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03 noviembre 2014

En el 25 aniversario de la caída del Muro de Berlín: Los otros “muros” ...


“¿Qué perdimos con la caída del Muro? Después del 9 de noviembre de 1989, ¿se hizo mejor el Este y peor el Oeste?
Bienestar y malestar
Por Ignacio Vidal-Folch

A propósito del espía Philby, el poeta Joseph Brodsky escribió unas páginas muy agudas y ácidas sobre la simpatía de ciertos occidentales por los países sometidos al comunismo. A cierto tipo de ciudadano inglés, dice, le encanta Rusia, la Rusia de la Guerra Fría: "Asiente con satisfacción al ver un ascensor averiado" y "reconoce la torpeza y la chapuza igual que uno reconoce a sus parientes. Se reconoce en un desconchado, una barandilla insegura, las sábanas húmedas de una habitación de hotel, unos árboles esmirriados vistos a través de una ventana sucia… Las trabas burocráticas", etcétera. La letanía es larga y exacta y dibuja con plasticidad la atmósfera del mundo tras el telón de acero. El sistema económico floreció en ese paisaje físico y moral que ha desaparecido de Europa hace 25 años. Con un poco de folclorismo cínico puede agregarse a la lista de Brodsky que los occidentales hemos perdido, con la caída del Muro, un continente exótico y cercano de ciudades sin publicidad, sin ruido de tráfico, donde el tiempo se extendía con elasticidad, pues había poco que hacer; de multitudes grises y de aspecto abatido, de mentira oficial sistemática tan clamorosa que parecía que pringaba; de oficinas donde la malcarada secretaria, en zapatillas y con calcetines, te traía con el café turco una copita de vodka; reinaba un cierto malestar; era un mundo más bien triste que no conocía el estrés pues había
conquistado el "derecho a la pereza" que reclamaba Lafargue, y nadie daba palo al agua. Todo estaba "cerrado por inventario". No podía durar. Lo que perdió Portugal con su imperio colonial no es nada comparado con lo que los europeos occidentales hemos perdido con la implosión del comunismo: nada menos que el "Estado de bienestar" que el "Estado de malestar" de aquellos países garantizaba.
¿Hay alguien ahí fuera?
Por Berna González Harbour
¿Acaso hay alguna duda? Con la caída del Muro perdimos la tiranía, la división, ganamos la libertad. Fin de la respuesta corta.

Pero es tentador pensárselo un poco más y buscar las grietas por
donde se cuelan los matices, al menos antes de liberar a los ángeles de Wim Wenders que aún velan por nosotros desde el cielo (sobre Berlín). Buscar una un poco más larga, en fin.

La rutina al otro lado del Muro consistía en sortear los socavones en el asfalto abandonado y, con suerte, reír los chistes sobre los agentes secretos que vivían ahí abajo. Se trataba de tocar la guitarra en las cocinas de casa y de susurrar poemas, chistes anticomunistas o de pasarse copias de Solzhenitsin imposibles de hallar en una tienda. De saborear el vodka burlado en algún economato sectorial. De aguardar colas de horas sin saber siquiera para qué. Por un rumor. A los que íbamos de paso nos dio un espectáculo divertido, sí, de telas sintéticas, chapkas y privilegiados acaparando chocolate en el Sóviet Supremo. De cafeterías donde había que agruparse aunque reinara el vacío. De teatros, tanques, veteranos de guerra y espías más vulgares que los que surgieron del frío. La caída del Muro nos libró de ese espectáculo y a ellos, sus víctimas, de sus penosos guionistas. Pronto las cocinas se llenaron de yogures de sabores, de folletos de lavadoras, de hambre de acciones y de un festival de bolsas de plástico relucientes que arrinconaron de
un plumazo las viejas de tela descolorida. Pero también la guitarra. En Rusia, los discursos imperiales desplazaron pronto los susurros de poesía. Con el muro de Berlín cayó también el de contención, hizo mejor el Este y peor el Oeste. Por ello apetece en ocasiones renovar la contrata con los ángeles de Wenders, y hacerlo con un toque de humor de Billy Wilder y este fondo musical de Pink Floyd: Is there anybody out there? Fin de la respuesta larga.”
(De “El País”, 3/11/2014)
“Rusia respeta los resultados de las elecciones separatistas en Ucrania

