miércoles, 13 de diciembre de 2017

Las estrellas de la Navidad: cuando se entreveran las emociones, los afectos, los recuerdos y las nostalgias


Un año más, afortunadamente, vamos a celebrar la Navidad, con su barahúnda de encuentros, felicitaciones, regalos por mano del anglosajón Santa Claus, mensajes de afecto y recuerdo, y nostalgias sin fin por aquellos seres que se nos fueron, al menos físicamente, para siempre. 
Es tradicional, es bonito y entrañable, asociar la Navidad a esa estrella rutilante que en los tradicionales belenes se situaba junto a la cueva en la que se representaba el nacimiento de Jesús, y que lucía como señuelo para los pastores que la tradición cuenta que fueron a adorar a Jesús, y hasta para los Reyes Magos que desde Oriente se dirigían en
búsqueda de quien se les había anunciado como su Salvador. 
Entrañables y emocionantes leyendas que, en su vertiente fantasiosa, han llenado nuestras infancias y nuestra juventud, hasta que la desacralización de los tiempos actuales ha trocado aquella estrella y aquella representación de los nacimientos de Jesús en árboles iluminados y guirnaldas que contornean las plazas y calles. 
Mas por encima de aquellas o estas representaciones actuales, el tiempo de Navidad sigue entrañando una llamada al afecto entre las gentes, entre las personas de la misma familia, entre los amigos, entre los vecinos, y hasta entre los conciudadanos, que llegan a ser capaces de enervar sus cuitas y diferencias, sus
extremismos a veces fanáticos, para que parezca (al menos para que parezca) que sobre el mundo y sobre la sociedad empieza a reinar la armonía del cariño.
Tiempo también de recuerdo a aquellos que ya se nos fueron de nuestra vida material, bien por largas ausencias, bien porque sus existencias pasaron a otro estadio. 
Y ahí surgen las nostalgias de los tiempos vividos con ellos, en su compañía, y de las bondades de sabiduría y cariño que nos legaron. 
Surgen así en la Navidad “las estrellas”, esos otros astros o planetas que en las oscuras noches de la Navidad orlan y acompañan a la estrella de Belén, la que según la tradición marcó el camino hacia Jesús. 
Esas otras “estrellas de la Navidad” nos reconfortan en la nostalgia, porque nos hacen sentir cercanos, como revividos, como permanentes, a quienes ya dejaron este mundo y que , al menos deseamos, ya gozan de la paz y el descanso que al despedirles les deseamos. 
Sirvan estas líneas para desear a todos y cada uno de los lectores que luzcan en el firmamento de sus
vidas esas “estrellas de la Navidad”, que identifican en sus corazones a los padres, hijos y familiares que ya adornan los cielos de nuestra memoria afectiva; y para hacer votos inspirados en el cariño y en el aprecio para que estos tiempos navideños les sirvan de estímulo y consuelo, y les hagan más humanos, más comunicativos, más generosos, más auténticos, más dispuestos a hacer el bien y acompañar en lo necesario a los demás. 
Y entre esas “estrellas de la Navidad”, en esta ocasión no puedo dejar de tener presente a la egregia persona que durante los últimos años ha significado un modelo de humanidad, sabiduría y
afecto para un grupo de mozalbetes que recibieron su formación humana y militar en el campamento de Milicias Universitarias de Montejaque-Ronda, aquellos ya lejanos e inolvidables años 1963 y 1964, encuadrados en la XXI Promoción de las Milicias Universitarias IPS: Don José Manuel Sánchez Gey. El muy querido “Capitán general” que el 1 de octubre pasado, a sus noventa y ocho años bien cumplidos, decidió convertirse para siempre en otra de nuestras “estrellas de la Navidad”. 
SALVADOR DE PEDRO BUENDÍA

miércoles, 22 de noviembre de 2017

Esta España nuestra: ¿En Cataluña, los independentistas “se convierten” a la ortodoxia constitucional? Las falsedades de unos fracasados…



