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21 febrero 2022

La crisis de los conservadores en España. El Partido Popular y sus dirigentes nacionales se dan un tiro en el pie. Entre la ambición y la incapacidad


Editorial de ABC: Casado, una dimisión obligada

“Lo sucedido en la dirección el PP no es un episodio que afecte a Madrid. Es la marca electoral la que irreversiblemente seguirá inutilizada mientras Casado continúe en ella

La guerra civil en el Partido Popular se ha hecho tan insostenible y carente de salidas negociadas que Pablo Casado debe dimitir como presidente nacional del partido en las próximas horas. Ya no se trata de que sea mejor o peor candidato, sino de que no ha sabido resolver una crisis que ya ha contagiado al partido, a las bases, a la militancia y a millones de votantes en toda España. No es un episodio que afecte a Madrid. Es la marca electoral la que irreversiblemente seguirá marcada e inutilizada mientras Casado continúe en ella. Ese es el sentir de la inmensa mayoría de los dirigentes territoriales del PP, que exigen un cortafuegos definitivo y drástico como único remedio para salvarse de una sangría.

Es el partido lo que está en juego. Esto ya no va de liderazgos, y cualquier salida negociada de Teodoro García Egea ha quedado desfasada por los acontecimientos, por la incomprensible tardanza de Génova en atajar el conflicto, y porque todo se ha revelado absolutamente inútil y dañino.

Lo ocurrido en Madrid ha extendido por toda España un divorcio real de las bases con su presidente, que por el bien del partido debe renunciar en cuestión de horas. Ya no se trata de intentar recabar apoyos autonómicos, seguir midiendo fuerzas en su pugna con Díaz Ayuso, o buscar soluciones creativas de intercambio de cromos en forma de dimisiones. El perjuicio causado es mucho mayor del que ni siquiera hace tres días podía preverse. Cuando más de 4.000 personas se personan ante la sede del PP exigiendo su dimisión no se trata de un teatro preparado para seguir convulsionando el partido. Es la evidencia de una indignación real que comparten muchos militantes en todo el territorio español. La ingratitud de la política y la vertiginosidad con que hoy en día los militantes y votantes exigen respuestas hace ya incompatible que se pierda un solo minuto más en el PP.

Se hace imprescindible un congreso extraordinario, sin esperar por supuesto al ya previsto en los estatutos del partido para el mes de julio. Esta crisis no aguanta hasta ese mes, y la militancia debe visualizar un nuevo liderazgo de inmediato. Ese es el mensaje real que están trasladando las bases a Génova, por más que Casado pretenda aguantar. No ha sabido manejar una situación que se le ha ido de las manos. También a Díaz Ayuso. El enrocamiento de ambos no ha servido de nada, y la pelea personal ha alcanzado un punto de metástasis en todo el partido. El congreso para elegir nuevo líder debería celebrarse de inmediato, en el mes de marzo, como le exigen los dirigentes territoriales a los que Casado ha pedido esperar a julio y se lo han negado, porque reclaman una solución inmediata y drástica. No, Pablo Casado no tiene meses, ni semanas, ni días para salir de una crisis que ya le ha superado por completo, que ha desbordado su autoridad, reducida hoy a lo meramente reglamentario, pero sin ascendente político ni moral sobre dirigentes, ni militantes. Su fallida embestida a Díaz Ayuso lo ha privado de margen de maniobra. Apostó a todo o nada, y perdió desde el momento que se presentó ante los micrófonos de la cadena Cope mal preparado, mal informado, mal asesorado y mal documentado. Y fiándose de unos datos bancarios y fiscales sobre el hermano de Díaz Ayuso que nunca debieron haber llegado a sus manos. Casado tiene que oir tanto el clamor de los indignados de su partido como el silencio de los que no le apoyan. Debe irse, hoy, ya, mejor que mañana.

Casado ha perdido la confianza de su propio partido, y cunde el pánico a que cualquier opción que tuviese el PP de ganar las elecciones a Pedro Sánchez se

haya disipado. Su intervención en la Cope días atrás no fue la de un líder pacificador del partido, dispuesto a encabezar una solución. Solo ofreció la sensación de dirigir un equipo débil cuya única salida posible es renunciar definitivamente a su proyecto y dar paso a uno nuevo. Todo el partido ha quedado en ‘shock’, todo el partido está contaminado, y es todo el partido el que se juega su futuro. Ya no es una mera cuestión de que los barones regionales se retraten a favor de uno o de otra, ni de seguir haciendo cálculos de probabilidades, ni de dar largas a destituciones. La preocupación muy mayoritaria ya es otra distinta. El Partido Popular está en una nueva fase. El tiempo de este equipo que sucedió al de Mariano Rajoy se ha agotado. No hay solución de continuidad. Casado debe marcharse hoy mismo” (Del diario ABC, 21/02/2022)

No pretendo, ni mucho menos, erigirme en experto analista del tremendo lío que se ha organizado en el Partido Popular, por aun no se sabe qué exactamente, o tal vez porque lo menos importante son las aparentes razones de una vergonzante lucha entre la dirección nacional del partido, una dirigente de la autonomía de Madrid por otra parte, y además los cabezas de los gobiernos autonómicos “peperos”.

