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20 noviembre 2019

Esta España nuestra: A propósito de la sentencia sobre los EREs de Andalucía. ¿No presumía el PSOE de “cien años de honradez”?


“Editorial ABC (20/11/2019)

El mayor fraude de la democracia

La sentencia de los ERE obliga al PSOE y a Unidas Podemos a replantear los pactos de coalición que suscribieron la pasada semana
ABC no se equivocaba cuando al desvelar en exclusiva el fraude masivo de los ERE lo calificó como el caso de corrupción más grave de la democracia. Nunca dos dirigentes políticos que llegaron a ser presidentes de un partido, en este caso el PSOE, habían sido condenados, y nunca se había documentado con la crudeza con que lo hace la Audiencia de Sevilla un caso tan grosero de amiguismo, cuyo último fin era crear una red clientelar al servicio del PSOE. El cortijo en que el socialismo convirtió a Andalucía durante 34 años queda retratado en una sentencia que vuelve a demostrar la doble moral con que la izquierda mide la gravedad de las conductas, incluso del saqueo sistemático de dinero público.
Todo el peso de la ley. 
La condena de diecinueve antiguos altos cargos del
socialismo andaluz, entre ellos Manuel Chaves y José Antonio Griñán, por el desfalco sistematizado de 680 millones de euros, demuestra que su partido siempre mintió respecto a los ERE. Está probado que el PSOE los diseñó como coartada de una red clientelar ideada para perpetuar a los gobiernos socialistas en Andalucía. Por cuantía económica, por contumacia en el diseño de una estructura delictiva y por la consciente permisividad de la Junta andaluza, es el caso más serio de desfalco de las arcas públicas vivido en España. Las penas de prisión superiores a cinco años para Griñán y otros nueve antiguos altos cargos apuntan a que previsiblemente serán encarcelados en breve, lo que representa un durísimo golpe emocional para el PSOE. La evidencia es que


durante quince años se cebó un sistema organizado de corrupción, privilegios y abusos con el dinero público que el PSOE deberá llevar siempre en su conciencia, por más que trate de sacudirse cualquier responsabilidad. La trama de Filesa era, en comparación, un juego infantil.
El PSOE incurrió ayer en un ejercicio de cinismo. Pero su reacción no fue una sorpresa: silencio descriptible de Pedro Sánchez y derivación de responsabilidades al socialismo andaluz. El PSOE podrá alegar cuanto quiera, porque ni se condena al partido por financiación ilegal ni se juzgaba un enriquecimiento ilícito de sus dos expresidentes. Pero en nada se compadece esta reacción con el falaz discurso que Sánchez siempre mantuvo. Si otro partido, como el PP, incurre en conductas corruptas, bien merece una moción de censura, aunque su presidente fuese ajeno a esas prácticas. En cambio, si es el PSOE, lo hace por la causa del progresismo, comprometido con los derechos de los desempleados. Todo era una farsa, una burda mentira que el propio PSOE se encargó de normalizar en el Parlamento con partidas presupuestarias ad hoc para dar patente de legitimidad a un robo. El PSOE creó una red inmoral de nepotismo, sus dos presidentes y varios consejeros han sido condenados, se pervirtió el control de las subvenciones, se eludieron los más básicos sistemas de supervisión, se silenció a la Intervención del Estado, se repartieron millones a capricho -incluso para drogas y burdeles- y la Junta de Susana Díaz se confabuló para obstaculizar la labor judicial. Al menos, el PSOE no debería citar la palabra «honestidad» para proteger a los suyos. 
Pedro Sánchez no puede escurrir el bulto. Tampoco Pablo Iglesias y el resto de una izquierda política que ayer no sabía dónde esconderse con tal de no poner en jaque la gobernabilidad. Si Unidas Podemos tuviese un mínimo criterio de ética pública
no podría apoyar la investidura de Sánchez, obligado, por su parte, a repensar la estrategia que presentó a la sociedad como presunto abanderado de la ética y la regeneración. Pero es mucho pedir. Una vicepresidencia y varios ministerios bien valen un escorzo de hipocresía. Contra Rajoy, Iglesias sostenía en mayo de 2018, en referencia a la sentencia de la trama Gürtel, que no podía haber «delincuentes a los mandos del Gobierno». Si Rajoy -estigmatizado por una simple frase por un juez afín al PSOE- era entonces un «delincuente», también hoy lo es Sánchez.
El doble rasero de la izquierda y su pretendida superioridad moral son flagrantes. Da igual el importe defraudado y que un socialista delinca, porque siempre lo hace guiado por la buena fe. Pero los delitos de otros partidos son intrínsecamente más graves porque se miden por criterios ideológicos y de dogmatismo excluyente. Algo enfermizo empieza a anidar en la izquierda si ese es
el listón con el que medir un latrocinio como el de los ERE. La democracia no puede deglutir todas sus miserias bajo el prisma del «pensamiento único» que impone la izquierda. Cuando los tribunales cumplen su misión es porque la democracia responde. Pero el PSOE, que llegó a impulsar escraches contra la juez instructora, es responsable de una merma de la higiene democrática. Acorde con el rasero del PSOE, la sentencia debería inhabilitar a Sánchez para gobernar.”