“Qué poco les ha durado el patriotismo
Rull, Turull, Forn, incluso el mismísimo Oriol Junqueras. Hartos de la cárcel, han decidido tirarse de la moto, aceptar el 155, decir que lo de la DUI fue algo simbólico, apenas nada, y pedir que los excarcelen. Siguen la estela de Carme Forcadell. El patriotismo de algunos termina en cuanto empiezan las consecuencias.
La carta de Josep Rull
Los tres ex Consellers, así como el ex Vicepresidente, alegan las mismas razones para solicitar su puesta en libertad: no pusieron ningún obstáculo al 155, lo acatan, se presentaron voluntariamente a declarar
ante la Audiencia Nacional y no presentan riesgo de fuga. Alguno añade la coletilla de que la DUI no fue más que algo simbólico. Junqueras, perversamente, apostilla que ya no existe ni declaración de independencia por estar anulada por los tribunales ni república catalana. Una patada en el hígado al gobierno fantasma de Bruselas.
Dicho en román paladino, los ex miembros del Govern quieren salir sea como sea para poder participar en la campaña electoral. También quieren dejar la cárcel que, no por moderna, deja de ser un sitio en el que nadie los trata de Honorables Consellers, ni son Vips ni tienen coche oficial, ni escolta ni VISA. Es lo que pasa cuando se ha vivido entre los algodones del cargo con moqueta y la realidad te da un guantazo para hacerte recobrar el sentido.
Josep Rull hacía llegar una carta a los trabajadores de su Consellería que define muy bien cuán blanditos son estos chicos del proceso. Dice en ella que, y citamos literalmente “El tránsito en los furgones hacia las cárceles donde teníamos que ir se convirtió en un auténtico viaje hacia lo más profundo de nuestras almas”. Ese hombre no sabe lo que es hacer cola en la oficina del paro, sabiendo que tienes la luz y el agua cortadas por falta de pago y un aviso de desahucio del banco por no pagar la hipoteca. Ese sí que es un viaje a lo más profundo del alma de la pers
Sigue con el tono decididamente melodramático: “Nuestros compañeros de módulo son presos
comunes con sentencias por todo tipo de delitos, incluso de sangre”. Ni en presidio pueden dejar de mentir. En primer lugar, allí todos son presos comunes, señor mío, usted incluido. En segundo lugar, obvia que está internado –igual que sus compañeros– en un módulo de seguridad, en el que no se producen incidentes. Pero todo vale si lo que se pretende es dar la imagen de un pobrecito mártir encarcelado por defender la Cataluña del helado diario como postre
Lo que en realidad le jode a esta panda es tener que vivir en pie de igualdad con el resto de los reclusos. Normal, si ya les molestaba ser iguales que el resto de sus conciudadanos catalanes, imagínense comer lo mismo y respirar el mismo aire que personas que han delinquido. Delincuentes comunes. Deben pasarse el día con la nariz arrugada. Ellos, los más patriotas, los más osados, los intocables, relegados a comer ranchito. Digamos que la humildad no es la característica principal de los cesados. Pero tienen otra. La cobardía, el miedo, la cagalera. Lo dije hace
tiempo cuando Toni Soler, el independentista que pagamos todos a través de su productora de televisión, se negó a paga una multa de doscientos pavos que le iba a imponer la policía por llevar una pegatina ilegal del famoso CAT. “La quité rápidamente, porque doscientos euros son doscientos euros”. Vaya por Dios. Hasta ahí llegaba su patriotismo, hasta los doscientos machacantes
Pues a estos les sucede igual. Creían que su gesto histriónico de ingresar en prisión iba a sacudir a la sociedad catalana, pero cuando han visto que aquí pasar, lo que se dice pasar, no pasa nada, que Puigdemont vive a cuerpo de rey en Bruselas y que los días se suceden unos a otros con calma chicha, han debido comprender que su actuación no ha podido ser más inútil. Que han hecho el canelo, vaya.
Algunos se habrán mirado en el espejo de los dos Jordis diciéndose “Nen, cambia de tercio, que de aquí a nada estos cabrones de los tuyos se olvidan y te quedas aquí hasta que el juez quiera”. Un patriotismo ejemplar, ya les digo
Unos sí y otras no
No todos los reclusos ex miembros del Govern adoptan la misma posición, claro. Ahí tiene ustedes al que se autoproclamaba ministro de asuntos exteriores de la Generalitat, Raül Romeva, o al ex de Justicia, Carles Mundó, que no se han movido de su posición inicial, bueno, al menos hasta el momento en que este artículo se está escribiendo.
De las que tampoco se sabe nada acerca de si aceptan el 155 o no es de Meritxell Borrás y Dolors Bassa, conselleras de Gobernación y de Trabajo, Asuntos Sociales y Familia, respectivamente, ingresadas en Alcalá-Meco. De momento, insistimos. Aunque por lo que respecta a Bassa, sepamos que recibe con alegría los ejemplares del diario
separatista El Punt-Avui que éste le envía a la prisión. Dice que los recibe con tres días de retraso pero que le da igual, porque solo con poder leer noticias en catalán y hacer los pasatiempos se da más que por satisfecha.
Increíble, pero cierto, El mero hecho de leer un panfleto propagandístico que nos cuenta una burrada en subvenciones a los contribuyentes le da tranquilidad, le produce satisfacción, la congracia con el mundo. Cuando se llega a ese nivel de ceguera política es muy difícil, si no imposible, el razonamiento lógico y calmado. Por lo que respecta a Borrás, me figuro que su condición de hija de uno de los fundadores de Convergencia la debe obligar a mantener el tipo caiga quien caiga. Además, las mujeres siempre han sido mucho más sólidas a la hora de dar la cara que nosotros los hombres, infinitamente más cagaditos, más poca cosa, más temerosos.
Pagaría lo que fuera por ver a través de un agujerito qué hacen en la cárcel estos otrora poderosos dirigentes políticos, escudriñar sus gestos, analizar sus palabras. ¿Qué debe pensar Oriol Junqueras cuando reza? ¿Pedirá perdón por sus pecados o pedirá que perdonen a sus enemigos? ¿Alguno de ellos habrá llorado? ¿Qué leen, a qué juegan –si es que juegan a algo-, qué escriben, en quién piensan
Todo esto forma parte, claro está, de la condición humana del preso, de la humildad que experimentas en una celda, aislado de todo y de todos, pero resulta
inusitada en personajes que se han caracterizado por su carácter soberbio, tan alejado de la modestia. Uno quisiera, en un ejercicio panglosiano, casi franciscano, que esto sirviera de lección a ellos y a todo aquel que se crea superior al resto de los mortales para saltarse la ley a su gusto y conveniencia.
Pero lo dudo. Inés Arrimadas, que de Derecho sabe lo suyo, lo ha dejado claramente: “Todo esto puede ser una estrategia judicial por su parte, pero tengo el convencimiento que, si volviesen a mandar, obrarían
de la misma forma”. Yo también. Son cuarenta años en el machito, dando carnés de buenos y de malos catalanes, de decirnos que debíamos pensar, haciendo listas electorales en las que a durísimas penas encontrabas un apellido que no fuera de origen catalán de pura cepa. Muchas décadas de “esto ahora no toca”, de caudillismo totalitario enmascarado de democracia patriarcal, de complicidades vergonzantes por parte de la mal llamada izquierda. Ahora toca rendir cuentas como cualquier hijo de vecino, y en esto hay que estar de acuerdo con García Albiol, que es exactamente lo que le demanda a la justicia.
Será muy ilustrativo ver en los próximos diez días si Puigdemont acata el 155 y la Constitución, que es el plazo preceptivo para que este diga si pretende cobrar los 112.000 euros en calidad de ex President. ¿A que acaba cantando el himno de la Guardia Civil? Carlitos, venga, ya empiezo yo por ti: Benemérito Instituto, guardia fiel de España entera que llevas en tu bandera el emblema del honor… bueno, no te apures, con que grites viva España, viva el Rey, viva el orden y la ley, viva honrada la Guardia Civil, ya vale.
Patriotas de todo a un euro ."

