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11 marzo 2015

Memorias de la historia: A los 11 años del atentado terrorista en Madrid. La fábula de los galgos y los podencos.

Por qué el 11-M dividió a los españoles
La sociedad enmarcó la matanza terrorista en los trenes de Cercanías en lo conocido. Y lo conocido era, por una parte, ETA y, por otra, la guerra de Irak. En realidad, ambas interpretaciones eran erróneas
(Fernando Reinares 11 MAR 2015, en “El País)

Al contrario de lo que sucedió con la sociedad británica tras los atentados del 7 de julio de 2005 en Londres, los perpetrados el 11 de marzo de 2004 en Madrid dividieron profundamente a los españoles. Aún persisten secuelas de esa desunión, aunque con el tiempo sean menos manifiestas. Ha sido y es una discordia basada en diferentes atribuciones de culpa por la matanza en los trenes de Cercanías. Pero resultó ser una división espuria, derivada de una politización del 11-M que se prolongó con la comisión parlamentaria dedicada a esos atentados y más allá. Algo a su vez posible debido a especificidades del sistema político español —como su mayor tendencia a la polarización o la recurrente ausencia de consensos de Estado en Asuntos Exteriores, Defensa
o antiterrorismo— y, sobre todo, porque los ciudadanos no eran conscientes de la amenaza de un fenómeno terrorista instalado en nuestra sociedad una década antes del 11-M.

Unos españoles, ubicados sobre todo en la derecha del espectro político, creyeron, y aún en parte siguen pensando, que los atentados de Madrid fueron de uno u otro modo obra de la organización terrorista ETA. La formulación más habitual de este argumento aduce que los denominados moritos de Lavapiés —una manera extravagante de aludir a quienes constituyeron la red terrorista del 11-M— carecían de los conocimientos y las capacidades para llevar a
cabo lo ocurrido el 11 de marzo de 2004. Por eso, aunque se tratara de individuos que participaron en los hechos, tuvieron que haber sido instigados y apoyados desde el interior de nuestro país por otros terroristas con experiencia. A menudo, a este argumento se añaden especulaciones sobre el modo en que el presidente del Gobierno que el PSOE formó tras el resultado de las elecciones celebradas tres días después del 11-M, José Luis Rodríguez Zapatero, ofreció a ETA una salida de transformación en lugar de optar por derrotarla.

El atentado de Madrid se decidió en diciembre de 2001 en la ciudad paquistaní de Karachi

Otros españoles, situados preferentemente a la izquierda del mismo espectro político, pensaron, y no pocos aún creen, que los atentados del 11 de marzo de 2004 fueron una consecuencia de la llamada foto de las Azores —en alusión a la instantánea tomada el 16 de marzo de 2003 en una de esas islas del Atlántico y que hizo visible el alineamiento del presidente del Gobierno español, José María Aznar, con la guerra al terrorismo auspiciada por el presidente de Estados Unidos, George W. Bush— y el posterior despliegue de tropas españolas en Irak inmediatamente después de haber sido invadido este país y derrocado el dictador Sadam Hussein. No ha sido inusual que desde este sector social se critique al entonces Ejecutivo del Partido Popular por haber insistido en asociar a ETA con el 11-M, incluso cuando la evidencia apuntaba en otra dirección, para mantener así sus expectativas electorales ante los comicios generales que se celebraron sólo tres días después de los atentados.

En realidad, ambas interpretaciones sobre el 11-M eran erróneas y la lacerante división en que se sumieron los españoles, incluidas las propias víctimas, ha sido y es engañosa. Ninguna evidencia hay, directa o indirecta, de que la organización terrorista ETA estuviese implicada en los atentados. Tampoco es cierto que la idea de perpetrar una matanza en Madrid surgiera a raíz de la presencia de soldados españoles en territorio iraquí. Como explico y documento en el libro ¡Matadlos! Quién estuvo detrás del 11-M y por qué se atentó en España, la decisión de ejecutar ese acto de terrorismo se tomó en diciembre de 2001 en la ciudad paquistaní de Karachi y fue ratificada durante una reunión que delegados de tres organizaciones yihadistas magrebíes mantuvieron en Estambul en febrero de 2002. Además, lo que se convertirá en la red del 11-M inició su formación al mes siguiente, todo ello más de un año antes de la invasión de Irak.

Pero no hacía falta investigar los atentados del 11-M ni desvelar
nueva información sobre los mismos para evitar la división de los españoles, aunque hacerlo haya contribuido a mitigarla. Bien pudo haber bastado con que, como ocurría con los británicos, los españoles hubiéramos estado lo suficientemente sensibilizados respecto a la amenaza del terrorismo yihadista que, además de la relacionada con ETA, se cernía sobre nuestro país con anterioridad a la invasión y ocupación de Irak. Desde al menos 1997, los informes que la Unidad Central de Información Exterior (UCIE) del Cuerpo Nacional de Policía remitía a los jueces de instrucción de la Audiencia Nacional, quienes debían autorizar escuchas telefónicas relacionadas con los yihadistas que desarrollaban ya actividades en España, dejaban constancia de que sus investigaciones eran necesarias para “prevenir la muy posible comisión de atentados en nuestro país”.

