martes, 9 de octubre de 2012

Efemérides: 10 de Octubre; una estrella llamada Katia


El otoño se acerca con muy poco ruido:
apagadas cigarras, unos grillos apenas,
defienden el reducto
de un verano obstinado en perpetuarse,
cuya suntuosa cola aún brilla hacia el oeste.

Se diría que aquí no pasa nada,
pero un silencio súbito ilumina el prodigio:
ha pasado un ángel
que se llamaba luz, o fuego, o vida.


(Ángel González)

De la misma manera que el otoño se ha acercado sigilosamente, y casi nos parece que aún está por llegarnos, así, como ella es, nos llegó esta Katia a quien hoy no se puede menos que glosar.
Como si nada aconteciera, el silencio de súbito se ha iluminado y llenado de armoniosas sensaciones y sinfonías las vidas de todos quienes le queremos y gozamos de su existencia, presencia y compañía, y ha refulgido el prodigio de “nuestra” Katia.
Ha llegado, ha pasado en nuestro derredor, pero no se ha ido; permanece para siempre entre nosotros, esa mujer, ángel de plena bondad, paradigma para otros muchos cuyos vínculos biológicos debieran mantenerles en una fidelidad afectiva de la que son incapaces; esa joven y a la vez madura fémina cuyo nacimiento y ya importante presencia entre los humanos, en esta España nuestra y en la Ucrania suya y también nuestra, festejamos todos hoy.
Ha llegado a nosotros como luz, siempre arrastrando el fuego de la verdad, vida exquisita, y nos ha brindado el bien y el privilegio de su existencia, de su presencia, de su clarividencia, de su afabilidad, en suma.
Así, es lo adecuado, justo, necesario, en el entorno de estas breves y mal hilvanadas palabras, que permitas, Katia querida, que dejemos constancia en el mundo virtual, en el éter, en las redes de todo tipo, y en el universo mundo, inclusive a quienes están atrapados en las prisiones de su incapacidad y su malsana celotipia (si no envidiosa existencia), proclamar que en tal día como hoy surgiste al firmamento de nuestras vidas como un lucero; tú, una estrella llamada Katia. 
A quien hay que rendir la pleitesía debida a las princesas, y a quien no hay otro remedio que amar como ama  al pétalo la flor.
Y has de saber, lo decimos una vez más, que siempre iluminas nuestras vidas como el lucero de la mañana, como el sol de siempre, como el señuelo de la existencia bella y llena de frescura que tú prodigas.


"Una fórmula para alcanzar la celebridad puede ser ésta: expresar ideas sencillas con claridad, ingenio y cortesía.".- André Maurois (1885-1967) Novelista y ensayista francés.
 

SALVADOR DE PEDRO BUENDÍA

2 comentarios:

  1. Muchas gracias por estas palabras. Es muy bonito! Besos. Katia.

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  2. Caro Salvador, escreves maravilhosamente. Que feliz sw deverá sentir a formosa menina, objecto deste teu comentário.

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