lunes, 5 de marzo de 2012

Vladimir Putin y las elecciones presidenciales en la Federación Rusa: El regreso del zarismo

"Cuando los abusos son acogidos por la sumisión, no tarda en convertirlos en leyes la potencia usurpadora”.- Malesherbes (1721-1794) Político francés. 

Rusia (ruso: Россия, romanización: Rossíya) o la Federación Rusa (formalmente: Federación de Rusia;  ruso: Российская Федерация, romanización: Rossíiskaya Federátsiya) es el país más extenso del mundo. Cuenta con una superficie de 17.075.400 kilómetros cuadrados, más de la novena parte de la tierra firme del planeta, con una gran variedad de entornos naturales y relieves.
Esta república semipresidencialista, formada por 83 entes federales, es el noveno país por población al tener 142.000.000 de habitantes. Ocupa todo el norte de Asia y alrededor del 40% de Europa (principalmente Europa Oriental), siendo un país transcontinental. En Rusia hay 9 zonas horarias, desde UTC+3 hasta UTC+12, sin incluir UTC+5. Rusia tiene las mayores reservas de recursos minerales y energéticos del mundo todavía sin explotar, y es considerada la mayor superpotencia energética. Posee las mayores reservas de recursos forestales y la cuarta parte de agua dulce no congelada del mundo.
Rusia es, junto con China, la nación que limita con más países, 14, y la que tiene las fronteras más extensas. Tiene fronteras comunes con los siguientes países (empezando por el noroeste y siguiendo el sentido antihorario): Noruega, Finlandia, Estonia, Letonia, Bielorrusia, Lituania, Polonia, Ucrania, Georgia, Azerbaiyán, Kazajistán, China, Mongolia y Corea del Norte. Además comparte fronteras marítimas con Japón y Estados Unidos (Alaska). Sus costas están bañadas por el océano Ártico, el océano Pacífico del Norte, y por mares interiores como el mar Báltico, el mar Negro y el mar Caspio.
La historia del país comenzó con los eslavos orientales. Los eslavos emergieron como un grupo reconocible en Europa entre los siglos III y VIII d. C.  
Fundado y dirigido por una clase noble vikinga guerrera y sus descendientes, el primer estado de los eslavos orientales, la Rus de Kiev, surgió en el siglo IX y adoptó el cristianismo procedente del Imperio bizantino en 988, comenzando una síntesis de las culturas bizantina y eslava que definiría la cultura rusa durante el siguiente milenio. Posteriormente la Rus de Kiev se desintegró en muchos pequeños estados feudales, de los cuales el más poderoso era el Principado de Moscú que se convirtió en la fuerza principal en el proceso de la reunificación rusa y la lucha por la independencia contra la Horda de Oro. Gradualmente Moscú reunificó los principados rusos circundantes y comenzó a dominar en el legado cultural y político de la Rus de Kiev. Para el siglo XVIII la nación se expandió mediante la conquista, anexión y exploración hasta convertirse en el Imperio ruso, el tercer imperio más grande de la historia al extenderse desde Polonia en el oeste, hasta el océano Pacífico y Alaska.
Rusia estableció un poder e influencia mundial desde los tiempos del Imperio ruso hasta ser el mayor y dominante país constituyente de la Unión Soviética (URSS), el primer y más grande Estado socialista constituido constitucionalmente y una superpotencia reconocida. El país puede presumir de una larga tradición de excelencia en todos los aspectos de las artes y las ciencias. La Federación Rusa se fundó al disolverse la Unión Soviética en 1991, pero es reconocida como la heredera de la personalidad legal de la Unión Soviética. Su economía tiene uno de los mayores crecimientos del mundo. Es el octavo país por PIB nominal o el sexto por PIB PPA, con el quinto presupuesto militar más grande del mundo. Es uno de los cinco países con armas nucleares reconocidos y posee el mayor arsenal de armas de destrucción masiva del mundo. Rusia es miembro permanente del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, miembro del G8, APEC y OCS, con gran influencia en el espacio postsoviético, particularmente en la Comunidad de Estados Independientes (CEI).
Toponimia
   

El nombre de Rusia en ruso es «Rossía» (Россия), que procede del griego «Ρωσία» (AFI: [rosˈia]), que es cómo denominaban a la Rus' (Русь) en el Imperio bizantino. Sobre el origen del término «Rus'» hay varias teorías, pero ninguna de ellas es aceptada por todos. Las versiones se dividen en históricas, que se basan en autores contemporáneos, lingüísticas y toponímicas. Así las principales hipótesis son la histórica bizantina, la indo-iraní, la lingüística finesa, la histórico-toponímica prusiana, además de varias toponímicas.

Historia 

Antigua Rusia, eslavos orientales y la Rus de Kiev

La nueva matrioshka
Antes del siglo I, las vastas tierras de Rusia meridional fueron pobladas por varias tribus, muy dispersas por el inmenso territorio, como los proto-indoeuropeos y escitas. Entre el siglo III y siglo VI las estepas fueron asoladas por oleadas sucesivas de invasiones nómadas, dirigidas por tribus belicosas que a menudo continuarían su avance hasta Europa, como fue el caso de los hunos y ávaros.
Durante el período del siglo V al siglo VII los avances humanos están representados por la cultura de Dyakovo, en plena edad de hierro, que ocupaba la zona del Volga Superior, el Valday y el área de río de Oká. La cultura de Dyakovo estaba formada por la gente ugrofinesa, los antepasados de las tribus Merya, Muroma, Meshchera y Veps. Toda la toponimia regional ugrofinesa y su carácter hidrónimo nos transporta a esta cultura, un ejemplo es el río Yauza, afluente del Moscova, y probablemente el mismo río Moscova también.
Los turcos y los kazajos reinaron las estepas más bajas de la cuenca del Volga entre los mares Caspio y Negro hacia el siglo VIII. Destacaron por sus notorias leyes de tolerancia cosmopolita. Los jázaros fueron la conexión comercial principal entre el Báltico y el imperio musulmán Abbasí radicados en Bagdad. Se convirtieron en importantes aliados del Imperio bizantino y emprendieron una serie de guerras exitosas contra los Califatos árabes.
En esta era, el término "Rhos" o "Rus" fue primero aplicado a los varegos y luego también a los eslavos que habitaban la región. En el período del siglo X a XI la Rus de Kiev o Rusia medieval llegó a ser el principado más grande en Europa y uno de los más prósperos, debido al comercio diversificado tanto con Europa como con Asia. La apertura de nuevas rutas del comercio con Oriente en el tiempo de Las Cruzadas contribuyó a la decadencia y a la fragmentación del principado a fines del siglo XII.
Moscú, catedral de Cristo Salvador
En el período del siglo XI y XII, las incursiones constantes de las tribus turcas nómadas, como los polovtsy y los pechenego, llevaron a la migración masiva de las poblaciones eslavas, del sur fértil a las regiones más arboladas del norte, conocidos como Zales'e. Los estados medievales de la República de Nóvgorod y el Principado de Vladímir-Súzdal surgieron como sucesores del Rus de Kiev. Mientras, el curso mediano del río Volga vino a ser dominado por el estado musulmán de Bulgaria del Volga. Como muchas otras partes de Eurasia, estos territorios fueron invadidos por los mongoles, formando el estado de la Horda Dorada que saquearía los principados rusos durante más de tres siglos. Cerca de la mitad de la población rusa perecerá durante la invasión mongola; posteriormente conocidos como los tártaros, gobernarán las extensiones meridionales y centrales de Rusia mientras que los territorios actuales de Ucrania y Bielorrusia serán incorporados al Gran Ducado de Lituania y Polonia, dividiendo así a los rusos entre bielorrusos al norte y ucranios al oeste.
Al igual que en los Balcanes, el movimiento nómada retardó el desarrollo económico y social del país. Sin embargo, la República de Nóvgorod junto con la ciudad de Pskov retuvieron algún grado de autonomía durante el tiempo de la yunta mongola y pudieron en gran parte evitar las atrocidades que afectaron al resto del país. En el año 1240, la República de Nóvgorod, dirigida por Alexánder Nevsky (12201263), repelió los intentos de los cruzados germánicos de colonizar la región.

