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06 julio 2015

Grecia y el referéndum sobre su rescate: Sorpresa ante el resultado de una consulta manipulada.- “A buenas horas mangas verdes”


“Chamberlain ha fracasado en Grecia 
El referéndum organizado ayer por Alexis Tsipras y el gobierno que preside, nucleado en torno a la formación política Izquierda Radical (Syriza), ha sido un despropósito desde todos los puntos de vista. Jurídicamente, está viciado por la apresurada reforma de la legislación plebiscitaria una vez convocada la consulta, así como por un proceso de campaña 'exprés' que, como ha denunciado el Consejo de Europa, no alcanza a satisfacer los más elementales estándares internacionales. Tal vez por ello no se haya habilitado la presencia organizada de observadores internacionales. Políticamente, la compleja, extensa y difícilmente comprensible pregunta planteada a los griegos por el poder ejecutivo hacía referencia a la aceptación o rechazo de una propuesta europea ya expirada, pues había desaparecido el martes a las doce de la noche al confirmarse el impago de Atenas.
Lo que hubo ayer en Grecia no fue un referéndum sobre el rescate y sus consecuencias. Fue, sobre todo, un plebiscito sobre Tsipras, Varoufakis y Syriza a los seis meses de su elección. Y con el apoyo de tan dispares y preocupantes aliados como los comunistas, la extrema derecha nazi y los ultranacionalistas conservadores, el órdago de Syriza ha cosechado un gran éxito demostrando que, en realidad, no hay izquierda ni derecha. Lo que hay es una casta estatista convencional (Pasok y Nea Demokratia en Grecia, el PPSOE en España) y una nueva casta más estatista todavía, la de Syriza y sus
aliados nacionales e internacionales desde el Frente Nacional francés o el ultra español Saénz de Ynestrillas hasta los restos de la izquierda convencional tipo IU que, a regañadientes, se van subiendo a la grupa de este nuevo caballo ganador, encarnada aquí por Podemos.

Ahora Europa sólo tiene un camino: actuar por fin con la firmeza ante el único gobierno neoestalinista de Europa. No sirve reproducir los errores de Neville Chamberlain frente a Hitler

Ahora, Europa sólo tiene un camino sensato, y es actuar por fin con la firmeza que le ha faltado desde que Alexis Tsipras jurara su cargo el pasado 26 de enero. Ante el único gobierno neoestalinista de Europa no sirve reproducir los errores de Neville Chamberlain frente a Hitler. La política de apaciguamiento fue un error ante la Alemania nazi, lo está siendo ante la Rusia de Putin y no puede durar un día más ante el chantaje de Syriza a los contribuyentes del resto de Europa. Se suele oponer a este punto de vista el necesario respeto a la decisión democrática de los griegos, pero es que ambas cuestiones
son perfectamente compatibles. Los griegos están en su derecho de suicidarse en las urnas, pero no de extorsionar al resto de los europeos. Grecia, que entró con embustes en el euro, debe abandonar ya la eurozona y arrostrar las consecuencias económicas y políticas de sus decisiones, que pueden ser legítimas y democráticas, y a la vez profundamente desacertadas. Los griegos, pese a lo discutible del referéndum, han escogido a sabiendas de lo que podría ocurrir si abofeteaban a sus socios mordiendo la mano que, durante demasiado tiempo, les ha dado de comer a costa de los impuestos de todo un continente. 

El resto de Europa debe aislar al paciente cero y contener la infección con un cordón sanitario en torno a Grecia, o mañana tendremos una epidemia. Eso en lo político. Pero, al mismo tiempo, en lo económico, es necesaria una reflexión profunda sobre el papel desastroso del sistema de organismos financieros multilaterales y banca central. Estos entes de planificación centralizada y politizada de la economía, impropios de una sociedad y un mercado realmente libres, estrangulan la actividad manipulando a su conveniencia el valor del dinero, la masa monetaria, el alcance del crédito y el endeudamiento público y privado. El problema no es euro o dracma, euro o peseta, el problema es la calidad y el respaldo de la moneda. El dinero es demasiado importante para dejarlo en manos de políticos y burócratas. Nos hemos acostumbrado a la nefasta práctica keynesiana del endeudamiento insostenible. Pero frente a ello no se puede simplemente impagar y pretender que los mismos sigan financiando eternamente al moroso. El camino sensato ante el exceso de endeudamiento es reducir el gasto estatal para amortizar deuda existente sin incurrir en deuda nueva, y eso, evidentemente, requiere políticas de austeridad que no gustan a los yonquis del dinero ajeno.