«El que esté sin pecado, que le tire la primera piedra», relata el Evangelio (Juan 8,1-11)
Este pasaje bíblico nunca debieron olvidarlo los socialistas españoles, quienes, pese a debutar en la corrupción política con los casos “Filesa” y “Juan Guerra”, se erigieron en la opinión pública como los guardianes de la ortodoxia y honestidad en la política y en la gestión de la cosa pública, favorecidos sin duda por una serie de facinerosos que hicieron propio el dinero ajeno, como en algunos acontecidos de algunos “populares”, usando los fondos públicos para llenar su faltriquera. 
Y especialmente, el tahúr sinvergonzón de Pedro Sánchez aprovechó las condenas del caso “Gurtel” para orquestar una moción de censura contra Mariano Rajoy que, entre las dobleces de los independentistas (vascos incluidos) y la
pusilanimidad del líder gallego, propiciaron un gobierno socialista que nació “para unos días” y se ha perpetuado entre prórrogas y ardides torticeros. 
Mas reza el refrán que “a todo puerco le llega su San Martín” y no otra cosa ha acontecido con los aparentemente “virginales” chicos del puño y la rosa, porque se descubrió un decenio atrás y se ha confirmado ahora mediante una sentencia de casi dos mil folios, que en su manantial de votos (Andalucía) el hedor que desprendía la política provenía del continuo latrocinio de fondos públicos, destinados en apariencia a solventar y remediar carencias de empresas en crisis y angustias salariales de trabajadores en paro, pero que iban sirviendo para llenar las arcas de una buena “troupe” de golfos y mangantes, hasta pagándoles sus adicciones a drogas y sus juergas prostibularias. Todo ello, mientras los líderes responsables hacían como que miraban hacia otro lado, aunque bien sabían que su poder se cimentaba en la compra de voluntades con ese dinero suciamente distraído de su lícito y socialmente deseable destino.
En el interminable juicio (en el principal, porque aun resta por celebrar más de otros ciento cincuenta), nadie sabía nada de nada, pero bien se desvelaba a dónde había ido a parar el dinero, y los líderes (ex
ministros, consejeros autonómicos, altos cargos) ponían cara de extrañados y de ignorar, pese a que los encargados de la vigilancia contable les habían repetido que no se estaba actuando correctamente. Pero es que en Andalucía había una plaga de miopía. Y en Madrid, sede nacional, de interesado despiste. 
En fin, que ha llegado el “San Martín” de los socialistas, y ahí se ha desplegado la “letanía de los “aminoácidos” (“a mí no”)” y ninguno de los dirigentes se da por aludido, porque “eso aconteció en otros tiempos”, cuando ellos estaban dedicados a
otros menesteres.
Más de un político no socialista ha dicho, con ironía y con toda razón, que Pedro Sánchez debería “autopresentarse” una moción de censura, pero ello solo ha servido para la chirigota, porque, a buena hora ese truhan a quien soportamos presidiendo en funciones un “desgobierno”, va a darse por aludido, él, que va flotando cada vez más sobre el bien y el mal de nuestra nación, hasta el punto de que prescinde hasta de dar cuentas a la Corona, que, si pudiera, también haría propia, con tal de seguir en su Eldorado del Falcón, del lujo y de la vida regalada en palacios de todos los españoles.
El problema, el gran problema para todos nosotros es que éste, estos, que tiraron la primera piedra, han resultado tan “pecadores”, tan “chorizos”, como aquellos a quienes acusaban e insultaban.
¡Indignante que tacharan de ladrones a los contrincantes políticos cuando ellos mismos estaban, 
no libres de falta, sino más “pringados”
!El problema, el gran problema para todos nosotros es que éste, estos, que tiraron la primera piedra, han resultado tan “pecadores”, tan “chorizos”, como aquellos a quienes acusaban e insultaban.

¡Indignante que tacharan de ladrones a los contrincantes políticos cuando ellos mismos estaban, no libres de falta, sino más “pringados”!
Menos mal que parece que van a hacer una “pasada”catequística por las “Iglesias” (pontífice Pablo) en su nueva maniobra política. Pero ni aun así quedarán libres de su pecado: El cinismo con latrocinio.
“En el pasado, aquellos que locamente buscaron el poder cabalgando a lomo de un tigre acabaron dentro de él” (John F. Kennedy)
SALVADOR DE PEDRO BUENDÍA

11 noviembre 2019

El día después (de unas nuevas elecciones generales): Ni con Sánchez ni sin él tiene esta España remedio…

