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24 enero 2023

Ucrania: La guerra de nunca acabar. Rusia quiere y no puede. Europa y la OTAN pueden pero no quieren ni se atreven. El miedo se impone mientras la destrucción y la barbarie castigan al pueblo ucraniano

La paradoja atómica: razones para ayudar a Ucrania, CARLOS ALBERTO MONTANER 21/01/23


El presidente de Ucrania, Volodimir Zelensky, interviene ante el Grupo de Contacto. EFE

El presidente ucraniano, Volodimir Zelensky, está pidiendo el agua por señas. Ese es un cubanismo que quiere decir que «carece de recursos». Le están destruyendo su país y demanda un cierto número de carros de combate alemanes Leopard, el mejor del mundo, para intentar evitarlo. Los alemanes se lo están pensando.

Cada día que pasa mueren más civiles, incluidos niños. Por la otra punta, los rusos les están indicando a los alemanes que este invierno será particularmente amargo si entrega los Leopard. Desde el ángulo de Moscú se vería como una traición a viejos compromisos de los alemanes. Al fin y al cabo, Zelensky interrumpió su muy exitosa carrera de cómico, y llegó al poder en Ucrania para combatir la corrupción, y ha tenido que enfrentarse a una militarmente poderosa vecina: Rusia.

Ya conté que Zelenski era un actor cómico. Su profesión es hacer reír a la gente. Los políticos habituales las hacen llorar con los impuestos y con la corrupción. Ello hace que Ucrania tenga que tomar decisiones incómodas, como la de solicitar los tanques Leopard: de las que fomentan las lágrimas.

Solo recuerdo a dos políticos que previamente han sido actores profesionales: Ronald Reagan (1981-1989), al frente de Estados Unidos y Jimmy Morales, presidente de Guatemala (2016-2020). Generalmente, han sido militares y abogados, con uno que otro médico, como ocurrió en Cuba con el Dr. Ramón Grau y en Chile con el Dr. Salvador Allende.

Vladimir Putin, un ex teniente coronel del KGB, a quien no se le ocurrió otra cosa que acusar de antisemita a Zelenskiy para ganarse el apoyo instantáneo del mundo y desatar la invasión contra Ucrania. Zelenski es judío, no religioso, como la mitad de los judíos, nació en 1978, y perdió una serie de parientes durante el Holocausto y los pogromos. La mentira dicha por Putin, sencillamente, no funcionó. Como fue concebida para agredir a su vecino en un descarado plan para reconstruir el perímetro de influencia del Kremlin en la época en la que existía la URSS, la mayor parte de las naciones votaron en la ONU urgiendo a Moscú que se marchara de Ucrania cuanto antes: 141 países de 193, frente a las cuatro naciones sospechosas de siempre: Corea del Norte, Siria, Bielorrusia y Eritrea, más Rusia, claro. Treinta se abstuvieron y 27 ni siquiera estuvieron allí durante la votación.

Hace muchos años el profesor de la Universidad de Georgetown, José Sorzano, embajador alterno de EEUU ante la ONU (la titular era la embajadora Jeane Kirkpatrick y el gobierno era presidido por Ronald Reagan), le oí decir de la que URSS era «una especie de Bangladesh con cohetes atómicos». Parece que tenía razón.

La URSS contaba con todos los problemas del Tercer Mundo, menos en la industria aeroespacial y en el terreno de las armas nucleares. Pero mantener esas dos ventajas comparativas requerían que la tensión liquidara un esfuerzo que se pudiera haber hecho en otra dirección. A diferente escala, es lo que sucede con Corea del Norte. Haber descubierto este desequilibrio le sirvió al tándem Reagan-Bush para arruinar a la URSS.

Detener a Rusia significa que los Países Bálticos no sean los próximos. El hecho de que estén en la OTAN no es garantía»


En definitiva, hay tres razones para saludar y apoyar el inmenso sacrificio que está haciendo Ucrania. En primer lugar, detener a Rusia significa que los Países Bálticos no sean los próximos. El hecho de que estén dentro de la OTAN no es garantía. No hay nada que alimente más el apetito imperial de Rusia que el hecho de que pueda conquistar libremente Ucrania. La resistencia hasta ahora es ejemplar. La libertad cuesta muy cara. Hay que pagar el precio entre todos. En segundo lugar, a todos nos conviene que las armas rusas convencionales demuestren en combate su inferioridad frente a las occidentales. En tercer lugar, el alcance y precisión de los tanques Leopard 2 es superior a los rusos. Los blindajes son mejores.

Los motores occidentales resultan mucho mejores. Hay un ahorro en combustible lo que los hace más económicos. El confort para el equipo humano que está dentro del carro de guerra es insuperable, dado el poco espacio de que se dispone. Pero, sobre todo, las miras térmicas de que disponen los hace muy efectivos durante el día y la noche. Pueden lanzar un proyectil de 120 mm y, guiados por el calor que despiden los tanques enemigos perseguirlos y hacer blanco en ellos.

Ya han dicho, el presidente y el primer ministro, ambos de Polonia y de nombres impronunciables, que están dispuestos a incumplir el acuerdo con Alemania con tal de transferir los tanques de guerra a Ucrania. No sé si esto es una coartada para los alemanes, pero las autoridades de Polonia y Lituania están de acuerdo en darle todo el apoyo a Ucrania.