(INTERNACIONAL Elecciones en la zona rebelde

Alexander Ermochenko, EFE Moscú 03/11/2014)

Rusia manifestó hoy su respeto a los resultados de las elecciones separatistas celebradas el domingo en las zonas controladas por los rebeldes pro-rusos de las regiones ucranianas de Donetsk y Lugansk.

"Respetamos la voluntad popular de los habitantes del sureste (de Ucrania). Las elecciones en Donetsk y Lugansk transcurrieron en general de manera organizada y registraron una alta participación", informó la Cancillería rusa en un comunicado.

En opinión de Moscú, "los representantes elegidos han recibido un mandato (...) para el restablecimiento de una vida normal en sus regiones".

Ahora, añade, "es muy importante dar pasos para entablar un diálogo entre las autoridades centrales y los representantes del Donbass (cuenca hullera de Donetsk y Lugansk) sobre la base de los acuerdos alcanzados en Minsk".

Además, Rusia se muestra "dispuesta a cooperar constructivamente" con la comunidad internacional "para el arreglo de la crisis en Ucrania".

Mientras Rusia mantuvo desde un principio que las elecciones en las zonas rebeldes permitirán a los insurgentes elegir democráticamente a sus interlocutores en las negociaciones con el Gobierno central de Kiev.

Kiev considera que la ley de autogobierno que concede a los insurgentes tres años de autonomía ya contemplaba esa posibilidad al convocar elecciones locales en las zonas rebeldes para el 7 de diciembre.

Por su parte, Occidente considera que las elecciones separatistas ponen en peligro la aplicación de los acuerdos de Minsk, que contemplan, entre otras cosas, una declaración de alto el fuego y la creación de una zona desmilitarizada.
Las autoproclamadas repúblicas populares de Donetsk y Lugansk convocaron elecciones para elegir a sus líderes y a los integrantes de
sus legislativos (Soviet Supremos).

Según los primeros datos, en los comicios del domingo han salido reelegidos los actuales líderes separatistas de Donetsk, Alexandr Zajárchenko, y de Lugansk, Ígor Plotnitski.

En cuanto a la participación, ésta ha superado el millón de votantes, cuando la población de ambas regiones antes de la guerra superaba los 7 millones de habitantes.

Y es que, a diferencia de los referendos separatistas de mayo, ahora, tras cuatro meses de guerra, los rebeldes únicamente controlan un tercio del territorio de ambas regiones.”



Un día de estos se cumple el 25 aniversario de la caída del Muro de Berlín, una efemérides que se calificó como esencial y determinante del fin de la llamada “guerra fría”, y que en efecto así pareció propiciarse, hasta que el avieso Putin consideró que su poder no era todo lo esplendente que deseaba, y aprovechó los escarceos pro-europeístas de la población de Ucrania, para reavivar el fuego de la confrontación con Occidente, USA comprendida, mediante la anexión “manu militari” de Crimea y el auxilio y apoyo a la rebelión en las regiones orientales de Ucrania de Donetsk y Lugansk.

Quien esto escribe no puede olvidar la enorme emoción que experimentó cuando el muro de Berlín pasó de ser un símbolo de opresión a ser un recuerdo de la lucha por la libertad, especialmente cuando tuvo la ocasión de re-visitarlo y recorrerlo por sus ambos lados, el oriental ex comunista y el occidental.