Como Tsipras se salga con la suya y haga temblar a los pusilánimes
de Bruselas, el efecto dominó puede ser devastador para buena parte del continente

Hay que pasar página respecto a Grecia. A medio plazo, su salida del euro y su imposibilidad de financiarse en el exterior tendrán las consecuencias que tengan que tener, incluyendo una posible salida de la Unión Europea y, tal vez, su alianza geopolítica con Rusia. Un escenario así puede gustar más o menos, pero el opuesto es mucho peor. Como Tsipras se salga con la suya y el referéndum de cartón piedra haga temblar a los pusilánimes de Bruselas, el efecto dominó puede ser devastador para buena parte del continente. Por el bien de toda Europa, hay que desterrar de una vez por todas las estrategias Chamberlain, porque ha vuelto a fracasar. Esta vez, en Grecia.”

(Juan Pina en “Voz populi”, 6/07/2015)
No deja de sorprender la clara resultancia del pseudo-referendum de Grecia.

La mejor demostración es que ni el más pesimista de los observadores europeos se había atrevido a pronosticar una diferencia de veinte puntos en los resultados.

No quiero adentrarme en el proceloso mar de las ilegalidades en la convocatoria del referéndum, ni en la sospecha que concitaba la artificiosa enunciación de las preguntas, ni en la manipulación política que Tsipras y los suyos hicieron del pueblo griego.

La realidad es que, con más o menos irregularidades o defectos, ha quedado claro que el pueblo griego lo que no quiere de verdad es retornar a políticas pasadas y echa mano de un mal entendido orgullo nacional para creer que proclama al votar “no” que rechaza injerencias de la Unión Europea, del Fondo Monetario Internacional y del Banco Central Europeo.

El refranero español, tan rico, ofrece aquel dicho de que “a buenas horas, mangas verdes”, referido a aquella fuerza de intervención parapolicial que ideó una monarquía del siglo XVIII, para intervenir en las revueltas callejeras (y que se distinguía por la mangas verdes en los uniformes de los agentes), cuya fuerza policial casi siempre llegaba tarde, cuando ya se había disuelto la algarada.

Pues aplíquese el dicho a la actuación, que se dice coordinada y no lo es, de esa Unión Europea y sus adláteres económicos, que ha sido
una repetición de vacilaciones, propuestas y contrapropuestas en ocasiones contradictorias, advertencias tipo amenaza incumplidas, y que ha pretendido dar una imagen de prudencia cuando lo que se ha evidenciado es la debilidad fruto del temor.

Porque efectivamente, en la Unión Europea, los países del Báltico son los más exigentes, inclusive más que Alemania; los mediterráneos más estrictos pero abiertos a la negociación; y finalmente son Francia y Alemania quienes tratan de marcar el rumbo de las soluciones.

Ahora, diga lo que diga Tsipras (quien en su doblez justifica que el “no” le mueve a negociar más y mejor), todo es más complicado. Europa está dolida y preocupada y cada vez menos dispuesta a “tomaduras de pelo” como las muchas que ha venido soportando del
“podemita” griego, pero al tiempo no quiere cargarse de la responsabilidad de la quiebra económica de Grecia, que le supondría mayor quebranto aún.

Y USA está atenta a la solución, porque le aterra el ya insinuado giro griego hacia Rusia y China de Tsipras, de manera que fuerza a los europeos a resolver de cualquier manera, pero ya, el contencioso, reteniendo a grecia en el seni del euro y de la Unión Europea.

En España, los de “P(j)odemos” están “como unas castañuelas”, porque consideran que su táctica e ideología ha salido reforzada, pero probablemente están casi “muriendo de éxito”, porque ni Grecia es España, ni los ciudadanos helénicos están viviendo como los españoles.

Una cosa sí que está quedando clara: Europa tiene un sistema y un engranaje lento y bastante caduco, que reacciona tarde y muchas veces mal, porque realmente no existe “unión” (o integración) de
naciones, sino simple yuxtaposición, arrastrando además los hándicaps de países  llenos de problemas políticos y económicos, como Hungría, Rumanía y algún  otro más ingresado por la presión alemana.

Vamos a ejercitar no ya la confianza, sino la esperanza, de que esta crisis sirva para mejorar las endebleces de la Europa Unida y aliente soluciones prácticas e innovadoras al status de inmovilismo que poco a poco se ha adueñado de la vieja Europa.

