viernes, 30 de octubre de 2015

¿A ritmo de corrupta sardana? Cataluña se ahoga entre insensatos políticos y delincuentes de cuello blanco

Épica y corrupción en Cataluña
(ANTONIO CASADO, en “La Estrella Digital”, 29/10/2015)
“Como en el mito de Jano, el dios latino de doble rostro, la Cataluña nacionalista aparece ante la opinión pública nacional con esa imagen bifronte que amontona épica y corrupción en los mismos circuitos informativos. La épica del sueño soberanista y la inmoralidad en la política catalana por cuenta de los mismos protagonistas. Y ahí se abre paso la sospecha, teorizada por este comentarista en numerosas ocasiones, de que en realidad lo uno y lo otro, corrupción y desafío soberanista, van unidos. O mejor,
lo uno viene a ser consecuencia de lo otro.
El llamado "proceso" fue desencadenado hace tres años por el presidente de la Generalitat y líder de CDC, Artur Mas, como un gran burladero de su incompetencia política. Ahora ya es algo más. El llamamiento a la desconexión con el resto de España ha sido, o está siendo, o quiere ser, una garantía de impunidad para un caudillaje nacionalista sometido al escrutinio de los servicios policiales, fiscales y judiciales del Estado.
Hay una lógica perversa en el hecho de que quieran reventar ese orden político-jurídico y cambiarlo por otro a su conveniencia. A su medida. A la medida de los tesoreros de CDC, pongamos por caso. O de las trapacerías de los Pujol, el apellido fundacional del nacionalismo encaramado a la Generalitat en nombre del partido hasta ahora hegemónico, que preside Artur Mas y se ha revelado un nido de corrupción.
Parece lógico que el nacionalismo reinante quiera romper el Estado y la nación españoles mediante la fundación unilateral de una república catalana donde queden amontonados los intereses de Cataluña con los de CDC, los de Pujol e hijos, y los de Artur Más y sus compañeros del viaje a ninguna parte. Por tanto, si la Fiscalía Anticorrupción, la Policía, la Judicatura o la Agencia Tributaria cumplen con su deber frente a clarísimos indicios de blanqueo, fraude fiscal, tráfico de
influencias, financiación ilegal de CDC, alzamiento de bienes, etc., los afectados hablarán de ataque a Cataluña, a CDC, o a esa familia ejemplar donde las haya, la de Pujol y sus hijos.
Ay, los hijos. Finalmente su hoja de servicios a la patria quedó minimizada por su virtuosismo en ocultismo financiero. Sobre todo uno de ellos, Oleguer. La pasión catalanista de los hijos, calculada en millones de euros, representa la mala conciencia del padre --el ex molt honorable lo cuenta en la intimidad--, que desatendió a su prole a causa de la política. Al menos que no les faltase de nada en la vida. Como Oriol estaba destinado a la política, fueron Oleguer y Jordi quienes gestionaron esa voluntad del padre sin que su alma nacionalista se resintiera por distraer allende las fronteras catalanas tan suculentos recursos para la causa de la familia y del partido.”
¡Menudo enredo!
¡Menudo fraude! 
¡Vaya con los independentistas!
¡Los "cacos" usan cuello blanco!
Estas exclamaciones y muchas más asaltan al ciudadano de a pie ante el espectáculo político-circense-judicial que se está ofreciendo desde Cataluña por un grupo de “illuminati” y resentidos y (¿por qué no decirlo?) sinvergüenzas, amigos de los dineros de la corrupción.
No voy a entrar (que muchos y más cualificados comentaristas ya lo han
hecho), en las barbaridades políticas cometidas por el paranoico de Artur Mas, en su huida desenfrenada de las responsabilidades penales que pronto o tarde le acribillarán; ni en la cínica e interesada postura de los independentistas de izquierdas, que utilizan al nada honorable “president” como artilugio para prosperar en sus ansias y objetivos rupturistas; ni en la curiosa coincidencia del destape de la enorme corrupción ejercida desde las calendas de los inicios
democráticos españoles, por la saga/fuga de los Pujol, que no tienen ni una mala palabra y, por lo visto, ni una buena acción en lo económico, salvo en obtener dinero para ellos mismos.
Pero al menos permítaseme decir, expansionándome, aquello que recogen los evangelios cuando Jesús mandó abrir la tumba de su amigo Lázaro, y los familiares se negaban a ello, arguyendo que “Iam foedet” (Ya apesta, ya está corrupto).
Pues esa Cataluña del “seny” y de la laboriosidad, de la prosperidad negocial y de la agudeza inversora, ya apesta, se nos está apareciendo ahora como una tierra de
rebeldes, iconoclastas y corruptos, que han esquilmado a la sociedad y amenazan con acabar  la paz social en esa región española.
Ante ello, bien están las posiciones firmes, pero también es necesaria la flexibilidad, para resolver el problema “con guante blanco, pero de cabritilla”, o al menos en la forma menos traumática posible.
¿Por qué hay tanto temor a comenzar a exigir responsabilidades, especialmente penales, a quienes a ojos vistas están actuando en plan delictivo?
¿Cómo es posible que las fuerzas o partidos no independentistas estén todavía discutiendo, como en la fábula de los dos conejos, sobre si que les persiguen son galgos o son podencos?
Decía el chiste que los catalanes tiran el dinero al aire y “lo que Deu no agafa es nostre…” (“lo que Dios no coge es
nuestro”).
Pues parafraseándolo a la inversa, lo que es nuestro (la España unida y única), aunque nos lo quieran coger, no es posible que lo destruyan los catalanes rupturistas..
Ojalá pronto  se envíe a la “independencia” de las prisiones a los
delincuentes que han robado mediante la corrupción y a los cínicos y esquizofrénico-paranoicos políticos que han iniciado un camino en el que no reconocen retorno. 
Pero lo hay: La unidad de los partidos políticos y la fuerza de la Ley.
SALVADOR DE PEDRO BUENDÍA

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