Bien cierto es que a la caída del muro sucedió una época de plácida convivencia internacional, en la que las grandes potencias parecieron entenderse, organizando maniobras de defensa conjuntas y estableciendo sistemas comerciales armonizados, pero una vez más la voracidad y avaricia de los sistemas capitalistas occidentales y del autoritarismo ruso fueron pariendo el ansia de mayor control o dominio, que se manifestó en el conflicto de Siria, o en la inacabable
lucha entre Israel y los palestinos, o en las alternativas absolutistas de países como Kazajistan, o similares.

De esta manera, cuando surgió la llamada crisis de Ucrania, el zorro Putin comprobó que las uvas de la parra estaban ya maduras para él, y así engulló Crimea ante la impotencia del gobierno de Kiev y la indignante inacción de la Unión Europea y Estados Unidos, y comenzó la excitación de un proceso independentista pro-ruso en las regiones ucranianas del este, a las que con total impunidad y absoluto descaro suministró armas y brindó apoyos.

De todo ello resulta que el muro de Berlín cayó (mejor dicho, fue derribado por las ansias de libertad del pueblo, como ya he escrito en otra entrada de este blog) pero se han levantado otros muros tal vez no físicos pero sí bélicos, de los que la historia más reciente nos ofrece el paradigma del conflicto ucraniano.

Berlín fue, y es, un símbolo de la voluntad democrática del pueblo alemán, pero no ha servido de ejemplo ni de motor para excitar que ese mismo pueblo alemán haya reaccionado frente a los expolios de Rusia, porque ya se ha alcanzado un estado de bienestar que lastra hacia el inmovilismo, y es mejor seguir viviendo así que entrar en los riesgos de una confrontación armada.

Y el mundo sigue en virulencia, tal vez mayor que en tiempos precedentes, porque a las ansias imperialistas de Putin se ha unido el islamismo ciego y feroz, que degüella a quien se le opone, y se extiende, cual ébola, por Asia y África, raptando, matando, atemorizando, y rompiendo todo en invocación a un Mahoma que fue precisamente lo contrario: un pacifista.

Y en España, esta España nuestra faldicorta y zaragata, ahora nos rodea la porquería de la corrupción, que solamente sirve para que los partidos políticos se peguen unos con los otros, incapaces de arreglar lo que todos han ensuciado, y permitiendo que el pestuzo de lo innoble e inmoral deje aflorar algo tan falso y peligroso como esa falaz moralina de un grupo izquierdoso e iconoclasta como P(j)odemos, que arrastra a la juventud harta y desilusionada y que amenaza en convertir en mustio collado este país tan esquilmado.

En verdad la humanidad civilizada está clamando por que surja otro muro: el que ponga coto a la injusticia, a la inmoralidad, al abuso de
poder, al materialismo… y de paso a la vida…y desaparezcan los hirientes e inaceptables muros que sojuzgan las libertades y los derechos humanos en el mundo.

“La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierran la tierra y el mar: por la libertad, así como por la honra, se puede y debe aventurar la vida”.- Miguel de Cervantes (1547-1616) Escritor español.      

SALVADOR DE PEDRO BUENDÍA

13 agosto 2012

Efemérides: Hace 51 años comenzó para Occidente “la vergüenza de un muro”, el de Berlín. Hoy Occidente no se “auto-avergüenza” y quiere trazar otro más al sur.

