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06 abril 2022

El drama bélico de Ucrania: Rusia sigue imponiendo su belicismo genocida mientras Occidente, la Unión Europea y la NATO se excusan y permiten la aniquilación con su cobarde negligencia.


“Excusatio non petita, acusatio manifestat” es un apotegma o aforismo jurídico que define perfectamente la doblez de quien dice no afectarle un problema que debería afrontar. O dicho en roman paladino: “La excusa no pedida manifiesta acusación”

Eso es lo que ha acontecido y parece que seguirá pasando con el problema de Ucrania y la agresión intolerable de Rusia.

La independencia de Ucrania fue muy bien vista por Europa, por Occidente, por la Unión Europea y la Alianza Atlántica, hasta el punto de que se empezó a prometer de manera poco meditada al gobierno de la recién nacida nación con ayudas, apoyos, amistades y un sinfín de estímulos más, sin reparar en que los oligarcas de la Unión Soviética que permanecían en Rusia y en la desgajada Ucrania seguían incrustados en la corrupción y en el dominio económico que les permitían continuar campando a sus anchas en la economía e inflar cada vez más sus bolsas fruto de la esquilmación de la neonata Ucrania.

De esta guisa, los primeros gobiernos de Ucrania, elegidos de manera aparentemente democrática, fueron permitiendo los usos y abusos (más bien estos) de los magnates oligarcas mientras los cantos de sirena que Europa les enviaba adormecían la visión realista de que se trataba de un país nuevo en el que todo estaba por hacer, si se quería alcanzar el standard del mundo occidental.

Por eso, cuando algún presidente como Leonid Kuchma (prorruso declarado) jugó la doble baraja de poner una vela a Europa y otra a su amada Rusia, Occidente propició y apoyó la presidencia de políticos de tendencia pro occidental como Viktor Yushchenko, quienes en su inmadurez no fueron capaces de controlar el río revuelto de una clase política en la que los oligarcas fueron moviendo a los ambiciosos lideres políticos, que todo lo empeñaron con tal de mandar y enriquecerse, aunque en nada beneficiaran al desarrollo de su nación.

Así, emergió la figura de la nefasta Yulia

Tymoshchenko, una avispada fémina que hizo todo lo que le venía en gana para auparse al poder, que casi logró, aunque se autodestruyó enfrentándose al líder que aparentemente apoyaba, Yúschennko, y a quien derribó de una u otra manera, y que fue envenenado (muy propio del estilo asesino de la extinta Unión Soviética) hasta que se aupó el valido de Rusia, el infausto Víktor Yanukóvich, que implantó una realidad política teledirigida desde Moscú y que le permitió convertirse en el sátrapa que puso “una vela a Dios y otra al diablo”, mientras disfrutaba de un estilo gobernante a lo soviético y que fue engordando su bolsa con una sistema apoyado por los oligarcas.

Hasta que Occidente, de una u otra manera, excitó al pueblo llano de Ucrania, pacífico y desde luego harto de situaciones bélicas, para que, aprovechando el “pucherazo” de unas elecciones presidenciales, forzara la huida del sátrapa.

Pero Yanukóvich y su aliado protector e inspirador, Putin, se conjuraron para recuperar el dominio esfumado, y comenzaron a elaborar el plan

conspirativo para, con el tiempo, hacerse de nuevo, y de manera efectiva, con el control de Ucrania.

De esta manera, las presidencias de Ucrania fueron desvelándose ineficaces y poco válidas, envueltas en la tela de araña de las promesas occidentales y de los sueños de una evolución económica que solamente fueron beneficiando a los magnates. Llegó Petro Poroshenko, un industrial de buena voluntad y luces escasas, que siguió haciéndolo peor, hasta el punto de que fue derrotado en las elecciones a la presidencia por un “payaso”, el actual presidente Volodimyr Zelensky, a quien el pueblo comenzó tomándose a chacota pero acabó apoyando, porque en su sencillez humorística había brindado a las gentes un hálito de esperanza.

Por eso, a los corruptos oligarcas ex soviéticos, tanto en Rusia como en Ucrania no les quedó más remedio que servirse de Putin, ambicioso y peligroso como el

que más, que urdió, como buen conspirador y espía, la invasión y apropiación de la península de Crimea y la siembra de un separatismo pro ruso en las regiones u oblasts de Donbass y Lugansk.

Occidente, la Unión Europea y la NATO, atónitos ante tamaña tropelía se limitaron a mirar hacia otro lado con la excusa de que no les afectaba, porque la Alianza Atlántica no tenía a Ucrania entre sus miembros (le había prometido integrarla) y la Unión Europea, cada vez más desunida, no acertaba con la tecla de crear con eficacia una armónica política con Ucrania, y que mientras los negocios fueran funcionando, mejor era no implicarse más.