Se ha tratado especialmente de un compendio de lo que nunca debe hacerse en política, y en la vida en general.

Ha sido la muestra de una estulticia e inmadurez completa, provocada por la celotípica ambición de los dirigentes nacionales, tratando de someter “manu militari” a la dirigente de su propio partido en la Comunidad Autónoma Madrileña, Isabel Díaz Ayuso, bastante independiente, algo díscola más que rebelde, pero con una aptitud innata para el liderazgo, hasta el punto que ella solita se bastó para dar un rotundo varapalo al Partido Socialista y a los dirigentes de éste que presumían por anticipado que iban a sumar su poder en la capital de España.

Cierto es que a los pazguatos y con estrechez de miras, muchas veces les adorna la malsana e inútil ambición de eliminar a quien, con razón o sin ella, suponen como contendiente.

Y se han pegado “un tiro en el pie”, porque lo han hecho tan mal, han actuado con tanta cortedad de miras, que ha salido a la luz toda una serie de burdas maniobras de sucio espionaje sobre un supuesto (por ahora no hay certeza) de una contratación supuestamente irregular y que se aireado como “casi criminal”

Hay que ser acémila (burro en español, sinónimo) para hacerlo tan mal, y para comenzar negando, y actuar a través de unos cuantos malandrines de segundo orden, hasta que, por fas o por nefas, salió a la luz la maniobra espía contra su adversaria.

Ayuso, Casado y Egea
Ésta, valiente pero también imprudente, sacó a la luz la trampa de sus oponentes, probablemente harta de tanta maniobra espúrea, y provocó una prepotente e imprudente reacción contestataria de los lideres nacionales de su partido, hasta el punto de que lo que se quedó flotando sobre la superficie política ha sido la ”mierda” (con perdón) de unos cuantos dirigentes políticos que, en vez de velar por defender los intereses nacionales como oposición al partido gobernante, se han dedicado a airear, cual pelea de patio de colegio, los buenos y los malos hechos de los otros, llegando hasta a amenazar con sanciones. Todo menos prudencia.

¿Y que está llegando a acontecer? Pues que el pueblo llano y los adictos y militantes se han indignado por la ineptitud e imprudencia de la dirección suprema, que, en vez de aplicar bálsamos a la herida, ha lanzado fuegos sobre ella.

Si en la política, en la política ortodoxa, la prudencia debe ser el denominador común, los ahora enfrentados han hecho todo lo contrario, mientras sus oponentes, los socialistas, que tantos errores y falacias llevan acumulados durante su gobierno, y que estaban cayendo en picado en los augures electorales, han hallado el “clavo ardiendo” para airear a los cuatro vientos cómo los del Partido Popular inciden en más supuestas corrupciones, y cómo se pelean entre ellos.

La solución debiera ser el cese de todos los reprobables protagonistas del esperpento, pero, además de que el sillón lo tienen pegado con cola indeleble, tampoco tienen más medio de vida que dedicarse a la política.

Como el lío me parece que no ha hecho nada más que comenzar, es impredecible cómo acabará, aunque hago votos para que caigan los ineptos y lleguen los capacitados, de lo cual tengo muchas dudas, y mientras tanto, el pueblo español seguirá esperando, como yo mismo espero, que quienes se encarguen de la “cosa pública” den por fin una prueba de mínima eficacia y de dedicación al servicio del bien común.

Por el momento, pelea de gallos, tiro en el pie, declaraciones por doquier y la

crisis económica y social galopando a lomos de la inadmisible gestión del gobierno mixto de socialistas/comunistas, al amparo de populistas e independentistas.

La España faldicorta y zaragata está otra vez por aquí.

Y el pueblo llano, paciente y sufriente…

“La ambición suele llevar a las personas a ejecutar los menesteres más viles. Por eso, para trepar, se adopta la misma postura que para arrastrarse” Jonathan Swift (1667-1745) Político y escritor irlandés.

SALVADOR DE PEDRO BUENDÍA

07 mayo 2021

Sucedido en esta España nuestra: Las elecciones autonómicas en Madrid castigan a la filibustera coalición gobernante


Mientras en toda España ha estado flotando en el ambiente la propaganda originada por las recientemente celebradas elecciones autonómicas en Madrid, y conforme se iba incrementando la agresividad dialéctica y la crispación, estuve decidido a no escribir sobre ello y a esperar que el resultado de las urnas demostrase la realidad imperante.

Ya ha transcurrido el 4 de mayo, y en él se ha consumado una derrota sin paliativos de todos los grupos políticos de izquierdas (PSOE, Más Madrid, Unidas Podemos) asfixiados por la rotunda paliza que les ha propinado el Partido Popular, que ha obtenido casi la mayoría absoluta, ha desintegrado al partido Ciudadanos y ha situado en sus justos límites al super-derechista VOX.

