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18 septiembre 2015

¿La crisis de los refugiados? ¿O más bien la crisis de la Unión Europea?

Europa va tarde con los refugiados
(17/09/2015, Javier Cámara, en “El Imparcial”)
“Se esperaban 40.000 refugiados, pero se sumaron otros 120.000. Al final, veremos cuántas personas quieren venir a Europa. Ante la incertidumbre, efectivamente, hace falta una política común europea. Porque mañana pueden ser 500.000 y dentro de un mes otros 2 millones.
La propia ONU estima que para finales de 2015 otro millón de sirios habrá aban
donado su país por las bombas de unos y otros. La cosa está justificada. Allí, en Siria, 220.000 personas están sitiadas y otros 5 millones malviven sin ayuda humanitaria.
Hay que acogerlos a todos, sí, pero hasta cuándo y qué cantidad está Europa dispuesta a asumir sin que se produzca el caos.
Estamos ante un flujo migratorio sin control que va a generar grandes tensiones entre países y que traerá consigo un cambio en la forma de hacer las cosas sin precedentes. Hay que tener muy claro que Europa va a tener que modificar sus reglas, nuestra realidad será distinta, y tendrá que planificar toda esta marea de desplazados si no quiere perder el orden que le caracteriza.
Desde África y Asia, cientos de miles de personas se juegan la vida para pisar suelo alemán, para vivir el sueño europeo, y mientras el resto de países árabes
observa impasible el éxodo, sin ayudar y cerrando las puertas a sus “hermanos”, Europa pierde su identidad. El viejo continente ha pasado de adalid de los derechos humanos y la justicia a fortaleza de los que protegen con alambradas lo que creen que es suyo.
Barreras de soldados y carros de combate, de policías y concertinas que aparecen ante unos atónitos migrantes que ya no saben si les queda algún derecho. Lo han arriesgado todo para pelearse con unos guardas de frontera. Si no les dejamos escapar, ¿qué les espera? Mejor pedradas y aguantar el gas pimienta que sentarme a ver cómo destruyen mi casa
con mi familia dentro, pensará alguno de los que intenta proteger a sus hijos de los cañones de agua.
Schengen se ha acabado. Vuelve el control fronterizo. Uno de los pilares esenciales en la construcción de la Unión Europea se tambalea y muchos dudan de su continuidad. Europa afronta una nueva realidad que durará años y que nadie se atreve a vaticinar cuándo acabará.



Todo problema humanitario necesita de soluciones políticas y aquí es donde la UE no está dando la talla. Va tarde. Molesta la indolencia de una burocracia que ante el sufrimiento de personas que viven una emergencia ven cómo los que tienen parte de la solución en su mano se reúnen cada 15 días si no llegan a un acuerdo.
Las próximas será el 22 y el 23 y si tampoco, el 8 de octubre. Para entonces, ¿cuánto habrá cambiado el panorama? ¿Habrán aumentado mucho las cifras? ¿Seguirá siendo necesario resolver los mismos problemas? ¿Pero no estamos hablando de una emergencia? Europa tiene que trabajar junta si quiere construir un espacio de convivencia común y todos los países que la conforman deben entender que el problema del masivo desplazamiento de refugiados no es exclusivo de los países que hacen de frontera o de puerta de entrada. La salida del conflicto tiene que encontrarla toda la UE porque el problema es de todos.

Y entendiendo que buena parte de la solución está en estabilizar la situación en los países de origen, nada hartaría más, y ya está hartando, llegar tarde estando avisados. Luego nos escandalizamos por la foto de un niño de tres años muerto en una playa.
...
Se veía venir y ha llegado.
La impotencia de los órganos de gobierno de la Unión Europea para siquiera organizar la llamada “crisis de los refugiados” ha venido a poner de manifiesto algo que se venía vislumbrado, mal que los gobernantes de los distintos países trataran de ocultarlo: La Unión Europea se ha convertido en un monstruo casi inoperante, sin un gobierno efectivo y con tan enormes discrepancias entre sus miembros, que más bien parece un club de amigos mal avenidos que una verdadera unión política y económica.
Hay que poner de manifiesto que ni siquiera los gobiernos de las naciones más poderosas, y por tanto más preparadas para hacer frente a avalanchas como la que está produciéndose, han sido capaces de organizarse de forma adecuada.
Así, Alemania ha tenido que implantar control de fronteras con Austria, y este mismo país ha debido racionar el acceso de migrantes.
¿Y qué decir de esos países más recientes en su ingreso, que en cuanto han podido se han zafado de asumir sus responsabilidades en el tema?
¿Qué decir de esa Hungría que ha acabado tratando a