Como en la cancioncilla de Pancho López, “lo que tenía que pasar, pasó”, y el oso soviético, alentado por sus dueños y por su principal controlador, decidió excusarse en que se sentía inseguro por la tendencia pro occidental de Zelensky, para, por sí y ante sí, en su prepotencia, lanzar un tremebundo ataque a Ucrania, en el que pervive actualmente.

Van pasando los días (ya son 40) y Rusia sigue haciendo casi “lo que le da la gana”, mejor dicho, lo que puede, dentro de lo que sabe hacer, y, eso sí, machaca a la población civil de Ucrania, vendiéndolo como “operación de limpieza” falsificada por

Occidente.

Pero no me negará el lector que mientras Rusia usa y abusa y mata civiles, jóvenes y viejos, les tortura y destroza sin escrúpulos, Occidente y los Estados Unidos de América, con la NATO y la Unión Europea, publican que se sienten conmovidos y que debe ponerse fin a tanto genocidio y replican mediante una serie de medidas más blandas que un merengue, que se refieren a temas económicos, y de eficiencia más que dudosa.

Así, los occidentales suministran armas de tapadillo y dicen que dan dinero, pero evitan hacer lo que procedería ante el genocidio.

¿Acaso hace falta el imposible permiso –por el veto de Rusia—de la ONU, para repeler con energía la barbarie humana que está destrozando una nación civilizada como Ucrania?

¿Acaso suministrar lanzagranadas y algunos carros de combate, más otras armas, no es implicarse en la guerra? ¿Para qué se utiliza el dinero que se dice enviar?

¿A qué se tiene miedo?

Tan meterse en la guerra es suministrar fusiles como dotar de aviones y armas más enérgicas a Ucrania, además de enviarle fondos que es de suponer llegan a su destino.

Está muy bien acoger a los refugiados y darles documentación y permiso de trabajo, brindándoles alimentos por un tiempo. ¿Y luego, qué?

Me planteo seriamente si lo que está haciendo Occidente a través de sus naciones y organizaciones que dicen estar espantadas y que prometen ayudar, no es sino engañarse (política de "avestruz") a sí misma, porque se es consciente del desequilibrio de potencia armamentística, pero hay miedo rayano en la cobardía a irritar al oso ruso.

Lo triste del caso es que ha aflorado la tendencia convenenciera de preservar el estado del bienestar, y dejar que Ucrania “se las ventile” en su casa, lejos de las nuestras.


Quede claro que no soy en modo alguno belicista, pero recuerdo que nos está pasando como al de la anécdota y dicho valencianos: Ser bueno es ser “bo”, y ¿qué es ser dos veces bueno…? Respóndase el propio lector.

Que Dios proteja a Ucrania y a sus buenas gentes. Si se fía ello solamente a los de "este lado" occidental, el drama humano seguirá y la injusticia bélica también.

“Actuar es fácil, pensar es difícil; actuar según se piensa es aún más difícil” Goethe (1749-1832) Poeta y dramaturgo alemán.

SALVADOR DE PEDRO BUENDÍA

11 marzo 2022

Ucrania: La atrocidad de Putin y sus secuaces evidencia las debilidades de la NATO y de la Unión Europea y alienta el genocidio del ejército ruso. ¡Que Dios salve a Ucrania!

Alcalde de Kiev en medio de la batalla
“Adela Cortina, ante la guerra de Ucrania: “No hemos aprendido nada del siglo XX”

Adela Cortina no tiene dudas: “Ante lo sufrido con autocracias y totalitarismos en el siglo XX, no nos ha servido de nada, no hemos aprendido nada”. 

La filósofa que acuñó el término ‘aporofobia’ compartió coloquio esta tarde con la viróloga Isabel Sola y la misionera Victoria Braquehais en el marco del II Congreso Iglesia y Sociedad Democrática que se celebra en Madrid bajo el lema ‘El mundo que viene’

“El pesimismo y el optimismo son un estado de ánimo”, especificó, para ir más allá: “Yo me identifico con la esperanza, que es una virtud ética que hay que construir, necesitamos razones para la esperanza”. Ante esta reflexión, el auditorio ovacionó a la pensadora, que puso en valor la fortaleza y resiliencia

del pueblo ucraniano, así como a los ciudadanos rusos que, sin ser mayoría en las calles “se la han jugado y están dispuestos a decir ‘no en mi nombre’ para que se masacre a un país pacífico”. “Nuestra esperanza está en esas personas que en cualquier lugar del mundo dicen ‘Esto no se pude permitir’”, rubricó.

Deseo de libertad e igualdad

La también catedrática de Ética de la Universidad de Valencia sentenció esperanzada que “en el corazón de todo hombre hay un deseo de libertad e igualdad que no puede ahogar un autócrata”.

