jueves, 24 de julio de 2008

HOLOMODOR: LA HAMBRUNA EN UCRANIA QUE REALMENTE FUE UN GENOCIDIO ORDENADO POR STALIN

Holodomor (en ucraniano: Голодомор, 'matar de hambre'), también llamado Genocidio Ucraniano, es el nombre atribuido a la hambruna provocada que asoló el territorio de la República Socialista Soviética de Ucrania, durante los años de 1932-1933, durante los que perecieron millones de personas.
Teniendo como referencia la definición jurídica de genocidio y numerosas evidencias, se verificaría la naturaleza genocida del Holodomor al haber fuertes indicios de haber sido una hambruna artificial creada por el régimen comunista de la URSS. Si bien otras hambrunas también fueron provocadas en otras regiones de la URSS, el término Holodomor es aplicado específicamente a los sucesos ocurridos en Ucrania.

El término fue utilizado por primera vez por el escritor Oleksa Musienko en un reportaje presentado a la Unión de Escritores Ucranianos de Kiev en 1988.
En el cuarto sábado del mes de Noviembre, en Ucrania y en las comunidades ucranianas de todo el mundo, se conmemora el acontecimiento y se rinde homenaje a las víctimas del Holodomor.
(WIKIPEDIA)


Días atrás tuve la grata oportunidad de reunirme en un encuentro de trabajo con el Cónsul General de Ucrania en Barcelona, Yuriy Klymenko.
Fue una reunión amplia, sin temas preparados, con ribetes de sinceridad y de franco comentario.
Repasamos una serie de puntos sobre Ucrania, la nación a la que –sabido es— tengo una especial afección, y que me precio de conocer casi tanto como los propios ucranianos.
De entre las distintas cuestiones que se suscitaron, me llamó la atención la insistencia del Cónsul sobre la “Hambruna”, el “Holodomor”, acerca de lo cual me relató sus gestiones y contactos con diferentes políticos españoles, buscando que en nuestro país también tuviera eco este inolvidable y triste suceso de la historia.
El Cónsul me relató que la ONU, varios Parlamentos nacionales, el Parlamento español y varias cámaras legislativas de autonomías habían aprobado proposiciones para recordatorio y memoria de esa hambruna y de sus consecuencias.
La nota discordante – me explicaba— la había encontrado en las Cortes de la Comunidad Valenciana, en las que el portavoz del grupo socialista se había negado a apoyar la proposición no de ley, en el sentido de aprobar la moción sobre recuerdo del Holodomor, excusándose en unas nada claras razones reglamentistas.
Me sorprendió, lo reconozco, el punto de decepción que se adivinaba en el diplomático por dicha falta inmotivada de apoyo, y por ello volví a repasar mis conocimientos e informaciones sobre esta Hambruna.
Reconozco que una nueva lectura sobre el tema me ha impresionado.
Y paso a exponer un breve resumen:
En la década del 30, Stalin decidió implantar una nueva política en la URSS, mediante una radical trasformación de sus estructuras económicas y sociales, buscando los siguientes objetivos:
1.- La colectivización estatal de la agricultura, la expropiación por el Estado Soviético de las tierras, las cosechas, el ganado y la maquinaria. De esa forma, el Estado pasaría a establecer los planes de explotación para regular la producción y obtener un modo de alimentar las ciudades y el ejército casi gratuitamente, así como exportar los productos.
2.- Establecer un efectivo control político administrativo sobre los campesinos, fortaleciendo el régimen soviético. Ese apoyo sería igualmente garantizado sobre los alimentos por medio de la eliminación de la clase más pudiente y próspera de la sociedad rural ucraniana (los Kulaks).
3.- Una industrialización acelerada de la Unión Soviética teniendo como base las exportaciones de productos agrícolas, sobre todo cereales.
El proceso de colectivización de la agricultura fue una decisión del comité central del partido comunista de la Unión Soviética tomada en diciembre de 1929.