Rusia va a intentar, otra vez, el chantaje nuclear. Es un bluff. Seguro. Los ingleses y los franceses, más los israelíes, que están dispuestos a borrar del mapa a los reactores nucleares iraníes, no se van a perder la fiesta. Los expertos hablan de la «paradoja atómica». De muy poco sirven las bombas nucleares repetidas. Ingleses y franceses tienen la posibilidad de hacer blanco en todas las ciudades de más de 20.000 habitantes. Hay que estar loco para desatar esa guerra.

(De “El Independiente”, 23/01/2023)


He de confesar que cuando pienso y opino sobre el conflicto ruso/ucraniano no puedo mantener la adecuada objetividad.

A mis condicionantes personales (esposa natural de Ucrania, hijos y nietos nacidos en el país del Dnéper) se unen los muchos y auténticos afectos y conocidos en ambas naciones, que, aun impulsándome a mantener el equilibrio al escribir, me decantan por considerar que lo que viene haciendo Rusia es un auténtico crimen de guerra mucho genocidio y mucha sinrazón, basados en la doblez, la mentira y los tópicos de un imperio que fue y se esfumó porque los zares ya fueron eliminados y los comunistas se han ido apagando entre el bienestar del abusivo capitalismo.

Ha sido necesario un sátrapa como Putin, rodeado de la oligarquía multimillonaria, y un pueblo bastante inculto, con muchas carencias y manipulado por la propaganda oficial, para que, por el momento, parezca que los rusos apoyan a su dictatorial presidente y el pueblo ucraniano no tiene más remedio que refugiarse bajo el manto protector de su presidente Zelenskiy (un cómico más sensato y a veces más heroico de lo que parece) y la esperanza obligada en la Unión Europea y en los Estados Unidos de América, que permitan la supervivencia como nación de lo que fue una parte importante de la URSS.

Putin ha embarcado a Rusia en mil y una aventuras bélicas que han terminado en masacres y fracasos, como Chechenia, Afganistán, Siria,  y otras tantas, y lo ha hecho porque a su corte de oligarcas conviene el conflicto para enriquecerse más aun, al socaire de la falsa y patriótica razón de la recuperación de lo que fue una nación (eso sí, bajo el yugo de la hoz y el martillo).

En esa dinámica, Ucrania está pudiendo defenderse de los inhumanos e injustificados ataques de Rusia, usando los millones y el enorme armamento que le facilitan sus protectores occidentales, pero sin poder rematar su defensa y doblegar el loco e irracional ataque de los enemigos, que atacan y matan con la excusa falsa de que son agredidos por los ucranianos.

¿A qué se debe que la guerra que se anunciaba de pocos días dure ya tantos meses?

Rusia no se fía de sí misma y teme que, si se excede y recurre al armamento nuclear, en ello vaya su propia destrucción. Y Ucrania (mejor dicho, con los países que le apoyan) no quieren involucrarse más, pero tampoco se apartan del conflicto.

Esto es, en fin, “el cuento de nunca acabar” y esta guerra no parece tender a su final, y solamente se podría vislumbrar un final del conflicto si se alcanza una paz basada en otro zarpazo de Rusia, que consolide su ya consumada expoliación de Ucrania, y consagre la expropiación de las regiones ucranianas de Donbass, Lugansk y Zaparozhya, más pro-rusas, y en las que predomina el habla y las costumbres del país vecino.

¿Qué va a acontecer? ¡Chi lo sá!

Lo único y triste es que la guerra no tiene trazas de terminarse  y mientras tanto las gentes sufren y mueren y la economía ucraniana (la de Rusia también) va sobreviviendo de prestado mientras el capitalismo occidental apoya su supervivencia, a la espera de incorporar la nación al poderío de occidente, o dicho de otra manera, al poderío de los capitalistas occidentales. Y el hambre y la destrucción siguen imperando, y el odio entre naciones llegaron a ser solamente una lacra que se incrementa.

Mi bisabuela, tan íntegra y tan religiosa ella, acostumbraba a decir ante los problemas sin aparente solución: “Solo queda rezar, y eso es lo único que valdrá la pena”.

Ojala así fuera.

Por el momento no me sustraigo a mis querencias ucranianas y proclamo de todo corazón “Slava Ukraini” (Gloria a Ucrania), “Geroyam slava” (Gloria a los héroes).

“Nunca existió una buena guerra ni una mala paz”  Benjamín Franklin (1706-1790) Estadista y científico estadounidense.

SALVADOR DE PEDRO BUENDÍA

24 agosto 2022

Hoy, 24 de agosto: 31 aniversario de la independencia de Ucrania. La difícil supervivencia de una nación que el absolutismo genocida de Putin trata de suprimir


Confieso que durante muchos años he celebrado en territorio ucraniano, y junto a los ciudadanos de ese país, la conemoración del aniversario de su independencia.

Siempre ha sido un día grande, con las gentes gozando la festividad, retomando la vida en familia, saliendo a las calles para manifestarse, presenciando la parada militar en la avenida Kreschiatyk; en pocas palabras, compartiendo el orgullo de ser una nación independiente que iba prosperando poco a poco con esfuerzo, pero siempre con sentimientos patrióticos.