A la vez que aplaudió la acogida a ciudadanos ucranianos, la reflexión de Cortina fue más allá: “Estamos acogiendo a los refugiados de Ucrania, pero extendámoslo porque hay otros refugiados y otros emigrantes”. “El tema de asilo y refugio -continuó- se está dando en todos los rincones de la Tierra. Y ya que hemos aprendido que hay que acoger

a los que vienen de Ucrania, acojamos a todos. Ahí están los seis millones que han huido de Venezuela. Los refugiados es un tema que hay que resolverlo globalmente”.

En esta misma línea, dejó caer que “es verdad que todos estamos en el mismo barco, pero aunque no estemos en el mismo barco, me importa la dignidad del otro”.

Mirada amplia

A Victoria Braquehais, la guerra de Ucrania le ha llevado a meditar sobre el rechazo a cualquier “invasión e imposición de unos sobre otros”, así como a proponer “una mirada más amplia sobre el valor de la persona humana, no solo el valor de la persona humana desde un punto de vista occidental”.

Desde ahí, la religiosa de la Pureza de María hizo un llamamiento para que no se mire de reojo a la realidad de los países del Sur, sino que se trabaje de la mano en materia de inversión, más aún tras lo vivido con la pandemia. “Necesitamos que la posibilidad de desarrollo llegue a todas partes, tanto en educación, en promoción de las mujeres como en investigación”, comentó la misionera desde su experiencia en Congo y Camerún.

(De la publicación “Vida nueva”, 11/03/2022)

...

En estos momentos trágicos y cruciales para la humanidad, para el mundo occidental y para la libertad y convivencia, mientras el "oso ruso" Putin, ciego y desatado, lanza sus tropas en agresión genocida contra Ucrania (como un modo aparente de preservar su dominio en lo que fue la extinta Unión Soviética, en una manera de consagrar su soberbia de liderazgo mundial y como la forma de manifestar que nada puede moverse en el mundo sin su control), mientras en Occidente los gobiernos y  los ciudadanos nos preguntamos por qué no se reacciona más enérgica y contundentemente ante tantas atrocidades, bueno es tomar en cuenta las palabras de la egregia filósofa valenciana, la doctora Cortina, en tanto mueven a la reflexión.

Bueno es ello, pero sin embargo, en mi opinión no basta con lucubrar sobre olvidos y carencias, por aquello del viejo refran de "a Dios rogando y con el mazo dando". 

Es impresionante e indignante, es aterrador cómo el monstruoso dictador ruso y sus fuerzas militares se ensañan con los civiles de una nación vecina que vivía en paz, que estaba medio indefensa y que en modo alguno provocaba la contienda, antes al contrario soportaba con estoicismo cómo las fuerzas de Putin, supuestamente emboscadas en milicias pro independentistas, le desgajaban la peninsula de Crimea y le mantenían en lucha feroz unas regiones próximas a Rusia. 

Pero resulta canallesco, alcanza grados de genocidio, de crimen de lesa humanidad, no solamente iniciar una guerra absolutamente injusta, sino también atentar sin el menor reparo contra civiles, en sus hospitales, escuelas ciudades, dondequiera que estén. 

Todas las personas de orden y muchas organizaciones y naciones han reaccionado contra las feroces acciones de guerra que los rusos han desatado, y se antoja blanda, de plastilina, la acción contra la destrucción ciega que se está ocasionando 

Podrá objetarse que para que Ucrania entre en la Unión Europea es necesario que se cumplan determinados requisitos de organización social y económica, desterrando epecialmente la corrupción. Podrá también aducirse que la NATO no debe intervenir porque Ucrania no es nación integrada en esa alianza y que se podría generar una guerra de peores consecuencias con eso que Rusia consideraría provocación.

¿Qué hacer, pues?

Muchos dirán que atacar ya, sin más; otros que las medidas de ahogamiento económico adoptadas irán minando la agresividad del oso ruso (¡atención! no lo parece por ahora),  mas la triste realidad es que se echa de menos una postura firme, enérgica, fundamentada, sin fisuras, que inclusive lleve hasta a acciones militares, para frenar la tropelía. 

Volvemos a aquello de que "los unos por los otros y la casa por barrer", y todas las porturas similares, que denotan que el hedonismo y la vida acomodaticia  están enraizadas en Occidente y enervan la capacidad de decisión y la aptitud para la reacción. 

El problema tal vez sea, salvando las distancias, cómo hallar la "piedra filosofal" de la solución eficaz y pacífica. 

Ahí queda mi comentario, con mi ruego y mi

esperanza de que, en medio de tanta catástrofe, el espíritu de la sensatez y de la concordia estabilice la vida en paz y en común. 

