Mostrando entradas con la etiqueta GOBIERNO. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta GOBIERNO. Mostrar todas las entradas

22 marzo 2022

Tiempos de tribulación: Ucrania es masacrada poco a poco por Rusia, España es abandonada por un gobierno inepto y convenenciero y Europa ayuda con la boca pero abandona con sus actos


¡Vaya tiempos que nos ha tocado vivir!

Cierto es que peor que nosotros lo pasan los ciudadanos de Ucrania que han sido destrozados por las ansias salvajes del sátrapa de Putin y de sus desalmados generales apoyados por los oligarcas.

Cierto es que, en otro ámbito, no mucho mejor lo están pasando los millones de refugiados ucranianos que han huido “con lo puesto” a países europeos que les han acogido de urgencia.

Cierto es que esos mismos países de acogida están experimentando en sus propios pobladores los zarpazos de pandemia y la ferocidad de la crisis energética y de alimentación, además de un enorme incremento de

gasto militar para un conflicto armado en Ucrania en el que por miedo no participan activamente pero lo sufren.

Cierto es que en esta España nuestra un presidente del gobierno carente de escrúpulos, además de mentir más que hablar abandonando hasta a sus propios socios, promete soluciones que ni él mismo conoce, y propicia que la depauperada economía  se vaya hundiendo con bloqueos en los transportes y en los suministros alimenticios, y con parálisis productivas de difícil recuperación, en tanto, por si no había bastantes problemas, se posiciona respecto del inacabable conflicto del Sáhara, diciendo apoyar a

Marruecos mientras irrita a Argelia, de quien dependemos en una buena parte en el suministro del gas.

En verdad, estos son tiempos de tribulación, pero que no nos han caído de lo alto ni porque sí, ya que detrás de todo ello está la avidez de un Putin a veces ninguneado, la endeblez de una Ucrania engañada con falsas promesas, el egoísmo hedonista de las naciones con buen nivel de vida, la irreflexión de los políticos egoístas manejados por capitalistas sin escrúpulos.

Y así estamos, sin que nadie, por lo que parece, sea capaz de “poner el cascabel al gato”, porque mucho hablar, mucho prometer, mucho ocultar, soluciones efectivas y constructivas pocas se adivinan.

Hay que elevar al Cielo un canto a la esperanza, mientras deberíamos instalarnos en la reflexión y en la cordura, evitando la guerra, procurando el auxilio a los desvalidos, protegiendo a los migrantes sin

techo, eliminando los egoísmos de los beneficios especulativos en las materias primas, e instaurando, en fin, una sensatez internacional por encima de las ansias de conquista y de las ambiciones de los triunfos.

Me confieso muy escéptico al respecto, y ojalá me equivoque totalmente.

Y mientras tanto, espero que una pizca de buen espíritu se instale al menos en los responsables del gobierno de las naciones.

Enfrentarse, siempre enfrentarse, es el modo de resolver el problema. ¡Enfrentarse a él!.- Joseph Conrad (1857-1924) Novelista británico de origen polaco.

SALVADOR DE PEDRO BUENDÍA

30 junio 2020

Tiempo de mascarillas, con pandemia vírica y tropelías de gobierno, ministros y ciudadanos por “desasnar”