La libertad supone responsabilidad. Por eso la mayor parte de los hombres la temen tanto”.- George Bernard Shaw (1856-1950) Escritor irlandés. 
(Israel Viana, en “ABC”, 13/08/2012 )
“Tan rápida y repentina fue su caída en 1989, como lo fue su construcción en 1961. De la noche a la mañana, allí apareció, como de la nada. «Nadie tiene la intención de construir un muro», había asegurado a la prensa el Jefe de Estado de la RDA, Walter Ulbrich, tan sólo dos meses antes. Pero la fuga de ciudadanos del Berlín Este a la Alemania Occidental se había vuelto incontenible: en 1959, 143.000 personas; en 1960, 199.000; en 1961, la media mensual de huidos fue de 30.000, y en la primera quincena de agosto, de 2.000 al día. Casi 2,7 millones desde que finalizó la Segunda Guerra Mundial. 
(Decenas de camiones tomaron las calles del Berlín llenos de ladrillos, escombros y cemento)
La RDA tuvo que reaccionar. Su ya debilitada economía no podía soportar semejante «hemorragia» de ciudadanos, y en la noche del 12 al 13 de agosto de 1961, hace ahora justo 51 años, las autoridades reclutaban por la fuerza y de manera furtiva a cerca de 52.000 personas entre ciudadanos, albañiles, obreros, policías y soldados. Su objetivo: levantar lo antes posible el «muro de resistencia antifascista» para contener el flujo de inmigrantes que huían de la maltrecha economía soviética hacía floreciente paraíso capitalista que representaba la RFA.
Decenas de camiones tomaron las calles del Berlín Este llenos de ladrillos, escombros, cemento y alambres de púas, abundantes aún en los almacenes militares de la guerra. Nueve horas después, sin que les hubiera dado tiempo a quitarse las legañas de los ojos, los berlineses se levantaban con 69 puntos de control cerrados, 12 kilómetros de muro construidos y 155 kilómetros de alambrada provisional colocados en la frontera entre los dos sectores, en los que se apostaban cerca de 15.000 hombres armados de la Policía Popular.
De madrugada, por sorpresa
Varios miles de policías fronterizos habían comenzado el trabajo de madrugada levantando el pavimento de las calles que conectaban el este y el oeste de Berlín, y construyendo con ellos barricadas defensivas. Después cortaron el tráfico de vehículos e interrumpieron todos los medios de transporte públicos.
Fue calificada como la «obra de albañilería más criticada de la historia reciente»
Aquello solo fue el primer golpe de una construcción que, durante los siguientes años, fue sufriendo continuas reestructuraciones y ampliaciones que la convirtieron en una verdadera obra de ingeniería bélica contra la fuga de personas, donde los avances tecnológicos estaban presentes. A las planchas de hormigón de entre 3,5 y 4 metros de altura –que abarcaban más de 1.000 kilómetros con un interior formado por cables de acero para aumentar su resistencia–, se fueron sumando kilómetros y kilómetros de rejas de contacto que disparaban una alarma o una descarga eléctrica al que se acercara a ellas, torres de disparo automático operadas por células electrónicas, 131 bunkers, 272 áreas con perros policía o una «franja de control» («franja de la muerte») perfectamente iluminada y vigilada por 289 torres con policías armados que, por si acaso, se encontraba además sembrada de minas anti-persona.
El corresponsal de ABC en la zona la calificó como la «obra de albañilería más criticada de la historia reciente», que dio pie no sólo a que muchas familias cuya casa se encontraba en la línea de construcción del muro fueran desalojadas, sino a que más de 100 ciudadanos de Berlín Este murieran en un intento desesperado de cruzar al otro lados. Aproximadamente la mitad a causa de los disparos.
El más famoso fue, precisamente el primero que lo intentó, el 17 de agosto de 1962, justo un año después: Peter Fechter, un obrero alemán de 18 años, que, junto a un amigo, se escondió en un taller cercano para atravesar la «franja de la muerte» y tratar de saltar la pared cercana al Checkpoint Charlie. Su amigo lo consiguió; él recibió un disparo en la pelvis que le hizo caer de nuevo en la franja, donde, a pesar de sus gritos, estuvo agonizando a la vista de los periodistas y vecinos, que no se atrevieron a rescatarle.