Las reacciones ante la tremenda convulsión política que han acarreado los comicios no se han hecho esperar: El Partido Socialista (ultrapasado por el filo comunista Más Madrid) se ha enrocado en sí mismo, ha ocultado a su trilero líder, el cada vez más detestable Pedro I “el Sánchez”, y ha argüido que los resultados de las elecciones madrileñas no son extrapolables al resto de España, aprovechando la ocasión para poner nuevamente de manifiesto su rabieta por el "palo" sufrido y para atacar con frases hirientes y muy alejadas de la urbanidad democrática, a los vencedores rotundos, el Partido Popular.

Antes de las votaciones, el sinvergüenza de Tezanos, un falso sociólogo comprado por el partido en el poder para dirigir el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), se dedicó a publicar –hasta en tiempos de reflexión y por tanto prohibidos— amañados resultados de presuntas encuestas, que proclamaban un supuesto equilibrio entre los bloques de derechas y de izquierdas, con el torticero ánimo de confundir al ciudadano de a pie e infundirle pánico ante un posible triunfo de las derechas, calificadas de nazi y muchas cosas más.

Al mismo tiempo, el leninista Pablo Iglesias (iconoclasta y revolucionario confeso y demostrado, además de corrupto aprovechado) se dedicó a atacar todo lo que implicara orden y progreso institucional, insultando a la Corona y tratando de destrozar los senderos constitucionales, aunque ya se había visto forzado a abandonar el gobierno, en el que el trilero presidente, “el Sánchez”, le había comprado los votos de su partido a cambio del plato de lentejas de una Vicepresidencia.

Así las cosas, las urnas del 4 de mayo resultaron totalmente claras: Paliza rotunda propinada por el  Partido Popular, a cuatro escaños de la mayoría absoluta; muy moderada representación de Vox, aunque suficiente para coadyuvar a una rotunda mayoría triunfadora; y debacle sin paliativos del PSOE, hasta relegado por el leninista partido Más Madrid; desaparición parlamentaria de Ciudadanos por no alcanzar el porcentaje mínimo de votos; gran minoración del Unidas Podemos, hasta el punto de quedar en el límite de la intranscendencia.

Los derrotados, especialmente el PSOE, en el gobierno nacional, han querido disimular que lo acaecido no les afecta, pero no se han recatado en mal calificar de “tabernarios”, seguidores de “lata de berberechos” y unas cuantas lindezas más a los votantes que han dado el soporte a los claros vencedores.

Es decir, los derrotados, rechazados por la ciudadanía a causa de sus argumentos fétidos y sus actuaciones falsarias y facinerosas, han continuado insultando, que es lo que mejor saben hacer, y además han aparentado y ejecutado depuraciones hasta de miembros históricos de su partido (que fueron destacados dirigentes) como Joaquín Leguina y Nicolás Redondo.

Y en todo lo anterior estamos.

Cierto es que lo ocurrido en las elecciones solo tiene eficacia directa en Madrid y su territorio de autonomía, pero no cabe duda de que es un claro presagio de la que se avecina al partido en el poder y a sus falsarios dirigentes, que por serlo llegan hasta mentir a la Unión Europea, tras llevar dos años engañando a los españoles.

Pronto sufriremos aumentos de impuestos (los niegan, pero se anuncian con otras formas), reimplantación de peajes en las autovías, subvenciones y ayudas que nunca llegan, perdidas en la maraña de requisitos imposibles de cumplir. Y especialmente seguiremos soportando autoritarismos como los estados de alarma decretados ilegalmente y casi por los siglos de los siglos, y apoyos a los filo-independentistas y filo-terroristas.

Volverá a darse lo de la fábula del escorpión y la rana, porque el escorpión (PSOE) volverá a aguijonear a la rana (la sociedad española) con la excusa de que lo que hace es porque se lo demanda “su propia naturaleza”

¡Qué gran verdad es lo que ya dijo John F. Kennedy -(1917-1963) Político estadounidense-.: En el pasado, aquellos que locamente buscaron el poder cabalgando a lomo de un tigre acabaron dentro de él”!

SALVADOR DE PEDRO BUENDÍA

11 marzo 2021

En el aniversario del atentado terrorista del 11-M en Madrid: Convulsión política agitada desde el partido en el poder. “Cuerpo a tierra, que vienen los nuestros”


 ¡Qué gran verdad!

¡La vida está llena de sorpresas y de repeticiones!

Tal día como hoy, año 2004, España entera se conmovió y aterrorizó por el atentado terrorista que azotó Madrid, y que causó (oficialmente, pues no se sabe cuántos extra) casi dos centenares de muertos y muchos heridos.

Se atribuyó la autoría a ETA, pero las posteriores investigaciones dejaron bastante sentado que la inspiración y la ejecución fueron obra del fundamentalismo islamista.

Estaba ahora llegando la conmemoración de la tragedia cuando, en otro orden (el político) ha venido la convulsión desencadenada por la decisión del partido (que se autodenomina de centro) Ciudadanos, presentando junto con el partido socialista una moción de censura contra el gobierno de la Región de Murcia, con visos de resultar efectiva.

