10 diciembre 2019

SINFONÍA DE NAVIDAD

Queridos amigos, queridos hermanos, queridos padres, queridos hijos, queridos desconocidos:

La Navidad ya está aquí.

Abundan las comidas, las cenas y las reuniones para alegrarse por esa celebración perdurable por siempre.

Las calles, plazas, ciudades se han iluminado (bastantes excesos y costes enormes) para que las gentes sepan –bien lo saben— que la Navidad está en puertas.

Algunas familias inclusive han organizado sus viajes aprovechando los días festivos que brinda la celebración, dando así solaz a su cuerpo y tal vez a su espíritu.

Todo bien, mejor que bien: óptimo. Necesario, porque la Navidad es la Navidad. Tiempo de paz, de familia, de amor. De estar con uno mismo y por tanto con todos los demás.

Pero…

¿Hemos reparado entre tanto signo externo que la Navidad rememora, como elemento primordial, el nacimiento de Jesús?

¿Hemos tomado en cuenta que de la alegría ineludible por tan insigne conmemoración debe manar nuestro afecto, nuestro cariño, nuestro amor hacia todos los demás seres humanos, sean como sean, de donde sean, de la cultura que sean, de la religión que sean?

Eso y mucho más me planteo mientras voy escribiendo esta carta, asaltado por el temor de que las bonitas palabras tal vez no se correspondan  con los actos.

Sea como fuere, con esta misiva quiero enviar a todo el mundo mi abrazo fraterno y emocionado, porque puedo compartir con las gentes la Navidad, e invito a gozarla con todo lo bueno que nos inspira.

Pienso que nada más oportuno que recoger la letra del admirado cantante y compositor conquense y español, José Luis Perales (precisamente ahora a punto de retirarse) en aquella entrañable creación suya:

“Navidad; es Navidad.
Toda la tierra se alegra
Y se entristece la mar.


Marinero, a dónde vas;
Deja tus redes y reza,
Mira la estrella pasar.


Marinero, marinero,
Haz en tu barca un altar;
Marinero, marinero,
Porque llegó Navidad.


Noches blancas de hospital
Dejad el llanto esta noche;
El niño está por llegar...


Caminante sin hogar
Ven a mi casa esta noche,
Que mañana Dios dirá...


Caminante, caminante,
Deja tu alforja llenar.

Caminante, caminante,
Porque llegó Navidad.


Ven soldado, vuelve ya
Para curar tus heridas,
Para prestarte la paz.


Navidad, es Navidad;
Toda la tierra se alegra
Y se entristece la mar.


Tú que escuchas mi mensaje
Haz en tu casa un altar. 

DEJA EL ODIO
Y VEN CONMIGO, 
PORQUE LLEGÓ NAVIDAD.

Y este enlace, si se copia y busca en Internet, lleva a la reproducción sonora de la bella composición musical:
SALVADOR DE PEDRO BUENDÍA

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