“Las mascarillas (Amando de Miguel en “Libertad digital”, 30/06/2020)
“En el teatro grecolatino los personajes se expresaban mediante caretas que cubrían el rostro y exageraban ciertos rasgos. Se llamaban ‘personas’, en el sentido de que definían personajes dramáticos. Frente a lo que se ha dicho, no servían tanto de altavoces como de realce de unos u otros caracteres. Otra cosa fueron las máscaras, una voz derivada del árabe, que significa bufón o payaso. Se introdujeron en la Edad Media europea con una función parecida a los carnavales. Se trataba de tapar el rostro para forzar el anonimato con una idea más bien lúdica.
Las mascarillas son un artilugio sanitario del siglo XIX para cubrir la boca y la nariz. Se utilizan por médicos y enfermeras cuando se empieza a incorporar la noción de que se pueden respirar microorganismos maléficos. Hasta bien entrado el siglo XX no cunde la noción de la existencia de los virus.
En la pandemia de gripe de 1918, ocasionada por un virus que nadie logró visualizar, se empiezan a generalizar las mascarillas por algunas poblaciones. Bien es verdad que su eficacia fue más bien dudosa. Sirvieron sobre todo como efecto placebo, es decir, un efecto preventivo o profiláctico a través de la sugestión.
Ha sido la peste china actual la que nos ha llevado a una especie de disfraz generalizado mediante el uso prácticamente general en todo el mundo de las mascarillas. Sigue funcionando el efecto
placebo, reforzado ahora por la más eficaz decisión de mantener una cierta distancia física (malamente llamada "social") entre los interlocutores o los asistentes a un acto público.
En España se recuerda que Alfredo Escobar, marqués de Valdeiglesias, sempiterno director de La Época durante la Restauración, utilizó el seudónimo de Mascarilla. Así firmaba sus famosas crónicas sobre la alta sociedad. La mascarilla se asociaba más con un disfraz que con un artefacto sanitario.
La generalización de las mascarillas en nuestros días significa una intensa transformación de ciertos usos sociales. En el lenguaje oral no solo nos hacemos entender mediante las palabras, sino con los gestos faciales, principalmente en torno a la boca. Con las mascarillas se rompe ese tipo de comunicación. A los que somos un poco tenientes nos resulta difícil de entender todo lo que dice un interlocutor provisto de mascarilla. No me imagino que un profesor de cualquier grado pueda dar una clase atractiva provisto de mascarilla. Desde luego, no suelen recurrir a ella los presentadores de la
televisión. Tampoco se sienten cómodos con el artilugio los políticos cuando discursean. Si recurren a ella delante de las cámaras de la tele es más bien para dar ejemplo de civismo sanitario.
Pasarán más o menos los rebrotes de la peste china, pero quedará la costumbre higiénica de llevar la mascarilla puesta en las situaciones de gran aglomeración de público. Será la misma razón para que sigan funcionando los ascensores de los grandes edificios de oficinas, los cruceros turísticos, los transbordadores, las salas de espectáculos. Significará un hábito social nuevo. El problema más grave será qué hacer con tantos desechos profilácticos, no solo mascarillas, sino guantes, pantuflas y otros adminículos de plástico. No quiero pensar si a esa gigantesca basura se añade un día la operación de desmontar los millones de pantallas de metacrilato que hoy distinguen los lugares de afluencia de público. Esa será otra peste simbólica difícil de erradicar”
…
He de confesar que he llegado a sentirme muy incómodo cuando uso las mascarillas, porque, o me dificultan la respiración, o me envían vahos a mis multi graduadas y vario focales gafas, o me incomoda también comprobar que cuando yo las utilizo (tratando de comportarme como ciudadano responsable) hay algunas gentes –abundando los jóvenes— que prescinden de ese artilugio textil, sedoso a veces, flexible, y con unos nervios alámbricos que acaban clavándose en la nariz.
Pero, en fin, hay que seguir las recomendaciones de los que se dicen expertos en materia de pandemia (a veces dudo de si lo son  y qué título o grado les acredita), y someterse a la servidumbre, especialmente cuando las gentes, se erigen en garantes del cumplimiento de la regla “mascaril”, en lo que son adalides los conductores de autobuses urbanos, a quienes siempre tengo la tentación de preguntar si son policías y rogarles la exhibición de su carnet, dadas sus en bastantes ocasiones abruptas exigencias.
Bueno, a propósito de las mascarillas, creo que se está cometiendo un tremendo error, porque si ese elemento facial de supuesta protección se exige para evitar a los demás nuestros efluvios víricos (hay algunos que dicen que esos artilugios hasta nos protegen de los ajenos), deberían sacarse al mercado mascarillas protectoras frente a los abusos, descalabros e ineptitudes del gobierno, que solamente sabe anunciar homiliéticamente prevenciones y predicciones, y prometer sanidades, eso sí, con anuncios de gastos y ayudas que es dudoso sean posibles porque se habrá agotado el “bolso” de los dineros.
Ojalá haya mascarillas de protección frente al gobierno, pero más aún las necesitamos frente a los 
 
