miércoles, 7 de noviembre de 2012

Elecciones USA: El triunfo de Obama, triunfo de las “nuevas” clases sociales

“Cuanto más altos estamos, más debemos bajarnos hacia nuestros inferiores” .- Marco Tulio Cicerón  (106 AC-43 AC). Escritor, orador y político romano) 


“EEUU vuelve a confiar en Obama
(De “El Mundo”, 7/11/2012, María Ramírez/Eduardo Suárez (Enviados especiales))
Con menos sueños y más modestia, Barack Obama fue reelegido este martes presidente de Estados Unidos. Su victoria no fue tan apabullante como hace cuatro años, pero el candidato demócrata se impuso con claridad a Mitt Romney incluso en estados donde el republicano esperaba ganar.
Romney ha tardado más de dos horas en reconocer su derrota. Lo hacía a través de una llamada telefónica privada a Obama. Por su parte, el presidente envió un correo electrónico a sus seguidores agradeciéndoles su respaldo en la carrera electoral. "Quiero que sepáis que esto no es el fruto del destino y que no fue un accidente. Vosotros hicisteis que ocurriera. Vosotros os organizasteis manzana por manzana. Asumisteis la propiedad de esta campaña de cinco en cinco y de diez en diez dólares. (...) Pasará el resto de mi presidencia haciendo bueno vuestro apoyo y haciendo lo que pueda para terminar lo que empezamos. La jornada de hoy es la prueba más clara de que las personas corrientes pueden superar a los intereses poderosos. Hay mucho trabajo que hacer. Pero por ahora gracias.
Después de más de un año de campaña multimillonaria en un país polarizado, el presidente seguirá en la Casa Blanca. Poco convencidos por la alternativa y admirados por la actuación de Obama durante el huracán 'Sandy', los estadounidenses acudieron masivamente a las urnas y dieron una segunda oportunidad al candidato demócrata. El presidente es el primero en ser reelegido con un paro por encima del 7% desde Franklin Roosevelt.
Los tiempos imponen más modestia. En 2008, Obama celebró su victoria ante 240.000 personas en el Grant Park, un bello e histórico parque en el centro de Chicago. Este martes, daba su discurso en un desconchado y oscuro pabellón de un centro de congresos a las afueras ante unos 10.000 fieles escogidos. La mayoría eran los voluntarios más abnegados, entre ellos los de la oficina del barrio de Obama, premiados por su entusiasmo y sus viajes a Wisconsin, Iowa o Indiana para registrar votantes.
El recuento estaba más ajustado que en 2008, pero Obama ganó con claridad en Ohio, Wisconsin y Iowa y también en algunos estados donde Romney tenía esperanzas como New Hampshire, Pensilvania o Michigan. El Medio Oeste aseguró la victoria del presidente, que se ha beneficiado del apoyo actual al rescate de la industria del automóvil de Detroit. Obama perdió por unos 17 puntos entre los miembros de la clase obrera blanca en todo el país, pero sólo por dos en el estado industrial de Ohio, según las encuestas a pie de urna.
Enderezar la economía del país y contener la crisis de la zona euro serán los principales retos de Obama. Pero dos tercios de quienes votaron este martes aseguraron que se vieron influidos por la imagen de consenso del presidente durante la resaca del huracán 'Sandy'.
Las elecciones llegaron con una mezcla de alivio y de emoción para los candidatos después de la campaña más cara de la historia de Estados Unidos. Se estima que demócratas y republicanos se han gastado en la carrera presidencial 2.600 millones de dólares: unos 2.000 millones de euros al cambio actual. Un dinero concentrado sobre todo en el bombardeo de anuncios y en las operaciones para movilizar a los más fieles, que consumían este martes las energías de millones de voluntarios en todo el país.
Rituales supersticiosos
Romney hizo campaña en Ohio y Pensilvania hasta el mismo martes y dio varias entrevistas a medios de estados decisivos. "No puedo imaginar que estas elecciones se ganen o se pierdan por unos cientos de votos y yo haya pasado el día sentado sin hacer nada", explicó el aspirante republicano a una radio de Virginia.
Obama siguió las últimas horas del recuento en Chicago, lo más parecido a un hogar después de una agitada vida que lo ha llevado a vivir en Honolulu, Yakarta, Cambridge y Nueva York. Aparte de alguna entrevista, el presidente trató de mantener los viejos rituales con su supersticioso equipo de campaña, entre ellos jugar al baloncesto en la jornada electoral. Los suyos achacaron la derrota en las primarias demócratas de New Hampshire hace cuatro años al hecho de que no jugaron el tradicional partido y por eso ahora no se lo pierden. Los asesores del presidente también se dejaron barba como parte de su peculiar fórmula para la victoria.