“Pedro Sánchez conduce a España al caos 
La repetición electoral del 10-N mantiene el país bloqueado con sólo dos opciones para la formación de Gobierno con el líder de PSOE al frente: abstención del PP o un nuevo 'Frankenstein'
(Por Antonio Sanchidrián en “Voz Populi”, 11/11/2019)
El autoplebiscito de Pedro Sánchez en busca de la aclamación ha desembocado en el desastre. Los españoles han vuelto a repartir las cartas, pero han escondido la llave para salir del laberinto. Dejaron un país prácticamente ingobernable, donde desaparece el centro y emerge con poderoso ímpetu la derecha más radical. Un país que va a necesitar aquello de lo que más carece -liderazgo y talento político- porque no hay visos de gobierno sólido a medio plazo. En España, a esta hora, no es descartable una tercera repetición electoral, ya sólo apta para adictos al caos.
El CIS de Tezanos naufraga: hinchó al PSOE y dio a Vox casi 40 escaños menos
El "brujo" que no fue tal
Las dos opciones de Sánchez: la fórmula Frankenstein o un pacto con el PP 
El 10-N no ha facilitado la vida a Sánchez. Al contrario: el nuevo escenario es endemoniado. Sólo hay dos opciones viables, tanto como remotas. Resumamos. A su izquierda, un 'Frankenstein' con Podemos en posición de fuerza e Iglesias loco por la coalición, perfume independentista y demasiadas piezas regionalistas. A su derecha, una abstención ¿alguien dijo ‘gran coalición’? de Pablo Casado, difícil a esta hora al menos con el candidato Sánchez como cabeza de cartel. Lo dicho. Un caos.
El PSOE se ha mantenido a duras penas, pero no hay motivos para darse la enhorabuena, porque todo va a ser más difícil para Sánchez. Se ha dejado un millón de votos por el camino, tres escaños sobre los 123 obtenidos el pasado 28 de abril. Ni siquiera salvó los muebles, pues los resultados están muy lejos de las expectativas que se manejaban en el laboratorio demoscópico de su gurú Iván Redondo. Soñaban los socialistas con 140 diputados, algo más quizás, pero una campaña errática y un soberano mejunje ideológico laminaron las opciones socialistas de mejorar su posición en las negociaciones. 
Todo con tal de permanecer
"Esta vez sí o sí vamos a conseguir un gobierno socialista", prometió Sánchez ante sus fieles en Ferraz
Así las cosas, es la suya una victoria pírrica, menor, que le obliga a buscar un gobierno en condiciones francamente peores que las conseguidas la pasada primavera. "Nuestro plan no es seguir ganando elecciones", dijo Sánchez en su comparecencia en la sede de Ferraz, donde llamó a la "generosidad y la responsabilidad" para desbloquear la situación política en España. "Esta vez sí o sí vamos a conseguir un gobierno progresista liderado por el Partido Socialista", prometió.
De Vox a Ciudadanos
Ha sido el resto del universo lo que se ha movido alrededor de Sánchez. Estos comicios serán recordados por el ascenso categórico de Vox, que protagoniza una contundente entrada en el nuevo Congreso en su lucha contra la "dictadura progre". La
La euforia a la española
formación de Santiago Abascal será tercera fuerza política con 52 escaños (28 más que en los pasados comicios), cumpliendo todos los augurios de las encuestas, y se antoja un factor clave en la próxima legislatura. Abascal avanzó que desde su nueva posición podrán recurrir las "leyes liberticidas que los otros partidos han dejado pasar" y ha añadido que no solo han logrado alterar el mapa político de España, sino protagonizar también un cambio cultural.
La potencia de la ultraderecha es un territorio desconocido para la democracia española. No fueron más que 800.000 votos más respecto al 28-A, pero extraordinariamente maximizados en los pequeños territorios -ganó las elecciones en Murcia y Ceuta-, donde Ciudadanos se dejó la existencia.
Los "malos resultados" deben ser asumidos "en primera persona por el líder", avisó Rivera.
Esa fue la otra clave de la noche: el batacazo formidable de Ciudadanos. La formación de Albert Rivera sí cumplió las pésimas expectativas: perdió la confianza de dos millones y medio de españoles, cede 47 escaños y se queda con 10, al límite mismo de la irrelevancia. Queda Ciudadanos herido de
Acabó cayendo
muerte, con Albert Rivera en una posición insostenible, tanto dentro como fuera de su partido. Los "malos resultados" deben ser asumidos "en primera persona por el líder", avisó Rivera. Las próximas horas prometen ser decisivas: Rivera se limitó y convocó a la Ejecutiva de su partido y con Congreso fundacional en un futuro aún sin determinar.
¿Gran coalición o 'Frankenstein'?
En ese escenario fue una noche relativamente tranquila para PP y Podemos, dos formaciones que acaso sí puedan sacar una lectura positiva. Los
populares han obtenido un resultado aparente que palidece ante la subida de Vox, que por la derecha ha sabido conectar mejor con el electorado desde posiciones duras. Pablo Casado ha logrado 88 escaños, 22 asientos más en el hemiciclo, una subida discreta y bastante más modesta de las euforias que se deslizaban en campaña, cuando se fantaseaba con el umbral de la centena.
Casado: "Ejerceremos nuestra responsabilidad. La pelota está en el tejado de Sánchez"
Presionado por la derecha por Vox, aunque consolidado en el centro-derecha moderado como única alternativa, el PP tiene la llave de la abstención para permitir un gobierno en solitario de Pedro Sánchez, algo que Casado zanjó en campaña con una
solemne negativa, pero que ayer no pareció tan rotunda. "Ejerceremos nuestra responsabilidad. La pelota está en el tejado de Sánchez", aseguró desde la sede de Génova.
Mientras se aguardan acontecimientos por la derecha, en la izquierda aguantó Podemos el envite del Más País de Íñigo Errejón. Lo suficiente para ser clave en caso de que Sánchez intente reeditar su Frankenstein. Y para pedir una coalición con fe e insistencia. En este caso, con las nuevas piezas sobre el tablero, no habrá paso atrás de Pablo Iglesias como sí hubo en verano, al menos en el inicio de las negociaciones. "Le he transmitido [a Sánchez] que lo que en abril era una oportunidad histórica ahora es una necesidad", dijo Iglesias, que lamentó que el 10N
haya reforzado "a una extrema derecha de las peores de Europa". La masa de votantes de Podemos permanece fiel y prácticamente  inalterable, un valor seguro que tendrá mucho peso en las próximas semanas con vistas a la hipotética negociación.
El desempeño en su estreno del partido de Errejón fue muy pobre. Más País se queda en dos escaños, más el aportado desde Valencia por Joan Baldoví. Un dato: Errejón ha obtenido en toda España casi los mismos votos que Carmena el pasado mayo solo en la Ayuntamiento de Madrid. El líder de la formación, que reconoció como "modestos" los resultados, se puso a disposición de Pedro Sánchez para evitar una tercera repetición electoral. "Es una obligación moral y una política entendernos para conformar un Gobierno", explicó.
Antisistemas en el Congreso
Por el lado del nacionalismo, el 10-N refuerza las posiciones de los independentistas en el hemiciclo. Después de unas semanas de alta tensión en Cataluña, los separatistas catalanes mantienen su
fuerza en términos de escaños, aunque con un reparto de fuerzas distinto. La entrada en escena de la CUP con dos parlamentarios se produce a costa de Esquerra, mientras que JxCat gana un diputado en el Congreso. También gana el nacionalismo vasco: tanto PNV como EH Bildu ganan un escaño respecto a las elecciones de abril.
Tanto catalanes como vascos, en diferentes formatos, se frotan ya las manos. Se sienten piezas importantes del Frankenstein que Sánchez debe armar si quiere formar gobierno por el ala progresista. La suma sólo con ellos no bastaría. El Congreso tiene nuevos inquilinos: vuelve el Bloque Nacionalista Galego e irrumpe Teruel Existe, la gran sorpresa electoral del 10-N.”

