martes, 24 de febrero de 2015

El refugio de los iconoclastas castristas: Venezuela.- Donde P(j)odemos recauda y los terroristas se esconden.- “Cría cuervos y te sacarán los ojos”

(Por: José Ignacio Torreblanca | 23 de febrero de 2015, en “Café Steiner)

Seguro que a muchos de ustedes les preocupa la lamentable situación que vive la oposición democrática venezolana, hostigada por un régimen cada vez más disparatado y enloquecido. La reciente detención del alcalde de Caracas, Antonio Ledezma, muestra la descomposición de un régimen que ya ni siquiera se molesta en guardar las apariencias respecto a la existencia de una mínima y formal separación de poderes.

Los excesos y abusos de los derechos humanos y las libertades democráticas son tan evidentes cuando se cumple un año de la detención del también opositor Leopoldo López que ya no pueden ser escondidos por el régimen, y en modo alguno justificados, como se ha venido haciendo tradicionalmente, remontándose a las desigualdades sociales, corrupción o injusticias de la Venezuela anterior a Chávez. Vean por ejemplo la página de Amnistía Internacional o de Human Rights Watch donde se dan cuenta de estas violaciones. 
No la Venezuela que vemos hoy, donde se violan masivamente los derechos humanos de los opositores, no la construyeron los partidos
tradicionales (AD y COPEI) sino que es el producto de las decisiones libremente tomadas por Chávez y su sucesor, Maduro.

El desastre de derechos humanos en el que se ha convertido el régimen de Maduro es evidente. Como lo es la decisión de la izquierda europea y latinoamericana de mirar hacia otro lado. El silencio de los vecinos latinoamericanos es ensordecedor, lo que convierte a Venezuela en la nueva Cuba de América Latina, una excepción permanente a las reglas de la decencia, que obliga, en aras de argumentos oportunistas y geopolíticos, a poner entre paréntesis los derechos humanos.

El Parlamento Europeo, que es muy activo en cuestión de derechos humanos, votó el 18 de diciembre del año pasado una resolución en la que se condenaba la represión de los derechos humanos en Venezuela. El texto de la resolución abría con los siguientes considerandos:

Considerando que el líder de la oposición, Leopoldo López, fue detenido arbitrariamente; que, desde su detención, ha padecido torturas físicas y psicológicas y se le ha sometido a un régimen de aislamiento;

Considerando que dirigentes estudiantiles como Sairam Rivas, presidenta del Centro de Estudiantes de la Escuela de Trabajo Social de la Universidad Central de Venezuela, Cristian Gil y Manuel Cotiz, han sido retenidos injustamente durante más de 120 días en dependencias del Servicio Bolivariano de Inteligencia, y se les han practicado torturas y tratos degradantes en relación con las protestas ocurridas entre febrero y mayo de 2014, siendo acusados de los delitos de instigación a delinquir y uso de menores para la comisión de delitos;

Considerando que, el 20 de octubre de 2014, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Zeid Ra'ad Al Husein, expresó su preocupación por la detención de manifestantes y solicitó la liberación de todos los detenidos por ejercer su derecho a la protesta pacífica; que, el 8 de octubre de 2014, el Grupo de Trabajo sobre la Detención Arbitraria de las Naciones Unidas calificó la detención de Leopoldo López de ilegal, arbitraria y motivada por sus opiniones políticas, y pidió su liberación, así como la de todos quienes siguen detenidos arbitrariamente;

Vistos estos considerandos, el Parlamento proponía una resolución que incluyera los siguientes términos:

Condena rotundamente la persecución política y la represión de la oposición democrática, las violaciones de las libertades de expresión y de manifestación, y la existencia de censura en los medios de comunicación y páginas web;