No hubo una adecuada pedagogía política sobre el terrorismo yihadista y se trivializó su peligro

Al presentar ¡Matadlos! a lo largo del último año en numerosas ciudades españolas he podido constatar cómo, incluso entre los ciudadanos interesados y que eran adultos cuando se perpetraron los atentados de Madrid, existía un gran desconocimiento sobre la trayectoria del yihadismo en nuestro país desde mediada la pasada década de los noventa. Casi nadie —o muy pocos— sabía que Al Qaeda fundó en España, en 1994, una de sus más importantes células en Europa Occidental, desmantelada en noviembre de 2001 al quedar de manifiesto su conexión con la responsable de los atentados del 11-S. Como casi nadie —o muy pocos— eran conscientes de que sólo a lo largo de 2003, el año anterior al del 11-M, se detuvo en nuestro país a más de 40 individuos por su implicación en actividades de terrorismo yihadista. Esta cifra nunca antes había sido tan elevada desde que, en 1995, fuese detenido en Barcelona el primer yihadista o desde que, en 1997, se desarticulara en Valencia la primera célula yihadista.

El desconocimiento de estos y de otros muchos episodios relacionados con la evolución del terrorismo yihadista en España a lo largo del decenio que precedió a los atentados de Madrid, así como el hecho de que no fuera percibido como amenaza por parte de la opinión pública española hasta muy tardíamente, y sólo cuando se inició la crisis iraquí en 2002, se explican en parte por la obligada atención que suscitaba el frecuente terrorismo de ETA. Pero no hubo una adecuada pedagogía política sobre el problema e incluso se llegó a trivializar su peligrosa realidad —¿hay que recordar aquello de la Operación Dixán?—. Consecuencia de todo ello fue que, cuando se produjo el 11-M, los españoles buscaron interpretar la matanza terrorista en los trenes de Cercanías enmarcándola en lo conocido al no poder hacerlo en relación a lo que les era desconocido. Lo conocido era, por una parte, ETA y, por la otra, Irak.

Si el 11-M nos dividió es porque los españoles carecimos como sociedad de la necesaria resiliencia ante atentados terroristas de gran magnitud, más allá de la gestión de crisis y emergencias. En la actualidad, cuando el yihadismo global se encuentra más extendido que nunca y la amenaza del terrorismo que lo caracteriza no ha sido tan elevada para las democracias liberales desde el 11-S, que España sea menos vulnerable a la par que más consciente y resiliente, tanto frente a la penetración de los actores y la ideología asociados con dicho fenómeno, como ante cualesquiera eventuales nuevas expresiones de su violencia contra nuestros ciudadanos e intereses, continúa siendo una tarea pendiente para las élites políticas y el conjunto de nuestra sociedad civil, en especial los medios de comunicación.”

Fernando Reinares es investigador principal de terrorismo internacional en el Real Instituto Elcano, catedrático de Ciencia Política en la Universidad Rey Juan Carlos y Adjunct Professor de Estudios de Seguridad en la Universidad de Georgetown. Autor del libro ¡Matadlos! Quién estuvo detrás del 11-M y por qué se atentó en España (Galaxia Gutenberg / Círculo de Lectores, 2014).


“Once años después, la asociación de víctimas del 11-M pide
justicia y memoria


(C. Pastrano, en “El País”, 11/03/2015)

No es ni mucho menos un día más. Hoy se cumple el undécimo aniversario de los atentados de Atocha de marzo de 2004 y, como cada año, diferentes personalidades políticas y personas a título individual se han concentrado en las inmediaciones de la estación de Cercanías de Madrid para recordar a las 192 víctimas que fallecieron en el ataque de Al Qaeda y a las más de 2.000 que resultaron heridas.

Al acto ha sido convocado por la asociación 11-M Afectados del Terrorismo junto a UGT, CCOO y la Unión de Actores y se ha contactado con todas las personalidades políticas. Pilar Manjón, presidenta de la asociación de víctimas, ha hecho hincapié en que hoy es un día “de justicia y memoria”.

Por parte del PSOE, ha acudido su secretario general, Pedro Sánchez, y los candidatos de su partido al Ayuntamiento y a la Comunidad de Madrid, Antonio Miguel Carmona y Ángel Gabilondo, respectivamente. En el caso de UPyD, Ramón Marcos. Sánchez ha destacado el valor de la unidad de todos los demócratas en la lucha contra el terrorismo. “Lo que tenemos que hacer es tener en pie todos los instrumentos del Estado de Derecho para hacer frente a esta amenaza”, ha declarado. Posteriormente, la concentración se ha trasladado a la calle Téllez, lugar donde explotaron una de los explosivos en 2004, para realizar una ofrenda floral.

En la mañana de hoy también tienen lugar otras actos en memoria de las víctimas. En el madrileño parque del Retiro, y está previsto que Ángeles Pedraza, presidenta de la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT), lea a mediodía un manifiesto por las víctimas"...

Fue una enorme tragedia. Un espanto inolvidable. 

Todos los ciudadanos nos sentimos entonces víctimas de aquella barbarie, que afectó en la mayor medida a las buenas y laboriosas gentes de Madrid y cercanías que habían madrugado y se desplazaban a sus puestos de trabajo y a sus lugares de estudio.

Hoy, cuando se cumplen once años de aquella bárbara experiencia, pese a que el tiempo todo lo mitiga, seguimos sintiéndonos doloridos por las vidas humanas que se perdieron y se frustraron para siempre, pero además de la indignación por el incremento de la ciega sinrazón y violencia de los “musulmanes malos”, nos sentimos tremendamente irritados por el uso que los políticos de uno y otros signo (aunque en este caso parece que los que más se excedieron fueron los situados a la izquierda) hicieron en su momento del atentado.

