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30 abril 2021

1 y 2 de mayo: Concentración de celebraciones, por el Día del Trabajo, Día de la Madre y Pascua Ortodoxa cristiana


A decir verdad, este fin de semana nos ofrece una concentración de conmemoraciones, que quizá entorpezca su completa celebración.

El Primero de Mayo, en sábado, será la Fiesta del Trabajo y producirá, es de suponer, toda una serie de multitudinarias manifestaciones reivindicando mejoras en los derechos laborales y sirviendo para justificar en alguna medida la existencia de los sindicatos obreros, tan diluidos en cuanto a actividad en los últimos tiempos.

Al propio tiempo en los territorios de la extinta pero revivida URSS, el oficialismo montará su acostumbrado aparato de propaganda masiva, para enaltecer el sistema, y mayor gloria de su zar dictatorial, el sátrapa Vladimir Putin.

En nuestro país, la realidad es que por mucho que se esfuercen los dirigentes sindicales, no excesiva relevancia tendrá la celebración, porque el facineroso gobierno de Pedro I “el Sánchez” ha puesto sordina a todas las tendencias de izquierda que no sean sus tejemanejes, máxime después de su abandono en brazos de Pablo “el Coleta”.

Además, ahí está la celebración de la Pascua ortodoxa cristiana, la que celebran los fieles de esta vertiente espiritual hermana del catolicismo, aunque diversificada en cuanto a iconografía, simbología, calendario y estructura jerárquica.

Recuerdo con cierta nostalgia mis vivencias en Ucrania en estas fechas de la Pascua ortodoxa ucraniana (que se instala en datas distintas a las católicas por causa de la diferente aplicación del calendario, ya que el gregoriano rige para la Iglesia católica y el juliano se tiene en cuenta para los ortodoxos). No puedo negar que las celebraciones litúrgicas vividas en Ucrania siguen en mi añoranza y me resultaron entrañables, con aquellas visitas a la iglesia en la madrugada de la Pascua, portando los panes y las frutas para su bendición por el sacerdote; para la reunión después de toda la familia en el almuerzo de aquellos condumios, y salutación regocijada de todos los miembros y todos los ciudadanos con aquellas bellas frases de “Cristo ha resucitado” (Христос воскрес) y la confirmación en respuesta a estas palabras: “Verdaderamente resucitado” (Воистину воскрес!), expresiones con alguna ligera variante en ucraniano.

No se puede olvidar tampoco la hermosa tradición de la “Paska”, una especie de panquemado decorado, ni la de los huevos coloreados, además de los huevos huecos pintados, llamados “Pysanky” (en cuya elaboración es una maestra mi siempre admirada amiga la doctora argentina, con alma ucraniana, Cristina Serediak)
En fin, para mí la pascua ortodoxa rezuma espiritualidad, afecto, cariño, unión y paz y casi la echo de menos porque en nuestra cultura occidental se ha convertido en un festivo vacacional y poco más.

Y en el conglomerado festivo de este fin de semana no puede soslayarse la celebración del Día de la Madre, festividad indudablemente de origen e inspiración comercial, pero que se ha instalado en nuestro modus vivendi, y para bien, ya que por mucho que se conmemore la maternidad y se adore y agasaje a las madres, siempre será poco porque ellas, las madres,  nos han dado la vida, la educación, la cultura, y han sido nuestras maestras en celo, cariño y la rectitud.

Añádase a todo ello que el día Dos de Mayo se celebra el Día de la Independencia (festividad en la Comunidad Autónoma de Madrid), rememorando la reacción y rebeldía del pueblo madrileño y español ante la invasión napoleónica.

En definitiva, muchas efemérides y muchas ocasiones para experimentar el gozo de la vida y de la condición humana, en estos tiempos inciertos y duros, de zozobra e inseguridad, que el maldito Covid-19 nos ha impuesto.

¡Feliz Día del Trabajo!

¡Feliz Pascua de Resurrección!

¡Feliz Día de la Madre!

¡Y viva la vida!

"La vida no se ha hecho para comprenderla, sino para vivirla" George Santayana (1863-1952) Filósofo y escritor español.

SALVADOR DE PEDRO BUENDÍA

25 agosto 2014

UCRANIA: RUSIA AVIVA LA ÚLCERA SANGRANTE DEL INDEPENDENTISMO


“Ucrania fortalece su ejército.
Los prorrusos 'celebran' los 23 años de independencia de Kiev con desfiles de prisioneros 
Los rebeldes avanzan en Mariupol hacia el mar de Azov a pesar de la artillería ucraniana

XAVIER COLÁS, Especial para EL MUNDO, Kiev 20:37 horas

Ucrania celebró sus 23 años de independencia con un desfile militar en medio de la mayor crisis armada de su historia. Kiev combate a los separatistas pro-rusos en el este del país y a Rusia tras la anexión de la península de Crimea. La guerra civil está en su momento más delicado: el gobierno ucraniano habla de diálogo por la paz pero sus hechos apuntan a que quiere llevar su ofensiva hasta el final.