Miquel Giménez, en “Voz Populi” (22/11/2017)


¡Pues no falta todavía para que nos deje un poco en paz el tema de la independencia de Cataluña!
A las noticias  de cada día, a las impertinencias en el Congreso de los Diputados de ese grosero infumable que es Rufián, que bien que acredita con su conducta que su apellido le cuadra perfectamente, se unen las manifestaciones de los resabiados independentistas que, como aun no han ido a la cárcel, siguen con sus
bravatas y provocaciones, y además el “Puchi” (Puigdemont, para sus fans) da un día sí y el siguiente también un claro ejemplo del despropósito que pretendía y que sigue pretendiendo desde su cobarde escapada a Bélgica. 
Mentiras, calumnias, manipulaciones. Todo eso es lo que pusieron en práctica los independentistas y lo que siguen intentando mantener. 
Ya lo que faltaba era que esa histérica irredenta llamada Rovira (igual solloza que agrede), dijera que desde el gobierno de la nación se amenazó con el ejército y la sangre en las calles, cuando precisamente fue su “idolatrado” presidente (el “Puchi”) quien lo adujo como excusa para una pretendida convocatoria de elecciones que su cobardía le impidió convocar. 
“Et sic de caeteris”. Y así mucho más. 
Los encarcelados, santos de altar para sus ciegos idólatras, salen ahora lloriqueando sobre la “dureza” de la vida en prisión, ellos que hasta gozan de un
régimen de privilegio en la cárcel…
Y esos encarcelados, tan patriotas ellos, son capaces de renunciar a sus tan sagrados principios independentistas, y tienen la desvergüenza de decir que la declaración de independencia fue solamente un acto simbólico, y que ellos, que proclamaron la rebeldía y rebelión frente a España hasta el límite, simplemente lo hacían “a efectos políticos”, llegando a asumir que acatan la aplicación del artículo 155 de la Constitución. 
¡Falsos de toda falsedad!
Pero lo que más me duele es que esa doblez innoble se ha contagiado a la ciudadanía, y una buena parte de catalanes (especialmente los funcionarios que “chupaban” del régimen puigdemontero) dicen sentirse acosados por el gobierno central. 
Hace poco un muy querido amigo me escribía que estaba en Cataluña junto a sus familiares para darles soporte frente a los abusos de Rajoy con los profesionales de la enseñanza. 
¡Ay, qué ceguera se contagia cuando no se es capaz de asumir la realidad constitucional!
Bien está que se pretenda amplísima autonomía, bien está que se quiera defender las singularidades de Cataluña. Pero de ello a que se mantenga que todo lo que no sea Cataluña, todo lo que no es catalán, no es bueno, porque es fruto de la enemistad y del abuso de España, hay tanto abismo, como aquel en el que se han sumido los dirigentes catalanes. 
Ahora, se aprestan a participar en unas elecciones que proclaman como ilegítimas. Porque no las ha convocado su cobardemente huido expresident. ¿Por qué hacen buena una convocatoria electoral, participando en ella, si la consideran ilegítima?
¿No será, más bien, que lo que importa es la
poltrona, la “pela”?
Hay que refundar Cataluña, especialmente extirpándole tantos y tantos soñadores, especuladores, manipuladores y truhanes a lo rufián.
Y hay que evitar que el gobierno de España y el partido que ahora lo ejerce sigan soslayando la corrupción y el abuso y sigan mostrándose pusilánimes ante tamañas barbaridades como las pretendidas por los “chicos” de la estelada. 
Ya veremos lo que pasa…
SALVADOR DE PEDRO BUENDÍA

lunes, 13 de noviembre de 2017

Esta España nuestra: Cataluña se “autovomita” su frustrada independencia. “Begin the begin”…