Principado de Moscú

A diferencia de su líder espiritual, el Imperio bizantino, Rusia, bajo el liderazgo de Moscú, pudo revivir y organizar su propia guerra de la reconquista, subyugando finalmente a sus enemigos y anexando sus territorios perdidos. Después de la caída de Constantinopla en 1453, la Rusia moscovita queda como el único estado cristiano funcional en la frontera de Europa Oriental, adquiriendo así el derecho de reclamar la sucesión al legado del Imperio romano de Oriente. Todavía bajo el dominio de los mongolo-tártaros, el ducado de Moscú comenzó a afirmar su influencia en Rusia Occidental en el principio del siglo XIV. El resurgimiento espiritual, apoyado por la Iglesia Ortodoxa y san Sergio de Rádonezh, ayudó al ducado de Moscú a derrotar a los mongolo-tártaros en la Batalla de Kulikovo en 1380.
Ivan IV "El Terrible" (15301584) pone fin al control de los invasores, consolidando regiones cercanas bajo el dominio de Moscú. Es el primero en tomar el título de "Gran Duque de Todas las Rusias".
Al principio del siglo XVI, el Estado ruso tomó como metas principales recuperar todos los territorios perdidos a consecuencia de la invasión mongolo-tártara y proteger la zona fronteriza meridional contra los ataques de los tártaros de Crimea (Las Guerras Ruso-De Crimea) y de algunos pueblos turcos. Los hidalgos, recibiendo un señorío del soberano, fueron obligados a servir en el ejército. El sistema del señorío llegó a ser la base para la caballería noble. En 1547, Ivan IV fue coronado oficialmente como el primer Zar de Rusia. Durante su reinado, Ivan IV anexionó regiones de Kazán y Astracán entre otras y transformó Rusia en un estado multiétnico. Iván IV promulgó un nuevo código de leyes (Sudebnik de 1550), estableciendo el primer cuerpo representativo feudal (Zemsky Sobor) e introdujo la autogestión local en las regiones rurales. A finales del siglo, cosacos rusos fundaron los primeros establecimientos en Siberia Occidental. Su reinado también fue marcado por la larga y fracasada guerra contra la coalición de Polonia, Lituania y Suecia para el acceso al comercio a través del mar Báltico.
Iván llevó a cabo una serie de purgas en la aristocracia feudal, probablemente provocadas por la traición por parte de príncipe Kurbsky, por las cuales entró en la historia como "El Terrible". Después de su muerte los fracasos militares, las epidemias y las pobres cosechas debilitaron el Estado, los tártaros de Crimea queman la ciudad de Moscú. La muerte de los hijos de Iván combinado con el hambre de 1601-1603 llevan a la guerra civil y a la intervención extranjera.
A mediados del siglo XVII había establecimientos rusos en Siberia Oriental y en la península de Chukchi a través del río Amur. En 1648 el navegante ruso Semión Dezhniov descubre el estrecho que separa Siberia de Alaska. Más tarde, en 1728 será explorado por el navegante danés Vitus Bering, y llevará su nombre (estrecho de Bering).
 

Imperio ruso

Sala ámbar, en El Hermitage, San Petersburgo
El control moscovita de la nación naciente continuó después de la intervención polaca bajo la dinastía subsiguiente de Románov, empezando con el Zar Miguel I de Rusia en 1613. Pedro I el Grande, quien gobernó el Zarato Ruso, derrotó al Imperio sueco durante la Gran Guerra del Norte, forzándolo a ceder Karelia Occidental e Ingria (dos regiones perdidas por Rusia en el Tiempo de Dificultades), y de Livonia (actuales Estonia meridional y Letonia septentrional). Esto aseguró el acceso del Imperio ruso al mar y el comercio marítimo, en Ingria. Fundó en 1703 una nueva capital, San Petersburgo y fue, en gran parte, responsable de llevar la cultura de Europa Occidental a Rusia, a raíz de sus reformas.
Luego de dichas reformas, Rusia obtuvo poder en Europa. Catalina la Grande, que gobernó entre 1762 a 1796, continuó los esfuerzos de Pedro I ubicando a Rusia como uno de los grandes poderes europeos. Como ejemplos de la participación europea en el siglo XVIII, se destacan la Guerra de Sucesión Polaca y la Guerra de los Siete Años. Tras la división de Polonia, Rusia adquirió los significativos territorios del oeste, los cuales se encontraban poblados principalmente por personas de religión ortodoxa. A consecuencia de las guerras contra el Imperio otomano, Rusia aumentó sus fronteras hasta el mar Negro teniendo como objetivo la protección de la región cristiana de los Balcanes contra los turcos. En 1783, Rusia y el Reino Georgiano (que fue devastado casi totalmente por las invasiones persas y por los turcos) firmaron el tratado de Georgievsk según el cual Georgia (Kartl-Kakheti) recibió la protección de Rusia.
En 1812, habiendo reunido casi medio millón de soldados franceses y provenientes de sus otros estados conquistados en Europa, Napoleón invadió Rusia. Sin embargo, luego de tomar Moscú, fue forzado a retirarse hacia Francia. Casi el 90% de las fuerzas invasoras perecieron en las batallas con el ejército ruso, a causa de los guerrilleros, y el crudo invierno. Los ejércitos rusos terminaron la persecución del enemigo tomando su capital, París. Los oficiales de las guerras napoleónicas llevaron a Rusia las ideas del liberalismo e incluso procuraron reducir los poderes del zar durante la rebelión abortada de los dekabristas en 1825, la cual fue seguida por varias décadas de represión política. Otro de los resultados de las guerras napoleónicas, fue la constitución de Besarabia, y de Finlandia en el Imperio ruso, y la creación del Congreso Polonia. La permanencia de la servidumbre y las políticas conservadoras de Nicolás I de Rusia estorbaron el desarrollo del Imperio ruso a mediados del siglo XIX. Como resultado, el país fue derrotado en la Guerra de Crimea (18531856) por una alianza de poderes europeos mayores que incluían a Gran Bretaña, Francia, el Imperio Otomano y Piamonte-Cerdeña.
El sucesor de Nicolás I de Rusia, Alejandro II (18551881) fue forzado a emprender una serie de reformas completas y publicó un decreto aboliendo la servidumbre, en 1861. Las grandes reformas del reinado de Alejandro II dirigieron cada vez más rápido el desarrollo y las tentativas del capitalista Serguéi Witte hacia la industrialización. Una atmósfera de eslavofilia estaba en aumento, encabezada por la victoria de Rusia en la Guerra Ruso-Turca, la cual forzó al Imperio Otomano a reconocer la independencia de Rumanía, de Serbia y Montenegro, y la autonomía de Bulgaria.
El fracaso de las reformas y la supresión de lo agrario a consecuencia del crecimiento de la intelectualidad liberal, fomentó la continuidad de los problemas. En la víspera de Primera Guerra Mundial, la posición del Zar Nicolás II y su dinastía pareció precaria.
El gobierno ruso no quiso participar en la Primera Guerra Mundial, pero sentía que la única alternativa era la aceptación de la dominación alemana de Europa. Rusos de clase alta y burgueses ayudaron en el esfuerzo de guerra del régimen. Campesinos y trabajadores, en cambio participaron con mucho menos entusiasmo ante la situación. Alemania tenía un ejército que llevaba la delantera en Europa y un enorme poder industrial, teniendo además a Austria y el Imperio Otomano como sus aliados en la guerra. Consecuentemente, Rusia fue forzada a luchar en otras tres guerras y en la guerra inglesa simultáneamente. Bajo estas circunstancias el esfuerzo ruso en la guerra fue impresionante. Habiendo ganado varias grandes batallas en 1916, el ejército guardó distancia cuando estalló la Revolución rusa de 1917, en parte por razones económicas, pero principalmente porque la desconfianza pública ya existente hacia el régimen se profundizó por la corrupción y la traición. Muchas historias fueron inventadas o enormemente exageradas, tal como la creencia que un místico, Grigori Rasputín, tuvo gran influencia política dentro del gobierno. Lo que importó, sin embargo, fue que se creyeron los rumores.
Mitin de Lenin
Después de que un poder bolchevique asumió en julio de 1917, su líder, Vladímir Ilich Lenin (nacido Vladímir Ilich Uliánov), huyó a Finlandia por seguridad. Allí escribió "El Estado y la Revolución", llamando a una nueva forma de gobierno basado en consejos de los trabajadores o soviets, e instituyendo al poder soviético elegido, como revocable en todo momento por los trabajadores. Él volvió a Petrogrado en octubre, inspirando la Revolución de octubre con el lema "¡Todo el poder para los soviets!". Lenin dirigió el derrocamiento del Gobierno Provisional del Instituto de Smolny, desde el 6 al 8 de noviembre de 1917. Al final de la Revolución rusa de 1917, una facción política marxista llamó a los bolcheviques a tomar el poder en Petrogrado y Moscú bajo el liderazgo de Lenin. Los bolcheviques cambiaron su nombre a Partido Comunista. El asalto y la capitulación del Palacio de Invierno en la noche del 7 al 8 de noviembre marcaron el principio del gobierno soviético.
El Zar Nicolás II y familia real fue asesinada y con ello terminó la última dinastía rusa. Durante un tiempo se creyó en el rumor de que la hija menor de la familia, la princesa Anastasia, había sobrevivido, rumor que investigaciones recientes han desmentido.

