patrono de Kiev) protejan al pueblo, porque la situación
puede evolucionar a una tragedia aún mayor.

Al final, Ucrania será un feudo de Putin administrado por Yanukóvich y su familia, y pronto o tarde se partirá, o, lo que es peor, será una nueva provincia de Rusia.

¡Ya lloro por ti, Ucrania!



“Los que hacen imposible una revolución pacífica harán inevitable una revolución violenta”.- John Fitzgerald Kennedy (1917-1963) Político estadounidense.



SALVADOR DE PEDRO BUENDÍA

27 noviembre 2013

Ucrania: La bota rusa y su secuaz ucraniano sofocan las ansias de integración europea. “Lloro por ti, Ucrania”


"Europa”, grito de guerra en Kiev Los ucranios se manifiestan a favor de la UE con la esperanza de lograr una vida mejor
Yanúkovich acusa a la Unión de tacañería y dice que firmará el acuerdo de asociación cuando las condiciones económicas sean "normales"
(Pilar Bonet, Kiev , 27/11/2013, en “El País”)
El presidente de Ucrania, Víctor Yanukóvich, disipó el martes por la noche las ambigüedades sobre su actitud ante el acuerdo de Asociación con la Unión Europea y manifestó que firmará este documento cuando se llegue a “condiciones económicas normales” con las que su país se sienta cómodo. En una entrevista con varios canales de televisión nacionales, que se emitirá íntegramente el miércoles, el líder expresó su deseo de que la firma del documento se produzca “cuanto antes”. Yanukóvich asistirá a la cumbre de Vilnius el jueves y viernes de esta semana para tratar de conseguir que los líderes europeos acepten una comisión trilateral formada por Rusia, la Unión Europea y Ucrania, según dijo antes el jefe del Gobierno, Nikolái Azárov.

El dinero ha enfriado la posición de Kiev ante Bruselas, según indicó el presidente. Este calificó de “humillante” la propuesta de la UE de prestar ayuda financiera a Ucrania por un monto de 610 millones de euros, condicionados además a la firma de un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional. “Tres años seguidos nos han estado enseñando este caramelo en un bonito envoltorio y nos han dicho que lo recibiremos cuando firmemos un acuerdo con el FMI. No quiero ser grosero, pero no hay que humillarnos de ese modo. Somos un país serio, europeo”, señaló Yanukóvich.

Está por ver aún cómo reaccionarán los ciudadanos que desde el pasado fin de semana participan en los mítines en Kiev y en otras ciudades de Ucrania para convencer a su presidente de que firmara el
tratado esta semana. A instancias de Yulia Timoshenko, la ex primera ministra encarcelada en Járkov, los manifestantes que participaban en dos mítines distintos en el centro de Kiev se unieron anoche en un solo acto conjunto para subrayar su voluntad de unidad. Timoshenko, que está en huelga de hambre desde el lunes, pidió a los partidos políticos de la oposición que renunciaran “inmediatamente “ a los símbolos y banderas que habían exhibido hasta el martes.

“Europa” era la palabra mágica que en Kiev unía a los manifestantes en lo que se ha venido en llamar el euromaidán, palabra compuesta por Europa y maidán (plaza). Hasta el llamamiento de Timoshenko, los ciudadanos fluctuaban entre dos concentraciones distintas a poca distancia entre sí. Una se celebraba en la plaza de Europa y a ella asistían los representantes de los partidos con sus símbolos. La otra, en la plaza de la Independencia, reunía a jóvenes y activistas de la sociedad civil. En los dos escenarios se pedía la dimisión del gobierno de Nikolái Azárov y la firma del acuerdo que se ha convertido en una esperanza de vida mejor. Al final, triunfó la plaza de la Independencia, escenario de las protestas del otoño de 2004, pero en vez de la bandera Naranja que era el símbolo de la Revolución entonces, hoy domina la bandera ucraniana amarilla y azul. Por menos de un euro, los vendedores callejeros ofrecen un híbrido de la bandera nacional con la bandera Europea superpuesta.

Las ideas sobre Europa expresadas por algunos interlocutores de esta corresponsal en la calle resultaban algo chocantes. “Me gusta Svoboda porque es un partido nacionalista que está contra de los
compromisos y contra la tolerancia”, dice Yekaterina, una funcionaria de Kiev, refiriéndose a la formación que dirige Oleg Tiagnibok. Cayendo en la cuenta de la contradicción entre “estar contra la tolerancia” y “estar a favor de Europa”, Yekaterina salía por la tangente y puntualizaba: “Svoboda por lo menos no irá en contra del pueblo ucraniano”. Este partido, que se formó en el occidente del país, tiene 37 diputados (de un total de 450) en el parlamento nacional, la Rada Suprema, donde ingresó por primera vez en 2012. Junto con “Patria”, el partido de Yulia Timoshenko, y “UDAR”, el partido del campeón de boxeo Vítali Klichkó, Svoboda una de las tres formaciones políticas que constituyen la oposición a Regiones, el partido del gobierno.