Confieso que me he venido resistiendo a escribir sobre el panorama que se ofrecía de cara a las elecciones parlamentarias generales que ayer se celebraron. 
Por una doble razón: Primeramente, no eran de prever grandes cambios en los reeditados comicios; y, además, porque era tal el cúmulo, el galimatías, de informaciones y sondeos manipulados, de declaraciones contradictorias de los mismos líderes, de bravatas sin sentido, que lo único prudente era esperar a que el pueblo hablase, si es que la “sordina” impuesta por unos y por otros, permitía colegir lo que el pueblo quería y votaba. 
Ahora ya ha pasado el “gran trance” de los comicios, y con los resultados “a cuestas”, al menos quien esto escribe puede explayarse en la sinceridad de expresar lo que opina de lo acontecido.
Vaya por delante que, parafraseando el refrán popular, estas re-elecciones del 10-N han hecho bueno el dicho de
¿Capaz de llorar?
“los unos por los otros, y la casa sin barrer”.
La verdad es que el trepador convenenciero de Sánchez en nada ha beneficiado a su partido, del que se ha venido sirviendo para mayor lustre personal, ser líder y disfrutar de sus status a cualquier precio, porque ha perjudicado más aun la credibilidad de su formación política y ha menguado, siquiera mínimamente, la representación parlamentaria.
Pero tampoco ha acaecido un triunfo señalado del segundo líder, el Casado dubitativo que llegó a soñar con igualar a su contendiente del puño y la rosa, y a este segundón habrá que recordarle y aplicarle
aquella fábula de Samaniego de “la zorra y las uvas”, porque intentó alcanzar las vides del triunfo señalado, pero no lo obtuvo porque (era lógico) estaban aún “verdes” para él. ¿Sería el verde de Vox?
Se ha llamado sorpresa al aumento de Vox, con unos líderes rotundos y vocingleros, que han ascendido hasta las mieles del tercer puesto gracias a sus absolutos planteamientos nada morigerados, y que han recibido el apoyo de tantas y tantas gentes ¡hartas! de las dobleces e ineptitudes egoístas de otras formaciones políticas. 
El fracaso ha presentado principalmente dos caras: De una parte, la formación morada de ese comunista aprovechado con apellido religioso, que hace suyo lo suyo y buena parte de lo ajeno; y de otra, la ”naranja” (en crisis hasta en su producción y comercialización agrícola), porque el “enteradillo” líder casi barbilampiño creyó que reinando algo en Cataluña se impondría en toda España, y quien, como no era ni frío ni caliente, fue vomitado de la “boca popular”, cual ya proclamaba el libro del Apocalipsis.
Y detrás hay una especie de “pelotón fraccionado” (usando el argot del ciclismo) en el que entran y salen los independentistas catalanes –entre ellos mismos en guerra— y los aviesos vascos del PNV, quienes con política de derechas (es su esencia) apoyan a la izquierda socialista; más un ramillete de variopintas formaciones, como el “Más Madrid”, de un Errejón que quiso y no pudo; y algunos más. 
Sí que me he congratular (y es lo único que me alegra, por positivo, de los comicios de ayer) de que la formación “Teruel existe” ha logrado
arañar un escaño de diputados y dos de senadores. 
Es algo increíble, pero elogiable, porque viene a representar la sincera eclosión de un pueblo –el turolense— cada vez más abandonado, pero siempre auténtico. 
Tal vez en esta satisfacción me pueda influir algo la realidad genética del pellizco de alma aragonesa (turolense, de Torrijo del Campo) que en mis propias
venas late, y que, caramba, por ello bien se de la laboriosidad y reciedumbre de los “mañicos” de los que formaba parte ilustre mi muy recordado padre.
Sentimentalismos aparte, no me sustraigo de la circunstancia coincidente de que en la tarde de hoy, en el Ateneo Mercantil de Valencia, el ilustre filósofo, Dr. Francisco Roger Garzón, va a dictar una conferencia sobre “España como problema”, según el injustamente olvidado científico, médico, historiador, académico, profesor y filósofo, Pedro Laín Entralgo, otro aragonés de pro, que bien diseccionó lo que acontecía en España y las razones de sus repetidas crisis políticas y convivenciales. 
Espero que el Dr. Roger nos ilustre con una segunda parte, ya de su autoría, sobre “España como solución”. 
Que falta hace. 
¡Ah! Y no se olvide…en las elecciones de ayer ganaron todos, según ellos mismos se dicen, pero…perdimos nosotros, perdió España, ¿perdió la democracia?….
SALVADOR DE PEDRO BUENDÍA
ÚLTIMA HORA.- Albert Rivera ha dimitido como Presidente de Ciudadanos y como diputado electo y dice que se retira de la política. ¿Amenazará con volver? 
S. de P.B.