palos y con gases lacrimógenos a mujeres y niños amontonados en su frontera con Serbia?
¿Qué decir también de esa Croacia, que está desbordada por los miles de presuntos refugiados que se le han colado tratando de ir a Alemania?
¿Y qué hará Alemania, que esperaba 120.000 personas y tiene en sus puertas una multitud incontable?
Tremendo fracaso de la política previsora y organizativa de la Comisión Europea, que viene titubeando sin aportar soluciones adecuadas, y que ha sido burlada cuando ha querido implantar la solución de cuotas de refugiados por países.
Si al menos lo que está ocurriendo sirviera para adoptar soluciones eficaces respecto de la Unión…
Pero no; la Unión Europea ha acabado de construirse con miras esencialmente económicas de los países poderosos, olvidando la idiosincrasia de aquellas naciones que se admitían sin estar en condiciones para ello. Y así estos países han aprendido a poner la mano y recibir enormes ayudas económicas, pero se han sustraído de la responsabilidad de comprometerse ante el problema.
Hay más: Los países que se han negado a aceptar refugiados lo han hecho esencialmente no por razones económicas, sino políticas y de índole racista, tratando de eludir la entrada de musulmanes y buscando de paso escurrir el bulto.
Ahora bien, estos “árboles” no deben impedir “ver el bosque”. Y éste es que las soluciones a esa enorme migración no se adoptaron a tiempo (si es que se hizo ello), porque era mejor no comprometerse y no
gastar dinero. Y de esta manera, en Siria se apoyó primero a los rebeldes que se oponían al tirano que gaseaba a los pobladores, sin reparar que esos rebeldes eran aún más peligrosos por su aberrante fundamentalismo islámico.
Y en Afganistán, USA fracasó una vez más, porque gastó millonadas y no consiguió (como suele acontecerle) implantar un régimen de paz.
Y en Iraq, mucho tratar de derrocar a Sadam Hussein, y se ha quedado un país esquilmado, sin gobierno, y que los radicales islamistas van royendo y devorando a placer. Sunníes contra chiitas, y viceversa
Ni un solo atisbo de acciones preventivas en origen se ha visto, y ni un solo proyecto al respecto se ha anunciado.
Ése es el gran fracaso, y ya veremos cómo acaba la cosa.
Claro, que lo más significado y demagógico es, como ha acontecido en España, acoger al entrenador de fútbol sirio que fue zancadilleado por una bestia húngara que ejercía de fotógrafa; y a este sirio y a sus hijos, facilitarles con rapidez permisos y trabajo, lo que dicho sea de paso está más que bien. Pero es un hecho aislado para presumir de ayuda, al igual que las autonomías ya anuncian números de refugiados a asumir y edificios a ocupar (inclusive dicen de fletar un ferry hasta y desde Grecia) sin contar con el gobierno de la nación, que es el único competente para las legalizaciones
Se ha dicho que Alemania lo que busca es abastecerse de mano de obra para el futuro, y aunque ello pudiera ser cierto en parte, no se acaba de entender cómo se hará si se ha dejado una entrada incontrolada e indiscriminada de asiáticos, de cultura y formación musulmana y que buscan un paraíso al huir del exterminio en sus tierras.
Gran paradoja hay, y seguirá habiendo, entre los derechos humanos de los refugiados (a proteger siempre) y las posibilidades organizativas y económicas de los países europeos desarrollados.
El rico refranero español brinda muchas exclamaciones y reflexiones al respecto, porque “éramos pocos y parió la abuela”, “de aquellos polvos vinieron estos lodos”, “ a buenas horas mangas verdes”, etc., etc.
Convenzámonos: O se arregla bien la Unión Europea, y se cuida su acción exterior, o estamos a las puertas de una crisis aún mayor de la económica que estamos abandonando en estos tiempos.
SALVADOR DE PEDRO BUENDÍA

15 septiembre 2015

La avalancha de refugiados en Europa: De las palabras a los hechos


“Crisis de refugiados 

¿Por qué Merkel rectificó su iniciativa de abrir las fronteras alemanas? Alemania restablece el control fronterizo para frenar a los refugiados


Enrique Müller Berlín 14 SEP 2015

El sueño de verano que vivió Alemania durante nueve días y que permitió creer que el país se había convertido en el líder moral de Europa, gracias a la decisión de Angela Merkel de abrir de par en par las puertas de la primera potencia económica del continente a los refugiados que estaban atrapados en Hungría, sufrió un duro golpe el sábado, cuando la canciller leyó en su teléfono móvil un mensaje urgente de Horst Seehofer, el líder de sus socios de la CSU de Baviera y jefe del Gobierno regional.