“A nosotros no nos va la homosexualidad y la propaganda de las relaciones homosexuales. Estamos por los valores familiares y por el pueblo ucraniano”, decía Anatoli, en cuyo concepto de Europa no había sitio para Rusia. En Kiev las universidades se han declarado en huelga y a la ciudad han llegado los estudiantes de provincias. Dmitro y Bogdán llegaron en coche por la mañana desde Lviv y aseguraban que la policía intentó impedir que entraran en la ciudad. Afirmaron que tenían 18 años y que estudian en un instituto politécnico. Asociaban a Europa con la libertad, trabajo y capacidad de decidir por sí mismos sobre su futuro. “Europa”, decían, “es viajar libremente y estudiar gratis”. Si Yanukóvich no firma la integración europea habrá una revolución”, afirmaba Dmitro. “Si no firma, todos vendrán a la plaza a enseñarles lo que es el pueblo a nuestros pseudo diputados”. Si tuvieran que votar, ellos también lo harían por “Svoboda” o por “UDAR”. “A Svoboda van gente que piensa en el pueblo y no gente que piensa en sus negocios y Klichkó ha visto el mundo y sabe lo que le conviene a Ucrania, en cambio el partido Regiones de Yanukóvich es una banda mafiosa”, opinaban.

En Varsovia, el primer ministro polaco Donald Tusk dijo que Bruselas no tiene intención de “comprar” la integración europea de Kiev al Kremlin. La UE no va a regatear con la Federación Rusa sobre quién da más a Ucrania para que elija una u otra vía de integración.”Si los líderes ucranianos pensaban que iban a organizar una subasta a ver quién da más, pueden sentirse decepcionados, porque Europa es una inversión estratégica a largo plazo. Por eso no excluyo que algunas propuestas por parte de Vladimir Putin y de parte de Rusia pueden ser muy interesantes para Rusia a corto plazo”, manifestó Tusk, que insistió en que son los ucranianos quienes deben decidir. Tusk reconoció que Rusia tiene más instrumentos para influir en Ucrania
que Europa. “Ucrania depende del gas ruso y no de Europa”, dijo.

En Italia, el presidente ruso Vladímir Putin manifestó en una rueda de prensa que Ucrania debe a Rusia más de 30.000 millones de dólares, lo que incluye créditos para el pago de los suministros del gas. El presidente ruso confirmó que los dos países no han tratado sobre la revisión de los contratos del gas. Ucrania paga el gas ruso a un precio superior al de sus vecinos, pese al descuento que Yanukóvich obtuvo en 2010 a cambio de prolongar el arriendo de las bases de Crimea a la flota rusa del Mar Negro. 


En la renombrada popular opereta “Evita”, se cantaba, y se hizo muy popular, aquello de “No llores por mí Argentina…”, referido a la muerte en plena juventud de la demagógica y manipuladora esposa del dictador Juan Domingo Perón.

Ahora, parafraseando a mi manera aquella expresión habría que decir : “Lloro por ti, Ucrania”.

Quien me siga en este blog debe saber y puede comprobar cuánto y cuántas veces me he ocupado de la realidad social de ese país centroeuropeo del Este, que tanto amo, la nación de los Cárpatos, del Dniéper, del Mar Negro y Crimea, de Chernóbyl, de los cosacos y los hutsules…

País que merece ser admirado y querido, no ya solamente por las bellezas naturales que acoge, sino por la cordialidad y la bondad de sus gentes en general, su hospitalidad y su gran nivel cultural.

Y, en efecto, así ocurre para muchos europeos y españoles como yo mismo, siquiera mi persona tenga además especiales motivos para
estar vinculado a Ucrania, como una esposa y una hija nacidas allí; como otro hijo y un nieto allí residentes; como un cúmulo de buenos amigos y preclaros profesionales con los que es un placer la convivencia y el mantenimiento de la amistad; como mis propios vínculos en la docencia de nuevas materias en Universidades de Ucrania; como la vinculación con el oblast de Ivano-Frankivsk (Pre-Carpatia) mediante acuerdos para trabajar profesional e internacionalmente en la integración europea de la región y de Ucrania.

