martes, 28 de enero de 2014

Arde Kiev !Lloro por tí, Ucrania! ¿Será Yanukóvich el Ceaucescu ucraniano? ¿Se avecina la desintegración del país? A río revuelto…

“Este no es un conflicto civil, es entre ciudadanos y dictadura”
El coordinador del movimiento Causa Común, del Euromaidán, defiende la ocupación de instituciones en Ucrania como “alternativa pacífica” a la “guerra” contra Yanukóvich
(Pilar Bonet Kiev, “ El País”, 27 ENE 2014 )
La ocupación de las instituciones del Estado en toda Ucrania es la “alternativa pacífica” a la “guerra” contra el régimen representado por presidente Víctor Yanukóvich, tal como lo ve Oleksandr Daniliuk, coordinador del movimiento Spilna Sprava (Asunto Común), una de las formaciones integradas en el Euromaidán de Kiev.
Spilna Sprava, que planeó y ejecutó la ocupación de la alcaldía de la capital el 1 de diciembre, se apoderó esta semana del ministerio de Desarrollo Agrícola y también, de forma temporal, del ministerio de Energía. Y en la noche del domingo tomó el ministerio de Justicia. El sábado por la noche, en el ministerio de Desarrollo Agrícola, conversamos con Daniliuk, un empresario que en 2010 encabezó una popular protesta (El “Maidán de los impuestos”) contra la política fiscal de Yanukóvich.
Causa Común “es un movimiento cívico que lucha por el poder de los ciudadanos, mediante la democracia directa y representativa”, señala el activista. Desde el pasado noviembre, dice, unas 200.000 personas, se han convertido en sus simpatizantes, más o menos activos, de este movimiento que, según dice, tiene activistas también en las zonas orientales del país.
La irrupción en el ministerio de Agricultura es parte de la campaña “Ocupa Ucrania”, que a la vez, es la “alternativa a la guerra que
intentan imponernos desde el extranjero, porque es evidente que Yanukóvich es una marioneta del Kremlin y lo que sucede, una intervención encubierta de Rusia”, afirma. La tesis sobre el enfrentamiento de las dos Ucranias es un “mito impuesto por la sociología”, señala. “No confío en los servicios sociológicos. Este no es un conflicto civil como intentan presentarlo, sino un conflicto entre ciudadanos y dictadura”. “Somos una nación monolítica, una parte de la cual está dispuesta a luchar y otra no, lo que no significa que esté apoyando a Yanukóvich”.
“Ocuparemos otros órganos de poder, pero no somos extremistas, sino gente consciente y disciplinada”. Como prueba de ello, asegura que el personal necesario para el funcionamiento del ministerio puede ocupar sus puestos el lunes. Cuesta entender cómo puede compatibilizarse este funcionamiento con el fin de “paralizar las actividades de las autoridades y no darles posibilidad de trabajar”, que menciona en otro momento de la entrevista.
En el análisis Daniliuk, Ucrania es víctima de una “provocación” que cuenta con el “visto bueno de políticos irresponsables”. Según él, existe una “operación rusa para destruir el Estado ucraniano” que “no puede haber sucedido sin el visto bueno de los miembros del Consejo de Seguridad de la ONU”. Estos “lo sabían y no interfirieron en un proceso que es un peligro para el continente europeo”, sostiene.
Cuenta Daniliuk que planteó estos argumentos en el cuartel general de la OTAN y “ninguno de los responsables de Rusia quiso oírlos”. “Es muy extraño que cierren los ojos ante el hecho de que Rusia restablece la Unión Soviética mediante la formación de un cinturón de dictaduras”, agrega. Este proceso “puede no realizarse mediante tanques, sino mediante la corrupción”, señala.
Le digo que en otros países, como en España, hay corrupción sin influencia conocida de Rusia, pero Daniliuk insiste en que, con ayuda de “la falsa sociología” y “una enorme suma de dinero gastada por Gazprom [el monopolio de la exportación del gas ruso que posee también una cadena de televisión]" se ha creado “el mito de las dos
Ucranias”. “Hay diferencias regionales, pero no confrontación”, dice. “Queremos una Ucrania donde la mayoría tenga el poder y respete a la minoría, sin excesos”, señala.
