Mostrando entradas con la etiqueta NATO. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta NATO. Mostrar todas las entradas

06 abril 2022

El drama bélico de Ucrania: Rusia sigue imponiendo su belicismo genocida mientras Occidente, la Unión Europea y la NATO se excusan y permiten la aniquilación con su cobarde negligencia.


“Excusatio non petita, acusatio manifestat” es un apotegma o aforismo jurídico que define perfectamente la doblez de quien dice no afectarle un problema que debería afrontar. O dicho en roman paladino: “La excusa no pedida manifiesta acusación”

Eso es lo que ha acontecido y parece que seguirá pasando con el problema de Ucrania y la agresión intolerable de Rusia.

La independencia de Ucrania fue muy bien vista por Europa, por Occidente, por la Unión Europea y la Alianza Atlántica, hasta el punto de que se empezó a prometer de manera poco meditada al gobierno de la recién nacida nación con ayudas, apoyos, amistades y un sinfín de estímulos más, sin reparar en que los oligarcas de la Unión Soviética que permanecían en Rusia y en la desgajada Ucrania seguían incrustados en la corrupción y en el dominio económico que les permitían continuar campando a sus anchas en la economía e inflar cada vez más sus bolsas fruto de la esquilmación de la neonata Ucrania.

De esta guisa, los primeros gobiernos de Ucrania, elegidos de manera aparentemente democrática, fueron permitiendo los usos y abusos (más bien estos) de los magnates oligarcas mientras los cantos de sirena que Europa les enviaba adormecían la visión realista de que se trataba de un país nuevo en el que todo estaba por hacer, si se quería alcanzar el standard del mundo occidental.

Por eso, cuando algún presidente como Leonid Kuchma (prorruso declarado) jugó la doble baraja de poner una vela a Europa y otra a su amada Rusia, Occidente propició y apoyó la presidencia de políticos de tendencia pro occidental como Viktor Yushchenko, quienes en su inmadurez no fueron capaces de controlar el río revuelto de una clase política en la que los oligarcas fueron moviendo a los ambiciosos lideres políticos, que todo lo empeñaron con tal de mandar y enriquecerse, aunque en nada beneficiaran al desarrollo de su nación.

Así, emergió la figura de la nefasta Yulia

Tymoshchenko, una avispada fémina que hizo todo lo que le venía en gana para auparse al poder, que casi logró, aunque se autodestruyó enfrentándose al líder que aparentemente apoyaba, Yúschennko, y a quien derribó de una u otra manera, y que fue envenenado (muy propio del estilo asesino de la extinta Unión Soviética) hasta que se aupó el valido de Rusia, el infausto Víktor Yanukóvich, que implantó una realidad política teledirigida desde Moscú y que le permitió convertirse en el sátrapa que puso “una vela a Dios y otra al diablo”, mientras disfrutaba de un estilo gobernante a lo soviético y que fue engordando su bolsa con una sistema apoyado por los oligarcas.

Hasta que Occidente, de una u otra manera, excitó al pueblo llano de Ucrania, pacífico y desde luego harto de situaciones bélicas, para que, aprovechando el “pucherazo” de unas elecciones presidenciales, forzara la huida del sátrapa.

Pero Yanukóvich y su aliado protector e inspirador, Putin, se conjuraron para recuperar el dominio esfumado, y comenzaron a elaborar el plan

conspirativo para, con el tiempo, hacerse de nuevo, y de manera efectiva, con el control de Ucrania.

De esta manera, las presidencias de Ucrania fueron desvelándose ineficaces y poco válidas, envueltas en la tela de araña de las promesas occidentales y de los sueños de una evolución económica que solamente fueron beneficiando a los magnates. Llegó Petro Poroshenko, un industrial de buena voluntad y luces escasas, que siguió haciéndolo peor, hasta el punto de que fue derrotado en las elecciones a la presidencia por un “payaso”, el actual presidente Volodimyr Zelensky, a quien el pueblo comenzó tomándose a chacota pero acabó apoyando, porque en su sencillez humorística había brindado a las gentes un hálito de esperanza.

Por eso, a los corruptos oligarcas ex soviéticos, tanto en Rusia como en Ucrania no les quedó más remedio que servirse de Putin, ambicioso y peligroso como el

que más, que urdió, como buen conspirador y espía, la invasión y apropiación de la península de Crimea y la siembra de un separatismo pro ruso en las regiones u oblasts de Donbass y Lugansk.