A las 13.26 horas de ese día, el celular de Merkel comenzó a sonar, y cuando la canciller y líder de la CDU abrió el SMS firmado por Seehofer se dio cuenta que la situación que ella misma había provocado el 4 de septiembre se estaba convirtiendo en una crisis nacional que podía poner en peligro la estabilidad de su Gobierno de coalición. “Fue una llamada de emergencia”, dijo Seehofer al confirmar la existencia del mensaje de texto.

Merkel se comunicó inmediatamente con el líder bávaro. Seehofer dejó saber que había sido una conversación muy importante y que se había concretado cuatro horas más tarde en el curso de una conferencia telefónica entre Merkel, Signar Gabriel -líder de los socialdemócratas, la otra pata fundamental de la coalición de Gobierno- y el propio Seehofer en la que participaron también los ministros del Interior, Thomas de Maizière y de Asuntos Exteriores, Frank-Walter Steinmeier.

“Llegamos muy rápidamente a un acuerdo y no hubo prácticamente discusiones”, confesó Seehofer el domingo, poco después de que el ministro del Interior anunciara que el Gobierno había decidido reintroducir controles en la frontera con Austria para poner freno a la llegada de refugiados. “Fue más bien una confirmación mutua de que había llegado el momento de actuar”, añadió.

Las declaraciones de Horst Seehofer también dejaron al desnudo que la generosa iniciativa de Merkel estaba cosechando críticas en el seno de su propio partido y en todas las capitales de los 16 Estados federados. La peor de todas había sido emitida por el propio líder bávaro desde las páginas de la revista Der Spiegel. “Fue un grave error que nos mantendrá ocupados durante mucho tiempo. No veo ninguna posibilidad de volver a meter al genio en la botella”, dijo al tiempo que anunciaba que había invitado a Múnich a Viktor Orbán, el primer ministro húngaro –muy hostil a la política alemana de puertas abiertas a los refugiados sirios- para “buscar juntos”, una solución, una iniciativa que fue calificada por el semanario como una “verdadera afrenta” contra la canciller.

“La presión sobre Angela Merkel era demasiada fuerte y las criticas llegaron de todas partes”, señaló el periódico Süddeutsche Zeitung, al sugerir que la canciller había capitulado, sobre todo ante la presión ejercida por su aliado bávaro. “En lo que respecta a la llegada de refugiados, ya nadie se atreve a hacer pronósticos, pero muchos se preguntan si la canciller tiene un plan”.

“El sueño de verano de los refugiados fue muy hermoso. Los refugiados fueron recibidos en las estaciones con aplausos y chocolates y la canciller anunció ante la nación: ¡Lo lograremos!”, anotó el portal Spiegel Online. “Pero este hermoso momento se acabó y ahora estamos confrontados a la realidad, que es cruel. El país no estaba preparado para recibir a tanta gente, ni mentalmente, ni tampoco en forma organizada”.

La decisión de Merkel de cerrar las fronteras del país fue recibida con júbilo en Munich, donde Seehofer aseguró que pretende “proteger el interés de la nación y de la población alemana”. Pero el líder bávaro dejó al secretario general de su partido, Andreas Scheuer, el grito de la victoria: “La voz de la razón en la política de refugiados tienen un nombre: la CSU”.

No está claro qué argumentos utilizó Seehofer para convencer a Merkel a dar un giro radical en la política de asilo, pero este lunes el
portavoz de la canciller, Steffen Seibert, intentó salvar la imagen de su jefa con una frase que no convenció a nadie. Durante una rueda de prensa en Berlin, el portavoz señaló que Merkel seguía convencida de que el país podía controlar la situación.

“El hecho es: ¡podemos hacerlo!”, dijo Seibert al recordar la frase pronunciada por la propia Merkel. “Pero nadie ha dicho que lo podemos lograr en una noche. Alemania seguirá cumpliendo con sus compromisos humanitarios y legales. La introducción de controles fronterizos no es un cierre, y algunos refugiados seguirán entrando” añadió.”

(De “El País”)

…

¡Era demasiado bonito!

¡Era demasiado altruista!

¿Era posible, de veras?

Ya vemos lo que ha tenido que hacer Alemania ante la avalancha de refugiados que se ha presentado en sus confines y que ha colapsado prácticamente las posibilidades asistenciales de Baviera y de Múnich.

Ya hemos visto cómo se las gastan los húngaros, con un primer ministro ultraderechista que roza lo despiadado y que no ha reparado en recibir a palos policiales a los migrantes que llegaban desde Macedonia, además de construir a velocidad de vértigo una valla de casi doscientos kilómetros.(¡Y se llamó despiadados a los españoles por la valla de Melilla!)

Hasta los austríacos, tan prudentes siempre, han tenido que establecer filtros y controles en sus fronteras.

Y es que de repente se ha organizado una “travesía del desierto” que deja en minúscula la que hubo de protagonizar Moisés en los tiempos
faraónicos.