Que al final, seguimos discutiendo “si son galgos o si son podencos”. Y el problema se ha echado encima. Y nos costará el dinero...seguro.
"La peor decisión es la indecisión" Benjamin Franklin (1706-1790) Estadista y científico estadounidense.

SALVADOR DE PEDRO BUENDÍA

02 julio 2015

Grecia: La crisis que acosa a Europa y que encubre a unos gobernantes ineptos y caraduras. ¿Tomará nota Podemos?



"El referéndum griego: una buena mala idea

Por: José Ignacio Torreblanca | 01 de julio de 2015

“La decisión de Alexis Tsipras de convocar un referéndum es una muy mala idea. Y no porque los referendos sean malos en sí mismos sino porque para que cumplan su función democrática tienen que reunir una serie de condiciones. Un referéndum exige una pregunta clara que la gente corriente pueda entender. Y las posibles respuestas, idealmente no más de dos y mutuamente excluyentes, deben estar igualmente claras, tanto en su formulación como en las consecuencias. Ninguna de esas condiciones se da aquí.

La pregunta del referéndum griego remite a un complejísimo texto de diez páginas sembrado de detalles sobre aumentos de impuestos, recortes en gastos y reformas estructurales que la inmensa mayoría de los griegos ni podrá leer ni mucho menos entender. Incluso la minoría que pueda entenderlo no podrá valorarlo fácilmente, ni en su contenido ni en sus implicaciones. Cada griego tendrá que hacerse dos preguntas de muy difícil respuesta: una, si las medidas que las instituciones europeas ofrecen son las adecuadas para relanzar la economía griega (¿comparadas con qué?); dos, si independientemente de la sabiduría de dichas medidas, el gobierno griego podría obtener mejores condiciones en una nueva negociación. A la primera pregunta, el gobierno griego responde que no, a la segunda que sí. ¿Entonces por qué convoca un referéndum?

El referéndum es instrumento de ratificación y, por tanto, de legitimación democrática de los acuerdos ya alcanzados, no un ardid negociador para acumular fuerzas de cara a una negociación posterior. Lo que hace un gobierno que convoca un referéndum para pedir el no a un acuerdo no alcanzado es confesar su debilidad en un doble plano: en el exterior, incapaz de cerrar un buen acuerdo, y en el interior, incapaz de lograr su ratificación. De ahí que, inevitablemente, el referéndum se convierta en un plebiscito sobre el negociador. Ahí es donde esta consulta acaba convirtiéndose en una buena idea: tras seis meses de negociaciones, todo griego debería tener una opinión formada sobre si Tsipras debe seguir al frente de la negociación o si es hora de ir a unas elecciones anticipadas. El referéndum versará sobre la gestión que Tsipras ha hecho de las negociaciones con los socios comunitarios. Una pregunta muy pertinente y que ayudará a clarificar el futuro de Grecia.”

(Publicado en la edición impresa, página 2, del Diario EL PAIS, el miércoles 1 de julio de 2015)


Mi buen amigo y colega portugués, el Dr. Alberto Jorge Silva probablemente disentirá bastante de lo que comenta el Profesor Torreblanca en su blog “Café Steiner”. Y de lo que yo escribo, tal vez.

Y lo entiendo.

El Dr. Alberto Jorge, ilustre jurista, es de los “zurdos” de verdad, o sea, de quienes honran las izquierdas formando parte de ellas, pues se trata de persona honesta, de gran formación humanística y jurídica, fácil y docta escritura y especial sensibilidad hacia los problemas sociales, máxime en Portugal, país en el que el gobierno conservador ha aplicado unos durísimos correctivos al estado del bienestar, por mor de resolver el “rescate” que en su día se vio obligado a solicitar.

Pero, por encima de la realidad portuguesa y de lo opinable que viene a resultar el trance de la crisis en Grecia, es difícil sustraerse a la sensación de que Tsipras y Varufakis no son “trigo limpio”, y tienen en sus manos la “patata caliente” de la crisis en Grecia, que no saben cómo quitarse de encima. 

Parto de la base indudable de que en Grecia los gobiernos precedentes efectuaron una deplorable gestión de la “cosa pública” y “quemaron” la economía, dilapidando excesos en medidas aparentemente sociales sin fundamento económico razonable y permitiendo a la oligarquía casi eterna en el país helénico campar a sus anchas, en detrimento del sufrido pueblo.