Por de pronto, al día siguiente del atentado, quien era el “mago” manipulador de las ideas y tácticas desde la izquierda, el peligroso Alfredo Pérez Rubalcaba (ni una mala palabra y menos una buena acción) y actuó lo oportuno para culpar al Partido Popular y al entonces Presidente del Gobierno –José María Aznar—de lo ocurrido, llamando a las gentes a concentrase ante la sede del partido, quebrantando inclusive la jornada de reflexión en el día previo a las elecciones general, y manipulando todo lo manipulable, con el resultado conocido de instaurar en la cúpula gubernamental a quien resultó ser un zascandil e inepto para conducir los destinos de España, de apellido “shoemaker” en inglés.

Y se ha demostrado que no fueron las decisiones de Aznar las que provocaron la masacre (aunque habría que reprocharle más de una actuación imprudente, soberbia e inadecuada) sino que existía un minucioso plan elaborado desde varios años antes, que es el que se ejecutó.

Malo fue lo que ocurrió, pero peor han sido los acontecimientos y acciones subsiguientes, pues se ha perpetuado casi un enfrentamiento atávico sobre el tema entre derechas e izquierdas, hasta el punto de disociar las celebraciones en honor y recuerdo de la víctimas del terrorismo, tiñéndolas o de azul o de rojo a conveniencia, sin profundizar en que la propia sociedad española no estaba, ni está, preparada ni sensibilizada para reaccionar y evitar la tremenda y salvaje invasión del yihadismo, que ejecuta a cuchillo en plan salvaje y además lo filma; que conquista mujeres especialmente para embarazarlas de nuevos secuaces; que expande su virus iconoclasta más deprisa que el ébola, destruyendo todo aquello –inclusive reliquias culturales— que le parece contrario a su paranoica concepción del islamismo extremo.

Pues bien; de una parte, se sigue permitiendo la encubierta xenofobia
para con los desarrapados de zonas principalmente de creencia musulmana; y se sigue ejercitando una política de contención ante la inmigración ilegal que resulta vergonzosa, porque basta ver cómo cada día cientos de subsaharianos intentan subir unas vallas cerca de Ceuta y Melilla, cual si se tratara de simios de un zoo, y cómo esos pobres hombres (que se sienten en el paraíso dirigiéndose libremente al Centro de Internamiento de Extranjeros) son luego dejados al albur de sus vagancias por toda España, cuando no pueden ser expulsados.

¿Qué se presiona a Marruecos para evitar los asaltos? ¿Qué política se exige a la Unión Europea, tan moderna, tan teóricamente sensible ante los derechos humanos, para una solución adoptada por los veintiocho países aparentemente unidos?

Nada de nada.

Así pues, en España continuamos culpándonos unos a otros por la poca atención a los más necesitados (incluidos los moritos y los negritos que se nos han “colado”, dicho con todo respeto sea); y seguimos discutiendo quiénes fueron los culpables de la masacre de hace once años.

Sin percatarnos de que tenemos ya entre nosotros, cual marabunta, los especímenes del yihadismo, en jóvenes que se van a prepararse, en madres que adoctrinan a sus hijos, en exaltados extremistas de toda clase.

Nos está ocurriendo como en aquella fábula de “los galgos y los podencos”, que, pese a muy antigua y más repetida, sigue de vigente actualidad:



LOS DOS CONEJOS

Por entre unas matas,
seguido de perros,
-no diré corría-,
volaba un conejo.

De su madriguera
salió un compañero,
y le dijo: “Tente,
amigo; ¿qué es esto?”

“¿ Qué ha de ser?” –responde-;
sin aliento llego...
Dos pícaros galgos
me vienen siguiendo.”

“Sí -replica el otro-,
por allí los veo...
Pero no son galgos.”
“¿Pues qué son?” “Podencos.”

“¿Qué? ¿Podencos dices?
Sí, como mi abuelo.
Galgos y muy galgos,
bien visto los tengo.”

“Son podencos, vaya,
que no entiendes de eso.”
”Son galgos, te digo.”
”Digo que podencos.”

En esta disputa,
llegando los perros
pillan descuidados
a mis dos conejos.

Los que por cuestiones
de poco momento
dejan lo que importa,
llévense este ejemplo.
(De Tomás de Iriarte)



“La experiencia es una buena escuela, pero la matrícula es muy cara”.- Heinrich Heine (1797-1856) Poeta alemán.



SALVADOR DE PEDRO BUENDÍA

26 mayo 2014

Elecciones: El día después.- Ucrania tiene nuevo Presidente y renace la esperanza Las elecciones al Parlamento Europeo muestran en España la debilidad de los partidos mayoritarios

“El oligarca Poroshenko gana las presidenciales con amplio apoyo
  • ·  El empresario logra entre un 55% y un 57% de los votos, según los primeros sondeos

