“Que más mata esperar el bien que tarda que padecer el mal que ya se tiene”.- Lope de Vega (1562-1635) Poeta, novelista y dramaturgo español.
(”La
Estrella Digital”, 03/01/2013)
“No para. Si la progresía española
solo vive para buscarle tres pies al gato, la progresía madrileña no pierde
ripio para intentar hacer oposición. A falta de seriedad, todo vale. Hasta
FACUA anda por ahí sacando la cabeza con cualquier motivo. ¿Será cosa
relacionada con las subvenciones? Cualquiera sabe. El caso es que todo les sirve para iniciar una
campaña ‘terrible’ contra el Gobierno de la Comunidad de Madrid. Es como si hubiesen ‘jurado odio
eterno al PP de Madrid’. Curiosa
manera de hacer oposición.
Ahora la han tomado con el euro por receta. Y lo mezclan todo en un acto
absolutamente demagógico y sobre dimensionado. Da igual a quien afecte y
porqué. Da igual quienes se libren y quién no. El caso es montar follón.
Ninguno dice que del euro por receta
quedarán exentos los afectados de síndrome tóxico y personas con discapacidad
en los supuestos contemplados en su normativa específica; y las personas
perceptoras de rentas de integración social; y las personas perceptoras de
pensiones no contributivas; y los parados que hayan perdido el derecho a
percibir el subsidio de desempleo en tanto subsista su situación y las personas
con tratamientos derivados de accidente de trabajo y enfermedad profesional. Es
decir, los mismos grupos de personas que no tienen que pagar los medicamentos.
Pero hay gente a la
que le gusta el amarillismo más que a Zapatero un eufemismo y
mezclan declaraciones de enfermos crónicos o de cualquier otro de los sectores
exentos y los extrapolan con ese arte tan maravilloso que tienen para sacarle
jugo a la mentira. El caso es alarmar.
Hay gente a la que le gusta el
amarillismo más que a Zapatero un eufemismo
Lo único que cuenta para ellos es
cómo deben declarase insumisos. Incluso, CCOO dice que no se debe pagar el euro
por receta porque luego ‘sólo’ te podrán exigir un euro con veinte céntimos.
Genial…
Por supuesto, tampoco dicen que las recetas emitidas, en las que el
coste del medicamento sea igual o inferior a 1,67 euros, quedarán exentas del
pago y se fijará, en cualquier caso, un tope de pago por receta
para todos aquellos pacientes que consuman más de 72 recetas anuales, o lo que
es lo mismo 72 euros al año, con el fin de no perjudicar a los pacientes poli-medicados.
Y, claro, como en España todos
descendemos de ‘La Pata del Cid’ y sólo tenemos derechos, nadie dice que es una
medida disuasoria más que recaudatoria. Un euro por responsabilidad. Algo tan
simple como poner en marcha un
principio olvidado de economía: nada puede ser gratis porque entonces no se
valora. Y todos
estamos hartos de ver las repletas farmacias que hay en cada casa porque las
medicinas no cuestan.
Nada puede ser gratis porque
entonces no se valora
Pero el verdadero Estado del
Bienestar no es gastar por gastar sino gastar lo necesario para que a nadie le
falte y ahora estamos en peligro de que falte.
Es un problema de mentalidad. El
problema no es el euro por receta. El
problema es la malversación que se está haciendo del Estado del Bienestar al haber calado en parte de la ciudadanía
que todo es gratis porque me lo merezco y esta no deja de ser más que una
medida correctora para que baje la factura de los laboratorios. Que esa sí que
es grave.
Por eso hablo de responsabilidad y
no de demagogia.
La Avispa”
…
Pasada la barahúnda que para
algunos –cada vez menos— significa la Nochevieja y la celebración del Año
Nuevo, las gentes, nosotros mismos, nos hemos re-encontrado con “los afanes de
cada día”, que no por el cambio de un dígito en el calendario han mudado de ser
tan preocupantes en unos casos y tan indignantes en otros.