Se ha desatado en los países europeos una bien comprensible compasión hacia los fugitivos de las guerras, y se han multiplicado las ofertas privadas y oficiales para asistir a los supuestamente desvalidos.

Pero una cosa son las buena voluntades y otra las capacidades.

Y Europa ha puesto de manifiesto que ni siquiera ha alcanzado la adolescencia en materia de su integración.

Porque hay países, como Hungría, aferrados todavía a un duro esencialismo con tintes nacionalistas, que no está muy lejos de los egoísmos todavía latentes en los países que estuvieron bajo la bota comunista, cual Polonia, Eslovaquia, República Checa y las tres repúblicas bálticas, que se resisten “como gato panza arriba” a que se les merme en algo el estado de bienestar que van alcanzando  poco a poco, ya que aún mantienen el rechazo casi xenófobo al islamismo y
a los musulmanes, quizá por aquello de su mal entendido cristianismo.

Pero lo grave no son las reacciones y evasiones de responsabilidad. Lo grave son los errores cometidos en su día, tratando de manera descafeinada conflictos de honda gravedad, como el de Iraq, o el de Afganistán, o inclusive el de Siria (luchando contra el genocida presidente  mediante estimular a los islamistas que a la postre han resultado peores), pero todo ello bajo la moralina de USA, que pone una vela a Dios, velando según dice por el orden y la paz mundial, y otra al diablo, mediante gigantescos negocios de venta de armas y de oligarquía económica en los países aparentemente liberados.

Europa, como casi siempre, ha sacado a relucir su “buen corazón” y una buena dosis de sorprendida improvisación, pero ha dejado demasiadas sospechas, ya que nadie se cree que Alemania se haya convertido en una “hermanita de la caridad” de repente, y a la vista
queda que una cosa es predicar y otra bien distinta dar trigo.

Además, me pregunto: ¿De veras todos los que entran en Europa son refugiados? ¿De verdad todos ellos huyen de la guerra? ¿No habrá ningún infiltrado de esos locos asesinos islamistas? ¿No hay más solución que acogerles?

Leo que al parecer pueden llegar sirios hasta completar once millones, y me pregunto en qué  país o países se va a albergar a tamaña multitud.

¿No sería mejor actuar enérgicamente, acabar la guerra y reconstruirles un país al que volver?

Entiendo que Alemania trate de nutrirse de mano de obra para el futuro, pero ¿qué decir de países como España, con un veintitantos
por ciento de desempleados?

Adóbense estas reflexiones con la consideración de todas las tendencias más bien de izquierdas, en el sentido de ofrecer unas ayudas que no se sabe de dónde saldrán, ni si llegarán, y se tendrá buena percepción del enorme problema que se ha cernido sobre Europa.

Porque finalmente de los errores, graves errores, del pasado, emergen los problemas, graves problemas, del presente.

Vamos, aquello de “los polvos” y “los lodos”.

“El mayor espectáculo es un hombre esforzado luchando contra la adversidad; pero hay otro aún más grande: ver a otro hombre lanzarse en su ayuda” Oliver Goldsmith (1728-1774) Escritor británico.
SALVADOR DE PEDRO BUENDÍA

01 septiembre 2015

Ucrania se estremece en su diversidad y Europa se convulsiona ante el drama de la migración


“La reforma constitucional en Ucrania es la única salida viable al conflicto con Rusia