      
    (Pilar Bonet,  Kiev 25 MAY 2014, en “El País”) 
    El empresario Petro Poroshenko, de 48 años, es el vencedor de las elecciones presidenciales de Ucrania, a gran distancia del resto de los candidatos, si se confirman las encuestas a pie de urna que le atribuyen más del 57% de los votos emitidos. En segundo lugar figura la ex primera ministra, Yulia Timoshenko, con un 12,39%, según el sondeo conjunto realizado por los cuatro principales institutos sociológicos de Ucrania. Otras encuestas dan porcentajes parecidos, por lo que todo indica que, al haber superado limpiamente la barrera del 50%, no será necesaria una segunda vuelta electoral para que Ucrania tenga un nuevo y legítimo presidente.
En una comparecencia celebrada media hora después de concluir las elecciones, Poroshenko manifestó que miles de tártaros de Crimea y centenares de miles de habitantes de las regiones orientales del Estado habían votado también en las elecciones, pese a las dificultades y los peligros para su vida. “Podemos decir de forma firme y convincente que ha votado toda Ucrania y que ésta es la elección de toda Ucrania”, manifestó. Poroshenko, al que algunos llaman “el rey del chocolate” por sus actividades empresariales como gran productor de bombones, anunció que sus primeros pasos estarán destinados a “acabar con la guerra y el caos” y traer la paz a Ucrania. Afirmó que defenderá los intereses y la seguridad de los habitantes
de las regiones del este del país y que dará prioridad a la seguridad y defensa. También dijo que Ucrania ha apoyado el Estado unitario y su futuro europeo. “El 85% de los ucranios apoyaron el camino europeo para Ucrania”, manifestó, y señaló que el trabajo de su Administración se regirá por la idea proeuropea.
En tercer lugar, de forma inesperada, siempre según las encuestas, se clasificó el radical Oleg Liashko, con un 8,6%; en cuarto, el exministro de Defensa Anatoli Gritsenko, con un 6,3%, seguido de Serguéi Tigipko, con un 4,7%. Los candidatos ultranacionalistas y derechistas, Oleg Tiagnibok y Dimitri Yarosh, con 1,45% y 1,08% respectivamente, están en puestos de cola de la veintena de pretendientes que finalmente se enfrentaron en la liza. La participación electoral osciló según las regiones. La más alta fue en las regiones del oeste del país, como Lvov, Ivano Franko y
Transcarpatia, donde a las cuatro de la tarde se había superado el 52%. En su conjunto, a esa hora había votado el 45% del censo. En la provincia de Donetsk, los grupos armados de la proclamada República Popular de Donetsk impidieron las votaciones en muchas localidades.
Poroshenko es oriundo de la región de Odesa, habla inglés y rumano, y estudió relaciones internacionales y economía en Kiev. Ha sido diputado en la Rada Suprema (Parlamento), secretario del Consejo de Seguridad de Ucrania (de febrero a septiembre de 2005) y jefe del consejo del Banco Nacional de Ucrania de 2007 a 2012, así como ministro de Exteriores, de 2008 a 2010, y ministro de Desarrollo Económico y Comercio, de marzo a noviembre de 2012. Suave en las formas, pero resuelto en los contenidos, Poroshenko es visto por muchos de sus conciudadanos como la persona que puede encauzar
las medidas económicas y políticas necesarias para sacar al país de la crisis y afirmar los intereses nacionales ante Rusia con eficacia y firmeza, pero sin estridencias.
Durante el último medio año, Poroshenko ha demostrado también su valentía física personal, al subirse a una excavadora para frenar a unos manifestantes que intentaban tomar por asalto la sede de la Administración Presidencial en otoño y posteriormente, en marzo, al acudir a Simferópol, la capital de Crimea, en un intento fallido de entrevistarse con las autoridades locales e impedir la secesión. Poroshenko anunció que su primera visita como presidente será a Donbás, la región minera e industrial del este de Ucrania que se ve agitada por una oleada de separatismo apoyado desde Rusia.
En lo que se refiere a Yulia Timoshenko, la opinión más generalizada es que, tras su estancia en la cárcel donde fue recluida siendo Víctor Yanukóvich presidente del país, la ex primera ministra no ha llegado a reconectar con la realidad política y que su programa resultaba vago y demagógico. En Kiev, la capital, se celebraban también elecciones a alcalde, en las que el campeón de boxeo Vitali Klichkó confirmó su posición de favorito. Klichkó y Poroshenko forman parte del mismo equipo y ambos compartieron el júbilo de la victoria en su cuartel electoral, en las dependencias del Arsenal, el museo de arte moderno de Kiev.
En la capital, la afluencia de votantes era masiva en colegios visitados por esta corresponsal en distintos puntos de Kiev, en la orilla
izquierda del Dnieper, y en el barrio de Sviatoshin, en las cercanías de las dependencias de la fabrica de aviación Antónov. La mayoría de los ciudadanos interpelados confirmaban su intención de votar por Poroshenko. “Es un oligarca pero da trabajo a miles de personas”, afirmaba Galina, una jubilada que en el pasado había votado por el líder comunista Petro Simonenko, que se retiró de la campaña.
Kiev es una ciudad de aluvión donde convergen personas de todo el país. Entre los electores con los que habló esta corresponsal se encontraba Yelena, profesora de literatura ucraniana nacida en Slaviansk. Elena, de 36 años, estudió filología ucrania en aquella ciudad de la región de Donetsk, que hoy es uno de los focos más duros de la guerra, y según afirma “el ucranio que se habla en los pueblos de aquella provincia es tan limpio y tan auténtico como el de otras regiones”. La profesora dijo estar considerando la posibilidad de trasladar a Kiev a su madre, a la que la guerra obliga a refugiarse en un sótano de forma intermitente. Entre los que votaban en Kiev había también gente venida de Crimea y del este del país.”
...
"Los populares esperaban movilizar a seis millones de sus votantes más fieles y sólo fueron cuatro
Mariano siempre cae de pie: El PP vence por los pelos a la peor versión del PSOE y al voto de castigo
Después de dos años y medios de durísimas medidas, los de Rajoy reciben un exiguo e insuficiente voto de confianza
(Ana I. Martín / El Semanal Digital, 26 de mayo de 2014)
 "A la primera reválida la ciudadanía le da a Rajoy un aprobado raspado"
 Aviso muy serio al PP de Rajoy y fin de la era Rubalcaba en el PSOE
 Podemos…. ¡Terminar de fastidiarla!
 Desplome del PP y el PSOE y subida alarmante de la extrema izquierda de Podemos 
Mariano Rajoy siempre cae de pie. Tantas veces como le han dado por herido mortalmente en estos dos años y medio de durísimas medidas, y a la primera reválida la ciudadanía le da un aprobado raspado en las urnas.
La victoria en las elecciones de este domingo por 16 escaños frente a los 14 del PSOE y tres puntos (26,6% frente a 23%) es más que eso.
Es, al margen de la lectura de la abrupta caída del bipartidismo, la pista de despegue de los populares hacia un reto mucho mayor: el de los comicios municipales y autonómicos de dentro de doce meses, en los que el PP se jugará su enorme poder territorial.
Los populares confiaban en este triunfo, y de hecho todas las encuestas les daban como favoritos desde el mismo momento en que el presidente anunció que Miguel Arias Cañete era el elegido.
Sin embargo el serio revés que sufrió el candidato en el ecuador de la campaña les hizo dudar por primera vez.
A la vista está que el PP supo sobreponerse a la ofensiva monotema
del PSOE contraatacando con su mejor baza: la recuperación económica, unida a la desastrosa herencia de los socialistas.
Fruto de unas recetas que, como se ha hartado de repetir el presidente durante estas semanas, si se aplican en Europa llevarán a la UE al desastre.
Rajoy y los suyos se pasaron toda la contienda electoral apelando al voto útil y a su electorado de siempre. Intentando reconciliarse con el votante tradicional del PP, dolido y decepcionado por la subida de impuestos, la política antiterrorista y el caso Bárcenas.
Y no les salió bien, porque los seis millones de votantes pata negra que confiaban en movilizar se quedaron en 4.059.925 votos. Supo a poco.