El presidente de Ucrania, Petro Poroshenko, que presidió el desfile, anunció que de 2015 a 2017 se asignarán una partida extra para el rearme de las Fuerzas Armadas. Ucrania debe garantizar la disposición de combate para defender su independencia. De 2015 a 2017 asignará para el rearme más de 2.200 millones de euros. Una cantidad necesaria para modernizar y adquirir aviones, helicópteros, buques y lanchas de combate. Y eso es solamente el comienzo", señaló.

Según datos de la ONU, desde el arranque de esa operación y hasta el 10 de agosto murieron más de 2.000 civiles y unos 5.000 resultaron heridos. En el este de Ucrania continúa la operación que Kiev lanzó a mediados de abril contra las milicias de Lugansk y Donetsk, regiones que se rebelaron contra el Gobierno central formado en febrero pasado.

Aunque Kiev ha logrado hacer retroceder a los rebeldes durante el último mes, medios ucranianos alertaban ayer del avance de combatientes prorrusos hacia el sur, en dirección a la ciudad costera de Mariupol. A su vez, la agencia de noticias rusa RIA Novosti informaba a mediodía de que las milicias habían comenzado a luchar por el acceso al mar de
 Azov cerca Novoazovsk, situada también en la costa junto a Mariupol, pero más cerca de la frontera rusa. Desde la la separatista República Popular de Donetsk se anunció que efectivamente habían pasado a la ofensiva sitiando a las tropas ucranianas.

"El frente se rompió en Yelenovka [cerca de Donetsk], vamos hacia el sur y aunque es pronto para encarar Mariupol, Telmanovo ya ha sido tomado y el camino hacia Novoazovsk está despejado", escribían en las redes sociales los jefes milicianos.

Controlando Mariupol los insurgentes tendrían acceso al mar de Azov y dominarían hasta cinco puestos fronterizos clave con la Federación de Rusia. Algunos observadores advierten además de que si se expandiese el bando rebelde a Mariupol podría haber revueltas populares en las regiones de Zaporiyia y Jerson, que de momento se han mantenido leales a Kiev. Y también amenazaría la estabilidad en Odessa, otra ciudad que también intentaron tomar sin éxito los prorrusos el pasado mes de mayo.

Donetsk sufrió ayer fuerte fuego de artillería ucraniana, al igual que la ciudad cercana de Makeyevka, donde los habitantes corrieron a esconderse a los refugios y una escuela resultó completamente destruida. Los separatistas celebraron allí a su manera el día de la independencia haciendo desfilar a docenas de prisioneros de guerra del bando leal a la república ucraniana. Discurrieron por el centro de la ciudad en respuesta a los fastos desplegados por Ucrania en conmemoración del aniversario de la independencia de URSS.

Según testigos presenciales, los soldados capturados les hicieron caminar en fila y con las manos a la espalda ante cientos de habitantes de la ciudad, opuestos a la autoridad de Kiev, a la que reprochan que lance su ejército contra su propio pueblo. Los prisioneros fueron recibidos al grito de "¡Fascistas!" en la plaza de Lenin. La tensión fue tal que, según informan algunos medios locales, algunos de los asistentes a la masiva concentración de respuesta organizada en la plaza trataron de asaltar las furgonetas blindadas en las que han eran trasladados los prisioneros. Desde Kiev y desde colectivos de derechos humanos se criticó este espectáculo por ser contrario a la Convención de Ginebra.

El desfile militar de Kiev también fue criticado por parte de la población ucraniana, que consideran el desfile como una innecesaria exhibición de fuerza en medio de la llamada por el Gobierno como "operación antiterrorista" contra los rebeldes pro-rusos.”


Ciertamente el conflicto bélico en el este de Ucrania no presenta visos de mejoría.

Rusia sigue haciendo lo que le da la gana, y envía cientos de camiones de aparenta y supuesta ayuda humanitaria, violando impunemente las fronteras de Ucrania, y anuncia que lo seguirá haciendo, burlándose con sarcasmo de la Unión Europea y USA, que solamente muestran débiles y quebradizas posiciones y no se atreven a reacciones adecuadas a los desmanes que Putin tiene diseñados y ejecuta en Ucrania.

Hace unos días he tenido el placer de albergar en mi casa a unos muy buenos amigos de mi esposa y míos, de habla rusa, residiendo en Kiev casi toda la vida, ella dignísima y afamada catedrática de Universidad y maestra de muchos biólogos y médicos, y él, su hijo, un muy activo agente inmobiliario.

He tenido por tanto impresiones en versión directa de lo que acontece en Ucrania y lo que piensan los ucranianos normales y de bien.

En principio, el conflicto está localizado en las regiones orientales de Donetsk y Lugansk, donde la guerra es abierta entre el ejército regular ucraniano y muchos mercenarios no ucranianos, subvencionados, apoyados y guarnecidos por Rusia, que entra en territorio ucraniano sin traba alguna.