Ya fueron problemáticos los años en los que desde Rusia se trató de manejar la vida y realidad de Ucrania, influyendo los oligarcas ucranianos y los pro-rusos para que la presidencia del gobierno y éste mismo estuvieran volcados a Rusia, mediante la colocación de

mandatarios claramente pro-Moscú, como Kuchma y Yanukóvich y sofocando todo conato de tendencia nacionalista, hasta que tuvo lugar el pronunciamiento en Maidan Nezalechnosti (plaza de la Indepencia), que pasó a definir la voluntad mayoritaria de apartamiento del absolutismo ruso.

Desde entonces, el taimado Vladimyr Putin se ha valido de mil y una artimañas para neutralizar a los mandatarios que buscaban la real independencia social y económica, bien envenenándoles (como a Yúshcenko) bien propiciando su prisión mediante acusaciones casi siempre falsas.

La tendencia en Ucrania que he percibido personalmente durante los muchos años de convivencia y relación con los ucranianos, ha sido el deseo de lograr la integración efectiva en el mundo occidental, especialmente en la Unión Europea, bien que ello era muy difícil porque la corrupción seguía galopando, las estructuras económicas evolucionaban lentamente y en la Unión Europea se veía con recelo la posibilidad de aproximación.

Así las cosas, cuando el sátrapa Yanukóvich (de infausta memoria por su descarada tendencia pro rusa y sus abusos dictatoriales) hubo de salir huyendo, porque el pueblo no quería ni verle, el Kremlim se propuso reconquistar Ucrania, y montó una guerra separatista en las regiones de Lugansk y Donbass, apoyando tropas secesionistas y hasta infiltrando combatientes y armamento, llegando a consumar la tropelía de adueñarse de la península de Crimea, ante la cuasi indiferencia de Occidente.

Y de aquellos polvos han venido los actuales lodos, de una agresión brutal, inhumana, de Rusia, a poblaciones más cercanas a su territorio, con desprecio genocida de la población.

Lo más sorprendente ha sido la reacción del pueblo ucraniano,

embravecido en la defensa de una independencia que no quiere perder, pese a las dentelladas bélicas en el este del país.

En esa situación llega ahora la celebración del 31 aniversario de la independencia de Ucrania, y aunque los festejos han debido suprimirse por la guerra y el riesgo de más ataques de Rusia, ya que Putin y los suyos buscan siempre golpear donde más duele, olvidando los más elementales principios de humanidad, sí, ha llegado el aniversario de la declaración de independencia, y el pueblo ucraniano lo ha celebrado con todo honor y orgullo, precisamente combatiendo al invasor para preservar su independencia.

No puedo menos que ensalzar ese bravía conducta de los nacionales ucranianos, ejemplo para el mundo, que tal vez no quiere implicarse más en una guerra que no puede serle ajena, porque supone el freno al deseo expansionista del totalitarismo del criminal Putin y sus secuaces.

Por ello, a los ucranianos, a los simpatizantes y a las personas de buena voluntad que apoyan la independencia de Ucrania, no puedo menos que felicitarles en este señalado día, pidiendo a Dios que haga callar las armas, especialmente las de Rusia y permita la paz, para que la independencia y la esencia de Ucrania sobrevivan por centurias.

Mi grito es el los ucranianos: ¡Gloria a Ucrania! ¡Gloria a los héroes!, Slava Ukraini! Geroiam slava!

"La independencia, igual que el honor, es una isla rocosa sin playas" Napoleón I (1769-1821) Napoleón Bonaparte. Emperador francés.

SALVADOR DE PEDRO BUENDÍA

11 marzo 2022

Ucrania: La atrocidad de Putin y sus secuaces evidencia las debilidades de la NATO y de la Unión Europea y alienta el genocidio del ejército ruso. ¡Que Dios salve a Ucrania!

Alcalde de Kiev en medio de la batalla
“Adela Cortina, ante la guerra de Ucrania: “No hemos aprendido nada del siglo XX”

Adela Cortina no tiene dudas: “Ante lo sufrido con autocracias y totalitarismos en el siglo XX, no nos ha servido de nada, no hemos aprendido nada”. 

La filósofa que acuñó el término ‘aporofobia’ compartió coloquio esta tarde con la viróloga Isabel Sola y la misionera Victoria Braquehais en el marco del II Congreso Iglesia y Sociedad Democrática que se celebra en Madrid bajo el lema ‘El mundo que viene’

“El pesimismo y el optimismo son un estado de ánimo”, especificó, para ir más allá: “Yo me identifico con la esperanza, que es una virtud ética que hay que construir, necesitamos razones para la esperanza”. Ante esta reflexión, el auditorio ovacionó a la pensadora, que puso en valor la fortaleza y resiliencia

del pueblo ucraniano, así como a los ciudadanos rusos que, sin ser mayoría en las calles “se la han jugado y están dispuestos a decir ‘no en mi nombre’ para que se masacre a un país pacífico”. “Nuestra esperanza está en esas personas que en cualquier lugar del mundo dicen ‘Esto no se pude permitir’”, rubricó.

Deseo de libertad e igualdad

La también catedrática de Ética de la Universidad de Valencia sentenció esperanzada que “en el corazón de todo hombre hay un deseo de libertad e igualdad que no puede ahogar un autócrata”.