27 junio 2016

Esta España nuestra: Tras las elecciones generales del 26J, el azul del PP elimina el rojo socialista y el morado de P(j)odemos.- La democracia del pueblo no paga ni las baladronadas ni los viajes a lo desconocido

“Después de Rajoy, Rajoy
La repetición de los comicios ha devuelto la vida al bipartidismo, hasta el extremo de que el 26-J reconoce la victoria holgada de Rajoy
El fracaso de Pablo Iglesias en la ambición del sorpasso y el embarazoso retroceso de Ciudadanos demuestra que las fuerzas del cambio han perdido su batalla contra los partidos tradicionales en apenas seis meses de retórica y de expectativa.
La repetición de los comicios ha devuelto la vida al bipartidismo, hasta el extremo de que el 26-J reconoce la victoria holgada de Mariano Rajoy y otorga a Pedro Sánchez el derecho a perseverar como timonel del Partido Socialista.
El problema es que semejantes evidencias no aportan claridad al conflicto de la investidura. Los números no alcanzan a una coalición de izquierdas. Y la tercera victoria consecutiva de Rajoy le ha dado razones para aferrarse a la Moncloa. Más aún considerando que la ventaja sobre el PSOE redondea los 52 diputados o teniendo en cuenta la mayoría absoluta de los populares en el Senado.
El bipartidismo ha ganado las elecciones, el bipartidismo tiene que resolver el galimatías de la investidura. La forma menos traumática se antoja la abstención de los socialistas. Sánchez asumiría el liderazgo de la oposición. Un papel ingrato si no fuera porque Iglesias pensaba arrebatárselo. Y porque le
consiente serenar su liderazgo entre los socialistas, vigilando como un gendarme la legislatura de Mariano Rajoy.
Ha superado Sánchez el porcentaje de votos respecto al 20D. Ha malogrado el sorpasso. Ha sobrepasado el trauma de la refundación que auguraban las encuestas. Ha neutralizado el sabotaje de las baronías. De hecho, la victoria del PP en Andalucía contradice que Susana Díaz pretenda ahora cruzar el Manzanares.
Sánchez ha sobrepasado una crisis existencial del socialismo. No porque haya resistido el empuje del PP, sino porque ha descarrilado el antagonismo de Iglesias. El líder de Podemos ha ganado la campaña electoral y ha perdido las elecciones.
¿Hasta dónde llegará ahora la autocrítica de Iglesias? ¿Será tan exigente consigo mismo como acostumbra a serlo con los demás? No le ha funcionado a Iglesias la absorción de IU. Le han funcionado todavía menos su papel transformista, sus incongruencias ideológicas, su dimensión providencial de socialdemócrata.
Queda constreñido ahora a convertirse en el costalero de Pedro Sánchez. Llevarlo a hombros a la Moncloa, aunque la hipótesis de un acuerdo parece
escasamente verosímil. Por la aritmética. Por el chantaje soberanista. Por la cal viva. Y porque Mariano Rajoy ha obtenido un resultado incontestable.
No cabe mayor escarmiento a las elecciones del cambio. La noche que iba a acabar con Rajoy y con Sánchez, ha sido la del crepúsculo de Iglesias y de Rivera.
(Rubén Amón, en “El País”, 27/06/2016)