¡Que Dios salve a Ucrania! ¡Y al mundo occidental!

Porque, en verdad si lo han de hacer los dirigentes actuales, será inútil la esperanza

"Todos estamos en la cloaca, pero algunos estamos mirando a las estrellas"

Oscar Wilde (1854-1900) Dramaturgo y novelista irlandés.

SALVADOR DE PEDRO BUENDÍA

24 febrero 2022

¿Ya ha estallado la III guerra mundial? Putin la quiere, por encima de todo, como zar supremo de Rusia, aunque destruya Ucrania, ante las vacilaciones de Occidente. La fábula de los galgos y los podencos

 


GALGOS O PODENCOS. FABULA DE TOMAS DE IRIARTE

"LOS DOS CONEJOS

Por entre unas matas,
seguido de perros,
-no diré corría-,
volaba un conejo.

De su madriguera
salió un compañero,
y le dijo: “Tente,
amigo; ¿qué es esto?”

“¿ Qué ha de ser?” –responde-;
sin aliento llego...
Dos pícaros galgos
me vienen siguiendo.”

“Sí -replica el otro-,
por allí los veo...
Pero no son galgos.”
“¿Pues qué son?” “Podencos.”

“¿Qué? ¿Podencos dices?
Sí, como mi abuelo.
Galgos y muy galgos,
bien vistos los tengo.”

“Son podencos, vaya,
que no entiendes de eso.”
”Son galgos, te digo.”
”Digo que podencos.”

En esta disputa,
llegando los perros
pillan descuidados
a mis dos conejos.

Los que por cuestiones
de poco momento
dejan lo que importa,
llévense este ejemplo.”

 ...

“Putin lanza una intervención militar masiva contra Ucrania y amenaza a Occidente con una guerra nuclear

La aviación rusa bombardea objetivos en Kiev, Járkov, Jersón y otras ciudades ucranianas

Rafael M. Mañueco CORRESPONSAL EN MOSCÚ 24/02/2022 08:

Ucrania se moviliza para hacer frente a 200.000 soldados rusos

El presidente ruso, Vladímir Putin, ha lanzado un mensaje esta madrugada anunciando el comienzo de un ataque masivo de sus fuerzas armadas con Ucrania. Asegura que, «de conformidad con el Artículo 51 de la Carta de la ONU, con la aprobación del Consejo de la Federación –Cámara Alta rusa-, he decidido llevar a cabo una intervención militar especial». Según sus palabras, «lucharemos por la desmilitarización y la desnazificación de Ucrania. Nuestros planes no incluyen la ocupación de Ucrania.

No obligamos a nada a nadie».

«Quiero avisar a las fuerzas externas, no importa quién intente crear amenazas para Rusia, la respuesta será inmediata. Nadie debería tener ninguna duda de que un ataque directo a Rusia conducirá a la derrota y tendrá consecuencias nefastas para un agresor potencial», advierte Putin en su alocución en alusión directa al arsenal nuclear de su país.

Envía también un mensaje a las tropas ucranianas subrayando que «ustedes hicieron un juramento al pueblo, no a la junta, les insto a que depongan las armas de inmediato y se vayan a casa».

La radio Eco de Moscú y diversos medios de comunicación rusos muestran fotografías de fotos y vídeos de bombardeos aéreos en las afueras de Járkov, pero también en Kiev y Jersón. Según la prensa ucraniana, El entorno de la ciudad portuaria de Odessa está siendo invadida por fuerzas llegadas a bordo de un navío ruso de desembarco. Paralelamente, las fuerzas rebeldes del Donbass han iniciado una operación para arrebatar terreno al Ejército ucraniano más allá de la «línea de contacto», en las zonas hasta ahora bajo control de Kiev. El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, ha telefoneado a su homólogo estadounidense, Joe Biden, establecido el estado de guerra en el país y lanzado un mensaje a la ciudadanía.

Ataques en varias ciudades

Zelenski asegura que su país quiere la paz, pero ahora tendrá que hacer frente a la ofensiva. Ha condenado la destrucción por parte de Rusia de infraestructuras y puestos fronterizos. En efecto, según imágenes difundidas a través de las redes sociales, están siendo atacados numerosos aeropuertos a lo largo y ancho de Ucrania. Los guardafronteras ucranianos sostienen que la operación se está llevando también a cabo desde el territorio de Bielorrusia. La CNN ha mostrado tanques entrando en Ucrania desde Bielorrusia.

La inteligencia estadounidense ya venía advirtiendo desde hace semanas que Putin planeaba un ataque contra Ucrania. De nada han servido los esfuerzos diplomáticos y los numerosos encuentros a alto nivel de los últimos meses para evitar la actual catástrofe.

