jueves, 7 de septiembre de 2017

Esta España nuestra: Cataluña se escapa por la gatera y la eficacia de gobierno se esfuma

“APOTEOSIS ANTIDEMOCRÁTICA EN CATALUÑA Y GOLPE DE ESTADO”
(“La Estrella Digital”, jueves 07 de septiembre de 2017)
“No va a pasar nada. Al final se echarán para atrás”. “Se están peleando entre ellos, todo quedará en agua de borrajas”. “En cuanto sepan que se juegan multas copiosas, apaga y vámonos”. “Es una patochada. No se atreverán a convocar el referéndum”.
Estas frases las hemos oído hasta la saciedad hace cuatro o cinco meses en boca de destacados dirigentes del PP. Reflejaban el pensamiento de Moncloa. Mariano Rajoy se mantenía en el precepto arriólico: “No hay que hacer nada porque el tiempo lo arregla todo y lo mejor es tener cerrado el pico”. La influencia del hombre que descalificó a Podemos diciendo que “son unos friquis” y a Ciudadanos con “son insignificantes”, ha resultado nefasta. El tiempo no ha arreglado nada y el pueblo español ha asistido estupefacto al golpe de Estado que los secesionistas han perpetrado en el Parlamento catalán, en una apoteosis antidemocrática de carácter bananero al estilo de Nicolás Maduro.
En lugar de prever lo que iba a ocurrir y tomar con tiempo las medidas que la Constitución exige, Mariano Rajoy no tiene otro remedio que salir de su letargo y enfrentarse, ya veremos cómo, a una situación límite. La inoperancia, la cachaza, la lenidad han presidido una política absurda con relación a Cataluña. Acertó Rajoy en su gestión económica plenamente. Se equivocó en su gestión política y ha colocado a España al borde del abismo secesionista.
Tras 500 años, la unidad de España está en claro y amenazador peligro. La debilidad de un Gobierno que lleva cinco años contemplándose el ombligo ha contribuido a que los secesionistas a los que se dio la mano se hayan merendado el brazo entero. Y es difícil calcular lo que va a ocurrir en Cataluña, incluso aunque el Gobierno sea capaz de impedir el referéndum anticonstitucional.”
LUIS MARÍA ANSON, de la Real Academia Española)

Que si son galgos… que si son podencos…
Cual en la fábula, los unos por los otros y “Cataluña sin barrer”. 
Vaya por delante que lo que ha acontecido (y lo que está por venir) en Cataluña, roza, por una parte, el más puro esperpento; y por otra parte, es la mejor muestra de que el inmovilismo en el gobierno de España lleva a que florezcan esas ideas y tendencias de esquizofrenia paranoide que desde Artur Mas, pasando por su acólito, el trapacero Puigdemont, han potenciado la siempre soterrada tendencia individualista de Cataluña y de bastantes catalanes, de que ellos son España mientras les interese, pero que es la nación española quien debe someterse a
ellos, que son –llegan a creérselo-- los ricos y la encarnación de las excelencias de laboriosidad y de la tradición supranacional.
Es aquello del congreso de curas que trataba del destino más conveniente para los óbolos de los fieles, y en cuya asamblea el representante del clero de Cataluña expuso de forma definitiva y definitoria su tesis: “Nosotros tiramos al aire las monedas que recaudamos en las colectas; lo que Dios no coge…”
Pues eso. Según toda esa tropa de “antitodo”, malasentados, sinvergüenzas y (especialmente) corruptos desde el gobierno, todo lo que ellos pueden se lo quedan. 
Y como los controles de pasadas corrupciones se van estrechando, no hay mejor manera que la de agitar el árbol del independentismo para marear la perdiz, y mientras se discute si son galgos o podencos “trincar” la liebre, que diga la pasta. 
¡España no tiene remedio! ¡Y Cataluña menos!
Bien critica Luis María Anson que don “Tancredo” Mariano Rajoy lo ha fiado todo al tiempo; pero no menos cierto es que en Cataluña se ha secuestrado de veras la voluntad popular merced a la descarada traición de aquellos “patriotas” de Convergencia i Unió , que, cuando se les descubrió el “trinque”, se aliaron hasta con el diablo, y hay grupos políticos catalanes que son más que eso, con tal de escaparse de la quema. 
Del bochornoso espectáculo del parlamento catalán saltándose a la torera las más elementales reglas de la legalidad y de la democracia ya se ha escrito mucho; tal vez todo lo posible. 
De lo que viene, está todo por escribir, porque solamente hay una solución, que ya Santo Tomás
propiciaba: “Suaviter et fortiter”. Suavemente pero con firmeza. ¿Quién es capaz de ponerlo en práctica?
Termino con una frase del novelista valenciano (ojo, y Valencia no es ni mucho menos Cataluña, ni del sur ni de los “paisos catalans”) Vicente Blasco Ibáñez: “Valencians, cuideuse del catalans, que siguent simples i morts de fam no a soles s’apoderaran de lo Regne, sino també de la cultura i de l’historia de Valencia”. (Valencianos, cuidaos de los catalanes, que siendo simples y muertos de hambre se apoderarán del Reino y también de la cultura y de la historia de Valencia). 
Ni mucho menos la rotundidad de la frase es válida, pero, viniendo de tan furibundo republicano como Blasco Ibáñez, desvela una prevención y una apelación a la prudencia, porque la inacción ni en Valencia ni en España ha determinado acciones eficaces y positivas.
Veremos lo que pasa, pero no soy nada optimista. 
Me imagino pidiendo pronto visado (y pagándolo, claro) para entrar en Cataluña…
SALVADOR DE PEDRO BUENDÍA

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