Condena rotundamente el uso de la violencia contra los manifestantes; expresa sus sinceras condolencias a las familias de las víctimas; pide a las autoridades de Venezuela que investiguen esos crímenes y exijan responsabilidades a sus autores sin dejar margen alguno a la impunidad; Pide a las autoridades venezolanas que desarmen y disuelvan inmediatamente a las asociaciones y los grupos armados descontrolados progubernamentales, y que pongan fin a su impunidad;

 Pide al Gobierno de Venezuela que cumpla su propia Constitución y sus obligaciones internacionales en lo que respecta a la independencia judicial, los derechos de libertad de expresión, asociación y reunión pacifica, así como al pluralismo político, dado que constituyen elementos fundamentales de la democracia, y que vele por que no se castigue a las personas por ejercer sus derechos de reunión pacífica y libertad de expresión;

Como se ve en el gráfico que abre esta entrada, el 75% de los eurodiputados (476) votaron a favor de esta resolución y sólo el 17% (109) se opusieron (49 diputados, el 8% se abstuvieron). En el gráfico que incluyo aquí abajo podrá ver que sólo hay dos grupos políticos en los que no se registró ni un voto favorable a la oposición democrática venezolana. Son, curiosamente, el grupo de izquierda unida europea (GUE/NGL) y el grupo Europa de la Libertad y de la Democracia (EFDD) que es donde están los diputados del derechista Nigel Farage (UKIP) y el Movimiento 5 Estrellas de Beppo Grillo. Los verdes, como puede ver, se dividieron bastante, aunque la mayoría voto en contra de la resolución.

Nueve verdes votaron a favor de la resolución de condena a Venezuela y seis se abstuvieron, curiosamente todos ellos nórdicos, alemanes y holandeses. Y lo mismo pasó en la Izquierda Unida Europea, donde hubo tres eurodiputados que prefirieron abstenerse antes que votar contra la resolución (un sueco, un alemán y una italiana). El resto de Izquierda Unida Europea, 40 eurodiputados, prefirió considerar esta resolución del Parlamento Europeo como excesiva y votó en contra.

¿Cómo votaron los eurodiputados españoles? Una mayoría de los 54
votó a favor, pero 14 votaron en contra de condenar a Venezuela. Son los que aparecen debajo en el listado, todos pertenecientes a Izquierda Unida, Podemos y a los Verdes. Resulta sorprendente que estos 14 diputados no quieran para la oposición venezolana los mismos derechos que como oposición disfrutan y sin duda exigirían.”

“Mares de infelicidad 
La lógica de Hugo Chávez obedecía a una combinación de poder y delirio: quería ser el heredero histórico de Castro. Y quería demostrarle al mundo que el socialismo cubano, el original, el fidelista, sí podía funcionar
(Enrique Krauze 23 FEB 2015, en “El País”)

Nunca dejará de sorprender el daño que el poder absoluto, concentrado en una persona, puede causar en la vida de los pueblos. Pero aún más misteriosa es la incapacidad de muchos pueblos para ver de frente el fenómeno, comprenderlo y evitarlo. Es el triste caso de un sector del pueblo venezolano, ciego al desmantelamiento de su propio país perpetrado por Hugo Chávez y su Gobierno en beneficio del régimen dictatorial más longevo del mundo actual: el de loshermanos Castro.

En su trato con Venezuela, la lógica de Fidel siempre fue económica y geopolítica. El petróleo venezolano estuvo en su mira desde el triunfo de la Revolución. El 24 de enero de 1959, en un ríspido encuentro en Caracas, Rómulo Betancourt se negó a regalárselo. Como respuesta, a mediados de los sesenta Venezuela recibió las primeras incursiones guerrilleras de América Latina: planeadas, instrumentadas y vigiladas personalmente por Castro. Tras el fracaso de esas expediciones, Castro tardó en rehacer sus relaciones diplomáticas con Venezuela. Y de pronto —tras el derrumbe de la URSS— la providencia le otorgó un anacrónico y fervoroso admirador: Hugo Chávez.