"El olvidado conflicto en Ucrania ha vuelto trágicamente a ocupar el primer plano informativo en una Europa conmocionada por la crisis humanitaria de los refugiados. Respetado el alto el fuego tanto por el ejército de Kiev como por las milicias prorrusas, la tensión en el este del país ha disminuido en intensidad pero no ha desaparecido del todo. Prueba de ello son las manifestaciones a las puertas del Parlamento ucraniano que han dejado hasta el momento el balance de un muerto y 90 heridos. Los miles de manifestantes nacionalistas que se han enfrentado a la Policía a las puertas de la Cámara legislativa no están dispuestos a aceptar la reforma constitucional promovida por Poroshenko que prevé una descentralización territorial del país y la concesión de un régimen especial de autogobierno para las regiones de Donetsk y Lugansk.
Pero al presidente ucraniano no le quedaba otra salida para desbloquear una situación envenenada por la política de hechos consumados de Putin. Anexionada sin remedio la península de Crimea en la primavera de 2014, Poroshenko necesitó movilizar a la comunidad internacional para defender la integridad política del país. Los acuerdos de paz de Minsk auspiciados por la OSCE y firmados el pasado
mes de febrero por Ucrania, Rusia, Francia y Alemania contemplaban como condiciones del alto el fuego la recuperación por parte de Kiev del control sobre la frontera con Rusia a cambio de conceder la autonomía a las regiones del este, de mayoría rusoparlante. Para las fuerzas políticas que votaron ayer en contra de la reforma constitucional, ésta constituye en la práctica una disolución nacional y una primera cesión a las exigencias rusas que será interpretada como un signo de debilidad. Para los representantes de las provincias rebeldes y para Rusia, la reforma propuesta (que tendrá que someterse a una segunda votación antes de finales de año) no respeta lo acordado en la capital bielorrusa, porque no desarrolla en una ley ad hoc el estatus de ambas regiones.
Ninguna de las partes parece estar satisfecha, pero el mantenimiento de la paz exige cesiones irrevocables. Poroshenko tiene la obligación de implementar lo estipulado en Minsk y la comunidad internacional, con la UE y la OTAN a la cabeza, la de apoyar sus reformas y exigir a Rusia que cumpla su parte de los acuerdos.”
( “El Mundo”, editorial en 01/09/2015)
…
Acuerdos urgentes
Europa no puede permitirse un nuevo fracaso en la crisis de los refugiados
(El País 31 AGO 2015 )
“Después de un mes de agosto terrible, en el que hemos asistido a escenas que no se veían desde los éxodos masivos de las guerras mundiales, los líderes comunitarios parecen haber tomado conciencia de que la crisis de la llegada masiva de refugiados exige una respuesta urgente y duradera, que no sirva solo para salir del paso sino para encarar un fenómeno complejo y difícil que irá a más. Solo de Siria se estima que han salido ya más de cuatro millones de personas, la mayoría de las cuales están en Líbano o Turquía esperando seguir ruta hacia Europa a pesar de que el viaje, como se ha visto, entraña grandes peligros.
Desde el punto de vista humanitario, la situación es insostenible. Por eso hay que esperar que la cumbre de ministros de Justicia e Interior convocada de urgencia para el próximo día 14 permita dar el salto hacia una política de asilo común que ordene el flujo de refugiados y los reparta entre los 28 miembros de la Unión Europea por algún sistema equitativo. No hay que olvidar que los refugiados que llegan a las costas de Grecia o Italia no viajan a esos países, sino a Europa, y es Europa en su conjunto la que debe afrontar la situación. No será fácil aunar los diferentes intereses que cada país tiene, pero es de vital importancia que se consiga. De lo contrario, como ha advertido la canciller Angela Merkel, es mucho lo que está en peligro.
Para empezar, está en riesgo la Europa de Schengen. Y no solo porque Alemania, el país que más refugiados acoge, amenace con cuestionar la libre circulación de personas si no se afronta de forma solidaria el reparto de refugiados, sino porque la incapacidad de gestionar un problema común tan claro sería un nefasto indicador de falta de cohesión que se extendería a otros muchos asuntos.
En los últimos días se han sucedido los gestos de dirigentes de países como Alemania, Italia y Francia llamando a la responsabilidad de los Gobiernos para articular una respuesta solidaria. La propia Comisión Europea, con la visita de su vicepresidente al puerto de Calais, ha lanzado el mensaje de que otorga máxima prioridad a este problema. Hay que esperar que la movilización obtenga resultados más fructíferos que los que siguieron a la cumbre de jefes de Estado celebrada en abril. La propuesta más atrevida —repartir 40.000 inmigrantes por cuotas obligatorias— fracasó por la negativa de varios países, entre ellos Reino Unido y España.
No parece una estrategia acertada la que sigue el presidente Rajoy al presumir ante Merkel de buenos resultados económicos y mostrarse al mismo tiempo tan estricto a la hora de aceptar refugiados. Se pueden discutir los criterios del reparto, pero el Gobierno debería mostrarse más participativo, además de exigir —como hace— que se acelere el plan europeo de cooperación con África.
La crisis migratoria se nutría al principio de inmigrantes económicos. Ahora ha derivado hacia una crisis de refugiados. La mayoría de los que llegan al continente o perecen en el intento son personas —familias enteras con niños y ancianos— que huyen de las guerras en Siria, Irak o Afganistán. Antes que nada, requieren una respuesta solidaria. También de España.”
…
¡Vaya entrada en el mes de Septiembre!
