lunes, 10 de octubre de 2016

Katia: La flor del Turia con pétalos del Dniéper


Nada puede resultar más grato que glosar la cualidades de una persona cercana y amada.
Cualquier momento y cualquier motivo es bueno para ello.
Pero es una oportunidad mágica que esa persona a quien se admira cumpla años de su vida.
Ése es el caso de Katia, una bella mujer de rubios cabellos y ojos azules, que denotan su germen en las tierras de los cosacos y los hutsules, allá por donde el Prut, el Dniéster, el Dena y el Dniéper riegan las tierras de Ucrania.
Porque esa Katia, que sigue ¡cómo no! regalando los luceros de sus preciosos ojos y que continúa ondeando al viento sus dorados cabellos, tiempo ha que hermanó sus bellas esencias ucranianas con las preciosas realidades españolas.
Y así, consolidando su gran cultura y su sapiencia de muchas lenguas, ha conquistado el corazón de más de un español, bien que en estos tiempos lo tiene confiado a persona tan sensible y valiosa como ella.
De esta guisa Katia enorgullece a esta España que es su patria con su dominio de la lengua; con su proceder bello y esplendente como la nieve que le acompañó al nacer; con su docencia adornada de perfección; y hasta con sus artes culinarios que ofrecen finuras creativas y exquisiteces en los manjares que tan amorosamente es capaz de idear.
Katia, en este día de hoy, celebra generosa el joven aniversario de su nacimiento, honrando a su bella madre, y especialmente honrando a esta España nuestra que le ha acogido solícita, pues que ella ha florecido en Valencia como “flor del Turia”, en cuyas aguas y auras junto al Mediterráneo se reflejan las esencias de su ser con pétalos del Dniéper; ella, la dama venida de tan lejos y ahora tan cercana y tan nuestra.
¡Katia, que vivas muchos años más!
¡Katia, sigue siendo nuestra entrañable “flor de Turia”!
¡Katia, sigue regalándonos las amorosas miradas de tus bellos ojos, que así nos inundas de alegría, bondad y belleza el corazón!
Y da licencia para que te envíe un beso éste tu ferviente admirador.
Por la transcripción,
SALVADOR DE PEDRO BUENDÍA




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