Daniliuk es muy crítico con los líderes de la oposición parlamentaria, quienes “no han cumplido la tarea que se han atribuido a sí mismos” y “han monopolizado” el Euromaidán. “Durante dos meses han organizado diez manifestaciones de carácter nacional en las que no tomaron ninguna decisión. Hoy, la troika (Vitali Klichkó, Arseni Yatseniuk y Oleg Tiagnibok) tiene responsabilidad, junto con Yanukovich, por la sangre derramada, porque no dio ni un solo paso que pudiera regular esta situación de forma pacífica”.
El nivel de confianza de los ciudadanos hacia los líderes de la oposición es “extraordinariamente bajo”, afirma, aunque él muestra indulgencia hacia Klichkó, quien “se reunió con grupos reales de influencia en el Maidán, mientras los otros bloqueaban cualquier iniciativa”.
“La “troika” llegó incluso a monopolizar los recursos enviados por los ucranianos de todo el mundo, que no sabemos adonde fueron a parar, en vez de comprar 50 excavadoras para llevarlas de forma pacífica a las barricadas con la policía”. “La calle ha existido al margen de los líderes desde el principio y la gente se ha organizado por sí misma, se ha agrupado en colectivos y grupos de intereses que la “troika” no coordinaba”. “La calle y la troika han funcionado en paralelo durante estos dos meses, pero la gente va por delante y la “troika” por detrás, intentando hacer que la gente de la vuelta, pero para que la gente de la vuelta hay que ir a la cabeza de la multitud y no a la zaga”, señala.
Según Daniliuk, “la gente no ha perdonado” que los líderes de la oposición disuadieran a los manifestantes que el 1 de diciembre “estaban dispuestos a echar al ejército y a las BERKUT frente a la administración presidencial para tomar la institución y demostrar que había caído el régimen”. “Ellos se llevaron a la gente y los que se quedaron (intentando asaltar la administración) fueron golpeados duramente”, afirma.
“Con su posición extraña y pasiva, los partidos políticos han llevado al derramamiento de sangre. El 1 de diciembre, el millón de personas que había en Kiev era suficiente ocupar los órganos de poder central. Al cabo de una semana, Yanukóvich hubiera dimitido” y “hoy ya
tendríamos un nuevo presidente y un nuevo parlamento y a Yanukóvich en el exilio”. Los líderes de la oposición parlamentaria, sin embargo, se pusieron “nerviosos”.
“Después de que yo tomara el ayuntamiento, me llamaron los representantes del Comité de Resistencia Nacional (formación organizada por partidos políticos de oposición y organizaciones sociales) y me pidieron que interrumpiera las ocupaciones”. “Nos llamaron provocadores por tomar el ayuntamiento y nos sacaron de allí, y luego, cuando comenzamos a ocupar la Casa de Ucrania (un edificio que alberga instituciones culturales y sociales), nos pidieron que nos paráramos”. (Mientras escribo estas líneas, la Casa de Ucrania ha sido ocupada por los manifestantes).
Daniliuk está a favor de elecciones organizadas de forma independiente, tras la formación de un gobierno transitorio de compromiso, y de la reforma de la constitución. El activista se manifiesta en contra del reparto de armas y a favor “de hablar con todos, incluso con esos canallas de la BERKUT o las tropas del ministerio del Interior”. “No queremos muertos, estamos dispuestos a amnistiarlos, si dejan de combatir”. Admite, no obstante, que no se puede excluir el factor venganza. “No podemos parar a los parientes y allegados de la gente que ha perecido a consecuencias de las acciones sangrientas de este régimen. No podemos garantizar la seguridad de Yanukovich, porque ha cometido delitos en nuestro país. La elite y las instituciones pueden llegar a compromisos, pero la gente que sufrió, no”. “Por eso, continúa, “es importante que nosotros hayamos aparecido oportunamente, porque nos hemos institucionalizado y somos la fuerza que realmente representa a la calle y con quien mantener conversaciones”. “Hoy se puede limitar la agresión, pero, tanto si se desaloja el Maidán como si no, hay varios centenares de desaparecidos, una decena de muertos y unos mil heridos, así que hay también decenas de miles de personas no van a perdonar nada. Nadie da garantías a los que participaron en asesinatos y en la escalada del conflicto”.

