sábado, 19 de enero de 2019

Europa y sus convulsiones: El “Brexit” de nunca acabar. May da ejemplo a Pedro Sánchez de cómo agarrarse a la poltrona


Corbyn y May
JOSÉ IGNACIO TORREBLANCA
19 ene. 2019.  en “El Mundo”
El 23 de mayo de 2016, Jeremy Corbyn publicó en sus redes sociales una fotografía en la puerta de su colegio electoral que acompañó del siguiente mensaje: "Acabo de votar a favor de la permanencia. La UE es el mejor marco en el que afrontar los desafíos de nuestro tiempo". Un mensaje idéntico al de Theresa May, entonces ministra del Interior en el Gabinete de David Cameron, que durante la campaña del referéndum del Brexit no sólo anunció que votaría a favor de la permanencia por ser "lo mejor para el Reino Unido", sino que compartió su temor por las consecuencias económicas, de seguridad e incluso territoriales de una salida ("abandonar la UE", dijo, "acabaría con la Unión con Escocia").
Ahí los tienen: May estaba a favor de la permanencia en la UE pero decidió gestionar la salida a cambio de ser la primera ministra que liderara esa salida. Igual que Corbyn, que también estaba a favor de la
permanencia, pero ha renunciado a promoverla para no cerrarse las puertas de Downing Street. Los dos pensaron que tras el referéndum sólo se podía ser primer ministro si aceptabas el Brexit (o por lo menos si no promovías la permanencia), ya que lo contrario les merecería la acusación de oponerse a la voluntad popular. 
Ahora los dos están bloqueados. Una por su cinismo, que le lleva a no querer renunciar al poder por no poder aprobar un Brexit en el que nunca creyó y que no tiene el apoyo de su partido. El otro por su oportunismo, pues espera que el Gobierno le caiga en las manos sin tener que pronunciarse ni a favor ni en contra del Brexit. Pero la realidad es que ninguno de los dos puede ser primer ministro, que el Reino Unido se asoma al abismo de un Brexit sin acuerdo, que la UE va a tener que tragarse el empantanamiento británico y que los millones de personas que votaron por quedarse están huérfanos de líderes y alternativas que representen su deseo de permanencia.
Seas conservador o laborista, la permanencia en la UE es la mejor opción para el Reino Unido: beneficia a las empresas tanto como a los trabajadores, aumenta la influencia del país en el mundo y ayuda a mantenerlo unido. Pero ninguno de los dos partidos es capaz de ofrecer eso a sus votantes. May no
quiere unas elecciones que perdería. Corbyn quiere unas elecciones, aunque no sepa para qué. Ella sabe lo que quiere, pero no puede gestionarlo con éxito. Él no sabe lo que quiere, pero también quiere gestionarlo con éxito. ¿Qué ocurre cuando los líderes deciden no seguirse a sí mismos? Justo esto.”

Una vez más el Profesor Torreblanca brinda su brillante disección de los acontecimientos en la política europea, y al tiempo mueve a reflexionar si al igual que acusa a la infumable (por tozuda y egoísta) Teresa May y a su oponente –- no menos imprudente — Corbyn, es decir, de esa irreflexión empeñada en mantener a toda costa el poder o de obtenerlo a cualquier precio, eso lo estamos contemplando y sufriendo día a día en esta España nuestra. Por mor de la insultante desvergüenza de un presidente del gobierno que parece querer los privilegios y las prebendas a cualquier
¡Oremus!
coste, para perpetuarse al máximo en el sillón, aunque para ello mienta, se contradiga, rectifique con lo de “donde digo, digo diego”, y mantenga como ministros un conjunto de marionetas que, si no tienen alguna irregularidad que ocultar, deben al menos tapar sus ineptitudes. 
¡Ah! Y eso sí, saben subir los impuestos, como acostumbran los del puño y la rosa ahora cada vez más marchita. 
La única verdad es que Pedro Sánchez se abroquela en su discurso convenenciero y lleno de dobleces, pactando a escondidas con los independentistas catalanes, aunque simulen unos y otros que andan “a la greña”, porque, como el rey francés Enrique IV dijo, “París (Madrid) bien vale una misa”.
Y en contraste con el refinado Sánchez (el de los viajes en avión oficial hasta para asistir a festivales musicales), aparecen los “trillizos” –como les llaman los socialistas, también agarrados en muchos tripartitos— Pablo Casado,
¿Quién miente más?
Albert Rivera y Abascal, quienes tras el concubinato en su coalición de Andalucía (al menos en esto han sido coherentes) pretenden desalojar cuanto antes al deshonesto presidente socialista.

Es una pena, pero es así, que, en esta España nuestra, como en el Reino Unido (¿"unido"?) y como en bastantes países de la Unión Europea. el servicio al bien común que debería regir la conducta de los políticos se haya trucado en aprovechamiento partidista propio basado en extremismos y nacionalismos, con las excusas de
las migraciones y de los excesos supuestos pero temidos de los que buscan solamente implantar el radicalismo de apariencias democráticas. 

Pero ¿qué le vamos a hacer? De aquellos excesos y errores de un estúpido premier británico llamado James Cameron surgió el “brexit”, como de los excesos de la corrupción y falta de liderazgo del Partido Popular español y de las veleidades de “Ciudadanos” ha surgido ese vituperable gobierno del personaje, ambición malsana por encima de todo, llamado Sánchez.
“La ambición no hermana bien con la bondad, sino con el orgullo, la astucia y la crueldad.” Leon Tolstoi (1828-1910) Escritor ruso. 
SALVADOR DE PEDRO BUENDÍA

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