Durante su estancia en Cuba, Chávez quedó seducido por Castro: “Las generaciones se han acostumbrado a que Fidel lo hace todo —dijo en una entrevista—. Sin Fidel no pareciera que hubiese rumbo. Es como el todo”. Chávez también querría ser “como el todo”. Y para demostrarlo, cuando llegó al poder hizo realidad el sueño de Fidel: le regaló el petróleo venezolano, y mucho más.

La lógica de Chávez obedecía a una combinación de poder y delirio: quería ser el heredero histórico de Castro. A cualquier coste. Y quería demostrarle al mundo (aun al propio Fidel) que el socialismo cubano, el original, el fidelista, sí podía funcionar. “Fidel es para mí un padre, un compañero, un maestro de la estrategia perfecta”, declaró Chávez. Pero necesitaba más, necesitaba que Castro lo ungiera como sucesor. Quizá iba en camino de serlo, pero se le atravesó la muerte.

En términos simbólicos, el pacto se selló en una conferencia en la Universidad de La Habana en 1999 cuando Hugo Chávez fustigó a quienes venían “a pedirle a Cuba el camino de la falsa democracia” y profetizó: “Venezuela va hacia el mismo mar hacia donde va el pueblo cubano, mar de felicidad, de verdadera justicia social, de paz”. Quince años después, puede afirmarse que la emulación ha sido exitosa: Venezuela se parece cada vez más a Cuba.

El Gobierno insiste en que se trata de una “guerra económica de la derecha”

Emular a Cuba políticamente fue una decisión imperdonable, que Chávez instrumentó cuidadosamente. Para apartar a Venezuela de la “falsa democracia” supeditó, de manera personal y patrimonial, a todos los poderes formales: legislativo, judicial, fiscal, electoral. Paralelamente, confiscó buena parte de la televisión, la radio y la prensa. El Gobierno de Maduro siguió la pauta con mayor crudeza: confiscó el resto de la televisión, bloqueó la venta de papel a los pocos diarios independientes que quedaban, reprimió manifestaciones de oposición, acosó y apresó a líderes y mató estudiantes. Hace unas
semanas, habilitó al Ejército a disparar contra manifestantes. Y en estos días, en un acto abiertamente dictatorial, ha arrestado al valeroso alcalde de Caracas, Antonio Ledezma.

La emulación social de Cuba partió de un consejo de Fidel a su obediente pupilo: a partir de 2003 Chávez instituyó las misiones de atención médica, educativa, alimentación, vivienda, que por un tiempo, con personal cubano, aportaron una mejora social en la vida de muchos venezolanos. Para Cuba el acuerdo fue casi milagroso: anualmente Venezuela le ha aportado el doble que la URSS en tiempos de la Guerra Fría (arriba de 10.000 millones de dólares). Pero para Venezuela el costo político y económico ha sido inadmisible, absolutamente irracional.

El acuerdo ha constado de tres partes, todas beneficiosas para el régimen de Cuba. La primera es la exportación de servicios (40.000 personas, médicos sobre todo, también maestros, instructores deportivos y otras profesiones). Del monto anual recibido de 5.600 millones de dólares, el Estado se queda con más del 95% y canaliza el resto al personal “exportado”. El segundo componente (que en 2010 llegó a 2.700 millones de dólares) es la exportación subsidiada de petróleo: más de 100.000 barriles diarios a precios y condiciones preferenciales (gracias a las cuales Cuba refina parte del petróleo y hasta lo reexporta). El tercer elemento ha sido la inversión directa de Venezuela en 76 proyectos, alrededor de 1.300 millones de dólares.

