miércoles, 10 de octubre de 2018

Katia: Cuando la delicadeza se hace mujer


No extrañará probablemente a quienes siguen este blog, a quienes me conocen, que en un día como hoy, 10 de octubre (el día 283 del año, del que solamente restan 82, en la semana 41), dedique unas líneas a esa Katia que desde hace muchos años me concede el lujo de formar parte de mi vida familiar, porque es la hija preciada de mi esposa.

Se me dirá, tal vez, que cómo no iba a agasajar y elogiar a esa joven mujer, a Katia, ya que es la digna descendiente de su progenitora.

Pues no; no es suficiente, porque, además de la sangre distinguida que corre por sus venas, en ella misma se reúnen la inteligencia, la belleza, la prudencia, la generosidad y el amor hacia quienes le rodean. Y bien que nos los regala a diario.

De congruo es, querida Katia, que en este día te envíe, un año más (y ya son muchos), mi afecto sin límite y que pida al buen Dios que, al igual que te trajo al mundo en tu Ucrania natal y te ha conformado como mujer en tu España de la que eres ciudadana, pido al buen Dios, repito, que te siga cuidando y protegiendo, y te conceda muchos años más de salud, amor y bienestar, porque si así aconteciere (que seguro estoy) seguiremos gratificándonos con tu presencia y tu femenina inteligencia entre nosotros.

¡Feliz cumpleaños, Katia! ¡Que cumplas muchos más!

Y ¡felicidades! también a tu augusta madre, que nos ha dejado en ti una muestra más de su esencia inigualable, sabiduría, inteligencia y belleza.

SALVADOR DE PEDRO BUENDÍA

4 comentarios:

  1. ¡Qué bellas palabras glosando a una madre y a su hija!

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  2. Ángel, aunque estoy seguro no te va a llegar mi comentario, cada vez me gusta mas leerte. La felicitacion por el cumpleaños de Katia es un lujo.
    Me uno a tu felicitación.
    Julio

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  3. Gracias, Julio. El lujo es tener lectores y amigos como tu

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  4. Muchísimas gracias, Ángel, por estas bonitas palabras un año más!!!! :)

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