“Yanukóvich puede convertirse en el Ceaucescu de Ucrania”

 (Pilar Bonet Kiev 26 ENE 2014)
 “El Partido de las Regiones se desintegra y en su forma actual dejará de existir este año”, afirma Inna Bogoslóvskaya, diputada de la Rada Suprema (Parlamento) y, hasta que abandonó ese partido, uno de los rostros más populares de la formación del presidente de Ucrania, Víctor Yanukóvich.
Jurista, y procedente de la ciudad de Járkov, Bogoslóvskaya fue el primer diputado de la Rada que dejó su militancia en el Partido de las Regiones (PR) tras la represión policial contra el Euromaidán en la noche del 29 al 30 de noviembre. “Para la oposición es clave conservar a toda costa el Parlamento como lugar para buscar una salida política a la crisis”, señala esta mujer que mantiene su escaño en calidad de independiente.

Bogoslóvskaya intenta convencer a sus excompañeros en el PR de que sigan su ejemplo y también de persuadir a la oposición para que sea acogedora con los tránsfugas. Hasta el fin de la semana pasada solo cuatro legisladores la habían imitado. Para obtener mayoría absoluta en la Rada (450 diputados), el Partido de Yanukóvich, que cuenta con algo más de dos centenares, tiene que aliarse con los independientes y los comunistas.

En entrevista con EL PAÍS, Bogoslóvskaya se muestra satisfecha porque “la oposición ha decidido dar garantías de seguridad y extender la mano a todos los diputados que salgan del PR”. “Cada persona necesita unas garantías concretas, por eso hay conversaciones privadas con cada diputado”, explica. “Hay que garantizarles que defendemos su propiedad, porque ese es un derecho tan sagrado como los derechos humanos, y también se necesitan ciertas garantías privadas, porque las autoridades emplean técnicas muy sofisticadas en la forma de asustar a cada cual”.

Durante esta entrevista, mantenida el pasado jueves, Bogoslóvskaya opina que el presidente Yanukóvich no había dormido bien la víspera porque los líderes de la oposición habían unido su destino personal al destino del Euromaidán. Ese “hermanamiento”, explica, había destruido la estrategia del presidente “consistente en provocar un alto nivel de tensión”. “Yanukóvich, que siempre se define como un jugador, no entiende que la época de los jugadores políticos ha sido reemplazada por la política real”, afirma.

“Yanukóvich no escucha a nadie, no entiende que hay gente real que le odia y que está dispuesta a desafiar a las balas sin cobrar por ello”, señala citando a fuentes del entorno del jefe del Estado.

“El Partido de las Regiones ha dado un giro en su táctica y estrategia, ya que antes se apoyaba en sus propias fuerzas y ahora lo hace en el Kremlin”, afirma. “El paquete de leyes aprobado el 16 de enero por el Parlamento es un calco de las leyes de Rusia para asegurar la
dictadura”, afirma.

Cree Bogoslóvskaya que los políticos de Ucrania no prestaron suficiente atención a las conversaciones de Yanukóvich con su colega Vladímir Putin en vísperas de la cumbre de Vilna, cuando parecía que el ucranio trataba de “suavizar” la reacción de Rusia ante la esperada firma del acuerdo de Asociación con la UE.

