05 mayo 2020

Esta España nuestra: Los que mandan no saben y menos quieren hacerlo bien, y los que saben se acobardan. Pandemia de insalud y de mala gobernanza


Nos han arrasado
Ustedes, el mal llamado Gobierno progresista, nos han arrasado. Nos han arrasado nuestra voz, la mayoría de nuestros empleos, nuestras ilusiones, nuestro futuro, nuestra dignidad y nuestro respeto. Ofrecen garantías de un mendrugo para que les sigamos votando, para que sigan medrando en el poder. Nos ofrecen una democracia inexistente, intentan acallarnos con sus manipulaciones, con sus mentiras, con sus medias verdades, con sus consejos de sabios incompetentes, con sus pesebres, con sus medios de comunicación y de propaganda, con su
inmensa mediocridad tan lacerante como inoperante. España es un gran país. A pesar de ustedes, ese mal llamado Gobierno progresista, saldremos adelante. Estaremos hipotecados por muchos años. Ya saben, construir conlleva mucho tiempo, mucho esfuerzo y ustedes con su pésima gestión, en apenas dos meses, nos han destruido el país. Pero lo levantaremos, a pesar de ustedes y con la ayuda de todos, no de unos pocos, los de su casta sanchista-comunista. Y pondremos imaginación, esfuerzo, entrega, inteligencia y coraje, todo, absolutamente todo, lo que ustedes no tienen…
RAMÓN SENTÍS DURÁN”
 (Publicado en “Las Provincias”, Valencia, Sección Opinión, “Cartas al director”, 05/05/2020, pág. 32)
Recojo y reproduzco la “Carta” de mi buen amigo y distinguido colega, a la vez que Cónsul de Polonia en Valencia, porque es una de las muchas muestras de lo que está produciendo la infumable gestión de un gobierno como el que sufrimos.
Bien se que a bastantes de los pseudo progresistas que leen este blog, ese escrito de Ramón Sentís les hará rasgarse las vestiduras y volverán a aquello de que la derecha
abusó y robó mucho, de que ellos son los redentores “urbi et orbi”, de que España necesita progresismo (¿de veras saben lo que es?) y tantas y tantas medias verdades o manipulaciones, aunque no son capaces de neutralizar el hartazgo en general que los ciudadanos sufrimos, por tanta disfunción, tanta provisionalidad, tanto “donde digo digo, digo diego”.
No pretendo cebarme con los escorpiones que dicen gobernar, si es que lo que hacen, por lo que se ve para alimentar cargos políticos, incrementar el gasto público (especialidad de los falsos progresistas) y
sobre todo, sembrar el desconcierto que ellos mismos practican entre sí.
Gran verdad es que los políticos han alcanzado en nuestro país la dudosa gloria de que se le diga que todos, todos, “son los mismos perros con diferentes collares”, pero no menos cierto es que estos “perros” del actual gobierno, son una manada descoordinada de ineptos, que ni saben ni quieren saber, y que se dedican a publicar normas en el BOE, que ni ellos mismos son capaces de explicar, eso sí, difundiéndolas cinco minutos antes de que entren en vigor, para que de esta manera puedan modificarlas cuando les convenga.
Y, para colmo, esta horda de sanchistas-comunistas (que me permita Ramón Sentís usar su expresión) se ampara en el estado de alarma que pretende renovar
cada dos semanas, para ejercer el poder absoluto (y no justo) y así evitar contestación, sofocar los medios de comunicación, imponer el “porque lo digo yo, que para algo mando”. (Repugnante la manipulación y control que el secretario de estado de comunicación realiza en las ruedas de prensa, a la imagen y semejanza de una censura previa)
Ahora está planteándose la renovación de esta alarma que tanto nos alarma (redundancia que utilizo a propósito), y cuando algún partido dice que no la apoyará, estos sinvergüenzas se despachan sin rubor con la amenaza de que “o estado de alarma o el caos”.
Es al estilo del poder absoluto que en Francia ejerció el Rey Sol, cuando sentenció aquello de que “el Estado soy yo”.
Mientras tanto, con el jeroglífico de muertos, infectados, sanados y demás números manipulados de la pandemia, que manejan no ya a diario, sino varias veces al día, esta gentuza nos ha tomado por tontos, que en cierta manera lo somos por haberles votado y haber permitido que llegaran al poder.
¡Ah!, Y que no se quede en el tintero (mejor dicho, en el teclado) la censura a los que gobernaron con anterioridad, que por sus abusos, dudas, blanduras y renuncias, fueron los barros que propiciaron estos lodos malignos de poder que sufrimos.
Pese a todo, que sepa el estimado Ramón Sentís Durán que yo no voy a dejarme arrasar, que para algo lucharé, porque mi libertad y mi criterio son míos, y trataré de preservarlos frente a estos caimanes de riachuelo.
¿Uno que no sepa gobernarse a sí mismo, cómo sabrá gobernar a los demás?.
Confucio (551 AC-478 AC) Filósofo chino.
SALVADOR DE PEDRO BUENDÍA

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