martes, 17 de febrero de 2009

Pero ¿qué pasa en nuestro mundo?

"Lo que más me inquieta es que en España todos se preguntan: ¿qué va a pasar? Casi nadie se pregunta: ¿qué vamos a hacer?" Julián Marías (1914-2005) Filósofo español.

¡Vaya tiempos que nos está tocando vivir!
En lo económico, la crisis más que galopar se incrementa a velocidad superior a la del sonido y amenaza con “devorarnos”
En lo político, los partidos tienen problemas internos de falta de entendimiento y además se tiran los trastos a la cabeza unos a otros, por mor de conseguir mejores resultados electorales.
El ministro de Justicia español --¡vaya personaje más chulesco e impresentable!-- hace “deshonor” a su cartera, se muestra "injusto" y acredita su imprudencia “juntándose” para cazar (¿solamente venados? ¿solamente cazar?) con un juez “vedette” que viene de frustrarse en la política y un mando policial servil.
En el mundo, la democracia va siendo monopolizada por tiranuelos que, a lo Hugo Chávez, consiguen ir perpetuándose en su poder cada vez más dictatorial, mientras las grandes "esperanzas" depositadas en Obama aún están por anunciarse...
En la vida diaria, a los dramas de los ilegales, que persigue la policía española “por cupos mínimos”, se suma la brutal acción de un mozalbete sevillano de apenas veinte años que “ejerce” la violencia ( no la “ de género”, sino la violencia total y con mayúsculas, que a saber si aprendió de seriales de la televisión, o de la vida misma, matando a una chiquilla que, por lo que se dice, se le resistió; y otros dos o tres muchachuelos no tuvieron escrúpulos (¿acaso se les enseñó a tenerlos?) en ser sus cómplices para ayudarle a ocutar el cuerpo del delito y transportarlo hasta parajes desconocidos, cual en el más truculento serial televisivo.
¡Qué barbaridad!
Pero, ¿qué pasa en el mundo?, ¿qué pasa en nuestra sociedad?, ¿qué pasa en nuestras familias?
¿Vamos camino de la locura o hacia la destrucción?
No voy a “rasgarme las vestiduras” a estas alturas de mi vida, pero sí decir que, en mi opinión, lo que acontece no es sino la consecuencia de una falta de conciencia personal, familiar, social y política, de la pérdida de valores esenciales, que ha permitido que primen el hedonismo, el lujo, la abundancia de bienes materiales, la necesidad de éxito, la sensualidad, la manipulación y la mentira, sobre la contención y la recta razón.
Si aquí en España aún estamos polemizando,sobre la educación para la ciudadanía, que ni educa ni hace ciudadanos, por aquello del sistema educativo (que cada cambio político altera a conveniencia del partido dominante) y removiendo los lodos de la “memoria histórica”, y entre unos y otros (recuérdese la fábula de “los dos conejos”: si son galgos o son podencos) los que en su día fueron jóvenes, hoy padres en muchos casos, carecieron y carecen de adecuada preparación ética y moral y aptitudes para educar; y los muchachos de hoy solamente atienden a los “dioses” dinero, placer, sexo, poder; y los mayores renuncian a luchar con los menos maduros, por aquello de que ya combatieron mucho en la vida… y que es mejor vivir que sufrir...¿qué otra cosa podría ocurrir?
Ya dijo el poeta y dramaturgo alemán Johann Wolfgang Goethe (1749-1832) que “Podrían engendrarse hijos educados si lo estuvieran los padres”, y no deja de ser una gran verdad, matizable como todas, pero un tema a considerar.
Y es que la sentencia Educad a los niños y no será necesario castigar a los hombres”, de Pitágoras de Samos (582 AC-497 AC) filósofo y matemático griego, está siendo un claro aviso, especialmente porque se ha pretendido dejar la formación, la educación de los hijos, en manos de terceros, a su vez con problemas de formación derivados del cambiante sistema educativo y de la galopante materialización de la sociedad, o en manos de la tv.
Así, se ha cumplido la admonición de Alexis Carrel (1873-1944), biólogo y médico francés: “Es imposible educar niños al por mayor; la escuela no puede ser el sustitutivo de la educación individual”.
Ni pretendo ser alarmista, ni extremista, ni iconoclasta.
Simplemente reflexiono para mí, y lo traslado a los lectores, que esto no puede seguir así.
Ojalá retorne el sentido común y la paz y la calma social y podamos dejar de lado tanta convulsión y tantos problemas.
“El futuro tiene muchos nombres. Para los débiles es lo inalcanzable. Para los temerosos, lo desconocido. Para los valientes es la oportunidad” escribió Víctor Hugo (1802-1885) el renombrado novelista francés.
¿Seremos capaces de ser valientes, de aprovechar esta oportunidad?
¿O nos iremos “de cacería” para “tirar al río” los resultados de nuestros logros?
SALVADOR DE PEDRO BUENDÍA






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