A la vez que aplaudió la acogida a ciudadanos ucranianos, la reflexión de Cortina fue más allá: “Estamos acogiendo a los refugiados de Ucrania, pero extendámoslo porque hay otros refugiados y otros emigrantes”. “El tema de asilo y refugio -continuó- se está dando en todos los rincones de la Tierra. Y ya que hemos aprendido que hay que acoger

a los que vienen de Ucrania, acojamos a todos. Ahí están los seis millones que han huido de Venezuela. Los refugiados es un tema que hay que resolverlo globalmente”.

En esta misma línea, dejó caer que “es verdad que todos estamos en el mismo barco, pero aunque no estemos en el mismo barco, me importa la dignidad del otro”.

Mirada amplia

A Victoria Braquehais, la guerra de Ucrania le ha llevado a meditar sobre el rechazo a cualquier “invasión e imposición de unos sobre otros”, así como a proponer “una mirada más amplia sobre el valor de la persona humana, no solo el valor de la persona humana desde un punto de vista occidental”.

Desde ahí, la religiosa de la Pureza de María hizo un llamamiento para que no se mire de reojo a la realidad de los países del Sur, sino que se trabaje de la mano en materia de inversión, más aún tras lo vivido con la pandemia. “Necesitamos que la posibilidad de desarrollo llegue a todas partes, tanto en educación, en promoción de las mujeres como en investigación”, comentó la misionera desde su experiencia en Congo y Camerún.

(De la publicación “Vida nueva”, 11/03/2022)

...

En estos momentos trágicos y cruciales para la humanidad, para el mundo occidental y para la libertad y convivencia, mientras el "oso ruso" Putin, ciego y desatado, lanza sus tropas en agresión genocida contra Ucrania (como un modo aparente de preservar su dominio en lo que fue la extinta Unión Soviética, en una manera de consagrar su soberbia de liderazgo mundial y como la forma de manifestar que nada puede moverse en el mundo sin su control), mientras en Occidente los gobiernos y  los ciudadanos nos preguntamos por qué no se reacciona más enérgica y contundentemente ante tantas atrocidades, bueno es tomar en cuenta las palabras de la egregia filósofa valenciana, la doctora Cortina, en tanto mueven a la reflexión.

Bueno es ello, pero sin embargo, en mi opinión no basta con lucubrar sobre olvidos y carencias, por aquello del viejo refran de "a Dios rogando y con el mazo dando". 

Es impresionante e indignante, es aterrador cómo el monstruoso dictador ruso y sus fuerzas militares se ensañan con los civiles de una nación vecina que vivía en paz, que estaba medio indefensa y que en modo alguno provocaba la contienda, antes al contrario soportaba con estoicismo cómo las fuerzas de Putin, supuestamente emboscadas en milicias pro independentistas, le desgajaban la peninsula de Crimea y le mantenían en lucha feroz unas regiones próximas a Rusia. 

Pero resulta canallesco, alcanza grados de genocidio, de crimen de lesa humanidad, no solamente iniciar una guerra absolutamente injusta, sino también atentar sin el menor reparo contra civiles, en sus hospitales, escuelas ciudades, dondequiera que estén. 

Todas las personas de orden y muchas organizaciones y naciones han reaccionado contra las feroces acciones de guerra que los rusos han desatado, y se antoja blanda, de plastilina, la acción contra la destrucción ciega que se está ocasionando 

Podrá objetarse que para que Ucrania entre en la Unión Europea es necesario que se cumplan determinados requisitos de organización social y económica, desterrando epecialmente la corrupción. Podrá también aducirse que la NATO no debe intervenir porque Ucrania no es nación integrada en esa alianza y que se podría generar una guerra de peores consecuencias con eso que Rusia consideraría provocación.

¿Qué hacer, pues?

Muchos dirán que atacar ya, sin más; otros que las medidas de ahogamiento económico adoptadas irán minando la agresividad del oso ruso (¡atención! no lo parece por ahora),  mas la triste realidad es que se echa de menos una postura firme, enérgica, fundamentada, sin fisuras, que inclusive lleve hasta a acciones militares, para frenar la tropelía. 

Volvemos a aquello de que "los unos por los otros y la casa por barrer", y todas las porturas similares, que denotan que el hedonismo y la vida acomodaticia  están enraizadas en Occidente y enervan la capacidad de decisión y la aptitud para la reacción. 

El problema tal vez sea, salvando las distancias, cómo hallar la "piedra filosofal" de la solución eficaz y pacífica. 

Ahí queda mi comentario, con mi ruego y mi

esperanza de que, en medio de tanta catástrofe, el espíritu de la sensatez y de la concordia estabilice la vida en paz y en común. 

¡Que Dios salve a Ucrania! ¡Y al mundo occidental!

Porque, en verdad si lo han de hacer los dirigentes actuales, será inútil la esperanza

"Todos estamos en la cloaca, pero algunos estamos mirando a las estrellas"

Oscar Wilde (1854-1900) Dramaturgo y novelista irlandés.

SALVADOR DE PEDRO BUENDÍA

24 febrero 2022

¿Ya ha estallado la III guerra mundial? Putin la quiere, por encima de todo, como zar supremo de Rusia, aunque destruya Ucrania, ante las vacilaciones de Occidente. La fábula de los galgos y los podencos

 


GALGOS O PODENCOS. FABULA DE TOMAS DE IRIARTE

"LOS DOS CONEJOS

Por entre unas matas,
seguido de perros,
-no diré corría-,
volaba un conejo.