Así que fue una victoria tan agridulce que los operarios se apresuraron a desmontar el balcón donde el PP celebra sus triunfos porque no se iba a asomar nadie.
Celebraciones, cero, y en la calle Génova apenas un par de decenas de personas.
La de este domingo es una victoria de Rajoy y Arias Cañete, pero también lo es de las estructuras regionales y provinciales.
Al comienzo de la precampaña el jefe de filas de los populares y María Dolores de Cospedal advirtieron a todos los barones regionales y provinciales que ojo con pensar que ésta no era su guerra, porque lo era de todos.
Y ellos se lo tomaron al pie de la letra, conscientes de que serán los próximos en examinarse.
Mención especial merece el cuestionado coordinador de la campaña, Carlos Floriano, que a las once de la noche se quitó un peso de encima.
Muchos le culparon de los errores de Arias Cañete y este triunfo acalla parte de las críticas que había venido recibiendo.
Las referidas al duelo con el PSOE, porque en la parte de la movilización hay mucho examen de conciencia que hacer.
Con la de este domingo el PP continúa una racha que dura ya cinco años y que arrancó, precisamente, en las europeas de 2009.
No obstante es tiempo para la reflexión, y los populares lo harán este mismo lunes: a las cinco de la tarde Rajoy ha convocado al Comité Ejecutivo Nacional”
“EL BIPARTIDISMO ESTÁ HERIDO, NO MUERTO
Si Izquierda Unida se hubiera encaramado en un resultado similar al obtenido por Le Pen en Francia, sí se podría hablar del fallecimiento del bipartidismo en España. No ha sido así. Tanto el Partido Popular como el PSOE han sufrido un considerable revés pero continúan siendo, y con mucha diferencia, las dos principales fuerzas políticas españolas.
A la derecha del PP, no hay opciones relevantes. El partido de Rajoy llegará a las elecciones generales, lógicamente, representando al centro-derecha. A la izquierda del PSOE, sí existen un par de agrupaciones al menos que le pueden inquietar. Los socialistas deben reconducir su partido si no quieren verle seriamente cuarteado. Hay quienes creen que debe virar a babor. Hay quienes piensan todo lo contrario, que debe recuperar el centro-izquierda porque el ultraizquierdismo es pasajero y está en función de una crisis económica feroz y prolongada.
En todo caso, el bipartidismo está herido, no muerto. El voluntarismo de determinadas instancias políticas y de algunos comentaristas y tertulianos crea ahora en los medios de comunicación un clima que no responde a la realidad. Dar por muerto al bipartidismo en España es un ejercicio de especulación voluntarista.
Luis María ANSON de la Real Academia Española”
(De “El Imparcial”, 26/05/2014)
Ayer domingo fue un día de muchas elecciones, en muy diferentes partes del mundo.
Para comenzar, en la Unión Europea, elección de integrantes del parlamento, en los países integrantes.
En Ucrania, elecciones a Presidente de la nación, después de que Yanukóvich (que aún se estaba autoproclamando presidente) huyera con el saco bien lleno.
En Colombia elecciones presidenciales también, con dos candidatos en liza: el actual presidente y un candidato de la derecha.
Y en Egipto, para completar el panorama, elecciones legislativas y presidenciales.
De los cuatro procesos electorales me llama la atención preferente lo referido a la Unión Europea, que ha significado la misma abstención de voto que en anteriores ocasiones, pero un cierto cambio de preferencias partidistas, con incremento de votos de extrema derecha (Francia, por ejemplo) y de rebeldes e insumisos (España y otros países del centro).
Esta elecciones europeas han significado en España el surgimiento de unos cuantos “partiditos”, de diferentes tendencias ideológicas e imposibles de armonizar, porque si unos cojean por la izquierda, los otros lo hacen del dedo gordo del pie de ese lado, y otros dicen que ellos se inclinan por el voto en blanco, pese a lo cual se presentan.
De estas elecciones europeas se ha derivado en España un vapuleo a los dos principales partidos, porque han perdido un montón de diputados, pero especialmente han significado un vapuleo más al partido de los socialistas que, de la mano de esa “valenciano” que no querría en mi tierra valenciana, se han dado un batacazo, yas que el timonel Rubalcaba ha quedado en paños menores, al montar toda su campaña en falsos alegatos de machismo de sus oponentes, sin transmitir ni una sola idea constructiva para Europa, quedó demostrado que si el líder está caduco, sus ideas más aún.
No le ha ido a la zaga el Partido Popular en el gobierno, que se ha salvado de milagro, obteniendo una victoria pírrica, por solamente dos diputados, y perdiendo un tercio de los que había obtenido en la anterior legislatura, sin duda porque el desgaste de gobernar es alto, pero la extraña política económica ha aumentado su caída.
Y si seguimos a los medios de comunicación, de la pléyade de partiditos que se han comido las migajas perdidas por los dos grandes partidos, además de Izquierda Unidad, que ha aumentado un poquito, ha surgido –según los chicos de la prensa—el “poderoso” llamado “Podemos”, sobre cuya denominación tengo la duda de si muy pronto no cambiará la “p” por la “j”…
Y ese podemos, izquierdoso, insumiso, rebelde, ha conseguido cinco escaños, sin duda fruto de sus stages en las calles y de sus algarabías, pidiendo una honestidad que dudo ellos mismos sean capaces de practicar.
Conclusión: Aviso a los grandes, y creación de una constelación de “moscas cojoneras” (con perdón), que me temo se diluirán en Europa en cuanto haga un poco de frío mayoritario.
Así que estas elecciones europeas han acabado de defenestrar al líder socialista tan obsoleto que se aferraba al poder porque siempre ha estado en él de una u otra manera; y han servido de seria advertencia al impávido presidente del gobierno, que ha visto como su política económica fracasa por falta de sentido común y de una divulgación pedagógica y eficaz.
Las segundas elecciones a las que me refiero ahora son las de
Ucrania, ese pingajo de país, medio devorado por Rusia y abandonado por la Unión Europea y USA.
La verdad es que el pueblo ucraniano ha dado una gran lección de civismo y ha desmentido a quienes imputaban la defenestración de Yanukóvich a un movimiento de extrema derecha solamente, cuando era todo un país el que clamaba contra sus abusos y tropelías.
Bien sé que en las regiones orientales de Donetsk y Lugansk los infiltrados especialistas rusos, disfrazados de patriotas, han impedido prácticamente el voto, y que Crimea está ya bajo la bota rusa; pero no olvido lo que me cuentan y narran también las crónicas, sobre que muchas gentes de esas regiones orientales se han desplazado hasta Kiev, la capital, para poder ejercer su derecho al voto.
Todo un modelo de civismo.
Y, por otra parte, la elección de Petro Poroshenko por mayoría absoluta, frente a una Yulia Tymoshenko con exiguos votos, ha evidenciado que en Ucrania el pueblo se ha espabilado, o al menos lo parece.
Poroshenko tiene el peligro de todos los oligarcas rusos y ucranianos: que ansía el poder, y sin duda quiere ganar dinero. Pero al menos ha demostrado en los tiempos de las protestas de la plaza, de Maidan Nezalechnosti, una valentía sorprendente, manteniéndose en ellas pese a los riesgos y los peligros de venganza desde el criminal Yanukovich.
Poroshenko es el “rey del chocolate” en Ucrania y en buena parte de Europa, y espero que no se convierta en el “chocolate del loro”, que no falle a su país.y que como dicen que es multimillonario no necesite robar al pueblo como hizo su predecesor pro ruso.
Ello dependerá de que la indómita y peligrosa Yulia Tymoshenko se aquiete en su papel de perdedora y ejerza una leal oposición, sin
promover esas conspiraciones pseudo-patrióticas tan propias de ella.
Una vez más, cuando parece que Ucrania podría encarrilarse hacia la paz, mediante un líder que quier –lo dice, al menos—el diálogo con todos, hay que repetir esa frase que tanto dicen los ucranianos.
¡Slava Ukraina! (¡Gloria a Ucrania!)
Y, como dicen los toreros en España: ¡Que Dios reparta suerte!
Falta hace…