A los que, ingenuos ellos,
pensaban que nos vendrían maravillas con solo cambiar de año, les ha “tumbado”
el brutal incremento de costes que se ha producido en España, con subidas
inexplicadas e inexplicables de las tarifas de la luz, de los impuestos sobre
los combustibles, de los impuestos sobre esto y sobre aquello, y hasta el
llamado “tasazo del medicamentazo”, que algunas comunidades autónomas,
endeudadas hasta límites que ni ellas mismas conocen, han puesto en marcha para
resarcirse algo y reflotar su economía a base de restricciones y recortes.
Todo ha subido, menos el
desempleo, el paro, que en diciembre se redujo en unas cincuenta mil personas,
pero que con seguridad en enero explotará de nuevo con un triste aumento.
Y las gentes siguen sin
acostumbrarse a estos momentos difíciles, porque, pese a todo, han tirado la
casa por la ventana en celebraciones de Nochevieja, y han gastado con seguridad
más de lo prudente en comidas y bebidas, y han viajado más de lo necesario. Que
“hoy es hoy, y mañana Dios proveerá”, parece pensarse.
Así nos luce el pelo, y no es
que personalmente culpe solo a las gentes, sino que éstas siguen siendo
víctimas de esa política de despilfarro y descontrol que impera en la vida
pública, desde la que se ha contagiado a la ciudadanía.
Porque Cataluña cobra por
recetas pero no reduce sus delegaciones en el extranjero, y proyecta gastar un
dineral en un referéndum independentista, a mayor gloria de los visionarios que
están en el poder.
Porque Madrid arremete contra
las economías más débiles con el “euro por receta”, pero no elimina los fastos
navideños.
Porque Andalucía sigue
pregonando un estado de bienestar que se contradice con su enorme
endeudamiento.
Porque la Comunidad Valenciana
presume de ajustada y no puede ni siquiera pagar a los cuidadores de los dependientes,
ni a las residencias de ancianos, ni a las farmacias, por no decir de los
proveedores que están quebrando…
Porque Euskadi solamente quiere
ahorrar evitando colocar la bandera de España, y los socialistas (que no saben
ni donde tienen su mano derecha) apoyan a los independentistas, con tal de ir
en contra de algo establecido…
Porque en otras autonomías ha
bastado que el Gobierno español suprima o suspenda la paga extraordinaria de
Navidad, para que ellas acuerden pagar poco después de Navidad la que
correspondería percibir en junio próximo, ya que ¡les sobra el dinero!…
Vamos, que este país nuestro no
tiene arreglo ni aunque lo funden de nuevo las fuerzas o los partidos más
clarividentes, ya que “Spain is diferent” y por tanto, los gobernantes son
“únicos, irrepetibles y oficiales”, como rezaban algunas proclamas del anterior
régimen.
¿Y qué decir de la Justicia? A
su lentitud exasperante, que se explica si se sabe que los órganos judiciales
están prácticamente paralizados desde el 20 de diciembre, se une su
versatilidad, ya que el Tribunal Constitucional (¿puede llamársele tribunal de
justicia?) es como la “yenka”, por aquello de “izquierda, izquierda; derecha,
derecha; delante, detrás, un, dos tres”; y los jueces y magistrados andan más
revueltos impugnando esa barbaridad que es el “tasazo”, y reivindicando sus
días para asuntos propios que ocupándose de sus órganos jurisdiccionales, bien
atascados, por cierto.
Bueno, querido lector, salvo que
acumulamos un año más sobre nuestras costillas y que acumulamos más costes y
gastos sobre nuestros depauperados bolsillos (excluyendo a los ricos, que esos
siempre lo serán), no solo no hemos mejorado en nada con el Año Nuevo, sino que
estamos incrementando los problemas viejos.
Y es que lo dijo el borracho:
“Mucha discusión, y mucho hablar, pero seguro que el final nos subirán el
vino…”
¡Si solamente subiera el vino!
“El arte de
envejecer es el arte de conservar alguna esperanza”.- André Maurois (1885-1967) Novelista y
ensayista francés.
SALVADOR DE PEDRO BUENDÍA