ministros y demás personajes de las administraciones públicas, que evidencian su egoísmo y su incultura convivencial cuando se pelean cual verduleras (que me perdonen las adorables profesionales así llamadas), se niegan a lo que es evidente, mienten más que Pinocho, y rectifican cuando y cómo les conviene, olvidándose de los ciudadanos, que vienen a ser para ellos como aquellos diminutos bultos que el genial Orson Welles señalaba a Joseph Cotten desde lo alto de la noria del Prater vienés, en aquella para mí magnífica película de Carol Reed titulada “El tercer hombre”, pues esos

bultos eran señalados fría y despectivamente como personas humanas que no eran más que esas mínimas figuras que no merecían la menor consideración.
Para el gobierno y sus ministros, en ocasiones somos igual o peor que aquellos “muñequitos” que se vislumbraban desde lo alto de la noria.
Empero, las mascarillas nos ofrecen todavía más una utilidad, y no pequeña, cual es aislarnos de toda esa plebe insensata y descerebrada que en tiempos de feroz contagio, ni respetan el uso de los protectores,
ni guardan las distancias, ni se mantienen en el confinamiento cuando está ordenando, ni respetan los límites de los viajes. Deleznable, de veras.
Aunque les cabe un atenuante, cual es el ejemplo más inadmisible aún de los gobernantes y dirigentes, no protegiéndose y menos todavía protegiéndonos.
Dicho todo lo anterior, intento retomar la habitualidad de mis posts y especialmente deseo
esperar que las mascarillas pasen a convertirse en reminiscencias y recuerdos, porque las pandemias sanitarias y sociales se hayan convertido en historia.
Pese a todo, cuidémonos...

“Se piensa que lo justo es lo igual, y así es; pero no para todos, sino para los iguales. Se piensa por el contrario que lo justo es lo desigual, y así es, pero no para todos, sino para los desiguales” Aristóteles (384 AC-322 AC) Filósofo griego.
SALVADOR DE PEDRO BUENDÍA

05 mayo 2020

Esta España nuestra: Los que mandan no saben y menos quieren hacerlo bien, y los que saben se acobardan. Pandemia de insalud y de mala gobernanza