Por una parte, Ucrania, ya bastante revuelta y asfixiada por una guerra contra el invisible pero real enemigo ruso, que saquea su economía y merma el ánimo de las gentes, entra en convulsiones por la aparición de las minorías de extrema derecha (quién sabe si también indirectamente agitadas desde Rusia), que se han alzado de forma violenta y antidemocrática contra las necesarias reformas constitucionales que la Verkhovna Rada (Parlamento) ha aprobado en cuanto a descentralización, y que resultaban imprescindibles no ya solamente para cumplir los acuerdos de paz (¿?) de Minsk, sino para distender en lo posible la situación y alcanzar alguna solución al secesionismo imperante en las regiones de Donetsk y Lugansk, antes de que fatalmente sean escindidas de la nación del Dniéper.
Comprendo que el pueblo ucraniano en general, tan adolescente en cuanto a independencia, querría que nada se suavizase ahora y que retornase al feudo nacional la Crimea robada “manu militari” por Putin, y que se venciese a los pro-rusos y a los rusos mismos en el conflicto del este.
Pero bajo las perspectivas de la democracia y de la realidad de los tiempos, la solución bélica nunca es deseable, y como se dice en la abogacía, “más vale un mal arreglo que un buen triunfo en un pleito”.
Y no otra cosa es lo que se está tratando de hacer en Ucrania: alcanzar soluciones posibles a una pérdida de vidas y a un hundimiento económico insoportables.
Por eso, aunque los de la derecha extrema reclamen con acciones de inspiraciones neo-fascistas toda la dureza, es de alabar la cordura de los bloques políticos moderados cuando han abierto vías de posible mitigación de los dramas bélicos en el este del país.
Sea como fuere, he de repetir una vez más aquello que, parafraseando la ópera “Evita”, ya escribí más de una vez: “¡Lloro por ti, Ucrania!
Y mis congojas son porque pese a la culta inteligencia de la mayoría de tus gentes, pese a la recta voluntad de tu población, no solamente las secuelas de la pertenencia a la oprobiosa Unión Soviética, sino las consecuencias de la oligarquía paralizante que sucedió a la independencia, han abocado al país hacia la corrupción, la pobreza, la amargura del fracaso, la indefensión ante la injusticia. Casi peor que en los tiempos de la hoz y el martillo.
Espero que la mayoría silenciosa del pueblo ucraniano sepa implantar la cordura que le es propia y proverbial y reconducir estos tiempos de conflicto bélico y ciudadano hacia rutas de auténtica democratización y progreso.
Y al filo de estos conflictos en Ucrania me asalta la honda preocupación por el brutal drama de la migración hacia Europa que viene generándose desde Asia y África, ante la incapacidad de la Unión Europea.
Tuve la desgracia de vivir los padecimientos de los ucranianos cuando pretendieron huir de su país para alcanzar el “paraíso” en España, y de cómo el freno a la inmigración posiblemente legal generó un enorme flujo de ilegales, que cruzaban las fronteras españolas casi tan hacinados como los sirios que están siendo sacrificados en camiones estancos, cual ganado.
Es cierto que la Europa del bienestar se ve asediada por la invasión incontenible de millares de desesperados demandantes de asilo y de vida, y que ello puede hacer tambalearse el estado del bienestar –ficticio y peligroso— instaurado en la Europa de las estrellas en la bandera azul.
Pero no menos cierto es que por encima de los criterios políticos y económicos han de privar los principios humanitarios, que solamente parecen existir cuando se trata de ayudar (en ocasiones de forma heroica) a los problemas lejanos y nunca en nuestras fronteras.
¿Qué pensar de esos empresarios, industriales, universitarios y profesionales de los países esquilmados, que huyen y vienen caminando miles de kilómetros, sin medios ni alimentos, con los hijos a hombros, unos pocos trastos en las manos, simplemente demandando no ser sacrificados y probablemente degollados por ese feroz extremismo islámico, que en buena parte alimentó Occidente cuando le dotó de medios y armas para combatir a los sátrapas del Oriente próximo y medio, sin parar mientes en que de aquellos polvos vendrían estos lodos de ahora?
Y unos países, como Hungría, colocan verjas hirientes (en España, Melilla, hicimos igual) y dejan al albur de los tiempos el cruzamiento de sus tierras en dirección a Austria, antesala de la “tierra prometida” alemana. Otros les dejan prácticamente abandonados.
En medio de esa inmensa tragedia surgen atrocidades como las de las mafias que solo buscan enriquecerse a costa de las vidas de los atribulados inmigrantes, o las de las autoridades que no quieren ni pueden facilitar ni un mendrugo de pan, o un sorbo de agua.
¿A dónde va a parar la Europa civilizada?
Por el momento solo alcanza a discutir si se acepta cuatro o seis mil (lo mismo da que sean cabezas de ganado que personas humanas) y si se les da asilo o refugio, o nada.
(Y habría que reparar en el ejemplo español de los Centros de Internamiento de Extranjeros indignos en su estructura, abandonados e insuficientes)
En fin, también hay que llorar por Europa, que no sabe ayudar a los débiles y a los necesitados; y especialmente por esos miserables migrantes, que solamente, y no es poco,  buscan seguir viviendo a cualquier precio.
Claro, que es mejor, más cómodo, lamentarse de las caídas de las bolsas mundiales, en las que la opulencia especula y amasa riquezas que solamente sirven para generar más desgracias y desigualdades.
¡Qué pena!
“Es curioso lo lejana que resulta una desgracia cuando no nos atañe personalmente" John Ernst Steinbeck (1902-1968) Escritor estadounidense.
SALVADOR DE PEDRO BUENDÍA

