lunes, 28 de septiembre de 2015

Cataluña tras las elecciones autonómicas: ¿Y ahora qué? ¡Para este viaje no hacían falta alforjas!

“Se acabó el divagar
(CASIMIRO GARCÍA-ABADILLO, 28/09/2015, en “El Mundo”)
Hablaron los catalanes y lo hicieron con una contundente participación del 77%. Y lo que han dicho con sus votos es que no quieren la independencia. Los partidarios de la secesión (Junts pel Sí, más la CUP) han obtenido 150.000 votos menos que los partidarios de seguir en España.
Desde ese punto de vista, las supuestas elecciones plebiscitarias convocadas por Artur Mas («Sí, han sido unas elecciones plebiscitarias», insistió anoche ante sus seguidores) han sido un fracaso.
En escaños, JPS se quedó lejos de la mayoría absoluta y se tiene que conformar con 62 asientos en el Parlament. Necesita los 10 de la CUP para poder formar Gobierno. Pero el partido radical tendría que votar a favor de Mas -cosa bastante difícil-, ya que con su abstención no le basta a JPS para gobernar.
La gran sorpresa de la noche la dio Ciudadanos, que logró 25 escaños y casi 750.000 votos. A pesar de que Albert Rivera asumió el riesgo de no ser cabeza
de lista, colocando en ese puesto a la desconocida  Inés Arrimadas, los resultados han puesto de manifiesto que, en unas elecciones tan polarizadas como las de ayer, los catalanes han visto en C's la mejor opción frente al independentismo. Un éxito para Rivera y un mensaje para el PP de cara a las elecciones generales de diciembre.
Catalunya Sí que es Pot (CSP) ha obtenido un resultado muy pobre (por debajo del que logró ICV en 2012). Este batacazo no sólo demuestra que una parte de los votos de extrema izquierda se han ido a la CUP (que es el otro vencedor de la noche, con 10 escaños), sino que confirma que el fenómeno Podemos se desinfla día a día.
Iceta, contra pronóstico, ha conseguido mantener al PSC como tercer partido con 16 escaños. Es un buen punto de partida para reconstruir una alternativa federalista de izquierda moderada.
El otro gran perdedor, después de Mas, ha sido el PP, que se ha quedado con 11 escaños (ocho menos que en 2012). Los electores han castigado no sólo una política errática de los populares, que cambiaron de candidato a menos de dos meses de los comicios, sino el discurso del miedo de Rajoy y el Gobierno, que claramente ha sido contraproducente.
Aunque Mas ayer se lanzó a bailar para celebrar los resultados, puede que ese haya sido su último baile como presidente ¿Quién va a presidir la Generalitat? Dependerá de lo que diga la CUP.
¿Qué va a pasar con el proceso de independencia? Que no puede avanzar con sólo el 47,8% de los votos.
Ahora bien, ¿podrá seguir manteniendo el Gobierno su inmovilismo? No. Lo malo es que estamos a menos de tres meses de las generales y Rajoy no va a complicarse la vida con una negociación con la Generalitat. Sin embargo, está claro que estas elecciones obligan a que el próximo Gobierno abra la vía del diálogo para dar una salida a Cataluña.
Como dijo Camilo José Cela cuando recibió los primeros ejemplares de su libro La familia de Pascual Duarte: «Se acabó el divagar». Mas ha perdido el plebiscito, ha dividido a Cataluña y se ha quedado con menos escaños de los que tenían CiU y ERC. Mas debería dimitir. Ciudadanos obtiene un resultado extraordinario y el PP tendrá que tomar nota de su fracaso.
Los catalanes han hablado: no quieren la independencia, pero esperan un cambio, demandan una nueva situación dentro de España.”
SOLO 3 DE CADA 10 CATALANES APOYAN A MAS
 (“El Imparcial”, 27/09/2015)
“El censo de Cataluña alcanza los 5.380.000 de personas. El partido pilotado por Oriol Junqueras y su marioneta Arturo Mas se ha quedado lejos de los dos millones de votantes. Es decir, 3 de cada 10 catalanes no apoyan al señor Mas, porque el abstencionismo también cuenta. En las elecciones de 2013, Convergencia y Esquerra Republicana obtuvieron 71 escaños; ayer, 62. El retroceso es considerable. E incluso con la suma de los votos de CUP se quedan lejos del 50% de los votantes. Las leyes catalanas, por otra parte, exigen mayorías cualificadas para aprobar cuestiones de relieve, incluso la subsistencia de TV3.