Esa mecha encendida determinó que la presidenta de la Comunidad de Madrid, asegurando esperar otra moción similar contra su gobierno regional, decidiera “manu militari” (dentro de sus facultades de gobierno) fulminar a todos los consejeros de Ciudadanos en su ejecutivo y disolver la Asamblea parlamentaria de la comunidad autónoma, convocando elecciones.

Pocas horas después, los socialistas y su adlátere pro comunista, Más


Madrid, presentaron mociones de censura contra el Gobierno de Madrid, que fueron acogidas por la Mesa del parlamento regional con la argumentación de que la disolución de la Asamblea aún no se había publicado en el diario oficial.

Item más, los socialistas de la Comunidad Autónoma de Castilla y León también proclamaron otra moción de censura contra el gobierno de esa comunidad autónoma, ejercido en coalición por el Partido Popular y Ciudadanos.

En resumen: “Se armó el belén”, si utilizamos la expresión castiza de la película así titulada que en 1970 creó el director José Luis Sáenz de Heredia.

Y comenzaron –aún continúan—las excusas de unos, los ataques de los otros, las frases grandilocuentes, los comentarios de toda índole, los editoriales periodísticos; en fin, una ventolera de las grandes que hace recordar la que suele sufrirse en la cima del Puerto de Arrebatacapas (a propósito, invito a leer en este mismo blog mi post con el enlace o link LOS AFANES DE CADA DIA (HABLANDO DE COSAS...): EL PUERTO DE ARREBATACAPAS (cadadiatienesuafan.blogspot.com) ).

No ha habido tiempo para muchas más definiciones o declaraciones, pero mientras comienza a cocerse la contienda que indudablemente va a agitar la vida política, se adivina la maquiavélica maniobra del líder socialista Pedro I “el Sánchez”, quien sigue su manejo de la coyuntura política, ahora que parece podría quebrársele el apoyo de los coletudos del Unidas Podemos, al vender, por un “plato de lentejas” que no más, la supervivencia política a la líder de Ciudadanos, (Inés “la Arrimada”), que estaba y está asfixiándose en las propias flemas de su tibieza y ambigüedad, convirtiéndose ahora en “zurda de las dos manos”.

Así pues, seguimos en medio de la ciénaga política, mientras la pandemia no cesa; los ciudadanos podemos movernos solamente “de habitación en habitación” en nuestras casas (poco más, por las restricciones perimetrales entre regiones); la economía cruje en su agonía; la vacunación anti covid-19 se retrasa cada vez más por las carencias en la recepción y administración del “pinchacito” que con tanto optimismo se anunció.  Y casi ni se recuerda el enorme drama terrorista ocurrido hace no demasiados años.

De esta guisa, mientras los situados a la derecha de la coalición socio-comunista gobernante en España se enzarzan en sus querellas y venden sus sofismas, el sillón presidencial del ejecutivo nacional sigue asegurado, y, si se cuenta con un poco de suerte, tal vez se pueda esquilmar más aún la inconsistente base de los grupos de la derecha, cual el Partido Popular.

Es imposible pensar con ponderación en la que se nos avecina, porque incluso muchos militantes del partido Ciudadanos se asombran de las veleidades y de lo que consideran imprudente, absurda y peligrosa trayectoria de sus “arrimados” líderes (“Porque no eres ni frío ni caliente, te vomitaré de mi boca”, reza el Apocalipsis).

Solamente está claro por el momento que, entre recuerdos de terrorismo, pandemia mortífera, catástrofe económica y convulsión política, a quienes nos gustaría disfrutar pacíficamente de la democracia que tanto nos costó conseguir se nos está esfumando el perfume de la vida normal.

Habría que recordar la frase ya típica y tópica de aquel ministro de la transición democrática (Pío Cabanillas Gallas) quien ante las convulsiones internas de su propio partido (la UCD) exclamó. “¡Cuerpo a tierra, que vienen los nuestros!”


"Odioso para mí, como las puertas del Hades, es el hombre que oculta una cosa en su seno y dice otra" .- Homero (VIII AC-VIII AC) Poeta y rapsoda griego.

SALVADOR DE PEDRO BUENDÍA

29 abril 2019

El arco iris de esta España nuestra: Inunda el rojo PSOE, se descolora el azul PP y están los naranjas de Ciudadanos, los morados de UPodemos y el verde de Vox,con los independentistas al acecho


El PSOE gana las elecciones pero necesitará pactar y el PP sufre una debacle histórica