Peter Fechter, el primer mártir

El Checkpoint Charlie es hoy punto de visita obligado para los turistas y centro de un Museo del Muro, al igual que la antigua estación de Friedrichstrasse, donde antiguamente el muro seccionaba los andenes, marcando el punto de destino para los berlineses orientales y de salida para lo occidentales. Tan cerca… y tan lejos.”
Juan Manuel Sánchez Gordillo (Marinaleda (Sevilla), 5 de febrero de 1952) es un político, sindicalista y profesor español de Historia. Actualmente es alcalde de Marinaleda desde 1979 y desde 2008, diputado por Izquierda Unida en el Parlamento de Andalucía.
Sánchez Gordillo, figura relevante del movimiento social y de izquierdas andaluz, es también dirigente del Colectivo de Unidad de los Trabajadores - Bloque Andaluz de Izquierdas (CUT-BAI), Sindicato de Obreros del Campo (SOC) e Izquierda Unida (IU).
Biografía
Estrechamente vinculado con el movimiento nacionalista andaluz, la lucha jornalera y la lucha obrera en general, es alcalde de la localidad de Marinaleda (Sevilla) desde las primeras elecciones democráticas tras el franquismo, celebradas en 1979. Como alcalde es impulsor de un programa alternativo que incluye: una planificación urbanística que impide la especulación y permite el acceso a la vivienda desde 15 euros al mes a través del sistema de la autoconstrucción, el pleno empleo mediante cooperativas, el mismo sueldo de entorno a 1.200 euros mensuales para todos los trabajadores en el pueblo, la ocupación de fincas de terratenientes y la inexistencia de policía. Este proyecto se apoya en dos pilares principales: la igualdad y la participación de los habitantes en los asuntos del pueblo mediante asambleas.
En 2008 fue elegido diputado del Parlamento de Andalucía por IU, representando a la provincia de Sevilla. Asimismo es el Portavoz Nacional (máximo responsable) del partido político CUT-BAI -integrante y fundador de IU-, miembro del Comité Ejecutivo del SOC y miembro del Consejo Político Federal de IU, así como secretario de Soberanía alimentaria.
En diciembre de 2011, el Congreso del SAT lo eligió miembro de su Comité Nacional. En febrero de 2012, Izquierda Unida lo designó cabeza de lista por la Provincia de Sevilla para las elecciones andaluzas del 25 de marzo de 2012. En dichas elecciones su partido ascendió hasta convertirse en la tercera fuerza política, y decisiva para decidir con el Partido Socialista un gobierno de izquierdas. En este contexto Gordillo se opuso a formar un gobierno conjunto con el partido socialista, amenazando con escindirse de Izquierda Unida.
El 7 de agosto de 2012, junto con unos 400 militantes del SAT y tras avisar a los medios de comunicación, sustrajo mercancías en dos grandes superficies comerciales en Arcos de la Frontera y Écija. Sánchez Gordillo definió la actuación como un caso de «expropiación forzosa» y explicó que tenían la intención de entregarlos al comedor social de una ONG sevillana. Finalmente los alimentos fueron entregados a familias "sin techo" que ocupan un bloque de viviendas en Sevilla.
(De Wikipedia y otras fuentes)
...
Me había propuesto dejar en reposo el teclado del ordenador, y asímismo respetar el descanso vacacional de los asiduos lectores de este blog, durante el mes de agosto.
Pero, sea porque este año me he visto obligado a “gozar” de los rigores sudorosos del agosto mediterráneo, sea porque la actualidad lo requiere, sobrepongo el tema del título, el 51 aniversario del comienzo de la construcción del muro de Berlín, a todos los demás, y muchos, temas, que merecerían ser tratados; como la especulación con la prima de riesgo; la cínica conducta de la Europa poderosa respecto de España; la recesión que aflige a nuestro país, las críticas al gobierno por parte del partido (¿principal?) de la oposición, que ni supo ni quiso tomar medidas a tiempo; la eclosión libertaria de ese loco tan cuerdo como el alcalde de Marinaleda, etcétera. Sobre estos últimos prefiero callar por el momento, a la espera de mayores, y tristemente espero que peores, novedades.