“Nos han arrasado
Ustedes, el mal llamado Gobierno progresista, nos han arrasado. Nos han arrasado nuestra voz, la mayoría de nuestros empleos, nuestras ilusiones, nuestro futuro, nuestra dignidad y nuestro respeto. Ofrecen garantías de un mendrugo para que les sigamos votando, para que sigan medrando en el poder. Nos ofrecen una democracia inexistente, intentan acallarnos con sus manipulaciones, con sus mentiras, con sus medias verdades, con sus consejos de sabios incompetentes, con sus pesebres, con sus medios de comunicación y de propaganda, con su
inmensa mediocridad tan lacerante como inoperante. España es un gran país. A pesar de ustedes, ese mal llamado Gobierno progresista, saldremos adelante. Estaremos hipotecados por muchos años. Ya saben, construir conlleva mucho tiempo, mucho esfuerzo y ustedes con su pésima gestión, en apenas dos meses, nos han destruido el país. Pero lo levantaremos, a pesar de ustedes y con la ayuda de todos, no de unos pocos, los de su casta sanchista-comunista. Y pondremos imaginación, esfuerzo, entrega, inteligencia y coraje, todo, absolutamente todo, lo que ustedes no tienen…
RAMÓN SENTÍS DURÁN”
 (Publicado en “Las Provincias”, Valencia, Sección Opinión, “Cartas al director”, 05/05/2020, pág. 32)
…
Recojo y reproduzco la “Carta” de mi buen amigo y distinguido colega, a la vez que Cónsul de Polonia en Valencia, porque es una de las muchas muestras de lo que está produciendo la infumable gestión de un gobierno como el que sufrimos.
Bien se que a bastantes de los pseudo progresistas que leen este blog, ese escrito de Ramón Sentís les hará rasgarse las vestiduras y volverán a aquello de que la derecha
abusó y robó mucho, de que ellos son los redentores “urbi et orbi”, de que España necesita progresismo (¿de veras saben lo que es?) y tantas y tantas medias verdades o manipulaciones, aunque no son capaces de neutralizar el hartazgo en general que los ciudadanos sufrimos, por tanta disfunción, tanta provisionalidad, tanto “donde digo digo, digo diego”.
No pretendo cebarme con los escorpiones que dicen gobernar, si es que lo que hacen, por lo que se ve para alimentar cargos políticos, incrementar el gasto público (especialidad de los falsos progresistas) y
sobre todo, sembrar el desconcierto que ellos mismos practican entre sí.
Gran verdad es que los políticos han alcanzado en nuestro país la dudosa gloria de que se le diga que todos, todos, “son los mismos perros con diferentes collares”, pero no menos cierto es que estos “perros” del actual gobierno, son una manada descoordinada de ineptos, que ni saben ni quieren saber, y que se dedican a publicar normas en el BOE, que ni ellos mismos son capaces de explicar, eso sí, difundiéndolas cinco minutos antes de que entren en vigor, para que de esta manera puedan modificarlas cuando les convenga.
Y, para colmo, esta horda de sanchistas-comunistas (que me permita Ramón Sentís usar su expresión) se ampara en el estado de alarma que pretende renovar
cada dos semanas, para ejercer el poder absoluto (y no justo) y así evitar contestación, sofocar los medios de comunicación, imponer el “porque lo digo yo, que para algo mando”. (Repugnante la manipulación y control que el secretario de estado de comunicación realiza en las ruedas de prensa, a la imagen y semejanza de una censura previa)
Ahora está planteándose la renovación de esta alarma que tanto nos alarma (redundancia que utilizo a propósito), y cuando algún partido dice que no la apoyará, estos sinvergüenzas se despachan sin rubor con la amenaza de que “o estado de alarma o el caos”.
Es al estilo del poder absoluto que en Francia ejerció el Rey Sol, cuando sentenció aquello de que “el Estado soy yo”.
Mientras tanto, con el jeroglífico de muertos, infectados, sanados y demás números manipulados de la pandemia, que manejan no ya a diario, sino varias veces al día, esta gentuza nos ha tomado por tontos, que en cierta manera lo somos por haberles votado y haber permitido que llegaran al poder.
¡Ah!, Y que no se quede en el tintero (mejor dicho, en el teclado) la censura a los que gobernaron con anterioridad, que por sus abusos, dudas, blanduras y renuncias, fueron los barros que propiciaron estos lodos malignos de poder que sufrimos.
Pese a todo, que sepa el estimado Ramón Sentís Durán que yo no voy a dejarme arrasar, que para algo lucharé, porque mi libertad y mi criterio son míos, y trataré de preservarlos frente a estos caimanes de riachuelo.
¿Uno que no sepa gobernarse a sí mismo, cómo sabrá gobernar a los demás?.
Confucio (551 AC-478 AC) Filósofo chino.
SALVADOR DE PEDRO BUENDÍA

01 febrero 2013

Corrupción…que algo queda. ¡Vaya asco! ¡Cuánto abuso! ¿Algo limpio en España y en el mundo?


“Lincoln y nosotros
No me atrevo a recomendarles la película de Spielberg sobre Lincoln porque me parece fallida en más de un aspecto y, sin embargo, cualquiera sentirá un latigazo en la conciencia merced a la grandeza del personaje, sobre todo si es un español de hoy. Lincoln sacó adelante su enmienda para abolir la esclavitud a riesgo de ser acusado de atrasar el final de la guerra. Triunfó en los dos frentes, pero una bala asesina le entregó muy pronto a la leyenda. Como se dijo, su victoria se fundó en la corrupción urdida por el hombre más puro de América. La frase me ha recordado, por contraste, la supuesta disculpa con que trata de disimularse entre nosotros la corrupción política, la necesidad de financiación de los partidos, una auténtica tontada y una cortina de humo, una más, para tratar de dignificar de algún modo lo mucho que algunos han robado.