Occidente, la Unión Europea y la NATO, atónitos ante tamaña tropelía se limitaron a mirar hacia otro lado con la excusa de que no les afectaba, porque la Alianza Atlántica no tenía a Ucrania entre sus miembros (le había prometido integrarla) y la Unión Europea, cada vez más desunida, no acertaba con la tecla de crear con eficacia una armónica política con Ucrania, y que mientras los negocios fueran funcionando, mejor era no implicarse más.

Como en la cancioncilla de Pancho López, “lo que tenía que pasar, pasó”, y el oso soviético, alentado por sus dueños y por su principal controlador, decidió excusarse en que se sentía inseguro por la tendencia pro occidental de Zelensky, para, por sí y ante sí, en su prepotencia, lanzar un tremebundo ataque a Ucrania, en el que pervive actualmente.

Van pasando los días (ya son 40) y Rusia sigue haciendo casi “lo que le da la gana”, mejor dicho, lo que puede, dentro de lo que sabe hacer, y, eso sí, machaca a la población civil de Ucrania, vendiéndolo como “operación de limpieza” falsificada por

Occidente.

Pero no me negará el lector que mientras Rusia usa y abusa y mata civiles, jóvenes y viejos, les tortura y destroza sin escrúpulos, Occidente y los Estados Unidos de América, con la NATO y la Unión Europea, publican que se sienten conmovidos y que debe ponerse fin a tanto genocidio y replican mediante una serie de medidas más blandas que un merengue, que se refieren a temas económicos, y de eficiencia más que dudosa.

Así, los occidentales suministran armas de tapadillo y dicen que dan dinero, pero evitan hacer lo que procedería ante el genocidio.

¿Acaso hace falta el imposible permiso –por el veto de Rusia—de la ONU, para repeler con energía la barbarie humana que está destrozando una nación civilizada como Ucrania?

¿Acaso suministrar lanzagranadas y algunos carros de combate, más otras armas, no es implicarse en la guerra? ¿Para qué se utiliza el dinero que se dice enviar?

¿A qué se tiene miedo?

Tan meterse en la guerra es suministrar fusiles como dotar de aviones y armas más enérgicas a Ucrania, además de enviarle fondos que es de suponer llegan a su destino.

Está muy bien acoger a los refugiados y darles documentación y permiso de trabajo, brindándoles alimentos por un tiempo. ¿Y luego, qué?

Me planteo seriamente si lo que está haciendo Occidente a través de sus naciones y organizaciones que dicen estar espantadas y que prometen ayudar, no es sino engañarse (política de "avestruz") a sí misma, porque se es consciente del desequilibrio de potencia armamentística, pero hay miedo rayano en la cobardía a irritar al oso ruso.

Lo triste del caso es que ha aflorado la tendencia convenenciera de preservar el estado del bienestar, y dejar que Ucrania “se las ventile” en su casa, lejos de las nuestras.


Quede claro que no soy en modo alguno belicista, pero recuerdo que nos está pasando como al de la anécdota y dicho valencianos: Ser bueno es ser “bo”, y ¿qué es ser dos veces bueno…? Respóndase el propio lector.

Que Dios proteja a Ucrania y a sus buenas gentes. Si se fía ello solamente a los de "este lado" occidental, el drama humano seguirá y la injusticia bélica también.

“Actuar es fácil, pensar es difícil; actuar según se piensa es aún más difícil” Goethe (1749-1832) Poeta y dramaturgo alemán.

SALVADOR DE PEDRO BUENDÍA

11 marzo 2022

Ucrania: La atrocidad de Putin y sus secuaces evidencia las debilidades de la NATO y de la Unión Europea y alienta el genocidio del ejército ruso. ¡Que Dios salve a Ucrania!

Alcalde de Kiev en medio de la batalla
“Adela Cortina, ante la guerra de Ucrania: “No hemos aprendido nada del siglo XX”

Adela Cortina no tiene dudas: “Ante lo sufrido con autocracias y totalitarismos en el siglo XX, no nos ha servido de nada, no hemos aprendido nada”. 

La filósofa que acuñó el término ‘aporofobia’ compartió coloquio esta tarde con la viróloga Isabel Sola y la misionera Victoria Braquehais en el marco del II Congreso Iglesia y Sociedad Democrática que se celebra en Madrid bajo el lema ‘El mundo que viene’

“El pesimismo y el optimismo son un estado de ánimo”, especificó, para ir más allá: “Yo me identifico con la esperanza, que es una virtud ética que hay que construir, necesitamos razones para la esperanza”. Ante esta reflexión, el auditorio ovacionó a la pensadora, que puso en valor la fortaleza y resiliencia

del pueblo ucraniano, así como a los ciudadanos rusos que, sin ser mayoría en las calles “se la han jugado y están dispuestos a decir ‘no en mi nombre’ para que se masacre a un país pacífico”. “Nuestra esperanza está en esas personas que en cualquier lugar del mundo dicen ‘Esto no se pude permitir’”, rubricó.