Esos mercenarios son en su mayoría provinientes de otros conflictos locales alimentados también por Rusia, como los de Abjasia, Osetia y Trandsnitria (en Moldavia), y son auténticos terroristas desalmados y que encuentran toda su rezón de ser en la guerra.

Sin embargo, ha empezado a proliferar en otras regiones del centro y del oeste del país, el terrorismo
soterrado, pues días atrás fue asesinado a las puertas de su casa el alcalde de Kremenchug, y al alcalde de Lviv, en el oeste, muy cerca de Polonia, le tirotearon su casa. No se sabe quiénes, pero desde luego indeseables que se aprovechan del clima de incertidumbre para sembrar el pánico.

La población de las regiones ocupadas por los llamados pro-rusos ha sido, por una parte, espantada por la guerra, de manera que unos 800.000 se han refugiado en Rusia, país que les ha dispersado, enviando inclusive bastante gente a Murmansk, al norte de Karelia, en el Mar Blanco, a tiro de piedra del Ártico. Otros se han marchado a las zonas no ocupadas por los separatistas, y muchos de ellos han sido acogidos por ciudadanos de bien en las regiones de Kiev y en el oeste, aunque esos “huidos” han sacado pronto a relucir, no su agradecimiento a quien les ha brindado morada y alimento, sino su resabio contra lo que llaman “fascismo” pro-occidental, un término acuñado por Rusia, con base en que las manifestaciones en la plaza Maidan Mezalechsnosti fueron iniciadas por elementos extremistas de ultraderecha, con cierto apoyo extranjero. Y esos
refugiados en el centro y en el oeste, no paran mientes en manifestar, en cuanto pueden, que la culpa de todo la tienen los fascistas del gobierno de Kiev, que será lo que se quiera, pero desde luego no es de esa calaña.


Mientras tanto, la propaganda a las buenas gentes de los territorios ocupados por los rusos, gentes más bien con poca cultura y de zonas campesinas, se basa en el “feroz enemigo capitalista europeo y americano”, y además quien no secunda la rebelión puede ser pasado por las armas.
Si a ello se une que en esas acciones bélicas la ciudad de Lugansk prácticamente ha sido asolada; que las casas de campo han sido destruidas; que hay muertos por doquier… La semilla del odio ha quedado bien sembrada y no es de extrañar que, por ejemplo, el día
de la Independencia de Ucrania, ayer, los terroristas pro rusos organicen un desfile de los prisioneros ucranianos, en la más abierta violación de todas las convenciones sobre derechos humanos y guerras.

Mal van las cosas en Ucrania.

Y peor aún pueden ir si la Unión Europea sigue teniendo ese miedo atroz a a involucrarse en el conflicto bélico; si la NATO dice que no está preparada para intervenir (¿para qué sirve tanto gasto multimillonario en su mantenimiento?) y si USA ni entra ni sale, que bastantes líos de armas tiene ya en el mundo.

La población no ocupada por Rusia sigue aparentando tranquilidad, pese a que sus jóvenes siguen yendo al frente de guerra, a morir, con armas caducas, si es que las hay, y sin equipamientos adecuados, y a veces hasta sin alimentos.

Si la Unión Europea quiere y espera algo de Ucrania, o se espabila y comienza a invertir muy en serio en la rehabilitación del país, al tiempo que frena de veras y no con palabras a Putin, o Ucrania será una zona de conflicto por muchos años.

Casi todos los veranos, el día 24 de agosto, he gozado con mi esposa y con mis amigos ucranianos, en Kiev, de la celebración de la Independencia, que era una explosión de alegría y libertad de ruso-hablantes y ucraniano-hablantes, sin discriminación alguna. Ahora, los unos y los otros se miran de reojo y recelan alguna barbarie de la otra parte.

Y mientras tanto, la “mamaíta” Rusia envía cientos de blancos camiones con lo que llama “ayuda humanitaria”, que, eso sí, no deja controlar, y que a saber en qué consiste, porque de la hiena solamente puede esperarse que alimente la carroña para engullírsela.

Ucrania tiene una úlcera sangrante, que Rusia abre y abre cada vez más, queriendo sin duda ampliar su dominio “post-zarista” de un líder ambicioso y paranoico tan peligroso como Putin.

Un día de estos, cuando Centroeuropa se muera de frío por falta del gas ruso, un convoy humanitario por tierra mar y aire, enviado por Rusia, “ayudará” a Polonia; y más tarde a Estonia, Letonia y Lituania; y a Moldavia…et sic de caeteris…

Ojalá esa úlcera pueda cerrarse sin la necesidad de cirugía bélica más extendida, pero me parece que aquí habría que aplicar aquel dicho popular de que “tranquilidad viene de tranca…”

“La independencia, igual que el honor, es una isla rocosa sin playas” Napoleón I (1769-1821) Napoleón Bonaparte. Emperador francés.    

SALVADOR DE PEDRO BUENDÍA