jueves, 6 de marzo de 2008

Los otros debates

Ahora, cuando es de la más rabiosa actualidad el debate ante las cámaras de televisión entre el presidente del gobierno en funciones y el candidato del principal partido de la oposición, en el que no pretendo ni entrar ni salir ni analizar nada (que ya todo el mundo, y especialmente comentaristas más versados se han ocupado de ello), me vienen a la mente otra serie de debates que serían interesantes –a veces necesarios— para la sociedad, la española, la ucraniana y la de todas partes.
Se trata de debates y controversias sobre cuestiones latentes, presentes e irresolutas, que no estaría de más se trataran por los responsables de resolverlas y por los que pudieran resultar afectados por ellas.
No pretendo establecer un orden ni temporal ni lógico ni racional, sino simplemente enunciativo.
Ahí van:
¿Qué se ha hecho en el último año en el mundo para paliar el cambio climático? ¿Qué medidas ha adoptado el gobierno español y qué resultados ha habido o se esperan?
¿Qué se propuestas ha realizado el gobierno español en los foros internacionales para combatir la contaminación ambiental de manera efectiva? ¿Se han adoptado medidas específicas para España?
¿Qué situación presenta al final del año 2007 la pobreza y el hambre en el mundo? ¿Qué medidas se han adoptado para combatirlas? ¿Cuáles han sido las aportaciones y actividades efectivas de los países más ricos, de España y de la Unión Europea?
¿Qué se ha actuado para prevenir las enfermedades y epidemias en el mundo subdesarrollado?
¿Qué protección se ha venido dispensando a los refugiados? ¿Qué posición y decisiones efectivas ha adoptado el gobierno español al respecto?
¿Existe en el mundo, bajo los auspicios de la ONU y de la Unión Europea, en su caso, una política de ordenación de las migraciones, de manera que se permita a los ciudadanos de países infra-desarrollados o en crisis mejorar su condición mediante la emigración a otros países más ricos?
¿Existe verdadera igualdad entre los ciudadanos de los diversos miembros de la Unión Europea? ¿Por qué sí o por qué no? ¿Qué postura mantiene España? ¿Qué soluciones hay?
¿Existe una auténtica conciencia internacional para evitar las guerras y los conflictos étnicos y religiosos?
¿Por qué en España existe todavía un gran número de inmigrantes ilegales, a los que no se brinda una regularización, ni se ayuda a retornar a sus países, ni se les expulsa?
¿Cómo es posible que el gobierno español venga gastando en los últimos meses auténticas millonadas de euros para la propaganda en televisión de los logros de sus diversos departamentos y todavía se mantengan pensiones –contributivas o no— inferiores al salario mínimo interprofesional?
¿Qué objetivos se pretenden, manteniendo tropas españolas en Kosovo, Afganistán, Líbano, etcétera? ¿Cuánto dinero se gasta en ello? ¿A qué podría aplicarse en caso de cesar las misiones militares?
¿Por qué los españoles estamos cansados de tanta controversia entre políticos, sin que apreciemos mejoras sustanciales ni con los de un bando ni con los de otro?
¿Por qué los ucranianos, el pueblo llano ucraniano, no manifiesta de una vez sus inquietudes y exigencias a la clase política, demandando el fin de la corrupción, control de la inflación, austeridad económica, auténtica reconciliación nacional?
Todas las precedentes, y muchas preguntas más que obvio por el momento, podrían, pueden, dar lugar a muy sustanciosos debates,
Estoy seguro de que los políticos en campaña electoral apenas si rozarán alguno de los temas citados, y menos debatirán sobre ellos.
Tal vez los lectores se aventuren, osen, iniciar debate en este blog sobre lo enunciado o cualquier otro tema de actualidad e interés, siempre que no sea de la estricta confrontación político-electoral que venimos padeciendo en España actualmente.
Seguro estoy de que si surge el debate, si surgen esos “otros” debates, serán más auténticos, más naturales, más sinceros y posiblemente más efectivos, que toda esa burumballa que venimos sufriendo resignadamente en todas partes y de todas las maneras.
¡A debatir!
SALVADOR DE PEDRO BUENDÍA

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