Revolución de 1917 y el fin de era zarista

A pesar de que Rusia se industrializaba rápidamente, apenas una pequeña parte de la población, principalmente nobles y algunos industriales, tenían buenas condiciones de vida. Los campesinos eran pobres y, pese a la reforma agraria de Alejandro II, les era muy difícil acceder a la propiedad de la tierra. Las sucesivas derrotas en batallas durante la I Guerra Mundial y el descontento generalizado de la población, llevaron a que la economía interna comenzara a deteriorarse, lo que condujo al caos social y a varias revueltas e intentos revolucionarios. Estas revoluciones tienen dos fechas: 1905 y 1917. En la revolución de 1905 comienza el fin de la era zarista, cuando Rusia fue derrotada inesperadamente por Japón durante una guerra entre estos dos países. Japón era un país pequeño y débil a nivel tecnológico, y esto aterrorizó al zar Nicolás II y afectó a su popularidad. Asimismo, en 1905 un grupo de trabajadores elaboró una petición al zar, no al Palacio Imperial en San Petersburgo, exigiendo reformas económicas y sociales. El movimiento fue violentamente reprimido por las tropas del zar, quienes dieron muerte a varios de los trabajadores. Ese episodio fue conocido como "Domingo Sangriento", a partir de él se formaron los primeros Soviets.
El poder de los soviéticos y la influencia de la revolución de 1905 se fue diluyendo en los años siguientes; sin embargo, con la entrada de Rusia a la I Guerra Mundial, las condiciones de vida de gran parte de la población empeoraron drásticamente, generando las condiciones para nuevas revueltas que darían origen a la Revolución de febrero de 1917, en donde social-revolucionarios, mencheviques, cadetes y bolcheviques intentaron dar -por separado-con nuevas fórmulas de gobierno para Rusia, dando lugar a una breve República de inspiración occidental cuyo máximo líder fue Alexander Kerensky. Este nuevo orden no prosperó debido, principalmente, a la oposición de los líderes rusos de la nueva república a la salida de Rusia de la guerra, lo que favoreció a los bolcheviques que, pese a ser una minoría política entre los partidos de la época, eran los únicos que defendían la salida de la guerra de manera intransigente; de esta manera se dio origen a la revolución de octubre de 1917, de inspiración bolchevique, y a la posterior toma del poder por parte de los soviets liderados por Lenin y Trotsky, quienes crean el Partido Comunista donde fueron dados los primeros pasos para la formación de la URSS.
Prisioneros austríacos en Karelia, 1915
Después de la victoria de los bolcheviques, Rusia sufre una Guerra Civil (1918-1922) entre los partidarios de la revolución bolchevique (Ejército Rojo) y sus opositores (Ejército Blanco), estos últimos, apoyados en algunos momentos de la guerra, por diversas potencias extranjeras. Para ganar, Lenin adopta el "Comunismo de Guerra", confiscando la producción agrícola para abastecer a los soldados. Con la victoria del Ejército Rojo grandes compañías privadas fueron cerradas como, por ejemplo, la empresa Smirnoff.

Era soviética

La Unión Soviética es la sucesora del Imperio ruso. El último zar, Nicolás II, gobernó hasta marzo de 1917 y fue ejecutado con su familia el año siguiente, en Yekaterimburgo. La Unión Soviética fue establecida en diciembre de 1922 como la Unión de las Repúblicas Soviéticas de Rusia (familiarmente conocida como Rusia Bolchevique), Ucrania, Bielorrusia y Transcaucasia gobernadas, las tres primeras, por partidos bolcheviques y la última por el menchevique.

Revolución y la fundación del estado soviético

La actividad revolucionaria moderna en el Imperio ruso comenzó con la Rebelión Decembrista de 1825, y aunque la servidumbre fue abolida en 1861, lo fue en términos desfavorables para los campesinos y sirvió para animar a los revolucionarios. Un parlamento, la Duma estatal, fue establecido en 1906, después de la Revolución de 1905, pero el malestar político y social siguió. Siendo agravado durante la Primera Guerra Mundial por el fracaso militar y la escasez de alimento en las ciudades principales.
El levantamiento popular espontáneo en Petrogrado, en respuesta al decaimiento de la economía y la moral en tiempo de guerra, culminó con el derrocamiento del gobierno imperial en marzo de 1917. La autocracia zarista fue reemplazada por el Gobierno Provisional Ruso, cuyos líderes pensaron en establecer una democracia liberal en Rusia y continuar participando en el lado de la Triple Entente en la Primera Guerra Mundial. Al mismo tiempo, para asegurar los derechos de la clase obrera, las asambleas de trabajadores, conocidas como Soviets, nacen a lo largo de todo el país. Los bolcheviques, dirigidos por Lenin, presionaron a favor de una revolución socialista tanto en dichas asambleas como en las calles, tomando el poder en el Gobierno Provisional en noviembre de 1917. Sólo tras la larga y sangrienta Guerra civil rusa de 19181921, durante la que se aprobó la primera Constitución soviética de 1918 y que incluyó intervención extranjera en varias regiones de Rusia se afianzó el nuevo poder soviético. Tras la Guerra Polaco-Soviética de 1919-1921, la "Paz de Riga" a principios del año 1921 dividió los territorios disputados de Bielorrusia y Ucrania entre Polonia y la RSFS de Rusia.

Unificación de las repúblicas soviéticas

El 29 de diciembre de 1922 una conferencia de delegaciones plenipotenciarias de la RSFS de Rusia, RFSS de Transcaucasia, la RSS de Ucrania y la RSS de Bielorrusia aprobaron el Tratado de Creación de la URSS y la Declaración de la Creación de la URSS, formándose la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. Estos dos documentos fueron confirmados por el primer Congreso soviético de la URSS y firmados por los cabezas de las delegaciones Mijaíl Kalinin, Mikha Tskhakaya, Mijaíl Frunze, Grigory Petrovsky y Aleksandr Chervyakov respectivamente el 30 de diciembre de 1922. El 1 de febrero de 1924 la URSS fue reconocida por la primera potencia mundial de la época, el Imperio británico.
La re-estructuración intensiva de la economía, la industria y la política del país empezaron desde los primeros días del poder soviético en 1917. Una gran parte se realizó según los Decretos Iniciales Bolcheviques, documentos del gobierno soviético, firmados por Vladimir Lenin. Uno de los adelantos más prominentes era el plan GOELRO, que propugnaba una re-estructuración profunda de la economía soviética basada en la electrificación total del país. El Plan se inició en 1920, desarrollándose durante un período de 10 a 15 años. Incluyó la construcción de una red de 30 centrales eléctricas regionales, incluyendo diez grandes centrales hidroeléctricas, y la electrificación de numerosas empresas industriales. El Plan llegó a ser el prototipo para el subsiguiente Plan Quinquenal finalizándose prácticamente en 1931.

 La Era de Stalin

Después de la dura política económica llevada a cabo por los bolcheviques durante la Guerra Civil,  el gobierno soviético permitió que algunas empresas privadas coexistieran con la industria nacionalizada durante los años 1920. Del mismo modo, el requisamiento total de los excedentes alimentarios en el campo fue reemplazado por impuestos sobre los alimentos. Aunque algunas de estas medidas fueron discutidas por líderes soviéticos, se consideró necesario para evitar que la explotación capitalista volviera a la Unión Soviética. Los asuntos económicos constituyeron el telón de fondo en la lucha por el poder que se desencadenó entre los líderes soviéticos tras la muerte de Lenin en 1924. Consolidando gradualmente su influencia y aislando a sus rivales dentro del partido Iósif Stalin se convirtió en el líder de la Unión Soviética a mediados de los años 1920.
En 1928, Stalin introdujo el Primer Plan Quinquenal destinado a construir una economía socialista. Esto, a diferencia del internacionalismo expresado por Lenin y Trotsky a través del curso de la Revolución, apuntó al socialismo en el país. En la industria, el estado asumió el control de todas las empresas existentes y emprendió un programa intensivo de industrialización; en la agricultura granjas colectivas fueron establecidas por todas partes en el país. Encontró la resistencia esparcida de campesinos ricos que retuvieron grano, teniendo como resultado una lucha amarga contra las autoridades y el hambre, causando millones de muertes. El trastorno social continuó en los años treinta. La Gran Purga de Stalin del partido eliminó a muchos "Viejos bolcheviques", que habían tomado parte en la Revolución con Lenin. Mientras tanto, innumerables ciudadanos soviéticos fueron encarcelados y enviados a GULAG (Administración Principal para Campamentos de Trabajo Correctivos), una red enorme de campamentos de trabajo forzados, o simplemente ejecutados. Aún a pesar de la confusión a mediados de los años 1930, la Unión Soviética desarrolló una economía industrial poderosa años antes de la Segunda Guerra Mundial.
Conferencia de Yalta
Los años treinta vieron la cooperación más cercana entre los países Occidentales y la URSS, en 1933 relaciones diplomáticas entre los Estados Unidos y la URSS fueron establecidas. Cuatro años más tarde, la URSS apoyó activamente la Segunda República Española en la Guerra civil española contra los fascistas italianos y alemanes. No obstante, después de que Gran Bretaña y Francia concluyesen los Acuerdos de Múnich con la Alemania Nazi, la URSS realizó tratos con este último también, económicamente y militarmente, concluyendo el Pacto Ribbentrop-Mólotov (pacto de no agresión nazi-soviético), que implicó la ocupación de Lituania, Letonia, Estonia y la Invasión de Polonia en 1939. A finales de noviembre en 1939, incapaz de forzar a Finlandia en el acuerdo a mover su frontera 25 kilómetros de Leningrado por medios diplomáticos, Stalin ordenó la Guerra de Invierno. Aunque haya sido debatido si la Unión Soviética tuvo la intención de invadir la Alemania Nazi una vez fuese suficientemente fuerte, la misma Alemania rompió el tratado e invadió la Unión Soviética en 1941. El Ejército Rojo paró la ofensiva nazi en la Batalla de Stalingrado, desde finales de 1942 hasta principios de 1943, siendo el punto decisivo mayor, y avanzó por Europa del Este a Berlín antes del rendimiento de Alemania en 1945 También tomó parte en la derrota contra Japón, invadiendo la región de Manchuria tres meses después de que concluyese la guerra en el Oeste. Aunque destrozada por la guerra, la Unión Soviética surgió del conflicto como una superpotencia reconocida.
Durante la posguerra inmediata, la Unión Soviética reedificó primero y entonces ensanchó su economía, al mantener su control estrictamente centralizado. La Unión Soviética ayudó la re-edificación de la posguerra en los países de Europa del Este al girar ellos en estados soviéticos de satélite, fundó el Pacto de Varsovia en 1955, más tarde, el Consejo de Ayuda Mutua Económica, la ayuda suministrada a los comunistas finalmente victoriosos en China, y vio crecer su influencia en otras partes del mundo. Mientras tanto, la tensión creciente de la Guerra Fría giró a los aliados del tiempo de guerra de Unión Soviética, el Reino Unido y los Estados Unidos, como enemigos.