La corrupción es inevitable desde el momento en que no se tiene otro credo que el dinero y el poder, algo muy distinto a lo que creía Lincoln, y a lo que debería creer cualquier político decente. La vida humana es lo suficientemente frágil y gris como para que termine en un lodazal si permanentemente no se intenta levantarla hacia un ideal, hacia algo que esté por encima de ella misma. Cuando esto se aplica a la política, es desgraciadamente obvio que quienes no sean capaces de distinguir un ideal de su contrario se aplicarán con celo a lo único que entienden, a enriquecerse, y que esa carrera se desarrollará exclusivamente entre mediocres y pícaros, tal es nuestro panorama, con una Fundación que se llama Ideas, nada menos, dedicada a pagar el copy and paste. Cuando se expulsa a la política, todo se compra y se vende a tanto la palabra. A saber, por ejemplo, lo que habrá cobrado el redactor del galimatías soberanista, aunque alguna idea tenemos de lo que se pagó a cierto filósofo por aderezar la borrosa retórica del Estatut. 

La corrupción se ha hecho general por la conversión de las promesas electorales, sin aparente costo para el ciudadano, en la única munición política, por entronizar a las encuestas en la brújula como único catecismo oportunista. Así, se ha hecho muy fácil conseguir grandes sumas de dinero mediante el engorde artificial de los presupuestos, de modo que los adjudicatarios puedan destinar cómodamente parte de los beneficios que esperan a engrasar a quienes los otorgan; tal poder, en manos siempre de unos pocos, raramente estará en los que mandan en el partido, sin poder sobre el presupuesto y las adjudicaciones. Lo que sí ocurre es que pedir ese dinero en nombre "del partido" es más elegante que pedirlo por las bravas, y hasta puede ser que muchos donantes hayan creído ayudar a la causa de su preferencia, eso sí, tras asegurarse de haber garantizado su interés personal.
En la mayoría de los casos, sin embargo, ese dinero habrá ido a parar a muy pocos bolsillos, a tres o cuatro a lo sumo, siendo muy ilusa la creencia de que pueda emplearse en pagar sobresueldos a mindundis que bastante tienen con creerse importantes y trabajar en aparatos con financiación generosamente asegurada en las cuentas públicas. Nadie con un mínimo de oficio se arriesga a recaudar ilícitamente unos millones de euros para alegrar las fiestas a un contingente muy numeroso que ya tiene un buen pasar, de manera que jueces y fiscales mejor harían buscando el origen de los millones en vez de los supuestos sobres del reparto. Que los partidos pacten medidas contra la corrupción puede resultar tan inútil como que pacten medidas directas contra el virus del SIDA. Lo que hay que hacer, lo mismo que contra el virus, es indirecto: más investigación, más transparencia, más competitividad interna. La verdadera corrupción de los partidos es su rotunda negativa a cualquier forma de democracia interna, a cualquier debate civilizado, a cualquier criterio razonable en la selección de sus cuadros y élites. Esa sistemática represión de cualquier forma de vida política en el seno de las organizaciones llamadas a representarnos es lo que facilita que, en la cúspide, algunos puedan apalear fortunas, aunque, eso sí, en nombre de la Idea.


En ausencia de figuras como Lincoln, aunque bastaría que fuesen ligeramente menores, el debate político nacional se reduce a los informes de abogados del Estado, a las minutas de los sociólogos acoplados al aparato o a pagar algunos euros a cualquiera que pueda escribir un papel susceptible de ser archivado en la oportuna carpeta. Lo literalmente asombroso es que los ciudadanos aguanten tanto tiempo con un sistema tan jibarizado, con una caricatura tan ridícula de la democracia, que soporten con resignación que las opciones políticas se reduzcan a aumentar la deuda o a subir los impuestos, es decir, con recurrir a la misma medicina pero administrada por doctores expertos en simular grandes pendencias, que el pueblo aplaude mientras paga religiosamente, y sin enterarse, los excesivos costes de tan insustancial disputa.

(José Luis González Quirós , en “el Confidencial”, 31/01/2013)

…
“Algo huele a podrido en Cundinamarca”, recuerdo que proclamaba un príncipe (Hamlet) en un inigualable drama de Shakespeare, pero la verdad es que ello pertenece al mundo de lo ideado, porque en la realidad, si uno aplica aquello de la época franquista de “menos viajar y más leer los periódicos”, pues hay “cositas por aquí” y “cositas por allá”.