“Cuando Yanukóvich firmó los acuerdos por los que Rusia le concede créditos [la compra de obligaciones del Estado por valor de 11.000 millones de euros] tenía el mismo aspecto que [la encarcelada Yulia] Timoshenko al firmar los contratos de importación de gas”, declara refiriéndose a los gravosos acuerdos de 2009 por los que la ex primera ministra fue condenada a siete años de cárcel. “Ambos estaban terriblemente asustados. A Timoshenko le temblaba las manos y los hombros y a Yanukóvich, las mejillas y las rodillas”. “Ambos comprendían que estaban vendiendo el país a cambio del apoyo de Putin para las elecciones presidenciales”. “Yanukóvich teme morir de forma violenta y creo que este miedo es uno de sus principales instintos. Por eso, pienso que Putin pudo jugar con ese temor, al margen de la economía”, señala.

¿Cree que Yanukóvich fue amenazado? “Sí”, contesta. “Mi información es que, tras una de las entrevistas con Putin, Yanukóvich llegó terriblemente asustado. Creíamos que Yanukóvich hacía una maniobra de despiste para firmar el acuerdo de Asociación con Europa, pero por lo visto las conversaciones fueron muy serias”.

“Putin y Yanukóvich se odian”, asegura la diputada recordando una sesión interna del partido donde el presidente comentó lo difícil que le resultaba tratar con su colega ruso, circunstancia que, según ella, era aprovechada por los proeuropeos del Partido de las Regiones para impulsar el rumbo hacia la UE. Ahora las cosas han cambiado. En perspectiva hay “un gran negocio ruso al que prometieron permitir el acceso de la familia del presidente, si Yanukóvich es reelegido”.

“Yanukovich creía que podía tender una trampa a la oposición y que los líderes de esta irían a unas sesión extraordinaria del Parlamento, teóricamente para abolir las leyes del 16 de enero, pero en realidad para votar el estado de excepción, tras lo cual serían arrestados al
salir a la calle. Estaba convencido de que los líderes se asustarían y que ese sería el final de la historia”, dice.

La relación de Bogoslóvskaya con el PR ha sido agitada. A largo de su carrera la diputada dice haber encontrado en más de una ocasión el apoyo de Yanukóvich para una política de reformas destinada a “modernizar a Ucrania”. Pero “Yanukóvich ha cambiado y no lo reconocen ni sus allegados. Se comporta como un zar, se ha aislado de la información, y se ha manchado con el dinero”. El presidente se beneficia de un esquema que da “miles de millones de dólares en efectivo”, a saber la recaudación sistemática del impuesto de la corrupción sobre todos los tipos de la actividad económica”. “Ven el país como si fuera una fábrica. Calcularon la producción de todos los tipos de actividad e impusieron el impuesto de la corrupción. Antes, la corrupción era un contrato social y ahora es una directiva del poder. Nunca llegó a este nivel”, sentencia.

Opina Bogoslóvskaya que Ucrania corre el riesgo de desintegrase, y el riesgo existe en la ciudad de Járkov, la gran ciudad intelectual del Este, que según ella “se ha lumpenizado y donde las fábricas están paradas” y también en Donetsk. “Si Rinat Ajmétov [el oligarca más rico del país, que procede de Donetsk], vende sus negocios a los rusos, como intentan obligarle, la región pasará de hecho a Rusia y nadie luchara por ella.”.

La ex diputada ve tres posibles evoluciones de los acontecimientos: La primera, en la que Yanukóvich se arriesga a seguir los pasos de Ceaucescu, es que los intentos acabar con la oposición transformen Ucrania Occidental en un centro de resistencia ciudadana. La segunda, es una angustiosa prolongación de la crisis con un compromiso final que dé al jefe del Estado la posibilidad de huir. La tercera, y más deseable, es una nueva configuración del Parlamento para elaborar una Constitución que vuelva al sistema parlamentario-presidencial de 2004. En este modelo, Yanukóvich no querrá dar el poder, pero habrá una dualidad, y este es el escenario más humano y el menos sangriento, asegura.

(De “El País”)
Reza un refrán español que “ a río revuelto, ganancia de pescadores”.

Y eso es lo que ya está aconteciendo en Ucrania.

