viernes, 4 de noviembre de 2016

Esta España nuestra: ¡Ya hay gobierno! Al menos se restaura la gestión política, tras diez meses de inadmisible colapso. La esperanza es lo último que se pierde en la vida…


“EL ‘DREAM TEAM’ DE MARIANO
“El continuismo, el pulso Cospedal-Soraya y el sacrificio de las vacas sagradas definen un Gobierno que apuntala la agenda económico-laboral
Si la política apasionara tanto como el fútbol, cada español tendría su propio equipo titular de Gobierno. Discutiríamos sobre la idoneidad del ministro de Interior (interior derecho) o sobre la versatilidad del de Exteriores, pero no ha llegado tan lejos el hooliganismo. Menos aún con un mister, Mariano Rajoy, cuya autoridad hubiera ignorado cualquier recomendación plebiscitaria. La lista es suya. El Gobierno es el suyo.
Y se ha recreado Rajoy en el hermetismo. No ha habido filtraciones ni grupos de WhatsApp. Los seis días que se ha concedido en diseñar el dream team reivindicaban su autoridad, su disciplina, su cesarismo. No ya para ungir a los nuevos con el dedazo patriarcal, sino para sacrificar sin miramientos a las vacas sagradas.
Era indecoroso que el piadoso Fernández Díaz, reprobado en el Congreso por todos los grupos, revalidara su cargo en la perspectiva del problema catalán —"eso te lo afina la Fiscalía"— como se antojaban embarazosas la prerrogativa que había adquirido García Margallo en su arrogancia y fatuidad, más aún cuando la política exterior española —un oxímoron articulado— se había circunscrito a las bravuconadas en Gibraltar.
Se ha deshecho de ellos Rajoy maniobrando en la idea del relevo generacional. Un motivo para evacuar al ministro Morenés y para incluir en el equipo las sorpresas de Íñigo de la Serna y Alfonso Dastis como figuras chocantes de la nueva alineación titular. Ha moderado Rajoy las novedades y los experimentos.
De hecho, la "lista" conserva en el pedestal a los apóstoles de su modelo político-económico, reforzando, es verdad las atribuciones de Luis de Guindos, pero asegurando las antiguas carteras de
Hacienda (Cristóbal Montoro) y de Trabajo (Fátima Báñez). La estabilidad se atiene a su discurso autocomplaciente del pasado sábado. Se le ha investido a él presidente y su Gobierno va a proseguir el camino emprendido, de forma que los espacios de cesión o de concesión se atendrán a las cuestiones que Rajoy considera subalternas.
Se entiende así que el verdadero morbo del equipo concierna a la resurrección de la antigua rivalidad de María Dolores de Cospedal y de Soraya Sáenz de Santamaría. Rajoy ha revestido de autoridad a la primera —ministra de Defensa— y ha aliviado las responsabilidades de la segunda, no ya porque se le despoja del papel portavoz en beneficio del perfil pedagógico y decimonónico de Méndez de Vigo, sino porque Cospedal podría asumir el control del Centro Superior de Información de la Defensa.
Es la nueva estrella del equipo Rajoy, entre otras razones porque todavía conserva la secretaría
general del PP y porque representa la política de agradecimientos que acostumbra a dispensar el presidente del Gobierno. Es el motivo por el que Álvaro Nadal ha ascendido a ministro —se crea la cátedra de Agenda Digital al abrigo de Industria— y la razón por la que se ha traído a Juan Ignacio Zoido de Sevilla a Madrid (Interior), aunque el guiño territorial más elocuente en la distensión la crisis catalana consiste en haber hecho ministra de Sanidad a la diputada barcelonesa Dolors Montserrat”

Suscribo en una gran parte la opinión del ilustrado y activo periodista Rubén Amón, y que precede a estos comentarios.
La verdad es que, después de tantas idas y venidas, tantas vueltas y revueltas, casi parece un sueño que al final haya surgido un gobierno que –bien o mal; esperemos que bien— se ponga a trabajar en los asuntos de nuestra nación.
Se podrá opinar, de hecho ya se está opinando, que si el gobierno es continuista, que si Rajoy apenas ha innovado, que este gabinete de ministros no podrá con los necesarios consensos y pactos que exige el actual mapa político.
Pero admitamos un hecho esencial: Al menos hay
gobierno.
Y ese gobierno, se le tache o no de continuista, es el que va a hacerse cargo de la gobernanza, demostrando que eran innecesarios todos los vaivenes precedentes, que llevaron casi hasta el umbral de unas terceras elecciones consecutivas, y por ello, habrá que esperar un poquito para ver cómo se desenvuelven los diferentes ministros en sus cometidos, y cómo evoluciona el consenso con los partidos que apoyan y con los que nunca dan soporte.
Al menos ha desaparecido del mapa, por el momento, el ciudadano Sánchez, marrullero, egoísta y falaz, que se empeñó en ser presidente del gobierno a cualquier precio, que arruinó a su partido y que dio alas a esos que son verdadera oposición (iconoclastas), los de “P(j)odemos”.
No quiero meterme a opinar sobre los ministros que han sido defenestrados, porque no hay que practicar aquello del refrán que dice “A moro muerto, gran lanzada”, pero avanzo que no me parece nada mal que se haya expurgado a varios ministros, controvertidos o incómodos. Y ya se entiende…
Por lo demás, tendremos nuevamente a una mujer al frente de Defensa, y más de un chiste surgirá ensalzando la figura de Cospedal mientras visita sin burka a las tropas en países de esencia musulmana; y en la economía seguirán los dos “sabios” anteriores, uno de ellos, Montoro, para pánico de
todos, porque, como dijo el borrachuzo, “Al final nos subirán el vino…”
Y el resto de ministros ya se irá explicando, y es de suponer que más y mejor que sus predecesores, y hasta se puede esperar (por ello que no quede) que Rajoy se convierta en más pactista y dialogante.
En fin, que ya tenemos a quienes criticar, y por eso, con el espíritu de los inefables humoristas Tip y Coll, parafraseándoles, en los próximos comentarios ¡Hablaremos del gobierno!

"Los buenos gobiernos se conocen cuando lo que hacen vale más que lo que sus opositores dicen" Antonio Maura y Montaner (1853-1925) Estadista español
SALVADOR DE PEDRO BUENDÍA

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