Cuando en la tarde/noche de ayer las televisiones y emisoras de radio comenzaron a desgranar y a comentar los resultados de las encuestas de las diversas consultorías de análisis electoral, tuve el convencimiento de que, por lo que vaticinaban los sondeos, iba más o menos a repetirse el desequilibrado “equilibrio” electoral del 20D.
Y me equivoqué, como la mayoría de españoles y casi la totalidad de los comentaristas que se consideran expertos en la cosa de las urnas.
Conforme iba avanzando la noche, ocurría algo inesperado: subían los escaños para el PP, se mantenían los del PSOE, se reducían los de “P(j)odemos” y se derrumbaban los de Ciudadanos.
Parecía irreal e imposible, pero no lo era, hasta tal punto que cuando semejaba que el PP iba a superar en un poquito sus anteriores resultados, se dispararon las noticias de que subía en votos y logros, hasta alcanzar 14 escaños más que en la anterior convocatoria electoral.
.
Y al final resultó lo que la tendencia de los votos escrutados iba anticipando: Que el PSOE volvía a estamparse por causa de su falta de esencia, y perdía aún más escaños, bien que siempre por encima de su ”enemigo atávico”, los podemitas.
Que “P(j)odemos” comenzaba a experimentar las hieles de la falta de aceptación social, reduciendo sus votantes, bien que maquillando su resultado final por la agregación de una Izquierda Unida moribunda que en nada le ha ayudado.
Y los Ciudadanos, acababan quedándose en esa tierra de nadie, limbo político, que es perder escaños y resultar mucho menos transcendentes, especialmente por su tibieza política, queriendo ser de centro pero apoyando a la pseudo-izquierda decrépita (léase PSOE).
En conclusión: Ganó Rajoy; ganó el PP, contra pronóstico y contra encuestas; se hundió un poquito más el PSOE; mermaron los podemitas; y se quedaron en tierra de nadie los del “niño vacío” que es Albert Rivera.
Los resultados no es que me sorprendieran; es que sorprendieron hasta al más avezado analista político.
¿Por qué?
La razón es bien simple: Todos hemos querido convertirnos en oráculos del devenir político español y muy pocos hemos parado mientes en la realidad de lo que acontece, que es lo que percibe hasta el pueblo más llano. Ahí es nada que el líder socialista se dedique a las baladronadas y a decir que aspira a ser presidente del Gobierno, cuando está carente de apoyos, con una suficiencia falsa y provocativa y la manipuladora “sultana de Andalucía”, la folklórica Susanita Díaz, no desaproveche ocasión para darle un buen corte de pelo… y de otras cosas.
En sus nervios, Pedrito Sánchez se dedica a llamar a
todos los que puede corruptos e inútiles, vetar a su gusto y conveniencia, sin reparar en que es el artífice de que su partido (corruptor oficial y judicial en Andalucía) pierda escaños como aceite un motor un coche averiado.
Los de “P(j)odemos” han tenido al menos la pseudo decencia, con orígenes populistas, de aceptar su fracaso (ellos lo llaman “falta de éxito) y de reconocerse defraudados, en claro ejercicio de demagogia  neo-comunista.
Ciudadanos se ha dado un nuevo tortazo, porque había venido jugando a no ser frío ni caliente y, cual dice el refrán , encendieron “una vela a Dios y otra al diablo”; y al final, se les apagaron las velas y se quedaron a oscuras, con el veinte por ciento de escaños menos y con una faz entre abobada y sorprendida.
No querían a Rajoy, y prometieron no apoyarle nunca; ahora simplemente dicen que “Habrá que hablar”.
Así pues, todos y cada uno de nosotros acabamos de recibir una sabia lección, inesperada lección, de las urnas: Es mejor ser coherente con uno mismo y con las propias ideas, a pesar de los defectos y fallos, que pretender crecimientos sin sentido y basados solamente en la descalificación y en el revanchismo.
Pedro Sánchez juró, por así decirlo, “odio eterno” al PP y a Rajoy. Y mucho me temo que sus propios congéneres le darán una “patada en el culo”.
He leído en las redes sociales que algunos ciudadanos simplones y populistas de bastante pacotilla se lamentan de que vuelven los corruptos, creyendo que los podemitas encarnan la redención. No lo creo, pero menos lo justifica que otros iguales o  peores se hallen ya instalados en el poder municipal y autonómico  los iconoclastas de los Compromís, Mareas, En Comú (“meona” Aída Colau incluida), con el apoyo, narcisista por demás, de los niños el “niñito” Rivera, que, por no ser ni frío ni caliente” será vomitado del mapa político, si parafraseamos el Apocalipsis.
Ahora, pues, a esperar esa liturgia interminable, pero necesaria, de las consultas del Rey, de las declaraciones variopintas de unos y de otros, de las convocatorias del Parlamento, de los votos sesgados, de esa “antigua farsa” benaventiana que es la política española.
Por el momento, la conclusión queda indicada al principio: Después de Rajoy, más Rajoy. 
Y el mapa de España, como la muñequita de la canción, “vestido de azul”.
Con perdón de ilusos y de los amantes de lo utópico, que siguen abundando.
“La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás”.- Winston Churchill (1874-1965) Político británico.
SALVADOR DE PEDRO BUENDÍA

02 junio 2016

Esta España nuestra: El acusador –socialista—acusado. “A cada cerdo le llega su San Martín”