El arreglo con Cuba ha sido solo un renglón de los muchos que constituyen el dispendio del régimen chavista, quizá el mayor de la historia petrolera del mundo. Pero en 2008, con el precio del barril a 145 dólares (y expectativas de alcanzar los 250), el apoyo a Cuba parecía una gota en el mar de la felicidad. En esos mismos años, en un acto de machismo revolucionario y mediático, Chávez aceleró su política de expropiaciones y estatizaciones. Curiosamente, nunca lo perturbó el hecho de que Raúl Castro comenzara a introducir reformas económicas inversas al modelo que Chávez imponía a su país. Y nunca vio que los caprichos de su política económica (y la corrupción asociada a ella) minarían directamente la justicia social que se proponía instituir.

El petróleo no llegó a 250 dólares el barril sino que bajó de 50. Ahora abastecerse de alimentos es la principal angustia del venezolano. La escasez de comida, medicinas y equipo médico es alarmante. Las colas en los supermercados son largas y tortuosas. El Ejército apresa a quien se atreve a sustraer un pollo. El Gobierno insiste en que se trata de una “guerra económica de la derecha”, por tanto mantiene firme su política de control cambiario que propicia el mercado negro, donde una nueva casta de vendedores ambulantes (con información privilegiada) compran productos regulados a precios insignificantes y los revenden a capricho.

Tras su gira continental en busca de apoyos, Nicolás Maduro declaró: “Dios proveerá”

Por su “verdadera democracia”, por la crisis económica de sus servicios sociales, por la estatización de su economía y su mercado negro, Venezuela se parece cada vez más a Cuba. Con una diferencia mayor: Nicolás Maduro no tiene una Venezuela alternativa a quien pedir un subsidio.

Hace unas semanas, tras su gira continental en busca de apoyos económicos, Maduro declaró: “Dios proveerá”. A lo cual “Dios” (por la pluma del genial humorista Laureano Márquez) en una carta pública dirigida a Mi pequeña y hermosa criatura, respondió diciéndole: “Yo ya proveí”: tierras fértiles, llanos ganaderos, selvas para cultivar cacao y café, ríos caudalosos y navegables, playas turísticas y mucho más:

En el subsuelo les puse las reservas petroleras más grandes del planeta. Tienen también, oro, aluminio, bauxita, diamantes. Como si lo anterior fuese poco, les acabo de enviar 15 años de la bonanza petrolera más grande que ha conocido la historia de la humanidad. Multiplica, bebé: dos millones y medio de barriles diarios x 100 dólares x 30 días x 12 meses x 15 años.

Al propio “Dios” omnisciente le parecía incomprensible que los chavistas hubiesen convertido a Venezuela en una ruina. Por eso rubricó su carta de modo terminante: “Lo siento, hijo, tengo que decirte que tu petición a las finanzas celestiales también ha fracasado”.

“El mar de la felicidad”, aquella imagen lírica de Chávez, suena más cruel confrontada con el atropello a los derechos humanos, el encarcelamiento bárbaro de Leopoldo López, el arbitrario arresto de Ledezma, el acoso a María Corina Machado, la polarización ideológica y la pesadumbre general de la vida en Venezuela. Pero están a la vista las elecciones parlamentarias. Ojalá la mayoría del bravo pueblo venezolano vea de frente el daño que el poder personal absoluto de
Hugo Chávez y su obediente séquito ha hecho a su país. Ojalá comprenda el costo exorbitante del acuerdo con Cuba. Ojalá vote con tal claridad que el cambio comience a ser irreversible.

Pero la protesta ante los atropellos no puede esperar. Mario Vargas Llosa ha señalado la dolorosa condición histórica de Venezuela: el país que liberó a buena parte de la América hispana sufre ahora el abandono de sus “países hermanos”. Tiene razón. Mientras Maduro ahoga la libertad, la OEA duerme la siesta. Si no despierta ahora, no despertará jamás.

(Enrique Krauze es escritor y director de Letras Libres)


¡Vaya dictadura la que se ha impuesto en Venezuela!

Primero fue Chavez, el “dios” de tanto descamisado apenas alimentado por el régimen, quien instauró a su modo y megalomanía un sistema“bolivariano”, en el que ya no hacía falta Simón Bolívar, porque el libertador era el mismo Hugo Chávez.