Pues sí. Ahora que en nuestro país políticos que se rodean de aurea de honradez suprema, como el líder de Izquierda Unida, Cayo Lara; o el parlamentario (eterno e incombustible, por lo que parece) Pascual Llamazares; e inclusive otros dirigentes de la misma tendencia política, como el Vice-presidente de la Junta de Andalucía, un tal Valderas, que ahora “chupa” poder”, es decir, es cómplice de abusos; decía, que ahora que esos políticos ensalzan las acciones demagógicas y libertarias (recuerdan los tiempos de Lenin) de ese individuo a quien se tilda de loco, pero es más cuerdo, aunque más radical, que otros muchos políticos, cual es Juan Manuel Sánchez Gordillo, alcalde del pueblo de Marinaleda, en la Andalucía profunda, población que es el paradigma del colectivismo izquierdista, ahora "sotto voce" muchos dicen estar de acuerdo y ninguno lo manifiesta así; cuyo individuo, el tal Gordillo, se blinda con la condición de parlamentario autonómico de Andalucía (a ver quién se atreve a detenerlo si no se le pilla en flagrante delito, lo que él ya procura no acontezca), para asaltar supermercados, robar lo que se le antoja, con la excusa de distribuir entre los más necesitados (lo dudo) y además ocupar fincas que dice están abandonadas…y amenaza con seguir e incrementar sus “expropiaciones”…
¿Sería capaz hasta 
en los Juegos Olímpicos...?
Pues bien, si ese “Gordillo” es una “buena pieza”, una muestra anarco-libertaria, de la rebeldía social, quienes le amparan (algún cínico político ha llegado a decir que ¡está de acuerdo con el fondo, no con la forma!) son peores que él, y enmascaran una rebeldía iconoclasta que en nada contribuye a mejorar las tribulaciones de la “travesía del desierto” económica que estamos sufriendo.
Me consta que algunos “apa”sionados anarquistas aplauden sin cesar esas peligrosas, antisociales e iconoclastas conductas, amparándose en que lo mejor es romper todo el actual orden social, eliminar la monarquía, cambiar el estado democrático, proclamar la república y establecer un koljosismo y colectivismo revolucionario.
Ciertamente son los menos, pero como siempre, son los que más “ladran”, lo que es al menos quijotesca muestra de que algo “cabalgamos”, siquiera sea de forma renqueante.
Y sí, todo ello está aconteciendo en esta España nuestra, la “casi” rescatada”, la “casi” arruinada, la “casi” fracasada, que parece en santa siesta y realmente se halla próxima a la hibernación económica.
Pero esto acontece en una España en la que, por lo menos, no se levantan barreras que impidan la libre circulación; no se construyen muros de vigilancia para quienes busquen ansiosamente la libertad; no se dispara a muerte a quienes luchan por ser libres.
A lo máximo, los poderosos se escabullen de aportar en beneficio de los débiles y los políticos tratan de blindarse frente a los intentos de reducir sus prebendas, lo que no es poco.
Pero en este 13 de agosto, caluroso e incendiario (arden los bosques) en nuestra España, al menos vamos evitando que precisamente los alemanes, con su “angelita” al frente, nos levanten otro muro, el de la pobreza, que nos prive del bienestar alcanzado.
No sea que de tanto que aprendieron los alemanes sobre muros, y de tanto que sufrió el aislamiento en su este nativo la angelical canciller germana, ahora quieran aplicarnos la receta del sufrimiento “manque” lo que sea, o, mejor dicho, con recortes, salarios reducidos, impuestos insoportables, desempleo galopante, mientras critican –probablemente con envidia— que no es posible que en esta España nuestra se viva tan bien.
Es como si, prima de riesgo a prima de riesgo, golpe de bolsa a golpe de bolsa, rescate a rescate, desde las tierras berlinesas se esté buscando crear otro muro de control económico (quien mata la economía carcome la libertad) y de estrangulamiento social.
Ojalá que nunca más vuelva a alzarse muro alguno como el de Berlin, y especialmente, ojalá que en nuestro país se robe menos en los supermercados y se trabaje más y mejor, para evitar así que los germanos y sus adláteres del capitalismo europeo (tan experimentados ellos en eso de abrir y soportar muros) nos aíslen de la libertad y de la democracia, por la vía de dejarnos sin una moneda…o "perra chica", como diría el castizo.
Porque del sol y el mar, hasta del calor agosteño, de eso, mal que les pese, no pueden privarnos aunque lo intenten.
“La causa de la libertad se convierte en una burla si el precio a pagar es la destrucción de quienes deberían disfrutar la libertad”.- Mahatma Gandhi (1869-1948) Político y pensador indio.
SALVADOR DE PEDRO BUENDÍA