El lunes, el presidente ruso firmó un decreto reconociendo la independencia de las autoproclamadas repúblicas de Donetsk y Lugansk, ordenó a sus territorios el envío de «tropas de paz». Putin dijo ese día que «la Ucrania moderna fue creada en su totalidad por la Rusia bolchevique». Llamó a Lenin «autor y arquitecto de Ucrania» y recordó que el país vecino se vio entonces beneficiado por «regalos al nacionalismo ucraniano de territorios históricamente pertenecientes a Rusia» como, según él, el caso de Donbass, que fue «incorporado a Ucrania a empellones».

Después reiteró que la revuelta del Maidán, que culminó en febrero de 2014, fue un «golpe de Estado sangriento» orquestado por Occidente que, a su juicio, «no trajo la democracia» y denunció una vez más la amenaza que para Rusia supondría que Ucrania entrara a formar parte de la OTAN. Putin volvió a acusar a los dirigentes ucranianos de negarse a cumplir los acuerdos de Minsk y les acusó de crear la «crítica» situación reinante en el momento actual en Donbass por culpa de sus acciones armadas.

El martes, Putin ya advirtió que Donetsk y Lugansk deberán recuperar sus fronteras reales, no las que tienen actualmente según los acuerdos fallidos de Minsk. El diputado Alexánder Borodái, vicepresidente de uno de los comités parlamentarios y exprimer ministro de Donetsk, reconoció que en Ucrania hay «voluntarios rusos» desplegando «actividades de movilización, listos para defender a la población rusa

de Donetsk y Lugansk con las armas en la mano» como ya hicieron en Crimea y en el propio Donbass hace ocho años. Afirmó que la parte de Donbass en poder de Kiev «debe ser liberada» y anexionada a Rusia.

Los diputados de la Duma ratificaron el martes los acuerdos de «amistad, cooperación y asistencia mutua» con las autoproclamadas repúblicas de Donetsk y Lugansk recogidos en el decreto firmado por Putin y cuya principal componente es la militar. El acuerdo entre Rusia y las repúblicas autoproclamadas de Donbass contempla el despliegue de bases militares en sus territorios y el envío de efectivos y armas, explicó entonces el viceministro de Exteriores ruso, Andréi Rudenko. Así que, el Consejo de la Federación (Cámara Alta) autorizo a Putin a utilizar las Fuerzas Armadas rusas fuera del país.

(De “El Mundo”, 24/02/2022)

Se veía venir.

Y llegó.

Mientras la NATO y los países de Occidente, más USA, se dedicaban a advertir y a amenazar con “muy duras” sanciones  Rusia, en caso de ataque, Putin, heredero del más puro estilo soviético, ha ido “a la suya”. Y ha atacado a Ucrania.

Él dice que es una operación militar “especial”. ¡Y tanto! ¡Como que es la agresión al estado soberano de Ucrania, despreciando vidas humanas, economía y lo que sea necesario!

ES LA GUERRA

Durará más o menos, será más  menos dañina, pero es la guerra.

Las gentes se han ido a unos improvisados refugios, que más bien son unos sótanos mal equipados, y han arramblado con lo que han podido de alimentos.

Los aeropuertos y aeródromos están siendo destruidos.

Ojalá me equivoque, pero pronto será atacada Kiev, la capital, salvo que la discusión entre galgos y podencos en que se han sumido la NATO y Occidente


termine y se adopten medidas y eficaces contra tamaña agresión.

Puedo narrar muchas más cosas de esta guerra que ya ha comenzado, porque cuento con la información directa de mi esposa, de origen ucraniano, y de nuestro hijo, nuera y nietos, que aún viven en el centro de Ucrania, en torno a Kiev.

Están refugiados y huyendo cuando pueden.

Ojalá pronto se produzca la reacción que merecen Putin y su agresiva política rusa.

Mientras tanto, el mundo civilizado tiembla ante lo que parece el inicio de la III Guerra Mundial.

¿Pues no llega el cinico Putin a decir que pretende eliminar al estado nazi de Ucrania, cuando, precisamente su presidente, Vladymir Zhelenski, es de etnia judía?

“ Si vis pacem para bellum" era la máxima filosófica que desde los tiempos de Santo Tomás de Aquino regía en el mundo.

Eso no lo han hecho quienes tenían esa responsabilidad, y así nos está yendo a todos.

¡Que Dios proteja a Ucrania! Porque los magnates occidentales ni quieren ni saben hacerlo.

“Para hacer la paz se necesitan dos; pero para hacer la guerra basta con uno sólo” Arthur Neville Chamberlain (1869-1940) Político británico.

SALVADOR DE PEDRO BUENDÍA

20 enero 2022

El conflicto Ucrania vs. Rusia: Sigue la tensión entre Occidente y Rusia. ¡Que viene el lobo!