Pedro Sánchez es el único que puede formar Gobierno
“El País”, Madrid 29 ABR 2019 )
Solo dos años después de ser destituido como líder del PSOE y regresar como vencedor de sus segundas primarias, Pedro Sánchez ha ganado las elecciones con mayor claridad de la esperada. Incluso rozó el resultado soñado: sumar una mayoría sin necesidad de contar con los independentistas catalanes. Se quedó a uno. El presidente tiene ahora una posición política muy cómoda, con la oposición muy debilitada por el hundimiento sin paliativos del PP, al que casi dobla en escaños. Sánchez se quedó a un escaño de sumar la absoluta con Unidas Podemos, el PNV y algún otro grupo pequeño. En cualquier caso, bastaría con una abstención de ERC para que Sánchez fuera investido presidente en segunda votación. El PSOE tendrá mayoría absoluta en el Senado, otra fortaleza más.
Con el 99,99% escrutado, el PSOE obtenía 123 escaños (28,70%) y Unidas Podemos 42. Mientras, el PP se quedaba en 66 escaños (16,68%), un desplome sin paliativos desde los 135 que obtuvo en 2016; Ciudadanos subía a 57 (15,84%) y Vox entraba en el Congreso con 24 (10,26%). ERC obtendría 15 escaños, una importante subida, que le sitúa como ganador en Cataluña por primera vez, con
los socialistas muy cerca, en segunda posición. Junts per Catalunya caía a siete y el PNV subía a seis. Bildu dobló sus números anteriores y logró cuatro escaños.
Con este resultado, demoledor para una derecha fraccionada en tres, el PSOE es el único que tiene en su mano construir una mayoría para formar Gobierno. El éxito de Ciudadanos, que estuvo muy cerca de arrebatar el liderazgo de la derecha al PP, le permitiría sumar la mayoría absoluta con los socialistas, pero el propio Rivera descartó esa posibilidad, lo que le condena a quedarse en la oposición. Si había alguna opción, los militantes del PSOE se encargaron de complicarla. “¡Con Rivera no! ¡Con Rivera no!” le gritaban eufóricos a Sánchez en la calle Ferraz. “Creo que ha quedado bastante claro, ¿no?”, les contestó él, sonriente. “Los españoles quieren claramente que el PSOE gobierne y lidere el país”, clamó. “No es no”, respondieron sus seguidores recordando su lema cuando se negó a apoyar la investidura de Mariano Rajoy y fue destituido.
En la batalla de los dos bloques que marcó las elecciones, la izquierda ganó con claridad: el PSOE y Podemos han sumado 20 escaños más que PP, Cs y Vox.
La noche desastrosa del bloque de la derecha forzará a una recomposición interna y deja muy tocado a Pablo Casado, que ha tenido el peor resultado de la historia del PP en su primer intento, muy por debajo de la más catastrófica de sus previsiones. Nueve meses después de alcanzar el liderazgo del PP, el popular es el que peor parado sale de las elecciones y sufrirá mucho para resistir la marea interna ante este desplome. La estrategia de derechización del
partido ha sido desastrosa, porque ha perdido votos por el centro a manos de Ciudadanos, pero también de forma masiva por la derecha a manos de Vox. Sin admitir preguntas, algo inédito en él, Casado dijo que era "un muy mal resultado", pero responsabilizó a la "fragmentación del voto" y parece dispuesto a seguir al frente del partido. El PP tratará ahora de frenar el hundimiento ante las elecciones municipales y autonómicas del 26 de mayo, pero Alberto Núñez Feijóo, la eterna alternativa que apuesta por una línea menos derechista, se encargó de recordar anoche que en Galicia sí se ha frenado a Vox y a Ciudadanos.
La extrema derecha de Santiago Abascal, gran protagonista de la campaña, entra de forma contundente en el Congreso, con 24 parlamentarios, pero no será decisiva para formar Gobierno y se ha quedado muy lejos de las mejores previsiones que le auguraban algunas encuestas. Serán quintos y con poca capacidad de influencia. España pierde pues la excepcionalidad de ser el único gran país europeo sin presencia de un partido fuerte de extrema derecha en el Parlamento, aunque la mantiene lejos del poder, al contrario de lo que sucede en Italia.
El PSOE ha logrado un resultado más bajo del que le auguraban las encuestas hace unas semanas, pero el hundimiento del PP ha hecho olvidar rápidamente esa amargura y la noche transformó en una fiesta para los socialistas y en un funeral para los populares, con la calle Génova completamente vacía.
entrar en un Gobierno de coalición. Pese a su caída de 30 escaños, este resultado da oxígeno a su líder, Pablo Iglesias, que ha logrado una vez más mejorar las expectativas en una campaña centrada absolutamente en él después de tres meses desaparecido por su baja de paternidad, y con dos debates en los que logró destacar, e incluso ganar con claridad en el caso del segundo. Por primera vez desde la recuperación de la democracia, podría haber ministros de un partido a la izquierda del PSOE. En su primera intervención, Iglesias explicó que ya había hablado con Sánchez y le anunció que cree que “este es un resultado suficiente para construir un Gobierno de coalición de izquierdas”.
Ciudadanos es otro de los grandes vencedores de la noche, aunque su éxito puede ser inútil. Pese a la irrupción de Vox, la formación de Albert Rivera habría logrado subir 25 escaños y quedarse a solo una decena del PP. Rivera también ha despejado los miedos que apuntaban que se desinflaría después de tomar la decisión más arriesgada de rechazar de forma tajante un acuerdo con el PSOE.
Ciudadanos será ahora un referente aún más claro del espacio del centroderecha. Pero no ha logrado sumar en el bloque de la derecha, su gran objetivo, y
no tiene margen para formar Gobierno con el PSOE porque lo prometió de forma tajante. Rivera parece abocado así a luchar por el liderazgo de la oposición con un PP en descomposición que sufrirá sin duda grandes tensiones internas.
El PSOE dominará pues de nuevo la política española por primera vez desde 2011, algo que nadie habría soñado en este partido hace solo un año, cuando Mariano Rajoy gobernaba y el PSOE estaba hundido en las encuestas. La situación ha dado un vuelco total desde la moción de censura de junio de 2018, que ha hundido al PP y ha abierto una guerra sin cuartel en la derecha a la vez que lograba una sintonía entre las dos formaciones de la izquierda, PSOE y Podemos, desconocida en la historia reciente de España. El guionista loco de la política española ha vuelto a dar un nuevo giro inesperado.”
Por encima de las soflamas de campaña electoral y de las pillerías del taimado Pedro Sánchez y su hasta ahora corta hueste parlamentaria, se ha impuesto la lógica que la sociedad española vislumbraba y mantenía: Que quien manda tiene ganada la mitad de las elecciones; que quien defrauda al final paga sus abusos; que quien medra parece que llega a algo pero se queda en puertas; y que las alarmas extremistas se quedan en miedos poco reales. 
Dicho de otra manera, Pedro Sánchez, cuya desfachatez nadie pone en duda, ha sabido
aprovechar el poder que ha ejercido a cualquier precio, para imponer una imagen de dominio y control que ninguna otra formación política, excepto los socialistas, ha sido capaz de transmitir; porque los azulones de la gaviota (PP) bastante han tenido con poner buena cara y colocar parches a las enormes grietas de credibilidad y prestigio que han generado sus corrupciones y sus incapacidades timoratas; porque los “naranjitos” de Ciudadanos no han podido acabar de sustraerse a la sensación de “bisagreo” que transmiten; porque los podemitas siguen vistiendo el medio luto morado de quien es de pura ortodoxia marxista con formas de democracia envolvente; porque Los “redentores” de la llamada
“ultraderecha (Vox) se han quedado en una acción aparentemente testimonial, cuyo verde distintivo no denota esperanza sino la inmadurez de querer y no poder, fragmentando del todo a los del centro derecha en beneficio de los del otro lado. 
España está fragmentada, y eso lo han vuelto a demostrar las recién acabadas elecciones generales, porque el arco iris electoral se ofrece en “cachitos”, algunos más grandes, como el del vencedor PSOE, pero el resto solamente complementarios del vencedor. 
No serían de añorar los tiempos de las mayorías absolutas, porque “de aquellos polvos vienen estos lodos”, y una cosa era impulsar la vida democrática en el país, y otra consolidar grupos políticos de enorme poder que han conducido a la actual degeneración política y social.
Ha ganado el PSOE, porque era inevitable, pero no se olvide que si los del centro-derecha fueran capaces de unirse y medio sincronizarse, “otro gallo cantaría”. Que tampoco PSOE y U Podemos son hermanos tan bien avenidos. Y por ahí merodean los independentistas, que son como hienas buscando la carroña de la desunión para llevarse su tajada de carne podrida. 
Pero no nos lamentemos, porque ésta es la España “nuestra”, la que entre unos y otros forjamos, con gran pluralismo, con enorme diversidad, con
preocupante discrepancia. Pese a lo cual, ahí estamos, sobreviviendo a tanto abuso, a tanto despilfarro, a tanta incultura social. 
Ahora se alegran los que han vencido mínimamente, y se lamentan los que se dicen derrotados “por poco”; pero quienes no nos alegramos nada y nos lamentamos mucho somos los ciudadanos de a pie, que comprobamos cómo, en vez de las dos medias Españas de Machado, nos hemos hundido en el “mosaico” de colorines partidistas que nos dejan convertidos en un “guirigay”, en aquellos del “todos contra todos” de los antiguos patios de colegio”.
“Cuando no somos capaces ya de cambiar una situación, nos enfrentamos al reto de cambiar nosotros mismos” .-Viktor Frankl (1905-1997) Psiquiatra y psicoterapeuta austriaco.
SALVADOR DE PEDRO BUENDÍA