La Unión Soviética después de Stalin

La alegría del vodka
Iósif Stalin muere el 5 de marzo de 1953. En ausencia de un sucesor aceptable, los funcionarios más altos del Partido comunista optaron por gobernar la Unión Soviética colectivamente, aunque existiera una lucha por el poder tras de la fachada del liderazgo colectivo. Nikita Jrushchov, que había ganado la lucha por el poder a principios de la década de los años 1950, denunció el uso por parte de Stalin de la represión en 1956 y los controles represivos aliviados sobre el partido y la sociedad conocidos como desestalinización. Al mismo tiempo, la fuerza militar soviética fue utilizada para suprimir los levantamientos nacionalistas en Hungría y Polonia en 1956. Durante este período, la Unión Soviética continuó dándose cuenta del extenso potencial científico y tecnológico y lo explota, lanzando el primer satélite artificial Sputnik 1, el primer ser vivo en viajar al espacio es Laika, y más tarde, el primer ser humano que está Yuri Gagarin en la órbita de la Tierra. Valentina Tereshkova fue la primera mujer en volar al espacio a bordo de Vostok 6 el 16 de junio de 1963, y Alexei Leonov llegó a ser la primera persona en andar en el espacio el 18 de marzo de 1965. Las reformas de Jrushchov en la agricultura y la administración fueron generalmente improductivas y la política exterior hacia China y Estados Unidos sufrió deterioros, estas circunstancias llevaron a la Ruptura Chino-Soviética. Jrushchov fue jubilado del poder en 1964.
Después de la expulsión de Jrushchov, siguió otro período de la regla por el mando colectivo, que duró hasta que Leonid Brézhnev se estableciera a principios de los años 1970 como la figura preeminente en la vida política soviética. Brezhnev presidió por el período de Détente con el Oeste al mismo tiempo aumentando la fuerza militar soviética; la concentración de armas contribuyó a la desaparición del Détente a finales de los años 1970. Otro factor de contribución fue la Guerra de Afganistán (1978-1992).
A través del período, la Unión Soviética mantuvo la igualdad con Estados Unidos en las áreas de la tecnología militar, pero esta expansión finalmente hizo que se paralizara la economía. Por contraste al espíritu revolucionario que acompañó el nacimiento de la Unión Soviética, el humor predominante del liderazgo soviético en el tiempo de la muerte de Brezhnev en 1982 fue uno de aversión de cambiar. El período largo de la regla de Brezhnev había venido a ser doblado uno de "parada" (застой), con un envejecimiento y el liderazgo político, primero y osificado.
Después de alguna experimentación con reformas económicas en la década de los sesenta, que el liderazgo soviético volvió a medios establecidos de la administración económica. La industria mostró las ganancias lentas pero estables durante los años setenta, mientras el desarrollo agrícola continuó retrasándose; esencialmente la unión no produjo suficiente grano para alimentar a su población creciente, y fue forzado a importar. Debido a la mala calidad de sus productos, la unión fue en gran parte sólo capaz de exportar materias primas. Esto lleva a una balanza de pagos negativa y últimamente la unión se quedó económicamente sin dinero.

Las reformas de Gorbachov y la disolución

Moscú, teatro Bolshoi
Dos fenómenos caracterizaron la siguiente década: el desmoronamiento cada vez más evidente de las estructuras económicas y políticas de la Unión Soviética, y las tentativas de un conjunto fragmentario de reformas para invertir ese proceso. Después de la sucesión rápida de Yuri Andrópov y Konstantín Chernenko, figuras de transición con raíces profundas en la tradición Brezhnevita, Mijaíl Gorbachov fue designado líder de la URSS. Gorbachov comenzó a aplicar cambios significativos en la economía (véanse Perestroika y Glásnost) y el liderazgo del partido. La política de Glásnost liberó el acceso público a la información después de décadas de pesada censura del gobierno, como también abogó por la transparencia en la gestión de los líderes soviéticos.
A finales de los años 1980, las repúblicas que componían de la Unión Soviética comenzaron legalmente un movimiento hacia una declaración de soberanía sobre sus territorios, citando el Artículo 72 de la Constitución de la URSS, que indicaba que cualquier república componente era libre de separarse. El 7 de abril de 1990 fue aprobada una ley, por la cual una república podría separarse, si más de dos terceras partes de los residentes de la república votaban a favor de ello en un referéndum. Muchas liberalizaron primero las elecciones de la era soviética para sus propias legislaturas nacionales en 1990. Éstas avanzaron en una legislación que contradecía las leyes de la Unión en lo que fue conocida como "La Guerra de Leyes". En 1989, la RSFS de Rusia, que era entonces la república más grande (con cerca de la mitad de la población) convocó una nueva elección para un Congreso de Diputados del Pueblo. Borís Yeltsin fue elegido presidente del Congreso. El 12 de junio de 1990, el Congreso declaró la soberanía de Rusia sobre su territorio y se adelantó a hacer leyes que procuraban desbancar algunas de las normas de la URSS. El período de la incertidumbre legal continuó a través de 1991 cuando las repúblicas componentes llegaron a ser lentamente independientes en la práctica.
Sello conmemorativo de la Perestroika
Un referéndum para la conservación de la URSS fue celebrado el 17 de marzo de 1991, con la mayoría de la población que votó por la conservación de la Unión en nueve de las quince repúblicas. El referéndum dio a Gorbachov un empujón secundario, y, en el verano de 1991, el Nuevo Tratado de la Unión fue diseñado y fue acordado para ocho repúblicas que se habrían inclinado a convertir la Unión Soviética en una federación mucho más floja. La firma del tratado, sin embargo, fue interrumpida por el golpe de estado de agosto dirigido contra Gorbachov por miembros marxistas extremistas del gobierno, que procuró invertir las reformas de Gorbachov y reafirmar el control central del gobierno sobre las repúblicas. Después de que el golpe fallara, Yeltsin salió como un héroe mientras el poder de Gorbachov disminuyó. El equilibrio político se inclinó apreciablemente hacia las repúblicas. En agosto de 1991, Letonia y Estonia declararon inmediatamente la restauración de la independencia plena (siguiendo el ejemplo de Lituania en 1990), mientras las otras 12 repúblicas continuaban discutiendo de nuevo los modelos de una Unión cada vez más débil.
El 8 de diciembre de 1991, los presidentes de Rusia, Ucrania y Bielorrusia firmaron el Tratado de Belovesh que declaró la Unión Soviética disuelta y se estableció la Comunidad de Estados Independientes (CEI), en su lugar. Como quedaban dudas sobre la autoridad del Tratado de Belovesh para disolver la Unión, el 21 de diciembre de 1991, los representantes de todas las repúblicas soviéticas excepto Georgia, inclusive las repúblicas que habían firmado el Tratado de Belovesh, firmaron el Protocolo de Alma-Ata, que confirmó el desmembramiento y la extinción consecuente de la URSS y volvió a plantear el establecimiento de la CEI. La cumbre de Alma-Ata convino también en varias otras medidas prácticas como consecuencia de la extinción de la Unión Soviética. El 25 de diciembre de 1991, Gorbachov se rindió a lo inevitable y renunció como presidente de la URSS, declarando a la URSS disuelta. Transfirió los poderes, que pasaron desde entonces a Borís Yeltsin, el presidente de Rusia. El día siguiente, el Soviet Supremo de la URSS, el cuerpo gubernamental más alto de la Unión Soviética, reconoció el desplome de la Unión Soviética y se disolvió. Esto es reconocido generalmente como la disolución final de la Unión Soviética como un estado. Muchas organizaciones como el Ejército Rojo y la policía continuaron quedándose en el lugar hasta principios del año 1992, pero fueron eliminadas progresivamente y/o retiradas o absorbidas por los estados nuevamente independientes.