De su madriguera
salió un compañero,
y le dijo: “Tente,
amigo; ¿qué es esto?”

“¿ Qué ha de ser?” –responde-;
sin aliento llego...
Dos pícaros galgos
me vienen siguiendo.”

“Sí -replica el otro-,
por allí los veo...
Pero no son galgos.”
“¿Pues qué son?” “Podencos.”

“¿Qué? ¿Podencos dices?
Sí, como mi abuelo.
Galgos y muy galgos,
bien vistos los tengo.”

“Son podencos, vaya,
que no entiendes de eso.”
”Son galgos, te digo.”
”Digo que podencos.”

En esta disputa,
llegando los perros
pillan descuidados
a mis dos conejos.

Los que por cuestiones
de poco momento
dejan lo que importa,
llévense este ejemplo.”

 ...

“Putin lanza una intervención militar masiva contra Ucrania y amenaza a Occidente con una guerra nuclear

La aviación rusa bombardea objetivos en Kiev, Járkov, Jersón y otras ciudades ucranianas

Rafael M. Mañueco CORRESPONSAL EN MOSCÚ 24/02/2022 08:

Ucrania se moviliza para hacer frente a 200.000 soldados rusos

El presidente ruso, Vladímir Putin, ha lanzado un mensaje esta madrugada anunciando el comienzo de un ataque masivo de sus fuerzas armadas con Ucrania. Asegura que, «de conformidad con el Artículo 51 de la Carta de la ONU, con la aprobación del Consejo de la Federación –Cámara Alta rusa-, he decidido llevar a cabo una intervención militar especial». Según sus palabras, «lucharemos por la desmilitarización y la desnazificación de Ucrania. Nuestros planes no incluyen la ocupación de Ucrania.

No obligamos a nada a nadie».

«Quiero avisar a las fuerzas externas, no importa quién intente crear amenazas para Rusia, la respuesta será inmediata. Nadie debería tener ninguna duda de que un ataque directo a Rusia conducirá a la derrota y tendrá consecuencias nefastas para un agresor potencial», advierte Putin en su alocución en alusión directa al arsenal nuclear de su país.

Envía también un mensaje a las tropas ucranianas subrayando que «ustedes hicieron un juramento al pueblo, no a la junta, les insto a que depongan las armas de inmediato y se vayan a casa».

La radio Eco de Moscú y diversos medios de comunicación rusos muestran fotografías de fotos y vídeos de bombardeos aéreos en las afueras de Járkov, pero también en Kiev y Jersón. Según la prensa ucraniana, El entorno de la ciudad portuaria de Odessa está siendo invadida por fuerzas llegadas a bordo de un navío ruso de desembarco. Paralelamente, las fuerzas rebeldes del Donbass han iniciado una operación para arrebatar terreno al Ejército ucraniano más allá de la «línea de contacto», en las zonas hasta ahora bajo control de Kiev. El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, ha telefoneado a su homólogo estadounidense, Joe Biden, establecido el estado de guerra en el país y lanzado un mensaje a la ciudadanía.

Ataques en varias ciudades

Zelenski asegura que su país quiere la paz, pero ahora tendrá que hacer frente a la ofensiva. Ha condenado la destrucción por parte de Rusia de infraestructuras y puestos fronterizos. En efecto, según imágenes difundidas a través de las redes sociales, están siendo atacados numerosos aeropuertos a lo largo y ancho de Ucrania. Los guardafronteras ucranianos sostienen que la operación se está llevando también a cabo desde el territorio de Bielorrusia. La CNN ha mostrado tanques entrando en Ucrania desde Bielorrusia.

La inteligencia estadounidense ya venía advirtiendo desde hace semanas que Putin planeaba un ataque contra Ucrania. De nada han servido los esfuerzos diplomáticos y los numerosos encuentros a alto nivel de los últimos meses para evitar la actual catástrofe.

El lunes, el presidente ruso firmó un decreto reconociendo la independencia de las autoproclamadas repúblicas de Donetsk y Lugansk, ordenó a sus territorios el envío de «tropas de paz». Putin dijo ese día que «la Ucrania moderna fue creada en su totalidad por la Rusia bolchevique». Llamó a Lenin «autor y arquitecto de Ucrania» y recordó que el país vecino se vio entonces beneficiado por «regalos al nacionalismo ucraniano de territorios históricamente pertenecientes a Rusia» como, según él, el caso de Donbass, que fue «incorporado a Ucrania a empellones».

Después reiteró que la revuelta del Maidán, que culminó en febrero de 2014, fue un «golpe de Estado sangriento» orquestado por Occidente que, a su juicio, «no trajo la democracia» y denunció una vez más la amenaza que para Rusia supondría que Ucrania entrara a formar parte de la OTAN. Putin volvió a acusar a los dirigentes ucranianos de negarse a cumplir los acuerdos de Minsk y les acusó de crear la «crítica» situación reinante en el momento actual en Donbass por culpa de sus acciones armadas.

El martes, Putin ya advirtió que Donetsk y Lugansk deberán recuperar sus fronteras reales, no las que tienen actualmente según los acuerdos fallidos de Minsk. El diputado Alexánder Borodái, vicepresidente de uno de los comités parlamentarios y exprimer ministro de Donetsk, reconoció que en Ucrania hay «voluntarios rusos» desplegando «actividades de movilización, listos para defender a la población rusa

de Donetsk y Lugansk con las armas en la mano» como ya hicieron en Crimea y en el propio Donbass hace ocho años. Afirmó que la parte de Donbass en poder de Kiev «debe ser liberada» y anexionada a Rusia.