13 julio 2015

El rescate de Grecia y la Unión Europea: ¿Cumplirá Tsipras lo pactado? “Si quieres caldo, toma dos tazas”

“TSIPRAS VENDE AL PUEBLO GRIEGO
Los recortes que Tsipras ha aprobado para conseguir el rescate de la Unión Europea han sido superiores a los que el pueblo griego rechazó en referéndum. Está claro que Tsipras organizó la consulta popular para salvar su poltrona de primer ministro. Si hubiera puesto en marcha a palo seco los recortes, se habría visto obligado a dimitir. Así que ideó la añagaza del referéndum para protegerse personalmente. Una hábil jugada que ahora se ve clara pero que en su inicio quedó hábilmente enmascarada.
Genuflexo ante Europa, Alexis Tsipras se ha comprometido a cumplir con las exigencias comunitarias a cambio de un rescate que supera los 50.000 millones de euros. Algunos de los consejeros que rodean a Ángela Merkel han advertido que una vez el señor Tsipras se haya embolsado el dinero, remoloneará para poner en marcha los recortes anunciados y que terminará incumpliendo, al mejor estilo comunista, los compromisos contraídos. Ciertamente las autoridades europeas le someterán a severa vigilancia, cerrándole los caminos de la trapisondería. Ángela Merkel ha aceptado el acuerdo con Grecia porque se lo ha impuesto Estados Unidos. La primera potencia del mundo no quiere comprometer las estratégicas bases militares de la OTAN en Grecia, imprescindibles ante la situación de Oriente Medio
que está en llamas con los Balcanes inquietos, Siria en guerra civil, el Estado Islámico galleando. E Israel, cada vez más acosado, factor determinante en la política exterior de los Estados Unidos de América porque el lobby judío controla o influye en el 40% de la alta economía norteamericana y en el 70% de los medios de comunicación de relieve.


Ah, los 53.000 millones que va a recibir Grecia se suman a los 250.000 millones de los dos rescates que se embolsó en los últimos cinco años, más los 106.000 millones que se restaron a su deuda pública, en una quita sustanciosa. La extrema izquierda encabezada por Tsipras seguirá diciendo que el pueblo griego padece la opresión de Europa y de su líder Ángela Merkel.”

Luis María ANSON, de la Real Academia Española, en “El Imparcial”, (13/07/2015)



“Tsipras: Se acabó el juego

CASIMIRO GARCÍA-ABADILLO, en “El Mundo”, 13/07/2015

Al borde del abismo. Así es como están las cosas. Lo peor que le ha ocurrido a Alexis Tsipras no es que la situación de Grecia se haya deteriorado aceleradamente en los últimos 15 días. No. El drama del primer ministro griego es que ha perdido la confianza de quien tiene la llave para la salvación de su país: Angela Merkel.

La confianza es el único activo que un político no se puede permitir el lujo de perder. Y ahora Tsipras tiene menos crédito que su sistema bancario, que ya es decir. Es verdad que el líder de Syriza presentó el viernes en Bruselas una propuesta -con la ayuda de Francia- que parecía despertar las esperanzas de un acuerdo. Incluso, en números, lo que ofrecía era más de lo que estuvo dispuesto a aceptar el pasado 27 de junio.

Pero Tsipras cometió un grave error. En el discurso pronunciado ante el Parlamento griego, que en la madrugada del pasado sábado aprobó su plan para un tercer rescate, afirmó: "Estoy seguro de que esta semilla de democracia y de dignidad que aportamos dará sus frutos para otros pueblos de Europa". Es decir, que presentó su indisciplina, su resistencia a cumplir los compromisos adquiridos como un modelo a seguir ¡Imagínense cómo recibió Wolfgang Schäuble las palabras del mandatario heleno!

En realidad, estamos ante un dilema esencialmente político ¿Qué
significa la pertenencia al euro? Disciplina fiscal. ¿Cual es la esencia del programa de Syriza? El fin de los recortes, la negación de la disciplina fiscal. ¿Que implica formar parte de la UE? La pérdida progresiva de soberanía. ¿Cual es una de las características esenciales de la extrema izquierda griega? El nacionalismo.

Por tanto, la desconfianza en Tsipras no sólo está sustentada en su peculiar forma de negociar, sino en que el primer ministro griego no puede aceptar determinados principios sin traicionarse a sí mismo.