“El globo de la independencia, pinchado por sus propios creadores 
(Publicado el 11 de Noviembre de 2017, en “El Independiente”)
Victoria Prego
Las cosas pintan hoy mejor  para los defensores de la legalidad y peor para quienes han roto en Cataluña una y otra vez las leyes de una manera consciente y deliberada. Digo hoy con pleno conocimiento del término porque en esta sesión diaria de electrochoque en que se ha convertido la cuestión catalana es muy arriesgado hacer previsiones más allá de las siguientes 24 horas. Pero hoy estamos mejor que anteayer y que hace tres o cuatro días. Y eso es así porque lo sucedido en la noche del jueves en el Tribunal Supremo ha supuesto un golpe durísimo, yo diría que letal, a la doctrina imperante hasta ahora entre el independentismo dirigente. Hasta ese momento se mantuvo la ficción de que la independencia de Cataluña era un principio imbatible, una exigencia incrustada en el alma del poble catalán de modo inquebrantable. Pero hete aquí que uno de los símbolos más adorados, uno de los referentes más sólidos, más entusiastas, más activos y más contumaces de esa exigencia irrenunciable declaraba ayer, al unísono con sus compañeros interrogados por el juez instructor del Alto Tribunal que -dice literalmente el auto de su
señoría- “no es que hayan asumido la intervención derivada de la aplicación del artículo 155 de la Constitución sino que han manifestado que, o bien renuncian a la actividad política futura o, los que desean seguir ejerciéndola, lo harán renunciando a cualquier actuación fuera del marco constitucional”.    Aquí  está la almendra del asunto: las señoras Carme Forcadell,  Anna Simó, Ramona Barrufet y los señores Lluis Corominas y Lluis Guinó, se han comprometido a acatar la Constitución de ahora en adelante. Y ése es un compromiso determinante y una victoria de la Justicia española, la victoria buscada por el Estado de Derecho recurriendo en exclusiva a la aplicación de la ley. Y hay que añadir que la actuación de la Fiscalía ha contribuido muy grandemente al éxito de lo sucedido. Por una razón: porque los cinco encausados se habían resistido a darse por vencidos ante el poder de la Constitución y estuvieron aproximándose a su acatamiento pero sin dejarlo meridianamente claro. En ese punto, los fiscales mantuvieron la petición de prisión incondicional. No podían suavizar la dimensión de las medidas cautelares solicitadas ante un compromiso asumido de lado, eso no era suficiente.
No es adecuado decir que la Fiscalía ha quedado en mal lugar ante la condescendencia del juez. Cada uno hizo el papel que le correspondía
Por eso el Ministerio Público no se movió un milímetro de su posición pero hizo algo que tendría su efecto inmediato en el ánimo de los encausados: levantó la petición de prisión incondicional para la señora Barrufet porque había sido la única que se había desmarcado con claridad de toda tentación de defender la puesta en práctica del independentismo por los escandalosos procedimientos en que la declaración de independencia había sido llevada a cabo y porque reconoció que aquel referéndum no había tenido la menor garantía y no podría nunca haber  servido de base  para proclamar una independencia basada en cualquier caso en leyes ilegales, tal y como les había advertido repetidamente el Tribunal Constitucional. Con este reconocimiento la Fiscalía le abría la puerta y Barrufet  se iba a la calle. Y los demás tomaron nota porque los fiscales siguieron pidiendo la cárcel inmediata para todos ellos. Por eso hicieron un último intento de declarar. Y el juez acudió a darles la última oportunidad, que podía no haberlo hecho. Ellos y sus abogados sabían que, o la aprovechaban, o ya no habría otra posibilidad de escapar de la cárcel. Y todos circularon ordenadamente por la única senda aceptable para la Justicia porque era la única que discurría por los cauces de la legalidad. Por eso no es adecuado decir que la Fiscalía ha quedado en mal lugar ante la condescendencia del juez. No, cada uno hizo el papel que le correspondía y lo hizo adecuadamente y conforme a Derecho. Si estos señores no hubieran tomado el camino de la legalidad y no se hubieran comprometido a mantener sus furas actividades dentro del amplio ámbito que enmarca la Constitución, habrían marchado todos a prisión porque el juez les habría enviado a ella sin dudar.
Será interesante asistir a la digestión por parte del movimiento independentista de la bajada del autobús protagonizada por los miembros de la Mesa del Parlament
Fueron, pues, inteligentes y evitaron su paso a la cárcel, aunque nada de esto les libra de un proceso judicial que se celebrará en su momento, una vez que el Supremo haya asumido todas las causas abiertas en distintas instancias judiciales y la instrucción haya llegado a término. Y ahí se abren muchas posibilidades que no viene al caso ahora enumerar porque incluyen elementos políticos que pueden darse, o no, según sean las circunstancias. Ahora bien, de aquí a mañana, a pasado mañana y a los días sucesivos, será interesante asistir a la digestión por parte del movimiento independentista de la bajada del autobús, por decirlo de alguna manera, protagonizada por los miembros de la Mesa del Parlament. No pueden llamarles “traidores” a la cara porque eso será tanto como reconocer la evidencia de que el movimiento independentista ha recibido un hachazo que le ha partido por el eje y del que será difícil recuperarse por mucho que intenten disfrazarlo. Y que además puede que no sea el único golpe porque los miembros del antiguo govern encarcelados -que lo están no por sus ideas sino por sus actos-  ya saben lo mucho que se equivocaron en su estrategia de no contestar a las preguntas de los fiscales, a lo que hay que añadir el flaquísimo favor que les hizo el ex presidente de la Generalitat Carles Puigdemont huyendo a Bruselas y empujando a que la juez tomara la precaución de meterlos entre rejas para impedir que siguieran el camino de su estrafalario antiguo líder que, además, tuvo la desdichada ocurrencia de asegurar que, unos desde el interior y los otros desde el exterior, formaban un equipo compacto que llevaría a cabo su proyecto político de gobierno como si no hubieran sido destituidos.
Lo que hagan los ex miembros del govern encarcelados es todavía una incógnita. Pero podemos tener por seguro que si se siguen negando a contestar a las preguntas de la Fiscalía, si no reconocen que cometieron  de una manera tan empecinada ilegalidades flagrantes y si no aceptan lo que han aceptado Carme  Forcadell y los otros miembros de la Mesa del Parlament, esto es, que en su futura acción política discurrirán dentro del respeto a la Constitución, la Fiscalía no podrá hacer otra cosa que pedir su mantenimiento en prisión y el juez no podrá hacer otra cosa que mantener esas medidas cautelares por el riesgo de fuga -cortesía de Puigdemont-  y de reiteración delictiva, también cortesía del ex president.
Será muy interesante escrutar el clima en que se produce la manifestación del sábado por la tarde en Barcelona convocada por las organizaciones callejeras autoras de los grandes despliegues de la Diada porque eso dará una idea aproximada de cómo es de intenso el divorcio con la realidad de los creyentes de la Tierra Prometida de la república independiente de Cataluña. Y ya circula por las redes una pregunta que tiene su morbo y su crueldad: ¿Irá Forcadell a la manifestación? Y yo añado, ¿irá abrazada a la Constitución a reclamar democracia, denunciar represión y libertad para los “presos políticos”, como ella, que ya está en la calle? Todo forma ya parte de un espectáculo pero Puigdemont por un lado y Forcadell por otro han descabellado la ficción de la independencia. Los miembros encarcelados del antiguo govern podrían ser los llamados a darle la puntilla”
Como tanto se ha escrito, y tanto falta por escribir, sobre el esperpéntico intento de independencia vía república de un sector de visionarios independentistas catalanes, más que abundar en lo que con tanta certeza y pulcritud, como siempre, publica la ínclita Victoria Prego, lo que procede es que reflexionemos un poco sobre las circunstancias que ha propiciado la eclosión referendaria e independentista.
En primer lugar, qué duda cabe, la esquizofrenia político-paranoide de ese político con el mocho como pelo (no menciono el cerebro porque dudo lo tenga), el “porrito” o títere Puigdemont, que con absoluta inexperiencia y menor rigor se lanzó con voluntarismo suicida a una independencia ni conveniente ni posible, desafiando con infantilismos la bien construida (pese a todo) legalidad de la Constitución española.
Por otra parte, las ansias revanchistas y devoradoras de unos grupúsculos de izquierdas más alborotadores que células políticas, quienes, fiándolo todo a ese asambleísmo callejero que está pretendiendo instaurar el “coletas” del Iglesias, y que solamente le ha conducido a la lenta desintegración en medio de su ausencia de formas democráticas.
Y muy fundamentalmente también ha contribuido a la eclosión pro-independentista de Cataluña, el “tancredismo” del partido en el poder de la nación, el gobierno de Rajoy, quien se embarcó en aquello de “si son galgos o son podencos”, y a quien le llegó “el lobo” de la declaración de independencia.
Pero con los que no contaba la aparente maquinaria independentista era con las inaguantables tendencias diarreicas de muchos de sus dirigentes, quienes, al comprobar que un puñado de consellers se quedaban tras las rejas carcelarias, hubieron de renunciar a sus esencias, proclamando que esa independencia era de pacotilla y que ellos acataban la aplicación de la Constitución española y especialmente de su artículo 155.
¡Serán cagones!
Tanta manifestación, tanta aparente firmeza, tanta declaración, para al final aparecer con las bragas y los calzoncillos adobados de excremento sólido, mientras “sotto voce” muchos de los suyos les llaman traidores.
Añadir leyenda
Es comprensible: Trocar el mullido coche, el repleto sobre mensual, la honorable escolta, el aparente prestigio que llena de vanidad, por las celdas de una prisión, la limpieza del propio habitáculo con mocho (¡para eso ya tenían a Puigdemont!), la comida de rancho, etcétera, eso, sí, era inasumible, por lo que el “donde digo digo, digo Diego”, se adoptó pronto.
Y así la “Carme” “forcallada” se rajó; y la Ada Colau (vulgo, “la meona”) dijo separarse de la teta socialista que le permitía seguir con el bastón de mando barcelonés, para acercarse al “coletas” y finalmente intentar “mear” en tiesto más independentista.
Total, que, como bien dice Victoria Prego, el globo independentista ha sido pinchado por sus propios inspiradores.
Y yo añado: ¡Ufff! ¡Menos mal!
SALVADOR DE PEDRO BUENDÍA

jueves, 2 de noviembre de 2017

Esta España nuestra: En Cataluña comienzan a “pintar bastos” a los políticos sediciosos y conspiradores ¿Como en la “campana de Huesca”?