La colectivización fue una verdadera guerra declarada por el Estado contra el modelo rural y tradicional. Los campesinos, el 82% de la población soviética, fueron obligados a entregar sus bienes y explotaciones a la colectivización, cuyas pautas de producción eran fijadas por las autoridades centrales. La mayoría de los campesinos no tenían propiedades, trabajaban para los kulaks, así que recibieron con entusiasmo la nueva política. Para su ejecución, los funcionarios miembros del partido comunista que estaban presentes en los campos fueron apoyados por brigadas de activistas provenientes de centros industriales.
La respuesta de los kulaks fue muchas veces violenta y desesperada, y hubo numerosas manifestaciones, revueltas y disturbios por todo el país. Más de 14.000 casos fueron registrados.
Imposición en Ucrania de la nueva política agraria
Tras estallar disturbios y revueltas, rápidamente fue enviado el Ejército Rojo para ahogar la rebelión. Paralelamente la policía secreta inició una campaña de terror con el objetivo de romper el ánimo de los kulaks. En 1929 se arrestó a miles de intelectuales ucranianos bajo falsos cargos siendo fusilados o enviados a campos de trabajo en Siberia. La resistencia movilizó cerca de tres millones de personas, en particular de las regiones pobladas por cosacos de los ríos Don, Volga, Kuban, del norte del Cáucaso y sobre todo en Ucrania.
Las motivaciones para las sublevaciones fueron múltiples surgiendo de acuerdo con los nuevos desafíos suscitados por las colectivizaciones del Estado Soviético, por la oposición a la política anti-religiosa, el cierre de iglesias, el vandalismo de las juventudes comunistas, y otras circunstancias derivadas de políticas estatales.
No obstante, en muchos casos, las víctimas de la represión fueron simplemente abandonadas en esos territorios distantes e inhóspitos. En consecuencia, aproximadamente 500.000 deportados, entre ellos muchos niños, murieron por frío, hambre o los trabajos extenuantes.
A partir de 1931, comenzaron grandes problemas de falta de alimentos en varias regiones de la Unión Soviética provocando la muerte a cientos de miles de personas, siendo conocida perfectamente la situación por las autoridades.
La situación fue especialmente grave en Kazajistán, así como en las principales áreas cerealistas, Ucrania, el norte del Cáucaso y las riberas del Río Volga, donde se había producido la mayor resistencia contra las políticas de colectivización agrícola.
Exceptuando el caso particular de Kazajistán, las causas que provocaron la tragedia fueron globalmente idénticas.
Conclusiones de la revista soviética Kolhospnytsia Ukrayiny ("Mujer colectivista de Ucrania") de diciembre de 1932:
Han sido causas de la tragedia que se está produciendo:
Una grave desorganización de la producción agrícola causada por las medidas de deskulakización, que sirvieron para reprimir a las élites rurales.
La colectivización forzada llevó a muchos de los campesinos a rebelarse de forma desesperada y violenta, destruyendo gran parte de su patrimonio (cosechas, ganado).
La ineficacia y la miseria que caracterizaron las colectivizaciones, inmersas en un contexto de violencia generalizada y caos.
Las sucesivas e implacables cuotas requisadas, a través de las cuales el Estado procuraba resolver el triple problema; industrialización acelerada; explosivo crecimiento urbano motivado por el éxodo rural, y la necesidad de frenar la deuda externa mediante un incremento en las exportaciones de materias primas.
La resistencia de los campesinos que consideraban las medidas de la colectivización como una vuelta a la servidumbre, trabajando cada vez menos, debido a su reticencia al modelo colectivista impuesto por el régimen, y como consecuencia de la debilidad física generada por la falta de alimentos.
Las condiciones meteorológicas que perjudicaron las cosechas de 1932.
De esta forma, se desencadenó en 1931 una hambruna en una escala reducida en comparación con los años siguientes. Su origen es el resultado imprevisto de un programa de inspiración marxista que pretendía eliminar las clases sociales y la economía capitalista. Había plena conciencia tanto por las partes implicadas -Estado y campesinos- de que se estaba reeditando la situación de violencia y hambre que caracterizó el periodo de la Guerra Civil Rusa durante 1918 a 1921.