03 diciembre 2018

El socialismo de Pedro Sánchez sufre el primer batacazo por sus veleidades y trapacerías: Pierde la gobernabilidad en Andalucía



“La lección andaluza: ¡Es lo de Cataluña, estúpido!
Un terremoto político de fuerza 9 en la escala de Richter sacudió ayer Andalucía, y sus efectos afectarán a toda la política española durante el próximo año electoral y también en los años venideros. El 2 de diciembre queda marcado como el día en que el Partido Socialista perdió en Andalucía el poder sobre el que se ha sostenido durante cuatro décadas; y también como el día en que la extrema derecha extra constitucional, desaparecida desde la transición, se instaló en nuestra vida pública con fuerza inusitada.
Aparentemente, hoy nos parecemos más a Europa. Se acabó la “excepción española”, que nos hizo creernos vacunados e inmunes al virus nacionalpopulista (al menos, en su versión de ultraderecha). Y se confirmó que, también aquí, las dos familias tradicionales, la conservadora y la socialdemócrata, están históricamente amortizadas y enfilan el camino de su extinción histórica.
Pero ahí se acaba el parecido. Porque el vuelco que ayer dio Andalucía –anticipando el que vendrá en el resto de España-, tiene una etiología sustancialmente diferente a lo que está pasando en el resto de Europa. Aquí el factor desencadenante no es la reacción acobardada de los perdedores de la globalización, ni la resistencia ante la inmigración o la desconfianza hacia la Unión Europea. Puede que todo eso esté también en el trasfondo, pero el foco principal apunta a las dos cuestiones que más han sacudido a nuestra sociedad en los últimos años: la corrupción de los gobernantes y la crisis territorial, que tiene su expresión más emocionalmente venenosa en la sublevación del nacionalismo catalán contra el Estado constitucional.