Vamos, que esta España nuestra según los medios de comunicación –algunos de ellos-- es un desastre (que en parte lo es), como lo es esta Europa nuestra, y como lo son esos EE.UU “obamianos” que mantienen las armas en buffet libre pese a que sus ciudadanos disfrutan apretando el gatillo; o esa África que se nos sube a las barbas mediante invasiones, rebeliones o secuestros; o esa Asia del odontólogo londinense Assad, que más que sacar muelas, evita trabajo a los dentistas, de tantos individuos a los que evita ortodoncias mediante su aniquilamiento. Y más….y más… y Mas (éste el catalán), que es tan cínico y caradura (adornado de visionario de pacotilla) que se va a ver al Rey, del que tanta animalada dice y consiente que se diga, por aquello de que es una deferencia. ¡Para estos locos estamos!

Ahora bien, lo que no cabe duda es que, cual magma volcánico, la corrupción parece que nos invade, y es verdad que gracias a la “libertad” (?) de prensa, los medios de comunicacióm andan por ahí, cual urracas o cuervos carroñeros –no se sabe— buscando, en competencia estrictamente sensacionalista, que  rinde sustanciosos dividendos, hallar el titular más escandaloso, cualquiera que sea su transcendencia.

Aquella “máxima” ignaciana –de San ignacio de Loyola— de que “en tiempos de tribulación, no hacer mudanza”, parece no sirve para nada a toda esa pléyade de periodistas, si lo son, que buscan lío y notoriedad, metiendose a políticos en cierta manera..

Efectos claros del desarrollo democrático y de la degeneración que en ocasiones implica, porque aún estoy esperando encontrar algo de mesura, de prudencia y de autocontrol en esa carrera sin reglas en pos de desvelar cuanta más “mierda” (con perdón) mejor.

Cierto es que al igual que las “meigas” gallegas, “habelas, haylas”, la corrupción existe y galopa entre nosotros, y está por ver si resulta acorde con los   principios deontológicos “poner el ventilador” unos y otros, para llegar al “tú más…”

Que bien está informar de las porquerías, pero también hay que reparar en que no están las cosas como para alborotar el gallinero, no sea que el cacareo de los gallos y de las gallinas atraiga aún más a las zorras de la especulación capitalista y a las hienas de la desmembración iconoclasta del Estado democrático.

Pero claro, como decía el pastor de mi abuelo, “!es que las ovejas se empeñan siempre en irse hacia donde no deben!...”. Y es verdad.

Los políticos, a ver lo que “trincan” en poder y especialmente en dinero; la familia real, sufriendo los forúnculos de algunos “pillastrones” que confundieron la nobleza con la libertad de fraude, pero pensando en un aurea de protección que no va con estos tiempos; los partidos, creyendose que como ellos son los que legislan, pues sus papeles solo son para ellos…Y los dineros también…

Y los sindicatos, con las orejas gachas por ahora ya que en otro caso se quedan sin dinero, pues viendo por dónde medran, no paran de seguir colocando liberados, que diga, maltrabajas, o algo así…

Pero no hay que espantarse, porque peores las vimos y las salvamos, aunque como mínimo habrá que dar un cachete (tal vez un “knock out”) a tantos y tantos protagonistas de la vida social, y dejar las cosas en verdad, trabajo y sensatez.

Tal vez sea vano intento, pero como de ilusión también se vive, pues al menos digámoslo, a ver si alguien, del gobierno, de la oposición, de la realeza, de los sindicatos, de la prensa, del pueblo, o de donde sea, o quien sea, se digna pensar que con estas alforjas solamente llegaremos al abismo.

¡Y ya estamos al borde!

No valen ambientadores, no valen perfumes,  solo valen efluvios estomacales e intestinales que evidencien que en nuestras entrañas aún fluye la rectitud y la bondad que muchos se empeñan en borrar…

“Si no peleas para acabar con la corrupción y la podredumbre, acabarás formando parte de ella”.- Joan Baez (1941-?) Cantante estadounidense.


SALVADOR DE PEDRO BUENDÍA

16 junio 2008

PRESIDENTE YÚSHCHENKO: ¿LA FÁBULA DEL LABRADOR Y LA CULEBRA?

