miércoles, 11 de diciembre de 2013

Los luceros de la Navidad: Una historia soñada en Montejaque



Con especial afecto, recuerdo y dedicación hacia Don José Manuel Sánchez Gey (nuestro “Capitán general”) y familia; a los compañeros de Milicias Universitarias y a sus familias, en el deseo de que en sus vidas se repitan sueños como éste

El crepúsculo vespertino ya se había cernido sobre la cuenca del río Guadiaro, y una neblina parecía envolver el valle de La Indiana.

La pequeña población de Arriate se vislumbraba un poco hacia el norte, enarbolando la torre campanil de su blanca y coqueta iglesia, como irguiéndose en índice para guiar hacia los riscos de la sierra de Grazalema.

Un tren, locomotora de vapor al frente, resoplaba en el ascenso de las cuestas desde la estación de La Indiana en dirección a Ronda.

El cielo estrellado lucía pese a la ligera bruma.

Y poco a poco, mientras la noche se asentaba en las faldas de la montaña rondeña e invadía las pendientes de Benaoján y Montejaque, los luceros iban significando sus destellos formando como un haz  curvado que surcaba el cielo en dirección hacia una cueva que, recóndita, se hallaba en el camino que acompañaba el curso del río.

Presté atención y agucé el oído porque percibía un lejano rumor con tonos musicales, de cítaras y trompetas, que parecía provenir del alma de la montaña, en la que se adivinaba como una luz difusa e intensa de tono plateado.

Y según me fui acercando, preso de la sorpresa, esos sonidos armoniosos y esa luz tornabanse cada vez más intensos y seductores.

Llegué así a esa cueva, que se abrió ante mí con un panorama sorprendente, y cuando me convencía para entrar en ella e indagar lo que acontecía, noté como una mano que asía mi brazo y me empujaba hacia el interior.

Absorto en la vivencia, tuve ante mí un hombre maduro de amplia barba, que solícito miraba hacía una joven mujer, y entre ambos yacía, en un camastrillo, un niño como recién nacido.

Mientras contemplaba tan sorprendente escena, un bello sonido de fondo, de violines y flautas, enviaba al ambiente sones llenos de dulzura y paz.

Me pregunté, en la medida en que mis emociones me lo permitían, qué era todo aquello, y a mi mente llegaron escenas vividas más de cincuenta años antes en los aledaños del entonces campamento de Montejaque, como unos jóvenes soldados (yo mismo) desfilando bajo sones marciales, o recientemente unos más que maduros personajes besando la bandera en una renovación de su juramento, mientras se escuchaban marciales acordes de marchas e himnos legionarios.

Y de súbito, la familia que tenía frente a mí en la cueva tornóse vestida en color caqui y sobre ellos apareció, refulgiendo, una estrella de seis puntas, mientras con de forma tenue sonaban las notas del tango “Volver...”.

Sorprendido, un impulso súbito me hizo dejar aquella aparición emocionante y sugestiva, y al salir de la cueva contemplé en el cielo, disipada ya la neblina, como un enorme cordón de estrellas, de luceros esplendentes, que, ajustada la visión, eran estrellas de seis puntas,y dibujaban en el firmamento la frase “Feliz Navidad, en vuestro regreso”.

Inquirí, me inquirí en alta voz, qué era todo aquello que estaba experimentando, cuando un estridente sonido, el del teléfono junto a la cabecera de mi cama, me devolvió a la realidad.

Era el “Capitán general” Sánchez Gey, que me llamaba para felicitarme la Navidad…

De esta guisa, en este año del cincuentenario de nuestra XXI Promoción de Milicias Universitarias en Montejaque, no solamente hemos retornado allí, sino que hemos grabado en nuestras vidas y en nuestras mentes el imborrable recuerdo de unos años que revivimos siempre, pero especialmente en esta Navidad, junto a los compañeros presentes, y con el corazón enviado a los que ya nos dejaron, con todos los nuestros, con todos…los que amen y sueñen con los luceros de la Navidad…máxime si es en Montejaque.


Por la transcripción,
SALVADOR DE PEDRO BUENDÍA

2 comentarios:

  1. "I poeta...en prosa" caldria afegir a les credencials del teu blog, Àngel.
    Ha estat un magnífic regal de Nadal el què ens fas a tots els qui compartírem els episodis de Montejaque...de fa cinquanta anys.
    Igualment, moltes felicitats per a tu i els teus, en les dates que s'atansen.
    Una abraçada.
    Marc

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  2. Angel, nos has rejuvenecido a todos los mencionados Jesús Bataller

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