Es, en verdad,
una alegría celebrar cada año (y van…) no solamente el nacimiento de esta Katia
querida, sino especialmente gozarnme de su presencia entre nosotros, con su bondad
expansiva, su dulzura de lenguaje, su clarividencia vital, y comprobar que,
pese a que los años nos van pasando (¡ay dolor!) sigue estando en nuestras
vidas esta bella dama que llegó a España muchos años ha y que sigue ornando
la Valencia suya y nuestra, en la que ejerce con maestría y popular elogio su
docencia en lenguas.
Es como si el
plenilunio se hubiera instalado entre nosotros, y, realzada por la belleza de
miles de estrellas en su entorno, iluminara con su persona y su presencia el
diario transcurrir de nuestros días.
Parecería que faltan palabras para glosar a Katia, pero no; basta tenerla presente, cual flor delicada de existencia, para que la luz invada las mentes y los pensamientos.
¡Felicidades mil,
Katia! Que la vida te siga bendiciendo en tus bondades y en tu
devenir entre nosotros. Que sigas siendo la luna plena que refleja el sol de tu
propia vida, que honra tu admirable madre.
¡Que Dios te bendiga!
"La belleza es una carta de recomendación que nos gana de antemano los corazones"
SALVADOR DE PEDRO BUENDÍA





