jueves, 7 de febrero de 2019

Esta España nuestra: De cómo Pedro Sánchez, “auto ”Presidente del Gobierno cobrará treinta monedas de plata, para ser el “Judas” de la integridad constitucional. “La avaricia rompe el saco”


SÁNCHEZ, EN LA PICOTA

El racista Joaquín Torra, presidente marioneta de la Generalidad, se frota las manos. Escribió: “Los españoles son bestias carroñeras, víboras, hienas con una tara en el ADN”. Ahora, el representante de esos españoles, el famoso doctor Sánchez, presidente del Gobierno según afirma él veinte veces al día, ha hincado la rodilla ante el títere catalán y en actitud genuflexa ha aceptado que para hablar con él se nombre a un relator, con el fin de que deje constancia de lo parlamentado entre ambos Gobiernos: el de España y el de una región española. Al relator, al facilitador, al mediador, se le presenta como árbitro entre dos Gobiernos soberanos que se relacionan de tú a tú, con agresiva violación de la Constitución que los ampara.
Se comprende la reacción indignada de la opinión pública. También la de los líderes de los partidos nacionales. Y la de Alfonso Guerra, que ha demostrado estar en plena forma. Y la de varios barones socialistas, que se han jugado no salir en la
foto pero que han abofeteado sin piedad a Pedro Sánchez, al que casi todo el mundo califica ya de “traidor a España”. Gravísima acusación, reiterada desde hace meses por Pablo Casado, sin que el ofendido ampare su honor en los tribunales de Justicia, tal vez porque teme que los magistrados den la razón al líder del Partido Popular.
¿Adónde, adónde, está llegando el cinismo de un dirigente político que enmerda día tras día la dignidad de España y que está dispuesto a la más abyecta humillación y a concederlo todo con tal de permanecer unas semanas más en la silla curul monclovita?
(Luis María ANSON, de la Real Academia Española, en “El Imparcial”, 07/02/2019)

No voy a ser ni uno más, ni uno menos, de los ciudadanos españoles hartos e irritados de que ese sinvergüenza llamado Pedro Sánchez, abroquelado en la Presidencia del Gobierno Español, vaya haciendo de sátrapa con nuestra nación y con nuestra sociedad, practicando el cultivo muelle a su placer, bienestar y ego y considerándose salvador de una patria en la que solamente él cree, para alcanzar la meta de perpetuarse en el poder que tanto ama y por el que tanto luchó y sigue luchando, mediante el empleo de cualesquiera medios.
Bueno, lo de “cualesquiera” aplicado a los


medios que usa Pedro I “el viajero”, no es exacto. Porque este Sánchez desde luego no es de la estirpe de los nobles y leales “Sanchos” (su apellido deriva de la descendencia de estos reyes y nobles castellanos), sino de la clase de los que rozan la felonía, la doblez, la traición, de los que merecen ser “arrojados a las tinieblas exteriores de la política”.
Se me dirá, y con bastante razón, que he arrancado con exceso de crítica y dureza mi comentario sobre las “hazañas” de Pedro I “el desvergonzado”. Tal vez.
Pero es lo que se merece el personaje.
Ahí es nada; con una debilísima fracción parlamentaria apoyándole, basarse en los iconoclastas de Podemos, más los “rompe-patria” de  los independentistas/secesionistas catalanes, para obtener la presidencia de un gobierno por vía de una moción de censura en la que, con cinismo total, prometió “regeneración democrática” y “convocatoria de elecciones generales”.
Lo primero lo ha hecho, pero al revés. Se ha dedicado a viajar “de acá para acullá” (algún día en mi blog del mismo nombre publicaré un análisis), no intentando realizar su cometido, sino buscando sentir el placer de viajar aunque sea a festivales de música moderna (siempre que es posible con su esposa, bien colocada por
“enchufe” marital), y sentir los placeres del poder, y mientras la inútil de la vicepresidenta Carmen Calvo se dedicaba a ir empastrando la gobernanza diaria, plegándose cada vez más a los secesionistas y a los de extrema izquierda, el ínclito Pedro I “el convenenciero”, se dedicaba a cruzar el Atlántico y a pontificar (hoy mismo lo ha hecho en el Tribunal Europeo de Justicia), sobre las excelencias de la democracia y la vida política, que ni conoce, ni permite ni práctica.
Ese peligrosísimo líder que es Pedro I “el falsario” está siendo rechazado hasta por los miembros de su propio partido, mientras la
“muñequita” Calvo se deja arrebatar por las falsas promesas de los de Valencia del Norte (mejor ni llamarles catalanes) para brindar a su jefecillo la ofrenda de unos presupuestos generales tan rechazables, como que solo suben impuestos y prometen ampliar el desempleo.
Es una pena que los partidos que por su
fragmentación y deterioro propiciaron el arribo de Pedro I “el masterizado”, no hayan importado, trayéndolo del pasado, al irrepetible Cicerón, para que volviera a proclamar aquello que legó a los anales de la Historia cuando se dirigió en el Senado de Roma a Catilina:
Quousque tandem abutere, Catilina, patientia nostra?
         ¿Hasta cuándo           abusarás de  nuestra paciencia,            Catilina?

Pero al menos le parafraseamos:
¿Hasta cuándo abusarás Pedro Sánchez, de nuestra paciencia?
¿Cuándo te veremos caer de la poltrona del poder y dejar libre de falacias y felonías a la democracia española?
¡No seas Iscariote Judas; que por las


treinta monedas de plata de los presupuestos generales y la continuidad en el sillón (avión incluido) eres capaz de vender a la nación española!
Recuerda, Pedro I “el resistente”: La Historia no te perdonará nunca…
Claro, que a ti eso te importa un bledo…
Y queridos lectores: Perdonad si el tono de
estos comentarios es más ácido de lo habitual.
El personaje que lo provoca también es más peligroso de lo usual.

“En el análisis psicológico de las grandes traiciones encontraréis siempre la mentecatez de Judas Iscariote 
Antonio Machado (1875-1939) Poeta y prosista español.

SALVADOR DE PEDRO BUENDÍA






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