La Federación Rusa

A mediados de los años 1990, Rusia era una democracia multipartidista, mas era difícil asegurar un gobierno representativo a causa de dos problemas estructurales: el enfrentamiento entre el presidente y el parlamento, y el anárquico sistema de partidos. Aunque Yeltsin ganó prestigio en el extranjero al mostrarse como un demócrata para debilitar a Gorbachov, su concepción de la presidencia era muy autocrática, actuando bien como su propio primer ministro (hasta junio de 1992) o bien nombrando para tal cargo a gente de su confianza, sin tener en cuenta al parlamento.
Mientras, la excesiva presencia de partidos minúsculos y su rechazo a formar alianzas coherentes dejaba la legislatura ingobernable. Durante 1993, el contencioso entre Yeltsin y el parlamento culminaría con la crisis constitucional de octubre. Ésta llegó a su punto crítico cuando, el 3 de octubre, Yeltsin mandó a los tanques a bombardear el parlamento ruso. Con este trascendente (e inconstitucional) paso de disolver a cañonazos el parlamento, Rusia no había estado tan cerca del enfrentamiento civil desde la revolución de 1917. A partir de entonces, Yeltsin dispuso de entera libertad para imponer una constitución con fuertes poderes presidenciales, que fue aprobada en referéndum en diciembre de 1993. Sin embargo, el voto de diciembre también supuso un avance importante de comunistas y nacionalistas, reflejo del creciente desencanto de la población con las reformas económicas neoliberales.
Pese a llegar al poder en un ambiente general de optimismo, Yeltsin nunca recuperaría su popularidad tras apoyar la "terapia de choque" económica de Yegor Gaidar: fin del control de precios de la era soviética, recortes drásticos en el gasto público y la apertura al comercio exterior en 1992. Las reformas devastaron inmediatamente la calidad de vida de la gran mayoría de la población, especialmente en aquellos sectores beneficiados por los salarios y precios controlados, los subsidios y el estado del bienestar de la época comunista. Rusia sufrió en la década de los noventa una recesión económica más grave que la Gran Depresión que azotó los Estados Unidos o Alemania a principios de los años 1930.
Metro de Moscú
Las reformas económicas consolidaron una oligarquía semicriminal enraizada en el viejo sistema soviético. Aconsejada por los gobiernos occidentales, el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, Rusia se embarcaría en la más grande y más rápida privatización jamás llevada a cabo por un gobierno en toda la historia. A mediados de década, el comercio, los servicios y la pequeña industria ya estaban en manos privadas. Casi todas las grandes empresas fueron adquiridas por sus antiguos directores, engendrando una clase de nuevos ricos cercanos a diversas mafias o a inversores occidentales. En la base del sistema, a causa de la inflación o el desempleo, muchos obreros acabaron en la pobreza, la prostitución o la delincuencia.
A pesar de todo, un supuesto regreso a la economía dirigida parecía casi imposible, contando con el rechazo unánime de Occidente. La economía rusa encontró el fin del calvario con la recuperación a partir de 1999 en parte gracias al alza de los precios del crudo, su principal exportación aún quedando lejos los niveles de producción soviéticos.
Tras la crisis financiera de 1998 Yeltsin se encontraba en el ocaso de su trayectoria. Sólo unas horas antes del primer día de 2000, dimitió por sorpresa dejando el gobierno en manos de su primer ministro, Vladímir Putin, un antiguo funcionario del KGB y jefe de su agencia sucesora tras la caída del comunismo. En 2000, el nuevo presidente derrotó con facilidad a sus contrincantes en las elecciones presidenciales del 26 de marzo, ganando en primera vuelta. En 2004 fue reelegido con el 71% de los votos y sus aliados ganaron las legislativas, pese a las reticencias de observadores nacionales y extranjeros sobre la limpieza de los comicios. Se hizo aún más patente la preocupación internacional a finales de 2004 a causa los notables avances en el endurecimiento del control del presidente sobre el parlamento, la sociedad civil y los representantes regionales. En las elecciones legislativas rusas de 2007 el partido Rusia Unida (conservador y centrista), que apoya incondicionalmente a Putin y el curso de desarrollo tomado desde su llegada al poder, consiguió el 64,30% de los votos, lo que se consideró como apoyo de los rusos al dicho curso político y económico.
En las elecciones presidenciales de Rusia de 2008, el candidato del partido Rusia Unida, Dmitri Medvédev, apoyado por el entonces presidente Vladímir Putin, ganó por amplio margen a sus opositores en las urnas. Medvédev asumió el cargo en mayo de 2008.

Gobierno y política

Según la Constitución, que fue adoptada en referéndum nacional el 12 de diciembre de 1993 después de la crisis constitucional rusa de 1993, Rusia es una federación y una república semipresidencialista, donde el Presidente es el Jefe de Estado y el Presidente del Gobierno (primer ministro) es el Jefe de Gobierno. La Federación Rusa está constituida como una democracia representativa. El poder ejecutivo se ejerce por el gobierno. El poder legislativo es responsabilidad de las dos cámaras de la Asamblea Federal. El gobierno se regula por un sistema de controles y balances definidos por la Constitución de la Federación Rusa, la ley fundamental del país y el contrato social para el pueblo de la Federación Rusa.
·        El gobierno federal está compuesto por tres ramas:
Desde 1996, Rusia ha establecido una moratoria sobre la aplicación de la pena capital, aunque ésta no ha sido abolida por ley.
El Presidente se elige por votación popular para un mandato de seis años (desde las modificaciones constitucionales de 2008) con la opción de ser elegido para un segundo mandato consecutivo (no hay restricción sobre el número total de veces que la misma persona puede ser elegida). Los ministerios del gobierno están compuestos por el Presidente del Gobierno (primer ministro) y sus viceprimerministros, ministros y otros individuos; todos son designados por el Presidente por recomendación del primer ministro con consentimiento de la Duma Estatal. El legislativo es la Asamblea Federal consistente de dos cámaras; la Duma Estatal con 450 diputados y el Consejo de la Federación con 178 representantes. Los principales partidos, los únicos representados en la Duma Estatal, son Rusia Unida, el Partido Comunista de la Federación Rusa, el Partido Liberal Democrático de Rusia y Rusia Justa.

Relaciones exteriores

La Federación Rusa es reconocida en el Derecho internacional como continuidad de la personalidad jurídica de la antigua Unión Soviética. Rusia continúa implementando los compromisos de la URSS, había asumido el asiento permanente de la URSS en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, así como la afiliación en otras organizaciones internacionales, además de los derechos y obligaciones bajo los tratados internacionales, las propiedades y deudas. La política exterior de Rusia es polifacética. Rusia mantiene relaciones diplomáticas con 178 países y tiene 140 embajadas. La política exterior de Rusia la dirige el Presidente y la implementa el Ministerio de Asuntos Exteriores.
Como uno de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, Rusia juega un importante papel en el mantenimiento de la paz y seguridad internacional, y juega un rol importante resolviendo conflictos internacionales participando en el Cuarteto de Madrid, en las conversaciones a seis bandas con Corea del Norte, promoviendo una solución al conflicto de Kosovo y resolviendo asuntos sobre la proliferación nuclear. Rusia es miembro del G8, Consejo de Europa, OSCE y APEC, además de jugar un rol de liderazgo en organizaciones regionales como la CEI, EurAsEC, OTSC, y la OCS. Rusia, junto con Bielorrusia, forman el llamado Estado de la Unión. El ex Presidente Vladímir Putin abogó por una alianza estratégica con mayor integración en varias dimensiones incluyendo el establecimiento de los cuatro espacios comunes entre Rusia y la Unión Europea.

Componentes Federación Rusa

Organización político-administrativa

La Federación Rusa consiste en un gran número de subdivisiones políticas diferentes, haciendo un total de 83 componentes constituyentes (sujetos federales). Hay 21 repúblicas dentro de la federación que disfrutan de un alto grado de autonomía sobre la mayor parte de cuestiones internas y estas corresponden a algunas minorías étnicas de Rusia (aunque no siempre sean mayoritarias en ese territorio). Cada república tiene su propia constitución. El territorio restante consiste en 9 krais (territorios), 46 provincias conocidas como óblasts, 4 distritos autónomos y un óblast autónomo. Aparte de estos hay dos ciudades federales, Moscú y San Petersburgo. Recientemente, se han añadido siete distritos federales extensos como una nueva capa entre las susodichas subdivisiones y el nivel nacional.

Geografía

La Federación Rusa se extiende a través de la mayor parte del norte del supercontinente Eurasia por lo que existen una gran variedad de paisajes y climas. La mayor parte del paisaje consiste en llanuras enormes, tanto en la parte europea como en la parte asiática que son ampliamente conocidas como Siberia. Estas llanuras son predominantemente estepa al sur y arbolado denso al norte, con la tundra a lo largo de la costa del norte. Se encuentran cadenas montañosas a lo largo de las fronteras del sur, como el Cáucaso (conteniendo el Monte Elbrus, el punto más alto de Rusia con 5.633 m) y el Altái, y en la parte este, como la Cordillera Verjoyansk o los volcanes sobre Kamchatka. Notables son los Montes Urales en la parte central que son la división principal entre Europa y Asia.
Rusia tiene una extensa línea de costa de más de 37.000 kilómetros a lo largo de los océanos Ártico y Pacífico, así como mares interiores como los mares Báltico, Negro y Caspio. Los mares más pequeños son parte de los océanos; el mar de Barents, mar Blanco, mar de Kara, mar de Láptev y mar de Siberia Oriental son parte del Ártico, mientras que el mar de Bering, el mar de Ojotsk y el mar de Japón pertenecen al Pacífico. Las principales islas de Rusia se encuentran en los archipiélago de Nueva Zembla, Tierra de Francisco José, islas de Nueva Siberia e islas Kuriles, además de la isla de Wrangel y la isla de Sajalín.
Muchos grandes ríos fluyen a través de las llanuras desembocando en las costas rusas. En Europa estos son el Volga, Don, Kama, Oka y el Dvina del Norte, mientras otros ríos nacen en Rusia, pero desembocan en otros países, como el Dnieper y el Dvina Occidental. En Asia se encuentran los ríos Ob, Irtysh, Yeniséi, Angara, Lena y Amur. Los lagos principales incluyen el lago Baikal, lago Ladoga y lago Onega.
El 2 de agosto de 2007 dos batiscafos rusos "Mir" realizaron una inmersión en el océano Glacial Ártico, en el Polo Norte, e instalaron en el fondo una bandera rusa, así como una cápsula con mensaje para generaciones venideras. Esta expedición sin precedentes perseguía entre otros objetivos, comprobar si las cordilleras subacuáticas Lomonósov y Mendeléiev son la extensión natural de la plataforma continental de Rusia, hipótesis que, de ser confirmada, permitiría a Moscú reivindicar en el futuro derechos exclusivos sobre la explotación de recursos minerales en esta zona.