Deseo de libertad e igualdad

La también catedrática de Ética de la Universidad de Valencia sentenció esperanzada que “en el corazón de todo hombre hay un deseo de libertad e igualdad que no puede ahogar un autócrata”.

A la vez que aplaudió la acogida a ciudadanos ucranianos, la reflexión de Cortina fue más allá: “Estamos acogiendo a los refugiados de Ucrania, pero extendámoslo porque hay otros refugiados y otros emigrantes”. “El tema de asilo y refugio -continuó- se está dando en todos los rincones de la Tierra. Y ya que hemos aprendido que hay que acoger

a los que vienen de Ucrania, acojamos a todos. Ahí están los seis millones que han huido de Venezuela. Los refugiados es un tema que hay que resolverlo globalmente”.

En esta misma línea, dejó caer que “es verdad que todos estamos en el mismo barco, pero aunque no estemos en el mismo barco, me importa la dignidad del otro”.

Mirada amplia

A Victoria Braquehais, la guerra de Ucrania le ha llevado a meditar sobre el rechazo a cualquier “invasión e imposición de unos sobre otros”, así como a proponer “una mirada más amplia sobre el valor de la persona humana, no solo el valor de la persona humana desde un punto de vista occidental”.

Desde ahí, la religiosa de la Pureza de María hizo un llamamiento para que no se mire de reojo a la realidad de los países del Sur, sino que se trabaje de la mano en materia de inversión, más aún tras lo vivido con la pandemia. “Necesitamos que la posibilidad de desarrollo llegue a todas partes, tanto en educación, en promoción de las mujeres como en investigación”, comentó la misionera desde su experiencia en Congo y Camerún.

(De la publicación “Vida nueva”, 11/03/2022)

...

En estos momentos trágicos y cruciales para la humanidad, para el mundo occidental y para la libertad y convivencia, mientras el "oso ruso" Putin, ciego y desatado, lanza sus tropas en agresión genocida contra Ucrania (como un modo aparente de preservar su dominio en lo que fue la extinta Unión Soviética, en una manera de consagrar su soberbia de liderazgo mundial y como la forma de manifestar que nada puede moverse en el mundo sin su control), mientras en Occidente los gobiernos y  los ciudadanos nos preguntamos por qué no se reacciona más enérgica y contundentemente ante tantas atrocidades, bueno es tomar en cuenta las palabras de la egregia filósofa valenciana, la doctora Cortina, en tanto mueven a la reflexión.

Bueno es ello, pero sin embargo, en mi opinión no basta con lucubrar sobre olvidos y carencias, por aquello del viejo refran de "a Dios rogando y con el mazo dando". 

Es impresionante e indignante, es aterrador cómo el monstruoso dictador ruso y sus fuerzas militares se ensañan con los civiles de una nación vecina que vivía en paz, que estaba medio indefensa y que en modo alguno provocaba la contienda, antes al contrario soportaba con estoicismo cómo las fuerzas de Putin, supuestamente emboscadas en milicias pro independentistas, le desgajaban la peninsula de Crimea y le mantenían en lucha feroz unas regiones próximas a Rusia. 

Pero resulta canallesco, alcanza grados de genocidio, de crimen de lesa humanidad, no solamente iniciar una guerra absolutamente injusta, sino también atentar sin el menor reparo contra civiles, en sus hospitales, escuelas ciudades, dondequiera que estén. 

Todas las personas de orden y muchas organizaciones y naciones han reaccionado contra las feroces acciones de guerra que los rusos han desatado, y se antoja blanda, de plastilina, la acción contra la destrucción ciega que se está ocasionando 

Podrá objetarse que para que Ucrania entre en la Unión Europea es necesario que se cumplan determinados requisitos de organización social y económica, desterrando epecialmente la corrupción. Podrá también aducirse que la NATO no debe intervenir porque Ucrania no es nación integrada en esa alianza y que se podría generar una guerra de peores consecuencias con eso que Rusia consideraría provocación.

¿Qué hacer, pues?

Muchos dirán que atacar ya, sin más; otros que las medidas de ahogamiento económico adoptadas irán minando la agresividad del oso ruso (¡atención! no lo parece por ahora),  mas la triste realidad es que se echa de menos una postura firme, enérgica, fundamentada, sin fisuras, que inclusive lleve hasta a acciones militares, para frenar la tropelía. 