No me sustraigo a la consideración de que someter a referéndum una cuestión importante para un país es una decisión de democracia aparentemente intachable.

Mas la finalidad y el uso de ese referéndum son espúreos, ya que el primer ministro convocante, al tiempo de llamar a la consulta popular sobre las condiciones de negociación que impone Europa, y al tiempo de pedir con tronío que no se acepten, juega al gato y al ratón con la Unión Europea, Banco Central Europeo y Fondo Monetario Internacional, ofreciendo despuésde la convocatoria otras propuestas de acuerdo y llegando casi a aceptar por adhesión la última propuesta de la otra parte.

Contrasentido y contradicción que saltan a la vista y evidencian un falta de rigor total, al tiempo de subrayar una desvergüenza y “cara dura” sin límites, al decir unas cosas en un foro y las contrarias en otro.

Y el colmo de los colmos es mantener que si triunfa el “sí”, la aceptación a las propuestas europeas, el gobierno dimitirá.

¿Amenaza, advertencia o real reconocimiento de un fracaso?

Sea lo que fuere, ahí está la posición racional y razonable de Alemania (bajo la batuta de la presbiteriana Ángel Merkel), manteniendo que, una vez realizado el referéndum y según los resultados, ya se decidirá si se re-emprenden las negociaciones y bajo qué parámetros.

Y en nuestro país, los de “P(j)odemos” han hecho “mutis por el foro”, eludiendo cualquier posicionamiento al respecto, y rezando (es un decir, porque su jefe se llama “Iglesias”) para que se pierdan en los archivos las fotografías en las que él mismo daba entusiasta apoyo ante los mítines al infumable Tsipras.

Esos “P(j)odemos” que, después de ocultar como el avestruz su apoyo y dependencia del chavista Maduro, de Venezuela, eluden recibir a las esposas de los líderes opositores venezolanos, en indignante prisión política, con la excusa de “problemas de agenda”.

¡Vaya caradura!

Al menos que digan que no quieren o no les conviene encontrarse con esas personas, porque podrían remover sus conciencias pseudo-democráticas…

Así que “esperando que es gerundio…” y deseando que por uno u otro camino la crisis de Grecia se resuelva, poniendo fin a días de zozobra y peligro en lo económico.

Y si además caen los impresentables que avivan el fuego de los quebrantos sociales, mucho mejor…

“Cuando un hombre estúpido hace algo que le avergüenza, siempre dice que cumple con su deber”  George Bernard Shaw (1856-1950) Escritor irlandés.

SALVADOR DE PEDRO BUENDÍA

30 junio 2015

Grecia/Shyryza-España/Podemos. ¿Simetría? ¿Equivalencia? Europa no admite izquierdismos extremistas ni devaneos filo-comunistas.- ¿El “corralito” griego puede acabar con el bienestar de Occidente?

“EL PODEMOS GRIEGO ABRE EL CORRALITO


En solo unos meses, el Podemos griego ha abierto el corralito donde podría esfumarse la esperanza de prosperidad helena. Los bancos han cerrado y la bolsa se ha clausurado. La demagogia de la extrema izquierda suele conducir a la catástrofe. Grecia no puede pagar lo que debe y, en lugar de aceptar las condiciones de quienes en Europa pueden ayudar a la nación helena, ha adoptado una actitud de inaceptable chulería convocando un referéndum que respalde las tropelías del mal pagador.
Destacados analistas internacionales creen que el primer ministro Tsipras ha llegado a un acuerdo subterráneo con la Rusia de Putin y con la China de las copiosas reservas en dólares. Eso permitiría a Grecia abandonar la zona euro con las espaldas cubiertas, modificando su política internacional, con la estratégica posición geográfica que ocupa en oriente medio.
Estados Unidos ha reaccionado de forma fulminante y ha exigido a Angela Merkel fórmulas que mantengan a Grecia en la eurozona. La primera potencia del mundo no está dispuesta a aceptar que se altere el complicado equilibrio en Oriente Medio, comprometiendo aún más
la situación de Israel.
Difícil vaticinar qué va a ocurrir, porque incluso los servicios norteamericanos de inteligencia no conocen con precisión los acuerdos de Tsipras en Moscú y Pekín, si es que los hay, porque no se puede descartar que el Podemos griego esté jugando de farol, a ver si los dirigentes europeos se arrugan y ceden.
En todo caso, el ciudadano heleno se ha encontrado al comenzar la semana con Bancos y Bolsa cerrados y con fuertes limitaciones para disponer de su propio dinero.”
(Luis María Anson, de la Real Academia Española, en “El Imparcial”, 29/06/2015) 

 …


Corralito

“En Argentina se denominó corralito a la restricción de la libre
disposición de dinero en efectivo de plazos fijos, cuentas corrientes y cajas de ahorros impuesta por el gobierno de Fernando de la Rúa en el mes de diciembre de 2001, y se prolongó por casi un año cuando se anunció oficialmente el 2 de diciembre de 2002 la liberación de los depósitos retenidos. Posteriormente este término trascendió a todos los países de habla castellana.