Economía

Rusia posee las mayores reservas de gas natural del mundo, las segundas mayores reservas del carbón y las octavas mayores reservas del petróleo. Es el primer exportador del gas natural y el segundo del petróleo, gas natural, metales y madera constituyen el 80% de las exportaciones de Rusia. Sin embargo, desde el 2003, las exportaciones de recursos naturales empezaron a descender en importancia para la economía, al reforzarse considerablemente el mercado. A pesar de los elevados precios, el petróleo y gas sólo contribuyen con el 5,7% al PIB de Rusia, y el gobierno pronostica un 3,7% para el año 2011. Se considera que Rusia está muy por delante de la mayoría de los países ricos en recursos en su desarrollo económico, con una larga tradición en educación, ciencia e industria. El país tiene el mayor número de graduados en educación superior que cualquier otro país europeo.
El desarrollo económico del país es irregular geográficamente, con la región de Moscú contribuyendo con cantidades desproporcionadas al PIB. Gran parte de Rusia, especialmente las comunidades rurales en Siberia se encuentran muy atrás. No obstante, la clase media creció de sólo 8 millones de personas en el 2000 hasta 55 millones en el 2006. En Rusia se encuentra el segundo mayor número de multimillonarios del mundo, después de Estados Unidos, con 50 multimillonarios en 2007 de un total de 110.
La inflación creció hasta el 12% al final de 2007, comparado con el 9% en 2006. Esta tendencia continuó en el primer trimestre del 2008, debido principalmente al aumento de los precios de los alimentos. La infraestructura, obsoleta e inadecuada después de años de descuido, se considera un obstáculo para el crecimiento económico. El gobierno prevé invertir 1 billón de dólares en infraestructura hasta el 2020.

Fuerzas Armadas

La defensa de Rusia la garantizan las Fuerzas Armadas de la Federación Rusa, una organización militar estatal que según la ley Federal № 61-ФЗ de 31 de mayo de 1996 «Sobre la defensa» sirve para rechazar las agresiones dirigidas contra la Federación Rusa, para la defensa armada de la integridad e inviolabilidad del territorio de la Federación Rusa, así como para la realización de tareas de acuerdo con las leyes constitucionales federales, leyes federales y acuerdos internacionales de la Federación Rusa.
El comandante en jefe de las Fuerzas Armadas es el Presidente de la Federación Rusa (actualmente Dmitri Medvédev), y el Ministerio de Defensa sirve como cuerpo administrativo de estas. Hoy en día las tropas activas son aproximadamente 1.037.000 y todos los hombres disponibles en total suman 3.037.000

Demografía

Según las estimaciones preliminares al censo de 2010, la población residente de la Federación Rusa el 1 de enero de 2010 era de 142,905 millones de personas. En 2007 la población disminuyó en 237.800 personas, o en 0,17% (en 2006 – en 532.600 personas, o en 0,37%). La inmigración creció un 50,2% en 2007 hasta alcanzar 274.000. La mayoría de los inmigrantes llegaron desde la CEI y eran rusos o rusoparlantes. Además se estima que hay unos 10 millones de inmigrantes ilegales de las antiguas repúblicas soviéticas en Rusia. La Federación Rusa es una sociedad diversa y multi-étnica, hogar para 160 grupos étnicos y pueblos indígenas distintos. Aunque la población de Rusia es relativamente grande, la densidad de población es baja por la enorme extensión del país. La densidad es mayor en la parte europea de Rusia, cerca de los Montes Urales y en el sudoeste de Siberia.
El 73% de la población vive en áreas urbanas. Según el censo de 2002, las dos ciudades más grandes de Rusia son Moscú (10.126.424 habitantes) y San Petersburgo (4.661.219). Otras once ciudades tienen entre uno y dos millones de habitantes: Cheliábinsk, Kazán, Novosibirsk, Nizhni Nóvgorod, Omsk, Perm, Rostov del Don, Samara, Ufá, Volgogrado, y Ekaterimburgo.

Idioma

Los 160 grupos étnicos de Rusia hablan en unos 100 idiomas. Según el censo de 2002, 142,6 millones de personas hablan en ruso, seguido por el tártaro con 5,3 millones y alemán con 2,9 millones. El ruso es el único idioma oficial a nivel estatal, pero la Constitución concede a las repúblicas de Rusia el derecho a declarar su idioma nativo como cooficial junto al ruso. A pesar de la difusión, el idioma ruso es homogéneo en Rusia. El ruso es uno de los idiomas más difundidos de Eurasia y el idioma eslavo más hablado. El ruso pertenece a la familia de lenguas indoeuropeas y es una de las lenguas vivas del subgrupo de lenguas eslavas orientales, junto con el ucraniano, bielorruso y rusino. Ejemplos escritos del antiguo ruso datan del siglo X en adelante.
Más de un cuarto de la literatura científica del mundo se publica en ruso. El ruso se utiliza para codificar y almacenar el conocimiento universal: entre 60% y 70% de toda la información mundial se publica en inglés y ruso. El idioma ruso tiene una gran importancia regional, particularmente en las Ex Repúblicas Soviéticas. Es uno de los seis idiomas oficiales de la ONU, y uno de los cuatro idiomas de trabajo en la OSCE. El año 2007 fue designado Año Internacional de la Lengua Rusa. 

Religión

Rusia es un Estado laico. La libertad de culto está garantizada por la Constitución.
El 43.3% de los adultos se considera adherente de la Iglesia Ortodoxa Rusa, mientras el 50.6% se considera sencillamente cristiano. Aunque los ortodoxos rusos son predominantes, otras comunidades cristianas como los ortodoxos armenios, católicos, protestantes, mormones y testigos de Jehová también existen en cantidades menores. Según una ley de 1997 ,sobre religión, las cuatro religiones tradicionales de Rusia son la Iglesia Ortodoxa Rusa, el Islam, el Budismo y el Judaísmo. Todas las demás religiones deben cumplir una serie de requisitos para su inscripción y derecho a predicar. 

Principales ciudades

En el censo de 2002, 329 ciudades de la Federación de Rusia superaban los 50.000 habitantes; 166 tenían más de 100.000 habitantes; 75 más de un cuarto de millón; 34 más de medio millón; y 13 ciudades ya superaban el millón de habitantes. 

Música clásica y ballet

Tchaikowsky
Los numerosos grupos étnicos de Rusia tienen sus tradiciones características en música folclórica. La música en Rusia del siglo XIX estaba definida por la tensión entre el compositor clásico Mijaíl Glinka y sus seguidores, quienes defendían la identidad nacional rusa y añadieron elementos religiosos y folclóricos a sus composiciones, y la Sociedad Musical Rusa liderada por los compositores Antón y Nikolái Rubinstein, que defendían el punto de vista conservador. La tradición romántica tardía de Chaikovski, uno de los más destacados compositores de la era romántica cuya música sería conocida y querida por su carácter distintivo ruso así como sus ricas armonías y conmovedoras melodías, fue introducida en el siglo XX por Serguéi Rajmáninov, uno de los últimos grandes abanderados del estilo romántico de la música clásica europea.
Los mundialmente renombrados compositores del siglo XX incluyen a Skriabin, Stravinski, Rajmáninov, Prokófiev, y Shostakóvich. Durante la mayor parte de la era soviética, la música era escrupulosamente examinada y mantenida dentro del conservativo, accesible modismo en conformidad con la política estalinista del realismo socialista. Los conservatorios rusos impulsaron a generaciones de mundialmente renombrados solistas. Entre los más conocidos están los violinistas David Óistraj y Gidon Kremer, violonchelista Mstislav Rostropóvich, pianistas Vladimir Horowitz, Sviatoslav Richter y Emil Gilels, y la vocalista Galina Vishnévskaya.
El compositor ruso Piotr Ilich Chaikovski compuso las más famosas obras de ballet del mundo: El lago de los cisnes, El cascanueces y La bella durmiente del bosque. Durante los principios del siglo XX, los bailarines rusos Anna Pávlova y Vátslav Nizhinski se hicieron famosos, y el empresario Serguéi Diágilev y sus Ballets Rusos viajaron por el extranjero influyendo en el desarrollo de la danza mundialmente. El ballet soviético mantuvo y perfeccionó las tradiciones del siglo XIX, y las escuelas de coreografía de la Unión Soviética produjeron estrellas de fama internacional una detrás de otra, incluyendo a Maia Plisiétskaia, Rudolf Nuréyev, y Mijaíl Baríshnikov. El Teatro Bolshói de Moscú y el Ballet Mariinski de San Petersburgo permanecen famosos en todo el mundo.