Pintan Bastos

“La expresión “pintan bastos” se utiliza cuando una situación se complica hasta el punto de poder salir perjudicados y tiene su origen en la consideración de
que cada palo de la baraja española representa un estamento social: los oros al poder económico, las copas (o cálices) al poder eclesiástico, las espadas al poder militar y los bastos (campesinos) al poder del pueblo”
(De Wikipedia y otras fuentes)

“Campana de Huesca
La leyenda de la campana de Huesca cuenta cómo Ramiro II el Monje, rey de Aragón, decapitó a doce nobles que se opusieron a su voluntad. La historia es
parte del acervo popular en Aragón, especialmente en la ciudad de Huesca.
La leyenda
Tras la muerte en 1134 de Alfonso I el Batallador sin hijos, heredó el reino de Aragón su hermano Ramiro II el Monje, obispo de Roda de Isábena. Aragón sufría por entonces diversos problemas internos y externos.
Según cuenta la Crónica de San Juan de la Peña (siglo XIV), estando Ramiro II preocupado por la desobediencia de sus nobles mandó un mensajero a su antiguo maestro, el abad de San Ponce de Tomeras, pidiéndole consejo. Este llevó al mensajero al huerto y cortó unas coles (algunas veces se habla de rosas), aquellas que sobresalían más. A continuación, ordenó al mensajero repetir al rey el gesto que había visto. Ramiro II hizo llamar a los principales nobles para que vinieran a Huesca, con la excusa de hacer una campana que se oyera en todo el reino. Una vez allí, hizo cortar la cabeza a los nobles más culpables, sofocando la revuelta.​
La forma popular desarrolla algo más el hecho: el rey convocó Cortes e hizo venir a todos los nobles del reino para que vieran una campana que se oiría en todo el reino. A los rebeldes los hizo entrar de uno en uno en la sala y fue decapitándolos según iban entrando. Una vez muertos, los colocó en círculo y la del obispo de Huesca, el más rebelde, la colocó en el centro como badajo. Luego dejó entrar a los demás para que escarmentaran.”
(De Wikipedia y otras fuentes)
...
“La juez envía a la cárcel a Junqueras y a los otros ocho exconsejeros
 (EL IMPARCIAL/Efe , jueves 02 de noviembre de 2017)
“La juez de la Audiencia Nacional Carmen Lamela ha decretado prisión incondicional sin fianza para el exvicepresidente catalán Oriol Junqueras y para siete exconsejeros, mientras que ha impuesto una fianza de 50.000 euros al exconsejero Santi Vila para poder eludir la cárcel.
De este modo, la juez asume por completo la petición de la Fiscalía y envía a la cárcel por riesgo de fuga, de destrucción de pruebas y de reiteración delictiva a Junqueras y los ocho exconsejeros que han comparecido este jueves, investigados por rebelión, sedición, malversación y otros delitos conexos.
El exvicepresidente Junqueras irá a la cárcel de Estremera, al igual que Joaquín Forn (Interior). El exresponsable de Presidencia Jordi Turull y el de Asuntos Internacionales Raül Romeva ingresarán en la prisión de Valdemoro, mientras que el de Territorio Josep Rull lo hará en Navalcarnero. Carles Mundó, de Justicia, irá a la cárcel de Aranjuez junto con Santi Vila, exresponsable de Empresa, quien saldrá si
deposita una fianza de 50.000 euros, siendo éste el único para el que no se ha decretado prisión incondicional. Por otro lado, Dolors Bassa (Trabajo) y Meritxell Borrás (Agricultura) serán conducidas a la cárcel de Alcalá Meco.
La juez ha apreciado alta probabilidad de riesgo fuga porque "tampoco puede olvidarse el poder adquisitivo de los querellados que les permita abandonar fácilmente el territorio español y subsistir en el extranjero". Alude así Lamela a la huida del expresidente catalán Carles Puigdemont y de otros cuatro exconsejeros a Bruselas para los que la Fiscalía ha pedido a la juez que dicte las correspondientes órdenes europeas de detención y
las dirija a las autoridades belgas para que pongan a estos cinco investigados a disposición de la Justicia, solicitud que la magistrada aún no ha resuelto.
Para evaluar el riesgo de fuga, la juez tiene también en cuenta la gravedad de las penas a la que se exponen los investigados en esta causa porque "a mayor gravedad de los hechos y de la pena, más intensa cabe presumir la tentación de huir". En este sentido el auto recuerda que "los querellados se enfrentan a penas que pueden
alcanzar los 25 años de prisión por el delito de rebelión, quince años de prisión por el delito de sedición, y ocho años" por el de malversación que además "puede ascender a diez años en caso de que se haya producido falseamiento en la contabilidad".
También Lamela observa en su auto un alto riesgo de reiteración delictiva, teniendo en cuenta que las "actividades delictivas descritas se han venido planificando y realizando de forma consciente por los querellados durante más de dos años" desde que comenzó en 2015 la andadura del proceso de independencia en Cataluña. Dice Lamela que los investigados "vienen operando dentro de un
grupo perfectamente organizado de personas, apoyados por asociaciones soberanistas con poder y capacidad para auxiliarles en su posible huida de la Justicia". Un delito que exime a Vila en vista de que dimitió un día antes de la declaración unilateral de independencia y es por esta razón que su prisión es eludible. No obstante, en el caso de que abone la fianza, la juez indica que se le impondrán una serie de medidas cautelares que son la prohibición de salida del territorio español, la entrega del pasaporte y comparecencias quincenales en el juzgado.
Para argumentar la prisión incondicional indica también que se aprecia alta probabilidad de que los querellados puedan proceder a ocultar, alterar o destruir fuentes de prueba, teniendo en cuenta los cargos que han ostentado hasta hace pocos días.
A lo largo del auto, Lamela desgrana el papel de cada uno de ellos en cada paso del llamado procés a lo largo de estos dos últimos años hasta culminar en la declaración de independencia en el Parlament catalán que desembocó en la aplicación del artículo 155 de la Constitución, produciendo el cese de todo el Govern y la disolución de la Cámara autonómica.
Al contrario de lo que sucedía en el Supremo, que ha suspendido a petición de las defensas la comparecencia como investigados por los mismos
hechos de la presidenta del Parlament Carme Forcadell y de 5 miembros de la Mesa, en la Audiencia Nacional ninguna de las partes ha pedido la suspensión de la toma de declaraciones, a excepción de Turull, al que se le ha denegado porque la petición no la ha hecho su letrado.”