Ocurre como cuando muchos tiran de una bandera de tela desde todas sus partes: acaban destrozándola.Y alguien se aprovecha después de los jirones.

Estoy teniendo la oportunidad de recibir información prácticamente puntual de todo lo que acontece en Ucrania, y cada vez veo el panorama más oscuro.

Es cierto que hay una clara reacción popular contra el dictador Yanukóvich, apoyada en unos ultras de derecha, estilo neonazi, que aprovechan la ocasión para agitar, romper y tratar de instaurar caos.

Es cierto que el orden público está desaparecido en las zonas de las concentraciones, especialmente en Kiev (centro) y en varias capitales de provincia en las que se ha asaltado la delegación de la administración (equivalente al gobierno civil).

Es cierto que el parlamento está dominado por el Partido de las Regiones, que lideraba Yanukóvich.

Pero todo eso ya ha comenzado a variar, porque cada vez más gente del pueblo llano se une a la protesta; cada vez los ultras son más violentos; cada vez las fuerzas policiales tienen mayores deseos de represión, pero ni se les ordena ni se atreven; cada vez el gobierno
busca menos el enfrentamiento; cada vez los políticos, en medio de su corrupción y aprovechamiento torticero, se resisten más a dejar la “teta” del poder y de sus prebendas, y prometen migajas a los líderes de la oposición; cada vez Yanukóvich tiene más contestación entre los que eran sus partidarios.

¿Qué va a pasar?

Solamente un profeta podría intentar una predicción del futuro, aunque una cosa está quedando clara: Cuando la actual crisis evolucione, y pronto o tarde se estabilice la situación, en una dirección o en otra, nada será igual ya.

Yanukovich se ha amarrado al poder como tantos otros dictadores, no solamente porque no quiere perderlo sino porque tiene pánico a lo que acontecerá a él y a su familia si se le escapa.

Putin es avieso y zorro viejísimo, curtido en las lides de la temible KGB de la URSS, y por eso, sabedor del miedo de su colega ucraniano,, le prometió todo su apoyo y protección a su familia
siempre que dejara a Rusia en papel preponderante.

Pero la historia demuestra que cuando una situación de insumisión se va tornando cada vez más general y violenta, pronto o tarde se instaura una dictadura durísima, o lo que es más probable en los tiempos actuales, el sátrapa de turno acaba huyendo, si es que antes no le apresan los insumisos.

Yanukovich bien sabe que si llega a usar la fuerza de modo total entrará en el escalafón de los dictadores que le han precedido en países limítrofes, como Rumania, donde el “adorado” Ceaucescu fue ejecutado de mala manera en cuanto le fallaron los métodos de brutal represión.

Son tiempos de incertidumbre y de variaciones súbitas, y por eso son tiempos de zozobra, porque no solamente arde Kiev. ¡Arde toda Ucrania!

Y ojalá la cordura vaya imponiéndose al odio ciego y a la reacción impensada, porque en otro caso, habrá un baño de sangre.

¡Lloro por ti, Ucrania! Y continuaré lleno de congoja mientras los paramilitares pro-rusos (los "titushki") que pagan los oligarcas del mismo signo continúen imponiendo su brutalidad en las provincias del este, como Donetsk, Lugansk, Karkhiv, Odessa, Crimea.

Porque con razón los parados, jubilados y pensionistas, y hasta los mismos miembros de la policía se muestran enojados y hartos de que sus pensiones se congelen, sus salarios no se paguen, y unos grupos de activistas pro-rusos estén cobrando suculentas soldadas, que así es.

Una vez más, hay que esperar que todos esos santos e iconos a los que tanto implora el religioso pueblo de Ucrania desplieguen algo de protección en este río revuelto, en el que ya no se sabe si los
pescadores que más se aprovechan son los que quieren permanecer o si el revuelto panorama más conviene a los que quieren entrar para gozar de las mismas prebendas que los expulsados.