Literatura

La literatura rusa se considera una de las más influyentes y desarrolladas del mundo, contribuyendo con muchas de las más conocidas obras literarias. La historia literaria rusa data del siglo X, y de principios del siglo XIX emergió una tradición nativa, desarrollando a los más grandes escritores de todos los tiempos. Este periodo y la Edad de oro de la poesía rusa comenzó con Aleksandr Pushkin, considerado el fundador de la literatura rusa moderna y frecuentemente descrito como el Shakespeare ruso. Entre los más renombrados poetas y escritores rusos del siglo XIX están Evgeny Baratynsky, Mijaíl Lérmontov, León Tolstói, Nikolái Gógol, Iván Turgénev y Fiódor Dostoyevski. Iván Goncharov, Mijaíl Saltykov-Shchedrín, Antón Chéjov, Alekséi Písemski y Nikolái Leskov hicieron aportaciones duraderas a la prosa rusa. Tolstói y Dostoyevski en particular fueron unas figuras titánicas hasta el punto de que muchos críticos literarios caracterizaron a uno o al otro como el mejor novelista que jamás haya existido.
Leon Tolstoi
En los años 80 del siglo XIX la literatura rusa empezó a cambiar. La era de los grandes novelistas había acabado y los relatos cortos y poesía empezaron a ser los géneros dominantes para las siguientes décadas conocidas como la Edad de plata de la poesía rusa. Dominada anteriormente por el realismo, la literatura rusa entre 1893 y 1914 estaba dominada por el simbolismo. Los escritores destacados de este período incluyen a Valeri Briúsov, Andréi Bely, Viacheslav Ivanov, Aleksandr Blok, Nikolái Gumiliov, Dmitri Merezhkovski, Fiódor Sologub, Anna Ajmátova, Ósip Mandelshtam, Marina Tsvetáyeva, Leonid Andréyev, Iván Bunin y Máximo Gorki.
Después de la revolución rusa de 1917 y la guerra civil, la vida cultural estaba en caos. Algunos arraigados escritores salieron de Rusia, mientras que estaba emergiendo una nueva generación de escritores con talento quienes simpatizaban con la revolución. Los más entusiastas se unieron en organizaciones con el objetivo de crear una nueva y distintiva cultura proletaria para un nuevo estado. En los años 1920 los escritores disfrutaron de una amplia tolerancia, En los años 1930 la censura se endureció en línea con la política de Stalin del realismo socialista. Después de su muerte hubo un deshielo en las restricciones, que fueron disminuidas. En los 1970 y 80, los escritores cada vez más ignoraban la guía del realismo socialista. Los principales escritores de la era soviética son Yevgeni Zamiatin, Isaak Bábel, Ilf y Petrov, Yuri Olesha, Vladimir Nabokov, Mijaíl Bulgákov, Borís Pasternak, Aleksandr Solzhenitsyn, Vladímir Mayakovski, Serguéi Yesenin, Mijaíl Shólojov, Yevgeni Yevtushenko y Andréi Voznesenski.
(De Wikipedia)

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"Putin se hace con el triunfo en las elecciones rusas"

El primer ministro ruso ha ganado con el 63,97% de los votos la primera vuelta de las elecciones presidenciales
El primer ministro de Rusia, Vladimir Putin, ha ganado con el 63,97 % de los votos la primera vuelta de las elecciones presidenciales celebradas el domingo, según los resultados divulgados por la Comisión Electoral Central (CEC) con el 98 % del escrutinio completado.
De esta forma, Putin ha conseguido proclamarse vencedor de las elecciones presidenciales en la primera vuelta, ya que para ello necesitaba obtener más del 50 % de los votos.
A gran distancia se sitúan el candidato del Partido Comunista de la Federación Rusa (KPRF), Gennady Zyuganov, con el 17,17 % de los votos; el multimillonario Mijail Projorov, con el 7,65; el ultraderechista Vladimir Zhirinovsky, con el 6,24; y el candidato de Una Rusia Justa, Sergei Mironov, con el 3,83 %.
El director de la CEC, Vladimir Churov, ha señalado que la participación ha alcanzado el 64 %, según informa la agencia de noticias RIA Novosti.
El primer ministro de Rusia, Vladimir Putin, ha ganado con el 63,97 % de los votos la primera vuelta de las elecciones presidenciales celebradas el domingo, según los resultados divulgados por la Comisión Electoral Central (CEC) con el 98 % del escrutinio completado.
De esta forma, Putin ha conseguido proclamarse vencedor de las elecciones presidenciales en la primera vuelta, ya que para ello necesitaba obtener más del 50 % de los votos.
A gran distancia se sitúan el candidato del Partido Comunista de la Federación Rusa (KPRF), Gennady Zyuganov, con el 17,17 % de los votos; el multimillonario Mijail Projorov, con el 7,65; el ultraderechista Vladimir Zhirinovskym, con el 6,24; y el candidato de Una Rusia Justa, Sergei Mironov, con el 3,83 %.
El director de la CEC, Vladimir Churov, ha señalado que la participación ha alcanzado el 64 %, según informa la agencia de noticias RIA Novosti.
(Estrella Digital/EP, 05/03/2012)
El regreso del 'zar ruso'.-Putin, marca registrada
Por Óscar Gantes | Moscú

Tras doce años en el poder, Vladimir Putin se ha convertido en el nuevo 'zar ruso', un monarca omnipotente con trono, pero sin corona, con los defectos y virtudes de otros jerarcas que gobernaron este país con mano de hierro como Iván el Terrible (siglo XVI), Pedro El Grande (XVII-XVIII) o Stalin (XX).
Nadie recuerda ya al primer presidente democráticamente elegido de la historia de Rusia, Boris Yeltsin, quien le cedió el poder un 31 de diciembre de 1999. Mientras tanto, 'Gorbi', como es conocido popularmente el último dirigente de la Unión Soviética, es admirado en Occidente, pero ignorado, cuando no vilipendiado, en su propio país.
El antiguo agente del temido KGB es una figura omnipresente en la vida de los rusos. No en vano les devolvió el orgullo perdido. Vladimir Vladimirovich Putin se ha convertido en la principal marca registrada rusa en el mundo, por encima del mismísimo vodka, el caviar, el ballet y los fusiles kalashnikov.
El líder ruso es infalible, sea como primer ministro, piloto, bombero, cazador, explorador, arqueólogo o ballenero. Putin no comete errores, ya que nunca hace promesas. No lo necesita, ya que está por encima del bien y el mal.
La pareja
"Putin es nuestro líder, nuestro guía. Somos afortunados de ser sus contemporáneos", afirmó Alexandr Tambov, dirigente regional de Rusia Unida, después de que el presidente ruso, Dimitri Medvedev, anunciara que cedería el Kremlin a Putin en 2012. Esta frase podría aplicarse a autócratas de nuestro tiempo como el norcoreano Kim Jong-il o el cubano Fidel Castro. Ellos sólo pueden ser juzgados por la historia. Putin, cuya forma de Gobierno tiene más rasgos asiáticos que europeos, es el demiurgo de la nueva sociedad rusa, aún traumatizada por la caída de la URSS y humillada por las privatizaciones postsoviéticas.
"Putin es como los dictadores soviéticos. Quiere perpetuarse en el poder por todos los medios y sin consultar a la población", comentó a ELMUNDO.es Ludmila Alexéyeva, octogenaria activista soviética y rusa. No obstante, advierte que su base de poder no es tan sólida y que está directamente relacionada con el bienestar de la población.

Contrato social con el pueblo ruso

Según esa teoría, Putin habría suscrito un contrato social con el pueblo ruso, hastiado de tanta miseria. No obstante, si la mejora de la calidad de vida se ve frenada, entonces surgen las demandas de libertad y democracia.
"Un país tan grande como Rusia no puede ser dirigido por una sola persona durante tanto tiempo", opina Alexeyeva, que considera que hasta la legendaria resignación rusa tiene un límite.
Mijail Gorbachov ya ha advertido que la Rusia de Putin se aboca a un estancamiento social similar al que caracterizó los 18 años de mandato de Leonidas Brezhnev (1964-1982) y que la falta de reformas podría desembocar en las convulsiones políticas que precisamente Putin quiere evitar a toda costa.
Cuando sean zares
La decisión de Putin de retornar al Kremlin, de donde había salido en 2008, ya que la Constitución impide más de dos mandatos presidenciales consecutivos, alegró a muchos, indignó a algunos y no sorprendió a casi nadie.
"Putin no tenía más remedio que volver. El sistema político que él ha creado ya no funciona, pero sólo él puede forjar uno nuevo. El consenso entre las diferentes clanes de poder se ha terminado", apunta Fiodor Lukianov, conocido politólogo ruso. Lukianov considera que a Putin no le importa lo que piensen en Occidente, ya que es consciente de que nadie ni en Estados Unidos ni en Europa dudó ni un segundo que él seguía mandando.
La famosa 'tandemocracia' no fue una bicefalia, sino un interregno imperfecto que no ha dejado a nadie satisfecho. Los conservadores creen que Medvedev ha puesto en peligro la vertical de poder putinista, mientras los liberales creen que el presidente ha desaprovechado una gran oportunidad de modernizar el país.