En cuanto se ha producido la noticia, ha comenzado una eclosión de opiniones, comunicados, críticas, apoyos y demás manifestaciones en favor y en contra de las medidas judiciales adoptadas por la Audiencia nacional.
Bastante va a debatirse a partir de ahora, como para que me embarque yo también en analizar si lo actuado judicialmente es legal y procedente, que opino que sí.
Pero lo importante es que se ha puesto de manifiesto que en España impera el estado de Derecho, y que, con toda su lentitud pero con toda su eficacia, la Justicia actúa.
Frente a las decisiones adoptadas, ha comenzado una barahúnda de manipulaciones sobre si la ley se ha
aplicado bien, si es conveniente la decisión de ingreso en prisión, si ello producirá reacciones en contra.
Pero hay una realidad incontrovertible: ¿Hay alguien que ponga en duda que lo actuado por los encarcelados ha sido gravísimo, proclamando una independencia con base en argumentaciones absolutamente sofísticas y contrarias a la Constitución y demás legalidad vigente?
¿Puede admitirse que los ahora atrapados son los causantes y responsables directos de una tentativa
de rebelión, y dejarles por ahí, tan campantes como siempre, haciendo, diciendo y permitiendo lo que les viene en gana?
La alcaldesa de Barcelona, la Colau (mejor llamada “la meona”, y de eso sabe la Vía Laietana barcelonesa) dice ahora que el huido Puigdemont  –cobarde y evasivo como el primero— es el legítimo presidente de Cataluña.
Lo que no puede permitirse es que los políticos se conviertan en jueces, porque a estos corresponde aplicar la ley y castigar sus infracciones.
Y ¡aviso a navegantes! El PSC, tan aparentemente adicto a la aplicación del artículo 155 de la Constitución, ahora sale mezclando derecho y conveniencia política y dice que es un error mandar a
prisión a los responsables.
Tal vez haya que enviarles a bailar sardanas.
Una vez más, la llamada a la cordura servirá para poco, porque Mariano José de Larra ya se lamentó en su día: “¡Miquelarena, qué país!”.
¿Se está repitiendo aquello de la "campana de Huesca"?
SALVADOR DE PEDRO BUENDÍA

martes, 31 de octubre de 2017

Esta España nuestra: En Cataluña se han escapado los ratones de la ratera de la Ley


“EL GROTESCO PATALEO DE PUIGDEMONT
(31 de octubre de 2017)
Rechazado por todos o casi todos, Carlos Puigdemont se ha acogido a un Club de Prensa extranjero para hacer una declaración manipulando, como siempre, la realidad, deformando la verdad, mintiendo de forma descarada. El expresidente de la Generalidad perdió el órdago secesionista y en lugar de reconocerlo se mantiene en sus trece con grave daño para la imagen de Cataluña y para la convivencia entre los catalanes.
No sé si existe el derecho al pataleo. Pero Carlos Puigdemont está pataleando en una reacción de extrema puerilidad. Nervioso, atropellado, descompuesto, el expresidente ofreció una lamentable imagen de sí mismo. Era el esperpento hablando, la caricatura de carne y hueso. Chantajeó al Gobierno español y pidió garantías para regresar a Cataluña. Sabe que no le concederán el asilo político y se dispone a permanecer en Bruselas indefinidamente como ciudadano europeo.

Hablando con claridad. Carlos Puigdemont se ha fugado a Bruselas para eludir a la Justicia española y evitar la cárcel. Todo es tan grotesco, tan de República bananera, todo es tan ridículo que produce vergüenza ajena la acción de este botarate que ofende la dignidad de Cataluña.
España es un Estado de Derecho, una nación seria y respetada internacionalmente, que si los jueces -no el Gobierno- así lo deciden y decretan la búsqueda y captura de Carlos Puigdemont, ejercerán las acciones internacionales para que el expresidente responda de sus presuntos delitos.
¡Qué vergüenza, en fin! ¡Qué vergüenza! La España democrática, sin una mácula durante cuarenta años, se ha ensuciado por la acción de un mequetrefe y sus cómplices. Asustados por lo que han hecho y lo que les espera, tratan de evitar la cárcel montando una farsa lamentable que a todos avergüenza.
Luis María ANSON, de la Real Academia Española, en “El Imparcial”

Tanto se está escribiendo y tantas chanzas y chirigotas se están vertiendo sobre la “tocata y fuga” del ínclito Puigdemont, frustrado presidente de la non-nata república de Cataluña, que abundar en ello sería probablemente repetir con menos salero y gracejo lo mucho que se viene diciendo.
Sin embargo, lo que hay que destacar es que este “loco de atar”, que se ha escapado cual rata asquerosa junto a varios ratoncetes de su tribu, está dando más guerra de la que se suponía y de la que esperaba el gobierno español después de aplicar las primeras medidas derivadas del artículo 155 de la Constitución española.
Ahí es nada que se siga dando lustre publicando sus destarifos por las redes sociales y, cual botarate irredento, esté soltando en Bruselas bilis de la peor clase bajo la apariencia de un victimismo basado en su doblez atávica y sus mentiras constantes.
No hay duda de que cuando se aplica la Ley, y eso es lo que trata de hacer el gobierno español, las soluciones parecen tardar, pero llegan y son eficaces. Pero no lo es menos que al ciudadano de a pie, catalán o no, lo que hace falta es ver que este indeseable y sus secuaces (delincuentes –presuntos, no se nos
querellen) quedan fulminados y apartados de la farándula mediática. De no ser así, siempre asalta la duda de si el exceso de blandura en la reacción no será causa de recuperación del infractor.
No pretendo abroquelarme en el extremismo de solicitar “prisión, ya”, que para eso están los jueces y fiscales, pero sí pongo de manifiesto que si, por una de aquellas, van a parar tras las rejas, muchísimos españoles y catalanes nos sentiríamos un poco más reconfortados.
Que al fin y al cabo, los ratones se nos han escapado por las rendijas de los respetos democráticos.
SALVADOR DE PEDRO BUENDÍA

lunes, 30 de octubre de 2017

Esta España nuestra: Cataluña…¿Y ahora qué? ¿Volverá la sensatez o se solapará el independentismo para renacer después?