En 1931, como consecuencia de las mejores cosechas en Siberia Occidental y en Kazajistán, millares de kulaks de Ucrania y del Cáucaso Norte y de la región del río Don, fueron acrecentando sus existencias. Por este motivo los órganos estatales, y a pesar de ser una cosecha bastante mediocre (69 millones de toneladas) confiscaron 23 millones de toneladas. Ucrania fue obligada a contribuir con el 42% de su producción cerealista, lo que provocó el empeoramiento y la desorganización del ciclo productivo, iniciado con la colectivización forzada y la deskulakización.
En Ucrania y en otras regiones, a partir de la primavera de 1932 la situación provocada por las muertes por inanición y el éxodo masivo de campesinos a las ciudades, suscitó la preocupación de las autoridades de varias repúblicas de la Unión Soviética. Por su parte el gobierno central motivado por la necesidad, estableció la cuota para la cosecha de 1932 en 29,5 millones de toneladas, 7 millones deberían de ser obtenidos de Ucrania.
Se gestó un conflicto entre dos bandos. Los campesinos, que intentaron por todos los medios conservar una parte de la cosecha, y las autoridades locales, obligadas a cumplir con la cuota impuesta por el gobierno. El conflicto era inevitable.
Las confiscaciones de cereal fueron tan elevadas que los campesinos se vieron en la necesidad de esconder la mayor cantidad posible para garantizar las reservas alimentarías indispensables para su supervivencia.
La campaña de la recolecta de 1932 se vio envuelta desde el inicio en innumerables problemas y dificultades: manifestaciones de los campesinos afectados por el hambre, abandono de los campos, robo de los bienes pertenecientes a los kulaks (ganado, herramientas y cosechas) junto con la renuncia de muchos funcionarios locales y regionales del Partido o de los soviets, por no querer aplicar las medidas necesarias, ni requisar las cantidades exigidas por el gobierno para cumplir con la cuota, que condenaría de hambre a decenas de millones de personas.
Inicialmente, Stalin manifestó su creciente impaciencia respecto al lento ritmo que caracterizaba la campaña de requisiciones de Ucrania, acusando a los dirigentes locales de la responsabilidad de la situación debido a su laxitud y la falta de firmeza contra los actos de sabotaje y de terrorismo.
Para superar esas dificultades, el 7 de agosto de 1932 entró en vigor la ley sobre el "robo y dilapidación de la propiedad social " (más conocida por "ley de las cinco espigas"), que incluía penas de hasta 10 años de condena en campos de trabajo forzados.
Las brigadas encargadas de la cosecha efectuaron auténticas expediciones de castigo, normalmente en las regiones cerealistas. Estas apropiaciones fueron acompañadas de innumerables abusos, violencia física y detenciones de kulaks.
A pesar de una ligera reducción en los objetivos de la cosecha y de una represión extremadamente más dura, siendo condenadas más de 100.000 personas a muerte, en los primeros meses de la aplicación de ley, para el día 25 de octubre Moscú solo recolectó el 39% de la cantidad exigida a Ucrania.
El término kulaks siguió utilizándose por los grupos deportados en Siberia o Kazajistán. Por otro lado las deportaciones también tuvieron como objetivo potenciar la colonización y explotación de los inmensos recursos de esas regiones. En total, en el contexto de la campaña de "deskulakización" (1930-1932), fueron deportadas de modo caótico y precipitado cerca de 2.800.000 personas, 300.000 de las cuales eran ucranianas. Los supervivientes trabajaron en las empresas dedicadas a la explotación de los recursos naturales, forestales, mineros, metalúrgicos, vías de comunicación, etc., siendo tratados como verdaderos esclavos sujetos a todo tipo de privaciones y abusos.