Desde que Rusia, por orden del avieso Vladimir Putin, ocupó “manu militari” la península de Crimea (que, no olvidemos, había sido “regalada” por Krushchev a su país, Ucrania, varios lustros antes), se han venido sucediendo escaramuzas y acciones bélicas en las fronteras entre las dos naciones, principalmente al nordeste de Ucrania, junto a las regiones de Donbass y Lugansk, no solamente ruso parlantes sino también culturalmente muy vinculadas desde antaño a Rusia.

Así, en la parte rusa se instaló una fuerza armada sin signos identificativos, pero con materiales de clara fabricación rusa, que comenzó a hostigar a las fuerzas ucranianas – más débiles y no demasiado bien dotadas— que  hacían como que defendían los lindes de la nación del Dniéper, creando casi continuamente incidentes armados y obligando a las arcas de Ucrania a un enorme gasto militar para tratar de contener lo que se anunciaba y es como un la amenaza y tal vez un claro intento de invasión por el vecino del norte, especialmente de los oblast de Lugansk y Donetsk.

En conflicto, la “sorda” guerra, fue reproduciéndose con bajas humanas para ambos lados, y daños materiales en la parte ucraniana, y hasta para terceros (no se olvide el derribo del avión de Malaysian Airlines abatido sobre territorio ucraniano por un misil de fabricación rusa lanzado en la región de Donbass), en una continua política de desgaste, que ha sucedido al derrocamiento del pro-comunista Viktor Yanukóvich, un sátrapa ucraniano “amigo” del vecino norteño, y que actualmente sigue refugiado en el país que fue de los zares.

Así, peor que mejor, han ido pasando los años y Putin, el peligroso “Maquiavelo” ex KGB soviético, ha seguido manteniendo la presión para intentar desangrar a lo que en su día fue la república socialista de Ucrania.

Mientras tanto, Crimea ha sido “colonizada” para

Rusia, creando un “sin vivir” a la población de origen ucraniano, aunque, eso sí, aumentando el disfrute para la opulencia rusa y ucraniana, que sigue disfrutando de la península el Mar Negro como hacía antaño, antes del regalo de Kruschef.

Los diferentes gobiernos de Kiev han ido sorteando la esquilmación de sus arcas en esa pseudo guerra sin fin, mientras imploraban  a las naciones democráticas y consolidadas de Occidente (entiéndase Unión Europea ,NATO y USA) su apoyo y presión a Rusia, no solamente para la utópica devolución de Crimea, sino especialmente para la protección y el cese de la real amenaza de las milicias pro-rusas que hostigan la paz en el este.

Sin resultado, claro, porque, amparándose en la galopante corrupción de Ucrania y en su falta de desarrollo económico, los occidentales han venido

dando “palmaditas en la espalda”, sin acciones concretas y efectivas, inclusive con la reunión en Minsk, Bielorrusia, en la que pareció establecerse un protocolo de pacificación que fue incumplido ya antes de crearse.

Y ahora, como Rusia, “lobo hambriento”, comprueba que Ucrania no solamente no mejora sus posiciones pre bélicas y económicas, sino que no acaba de lograr el decidido apoyo de los países que dicen ser sus aliados (pero en voz no muy alta), busca excusas de cualquier clase y calibre, llegando a amenazar de manera clara con que si Ucrania se integra en la NATO, o esta organización se involucra más activamente en defensa y beneficio del país ex soviético, invadirá las

regiones semi ocupadas por las guerrillas.

En fin, que Occidente se comporta con debilidad y titubeos frente a la calculada maniobra de Putin y con su debilidad brinda estímulos a éste para que siga programando lo que pretende: incorporar a Rusia las regiones que, más o menos, están ocupadas por las guerrillas que le son satélites, consolidando para siempre (si es que no lo hubiera logrado ya) la “reconquista” de Crimea.

Causa pena, sin duda, ver cómo el gobierno ucraniano trata de sobrevivir y sobreponerse a las amenazas que penden sobre el país, pero irrita y llega a indignar esa doblez acobardada de los países que dicen proteger.

No cabe duda de que en modo alguno es deseable una guerra en la zona de conflicto, pero tampoco es discutible que cuando el “lobo” comprueba que “las ovejas” están sin protección, maquina para atacar y devorar.

¡Qué le vamos a hacer! La relajación, el acomodamiento, el falso refugio en el pacifismo por parte de Occidente, está propiciando que, pese a quien pese, en poco tiempo el “lobo” Rusia y su dueño, el peligroso Putin, realicen una acción relámpago y den el mordisco que les interesa.

Porque el sueño de la “gran Rusia” cada vez se incremente más en el “futuro zar” Vladimir Putin, ansioso y obsesionado por extender sus “dominios” a

lo que fue el dominio de los zares, buena parte del cual aun conserva, pese aparentar falsas democracias. Que lo diga si no el régimen “autocrático” y dictatorial de Bielorrusia.