"EDITORIAL
Cataluña, con la democracia y la Constitución
(30 oct. 2017, en “El Mundo”)
Sujetos a una visión excluyente que roza con la xenofobia, los líderes del independentismo siempre han vinculado su pulsión separatista a la "voluntad de un pueblo" hasta el punto de reducir a la consideración de Cataluña a la porción de ciudadanos que apoyan sus tesis. Las calles de Barcelona, tras la masiva e impresionante manifestación de ayer convocada por Sociedad Civil Catalana, acreditaron que este aserto del nacionalismo es completamente falso. El clamor de la Cataluña que no se resigna ante la mutilación de derechos y libertades asestada en el Parlament supone el feliz despertar de la resistencia, tras años de hegemonía nacionalista. 
El independentismo ha llevado tan lejos su obsesión identitaria, fracturando la sociedad civil alrededor de una utopía segregadora y etnicista, que ha logrado el efecto de reactivar a una mayoría que a lo largo de muchos años ha permanecido en silencio. Más de un millón de personas, según la Delegación del Gobierno, defendieron ayer en la capital catalana la democracia y la convivencia en libertad, movidos por el derecho a vivir en una Nación de ciudadanos libres e iguales. Fue un ejercicio de reafirmación de la doble identidad catalana y española, envuelta en la patria común europea. Un grito pacífico y saludable alrededor de símbolos que congregan. Fue, en suma, el certificado que rubrica el ocaso del procés, una tétrica aventura que ha ahondado la división social.
Josep Pla escribió que "el catalán es un español al que le han dicho que tiene que ser otra cosa". Las consignas oficiales han sido machaconas a lo largo de
cuatro décadas de control del espacio público por parte del nacionalismo. De ahí la importancia de manifestaciones que no sólo contribuyen a visualizar la pluralidad intrínseca de la sociedad catalana, sino que son un aldabonazo contra cualquier intento de amputación del ordenamiento legal que ha procurado el mayor autogobierno catalán de la Historia. Cataluña no es plural y bilingüe porque lo diga el Estatut que Puigdemont y sus socios han quebrantado, sino porque sus ciudadanos lo son. La encuesta que hoy publica EL MUNDO señala que sólo el 33,5% de los catalanes es partidario de la independencia, lo que significa que la amplia mayoría de catalanes sigue siendo fiel a la Constitución de 1978. 
Los intervenientes en el acto de Sociedad Civil denunciaron la raíz totalitaria del independentismo, la ambigüedad de una izquierda reducida al papel de tonta útil de los secesionistas -el sector Anticapitalistas de Podemos "reconoció" ayer la República catalana- y el desastre económico larvado por la cerrazón del Gobierno catalán destituido. La declaración de independencia aprobada en el Parlament ha dado paso a un fin de semana de desconcierto en el entorno separatista. Puigdemont no se da por cesado, pero no se ha producido ningún movimiento de resistencia a la aplicación del artículo 155 de la Constitución. En este contexto, la
movilización en las calles de Barcelona en favor de la convivencia constituye una llamada a la reconstrucción de afectos, gravemente dañados por la quimera secesionista.
Las elecciones del 21 de diciembre son una oportunidad para que Cataluña regrese a la normalidad. El objetivo de los constitucionalistas debe ser, como advirtió Borrell, "echar fuera al Gobierno nacionalista" por vías democráticas. Sus palabras pueden interpretarse como una advertencia a su propio partido, el PSC, cuyas veleidades nacionalistas parece ahora haber aparcado. 
En todo caso, lo relevante es mantener enhiesta la determinación de millones de catalanes a la hora abrazar la democracia y la Constitución. Ésta es una exigencia de la que el Estado no puede abdicar y que sirve de fermento de la convivencia cívica que debe guiar la defensa del marco legal que preserva la igualdad y la libertad.”