Y es una pena, mucho más, es muy triste e irritante, aunque no inesperado, que la poderosa e inmisericorde zarpa de ese redivivo tirano soviético (lobo con piel de cordero) llamado Vladymir Putin, se haya finalmente aposentado en el control de la que fue la más destacada e importante de sus repúblicas, mediante el dominio económico y político que de forma poco a poco perceptible, pero eficaz, ha instaurado ese sinvergüenza de Víktor Yanukóvich, un presidente sin escrúpulos, que no dudó en anterior ocasión en falsificar todo lo falsificable para llegar a una presidencia que se le esfumó por la mal llamada “revolución naranja”, que no pasó de ser un pronunciamiento cívico sin apoyatura económica y con un
liderazgo bicéfalo (Yushchenko y la inefable –peligrosa- Yúlia Timoshchenko) que llevaba el germen del fracaso.

En aquella ocasión, Yanukóvich hubo de resignarse, pero en cuanto logró acceder de nuevo al poder y a la presidencia, basándose en el poderío económico de las regiones industrializadas del Este, más la ayuda del Kremlin, la bota sin piedad de Putin, lo primero que hizo fue atacar mediante la corrupta maquinaria de la Justicia ucraniana a su principal y tal vez única opositora con carisma, la citada Yúlia, a la que con una legalidad y un proceso muy suspectos, encarceló, para así borrar del mapa a quien podía hacerle sombra.

Y como Yanukóvich no se podía sustraer al sentimiento y deseo mayoritario de la población ucraniana de integrarse lo más mejor posible en la Europa de tradición democrática (en la Unión Europea), fue engañando con medias verdades a los europeístas y al pueblo, entablando unas negociaciones que bien sabía nunca iban a culminar en un acuerdo, y, de verdad, obedeciendo las consignas de su
mentor y “controlador”, Putin.

De esta manera, cuando ha llegado el momento de los acuerdos en serio, cuando en estos días venideros debía firmarse el previo al acercamiento de Ucrania a la Unión Europea, en el encuentro de Vilnius entre la UE y las naciones ex soviéticas, el corrupto y desvergonzado Yanukóvich, como diría el castizo, “se ha rajado”, y ha salido "por peteneras", con la excusa de que Europa exigía demasiado, de que Europa intentaba controlar a Ucrania, etc., etc.

El pueblo ucraniano, una buena parte de él, especialmente la juventud y los profesionales liberales, más el pueblo llano (principalmente de la mitad oeste del país), se ha vuelto a lanzar a la calle, ocupando la avenida Kreschyatik de Kiev, y otras ciudades, y tratando de presionar al sátrapa y tirano, que está muy tranquilo, con
las espaldas guardadas por Rusia en lo económico y en lo militar.

Dudo de que la actual situación, las actuales manifestaciones y la actual crispación social y callejera conduzcan a algo positivo y bueno, porque el dictadorzuelo no dudará en recurrir a cualquier medio (y tiene todo el poder) para controlar a las masas y movimientos en su contra.

La corrupción seguirá galopando, la Justicia devendrá más inexistente todavía, y el pueblo ucraniano, sufridor en la historia de tantas y tantas invasiones y atropellos, volverá a sufrir, probablemente silenciado.

Los que desde fuera estamos presenciando el drama de Ucrania y el poco halagüeño futuro que se le avecina, estamos para “llorar” por su desdicha, a la espera de que pueda surgir algún líder con carisma suficiente que, orillando a la demagoga y ambiciosa Tymoshenko, al débil Yúshchenko, y al sin entrañas Yanukóvich, pueda conducir la nación hacia sus ansias de democracia y paz. Si es que Putin lo permite...

No me puedo sustraer a la anécdota que escuché en mi última visita a Ucrania, en la que se decía que iba el presidente Yanukóvich en helicóptero revisando desde el aire una amplia zona de su país, y el ministro que le acompañaba le iba diciendo: “Señor presidente, ésa es la factoría de su cuñado..”; y al cabo de un rato, “ésa es la empresa de su yerno…”; y después, “ése gran complejo industrial es el de su hijo…." Y Yanukóvich, ufano y cínico, proclamó: “Ya vengo repitiendo hace tiempo que en este país solamente se digna trabajar mi familia…”

Y eso lo dice un individuo que hubo de estar en prisión por delitos importantes... y colocado en la presidencia a saber con qué malas artes...gracias, sin duda al apoyo de un ex KGB como Putin.

Esperemos que el tiempo y la inteligencia del pueblo ucraniano sean capaces, de dar la vuelta a esta situación que es como una cuesta abajo muy pronunciada hacia Rusia.

¡Qué triste sería que Ucrania volviese a ser de nuevo una república encastrada en la Rusia sucesora de la antigua URSS!


“Uno no debe nunca consentir arrastrarse cuando siente el impulso de volar”.- Helen Keller (1880-1968) Escritora y conferenciante estadounidense.

SALVADOR DE PEDRO BUENDÍA