jueves, 12 de marzo de 2009

En tiempo de Fallas: Los que tienen un "puesto de verduras" en el mercado de la política

Un cínico es un hombre que, en cuanto huele flores, busca un ataúd alrededor.”
Henry-Louis Mencken
(1880-1956) Periodista y escritor estadounidense.

Confieso que me saca de quicio la “verdulera” forma de expresarse de la secretaria de organización del PSOE, llamada Leire Pajín.
Me representa la imagen malencarada de la “fresca” y malhablada vendedora de lechugas podridas que conocí tiempo ha en uno de los mercados de la ciudad en la que vivo toda la vida.
Esta deslenguada de la política, aventajada discípula de otro “lengua sucia”, el Pepito (Pepiño) Blanco, arremete contra todo, dejando a salvo la impoluta trayectoria del socialismo y de los socialistas.
¡Da asco!
Como dan asco otros elementos que se dedican a fustigar desde la acera opuesta, a los que no omitiré mi comentario.
La vida política se ha convertido en una “batalla de lechugas, coles y otras verduras (¡todas podridas!)”, que llega hasta el nauseabundo olor de la inmundicia.
¡Válgame Dios, que país!
Un allegado familiar me comentaba en el día de hoy, mientras almorzábamos, que le sorprende mi “animadversión” hacia los socialistas, ya que, según su argumentación, los oponentes presentan las mismas carencias y desviaciones.
Puede que no le falte razón en cuanto a mis pocas simpatías con los socialistas, pero ello no es gratuito, sino el resultado de llevar cinco años aguantando el cinismo y la mentira de un tahúr que pretende ser el artífice de la “alianza de las civilizaciones”, cuando no es más que un mentiroso compulsivo y recalcitrante.
La argumentación de mi interlocutor era inadmisible para mí: “Los otros hacen lo mismo”.
Mi respuesta es unívoca: Si hacen lo mismo, merecen el mismo calificativo. Pero con una diferencia: Los que mandan hacen el daño que pueden y algo más…
¡Menuda descarada la Leire Pajín!
Se dedica a fustigar a todo el mundo por aquello de la corrupción, y olvida a ese “hombre a una nariz pegado” (la frase es de Quevedo, no mía) que ahora pretende, y es capaz de lograrlo, ser ministro, Pepiño el falso, en cuyo caso todo lo que lleva denunciado de corrupciones y fallos de los oponentes tratará de aplicarlo, me temo, en su propio beneficio.
¡Qué país!
“¡Estos Fabio, ay dolor, campos de soledad, mustio collado, fueron un tiempo Itálica famosa…! reza el verso clásico.
Y yo parafraseo: “Estos, Pepiño y Leire, qué dolor, fueron los campos en los que anunciasteis sembraríais la igualdad socialista famosa y el paraíso de vuestras siglas…”
¡No os merecéis, ni vosotros, ni vuestro “padrino”, el Shoemaker, ni vuestros oponentes, que perdamos más tiempo con vosotros!
Como estamos en tiempo de Fallas, que bien adornan y enaltecen mi Valencia natal, os diré que sois peor que “ninots” de falla, porque estos al ser quemados por el fuego en la noche de San José al menos purifican y liberan la sociedad de los personajes que representan.
Vosotros, verdulerillos de la política, al ser quemados, solamente despediréis el negro humo de la polucionada corrupción y de la artimaña.
Y lo malo es que no hay bomberos que os apaguen sin contaminar, porque los llamados a extinguir vuestro fuego ( los que deberían ser vuestro reemplazo) despiden tan poco fiable imagen como vuestra deslenguada presencia…
"Cínico: un hombre que sabe el precio de todo y el valor de nada." .- Oscar Wilde (1854-1900) Dramaturgo y novelista irlandés.
SALVADOR DE PEDRO BUENDÍA
P.S.- Pido perdón al lector. ¿Acaso la desvergüenza ajena es tan contagiosa que me ha contaminado, forzándome a despotricar de esta guisa?

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