Volvemos a aquello de que "los unos por los otros y la casa por barrer", y todas las porturas similares, que denotan que el hedonismo y la vida acomodaticia  están enraizadas en Occidente y enervan la capacidad de decisión y la aptitud para la reacción. 

El problema tal vez sea, salvando las distancias, cómo hallar la "piedra filosofal" de la solución eficaz y pacífica. 

Ahí queda mi comentario, con mi ruego y mi

esperanza de que, en medio de tanta catástrofe, el espíritu de la sensatez y de la concordia estabilice la vida en paz y en común. 

¡Que Dios salve a Ucrania! ¡Y al mundo occidental!

Porque, en verdad si lo han de hacer los dirigentes actuales, será inútil la esperanza

"Todos estamos en la cloaca, pero algunos estamos mirando a las estrellas"

Oscar Wilde (1854-1900) Dramaturgo y novelista irlandés.

SALVADOR DE PEDRO BUENDÍA

24 febrero 2022

¿Ya ha estallado la III guerra mundial? Putin la quiere, por encima de todo, como zar supremo de Rusia, aunque destruya Ucrania, ante las vacilaciones de Occidente. La fábula de los galgos y los podencos

 


GALGOS O PODENCOS. FABULA DE TOMAS DE IRIARTE

"LOS DOS CONEJOS

Por entre unas matas,
seguido de perros,
-no diré corría-,
volaba un conejo.

De su madriguera
salió un compañero,
y le dijo: “Tente,
amigo; ¿qué es esto?”

“¿ Qué ha de ser?” –responde-;
sin aliento llego...
Dos pícaros galgos
me vienen siguiendo.”

“Sí -replica el otro-,
por allí los veo...
Pero no son galgos.”
“¿Pues qué son?” “Podencos.”

“¿Qué? ¿Podencos dices?
Sí, como mi abuelo.
Galgos y muy galgos,
bien vistos los tengo.”

“Son podencos, vaya,
que no entiendes de eso.”
”Son galgos, te digo.”
”Digo que podencos.”

En esta disputa,
llegando los perros
pillan descuidados
a mis dos conejos.

Los que por cuestiones
de poco momento
dejan lo que importa,
llévense este ejemplo.”

 ...

“Putin lanza una intervención militar masiva contra Ucrania y amenaza a Occidente con una guerra nuclear

La aviación rusa bombardea objetivos en Kiev, Járkov, Jersón y otras ciudades ucranianas

Rafael M. Mañueco CORRESPONSAL EN MOSCÚ 24/02/2022 08:

Ucrania se moviliza para hacer frente a 200.000 soldados rusos

El presidente ruso, Vladímir Putin, ha lanzado un mensaje esta madrugada anunciando el comienzo de un ataque masivo de sus fuerzas armadas con Ucrania. Asegura que, «de conformidad con el Artículo 51 de la Carta de la ONU, con la aprobación del Consejo de la Federación –Cámara Alta rusa-, he decidido llevar a cabo una intervención militar especial». Según sus palabras, «lucharemos por la desmilitarización y la desnazificación de Ucrania. Nuestros planes no incluyen la ocupación de Ucrania.

No obligamos a nada a nadie».

«Quiero avisar a las fuerzas externas, no importa quién intente crear amenazas para Rusia, la respuesta será inmediata. Nadie debería tener ninguna duda de que un ataque directo a Rusia conducirá a la derrota y tendrá consecuencias nefastas para un agresor potencial», advierte Putin en su alocución en alusión directa al arsenal nuclear de su país.

Envía también un mensaje a las tropas ucranianas subrayando que «ustedes hicieron un juramento al pueblo, no a la junta, les insto a que depongan las armas de inmediato y se vayan a casa».

La radio Eco de Moscú y diversos medios de comunicación rusos muestran fotografías de fotos y vídeos de bombardeos aéreos en las afueras de Járkov, pero también en Kiev y Jersón. Según la prensa ucraniana, El entorno de la ciudad portuaria de Odessa está siendo invadida por fuerzas llegadas a bordo de un navío ruso de desembarco. Paralelamente, las fuerzas rebeldes del Donbass han iniciado una operación para arrebatar terreno al Ejército ucraniano más allá de la «línea de contacto», en las zonas hasta ahora bajo control de Kiev. El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, ha telefoneado a su homólogo estadounidense, Joe Biden, establecido el estado de guerra en el país y lanzado un mensaje a la ciudadanía.