Me temo que va a repetirse lo del cuento de “Pedro y el lobo”, y que pese a tanto aviso de que el depredador va a llegar, como casi nadie repara en ello, al final el lobo cazador “se zampe” la oveja ucraniana.

 ¡Ojalá me equivoque!

“Preferiría la paz más injusta a la más justa de las guerras” Cicerón    (106 AC-43 AC) Escritor, orador y político romano.

SALVADOR DE PEDRO BUENDÍA

04 febrero 2019

Llorando por Venezuela: Un dictador acorralado y un nuevo dirigente sin más recursos que las declaraciones de los magnates de occidente. El drama de la tibieza contra la tiranía

“Si Bolívar volviera...
(03/02/2019, Ricardo Ruiz de la Serna, en “El Imparcial”)
“El próximo 15 de febrero se cumplirán 200 años del Segundo Congreso Constituyente de la República de Venezuela, en que nació la Gran Colombia y Simón Bolívar pronunció un famosísimo discurso que el periódico Correo del Orinoco difundió durante varias semanas. James Hamilton lo tradujo al inglés para su difusión en los Estados Unidos e Inglaterra. Durante una hora, el prócer expuso su proyecto político para los territorios que iban ganando para la independencia. La guerra aún no había terminado. Los realistas aún dominaban Coro y Maracaibo. Hacía pocos años que las clases populares habían apoyado al asturiano Boves y a sus llaneros contra los criollos. La dimensión de guerra civil que tuvieron las independencias americanas distaba de estar resuelta.
Aquel discurso de Bolívar advirtió del deseo que todo tirano tiene de un poder sin límites: «En el régimen absoluto el Poder autorizado no admite límites. La
voluntad del Déspota, es la Ley Suprema ejecutada arbitrariamente por los Subalternos que participan de la opresión organizada en razón de la Autoridad de que gozan». Se disculpará las mayúsculas del texto original, pero su sentido es inconfundible: allí donde el poder es ilimitado, la voluntad del tirano es ley suprema.
Esto es lo que lleva padeciendo décadas el pueblo venezolano.
En efecto, Maduro heredó de Hugo Chávez un aparato institucional y un proyecto político -lo que llamaron el “socialismo del siglo XXI”- que revestía de apariencia democrática un sistema diseñado para ejecutar la sola voluntad del presidente. Lejos de ser un sistema de controles y contrapesos, la Venezuela de Chávez y Maduro suprimió todo límite real al ejercicio del poder. Desde el control del papel y la clausura de medios de comunicación hasta la persecución a los opositores y la creación de milicias, no hubo ámbito de la vida política, económica, social o cultural que no se convirtiera en instrumento al servicio del chavismo. Esto lo heredó Maduro.
Así, las políticas emanadas del Foro de São Paulo se aplicaron sin compasión ni freno en la rica Venezuela, cuyos recursos nutrieron al régimen de los hermanos Castro en Cuba, al Ecuador de Rafael Correa, a la Bolivia de Evo Morales y a sus restantes aliados continentales y en ultramar. Veinte años después, el país se ha convertido en un refugio para la
narcoguerrilla colombiana, los terroristas de Hizbolá y la influencia iraní en todo el cono sur. Se trata de deslegitimar a Juan Guaidó señalando los apoyos que la oposición tiene en el exterior, pero quienes entregaron Venezuela a los extranjeros fueron Hugo Chávez y Nicolás Maduro.
Todo esto fue posible gracias a un formidable aparato de propaganda y a un sistema represivo policial organizado por los asesores cubanos que desembarcaron por centenares. Suele recordarse “Aló, presidente” -aquel programa televisivo que tantas risas desataba en Europa- pero uno debe ver hasta hoy “La hojilla”, del siniestro Mario Silva, que señala a los opositores y dicta las consignas que las juventudes chavistas y maduristas repiten. Si pueden aguantar las más de tres horas -a veces cuatro- que suele durar, no se pierdan “Con el mazo dando”, el espacio televisivo de Diosdado Cabello, a quien sólo La Habana pudo arrebatar el control del SEBIN, los servicios de inteligencia del régimen. Presenta el programa con un garrote de plástico sobre la mesa.
Los intentos de blanquear a Maduro en televisión están abocados al fracaso. Maduro resistirá en el poder lo que le permita el Ejército; no lo que decidan sus propagandistas. Las FARC y las milicias creadas en 2007 por Hugo Chávez no podrán sostenerlo en el poder si los militares deciden precipitar su caída. Ya han comenzado a producirse los primeros reconocimientos a Juan Guaidó en las fuerzas armadas. Primero fue el general de la Fuerza Aérea