En la prensa dominical (15/06/08), http://www.lasprovincias.es/valencia/20080615/internacional/carece-logica-pais-grandede-20080615.html
Se ha publicado una entrevista del enviado especial a Kiev, Rafael M. Mañueco, al Presidente de Ucrania, Viktor Yúshchenko.
De ella entresaco algunas respuestas de interés:

“-Una de las condiciones que se exigen para acceder a la OTAN es tener una democracia estable y Ucrania vive desde hace años un conflicto permanente entre el poder presidencial y el Gobierno, incluso ahora que está dirigido por Julia Timoshenko, su aliada.
-Cumplimos todas las condiciones para aspirar a la adhesión. En Ucrania se desarrolla un proceso democrático completamente normal. Resolvemos todos nuestros problemas por la vía del diálogo y el compromiso, no empleamos tanques ni nos dedicamos a disparar contra las instituciones. Creo que éste ha sido mi principal mérito: haber conseguido que la política en Ucrania sea transparente y tenga el diálogo como base.
-Han surgido diferencias entre usted y Timoshenko. ¿Se romperá la coalición? ¿Será necesario convocar elecciones anticipadas?
-Mire, soy economista, dirigí el Gobierno y el Banco Central. Tengo, por ello, una idea muy clara de lo que hay que hacer para que Ucrania progrese y sé perfectamente que no se deben utilizar los fondos de las privatizaciones para propiciar el consumo. Es erróneo desde el punto de vista económico porque dispara la inflación. Llevamos ya cinco meses por encima del 13%, es el doble de la que tienen en Rusia o Polonia y cuatro veces más que la media en la Unión Europea. El culpable de esta situación es el Gobierno, aunque eso no significa que yo me posicione en su contra.
-¿Considera necesario un cambio en la jefatura del Ejecutivo?
-No, lo que hay que cambiar es la política. Si he de ser sincero, le diré que siento hacia el actual Gabinete más simpatía que hacia ninguno de los habidos hasta ahora, pero también más decepción por su incorrecta política económica. Desde el primer día, aconsejé a Timoshenko que prescindiera del populismo. No se puede hacer de los ministros Papás Noel que se dedican a repartir dulces. Voy a utilizar toda mi influencia para modificar el actual curso. Pero, si no hay otro remedio, habrá que convocar elecciones. La economía mundial nos ha puesto ante serios desafíos a los que tenemos que hacer frente también con seriedad.
-¿Qué medidas propone?
-El primer objetivo del Gobierno debe ser lograr la estabilidad presupuestaria y de precios. La segunda tarea, el crecimiento y, por último, la política social. Todo debe hacerse precisamente en este orden. La política social no se debe acometer mientras no se hayan resuelto previamente los otros dos problemas. No se puede poner el carro delante de los caballos. Las medidas adoptadas, sobre todo en lo relativo al gasto público, han llevado a que tengamos un ritmo de crecimiento del 6% cuando hace un año era del 10%. Estamos, evidentemente, ante una tendencia peligrosa. La carestía afecta principalmente a los productos alimenticios. ¿Cómo es posible cuando Ucrania es uno de los principales productores agrícolas? La causa está en el rechazo a actuar de acuerdo con las reglas del mercado y en el regreso a los métodos de regulación administrativa.
-¿Los problemas internos son exclusivamente económicos?
-El país necesita además cohesión y que la haya también en el Parlamento y en el Gobierno. En lo fundamental, tenemos que hacer política de Estado y de acuerdo con los intereses generales, no en beneficio de una y otra fuerza política. Hay que romper con la tradición de extremismo político y confrontación de los últimos años.
……
Bueno, pues una vez más he de admirar la infinita paciencia del Presidente de Ucrania, y dissentir de su tal vez excesiva prudencia, ya que intenta por todos los medios no “agredir” a la actual primera ministra, la inefable Yúlia Timoschencko (búsquense en este mismo blog los comentarios en que vaticinaba lo imposible que iba a resultar su convivencia en el poder), y a su partido, no obstante los importantes reproches que les hace.
Pues no otra cosa implica determinar que hay un exceso de populismo, y que no se deben utilizar los fondos de las privatizaciones para incrementar el consumismo, llegando a una inflación del 13%, y aconsejar que los temas de política social se aborden después de haber resuelto el equilibrio presupuestario y de precios.
Ciertamente, el Presidente Yúshchenko muestra templanza y prudencia, pero tal vez su temor a provocar mayores enfrentamientos con el gobierno, le ha impedido ser en la práctica mucho más exigente.
Aparece así, como un buen Presidente, por encima del bien y del mal, como un árbitro por encima de las ambiciones partidistas, aunque corre el peligro de que le acontezca como al labrador de la fábula de Samaniego:
A una culebra que, de frío yerta,
En el suelo yacía medio muerta
Un labrador cogió; mas fue tan bueno,
Que incautamente la abrigó en su seno.
Apenas revivió, cuando la ingrata
A su gran bienhechor traidora mata.