Ataques en varias ciudades

Zelenski asegura que su país quiere la paz, pero ahora tendrá que hacer frente a la ofensiva. Ha condenado la destrucción por parte de Rusia de infraestructuras y puestos fronterizos. En efecto, según imágenes difundidas a través de las redes sociales, están siendo atacados numerosos aeropuertos a lo largo y ancho de Ucrania. Los guardafronteras ucranianos sostienen que la operación se está llevando también a cabo desde el territorio de Bielorrusia. La CNN ha mostrado tanques entrando en Ucrania desde Bielorrusia.

La inteligencia estadounidense ya venía advirtiendo desde hace semanas que Putin planeaba un ataque contra Ucrania. De nada han servido los esfuerzos diplomáticos y los numerosos encuentros a alto nivel de los últimos meses para evitar la actual catástrofe.

El lunes, el presidente ruso firmó un decreto reconociendo la independencia de las autoproclamadas repúblicas de Donetsk y Lugansk, ordenó a sus territorios el envío de «tropas de paz». Putin dijo ese día que «la Ucrania moderna fue creada en su totalidad por la Rusia bolchevique». Llamó a Lenin «autor y arquitecto de Ucrania» y recordó que el país vecino se vio entonces beneficiado por «regalos al nacionalismo ucraniano de territorios históricamente pertenecientes a Rusia» como, según él, el caso de Donbass, que fue «incorporado a Ucrania a empellones».

Después reiteró que la revuelta del Maidán, que culminó en febrero de 2014, fue un «golpe de Estado sangriento» orquestado por Occidente que, a su juicio, «no trajo la democracia» y denunció una vez más la amenaza que para Rusia supondría que Ucrania entrara a formar parte de la OTAN. Putin volvió a acusar a los dirigentes ucranianos de negarse a cumplir los acuerdos de Minsk y les acusó de crear la «crítica» situación reinante en el momento actual en Donbass por culpa de sus acciones armadas.

El martes, Putin ya advirtió que Donetsk y Lugansk deberán recuperar sus fronteras reales, no las que tienen actualmente según los acuerdos fallidos de Minsk. El diputado Alexánder Borodái, vicepresidente de uno de los comités parlamentarios y exprimer ministro de Donetsk, reconoció que en Ucrania hay «voluntarios rusos» desplegando «actividades de movilización, listos para defender a la población rusa

de Donetsk y Lugansk con las armas en la mano» como ya hicieron en Crimea y en el propio Donbass hace ocho años. Afirmó que la parte de Donbass en poder de Kiev «debe ser liberada» y anexionada a Rusia.

Los diputados de la Duma ratificaron el martes los acuerdos de «amistad, cooperación y asistencia mutua» con las autoproclamadas repúblicas de Donetsk y Lugansk recogidos en el decreto firmado por Putin y cuya principal componente es la militar. El acuerdo entre Rusia y las repúblicas autoproclamadas de Donbass contempla el despliegue de bases militares en sus territorios y el envío de efectivos y armas, explicó entonces el viceministro de Exteriores ruso, Andréi Rudenko. Así que, el Consejo de la Federación (Cámara Alta) autorizo a Putin a utilizar las Fuerzas Armadas rusas fuera del país.

(De “El Mundo”, 24/02/2022)

Se veía venir.

Y llegó.

Mientras la NATO y los países de Occidente, más USA, se dedicaban a advertir y a amenazar con “muy duras” sanciones  Rusia, en caso de ataque, Putin, heredero del más puro estilo soviético, ha ido “a la suya”. Y ha atacado a Ucrania.

Él dice que es una operación militar “especial”. ¡Y tanto! ¡Como que es la agresión al estado soberano de Ucrania, despreciando vidas humanas, economía y lo que sea necesario!

ES LA GUERRA

Durará más o menos, será más  menos dañina, pero es la guerra.

Las gentes se han ido a unos improvisados refugios, que más bien son unos sótanos mal equipados, y han arramblado con lo que han podido de alimentos.

Los aeropuertos y aeródromos están siendo destruidos.

Ojalá me equivoque, pero pronto será atacada Kiev, la capital, salvo que la discusión entre galgos y podencos en que se han sumido la NATO y Occidente


termine y se adopten medidas y eficaces contra tamaña agresión.

Puedo narrar muchas más cosas de esta guerra que ya ha comenzado, porque cuento con la información directa de mi esposa, de origen ucraniano, y de nuestro hijo, nuera y nietos, que aún viven en el centro de Ucrania, en torno a Kiev.

Están refugiados y huyendo cuando pueden.