“Tras un recuento electoral, sólo importa quién es el ganador. Todos los demás son perdedores” . Winston Churchill (1874-1965) Político británico.

SALVADOR DE PEDRO BUENDÍA

22 octubre 2012

Los comicios autonómicos en Galicia y Euskadi: “Pescados son los del cesto, porque los del mar son peces…”

“Negar un hecho es lo más fácil del mundo. Mucha gente lo hace, pero el hecho sigue siendo un hecho”.- Isaac Asimov (1920-1992) Escritor y bioquímico estadounidense.


“Elecciones: ¿Y, ahora, qué hace Rajoy?
(Joaquín Vila, en “El Imparcial”, 21-10-2012)
En parte, Rajoy ha salvado los trastos. Feijóo ha revalidado e incrementado con toda justicia su mayoría absoluta. La gestión del presidente de la Xunta ha sido impecable y los gallegos pueden respirar tranquilos, pues un gobierno del PSOE aliado con todo el batiburrillo nacionalista hubiera aguzado la crisis económica mientras se dedicaban a reivindicar las bobadas pseudoindependentistas. Que hasta allí ha llegado la tontería del nacionalismo extremista.
Pero los resultados electorales en el País Vasco son una auténtica tragedia para España. Los independentistas del PNV, con 27 diputados, y los proetarras de Bildu, con 21, han ocupado el Parlamento de Vitoria. 21 escaños, pues, que atufan a dinamita. 21 metralletas que apuntan al corazón de nuestra nación, de nuestra esencia, de nuestra cultura, de nuestra Historia, que los proetarras utilizarán para disparar contra España y que ETA aprovechará para volver a llenarse los bolsillos de dinero que, si nadie lo remedia, empleará, una vez más, para rearmarse.
La banda, todavía armada, ha logrado, de nuevo, chotearse de todos y aplaude con las orejas al conseguir lo que pretendía con sus falsos y cínicos comunicados de cese de la violencia. Porque ni se han disuelto ni han entregado las armas. Y ahí siguen, al acecho. Ahora, sentaditos en los escaños, cobrando suculentos sueldos de nuestros impuestos y, además, gobernando un porrón de municipios, entre ellos San Sebastián. Una vergüenza.
Urkullu, probable nuevo lehendakari
Las cesiones indignas de Zapatero al propiciar la legalización de Bildu con la mema pretensión de aplacar las iras terroristas y la falta de coraje de Rajoy para poner todo el Estado de Derecho a investigar y desmontar al partido proetarra han propiciado que el País Vasco caiga en manos de los aliados de los asesinos y del PNV, un partido que cada día se obsesiona más con dedicar todos sus esfuerzos a un objetivo: la secesión.
Artur Mas se va a quedar relegado con sus fanfarronadas y a perder el protagonismo que tanto le gusta. Porque Cataluña, por mucho referéndum que pretenda celebrar, y que nunca será aceptado por el Parlamento español ni por el resto de españoles, no tiene metralletas en su Parlamento. Sólo un amplio grupo de extraterrestes retrógrados que pretende levitar, aislarse del mundo y levantar ridículas fronteras cuando el mundo se globaliza y se une para ser más fuerte y coherente. Y, aunque Europa no termina de ponerse de acuerdo en nada, nunca aceptará que los catalanes formen un Estado dentro de la UE.
Los siniestros Gobiernos autonómicos de Cataluña y el País Vasco son los problemas más acuciantes y difíciles a los que se enfrenta Rajoy. Está luchando a brazo partido, aunque con escaso éxito, por remontar la crisis económica. Pero las bombas nacionalistas e independentistas pueden, aún más, hacer saltar por los aires la convivencia entre los españoles.
¿Y ahora qué va a hacer el presidente del Gobierno? ¿Cómo va a atajar estos dos frentes que amenazan la estabilidad y la coherencia de España? De momento, no sabe, no contesta. Y, mientras, el PSOE tan contento, pese al batacazo descomunal que se ha vuelto a llevar en las urnas. Rubalcaba tiene los días contados. O el PSOE se va por el desagüe. Y, Zapatero, el máximo responsable del secesionismo y de la crisis, tan pichi, descansando en su mansión de Somosaguas. ¡Menudo marrón que le ha dejado al pobre Rajoy!”
“NÚÑEZ FEIJÓO LE SACA LAS CASTAÑAS DEL FUEGO A RAJOY
Socialistas, comunistas y nacionalistas habían jugado la carta a escala nacional de la pérdida de Galicia para el PP. Si así hubiera sido, se desencadenaría una campaña general para exigir a Rajoy su dimisión y la convocatoria de nuevas elecciones generales, todo ello con el factor adicional de un eventual rescate europeo con nuevas condiciones de recortes y austeridad.
Los electores gallegos tenían conciencia clara de la dimensión nacional que suponía la consulta regional y han otorgado un voto de confianza a Mariano Rajoy. La solidez del Partido Popular y la debilidad del PSOE se han puesto de manifiesto en Galicia. Núñez Feijóo le ha sacado las castañas del fuego a Rajoy, acentuándose la crisis interna para el PSOE y para su líder Alfredo Pérez Rubalcaba.
En Galicia, los ciudadanos no han olvidado los despropósitos y las ocurrencias de José Luis Rodríguez Zapatero, que ha dejado una terrible herencia económica y una herencia política todavía peor. Eso se ha podido comprobar en el País Vasco. Bildu existe gracias a la política de Zapatero, a sus gestiones y maniobras en el Tribunal Constitucional y a la indigna negociación de tú a tú que el expresidente socialista mantuvo con la banda terrorista Eta.
Rubalcaba, el "liquidador" del PSOE
Mariano Rajoy, por consiguiente, mantiene sus posiciones, el PSOE se resquebraja aún más, Galicia va a conservar el eficaz Gobierno de Núñez Feijóo y sobre el País Vasco soplan vientos de fronda con los horizontes políticos cada vez más emborrascados. “