Erramos quienes creímos que el microclima político andaluz pesaría más en estas elecciones que la cuestión de España. Además, hemos infravalorado la potencia colosal de la onda expansiva del conflicto catalán en todos los rincones de la sociedad española y en todos los espacios de su vida pública.
El PSOE perdió 400.000 votos, el PP 270.000 y la alianza de Podemos e Izquierda Unida 280.000. En cambio, Ciudadanos ganó casi 300.000 y VOX, partiendo de la nada, recolectó en pocas semanas la
friolera de 377.000 votos de andaluces que ni siquiera conocían el nombre de su candidato.
Nada de todo eso se explica por razones andaluzas. El desgaste del Gobierno de Susana Díaz habría justificado un descenso de cuatro o cinco puntos, como auguraban las encuestas, pero de ninguna forma el cataclismo que sufrió el PSOE. Y desde luego, ni la crecida de Ciudadanos se debe a Juan Marín ni la explosión de Vox tiene que ver con la política de Andalucía. Ayer se votó mucho más sobre España que sobre Andalucía, y quienes lo vieron venir fueron los ganadores de la noche.
España sufrió un trauma brutal cuando su subsistencia fue desafiada desde dentro del propio Estado. Aquellos miles de banderas en los balcones fueron mucho más que la reacción folklórica de unos cuantos fachas.
Millones de votantes del Partido Popular rompieron emocionalmente con él cuando, a sus ojos, el 1 de octubre del 17 Mariano Rajoy se dejó engañar y humillar por los secesionistas. Ahí fue donde Rajoy terminó de jugarse el puesto y el PP el poder, ya seriamente dañadas por la marea pestilente de la corrupción.
Esa misma indignación, teñida de bochorno, se extendió por todo el país cuando Sánchez, sucesor de Rajoy, puso su Gobierno bonito bajo el control del populismo extraconstitucional de izquierdas y, sobre todo, de los Puigdemont, Junqueras y Rufián. Y lo hizo con el consentimiento vergonzante de una dirigencia socialista irreconocible por sumisa y amordazada (de la que forma parte Susana Díaz).
Ayer los culpables de ese oprobio (incluido Podemos) pagaron la primera factura, y resultaron premiadas las dos fuerzas que convirtieron la unidad de España y la denuncia del secesionismo en el eje de sus estrategias. Ciudadanos presentaba al peor candidato del elenco y Vox apenas existía hace cinco meses. Pero unos desde el extremo centro y otros desde la extrema derecha, emitieron en la onda que, desde hace mucho tiempo, martillea la conciencia colectiva de los andaluces: los privilegios de Cataluña y la desleal traición de sus instituciones al resto de España, con la tolerancia de nuestros gobernantes.
Quienes pusieron el dedo sobre esa llaga, jugaron a caballo ganador.
La principal conclusión de esta votación es que la política española está infectada hasta el tuétano por el problema de Cataluña. Una infección que seguirá supurando y contaminará todas las elecciones que se celebren mientras la herida siga abierta. Andalucía ha sido el aperitivo, pero nada ni nadie escapará a su efecto tóxico.
No es sólo lo de Cataluña. Por debajo hay un sordo debate de fondo sobre la organización territorial de España. Casi un 40% de los españoles dice preferir un Estado sin autonomías o que se reduzca la autonomía de las comunidades. Entre ellos, el 62% de los votantes del PP, el 58% de los de Ciudadanos, el 30% de los socialistas… y el 20% de los de Podemos. Y por supuesto, el 90% de los de Vox. No es fácil reconocer esta realidad para quienes creemos en un Estado descentralizado; pero empeñarse en ignorarla conduce a que cosas como lo de ayer nos pillen en pelotas.
En Europa se están resolviendo las elecciones por cuestiones como la inmigración, el orden económico (global o nacional) y el futuro de la UE. Aquí, el primer factor de motivación del voto es la cuestión de España y su organización territorial. Singularmente, su expresión más enconada, que es el conflicto de Cataluña.
No rebosan alegría...
¿Efectos inmediatos? Por esas carambolas de la política, el PP perdedor se encontrará con el inmenso regalo de la presidencia de la Junta de Andalucía, y ello dará a Casado un precioso balón de oxígeno que necesitaba desesperadamente. Sánchez ha visto saltar por los aires todos sus planes sobre la anticipación de las elecciones generales.. Rivera se arrepiente de no haber buscado a un candidato más presentable en Andalucía: esos 90.000 votos de desventaja con el PP se deben a su incuria. Pero se siente en el buen camino siendo pianista de una sola tecla, y no lo abandonará por nada.
Iglesias, visiblemente asustado, comenzó su enésima mutación, de vicepresidente en ciernes a agitador callejero; aprovechó lo de Vox para recuperar el vocabulario de los parapetos y las barricadas y volvió a acordarse del 15-M. Me temo que Sánchez ha perdido a su aliado, al menos hasta las elecciones. El jueves en el Congreso, ante el Rey reinante y el emérito, Iglesias dará espectáculo, ya lo verán.
Los separatistas se apuntan el doble éxito de perturbar por completo la vida pública española y resucitar a la caverna. Siempre se necesitaron y ahora se encuentran de nuevo”
(Ignacio Varela, en “El Confidencial”, 03/12/2018)
Hay situaciones en la vida, y más aun en la política, en las que, pronto o tarde, pero siempre, la sensatez y el equilibrio termina imponiéndose.
En esta España nuestra, en Andalucía, se venía registrando el fenómeno que sorprendía a muchos analistas, de que la predominancia de las izquierdas, capitaneada por el Partido Socialista (de “Obrero” le queda poco; y de “Español”, menos todavía) resultaba prácticamente invencible.
Y por eso en las elecciones autonómicas del día de ayer, de manera bastante inesperada, los escaños obtenidos por los socialistas de esa verdulerilla disfrazada de pillastrona que ha venido siendo Susana Díaz, por mucho que se sumaran a los de los izquierdosos iconoclastas de leninismo disfrazado que son los de Podemos (llamados algo así como “Adelante Andalucía), los escaños obtenidos por ambas formaciones políticas, repito, no han dado, no dan, para conformar una mayoría que pueda gobernar esas entrañables tierras de la gracia y el colorismo, frente a la posible coalición de tres grupos más afines de lo que ellos quieren aparentar, cual son el PP medio regenerado, el Ciudadanos que
siempre se queda algo relegado, y Vox, con aires de derechona y promesas de regeneración.


