miércoles, 27 de enero de 2016

Esta España nuestra: La corrupción galopa y la vida política se ensucia. Esta “mujer del César” ni es honrada ni lo parece

“¿Llorar por los viejos tiempos?
El PP empieza a tener más gente defendiéndose en el banquillo que trabajando en los gobiernos
Manuel Jabois , 27 ENE 2016
Hace 10 años Ignacio Carrión publicó en este diario un artículo sobre Valencia que tituló crípticamente: Cuando la corrupción es la ley.Del mismo modo que en Santiago para llegar a la catedral hay que levantar la vista porque está prohibido construir más alto, Carrión advertía de las consecuencias de bajar la mirada en el Mediterráneo y encontrarse el hotel más grande de Europa construido sin licencia sobre una de las playas más pequeñas. Aquella brillante jugada describía el King Kong de la corrupción: levantar el Empire State sin permiso municipal.
Una década más tarde la consecuencia no ha sido el
desmantelamiento, que nunca acaba porque no preocupa, sino la normalización. Las prácticas resisten hasta incrustarse en una dinámica cultural que ha perdido la capacidad de asombrar a alguien, asumidas como un hijo malo. Las tramas corruptas se fundan en la tradición. Se va deteniendo a los corruptos, casi nunca a los que corrompen, y el estilo permanece como cuando al Barça se le va un entrenador pero continúa con el mismo esquema.
Que los casos se hayan reproducido con patrones similares en el resto de España ayuda a rebajar el debate. Casi siempre el mismo partido: el PP. Con el mismo material: el ladrillo. Y con un tipo de dinero muy especial: el público. Con tanta naturalidad que la victoria es apenas perceptible; ayer en la jerarquía informativa los sillones del Congreso eran el primer asunto. Anteayer, el rey Gaspar mal disfrazado o disfrazado raro. Todo llevado con tanta naturalidad que apenas se repara en que el partido que tiene a sus tesoreros imputados, y al que ayer volvieron a registrarle casas e instituciones, aspira a gobernar España creyendo que su obstáculo es la falta de apoyo parlamentario, no el hecho de que empiece a tener más gente defendiéndose en el banquillo que trabajando en los Gobiernos.
¿Nos tocará llorar por los viejos tiempos?, dice el protagonista de En la orilla, de Chirbes. “Vivimos menos emputecidos, vivimos desengolfados o con resaca de golfeo (…) En el ambiente se palpan nuevos valores, virtudes franciscanas (...) Incluso se mira con otros ojos el pobreterío: me atrevería a decir que está de moda ser pobre y que te embarguen la casa y el coche”. El escritor cuenta que a los artistas, en el lecho de muerte, se les sacaba un molde de las manos. La manera poética de perpetuar una habilidad, de que a pesar de morir pudiese quedar de los hombres su capacidad para pintar, para esculpir, para robar. “
(De “El País”)

“La mujer de César, además de ser honesta...
Según cuenta Plutarco en sus "
Vidas paralelas", un patricio romano llamado Publio Clodio Pulcro, dueñode una gran fortuna y dotado con el don de la elocuencia, estaba enamorado de Pompeya, la mujer de Julio César. Tal era su enamoramiento, que en cierta oportunidad, durante la fiesta de la Buena Diosa -celebración a la que sólo podían asistir las mujeres- el patricio entró en la casa de César disfrazado de ejecutante de lira, pero fue descubierto, apresado, juzgado y condenado por la doble acusación de engaño y sacrilegio. Como
consecuencia de este hecho, César reprobó a Pompeya, a pesar de estar seguro de que ella no había cometido ningún hecho indecoroso y que no le había sido infiel, pero afirmando que no le agradaba el hecho de que su mujer fuera sospechosa de infidelidad, porque no basta que la mujer del César sea honesta; también tiene que parecerlo. La expresión, con el tiempo, comenzó a aplicarse en todo caso en el que alguien es sospechoso de haber cometido alguna ilicitud, aún cuando no hubiera dudas respecto de su inocencia, en la forma "No basta que la mujer del César sea honesta; también tiene que parecerlo"
De “Historia Clásica”)

El inmortal Quevedo ya se lamentó con aquel inolvidable “Miré los muros de la patria mía…” de lo que se le había esfumado.
Quevedo lo refería a la edad y al transcurso del tiempo, pero especialmente hoy y ahora quiero referirme a los enormes errores en la conducta y a las dobleces y falsedades en la gestión política.
Dejo de lado las consideraciones sobre si la aparición de informaciones sobre corrupción en el PP al tiempo de investidura de nuevo presidente del gobierno son más o menos intencionadas (que lo son), y me centro en lo que es inadmisible: la corrupción, la doblez y la desvergüenza en la gestión de la cosa
pública.
En mi opinión, el Partido Popular y su actual presidente, que lo es en funciones del gobierno español, piden a gritos una buena “pasada” por el desierto de la oposición, para tratar de adquirir algo de limpieza y regeneración.
No es que los demás partidos “estén libres de pecado”, porque el PSOE arrastra lodos sin mil con los EREs de Andalucía, más sus precedentes de Filesas y más cosas. Y por ende son corruptos... pero tienen buena propaganda.
Y los de más izquierda apenas si tienen fallos de honradez... porque apenas si tienen notas positivas de gestión y buen gobierno.
Pero lo del PP ha alcanzado límites insospechados, de
manera que el pueblo compara y no sin razón a sus gestores con los administradores de la letrina pública.
¡Es que además no puede hacerse peor!
Hasta los “enchufados” por los líderes de la corrupción graban a sus “padrinos”, por si algún día les pueden presionar o chantajear, cuando las cañas se tornen lanzas.
Sin embargo, que no nos vengan los otros partidos
siendo adalides de la virtud, que entre los socialistas ya han abundado y abundan los fabricantes de “chorizo” o chorizos ellos mismos, y no precisamente de cantimpalo…
Y entre los “ciudadanos” (novatillos ellos, en apariencia) la doblez es mayor aún que la  mentirijilla o la doblez ("ni contigo ni sin ti...") 
Y los de “P(j)odemos” ejercen de pacíficos escorpiones (destetandose, eso sí, como su inefable “mami” Carolina) hasta que se monten en la rana y crucen el río aguijoneándola para matarla por ahogamiento. Que es su naturaleza.
¡Qué asco de vida pública!
¡Qué asco de gestores!
¡Son los mismos perros con diferentes collares!
Y nosotros, los ciudadanos, con la casa por barrer…mejor dicho, necesitada de mucha lejía...
“Lo que las leyes no prohíben, puede prohibirlo la honestidad”.- Séneca (2 AC-65) Filósofo latino.
SALVADOR DE PEDRO BUENDÍA

1 comentario:

  1. Lo malo es que no se vislumbra una solución adecuada a este momento y es lo que genera la ola de populismo o nuevo comunismo (históricamente fracasado) que acabará con una de las épocas de prosperidad más larga de nuestra historia (a pesar de los ladrones). ¡¡¡¡¡¡¡ Por favor soluciones !!!!!

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