Y a todo ello se suma la fría realidad de los números. A los más de 50.000 millones de euros que Grecia necesita para sobrevivir, ahora se suman los casi 30.000 millones que el BCE estima como coste para sanear un sistema financiero que hasta hace 12 meses era sano y ahora está en la UVI y casi camino del cementerio.

El daño causado por el 'corralito' no sólo ha afectado a las familias, sino a los activos de la banca. El sistema financiero griego no tiene sólo un problema de liquidez, sino de solvencia. Nadie o casi nadie paga ya sus créditos. La desconfianza no sólo ha desgastado a Tsipras ante Bruselas, sino que ha horadado las bases de la endeble economía helena.

¿Habrá acuerdo?, le pregunté ayer a un alto funcionario implicado en la negociación: "Sí, pero durísimo para Grecia". Alemania -a la que respalda una mayoría de países del Eurogrupo- no quiere dejar flecos sueltos, planes sin concretar, promesas sin fechas. Ya no sólo hablamos de subidas del IVA, sino de compromisos en firme para reducir el gasto en pensiones, además de la aceptación de una reforma laboral en profundidad y de un amplio programa de privatizaciones.

Merkel, en otro tiempo partidaria de pactar con Grecia, ha llegado a la conclusión de que la forma en que se resuelva el asunto griego determinará la solidez del euro. Por ello, no está dispuesta a ceder. Hollande ha convertido el caso en un eje de su política europea. Respaldar a Grecia es para el presidente francés una forma de frenar a la todopoderosa Alemania. Pero Francia está prácticamente sola en este empeño. Sobre todo, porque nadie se fía de Tsipras.

Alemania, en efecto, se siente fuerte. Es cierto que tenía en cartera un Plan B: sacar temporalmente a Grecia del euro. La propuesta fue filtrada al 'Frankfurter Allgemeine' como una forma sutil de presión al resto de los socios del Eurogrupo. Schäuble aprieta las tuercas, hasta el punto de proponer la vuelta de los hombres de negro a Atenas.

¿Puede seguir diciendo Tsipras que ha derrotado a la Troika?
…
Hay quien escribe que ha ganado la Unión Europea.

Disiento.

Ha perdido Grecia.

Ha perdido Grecia por mor del empecinamiento trilero de un primer ministro determinado a aplicar el populismo neoestalinista a una nación en bancarrota y basada en esquemas caducos de capitalismo.

Recordemos por un momento las trapacerías de Tsipras, que casi parecía La Parrala, con su “sí, pero no” y su “no, pero sí”, mientras hacía todo lo contrario de lo que manifestaba.

El referéndum manipulado que organizó en Grecia sirvió para comprobar que el pueblo griego, en efecto, no quería controles extranjeros que empeorasen su ya complicada vida diaria, y que quería un gobierno fuerte y “nuevo”, cual Tsipras había prometido.

Pero ha resultado que eso del “corralito”, eso de no poder contar con el propio dinero, porque los bancos no lo tienen, es demasiado
duro como para aceptarlo, y más desde un gobernante tan demagogo y falto de rigor como el caballero en cuestión.

Y así, ha ocurrido que cuando el dinero ya no se encuentra y se pide ayuda con habilidades e ingeniosidades malentendidas, los que tienen (dinero, se entiende) han colocado la soga al cuello del gobierno griego y le han dicho que “o lo tomas, o lo tomas”, versión de aquello de que “si quieres caldo, tómate dos tazas”.

Y han aplicado un cilicio de exigencias económicas que ya veremos si algún gobierno de Grecia es capaz de ponerlo en práctica, o en unos meses llega el fin de la nación helénica en la Unión Europea y en el ámbito del euro.Dureza extrema, es cierto, pero después de la chulería de convocar un referéndum oscuro, sin avisar de ello.

Soy escéptico y más bien espero que Grecia y el euro, y tal vez Grecia y la Unión Europea se alejen. Que algo urdirá Putin

Y ahora vendrán los comentarios de los “zurdos” de buena intención, quejándose de que Europa, con Alemania a la cabeza, ha estrangulado a Grecia, sin reparar en que han sido ésta misma, su pueblo, sus gobernantes, sus magnates y su oligarquía, quienes han alimentado el forúnculo de la locura económica y del despilfarro sin medida.

Es tiempo de confianza, pero también de vigilancia, porque más pronto que tarde esta crisis falsamente cerrada reviscolará y probablemente conducirá a otro hundimiento general del estado de bienestar. 

Ojalá Tsipras y sus Shyrizas se vayan pronto del poder, para evitar que el “redentor” Pablo Iglesias se crea que a su “Podemos” se le puede sustituir la “P” por una “Jota”.




“El dinero que se tiene es instrumento de libertad, el que se busca lo es de servidumbre” Jean Jacques Rousseau (1712-1778) Filósofo francés.

SALVADOR DE PEDRO BUENDÍA