El objetivo que se perseguía con estas restricciones era evitar la salida de dinero del sistema bancario, intentando evitar así una ola de pánico bancario y el colapso del sistema. Según Domingo Cavallo, a cargo del Ministerio de Economía, esta medida era positiva de cara a lograr un mayor uso de los medios de pago electrónico, evitando así la evasión impositiva y provocando la bancarización de la población.

El término fue acuñado por el periodista económico argentino Antonio Laje en el año 2001, cuando tenía una columna económica en el programa de Daniel Hadad.

En Argentina se conoce como corralito a una especie de pequeña jaula acolchada y cerrada con una red, cuya estructura puede ser de caños o de madera. Dentro de ese espacio se coloca al bebé para que descanse o juegue de manera segura, ya que no le es posible salir de allí sin ayuda.

El periodista buscó destacar mediante una analogía la forma en que el gobierno restringía una de las libertades esenciales de los usuarios de cualquier sistema bancario: la de poder sacar sus fondos del sistema en cualquier momento.”

(De Wikipedia y otras fuentes)



La tragedia griega azota a Pablo Iglesias 

Joaquín Vila (Director de EL IMPARCIAL, 28/06/2015)

“Pablo Iglesias se tira de los pelos de la coleta ante el fiasco de su amigo Tsipras que en apenas unos meses ha situado a Grecia al borde del abismo. Como era de esperar, para los populistas el problema no reside en la chulesca actitud del presidente heleno que desprecia algo tan sencillo y civilizado como que las deudas se pagan. Para estos desgreñados políticos, la culpa de la tragedia griega que se avecina obedece a las políticas capitalistas y fascistas de los dirigentes europeos que pretenden que se cumplan los acuerdos firmados y pactados.

Y como son incapaces de gestionar la administración de una casa de vecinos, pero astutos y demagogos, se han inventado un referéndum para intentar ganar tiempo y, sobre todo, lavarse las manos. Pues si los griegos votan permanecer en el euro, Tsipras tendrá que hocicar y atenerse a los compromisos acordados con Bruselas; o lo que es lo mismo, incumplir todas y cada una de las promesas electorales que le han aupado al poder. Y en caso contrario, la responsabilidad de la quiebra del país heleno no será suya sino de la voluntad popular.

Pero como los griegos no son tontos, pese a votar a Syriza, el futuro del actual Gobierno griego corre serio peligro. De momento, Tsipras parece confiar en que Putin le arrope y evite el hundimiento del país llenando las escuálidas arcas de rublos. Pero tampoco a Rusia le sobra el dinero, pues ya se ha ocupado Obama de que baje notablemente el precio del petróleo y de que la UE acuerde unas duras sanciones económicas por la guerra de Ucrania. El futuro de Grecia, pues, salvo que antes del martes ocurra un milagro, se vislumbra más que negro.

Por eso, a este lado del Mediterráneo, Pablo Iglesias y sus histriónicos ideólogos ya preparan una batería de eslóganes para responsabilizar de la tragedia griega y de la convulsión de los mercados españoles a ese búnker de capitalistas que exprimen al pueblo para sus sucios negocios.

Pero el secretario general de Podemos sabe que la quiebra del país heleno puede tener unas consecuencias letales para sus aspiraciones de llegar a La Moncloa. Pues el pueblo español tampoco es tonto,
pese a que un notable porcentaje de electores haya votado a Podemos. Es de esperar, que los ciudadanos abran los ojos y se percaten de que, es verdad que los políticos españoles están obligados a reformar a fondo el sistema, empezando por la Constitución, pero resultaría una temeridad dejar el Gobierno del país o buena parte del poder político en manos de unos iluminados e inexpertos sectarios que arrasarán con la estabilidad y la propia democracia desde el odio y la venganza. La tragedia griega puede suponer la salvación de España.”


Y lo que tenía que pasar, pasó.