Que ya decía el Apocalipsis respecto de los tibios: "Porque no eres ni frío ni caliente, te vomitaré de mi boca..."
SALVADOR DE PEDRO BUENDÍA

14 abril 2008

ESPAÑA Y LOS IDIOMAS

Estoy manteniendo correspondencia en los últimos tiempos con una Profesora de Filología de la Universidad Nacional Taras Shevchenko, de Kiev.
En concreto, esta catedrática se dirigió a mí con el interés de conocer la posibilidad de “reforzar” la enseñanza y el estudio de la lengua ucraniana en España, y a tal fin me solicitó información sobre posibles contactos con facultades de filología y escuelas de idiomas.
Hube de responderle que el ucraniano es prácticamente una lengua desconocida en España, pues aunque hay un buen contingente de inmigrantes (unos hablan de 150.000 y otros de 300.000), no existe en ellos un especial interés en mantener y divulgar su lengua ucraniana, excepto en algunos casos aislados en que se han organizado –mal que bien—escuelas para enseñar el ucraniano a los hijos de inmigrantes que no lo conocen, principalmente por haber nacido ya en España.
Mi interlocutora, la profesora citada, se admiraba de la falta de sensibilidad hacia el idioma que le relaté existía en España, y hube de explicarle el bajísimo nivel que, en general, existe en España, inclusive entre los españoles, en cuanto a idiomas.
Comentando al respecto con un profesor de inglés afincado en España, y que se dedica precisamente a la enseñanza del inglés a personas maduras y profesionales, con un más que apreciable nivel, me insinuó que tal vez una de las causas del bajo nivel imperante fuera el bilingüismo o la co-oficialidad de lenguas.
Discrepé sobre ello, ya que en más de media España no se da esa co-oficialidad entre el español y la lengua autóctona, y pese a todo el nivel de idiomas extranjeros es muy bajo.
No pretendo darmelas de experto ni de agorero, pero sí exponer mi opinión de que en nuestro país carecemos de especial interés por lenguas foráneas.
Solamente en los últimos tiempos se ha impulsado mucho el conocimiento del inglés, no exclusivamente por la generalización de su enseñanza y estudio, sino porque se ha impuesto en el mundo de las comunicaciones y de los negocios, y ello en detrimento del francés,
Así están las cosas, aunque intuyo que en un futuro no muy lejano se acabará imponiendo y universalizando más la lengua inglesa, y quién sabe si no el chino…
Lo importante, y por ahí va mi reflexión en este mi comentario, es que en nuestro país, “flojeamos en idiomas”, y no solamente en los extranjeros, sino también en los “domésticos”, como libertad, convivencia, racionalidad democrática, etcétera.
Tal vez esa “incultura” en España, permite que se nos cuenten tantas mentiras y falsedades como estamos oyendo cada día.
La última: “Nunca se aprobará un trasvase desde el Ebro”
¿Sí? ¡Pues ya van a aprobarse las obras para hacerlo hasta Barcelona!
Por lo visto, los españoles hemos de aprender rápidamente el lenguaje “de la mentira”, para poder identificar prontamente las “trolas” con que nos obsequia nuestro “tierno” (por recién nacido) gobierno.
Lo decía Larra: ¡Qué país, Miquelarena, qué país!
SALVADOR DE PEDRO BUENDÍA