Los diputados de la Duma ratificaron el martes los acuerdos de «amistad, cooperación y asistencia mutua» con las autoproclamadas repúblicas de Donetsk y Lugansk recogidos en el decreto firmado por Putin y cuya principal componente es la militar. El acuerdo entre Rusia y las repúblicas autoproclamadas de Donbass contempla el despliegue de bases militares en sus territorios y el envío de efectivos y armas, explicó entonces el viceministro de Exteriores ruso, Andréi Rudenko. Así que, el Consejo de la Federación (Cámara Alta) autorizo a Putin a utilizar las Fuerzas Armadas rusas fuera del país.

(De “El Mundo”, 24/02/2022)

…

Se veía venir.

Y llegó.

Mientras la NATO y los países de Occidente, más USA, se dedicaban a advertir y a amenazar con “muy duras” sanciones  Rusia, en caso de ataque, Putin, heredero del más puro estilo soviético, ha ido “a la suya”. Y ha atacado a Ucrania.

Él dice que es una operación militar “especial”. ¡Y tanto! ¡Como que es la agresión al estado soberano de Ucrania, despreciando vidas humanas, economía y lo que sea necesario!

ES LA GUERRA

Durará más o menos, será más  menos dañina, pero es la guerra.

Las gentes se han ido a unos improvisados refugios, que más bien son unos sótanos mal equipados, y han arramblado con lo que han podido de alimentos.

Los aeropuertos y aeródromos están siendo destruidos.

Ojalá me equivoque, pero pronto será atacada Kiev, la capital, salvo que la discusión entre galgos y podencos en que se han sumido la NATO y Occidente


termine y se adopten medidas y eficaces contra tamaña agresión.

Puedo narrar muchas más cosas de esta guerra que ya ha comenzado, porque cuento con la información directa de mi esposa, de origen ucraniano, y de nuestro hijo, nuera y nietos, que aún viven en el centro de Ucrania, en torno a Kiev.

Están refugiados y huyendo cuando pueden.

Ojalá pronto se produzca la reacción que merecen Putin y su agresiva política rusa.

Mientras tanto, el mundo civilizado tiembla ante lo que parece el inicio de la III Guerra Mundial.

¿Pues no llega el cinico Putin a decir que pretende eliminar al estado nazi de Ucrania, cuando, precisamente su presidente, Vladymir Zhelenski, es de etnia judía?

“ Si vis pacem para bellum" era la máxima filosófica que desde los tiempos de Santo Tomás de Aquino regía en el mundo.

Eso no lo han hecho quienes tenían esa responsabilidad, y así nos está yendo a todos.

¡Que Dios proteja a Ucrania! Porque los magnates occidentales ni quieren ni saben hacerlo.

“Para hacer la paz se necesitan dos; pero para hacer la guerra basta con uno sólo” Arthur Neville Chamberlain (1869-1940) Político británico.

SALVADOR DE PEDRO BUENDÍA

22 febrero 2022

Ucrania: Su lenta descomposición mientras Occidente quiere y no puede ni sabe frenar la taimada avalancha desde Rusia. Lo que tenía que pasar, pasó…


“Putin reconoce a los territorios separatistas y despliega allí sus tropas  (
XAVIER COLÁS, Lunes, 21 febrero 2022 - 23:18)

El presidente ruso consigue con esta decisión dejar a Occidente descolocado y a Kiev ante el abismo de otro posible estallido del conflicto

Tal y como Occidente temía y no supo evitar, Rusia arrancó este lunes por la noche otro territorio a Ucrania. Vladimir Putin decidió romper la baraja y reconocer los territorios separatistas de Donetsk y Lugansk. Pone fin así a un proceso de paz en Ucrania que, aunque había logrado contener notablemente la sangría de muertes, no estaba ofreciendo a Moscú los réditos deseados. El líder ruso dio instrucciones para desplegar el ejército ruso en estos territorios rebeldes de Ucrania. Ordenó al Ministerio de Defensa ruso que envíe fuerzas "en misión de paz" a estas zonas de Donbass y también pidió a su ministro de Relaciones Exteriores que establezca relaciones diplomáticas con las Repúblicas Populares de Donetsk y Lugansk. Las medidas entraron en vigor de inmediato, dijo el Kremlin.

El canciller alemán, Olaf Scholz, acordó con su colega francés, Emmanuel Macron, y con el líder de EEUU, Joe Biden, que la decisión no quedaría sin respuesta, según informó la Cancillería. "Biden condenó enérgicamente la decisión del presidente ruso Putin de reconocer la "independencia" de las llamadas regiones DNR y LNR de Ucrania", en una llamada con el presidente de Ucrania, Volodimr Zelenskiy, dijo la Casa Blanca.

Los acuerdos de Minsk, firmados en 2015 cuando Ucrania estaba acorralada por los combatientes separatistas y las tropas rusas, concedían un mayor poder a los territorios sublevados, donde Rusia tiene más capacidad de influencia. Lo firmado entonces no se ha cumplido y Rusia ha dado una patada al tablero que deja a Occidente descolocado y a Kiev ante el abismo de otro posible estallido del conflicto.

