viernes, 15 de junio de 2018

Esta España nuestra: Un Presidente del gobierno apresurado, con un gobierno improvisado y un ambiente en ventolera ¡El puerto de Arrebatacapas!


Ya he escrito en este blog en varias ocasiones sobre el puerto de montaña de Arrebatacapas, en la provincia de  Ávila, en la carretera que discurre entre las localidades de Cebreros y San Bartolomé de Pinares, y situado a una altitud de 1.068 metros, que se caracteriza por ser un lugar agreste y batido por los vientos. 
Mas en un sentido figurado y coloquial utilízase la mención “puerto de arrebatacapas” para referirse a cualquier sitio o situación social o vital por los que —a semejanza del accidente geográfico— corren vientos impetuosos; o al lugar o casa donde, por la confusión, el desorden que imperan y la calidad de las personas que los habitan, hay riesgo de fraudes y rapiñas.
Y en esta España nuestra, después de la moción de censura que aupó a la Presidencia del gobierno a ese ambicioso sin escrúpulos que reincide en buscar el poder a cualquier precio, llamado Pedro Sánchez, más por ineptitud y culpas del partido pepero que gobernaba que por valores propios, hemos empezado a encontrarnos como si nos hubiéramos anclado en el “puerto de arrebatacapas” de la política. 
A toda prisa Pedro Sánchez nombró un gabinete de
ministros, hasta sorprendente en cierta forma, pues integró en él, además de a sus incondicionales socialistas, a un cúmulo variopinto de figuras a quienes ni se valoraba ni se esperaba, y entre ellas, pretendiendo (supongo) un toque de modernidad o “frikismo”, introdujo al periodista de etnia valenciana, Máxim Huerta, más conocido por sus tertulias radiofónicas y alguna que otra novela de medio tiro, que por sus valías y preparación para asumir un ministerio tan complejo como Cultura y Deporte, máxime cuando reiteradamente el novato había proclamado a los cuatro vientos y con excesos twiteros que ni le gustaba ni practicaba el deporte. 
Poco duró la felicidad en casa del gobierno, y menos en la del inesperado ministro, porque de repente un medio de comunicación desveló que ese político
había estado envuelto en un fraude a la Hacienda Pública de muchos miles de euros, por tratar en plan tramposo de evadir impuestos mediante sociedades instrumentales. Y aunque el “defraudador” parece que había saldado sus responsabilidades con el fisco muchos años atrás, cayó víctima de las lenguaraces afirmaciones tiempo atrás del “boss” Sánchez, quien había proclamado que nunca admitiría bajo su mandato a quien así obrara. 
¡Nunca digas de este agua no beberé!
El casi non-nato ministro trató de justificar sus trapacerías redimidas, pero la sentencia estaba echada, y fue “invitado” a dimitir, lo cual hubo de hacer casi entre sollozos, pero pretendiendo morder a “la jauría” (¿de quienes, de políticos, o de periodistas?).
Y poco después, al ministro de Agricultura llamado Planas le salió un forúnculo en salva sea la parte cuando se supo que estaba imputado por un tema de extracción ilegal de aguas en el Parque natural de Doñana. 
Y, por si fuera poco, el nuevo ministro de Cultura,  Guirao, nombrado casi ipso facto en cuanto cayó Huerta, se le dice afectado, y tal vez investigado, por historias pasadas en los museos. 
Vamos, que el gobierno de Sánchez parece instalado en su particular “puerto de arrebatacapas”, de lo que ni siquiera se ha sustraído el nuevo ministro de Interior, Grande-Marlaska, en la incipiente polémica con la judicatura del Tribunal Supremo, sobre el traslado de los presos preventivos independentistas catalanes a prisiones más cercanas a su intentada república. 
Vientos ábregos para el gobierno, pero no menos para el partido que había sido defenestrado, especialmente para su “tancredista” líder, el gallego Rajoy, quien, harto de todo y de todos y víctima de sí mismo, precisó renunciar a todo, para abrir una etapa en el partido conservador que no se anuncia ni pacífica ni constructiva. 
Y “como éramos pocos, parió la abuela”, ya que dos días antes del comienzo de la competición futbolística del Mundial, en Rusia, un histérico, egoísta e inexperto presidente de la federación de fútbol,
fulminó al seleccionador del equipo nacional, por un rifirrafe sobre si había fichado sin su "permiso" por un equipo de Madrid. 
Y así, el egocentrismo infantiloide de ese advenedizo pelado de cabellos y de ética conductual, dejó al equipo nacional sin conductor pocos minutos antes de su debut competitivo. 
No se crea que con esto justifico al inocente de Lopetegui, quien se vendió al cacique Florentino Pérez a cualquier costa. Y así ha recibido de palos. 
¡Más ventoleras insufribles, todo tiende a ser los puertos de arrebatacapas!
De manera que lo mejor va a ser acostumbrarse aún más al cúmulo de egoísmos, fallos, errores, atropellamientos y situaciones esperpénticas que desde los políticos hasta los deportistas nos vienen deparando. 
Y esperemos que la “generosa” y mediática recepción
en Valencia de 600 y pico inmigrantes no se convierta en otro espectáculo de filias, fobias, propagandas y abusos, a lo que unos y otros nos tienen acostumbrados. 
Lo confieso: a veces, renunciaría a esta España. 
Pero no podemos ni debemos hacerlo: ¡Es la España nuestra! 
¿Podremos rescatarla de tanta ineptitud y mezquindad?

"El hombre que ha cometido un error y no lo corrige comete otro error mayor".- Confucio (551 AC-478 AC) Filósofo chino.



SALVADOR DE PEDRO BUENDÍA

1 comentario:

  1. El comentario de Ramiro Blanco se insertó por error en esta entrada y se ha trasladado a la precedente

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