Cuando pese a la “influencia”(¿) de los Castro de Cuba el “dios” bolivariano fue consumido por el cáncer, el militar redentor de su pueblo nombró como su sucesor a un trozo de corcho en forma humana, con pinta de orangután, llamado Nicolás Maduro, que en pocos meses destrozó lo poco que había en la nación, acarreó el hambre y la escasez, fundió libertades, trilló la democracia y últimamente se dedica a detener “manu militari” a todo aquel que parece hacerle sombra o disentir, enterrándole en prisiones militares sin requerir autorización judicial (la mayor parte de la judicatura está vendida al corrupto poder) y sin permitir siquiera contacto con los Abogados o la familia.,

Vamos, todo un prodigio de respeto de los derechos humanos y de las libertades democráticas.

Últimamente, ese grajo córvido con cuerpo de gran primate que es Maduro ha empezado a arremeter contra España, “ladrando” supuestas conspiraciones para derrocar su paradisíaco régimen, y amenazando con expropiar los bastantes bienes e inversiones que
España tiene en la república del Caribe.

Estamos listos, porque, al igual que ya hizo el régimen infumable de la Cristina Fernández, viuda de Kirchner, y 1ª dictadora de Argentina, expropiará lo español para luego malbaratarlo y no saber ni explotarlo.

Lo malo no es solamente que se nos robe de mala manera lo que es patrimonio empresarial español.

Lo malo es que desde su paranoia este Maduro sigue nutriendo de fondos (de ideas es imposible porque no las tiene) a toda esa pandilla de izquierdosos de nueva estofa, neoleninistas, bolchevistas, que son los de P(j)odemos, quienes como programa tienen el sofisma demagógico y como ascética el logro del poder y del dinero, aunque sea por los métodos ya comprobados de recibir subvenciones encubiertas no declaradas a Hacienda, o de cobrar por trabajos universitarios no realizados, o (peor aún) ensuciar a los demás que están en la política proclamando la pureza inmaculada propia.

De todas maneras no podemos quejarnos, porque el arribo de estos caballeretes de tres al cuarto, pillastrones en la enseñanza universitaria (¿qué docencia podrán hacer?), es en buena parte culpa y responsabilidad de los desaciertos y de las claudicaciones de los partidos instalados en España, que se han creído la imprescindible piedra filosofal y se han limitado a cerrar los ojos ante la corrupción y la doblez aprovechada.

Esos cuervos que hemos criado entre todos, los de Iglesias (el coletas), Errejón (el profesor ausente), Monedero (el erudito que hizo los informes en un papel de fumar), ¿qué van a hacer? Bien claro: propiciar que el “bolivarianismo” (¡vaya con la palabreja!) se haga a precio de saldo con las propiedades españolas en Venezuela, a cambio de algún porcentaje que pasará a estos “nuevos redentores” de la patria.

Mientras tanto, los del puño y la rosa, tras proclamar su pureza democrática mediante las elecciones primarias, se las “calzan” en Madrid, “por bien del proceso democrático”.

Y los de las gaviotas en azul celeste van ya blindando sus cargos y reductos por lo que viene de la corrupción practicada y consentida.

De los restantes partiditos, poco más que hablar, porque la Izquierda Unida está todo menos unida; la Unión Progreso y Democracia se difumina como la calima; y Ciutadans quiere ser español y aprovecharse del “río revuelto”, pero no hace sino de predador, es decir, comer la carroña dejada por los otros.

“Cría cuervos y te sacarán los ojos”, reza la admonición popular.

Claro que sí.
Y si es en Venezuela, te "madurarán"...

“La ley del mundo es aprovecharse de los otros, si no queremos que los otros se aprovechen de nosotros”.- D. H. Lawrence (1885-1930) Novelista británico.

SALVADOR DE PEDRO BUENDÍA 

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