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09 octubre 2021

Katia: Una flor ucraniana que es plenilunio en Valencia


Cada año, cuando las hojas otoñales van sembrando de ocre el entorno, llega el día en el que me regocijo en celebrar el nacimiento de esa belleza natural (ojos verdes, cabello rubio, esbelta figura, con mente preclara), vinculada a mi por mor de su excelsa y dulce madre.

Es, en verdad, una alegría celebrar cada año (y van…) no solamente el nacimiento de esta Katia querida, sino especialmente gozarnme de su presencia entre nosotros, con su bondad expansiva, su dulzura de lenguaje, su clarividencia vital, y comprobar que, pese a que los años nos van pasando (¡ay dolor!) sigue estando en nuestras vidas esta bella dama que llegó a España muchos años ha y que sigue ornando la Valencia suya y nuestra, en la que ejerce con maestría y popular elogio su docencia en lenguas.

Es como si el plenilunio se hubiera instalado entre nosotros, y, realzada por la belleza de miles de estrellas en su entorno, iluminara con su persona y su presencia el diario transcurrir de nuestros días.

Parecería que faltan palabras para glosar a Katia, pero no; basta tenerla presente, cual flor delicada de existencia, para que la luz invada las mentes y los pensamientos.

¡Felicidades mil, Katia! Que la vida te siga bendiciendo en tus bondades y en tu devenir entre nosotros. Que sigas siendo la luna plena que refleja el sol de tu propia vida, que honra tu admirable madre.

¡Que Dios te bendiga!

"La belleza es una carta de recomendación que nos gana de antemano los corazones"

SALVADOR DE PEDRO BUENDÍA

10 octubre 2016

Katia: La flor del Turia con pétalos del Dniéper


Nada puede resultar más grato que glosar la cualidades de una persona cercana y amada.
Cualquier momento y cualquier motivo es bueno para ello.
Pero es una oportunidad mágica que esa persona a quien se admira cumpla años de su vida.
Ése es el caso de Katia, una bella mujer de rubios cabellos y ojos azules, que denotan su germen en las tierras de los cosacos y los hutsules, allá por donde el Prut, el Dniéster, el Dena y el Dniéper riegan las tierras de Ucrania.
Porque esa Katia, que sigue ¡cómo no! regalando los luceros de sus preciosos ojos y que continúa ondeando al viento sus dorados cabellos, tiempo ha que hermanó sus bellas esencias ucranianas con las preciosas realidades españolas.
Y así, consolidando su gran cultura y su sapiencia de muchas lenguas, ha conquistado el corazón de más de un español, bien que en estos tiempos lo tiene confiado a persona tan sensible y valiosa como ella.
De esta guisa Katia enorgullece a esta España que es su patria con su dominio de la lengua; con su proceder bello y esplendente como la nieve que le acompañó al nacer; con su docencia adornada de perfección; y hasta con sus artes culinarios que ofrecen finuras creativas y exquisiteces en los manjares que tan amorosamente es capaz de idear.
Katia, en este día de hoy, celebra generosa el joven aniversario de su nacimiento, honrando a su bella madre, y especialmente honrando a esta España nuestra que le ha acogido solícita, pues que ella ha florecido en Valencia como “flor del Turia”, en cuyas aguas y auras junto al Mediterráneo se reflejan las esencias de su ser con pétalos del Dniéper; ella, la dama venida de tan lejos y ahora tan cercana y tan nuestra.
¡Katia, que vivas muchos años más!
¡Katia, sigue siendo nuestra entrañable “flor de Turia”!
¡Katia, sigue regalándonos las amorosas miradas de tus bellos ojos, que así nos inundas de alegría, bondad y belleza el corazón!
Y da licencia para que te envíe un beso éste tu ferviente admirador.
Por la transcripción,
SALVADOR DE PEDRO BUENDÍA




10 octubre 2015

Katia, la orquídea del Dniéper

Van pasando los años, y siempre en esta fecha paro mientes en la efemérides que es el aniversario de una mujer singular.
Ella años ha que vino junto con su madre querida, desde las  riberas del Dniéper,  y floreció en Valencia (la que hoy ya es su patria chica; la grande es España, sin duda), y bajo este sol de naranjos y mares viene brillando su laboriosidad y constancia, y ya ha ofrecido sobradas muestras de tenacidad, prudencia, clarividencia y humanismo en sus licenciaturas, maestrías, diplomas y títulos profesionales, y es una

cotizada profesional en el mundo de la comunicación audiovisual, del periodismo, de la filología inglesa, de la enseñanza del inglés.
Y especialmente es una deliciosa mujer.
Ella es Katia (dulce abreviatura del nombre de sabia y santa doctora) y ella merece una loa de felicitación en este señalado día, al tiempo que esa congratulación se convierte en homenaje a su excelsa madre (la joya principal venida desde la tierra del gran poeta Taras Shevchenko).
Sea, pues, así el homenaje de cariño y de afecto de éste que ha venido siendo, y espera seguir siéndolo, testigo y partícipe de excepción de tu progreso y éxitos personales y observador de cómo has alcanzado la plenitud en tu esencia de mujer española, Katia querida.
A ti, joven Katia, "nuestra" orquídea llegada desde el Dniéper, y que luces en la Valencia de los naranjales y las palmeras, de las albuferas y los arrozales, de las rosas y del sol, ofrezco a modo de ramillete virtual de tan bellas flores como tú misma, las orquídeas,  este soneto:
Fluye el Dniéper en ocre y esmeralda
Y agasaja la tierra con sus cantos
Celebrando este día señalado
Porque has llegado al mundo, Katia amada.

Esencias ya ofrendaste a esta tu España
Que te acogió amorosa entre sus brazos;
Que ya brindaste tu vida con encanto
A tu segunda patria, Katia amada.

Por eso, cuando este día señalado,
Un año más tu vida nos regala,
Tu luces cual orquídea tus ensalmos.

Orquídea y flor preciada a nuestros años,
Recibe hoy, en tu día, Katia amada,
Sentidos versos de éste tu humilde bardo.

SALVADOR DE PEDRO BUENDÍA