'La marca registrada rusa'

"Si Stalin era el culto a la personalidad, Putin es la marca registrada rusa. Guste o no, Putin es un reflejo de la sociedad rusa, de sus aspiraciones y esperanzas. No hay otro político que se le acerque en autoridad e influencia. Putin se dio cuenta de que Medvedev no daba la talla", señala Lukianov. Con la vista puesta a sus próximos seis años de mandato presidencial, el experto cree que el eslogan será la lucha contra la corrupción, igual que antes lo fue la mano dura contra el terrorismo.
El Centro Levada, cuyos sondeos son el principal barómetro sociológico de Rusia, apunta que el presunto amor de los rusos a Putin no es ni incondicional, sino que responde más a una necesidad irracional de seguridad y estabilidad.
"No hay rasgos de admiración. A Putin lo apoyaron en su momento porque, nada más llegó al poder, gracias al aumento de los precios del petróleo, aumentaron los salarios y las pensiones. Si la situación económica cambiara, su popularidad también descendería. Putin es la única figura en la que confían los rusos, ya que el Parlamento, la policía y la Justicia están totalmente desprestigiadas", señala uno de los expertos de Levada.
En torno al 70% de los rusos cree que la decisión de que Putin regresara al Kremlin fue tomada hace mucho tiempo y, de hecho, casi la mitad de los rusos así lo deseaban. "Medvedev nunca llegó a librarse de la sombra de Putin", dijo.
Según las encuestas, añade, "más del 60% de los rusos no tiene ningún interés en política. Están a favor de las reformas, pero consideran que su opinión no cuenta y que no pueden hacer nada para cambiar la situación".
Marionetas...
La confianza en Putin se encuentra en sus mínimos históricos, pero sigue estando por encima del 60% y Levada pronostica que aumentará en cuanto asuma la Presidencia en mayo del próximo año si, como es de esperar, gana las elecciones.
"Putin no necesita hacer promesas. Le basta con salir por la televisión, la principal fuente de información en Rusia. La oposición no aparece nunca. Putin es un hombre de acción que siempre responde de lo bueno. La gente relaciona a Putin con las victorias y a Medvedev con las derrotas", apunta.

Las tímidas reformas de Medvedev

Mientras, el activista opositor Yevgueni Ijlov califica de "tragedia" el retorno de Putin, al que describe como un "producto de propaganda". "Ahora regresarán al poder los revanchistas, chekistas y reaccionarios, que se vengarán de los que apoyaron las tímidas reformas de Medvedev", opina.
Ziuganov, el comunista eterno derrotado
Ijlov augura malos tiempos para Rusia: "La sociedad se desmoralizará, la gente saldrá a la calle, el régimen reprimirá las protestas, el nacionalismo se extenderá, habrá una revolución que no será de terciopelo y Rusia se desintegrará como la URSS". Lamentablemente, el activista considera que "Medvedev ha perdido toda autoridad moral al dejarse humillar por Putin, que es el nuevo 'caudillo ruso', sin el que nada funciona, ya que él es el sistema. El zar medieval que aprovechó la histeria del pueblo ruso, herido en su orgullo por la caída de la URSS".
"La elección para los rusos es fácil: o Putin o el caos", sentenció.
(De “El Mundo”, 5/03/2012)
Me preguntaba una amiga periodista, muy interesada acerca de la evolución política en Rusia, y especialmente sobre las elecciones presidenciales celebradas ayer, que cómo era posible que Putin pudiera volver a presentarse a la presidencia de la Federación Rusa, después de haber estado ocho años en ese puesto y haber sido cuatro años más primer ministro, y cómo podía entenderse que aún ganara las elecciones con tan amplias mayorías, casi rozando las aclamaciones propias de regímenes autoritarios y dictatoriales.
Traté de explicarle la idiosincrasia de los pueblos integrados en la Federación Rusa, que como el lector podrá comprobar por los informes previos a este comentario, son de las más diversas etnias y culturas, aunque con un  importantísimo denominador común: Todos ellos han estado integrados en la extinta Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas y en el antiguo Imperio Ruso.
En efecto, como con tino comentaba en la mañana de ayer un destacado periodista ruso que trabaja de corresponsal en Madrid, el pueblo llano no es capaz de sustraerse a más de quinientos años de autocracia, con tantos siglos de régimen zarista y tan intensos años de control gubernamental del régimen comunista, y por ello una mezcla de componentes de acatamiento, resignación y quién sabe si de idolatría congénita a quien está en el poder, conduce a resultados como el registrado en el día de ayer.
Parece como si quien más hace desde el gobierno y quien más aparece en la televisión es como el “padrecito zar”, ahora el “padrecito presidente” o el “padrecito primer ministro”.
Lágrimas de cocodrilo...
Putin, cerebral y frío como el hielo que predomina en su país tanto tiempo al año (aunque esboce unas lagrimitas “de cocodrilo” al reconocer que ha vencido en las elecciones), conoce muy bien cómo controlar este “monstruo” de nación y manejar los resortes del poder, pues no en vano desde la organización de seguridad continuadora de la temida KGB, manejó todos los elementos del país y de la nación mientras el histriónico y borrachín Boris Yeltsin hacía como que gobernaba.
Fue precisamente Yeltsin quien buscó al “zar” Putin para que, sucediéndole en el poder, cubriera todos sus errores y despistes, brindándole una práctica inmunidad, y así Vladimir Putin se convirtió, y sigue siendo, en el “amo” de la Federación Rusa.
No hay quien se le pueda resistir, pues lleva doce+cuatro años controlando con astucia todos los ámbitos de la vida en la nación, acallando y neutralizando todo movimiento opositor que le resulte peligroso por su poderío económico, y no parando mientes en urdir juicios “políticos” contra los magnates millonarios que no se pliegan a sus consignas y se resisten a los contubernios que les son exigidos.
De aquí al zarismo...
De aquella Rusia que hizo millonarios a los antiguos dirigentes de las empresas soviéticas, mediante el uso de la corrupción y de las mafias para alcanzar “pelotazos” enriquecedores hasta extremos insospechados, se ha pasado a esta Federación Rusa en la que tanto Putin como su lacayo Medvedev han campado por sus respetos haciendo y deshaciendo a su gusto y antojo, amparados en una formal  democracia, pero en una real oligarquía nada democrática, basada en la corrupción y en el poder del dinero que ostentan unos pocos, aquellos a quienes se lo consiente el régimen.
Así, Putin y Medvedev (tanto monta, monta tanto, aunque el segundo dice siempre “amén” al primero, su mentor), han organizado un régimen republicano-zarista que va a durar mientras cualquiera de ellos dos se siga prestando a ese juego de los relevos, de ése hoy mandas tu más y mañana te sucedo yo.
Se ha dicho que ha habido numerosas irregularidades en la recientes elecciones presidenciales. Es cierto que las ha habido, pero más cierto es que difícilmente se hubiera cambiado el resultado, porque Putin usa con maestría los instrumentos que le facilita el poder, y los opositores están muy marcados, como por ejemplo el comunista Ziuganov, bien rico ahora, y que se ha hecho millonario después de veinticinco años en política, ¿a costa de qué?
La verdad es que para los rusos inteligentes y formados, se va instaurando el hastío respecto de Putin, después de tantos años de gobierno y poder ejercidos por él mismo, pero también impera el tradicional escepticismo de las gentes a quienes no les importa que el “nuevo zar” permanezca más años en el poder, pues como ellos dicen, “hay mucho tiempo para esperar”.
Además se ha sabido sembrar desde el poder el miedo a que aparezcan las turbulencias de los años noventa, y se ha estimulado el aparente cambio, para que la población anhele vivir en una “Rusia más rica y más europea”.
Camino de la eternidad zarista
Poco a poco parece que van surgiendo voces y líderes entre los más jóvenes que se resisten a seguir soportando esta “dictadura silenciosa” con apariencias de democracia (no muy lejos, Ucrania va por el mismo camino), pero para ello harán falta años, y esas circunstancias impensadas que siempre concurren para que se produzcan cambios en la “fisonomía” de las naciones.
Mientras tanto, por mucha gente que se manifieste, por muchas urnas que se rellenen dos veces, por muchos trabajadores y aldeanos manipulados que voten dos o tres veces, la democracia rusa seguirá presentándose como casi impoluta, y ese enigmático personaje, Putin, que no se sabe si es más bajito y pequeño que más peligroso para la nación y para el mundo, podrá seguir considerándose el césar de un enorme y riquísimo país.
En el ínterin, en Occidente, seguimos despedazándonos con abusos y despilfarros de un estado de bienestar tan artificial como efímero, y el “gigante ruso”, con ese “zarín” al frente, va escalando poder y bonanza económica, para ir dominando el mundo.
¿No era algo parecido lo que pretendía la Unión Soviética?

“Si queréis conocer a un hombre, revestidle de un gran poder”.- Pitaco de Mitilene (650 AC-?) Gobernante griego. 

SALVADOR DE PEDRO BUENDÍA

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