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21 diciembre 2015

Efemérides: 22 de Diciembre. A una Tamara singular


Muchos años ha la vida quiso hacer al mundo el regalo de una joya preciada.
Fue en Ucrania, en el oblast de Poltava, municipio de Kremenchug, localidad de Kriukov.
Acullá, ya advenido el invierno, con las nieves ornando en blancura el paisaje, la humanidad recibió a una fémina que iba  marcar el destino de otras muchas gentes.
Su nombre, Tamara; como la que fue reina de Georgia (Tsaritsa) en el siglo XII; una mujer
excepcional en su sabiduría y capacidad de gobierno.
Su nombre, Tamara; como el dulce fruto de la palmera, el dátil, que alimenta en su vigor nutritivo al tiempo que llena de dulzura.
Su nombre, Tamara; significado de mujer recta y serena, que se entrega en el servicio y cuidado a los
demás.
Y a esa Tamara, a la que Ucrania tuvo el honor de recibir para la vida y que esta España nuestra ha acogido con alborozo haciéndola su ciudadana egregia; a esa Tamara dedico estas líneas.
Y le dedico estas líneas porque plúgole al buen Dios, como plúgole a la vida, ponerme en el camino de esta mujer sin par, para que fuera la esposa, la compañera, la amiga, la madre de familia modelo.
Y le dedico estas líneas porque tal día como hoy llegó al mundo, y un año más nos regala en gozo su presencia entre nosotros con el aniversario de su nacimiento.
¡Claro que hay que felicitar a Tamara, a esta “reina” de nuestra familia y de nuestros corazones!
¡Pero más aun hemos de felicitarnos quienes tenemos el privilegio de gozar de su existencia entre nosotros!
Estos que siguen, pobres, mas sinceros y emocionados, versos, de un bardo muy vinculado a quien esto escribe, quieren ser el testimonio de la admiración y del amor de alguien que da gracias a Dios por tenerte, Tamara, en su vida.

Cuando al poeta fluyen las palabras
y el verso brota fácil en tu honor,
es que tu musa en clamor ensalza
y nos sentimos colmados con tu amor.

Hoy te felicitamos, reina amada,
todas tus gentes brindándote loor;
que tus años de vida apasionada
nos diste a todos con tu fino candor.

¡Felicidades mil, Tamara amada!
Tu vida hacemos nuestra con pasión.
Gracias por ser como eres, bella y clara.

¡Que Dios te guarde, pues nos diste tanto!
¡Que tú seas por siempre nuestra alba,
quienes te aman le ruegan con pasión!

"Sin la mujer, la vida es pura prosa"
Rubén Darío (1867-1916) Poeta y periodista nicaragüense.

SALVADOR DE PEDRO BUENDÍA

22 diciembre 2013

A Tamara

"Elige una mujer de la cual puedas decir: Yo hubiera podido buscarla más bella pero no mejor".- Pitágoras de Samos (582 AC-497 AC) Filósofo y matemático griego.
El veintidós de diciembre es el día más corto del año. Comienza el invierno.
Ese día la noche es la más larga del año, y lo es por un motivo especial: Así lucen más las estrellas, y singularmente una de ellas, una que se prodiga entre el cielo y la tierra.
En ese veintidós de diciembre, en el centro de Ucrania, a orillas del río Dniéper, en Kriukov, cerca de Kremenchuk,  oblast o distrito de Poltava; sí, en Ucrania (en aquel tiempo importante república de la extinta URSS), nació una mujer que andando el tiempo se ha convertido en señuelo y ejemplo para las ucranianas y también para las españolas.
Preclara estudiante, eminente doctora en medicina, difundió su saber en su patria de origen y en la actual, que es España.
Esposa ejemplar, madre adorable, amiga valorada y querida por todos, profesional eminente, esta fémina sin igual se llama Tamara.
El nombre de Thamar, que en hebreo significa el dátil, el fruto de la palmera, patronímico que ya lució la hija del rey David, y encumbró la sabia y poderosa reina de Georgia (Tamara) en el siglo XIII, entraña la dulzura, la bondad personal combinada con la sabiduría y la prudencia.
Y a fe que esta Tamara a la que gloso en el día de hoy reúne todas esas cualidades, y muchas más que omito divulgar aquí y ahora, para referírselas en la intimidad, que por algo gozo del privilegio de ser su esposo.
Gracias, Tamara, por tu existencia, y por la belleza vital que a diario comunicas a los tuyos y a todos los que te conocen.
Y recibe nuestra felicitación, tú, la dulce, la preclara, tú, la estrella de Kremenchuk, lucero de Valencia, que eres tiempo ha la reina de nuestros corazones.
SALVADOR DE PEDRO BUENDÍA