Para Obama, estas elecciones eran especiales, casi una despedida en su segunda carrera por la Casa Blanca. Él mismo recuerda que ya nunca se volverá a presentar a un cargo público. El lunes eligió para su último mitin el estado de Iowa, un lugar decisivo en las elecciones del martes y donde el candidato despegó en 2008 al ganar los 'caucus' demócratas contra Hillary Clinton. Obama quiso terminar en Iowa para subrayar que, pese a las decepciones, él sigue siendo la misma persona que hizo llorar de emoción hasta a sus rivales.
"Es muy emotivo... Es el último evento de la última campaña de mi marido. Es la última vez que vamos a estar juntos en el escenario de un mitin de campaña", dijo Michelle en su introducción. El presidente subió al escenario y la pareja se abrazó. Ella susurró: "Estoy orgullosa de ti".”
“De nuevo pudo Obama
El espíritu del 'Yes we can' permanece. Así lo ha visto el electorado norteamericano que ha renovado su confianza en el presidente Barack Obama otorgándole la confianza para un segundo mandato. Se preveía un recuento más ajustado, pero al final el presidente tenía una base más solida que su adversario y ha logrado movilizar con la misma intensidad a su electorado más fiel y a muchos hombres y mujeres, minorías y segmentos sociales – mujeres, jóvenes y mayores – que han visto en la estabilidad la garantía para continuar el camino de recuperación que la economía americana muestra desde hace varios meses.
Estas elecciones dejan tres lecciones. La primera es que si bien el Tea Party fue determinante para decidir quién debía ser el candidato republicano, la compañía de este colectivo y su alargada sombra tras Romney le ha supuesto un duro castigo del electorado más moderado o centrista. La loca y exagerada radicalidad que exhiben y el minúsculo discurso de personajes como Sara Pallin y otros muchos que han crecido al albor de una insólita "rebelión social" contra Obama, ha terminado por empujar al viejo partido republicano a cuatro años más de oposición. Para ser más precisos, las terribles y enfermizas declaraciones de senadores republicanos atribuyendo a Dios y a su voluntad las violaciones de mujeres y sus consecuencias, han puesto enfrente de su partido a una inmensa mayoría de norteamericanos sensatos, que además han expulsado de las cámaras a los autores de tales declaraciones
La segunda es que no están los tiempos para aventuras confusas. El programa de Romney ha terminado por asustar más que convencer y ha empujado a la sociedad americana – aún convulsionada por el efecto desgarrador del huracán Sandy- a luchar por el modelo básico de estado que defiende el demócrata Obama y su partido.
La tercera es que Estados Unidos es un gran país cada vez más diverso. Las llamadas minorías se incorporan al voto tanto como a la política, la economía y a otros muchos sectores profesionales dibujando con su presencia y participación un nuevo escenario que no se puede interpretar con el viejo recetario de siempre. Por no hablar del cambio generacional asociado a una nueva forma de comunicación y relación asociada a un mundo tecnológico diferente.
Pronto tendremos ocasión de conocer los planes de Obama y el modelo verdadero de relación que quiere con sus aliados europeos. España debe ver con optimismo esta reelección pues en las palabras recientes de Obama, y en otras declaraciones anteriores, hemos podido escuchar con claridad su deseo de evitar el hundimiento de nuestro país y la necesidad de sostener al euro con la dimensión que tiene en este momento, sin exclusiones penalizadoras.
Cabe confiar en que su apuesta por el crecimiento sea un muro de contención a la estrategia de Merkel que tanto daño nos está haciendo.
Obama ya es presidente, de nuevo. Puede presumir de ser el primer presidente de la zona cero de la crisis que es reelegido para un nuevo mandato.”
(Editorial de “La Estrella Digital”, 7/11/2012)
Repasando los distintos comentarios que se han publicado sobre el triunfo de Barack Obama en las elecciones presidenciales de EE.UU., no deja uno de experimentar cierta sorpresa ante las variopintas conclusiones a las que llegan los periodistas y exégetas, sobre un hecho tan simple y tan relevante al mismo tiempo como el haber triunfado en las complejas elecciones del país norteamericano.