¿Cuál es el origen de la expresión ‘A todo cerdo le llega su San Martín’?
(Alfred López 17 de noviembre de 2014)
Desde hace muchos siglos se tenía el convencimiento de que la mejor fecha para realizar la matanza del cerdo era alrededor de la festividad de
San Martín de Tours (11 de noviembre), debido a que era habitual que durante los días anteriores y posteriores se diera un curioso episodio atmosférico por el cual las temperaturas subían unos cuantos grados y daba la sensación de estar disfrutando de un veranillo, nombre que se le da a este tipo de situaciones cuando ocurre en fechas no estivales.
La semana de San Martín, previa a la llegada de los días de más frío y las nevada, era la elegida como perfecta para realizar el sacrificio del cerdo, del cual se sacarían un buen puñado de provisiones alimentarias en forma de carne y embutidos para pasar todo el invierno y gran parte del año, así como para poder comerciar en los mercados.
El cerdo era un animal concebido para el engorde y posterior matanza, por lo que de forma natural nació la expresión «a todo cerdo le llega su San Martín», de la que no se tiene una constancia de cuál fue la fecha exacta en la que se originó, pero existen múltiples escritos en las que aparece. Uno de
ellos es en la obra de Francisco de Quevedo La vida del Buscón, publicada en 1626, en la que ya aparece en la forma de «a cada puerco le viene su San Martín»:
–    ¡Vive Dios! –dijo el corchete–, que se lo pagué yo sobrado a Lobrezno en Murcia, porque iba el borrico que me remedaba el paso de la tortuga, y el bellaco me los asentó de manera que no se levantaron sino ronchas.
Y el portero, concomiéndose, dijo:
–    Con virgo están mis espaldas.
–    A cada puerco le viene su San Martín –dijo el demandador
.
–   
De eso me puedo alabar yo –dijo mi buen tío– entre cuantos manejan la zurriaga, que, al que se me encomienda, hago lo que debo. Sesenta me dieron los de hoy, y llevaron unos azotes de amigo, con penca sencilla.
Y relacionado con la matanza del cerdo, podemos encontrar que de ahí surgen otras expresiones como «a quien no mata puerco, no le dan morcilla» recogida en 1627 en el Vocabulario de refranes y frases proverbiales de Gonzalo Correas."

