miércoles, 7 de octubre de 2009

Recordando situaciones pasadas: ¡No a la guerra!

“Preferiría la paz más injusta a la más justa de las guerras” Marco Tulio Cicerón (106 AC-43 AC) Escritor, orador y político romano.
"El BMR en el que viajaban Cristo Ancor Cabello Santana, el cabo fallecido en Afganistán, y los cinco soldados heridos sufrió un ataque con una mina anticarro colocada en la carretera, según han confirmado fuentes oficiales del Ministerio de Defensa.
Este artefacto es letal para cualquier tipo de vehículo, ya que está preparado para volar carros de combate. Además, su colocación es más sencilla, ya que se puede dejar escondida una mina mucho tiempo, incluso años. El BMR, un vehículo blindado con 30 años de antigüedad y que está en proceso de sustitución, no pudo soportar la fuerte carga explosiva." (De "El Mundo", 07/10/2009)
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No estamos en una guerra en Afganistán, sino en una misión de paz”. Esto, o algo parecido viene proclamando a todos los vientos ese experimento “con gaseosa” en forma de ministra de defensa con que nos adornamos los españoles (mejor dicho, se adorna el presidente del gobierno español y soportamos los españoles).
Recuerdo simplemente cuando en otros tiempos y con otro partido en el poder, se decidió intervenir en la guerra de Irak, y se produjo un “estallido” de toda la progresía y toda la “izquierdosía”, por aquello de que nuestro país nunca debía de ir a la guerra, repitiendose por todas partes, hasta en los balcones (con crespones negros) aquello de “¡No a la guerra!”
¿Cómo entonces podemos llamar a lo que está aconteciendo en Afganistán? ¿Misión de paz en medio de la guerra? ¿Misión de guerra para alcanzar la paz? ¿Guerra y Paz? (parodiando la novela de León Tolstoi) ¿Jueguecitos de soldaditos en medio de los talibancitos?...
Si no fuera por el respeto que deben de merecernos las vidas de militares españoles y de otras nacionalidades que se van inmolando en ese país consuetudinariamente ingobernable, seguiría ironizando al respecto, especialmente porque nuestra Carmencita, “la guerrera” (ministra viajera ahora, porque va y viene a Afganistan y a las aguas de Somalia como si fuera de su casa a su despacho), después de su maternidad bien mostrada revistando las tropas, nos considera a todos sus “hijitos”.
Pero no; en Afganistán están nuestros soldados batiéndose el cobre en una guerra tal vez poco convencional, pero conflicto bélico al fin.
Recojo el comentario de alguien tan autorizado como el diplomático Inocencio Arias (actualmente Cónsul General de España en Los Ángeles y antes, entre otros muchos puestos, Embajador de España ante la ONU): “Sí, estamos en guerra en Afganistán. Una guerra, además, que no se va ganando; hoy está en tablas. El reciente desdichado bombardeo alemán-estadounidense que causó la muerte involuntaria de abundantes civiles subraya la futilidad, en Alemania, en España, etc., de repetir que estamos estrictamente en una operación de reconstrucción, en un "esfuerzo estabilizador". No se lo creen ni las tropas enviadas, ni los aliados que dan la cara en primera línea y, lo que es peor, ni los talibanes. Es una contienda.”
Mi sorpresa es que los soldados van cayendo, heridos o muertos, y nadie repite el grito de oposición a la guerra.
¿Cómo es tan flaca la memoria de los españoles?
¿O acaso hemos sido “encantados” por el actual gobierno?
¿O estamos volviendonos cada vez más “lelos”…?
No voy a contestar, aunque la respuesta es obvia: Nos han “idiotizado” tanto con lo de la “crisis transitoria”, los “brotes verdes”, las charlas telefónicas del “caso Gürtel” (¿no habría que recordar ahora también lo de Filesa y los GAL, para un mayor lío?), los salarios que suben o no suben, los impuestos que siempre suben, que ya todo nos da casi igual…
Todo, menos que nos priven del “puente” que se avecina (con el 12 de octubre día festivo), y de si el Madrid es mejor que el Barça o viceversa.
Todo menos “enviar a escardar cebollinos” a tantos políticos en el poder y a tantos políticos que buscan poder, que es lo que procedería.
Pese a todo, yo proclamo el ¡No a la guerra!. A la guerra de insensateces, de acusaciones maliciosas, de corrupciones reales e inventadas, de escuchas justificadas o de espionaje, de “mantenme en el poder a costa de lo que sea”.
Y como no quiero más guerra, ni siquiera en este mi blog, me retiro a mi personal Afganistán: aquél en el que imagino entre ensoñaciones que los talibanes tocan cítaras; las mujeres sin burka recitan poesías, y las gentes se saludan sonrientes… Vamos, un auténtico paraíso… inalcanzable en esta nuestra España…
“ El hombre tiene que establecer un final para la guerra. Si no, ésta establecerá un fin para la humanidad” .- John F. Kennedy (1917-1963) Político estadounidense.
SALVADOR DE PEDRO BUENDÍA

1 comentario:

  1. Ante todo, me apunto al "No a la guerra" anotado por el autor, pero.....
    Posiblemente se debería proclamar un guerra de verdad, con todos los países que actualmente están en misión de paz presentes, entonces posiblemente se acabaría con esta situación angustiosa actual de los talibanes. De todas formas, acordémonos de la guerra de la antigua URSS, duró duró y duró, para finalmente irse a casa como un perro peleado (es justo lo que les pasó).
    A reflexionar....que opciones nos (me refiero a los países "civilizados del mundo libre")quedan para acabar con esta situación???? Yo personalmente no tengo ni idea..... y creo que esa es el pensamiento mundial, y por ese motivo seguimos estando de misión de paz....

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