Víctor Romero Meléndez. Hace pocas horas, se ha sumado el también general del Ejército del Aire Francisco Esteban Yáñez. La ayuda humanitaria solicitada por Guaidó para Venezuela está de camino. Puede que Maduro aún tarde en caer, pero resulta evidente que el chavismo-madurismo llega a su fin.
Durante todo este tiempo, Hubo Chávez y Nicolás Maduro trataron de instrumentalizar la figura de Simón Bolívar. Chávez llegó incluso a abrir su tumba en 2010. Los mismos que trataron de perpetuarse en el poder, sometieron a su propio pueblo al hambre, lo reprimieron, lo entregaron a la influencia castrista e hicieron de Venezuela un santuario del narcoterrorismo; esos mismos, digo, trataron de secuestrar la figura de Bolívar que hace ahora 200 años condenó la tiranía en Angostura. Cada vez que pronuncian el adjetivo “bolivariano”, mancillan una vez más su nombre. Cada vez que el SEBIN secuestra, tortura y mata, la memoria de Bolívar se revuelve.
Bolívar lucharía contra todo eso.
Si Bolívar viviera, alzaría un ejército contra los chavistas, los maduristas y sus amigos. Si él volviera, lucharía contra los castristas, los terroristas de Hizbolá y los narcos de las FARC. Si Bolívar cabalgase de nuevo, devolvería la libertad a una Venezuela oprimida por dos décadas de “socialismo del siglo XXI”.
Llega un momento en el que los acontecimientos de Venezuela no pueden dejarnos indiferentes. 
El histrionismo del camionero Maduro (gorila de aspecto, además), ha venido siendo tolerado por el mundo occidental y los países civilizados se han quitado las “gafas de ver”, para evitar cerciorarse del drama que viene viviendo ya demasiado tiempo el pueblo venezolano. 
El energúmeno presidente (todavía con el poder fáctico) de la nación caribeña,”más bruto que un arado” solemos decir en el argot español, ha querido seguir las malditas 
enseñanzas del también tirano Hugo Chavez, y, además de copiarle, lo ha hecho mal, arruinando la economía y la vida social de la antaño floreciente nación sudamericana. 
Con unas reservas de petróleo inmensas, con riquezas naturales que parecían inagotables, el gorila Maduro ha seguido echándose en los brazos de los dirigentes cubanos más dictadores todavía que los Castro, y estos le han esquilmado “a lo comunista” no solamente la riqueza nacional, sino algo mucho más grave y difícilmente recuperable: la honra nacional. 
Hemos visto cómo unas fuerzas policiales y militares sin recato ni ley detenían a quien se oponía a los abusos del dictador, cómo las revueltas sociales se traducían en cientos de ciudadanos muertos, cómo el energúmeno presidente inutilizaba por su capricho y
egoísmo el parlamento que fue elegido democráticamente, cómo no se hallan ni los alimentos ni los medicamentos esenciales, cómo los hospitales apenas pueden funcionar, por carencias totales…
En una palabra, Maduro y sus secuaces, que se han embolsado los millones que han querido, han abocado el país al caos, al deterioro, a la miseria. 
Y pese ello, los gobiernos democráticos del mundo aun han sido, y son, timoratos, y se han decidido a apoyar a Guaidó como presidente “interino”, para que convoque elecciones (¿con qué medios?) que devuelvan la vida democrática al país. 
En Venezuela casi todo lo oficial lleva el apellido de “bolivariano”, y la realidad es que de eso poco tiene, porque el tirano Maduro viene bloqueando cualquier intento de mejora y regeneración, ya que lo que intenta es perpetuarse en el poder. 
Claro, que a ello contribuyen, por un lado, las bravatas de insensatez de Trump, y de otro, la sibilina (como siempre) posición de Putin, quien desde su omnipotente poder en Rusia, se dedica a apoyar los focos de inestabilidad y de pobreza que van surgiendo en el mundo. 
Por todo ello, me lamento de que el versátil (y sin escrúpulos) Pedro Sánchez, se haya vuelto ahora falso paladín de la Unión Europea, y de que los miembros de ésta actúen con sordina.
En España reside más de un cuarto de millón de venezolanos, la mayoría huidos de la insufrible realidad social venezolana, y apenas si se les ha atendido más que cuando se han percatado los gobernantes que ayudándoles algo se podía conquistar mayoir prestigio electoral. 
Tibieza, mucha tibieza. 
Y ya lo rezaba el Apocalipsis: “Porque no eres ni frío ni caliente, te vomitaré de mi boca”
Pues ¡menudo futuro espera a España y a Europa con tanto líder medroso…
Ojalá no haya que “enterrar” pronto a Venezuela…
SALVADOR DE PEDRO BUENDÍA