"Con lo de los ERE, Pedro Sánchez no tiene lección alguna que dar a nadie"
(El Mundo, 02 de junio de 2016)
Victoria Prego, en El Mundo, constata que la decisión del juez de mandar al banquillo a los expresidentes andaluces Manuel Chaves y José Antoni Griñón le revienta por los cuatro costados el discurso contra la corrupción que con tanto esmero estaba construyendo Pedro Sánchez como arma arrojadiza contra el PP de los Bárcenas, Rato o Granados:
Si antes lo tenía difícil, ahora las cosas se le han puesto más cuesta arriba si cabe. Pedro Sánchez se acaba de quedar sin argumentos para lanzar a la cara del PP sus habituales acusaciones de corrupción, que han sido la base a la que se ha estado encaramando todos estos meses para apuntalar su negativa cerrada a permitir, por una vía o por otra, que el partido ganador de las elecciones pudiera gobernar.
Nada de lo ocurrido ayer permite pensar que el líder del PSOE vaya a cambiar de posición en el futuro, pero va a tener mucho más difícil el justificar públicamente ese empecinarse en no hablar con Mariano Rajoy, ni siquiera para intentar negociar un acuerdo de reformas necesarias si, como se prevé, el PP le gana por varios cuerpos el 26 de junio.
Detalla que:
El procesamiento de Chaves y Griñán, además del de otros 24 altos cargos de la Junta de Andalucía, es un golpe mortal al Partido Socialista en un momento en el que esta formación intenta, sin mucho éxito por
cierto, hacerse con un perfil identificable y sólido que le distinga de otros partidos presentes en la contienda electoral.
En pleno impacto por la noticia del encausamiento de dos de los presidentes del partido, vale de muy poco el pobrísimo argumento esgrimido ayer por un noqueado secretario general del PSOE: «Yo soy un político limpio».
Eso no basta, del mismo modo que no bastará demostrar que tanto Chaves como Griñán no se embolsaron personalmente ni un euro de los más de mil millones que fueron defraudados a las arcas públicas porque, como explica el juez en el caso de Griñán, para cometer un delito de malversación no se necesita el enriquecimiento personal del autor, sino su conocimiento y su pasividad ante el uso y abuso fraudulento por parte de terceros del dinero de todos.
Y sentencia:
Y en el caso de Pedro Sánchez no basta que él sea un político «limpio» porque de lo que se trata es de juzgar, no en los tribunales sino ante la opinión pública, cómo de «limpio» es y ha sido su partido. Y en este campo no tiene nada que enseñar y no tiene lección alguna que dar a nadie. Porque el fraude de los ERE se ha venido manteniendo durante más de 10 años en una tierra gobernada en exclusiva por el Partido Socialista desde el nacimiento de la democracia y el argumento de que esto fue cosa de «cuatro golfos», que ha sido la versión oficial del PSOE hasta ayer mismo, ha caído por tierra con el auto del juez Álvaro Martín. Del mismo modo que no sirve el intento de exculpación de lo perpetrado bajo el pretexto de que,
salvo unos pocos que se beneficiaron desmesuradamente de este mal uso de los fondos públicos, el resto de lo defraudado se repartió entre miles de beneficiarios, es decir, que era «dinero p'al pueblo». Porque lo que se buscó con ese mecanismo arbitrario y delictivo fue comprar la fidelidad al partido dadivoso de ese pueblo a base de regarlo con dinero irregular. El asunto no hay por dónde cogerlo y el PP se esforzará para que pese como un plomo en la campaña de los socialistas.”
Recuerdo mis tiempos de adolescencia, cuando en el colegio en el que estudiaba bachillerato se hizo popular la cancioncilla sobre Pancho López, que en uno de sus estribillos rezada que “y lo que tenía que pasar…pasó”.
Pues no otra cosa le ha acontecido al partido socialista y a su lenguaraz, chulesco y vacío líder, Pedro Sánchez, que viene valiéndose de la doblez y la falsedad para manipular la opinión pública, creyéndose (como la avestruz) que encarna las esencias de la regeneración democrática, cuando simplemente ofrece la vaciedad de un sistema de partido que vive de glorias pasadas y que pide a voces un barrido total, para que lo re-orienten nuevos líderes.
No pretendo hacer leña del árbol caído, que ya bastante aguanta (y más que habrá que soportar cuando en las próximas elecciones generales –vaticino— se lleve el gran batacazo, y hasta pueda ser superado por los podemitas) pero la empecinada realidad de la vida, y más de la vida política, le ha mandado el aviso letal de que ha de presumir menos de limpieza y acomodarse más al diario acontecer.
Es cierto que el tal Sánchez, agarrado a sus falsas posibilidades de ser presidente del gobierno en España (¡cielos, qué horror!, que diría el castizo), parece no enterarse de que ese partido que dice liderar, aunque en precario, porque le están sus congéneres dejándole consumirse en sus voluntarismos irracionales, bastante hará con sobrevivir.
Ahora llega el inmenso fraude de los EREs andaluces, que por mucho que disimulen Sánchez y la “falsona”  populachera de Susana Díaz, es de una gravedad extrema y denota no solamente la corrupción que es
capaz de instaurar el PSOE sino de cómo se puede durante décadas “secuestrar” y al final comprar el voto mediante inyecciones de dinero (sobornos genéricos, en fin).
Dicen los líderes que ello no afecta ni al PSOE ni a los dirigentes actuales, porque fue producto de unos cuantos golfos, pero eso nadie se lo cree, ya que las siglas y la organización siguen siendo las mismas, y quienes ahora mandan llevan mucho tiempo tratando de disimular lo que no han sido capaces de abortar y tal vez han alentado desde que llegaron al control de la organización y del gobierno andaluz.
Y así, después de haber martirizado (y con bastante razón) a los del Partido Popular, mientras le crecían los escándalos de corrupción como las setas en
otoño, resulta ahora de que, por fin, tras cinco años de investigación judicial (cuándo será rápida y efectiva la Justicia en esta España nuestra?), queda declarado que debe juzgarse a quienes fueron, ni más ni menos, que los líderes en Andalucía del proyecto socialista en cuyo decurso se usó, abusó e institucionalizó el fraude a las arcas del Estado español.
Todos los dirigentes socialistas en el poder huyen de la quema, pero olvidan que ellos se convirtieron en “martillos de herejes” de lo que otros partidos hicieron, olvidando la “viga en ojo propio”.
Sí; a cada cerdo le arriba su San Martín, como reza el dicho popular que al principio queda analizado.
Y cuando más gordo está el cerdo, más espectacular es su fenecimiento.
No piense el lector que me solazo con todas estas
desgracias del PSOE, que bien consta en este blog la crítica a la inasumible conducta de muchos líderes del Partido Popular y de la corrupción que se instauró bajo su poder.
Pero no puedo menos que recordar que “el que a hierro mata a hiero muere”, según el refrán, o, de otra manera, que, cual en el Evangelio se instruye, “quien esté libre de pecado, que lace la primera piedra”.
¿Efectos de este cataclismo para el PSOE? Más desilusión en la ciudadanía. Incremento notable en
los “rebeldes” y descontentos, que se irán hacia "P(j)odemos” y sus cachorros de Izquierda Unida, buscando más que construir, protestar.
Y el PP, casi sigue como Don Tancredo, pensando en que ganará en las inminentes elecciones y se aliará con Ciudadanos; vana esperanza, porque el grupito de Albert Rivera está más despistado que un pulpo en un garaje y es tan tibio, que será capaz de aliarse hasta con su antítesis, con tal de sacar pecho y hacerse notar. 
Flaco panorama para esta España nuestra.
Y no se olvide que el “San Martín” que ha de arribar a los actuales políticos a quienes más vas a afectar es a los sufridos españoles de a pie, como nosotros mismos.
¡Valhame Deus!, Válgame Dios!”, es típica expresión
portuguesa ante los problemas grandes y de difícil solución.
Aquí, necesitamos que Dios nos valga muchas veces…
"Negar un hecho es lo más fácil del mundo. Mucha gente lo hace, pero el hecho sigue siendo un hecho" Isaac Asimov (1920-1992) Escritor y bioquímico estadounidense

SALVADOR DE PEDRO BUENDÍA