Unos, por una parte, se sienten reconfortados porque –dicen— Obama es progresista, y así parará los pies al conservadurismo europeo de Merkel. Otros, por el contrario, consideran que Obama ha vuelto a triunfar precisamente porque ha moderado su discurso y ya no ha aparecido como aquel posible héroe liberador de las clases menos pudientes.
Y, permítaseme decirlo, no estoy de acuerdo ni con los unos ni con los otros.
Hay que conocer algo la realidad social, política y económica de Norteamérica para concluir que es inadecuado analizar su devenir político y social a la luz de los parámetros por los que se rige la Europa de siempre.
Allí, en el país de las barras y las estrellas, impera la “primariedad” (neologismo que me saco del teclado del ordenador), en el sentido de que todo es mucho más elemental y menos sofisticado que en esta nuestra Europa de los miles de años de historia, cultura y civilización.
Así, el maniqueísmo impera siempre en la realidad social del país de las Montañas Rocosas, de manera que sigue habiendo “buenos-buenos” y “malos-malos”, y “ricos-ricos” y “pobres-pobres”, etcétera.
Desde esa perspectiva, el aluvión de masas de gentes de raza negra y de etnia latina tiempo ha que viene acentuando su predominio en la vida estadounidense, y por ello tenía que llegar un presidente de color, como había de ocurrir la reelección del mismo, frente al puritanismo de los ortodoxos blancos,abroquelados en sus caducas tradiciones.
Pero, no se engañe nadie, ni Obama es tan progresista ni los republicanos son tan puristas.
En una nación que vive tanto de su propio orgullo y de su convencimiento de que está llamada a ser la rectora del orden mundial, en la que el patriotismo en ocasiones eufórico, la propia exposición a los riesgos y a los ataques exteriores han venido forzando un estricto puritanismo autoproteccionista en lo político y en lo social y convivencial, hasta tal punto que los sectores aparentemente más avanzados quedarían situados en Europa muy a la derecha.
Claro, que en USA parece revolucionario que se quiera instaurar la sanidad pública y cuasi-universal (ésa a la que en Europa no estamos teniendo más remedio que ir renunciando poco a poco), como también lo semeja que se pretenda amparar un poco, solo un poco, a las clases menos favorecidas, frente al dominio atroz y desalmado del capitalismo de alta riqueza y sin alma. Avaricia usurera, añado.
Y que se trate de evitar que cualquier persona que no sea de raza originariamente blanca y británica, ya resulte sospechosa y pueda ser detenida por los Sheriffs (ejemplo del estado de Arizona) parece un acto de heroísmo progresista, cuando es algo tan elemental en la defensa de los derechos humanos de los latinos y gentes de color.
Porque los Estados Unidos se han ido convirtiendo poco a poco en un país de “aluviones”, con gentes de las más distintas procedencias, que han sido admitidas muy a regañadientes, no por un humanitarismo ejemplar, sino por el egoísmo de las clases privilegiadas para contar con subordinados que desempeñen las tareas menos dignas a los más bajos costes.
Por eso, Obama ha sido reelegido, ya que, aunque no ha hecho milagros –imposibles por otra parte— en materia económica, al menos ha transmitido un poco más de frescura y de humanidad que el otrora engolado Romney, que apesta a “tea party”, es decir, a fundamentalismo ultraderechista, y a esencias de pasados siglos.
Sin embargo, repárese que a Obama los electores le han ajustado el “cordón sanitario” de una Cámara de Representantes de signo republicano, como si hubiesen querido forzarle a ser más pactista y menos autoritario, y como si, pese a todo, no hubieran querido dar un poder omnímodo a quien, no obstante, es casi todopoderoso.
No tratemos, pues, de “aplicarnos el cuento” de los EE.UU., porque ni somos tan primarios como los ciudadanos de allí, ni los ricos de aquí son tan ricos y prepotentes como los del otro lado del Atlántico, ni la dialéctica buenos-malos está tan vigente en Europa.
Y menos en esta España nuestra, en la que parece valer solamente aquello de “tanto vales cuanto tanto más bienestar me propicias”.
O tempora! O mores!, como ya dijo Cicerón en las Catilinarias.

“Ante una lista de candidatos se piensa que, felizmente, sólo puede ser elegido uno”.- Noel Clarasó (1905-1985) Escritor español.

SALVADOR DE PEDRO BUENDÍA

2 comentarios:

  1. Eres formeidable, no han pasado ni 24 horas y ya has lanzado un extenso y bien informado artículo de nuestro buen Obama.
    Un abrazo y sigue con tu ánima sobre la actualidad tan rotunda que realizas.
    Tu buen amigo J.B

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