Ojalá pronto se produzca la reacción que merecen Putin y su agresiva política rusa.

Mientras tanto, el mundo civilizado tiembla ante lo que parece el inicio de la III Guerra Mundial.

¿Pues no llega el cinico Putin a decir que pretende eliminar al estado nazi de Ucrania, cuando, precisamente su presidente, Vladymir Zhelenski, es de etnia judía?

“ Si vis pacem para bellum" era la máxima filosófica que desde los tiempos de Santo Tomás de Aquino regía en el mundo.

Eso no lo han hecho quienes tenían esa responsabilidad, y así nos está yendo a todos.

¡Que Dios proteja a Ucrania! Porque los magnates occidentales ni quieren ni saben hacerlo.

“Para hacer la paz se necesitan dos; pero para hacer la guerra basta con uno sólo” Arthur Neville Chamberlain (1869-1940) Político británico.

SALVADOR DE PEDRO BUENDÍA

22 febrero 2022

Ucrania: Su lenta descomposición mientras Occidente quiere y no puede ni sabe frenar la taimada avalancha desde Rusia. Lo que tenía que pasar, pasó…


“Putin reconoce a los territorios separatistas y despliega allí sus tropas  (
XAVIER COLÁS, Lunes, 21 febrero 2022 - 23:18)

El presidente ruso consigue con esta decisión dejar a Occidente descolocado y a Kiev ante el abismo de otro posible estallido del conflicto

Tal y como Occidente temía y no supo evitar, Rusia arrancó este lunes por la noche otro territorio a Ucrania. Vladimir Putin decidió romper la baraja y reconocer los territorios separatistas de Donetsk y Lugansk. Pone fin así a un proceso de paz en Ucrania que, aunque había logrado contener notablemente la sangría de muertes, no estaba ofreciendo a Moscú los réditos deseados. El líder ruso dio instrucciones para desplegar el ejército ruso en estos territorios rebeldes de Ucrania. Ordenó al Ministerio de Defensa ruso que envíe fuerzas "en misión de paz" a estas zonas de Donbass y también pidió a su ministro de Relaciones Exteriores que establezca relaciones diplomáticas con las Repúblicas Populares de Donetsk y Lugansk. Las medidas entraron en vigor de inmediato, dijo el Kremlin.

El canciller alemán, Olaf Scholz, acordó con su colega francés, Emmanuel Macron, y con el líder de EEUU, Joe Biden, que la decisión no quedaría sin respuesta, según informó la Cancillería. "Biden condenó enérgicamente la decisión del presidente ruso Putin de reconocer la "independencia" de las llamadas regiones DNR y LNR de Ucrania", en una llamada con el presidente de Ucrania, Volodimr Zelenskiy, dijo la Casa Blanca.

Los acuerdos de Minsk, firmados en 2015 cuando Ucrania estaba acorralada por los combatientes separatistas y las tropas rusas, concedían un mayor poder a los territorios sublevados, donde Rusia tiene más capacidad de influencia. Lo firmado entonces no se ha cumplido y Rusia ha dado una patada al tablero que deja a Occidente descolocado y a Kiev ante el abismo de otro posible estallido del conflicto.

En un amargo mensaje nocturno a la nación, Putin se quejó ante las cámaras del comportamiento hacia Rusia de la Ucrania postsoviética. Acusó a los ucranianos de haber robado el gas ruso en el pasado y de usar la energía para chantajear a Moscú, acusando a los sucesivos líderes de Ucrania de querer "toda las cosas buenas de Rusia sin ninguna obligación".

Durante una larga charla en un despacho con varias pantallas, dos banderas de Rusia y un enjambre de teléfonos analógicos, Putin volvió sobre uno de sus traumas recurrentes, afirmando que el colapso de la URSS fue un "robo" para Rusia.


"La seguridad de Ucrania puede amenazar la seguridad de Rusia", denunció Putin en un salto al presente al calibrar las posibilidades de Kiev de acceder a la OTAN: "Es una cuestión de tiempo, y los riesgos para Rusia surgirán de una manera decisiva, ataques relámpago y ataques preventivos". Putin calcula que los misiles tomahawk "podrían alcanzar Moscú en 35 minutos, y los hipersónicos en tres minutos". "Nos engañaron diciendo que no iban a ampliar la OTAN", denunció Putin.

La medida puede trastocar los esfuerzos diplomáticos. El ministro de Exteriores ruso, Serguei Lavrov, dijo por la mañana que planeaba reunirse con su homólogo norteamericano Antony Blinken en Ginebra el jueves y mencionó que hubo algunos avances en las conversaciones con Occidente sobre seguridad. Pero Blinken avisó de que cualquier reunión sería cancelada si Rusia invade. La tensión es máxima en esa zona gris donde rusos, ucranianos y separatistas se tocan.