Entre julio y agosto de 1932, Stalin efectuó un nuevo análisis de la situación de Ucrania y de sus causas, expresada en una carta enviada a Kaganovitch el 11 de agosto:
“(Ucrania) es hoy en día la principal cuestión, estando el Partido, y el propio Estado y sus órganos de la policía política de la república, infestados por agentes nacionalistas y por espías polacos, corriendo el riesgo «de perder Ucrania», una Ucrania que por el contrario, es necesario transformar en una fortaleza bolchevique.”En el mismo sentido de lo anterior, otros autores confirman que Stalin tenía la idea de que el Partido Comunista y el Gobierno ucraniano tenían infiltrados agentes nacionalistas ("Petliuristas") y espías polacos ("agentes de Pilsudski"), y las aldeas reticentes a la colectivización, estaban bajo influencia de agitadores contra-revolucionarios.
La decisión de utilizar el hambre provocándola artificialmente con la voluntad de "dar una lección" a los campesinos fue tomada en el otoño, en un contexto delicado para el Dictador, con la agudización de la crisis provocada por el primer plan quinquenal y el suicidio de su esposa Nadezhda Alliluyeva.
El 22 de octubre de 1932, son enviadas para Ucrania y para el Cáucaso del Norte dos "comisiones extraordinarias" dirigidas respectivamente por Viacheslav Molotov y Lazar Kaganovich con el objetivo de "acelerar las colectas" y teniendo el apoyo de los más altos responsables de la KGB incluyendo a Génrij Yagoda. ]Simultáneamente, millares de agentes de la policía política y de paramilitares del partido fueron movilizados para paliar la ineficacia de las estructuras comunistas locales y reprimir cualquier acto de sabotaje. Entre Noviembre y Diciembre, más de 27.000 personas fueron detenidas. Entre noviembre y diciembre, el 30% fueron dirigentes de las colectivizaciones y pequeños funcionarios rurales, con base en la acusación de sabotaje en los planes de colecta.
El recurso y el arma del hambre adquieren una magnitud y violencia particulares en los territorios ucranianos. Stalin, en perfecta coherencia con su propio análisis acerca de los orígenes y dinámicas del fenómeno nacional, considera Ucrania un caso de especial gravedad, debido a la unión profunda entre nacionalismo y burguesía.
El dirigente de la KGB ucraniana Vsevolod Balistski define, el 5 de diciembre de 1932, como principal misión a desempeñar por la policía política de la república “El urgente desmantelamiento, identificación y eliminación de los individuos contra-revolucionarios y los kulaks-petliuristas que sabotean las medidas aplicadas por el Gobierno Soviético y por el Partido en las aldeas”.
El genocidioCon el fin de aplastar toda resistencia contra el régimen y ampliar el control sobre los campesinos, las autoridades soviéticas tomaron decisiones y medidas para generar una hambruna generalizada y artificial. Un estudio de 30 resoluciones del Comité Central Ejecutivo del Partido Comunista Bolchevique, y del Comité del Consejo Soviético de la República Socialista Soviética de Ucrania así como de la URSS, publicadas entre 1929 y 1933, describen y analizan las condiciones para el total aniquilamiento físico de la población rural de Ucrania, ya que, según antecedentes, existía suficiente comida en Ucrania para alimentar dos veces a su población.
Stalin ordenó sistemáticamente aumentos en las cuotas de producción de comida, lo que se llevó a cabo hasta el agotamiento de los suministros en los graneros ucranianos. La cosecha de trigo de 1933 se vendió en el mercado mundial a precios por debajo del mercado para agotarla. Se calcula que la cosecha de 1933 podría haber alimentado durante dos años a la población de Ucrania, llamada el granero de Europa.
Siendo crítica la situación, el Partido Comunista de Ucrania solicitó a Stalin la reducción de las cuotas de comida, nuevamente se envió al Ejército Rojo para reprender al PC ucraniano. La policía secreta siguió siempre aterrorizando a la población realizando inspecciones aleatorias y apropiándose de toda la comida encontrada, considerada propiedad del Estado. El castigo por robar variaba, desde la muerte al envío mínimo de 10 años a un Gulag.
Rápidamente se gestó una hambruna masiva y duradera.
Durante los peores momentos se calcula que morían unas 25.000 personas cada día en Ucrania.