(Luis María Anson, en “El Imparcial”, 22/10/2012)
Mi maestro profesional (y en otros muchos órdenes), un jurista valenciano que aún adorna con su presencia la vida valenciana y española, se ha caracterizado por el grafismo y la ironía de sus expresiones, de las que muchas veces me he beneficiado en mis intervenciones en el foro.
Y una de ellas que viene al caso en estos momentos políticos de España, es la que he incluido en el título, la que reza “pescados son los del cesto, porque los del mar son peces”; expresión que tiene múltiples sinonimias en el rico lenguaje de la lengua castellana, pero que se pueden resumir en el popularmente famoso “cuento de la lechera”, aquél en el que (detallo, por si alguien no lo recuerda bien, proviene de una fábula de Samaniego) la jovencita que lo protagoniza va haciendo mil cábalas y conjeturas sobre las venturas y delicias que alcanzará cuando venda el litro de leche recién ordeñada que porta en el recipiente –hoy prácticamente desaparecido— denominado “lechera”, pero que se ven frustradas cuando por mor de un tropezón la leche se derrama y todo acaba en un buen moratón en sus rodillas.
Pienso que algo así como lo de la frase que titula esta entrada del blog, o como el cuento de la niña lechera, ha ocurrido con las elecciones autonómicas en Galicia y en el País Vasco, llamado por sus moradores Euskadi.
Porque unos dijeron que si estas elecciones iban a ser la prueba de fuego del Gobierno de España, ya que iban a reflejar el descontento de los ciudadanos con una política de dureza extrema en los recortes sociales y de austeridad económica en tiempos de crisis galopante; otros presagiaron que iba a potenciarse el independentismo en Galicia, mediante la unión de varios partidos (incluido el socialista, que tan sin rumbo navega y que se apunta a todas las alternativas, sean o no racionales); otros, que iba a denotarse cómo la ciudadanía vasca valoraba el esfuerzo que se decía realizado por el gobierno socialista que, más que gobernar, ha calentado sillones en Euskadi; otros, en fin, han vaticinado mil desgracias políticas y una caída en el Averno de muchos dirigentes políticos.
El "saliente"
Pero no. Una vez más se ha podido comprobar que, en primer lugar, los resultados de las elecciones autonómicas son difícilmente extrapolables al conjunto de la nación (recuérdese que después del triunfo abrumador del Partido Popular en las elecciones generales, se vaticinaba lo mismo en las elecciones andaluzas, y pese a todo, el triunfo fue limitado y sin mayoría absoluta).
Beiras, el "totem"
Así, en Galicia, que ofrece unas características sociológicas muy especiales, el arraigo de las políticas de tinte conservador, como la del PP, es grande, máxime cuando los socialistas la única vez que ostentaron el poder fueron un auténtico desastre, y los nacionalistas –Bloco Nacionalista Galego-- son de corte extremo izquierdoso, con anacronismos y absurdos planteamientos, más estrambóticos aún si van de la mano de su líder (hoy escindido y en otra formación, el "rico-anarquista", el inclasificable Beiras), que solamente seducen a los jóvenes y a los pobres de vía estrecha; progres, esos nacionalistas gallegos, pero que ninguna garantía de realismo ofrecen, ya que cuando detentaron el poder, compartiéndolo con los del puño y la rosa, se aprovecharon de él como todos los demás y fueron aún más inútiles que los antecesores.
Y por ello, en Galicia, ese pueblo experto en meigas (que “haberlas, haylas”, según es leyenda), los electores han optado por votar la única opción coherente que se les ofrecía, mal que fuera del mismo color que el gobierno de la nación. Y los demás partidos políticos han sido, en buena manera, arrasados por la corriente de sensatez conservadora que ha imperado (“Que me quede como estoy…”, diría el paralítico del cuento).
En cuanto a Euskadi, País vasco, también se ha demostrado que solamente puede llamarse "pescados" a los que están en el cesto, es decir, que hay que atenerse a los hechos y a los resultados. Porque después de repetir los socialistas, con esa facilidad que les caracteriza para elaborar raciocinios sofísticos, que gracias a ellos, durante su gobierno, los terroristas etarras había decidido la paz, ha resultado que el pueblo ni se lo cree; ya que se ha percatado de la “flojera” de los chicos del puño agarrando la rosa, quienes solamente han sobrevivido en el poder mientras otro partido nacional –los populares— les han dado indirecto soporte, pero que han tenido que sucumbir a su falta de fuerza política y a su ausencia de apoyos.
El político de los recortes
Y cuando se ha mirado al “cesto”, a la realidad, se ha comprobado, mediante las elecciones, que un veinticinco por ciento del pueblo vasco que ha votado (¡cuántos vascos han tenido que emigrar por el terrorismo y no votan!), se ha decantado por apoyar a la versión light y trajeada de los terroristas independentistas (EH ..., ni menciono el resto), y un treinta y tantos por ciento se ha inclinado por el partido conservador vasco, que no otra cosa es el PNV.
De esta guisa, solamente un cuarenta por ciento de los votos ha ido a parar a los partidos de corte nacional, a los que no les han valido ni sus cacareos de sensatez ni sus proclamas de ponderación. Porque, no se olvide, lo vasco es muy vasco, y antes se prefiere la diferenciación que la integración.
"Pez vela", ¿catalán?