En un amargo mensaje nocturno a la nación, Putin se quejó ante las cámaras del comportamiento hacia Rusia de la Ucrania postsoviética. Acusó a los ucranianos de haber robado el gas ruso en el pasado y de usar la energía para chantajear a Moscú, acusando a los sucesivos líderes de Ucrania de querer "toda las cosas buenas de Rusia sin ninguna obligación".

Durante una larga charla en un despacho con varias pantallas, dos banderas de Rusia y un enjambre de teléfonos analógicos, Putin volvió sobre uno de sus traumas recurrentes, afirmando que el colapso de la URSS fue un "robo" para Rusia.


"La seguridad de Ucrania puede amenazar la seguridad de Rusia", denunció Putin en un salto al presente al calibrar las posibilidades de Kiev de acceder a la OTAN: "Es una cuestión de tiempo, y los riesgos para Rusia surgirán de una manera decisiva, ataques relámpago y ataques preventivos". Putin calcula que los misiles tomahawk "podrían alcanzar Moscú en 35 minutos, y los hipersónicos en tres minutos". "Nos engañaron diciendo que no iban a ampliar la OTAN", denunció Putin.

La medida puede trastocar los esfuerzos diplomáticos. El ministro de Exteriores ruso, Serguei Lavrov, dijo por la mañana que planeaba reunirse con su homólogo norteamericano Antony Blinken en Ginebra el jueves y mencionó que hubo algunos avances en las conversaciones con Occidente sobre seguridad. Pero Blinken avisó de que cualquier reunión sería cancelada si Rusia invade. La tensión es máxima en esa zona gris donde rusos, ucranianos y separatistas se tocan.

El reconocimiento de estas repúblicas supone una anexión 'de facto' de los separatistas armados de Donetsk y Lugansk, cuya subsistencia queda ligada a Rusia. La pregunta es ahora qué otro resorte puede buscar Putin para seguir condicionando la política de Kiev, que para bien o para mal pierde esos territorios definitivamente. En realidad, Moscú lleva años succionando estos dos estados fallidos: circula el rublo y Rusia ya ofrece pasaportes a los residentes de las dos regiones. Moscú asegura que ahora hay 800.000 ciudadanos rusos allí. Si son atacados los defenderá con las armas.

La decisión de Putin culmina una jornada de tensión directa entre Moscú y Kiev. Rusia dijo que los saboteadores militares ucranianos intentaron ingresar al territorio ruso en vehículos armados y provocaron cinco muertos, una acusación que Kiev catalogó como "noticias falsas". Al caer la noche, una potente explosión sacudió el centro de Lugansk, una de las dos capitales separatistas.

DRAMA EN EL CONSEJO DE SEGURIDAD

Horas antes de firmar el decreto junto a los líderes separatistas, Putin había preparado a los rusos para una decisión que aparta más a Rusia de Occidente y de su vecina Ucrania. En una reunión televisada de su Consejo de Seguridad, que normalmente se celebra a puerta cerrada, Putin volvió sobre sus habituales demandas sobre Europa central, e insistió en que no es suficiente que Occidente diga que Ucrania no estaba lista para unirse a la OTAN en este momento. Uno a uno, fueron desfilando por delante de Putin sus principales colaboradores: jefes de los servicios de inteligencia, ministros y otros cargos ligados a los servicios de seguridad.

Como en una coreografía, cada uno fueron poniendo sobre la mesa los miedos, argumentos, teorías y reclamaciones que Putin y su entorno llevan supurando durante las últimas semanas de tensión con Occidente. Todos empujaron al presidente a dar este paso sin vuelta atrás. Y cuando uno de ellos dudó, fue reprendido por el propio Putin ante las cámaras. Fue el director del servicio de inteligencia exterior (SVR) de Rusia, Serguei Naryshkin, el el único que tropezó al decir su papel cuando dijo que Rusia debería dar a los socios la oportunidad de dialogar y luego, si se daba el caso, reconocer su independencia. Putin lo interrumpió y pidió que hablase claro, reclamando todo su apoyo. Naryshkin, confundido y tartamudeando, rectificó pasándose de frenada: apoyó la anexión de los territorios a Rusia. Putin le tuvo que regañar de nuevo: "No estamos hablando de eso":

El primer ministro, Mijail Mishustin, habló con su habitual llana sinceridad: "Llevamos muchos meses preparándonos para la posible adopción de la República Popular de Lugansk y la República Popular de Donetsk". Nikolai Patrushev, el secretario del Consejo de Seguridad agitó los miedos contra Occidente "su objetivo es la destrucción de Rusia" y clamó que "no es el pueblo de Ucrania el que organizó

esto. Están siendo atemorizados y obligados a tomar este camino". El Gobierno ruso lleva semanas tratando de apartar a la UE de la negociación y Patrushev corroboró: "El único país con el que necesitamos tener negociaciones es Estados Unidos".

El ministro de Defensa, Sergei Shoigu, fue más allá diciendo que Ucrania, que renunció a las armas nucleares después de la independencia de la Unión Soviética, tenía un "potencial nuclear" mayor que Irán o Corea del Norte, en clara referencia a las recientes peticiones del presidente ucraniano de revisar su estatus nuclear.