El reconocimiento de estas repúblicas supone una anexión 'de facto' de los separatistas armados de Donetsk y Lugansk, cuya subsistencia queda ligada a Rusia. La pregunta es ahora qué otro resorte puede buscar Putin para seguir condicionando la política de Kiev, que para bien o para mal pierde esos territorios definitivamente. En realidad, Moscú lleva años succionando estos dos estados fallidos: circula el rublo y Rusia ya ofrece pasaportes a los residentes de las dos regiones. Moscú asegura que ahora hay 800.000 ciudadanos rusos allí. Si son atacados los defenderá con las armas.

La decisión de Putin culmina una jornada de tensión directa entre Moscú y Kiev. Rusia dijo que los saboteadores militares ucranianos intentaron ingresar al territorio ruso en vehículos armados y provocaron cinco muertos, una acusación que Kiev catalogó como "noticias falsas". Al caer la noche, una potente explosión sacudió el centro de Lugansk, una de las dos capitales separatistas.

DRAMA EN EL CONSEJO DE SEGURIDAD

Horas antes de firmar el decreto junto a los líderes separatistas, Putin había preparado a los rusos para una decisión que aparta más a Rusia de Occidente y de su vecina Ucrania. En una reunión televisada de su Consejo de Seguridad, que normalmente se celebra a puerta cerrada, Putin volvió sobre sus habituales demandas sobre Europa central, e insistió en que no es suficiente que Occidente diga que Ucrania no estaba lista para unirse a la OTAN en este momento. Uno a uno, fueron desfilando por delante de Putin sus principales colaboradores: jefes de los servicios de inteligencia, ministros y otros cargos ligados a los servicios de seguridad.

Como en una coreografía, cada uno fueron poniendo sobre la mesa los miedos, argumentos, teorías y reclamaciones que Putin y su entorno llevan supurando durante las últimas semanas de tensión con Occidente. Todos empujaron al presidente a dar este paso sin vuelta atrás. Y cuando uno de ellos dudó, fue reprendido por el propio Putin ante las cámaras. Fue el director del servicio de inteligencia exterior (SVR) de Rusia, Serguei Naryshkin, el el único que tropezó al decir su papel cuando dijo que Rusia debería dar a los socios la oportunidad de dialogar y luego, si se daba el caso, reconocer su independencia. Putin lo interrumpió y pidió que hablase claro, reclamando todo su apoyo. Naryshkin, confundido y tartamudeando, rectificó pasándose de frenada: apoyó la anexión de los territorios a Rusia. Putin le tuvo que regañar de nuevo: "No estamos hablando de eso":

El primer ministro, Mijail Mishustin, habló con su habitual llana sinceridad: "Llevamos muchos meses preparándonos para la posible adopción de la República Popular de Lugansk y la República Popular de Donetsk". Nikolai Patrushev, el secretario del Consejo de Seguridad agitó los miedos contra Occidente "su objetivo es la destrucción de Rusia" y clamó que "no es el pueblo de Ucrania el que organizó

esto. Están siendo atemorizados y obligados a tomar este camino". El Gobierno ruso lleva semanas tratando de apartar a la UE de la negociación y Patrushev corroboró: "El único país con el que necesitamos tener negociaciones es Estados Unidos".

El ministro de Defensa, Sergei Shoigu, fue más allá diciendo que Ucrania, que renunció a las armas nucleares después de la independencia de la Unión Soviética, tenía un "potencial nuclear" mayor que Irán o Corea del Norte, en clara referencia a las recientes peticiones del presidente ucraniano de revisar su estatus nuclear.

Tanto la UE como EEUU han anunciado sanciones. Biden firmará "pronto" una orden ejecutiva con sanciones económicas para las autoproclamadas repúblicas separatistas de Donetsk y Lugansk.

(“El Mundo”, 22/02/2022)

Tiempo ha, desde que la Rusia de Putin invadió sin obstáculos la península de Crimea ante la impotencia del gobierno de Ucrania y la falsa reacción (ineptitud) de Occidente, tiempo ha, repito, en que he venido pensando y diciendo que, tal como actuaba el sátrapa ruso y como (no) actuaban los países democráticos de Occidente, pronto o tarde Rusia seguiría expandiéndose hasta ir, poco a poco, adueñándose de territorios de Ucrania, probablemente con el ánimo de hacer propia la nación del Dniéper, que tanto dolor les causa desde que salió de la órbita de Moscú.