De esta guisa, Susanita Díaz, a quien solamente le faltó llorar (raro que no lo hiciera, ella que es tan “cuentista”), hubo de admitir que sus huestes habían recibido un mal resultado, aunque lo disimuló exhortando a la unión de los “constitucionalistas”.
¿Qué ha pasado en Andalucía, para que los gobernantes desde hace casi cuarenta años se hayan dado tan tremendo tortazo electoral?
Ha pasado lo que había de ocurrir. 
Del amor al odio...
Que los ciudadanos se hartan de engaños, de fraudes, de incompetencias, de vaivenes, y optan, unos, por irse con los reaccionarios; otros con los de signo opuesto; y otros con los que fueron los suyos, aunque les habían fallado antes.
De todo ello sale la conclusión de que el indeseable Pedro Sánchez, ya debe de estar revisando sus viajes en aviones oficiales, no solamente para evitar la sensación de cara dura y abusón que ha expandido a la ciudadanía, sino porque algo concreto y eficaz
debería hacer para la gobernanza de España, que no es otra cosa que soltar la “teta” del poder falso y menguado del que se aprovecha y dedicarse a preparar las elecciones generales que puedan arrojar luz y regenerar la maltrecha vida democrática española.
Y si a ello se une que los de la “cáscara amarga”, o sea, toda esa panda de golfantes independentistas catalanes, siguen haciendo lo que quieren frente a la tibieza, que es más bien aquiescencia, de un gobierno tan débil, que se ha cimentado en el goce y disfrute de su presidente y de…su promocionada cónyuge.,
Pongo muy en duda que Pedro Sánchez sepa (si es que sabe y puede) sacar experiencias de lo acontecido en Andalucía, porque ahora nos vendrá con la cantinela de que ello ha sido en una zona muy particular, que no es extrapolable, que en toda España la problemática es otra…
Y para justificarlo se basará en la manipuladas y falsarias estimaciones del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) que tan fielmente al socialismo y al sanchismo configura ese mercader de favores llamado Tezanos, cocinero de encuestas que nunca tendrá una estrella de honestidad.
Y a partir de ahora, pues vamos a asistir al mercadeo de unos con otros, de las tensiones por alcanzar el poder; de la salida a la luz de los errores, de las irregularidades, de los delitos presuntos de unos y
Boabdil también fue derrotado
otros. Hasta que la aritmética parlamentaria se imponga. Y ahí no valdrán las falsificaciones del CIS…
Tengo la impresión de que Susana Díaz, que no pudo
en el seno del socialismo vencer a Sánchez en las primarias, ahora le ha derrotado, porque ha propiciado el mayor tortazo que cabía esperar en el socialismo español. 


Debía Pedro Sánchez copiar de ese “cabra loca” a la vez que indignante que es el parlamentario Rufián (apellido bien adecuado, por cierto), y hacer como él: revestir con insultos sus fracasos y sinrazones. Así, al menos, tendríamos algo de colorismo.
Tiempo al tiempo…
SALVADOR DE PEDRO BUENDÍA