Todo lo antes dicho podrá ser correcto, pero desde luego, hay que recordar que, como “pescados son los del cesto, porque los del mar son peces”, ni los resultados de las elecciones aúpan al Gobierno de España ni a Mariano Rajoy, ni al Partido Popular; ni hunden definitivamente al PSOE, ni a su sibilino líder, Pérez Rubalcaba; ni consagran de forma definitiva el independentismo de Euskadi.
Hay que señalar que han sido una muestra más del ejercicio de vida democrática que se respira en España, por encima de crisis y de recortes y de huelgas y de todo tipo de intentos sindicales de cometer desmanes. Que mientras las urnas decidan el destino de los pueblos, los absolutismos quedarán alejados de la vida política y social.
Es decir, en definitiva, siguen en el mar los “peces” de las entelequias separatistas, y en el “cesto” de la vida diaria se han recogido las esencias de la democracia, expresada mediante el sufragio.
¿Por qué no pensar –creyendo en los “peces”— que algún día saldremos de esta crisis que nos asfixia? Que al fin y al cabo, la vocación de los peces es convertirse en pescados...
¡Algo hay que soñar!, aunque a ello no alcanza la política…

“Si has construido castillos en el aire, tu trabajo no se pierde; ahora coloca las bases debajo de ellos.”.- George Bernard Shaw (1856-1950) Escritor irlandés.

SALVADOR DE PEDRO BUENDÍA