Transcurría la tarde/noche del viernes 27 de Octubre, mientras en mi domicilio trataba de estar lo mejor informado posible sobre la cascada de acontecimientos que se venían sucediendo sobre esa tragicómica comedia en que consistió y sigue consistiendo la rebelión de un grupo de esquizofrénicos paranoicos políticos catalanes, intentando y logrando en cierta manera la por ellos denominada “independencia” de Cataluña.
Por una parte, el Parlament de Cataluña votaba (si es que la pantomima representada fue eso) la independencia de esa región, con un aparente regocijo, encubriendo una enorme tremolina de frustración y miedo a las consecuencias, especialmente las de orden personal de los locos protagonistas. 
De otra parte, el Senado de España votando por abrumadora mayoría la autorización al Gobierno de España para abortar el brote secesionista, con los habituales “ex abruptos” de los de ERC y “P(j)odemos”, más algún que otro descerebrado, aunque con gestos tan significativos como la ausencia y
subsiguiente abstención en el voto del expresident Montilla, un socialista más cortito aún que su estatura que demostró su estulticia diciendo que como había sido presidente de todos los catalanes (¿será capaz de creérselo?) no votaba porque estaba con todos los enfrentados ahora.
Y, declarada la independencia que no era tal, el Consejo de Ministros de España tomaba las duras pero necesarias decisiones de cesar “ipso facto” a todo el govern catalán y disolver su parlamento, cesando a los componentes de la mesa de éste. Más la sorpresa (fue lo inesperado) de convocar ya elecciones autonómicas para el 21 de Diciembre próximo. 
En la plaza de Sant Jaume de Barcelona, frente a la sede de la Generalitat, una muchedumbre de exaltados secesionistas, de antisistemas y de unos cuantos idiotas nacionalistas, agitaba banderas y gritaba por la libertad, como si estuvieran detenidos o secuestrados por el gobierno de la nación. A medianoche todo cesó y desaparecieron los líderes autonómicos que, eso sí, se cuidaron muy mucho de
discursos a la plaza desde el balcón principal. La “procesión” les iba por dentro… Ya barruntaban que su imprudencia y su ineptitud les habían llevado a un callejón sin salida.
Aún así, ese tarambana que es Puigdemont aún se atrevió a publicar en las redes sociales que entonces comenzaba la andadura de la república catalana. 
El siguiente día, aun siguió el muy “tontaina” exhibiéndose cual caudillo triunfal por su Girona natal, mientras la televisión catalana difundía un mensaje suyo en el que, sin decir nada concreto (su indefinición es su costumbre) alardeaba de nuevo de esa república que había muerto al poco de aparentar el nacimiento, que ni lo era, porque provenía de un montón de ilegalidades y flagrantes delitos.
Fue ya ayer domingo, por la tarde, cuando supimos que los Mossos d’esquadra, eliminada su cabecilla, el falsario Trapote, quitaban las fotos de los miembros del govern catalán y de su hasta entonces jefe, y publicaban que seguirían cumpliendo las órdenes que recibieran del poder legítimo. 
En el día de hoy, la “madame” de esa mesa de alcahuetes que era la del parlament, suspendía cualquier reunión de ese órgano, aduciendo (y es verdad) que el parlament catalán había sido disuelto y por tanto aquella mesa, y ello implicaba que esa “madame” de la alcahuetería y sinrazón acataba, es de suponer que de mala gana, las decisiones del gobierno español, en aplicación del artículko155 de la Constitución.
Sobre todo ello, la gran manifestación que ayer recorrió el centro de Barcelona, en la que se dijeron un montón de verdades y se puso “a los pies de los caballos” a los políticos que habían incendiado y aventado la locura secesionista. 
¿Se ha acabado, pues, la aventura independentista en Cataluña? ¡Ni mucho menos!
Lo acaecido ha sido el fruto, bastante tardío por la tardía reacción gubernamental española, de una política basada en la legalidad, no exenta de torpezas
y de vacilaciones, pero que al final ha impuesto la razón y ha propiciado hasta la aparente unidad de los partidos constitucionalistas. 
Lo malo es que, de cara a las elecciones autonómicas catalanas, los partidos que han apoyado la aplicación del artículo 155 de la Constitución, se volverán a echar los trastos a la cabeza (salvo milagros de coaliciones sensatas) y los rupturistas, secesionistas y rebeldes, con el apoyo de la “meona” (sí, meona, porque mingitó en plena vía Layetana, en desprecio de los ortodoxos) y el leninista Pablo Iglesias, harán de neutrales para apoyar a los más anti-sistema. 
Ya veremos lo que pasa, porque lo acontecido hasta hoy semeja solamente un set de un partido de tenis al mejor de cinco sets, de manera que todo puede cambiar. 
Al menos, España y los españoles y los constitucionalistas catalanes, han recibido la gran lección de que, cuan al estilo de la novela “Quo Vadis” se iban de Cataluña, han debido ser las “fuerzas de la ruptura” las que hayan resucitado la respuesta que recibió pedro en la novela: Que había que volver a Roma, en este caso a Cataluña, para la “crucifixión”. O lo que procediera.
Una de mis hijas, que vive en L’Alt Empordá”, comarca bien catalanista e independentista por cierto, me decía el pasado fin de semana algo que resume lo que de verdad quiere el pueblo catalán: "Ojalá podamos seguir trabajando y viviendo en paz" 
¡Así sea y así se cumpla!, que decían los faraones del antiguo Egipto.
"Sólo una persona inepta rinde siempre al máximo de sus posibilidades".
William Somerset Maugham (1874-1965) Escritor británico.  
SALVADOR DE PEDRO BUENDÍA

POST SCRIPTUM.- ÚLTIMA HORA
Al tiempo de publicar el presente post, aparece en las redes sociales la siguiente noticia, que transcribimos de "El País":
"El expresidente de la Generalitat Carles Puigdemont viajó a Bruselas desde Marsella (Francia) acompañado por cinco exconsejeros de su Gobierno, ha informado Efe. Puigdemont y los exmiembros de su Ejecutivo se dirigieron en coche desde Cataluña a Marsella y, una vez en esta ciudad, tomaron un vuelo con destino a la capital de Bélgica. Los cinco exconsejeros que acompañan a Puigdemont son Meritxell Borràs, del PDeCAT (que ocupaba la cartera de Gobernación); Antoni Comín, de ERC (Salud); Joaquim Forn, del PDeCAT (Interior); Dolors Bassa, de ERC (Trabajo y Asuntos Sociales), y Meritxell Serret, de ERC (Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación). El viaje se ha conocido apenas unas horas después de que el fiscal general del Estado, José Manuel Maza, haya anunciado una querella contra Puigdemont y todos los exmiembros del Govern por los delitos de rebelión, sedición y malversació.
Puigdemont y los cinco exconsejeros se han desplazado a Bruselas solo un día después de que el secretario de Estado de Asilo y Migración belga, Theo Francken (del partido nacionalista flamenco N-VA), provocase una polémica al abrir la puerta a la concesión de asilo al expresidente, oferta que fue poco después negada por el primer ministro, Charles Michel.
Lluís Llach, diputado de Junts pel Sí, considera a Puigdemont "exiliado". "El muy honorable presidente de la República exiliado es una denuncia contra "Ñ" [España] ante los estamentos europeos, internacionales y nos mantiene la dignidad del 1 de octubre", ha escrito en su perfil de Twitter
El expresidente de la Generalitat colgó esta mañana en su perfil de Instagram una fotografía en la que sugería que se encontraba en el interior del Palau de la Generalitat. Acompañando a la imagen, escribió un escueto "bon dia". Sin embargo, el aspecto del cielo de Barcelona este lunes no coincidía con el mostrado por Puigdemont. Horas después se ha sabido que el expresidente se encuentra en Bruselas.

La delegación catalana ante la Unión Europea, cuyo responsable ha asumido este lunes la destitución por parte del Ejecutivo español, ha asegurado que no tiene información ni sobre el viaje de Puigdemont y los exconsejeros ni sobre una eventual comparecencia. 
El partido nacionalista flamenco N-VA ha rehusado confirmar o desmentir si se ha reunido con el expresidente de la Generalitat. Fuentes de este partido han informado a la agencia Efe de que, "por ahora", no hacen comentarios al respecto"
...
Pues bien. Sin perjuicio de que la noticia se confirme ("cuando el río suena, agua lleva") solamente añadir que esa huida denota el trilerismo rayano en lo bandolero que ha revestido la destituida administración pro-independentista catalana, y bien evidente es que tanta chulería con la proclamación de la república en Cataluña, se diluye ante la cobarde huida  al extranjero, en cuanto se olfatea la más que merecida prisión.
Aunque lo mejor será que se retenga a estos fugitivos en Bélgica, para que con tanto control sobre el terrorismo, se les aplique los criterios a los sujetos de esa calaña.
SALVADOR DE PEDRO BUENDÍA