La verdad es que tengo mis dudas, y muchas, sobre si lo del “corralito” de Grecia ha sido consecuencia de la dura exigencia de la Unión Europea, del Fondo Monetario Internacional y del Banco Central Europeo, o si ha sido algo que ha venido de maravilla al gobierno griego para poner de manifiesto su postura de falso populismo, iconoclasta y ferozmente anticapitalista, vamos, si, como diría el castizo, a Shryryza y a Tsipras y a sus antisistema les ha venido la exigencia europea “como pedrada en ojo de boticario”, cual reza el dicho popular.

Sea por una o por otra razón, lo que está claro es que la postura del actual gobierno griego, que ha encendido “una vela a Dios” (Europa) y “otra al diablo” (Putin y Rusia)” constituye una conmoción para el sistema financiero de la Unión Europea y para los países integrados en él.

Ahí es nada, la enorme deuda que el tesoro de Grecia tiene contraída
con todos los países de la UE, y cuya recuperación o aseguramiento al menos queda tambaleante.

Puestos a pensar mal (y con los de Shyryza como con los españoles de Podemos es tal vez lo más acertado) se me antoja que en cierta manera la ruptura producida se ha aprovechado por Tsipras con satisfacción, pues la convocatoria de referéndum (nada más democrático en apariencia pero con intenciones sibilinas) ha significado la ruptura con una dinámica de acuerdos que los gobernantes helenos tenían muy difícil de explicar ante los suyos, después de haber prometido casi el Edén económico.

Con las espaldas “cubiertas” por la Rusia de Putin, que no parecerá como que da ayudas, pero ya se verá cómo “anticipa” fondos con la excusa de que son para la construcción del gasoducto por el Mar Negro, Turquía y la propia Grecia, este país irá capeando el temporal y aplicará la consabida mística de que el malsano y despótico capitalismo es rompedor y esquilma a los pueblos.

Sea lo que fuere, que el tiempo se encargará de demostrarlo, es evidente que Tsipras  y su exótico ministro de Economía, el “motero” Varufakis, han provocado al final lo que les interesaba: romper, deshacer y culpar a la pérfida Europa de los males de Grecia.

¡Ah! Y sobre todo no pagar…

Pongo muy en duda que se alcance alguna solución prudente y satisfactoria, y si llega más se deberá la generosa tibieza de los líderes de la economía europea que a la cesión de los gobernantes helénicos actuales.

Grecia viene arrastrando un deterioro económico y moral que es fruto de un “quiero y no puedo” de sus incapaces gobernantes anteriores, y así ha resultado el tema.

No se olvide que en Grecia los ricos son cada vez más ricos; pagan pocos impuestos y evaden muchos capitales; los organismos públicos alcanzan grandes cotas de gasto sin sentido; y los políticos tratan de asegurarse su retiro. En fin, el caos por la corrupción.

No muy diferente es lo que se puede intuir que ocurriría si el llamado Iglesias alcanzara el poder en España junto con toda esa serie de miniutópicos, antisistema, falsopopulistas, rebeldes por todo y ante todo, que aún no han tocado el poder y ya han comenzado a diseñar el nepotismo colocando a esposos, sobrinos, parientes y amiguetes de conspiración.

Claro, que estos días el “ecclesiástico” podemita ha entrado como en una fase de nirvana (la hibernación es imposible por el calor que sufrimos), y así trata de simular prudencia e integración en el sistema, aunque lo que pretende es romperlo. No se olvide la fábula del escorpión y la rana cruzando el río: al final el escorpión clava el aguijón a la rana, porque esa es su naturaleza…

De manera que, ojalá no, en España podríamos derivar hacia situaciones  “a lo griego”, aunque seguro estoy de que el pueblo español
está mucho menos martirizado que el de Hellas, y que difícilmente se llegaría a situación de “corralito” o “corralazo”.

Ahora bien, no se olvide aquello de que “cuando las barbas del vecino veas pelar, pon las tuyas a remojar”.

Hay que espabilarse y cortar de raíz tanto gasto supérfluo y tanto expolio vía corrupción, poniendo coto a demagogias facilonas e infundadas, que pueden acabar con el bienestar de esta Europa nuestra cada vez más tecnificada y cada vez más complicada en su gobierno y evolución.

Así sea.

“¿Pagar la cuenta? ¡Qué costumbre tan absurda!” Groucho Marx (1890-1977) Actor estadounidense.

SALVADOR DE PEDRO BUENDÍA