martes, 23 de junio de 2009

En agua hirviendo...


"A los buenos banqueros, como al buen té, se les aprecia cuando los metes en agua hirviendo"
(Jafar Hussein, banquero malayo)

"Sospecho que, salvo la familia de José Luis Rodríguez Zapatero -y no necesariamente en su totalidad-, los parientes de los sorprendentes muñequitos que integran el guiñol presidencial y los amigos de Leire Pajín, pobrecita, los españoles coincidimos al entender que, sobre los males que arrastra la crisis global, hay otros muchos que son fruto de la contumacia del líder socialista. El presidente del Gobierno, con la ayuda de Pedro Solbes, no quiso ver llegar la nueva situación que nos ha empobrecido y ha llevado al paro a unos cuantos millones de personas y, ahora, con la ayuda de Elena Salgado, no sabe cómo meter mano al problema y establecer un programa terapéutico sin grandes efectos secundarios.
Al Gobierno se le ve desorientado y, aunque trata de traspasarle el problema a los mal llamados agentes sociales -gente sospechosa que vive del Presupuesto-, yerra en todas y cada una de las medidas que anuncia y, por lo general, no llega a poner en práctica, lo que constituye otro error de mayor cuantía."
(MANUEL MARTÍN FERRAND, "La estrella digital", 21/06/09)

Los ciudadanos de a pie estamos como siempre: desvalidos, desorientados y especialmente vejados.
El texto de Martín Ferrand que he transcrito se refiere a España, pero, salvando nombres, podría servir para otros muchos países.
Por ejemplo, leo que en Argentina, la inefable Cristina Fernández de Kirchner (“tapadera” de su ambicioso e intrigante esposo) tiene convocadas elecciones legislativas para el próximo domingo, en un desesperado intento de detener la caída de popularidad y frenar el caos económico.
En todas partes cuecen habas…”, cual reza el refrán.
El problema es que en nuestra casa, “…a calderadas”.
Y es que, aunque uno sea desmemoriado, no puede olvidar que el incompetente Zapatero se comprometió a un descuento de 400 Euros lineales en los importes del Impuesto sobre la Renta, que no se ha aplicado a todos por igual, y que ya se anuncia desaparecerá el año próximo.
Y el mismo incompetente, aún advertido por su corte de aduladores, ha derrochado dineros por doquier para ayudar a unos bancos que no prestan ni un duro a nadie.
Y como las arcas públicas están exhaustas, ahora, en tiempos de crisis, comienza a subir impuestos, con la excusa de que el impuesto sobre el tabaco "protege" la salud (¿por qué no la protege más prohibiendo el tabaco, del que el estado "se hincha"?) ¿Y cuál es la excusa para subir el impuesto sobre las gasolinas, ahora que están más baratas que hace un año?
Ítem más. La política de austeridad anunciada consiste en mantener los mismos inútiles e ineficaces ministerios de siempre (me sigo preguntando para qué los de Igualdad –coto feudal de la miembra Aído--; de Cultura --materia prácticamente transferida a la Comunidades Autónomas--; de Vivienda – que ni siquiera desarrolla una política de alquileres baratos--; para qué la Vicepresidencia tercera, regalada a Chavez como “retiro dorado” después de su nepotismo en Andalucía; etcétera, etcétera); y en no reparar gastos en viajes; y en “regalar” ayudas a Nigeria o a cualquier país; y en prometer –eso sí lo hace bien Zapatero—ayudas a las Autonomías, desigualando cada vez más sus raseros económicos.
¡Vaya desastre! ¡Vaya sensación de ineptitud!
Y no libro, ni mucho menos, a la azul oposición del PP, que sigue enrocada en unos personajes nada flexibles en política, suspectos en cuanto a trayectorias personales, y enzarzados los unos con los otros en la busca de un poder que les resulta inalcanzable.
Todo se hace, menos convocar elecciones generales que brinden al pueblo la oportunidad de clarificar y definir la situación política, y de encargar la solución del caos económico a algún partido sensato en materia de dineros.
Ahora se aproximan las vacaciones, y la gente, más o menos, se organizará para disfrutarlas de cualquier manera y ya en septiembre será otra cosa.
Si mientras tanto el viento cambia, pues ello será o mérito del gobierno o mérito de la oposición.
Nunca será porque la vida es así y en la vida, como decía el sabio griego Heráclito, “Panta rei”, “Todo fluye, todo se transforma”.
Abunda el el refrán popular, “Del agua mansa líbreme Dios, que de las aguas bravas me cuido yo”
SALVADOR DE PEDRO BUENDÍA

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