Y mientras tanto, el parlamento (la Verkhovna rada) de vacaciones hasta el 28 de enero…

Situación de emergencia en el país y los supuestos representantes del pueblo, sin estar en su sitio.

Aunque el río Dniéper es muy caudaloso y ahora deberá estar helado; aun que el río Dniéster es también muy abundante en aguas y también deberá estar congelado; aunque el río Prut deberá experimentar lo mismo, creo que por encima del hielo y la nieve estacional ya corre un líquido amargo y que no se congela: el de la desesperación y el desengaño, aliñados de venganza.

Como se decía en el país en tiempos de grandes catástrofes y sufrimientos: ¡Que Dios salve a Ucrania!

¿Pero si Dios busca a Ucrania para ir a ella, quedará algo de su alma y su espíritu?
SALVADOR DE PEDRO BUENDÍA 

ULTIMÍSIMA HORA.- 
Dimite el primer ministro Azarov y la Rada anula las leyes antiprotesta. !No les llega la camisa al cuerpo...!

La sesión extraordinaria de la Rada Suprema (Parlamento) ucranio se inauguró esta mañana con la noticia de que el primer ministro, Mikola Azárov, había dimitido a consecuencia de la crisis que dura más de dos meses en este país de 45 millones de habitantes. Poco después llegó la gran noticia: La Rada Suprema aprobaba la anulación de las leyes antiprotesta del 16 de enero, como exigían los opositores.
En su carta de renuncia, dirigida el presidente Víctor Yanukóvich, Azárov señala que dimite "para crear posibilidades adicionales de alcanzar un acuerdo político y social y en aras de un arreglo pacífico". Añade que "durante la confrontación, el Gobierno ha hecho todo para lograr una solución pacífica al conflicto. Hemos hecho todo lo posible para impedir el derramamiento de sangre, la escalada de la violencia y la violación de los derechos civiles".
Azárov asumió la jefatura del Gobierno en marzo de 2010, y el 13 de diciembre de 2012 fue confirmado en el cargo por el nuevo Parlamento elegido en los comicios generales.

La sesión del Parlamento comenzó con un minuto de silencio por los fallecidos de la semana pasada. El presidente  Yanukóvich y su equipo se reunieron el lunes por la tarde con los líderes de la oposición parlamentaria, Vitali Klichkó, Arseni Yatseniuk y Oleg Tiagnibok, pero todavía se mantienen las diferencias en cuanto a si se derrogarán todas las leyes antiprotestas aprobadas el pasado 16 de enero, como solicitan los opositores, o solo se enmiendan algunas como quiere el Gobierno.
Este martes en el Parlamento se debatirá qué leyes y en qué términos se derrogarán. Esas normas encendieron aún más a los manifestantes que ya llevaban varias semanas protestando en las calles por la negativa del Ejecutivo a suscribir un acuerdo de asociación con la UE.
Para esta tarde esta previsto que llegue a Kiev, la Alta Representante de Política Exterior y de Seguridad Común de la UE, Catherine Ashton, que ha manifestado su "profunda preocupación por la situación en Ucrania". La funcionaria ha
adelantando su visita al país, ya que inicialmente viajaría este jueves o viernes.
Ashton en un comunicado ha dejado claro que "la única solución a la crisis es la política" y ha instado a los líderes de la oposición a "disociarse de aquellos que recurren a la violencia". "La violencia tiene que parar y ambos lados necesitan reducir las tensiones", ha advertido.
(De "El Pais", 28/01/2014)


¡Sobran comentarios!
Como dice el refrán español, "No les llega la camisa al cuerpo".
"Cuando los que mandan pierden la vergüenza, los que obedecen pierden el respeto" Cardenal de Retz (1613-1679) Político y memorialista francés.
S.de P.B. 

2 comentarios:

  1. EXCELENTE REFLEXIÓN. Enhorabuena. BB

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  2. ESPEREM QUE LA COSA NO ES COBRE CAP VIDA MÉS I SE RECUPERE UNA NORMALITAT CIVILITZADA I DE CONVIVÈNCIA.
    MARC

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