Tanto la UE como EEUU han anunciado sanciones. Biden firmará "pronto" una orden ejecutiva con sanciones económicas para las autoproclamadas repúblicas separatistas de Donetsk y Lugansk.

(“El Mundo”, 22/02/2022)

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Tiempo ha, desde que la Rusia de Putin invadió sin obstáculos la península de Crimea ante la impotencia del gobierno de Ucrania y la falsa reacción (ineptitud) de Occidente, tiempo ha, repito, en que he venido pensando y diciendo que, tal como actuaba el sátrapa ruso y como (no) actuaban los países democráticos de Occidente, pronto o tarde Rusia seguiría expandiéndose hasta ir, poco a poco, adueñándose de territorios de Ucrania, probablemente con el ánimo de hacer propia la nación del Dniéper, que tanto dolor les causa desde que salió de la órbita de Moscú.

Bien cierto que Putin es chiquito, pero bien matón, y cual avezado jefe de espías soviético, ha ido planificando ante la incalificable lenidad de la NATO y la timorata observación de la Unión Europea, con más miedo que un ratón a un gato.

La gran verdad es que la nación ucraniana viene siendo una realidad prendida con alfileres, con dos partes bien diferenciadas cultural y económicamente, y en la que las semillas de la oligarquía rusa se han ido adueñando poco a poco de la realidad social y económica, protegiéndose con una galopante corrupción de todo orden, que ha generado el rechazo de Occidente y la indefensión de las clases ucranianas emergentes.

Los países occidentales no han querido saber casi nada de Ucrania, amparándose (es verdad en parte) en que las ayudas económicas se diluyen en manos de los remanentes jerarcas pro rusos, sembrantes de mafias poderosas, pero también es cierto que el monstruo de la Unión Europea (ella misma cuarteada) bastante está teniendo con sobrevivir.

Y mientras tanto, la faceta defensiva, que debería corresponder a la NATO, ha quedado abandonada en Ucrania, porque los dirigentes estadounidenses bastante tenían con escaparse de las guerras de

Afganistán y otros países, amén del miedo a pringarse en nuevos conflictos, máxime cuando algunos dirigentes (Trump el más señalado) han montado histéricos planteamientos de “América lo primero” (“América the first”).

Como además después de la cuasi pacífica invasión de Crimea, quedó sembrada la lucha en la zona oriental, sobre parte de las regiones u oblast de Donbass y Lugansk, los sucios negocios de los magnates de la venta de armas seguían prosperando y el país se sumergió en una lucha absurda de desgaste, que lo único que generó y ha generado ha sido miles de muertos.

En ese ambiente, comprobada por Putin la indudable debilidad de Occidente y la NATO para proteger a Ucrania, no le ha sido demasiado difícil planificar lo que ya está comenzando a ejecutar, cual es “recobrar”, como mínimo, las zonas de influencia rusa, en las que la lengua y las costumbres son menos occidentales.

Podría decirse que todo el territorio situado al norte del río Dniéper (y algo más) sigue estando en riesgo de que, paso a paso, año tras año, Rusia, con el zar Putin al frente, vaya quedándose lo que le interesa.

Causa pena, mucha pena; y causa irritación, mucha irritación, comprobar que Rusia hace lo que le da la gana porque le conviene; que Occidente amenaza con represalias que muchas veces dan risa; que el gobierno ucraniano quiere, pero no puede; y que en ese río revuelto los mafiosos oligarcas rusos y ucranianos consolidan su enorme negocio y amasan sus grandes fortunas, que expanden por todo el mundo.

El pueblo ucraniano pareció reaccionar cuando el desalmado y sinvergüenza de Víktor Yanukovich tuvo que salir huyendo cuando las manifestaciones del año 1994 le cercaron y le obligaron a escapar con los bolsillos bien forrados.

Pero quienes con el tinte de demócratas pro-occidentalista asumieron el control del país sucumbieron víctimas de sus propias ineptitudes y del poder de facto de las mafias oligárquicas, ya se vió que poco futuro podía tener Ucrania sin una real y efectiva incardinación en Occidente, que se solicitaba por el gobierno, pero que lastraban los magnates para que no mermara su control y poder.

Así ha llegado al momento presente y los augurios no pueden ser más sombríos, ya que Putin solamente se

Alea jacta es

detendrá cuando se enfrente a un poder igual o superior al suyo, con menos temores y mayor efectividad, y si las amenazas de sanciones muy duras se aplican, ya buscarán sus acólitos y sus organizaciones, amparadas en su enorme potencial económico,  la manera de sobrepasarlas.

No tengo la menor confianza en que la actual crisis evolucione para bien, sino todo lo contrario, porque, conociendo al pacífico, culto y sacrificado pueblo llano de Ucrania, se seguirá soportando, como durante tantos años de la URSS, la opresión social y económica.

En fin, que lo que tenía que pasar, pasó.

Mucho decir “¡Que viene el lobo!”, hasta que llegó de veras y todos quienes debieron tomar medidas se quedaron cacareando. Y los ucranianos sin plumas.

¡Que Dios bendiga a Ucrania!

¡Porque otras ayudas parecen inalcanzables!

“Preferiría la paz más injusta a la más justa de las guerras” Cicerón (106 AC-43 AC) Escritor, orador y político romano.

SALVADOR DE PEDRO BUENDÍA