Desde los países de Europa occidental y EE. UU. Los emigrantes ucranianos respondieron enviando cargamentos de comida. La ayuda fue requisada por las autoridades soviéticas. Los gobiernos y la prensa occidental ignoraron durante mucho tiempo los informes sobre las hambrunas que periódicamente se escapaban al control soviético.
El número de víctimas totales es relativo y desconocido, los historiadores tienen verdaderas dificultades para esclarecer el número por los siguientes factores:
Las restricciones en el acceso a ciertos archivos de la URSS
La mortalidad directamente imputable a las epidemias del tifus;
La política de secretismo impuesta por el régimen, al prohibir a los funcionarios de los soviets rurales, mencionar el hambre como causa de muerte
La desorganización de los registros como consecuencia del fallecimiento o de la fuga de funcionarios pertenecientes a las regiones diezmadas
La circunstancia de que numerosas víctimas fueron enterradas en fosas comunes
Las migraciones y deportaciones de campesinos a otras repúblicas soviéticas
La adopción de la nacionalidad rusa por parte de muchos campesinos ucranianos
A pesar de la existencia estimada de que son de entre 1,5 a 10 millones las víctimas ucranianas, los cálculos más recientes de historiadores, sobre la base de fuentes de los archivos soviéticos, indican un número de entre 3 a 3,5 millones de muertes.
Por otra parte, se calcula que de 1,3 a 1,5 millones murieron en Kazajistán (exterminando entre un 33% a 38% de los cosacos), así como centenas de millares en el Cáucaso del Norte y en las regiones de los ríos Don y Volga, donde el área más duramente afligida correspondió al territorio de la República Socialista Soviética Autónoma Alemana del Volga. En total aproximadamente de 5 a 6 millones de víctimas, entre los años 1931 y 1933.Una de las primeras voces de protesta fuera de la Unión Soviética contra las colectivizaciones forzosas y las consecuentes hambrunas ocasionadas por el régimen estalinista fue la del dirigente comunista León Trotsky durante su exilio en MéxicO.
Reacciones recientes
Actualmente, numerosos países denominan la hambruna de 1932-1933 como genocidio contra el pueblo ucraniano, expresando de este modo su valoración político-jurídica sobre este hecho. Entre ellos Argentina, Australia, Canadá, Estonia; España, EE.UU., Georgia, Hungría, Italia, Lituania, Perú y Polonia.
Ucrania aprobó la ley "Sobre el Holodomor en Ucrania de los años 1932-1933", propuesta por el presidente de Ucrania, Víctor Yúshchenko. Según esta ley, el Holodomor en Ucrania de los años 1932-1933 se declara genocidio contra el pueblo ucraniano. En su preámbulo se incluye la definición del genocidio, de acuerdo a la jurisprudencia internacional aceptada. Asimismo, la propia ley establece que, "la negación pública de la existencia del Holodomor de los años 1932-33 en Ucrania se considera una burla a la memoria de los millones de víctimas de la tragedia, una humillación a la dignidad del pueblo ucraniano y es ilegal". Con motivo del 75 aniversario del inicio del Holodomor, Ucrania presentó ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, una nueva propuesta dirigida a declarar el Holodomor de los años 1932-1933 un genocidio contra el pueblo ucraniano. En la 58 sesión de la ONU se introdujo por primera vez en el diccionario internacional político como término para denominar al Holodomor hambruna artificial. La declaración común fue apoyada por 63 estados y aprobada.

Solamente para concluir este inusualmente extenso comentario en mi blog, mostrar mi sorpresa y estupor por el hecho de que algunos políticos españoles, tan dados a remover “malolientes” situaciones históricas pasadas, usando la “ley de la memoria histórica”, impidan, cual el portavoz socialista en la Cortes Valencianas, que se reconozca, condene y recuerde el enorme genocidio que se cometió mediante el Holodomor.
¡Que Santa Lucía de vista a los ciegos y que las gentes abran a los “cegatos” políticos de vía estrecha, la mente, para reconocer tanta barbarie!
No solamente los nazis generaron el espanto mundial por su exterminio de los judíos...
¡Gloria y respeto a las víctimas del Holodomor!SALVADOR DE PEDRO BUENDÍA

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