09 noviembre 2009

Nueve de noviembre: "Victores victi victuri" .- Todos somos berlineses

“Alemania es la nación que ha padecido con más intensidad y sucesivamente el fascismo nazi y el comunismo soviético. El nazismo fue un horror que despedazó las libertades y condujo a la nación a la catástrofe de la Guerra Mundial. El comunismo fue aún peor y más largo. Sumió además en la miseria a uno de los pueblos más ricos del mundo y levantó en la capital alemana un muro de vergüenza y opresión para evitar la sangría de las fugas del este hacia el oeste. Celebramos hoy la caída de aquel muro de la ignominia y, con él, el derrumbe del comunismo, que empezó a desmontarse en Polonia por la acción del Papa Juan Pablo II”
(Luis María Anson, en “El Imparcial”, 9/11/2009)


“ Espero que en el día de hoy en todo el mundo todo el mundo se pare un instante, para reflexionar sobre el hecho de la caída del muro de Berlin hace, hoy exactamente, 20 años....quien y como lo ha conseguido.....para aprender de ello y aplicar alguna u otra idea en nuestras vidas en los días que corren. Que se quede todo el mundo pasmado por lo que se puede conseguir. Hay un dicho alemán: "donde hay un querer (de querer hacer cosas), hay un camino....ICH BIN EIN BERLINER!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
Transcribo el e-mail recibido hoy de MF, asiduo lector de este blog, alemán y de Berlín, en el día en que todo el mundo civilizado celebra la efemérides de la caída del muro en la capital de Alemania.
Mucho he escrito sobre este tema, no solamente en mis crónicas vacacionales, sino también recientemente, pero no puedo menos que rendir tributo hoy a los hombres y a los políticos que, de manera más o menos deliberada, permitieron el fin de aquel oprobioso signo de esclavitud y de privación de libertad, al mundo en general, a los alemanes en particular y a los berlineses de forma más específica, porque ellos nunca dejaron de sentirse lo que eran, hijos y habitantes de Berlín, y porque nunca se doblegaron al violento totalitarismo que seccionó su vida como ciudad y como nación.
Siempre me ha impresionado una leyenda que reza en un monumento en Dresden, ciudad también víctima terrible de los bombardeos del ejército rojo y de la aviación aliada a pocas semanas del fin de la guerra mundial y del comienzo de la opresión comunista en la extinta RDA: “Victores victi victuri”.
Aunque el latín no esté ahora al alcance de cualquiera, especialmente cuando hasta del bachillerato se ha eliminado, es bien asumible la belleza de la frase, no solamente por el juego de palabras desde el verbo “vincere”, vencer, sino por su contenido y significado. Porque esa leyenda recuerda, ni más ni menos: “Los vencedores, a los vencidos que vencerán”. Es cierto, la vencida Alemania, es quien ha vencido a la postre.
Ése es uno de los grandes significados de la caída del muro de Berlín.

“ Ni siquiera un dios puede cambiar en derrota la victoria de quien se ha vencido a sí mismo” Buda (563 AC-486 AC) Fundador del budismo.
SALVADOR DE PEDRO BUENDÍA