Bien cierto que Putin es chiquito, pero bien matón, y cual avezado jefe de espías soviético, ha ido planificando ante la incalificable lenidad de la NATO y la timorata observación de la Unión Europea, con más miedo que un ratón a un gato.

La gran verdad es que la nación ucraniana viene siendo una realidad prendida con alfileres, con dos partes bien diferenciadas cultural y económicamente, y en la que las semillas de la oligarquía rusa se han ido adueñando poco a poco de la realidad social y económica, protegiéndose con una galopante corrupción de todo orden, que ha generado el rechazo de Occidente y la indefensión de las clases ucranianas emergentes.

Los países occidentales no han querido saber casi nada de Ucrania, amparándose (es verdad en parte) en que las ayudas económicas se diluyen en manos de los remanentes jerarcas pro rusos, sembrantes de mafias poderosas, pero también es cierto que el monstruo de la Unión Europea (ella misma cuarteada) bastante está teniendo con sobrevivir.

Y mientras tanto, la faceta defensiva, que debería corresponder a la NATO, ha quedado abandonada en Ucrania, porque los dirigentes estadounidenses bastante tenían con escaparse de las guerras de

Afganistán y otros países, amén del miedo a pringarse en nuevos conflictos, máxime cuando algunos dirigentes (Trump el más señalado) han montado histéricos planteamientos de “América lo primero” (“América the first”).

Como además después de la cuasi pacífica invasión de Crimea, quedó sembrada la lucha en la zona oriental, sobre parte de las regiones u oblast de Donbass y Lugansk, los sucios negocios de los magnates de la venta de armas seguían prosperando y el país se sumergió en una lucha absurda de desgaste, que lo único que generó y ha generado ha sido miles de muertos.

En ese ambiente, comprobada por Putin la indudable debilidad de Occidente y la NATO para proteger a Ucrania, no le ha sido demasiado difícil planificar lo que ya está comenzando a ejecutar, cual es “recobrar”, como mínimo, las zonas de influencia rusa, en las que la lengua y las costumbres son menos occidentales.

Podría decirse que todo el territorio situado al norte del río Dniéper (y algo más) sigue estando en riesgo de que, paso a paso, año tras año, Rusia, con el zar Putin al frente, vaya quedándose lo que le interesa.

Causa pena, mucha pena; y causa irritación, mucha irritación, comprobar que Rusia hace lo que le da la gana porque le conviene; que Occidente amenaza con represalias que muchas veces dan risa; que el gobierno ucraniano quiere, pero no puede; y que en ese río revuelto los mafiosos oligarcas rusos y ucranianos consolidan su enorme negocio y amasan sus grandes fortunas, que expanden por todo el mundo.

El pueblo ucraniano pareció reaccionar cuando el desalmado y sinvergüenza de Víktor Yanukovich tuvo que salir huyendo cuando las manifestaciones del año 1994 le cercaron y le obligaron a escapar con los bolsillos bien forrados.

Pero quienes con el tinte de demócratas pro-occidentalista asumieron el control del país sucumbieron víctimas de sus propias ineptitudes y del poder de facto de las mafias oligárquicas, ya se vió que poco futuro podía tener Ucrania sin una real y efectiva incardinación en Occidente, que se solicitaba por el gobierno, pero que lastraban los magnates para que no mermara su control y poder.

Así ha llegado al momento presente y los augurios no pueden ser más sombríos, ya que Putin solamente se

Alea jacta es

detendrá cuando se enfrente a un poder igual o superior al suyo, con menos temores y mayor efectividad, y si las amenazas de sanciones muy duras se aplican, ya buscarán sus acólitos y sus organizaciones, amparadas en su enorme potencial económico,  la manera de sobrepasarlas.

No tengo la menor confianza en que la actual crisis evolucione para bien, sino todo lo contrario, porque, conociendo al pacífico, culto y sacrificado pueblo llano de Ucrania, se seguirá soportando, como durante tantos años de la URSS, la opresión social y económica.

En fin, que lo que tenía que pasar, pasó.

Mucho decir “¡Que viene el lobo!”, hasta que llegó de veras y todos quienes debieron tomar medidas se quedaron cacareando. Y los ucranianos sin plumas.

¡Que Dios bendiga a Ucrania!

¡Porque otras ayudas parecen inalcanzables!

“Preferiría la paz más injusta a la más justa de las guerras” Cicerón (106 AC-43 AC) Escritor, orador y político romano.

SALVADOR DE PEDRO BUENDÍA