El presidente de la Generalidad, Arturo Mas, debería cantar la palinodia, reconocer su fracaso y marcharse discretamente a su casa a ver qué tienen que decirle los jueces sobre las mordidas del 3% en las que presuntamente participó.
Pero no. Las elecciones de ayer no han sido otra cosa que un peldaño más en la escalera hacia la independencia. Aunque el secesionismo haya sido de hecho derrotado, Oriol Junqueras y su polichinela Arturo Mas proclamaban el éxito a los cuatro vientos. Se ha creado un sentimiento popular en los últimos años que nada tiene que ver con cifras ni elecciones. Hay que enfrentarse a esa corriente sentimental con el diálogo y la negociación, a través de la tercera vía que propugnó hace unos meses Felipe González. Nada de lo que ocurre lo estaríamos padeciendo si Zapatero no hubiera tenido la ocurrencia de auspiciar el Estatuto; si Mariano Rajoy no hubiera reaccionado con la cachaza y la pasividad frente al órdago secesionista. En lugar de prevenir el mal, se ha 
permitido su
desarrollo y ahora la terapia de curación resultará muy ardua y compleja. Cataluña se ha convertido en un polvorín para largos, muy largos años.
De poco sirven las lecturas triunfalistas de unos y de otros ante las cifras de las elecciones que se acaban de celebrar. El problema no está ahí. El toro marrajo escarba ya en el centro del ruedo ibérico y tiene una lidia arriesgada y difícil que precisa de una mano izquierda hábil, de una mano derecha muy firme, y la regia estocada.”
Luis María ANSON, de la Real Academia Española
Las alforjas son una especie de bolsas en las que antaño se llevaba todo lo necesario para hacer un viaje, normalmente a pie o a caballo. Cuánto más largo era el viaje, más grandes tenían que ser las alforjas. Por el contrario, si el viaje era cortito, como de media mañana, no hacían falta alforjas.
La expresión ‘Para este viaje no hacían falta (estas) alforjas’ se usa ahora como forma de decir que ha habido un exceso de previsión en algo, que se demuestra después que no precisaba de tantos preparativos o precauciones.
Dicho esto, por si alguien tiene sus dudas sobre las alforjas, habrá que comentar que tantos años y meses debatiendo y repitiendo sobre la secesión e independencia de Cataluña, y tras las elecciones autonómicas celebradas en el día de ayer, “mutatis mutandis” no ha cambiado lo esencial.
Así, los independentistas siguen insistiendo en sus deseos de iniciar el camino hacia su secesión de
España, repitiendo las falacias de siempre y usando las mismas argucias de alteración de la realidad.
Porque la verdad es que ni el pueblo de Cataluña está locamente volcado hacia la independencia ni los contrarios a ello son una abrumadora mayoría.
Hay de todo, como en botica, pero sobre todo hay una enorme fractura social, con una gran atomización de tendencias y votos, que es el gran logro (¿?) del “marioneta” de Mas, manejado hábilmente por el “chico de la ceja caída” –éste sí que sabe--, y de esta guisa casi se cumple aquello de que hasta en las familias se ha producido una gran polémica por aquello de la independencia.
Pero el fracaso –claro— de Mas y de sus secuaces no ha sido la única razón de este aparente galimatías en que se ha convertido el mapa político catalán, porque a ello ha contribuido el gobierno de España, abroquelado en unas invocaciones de legalidad indudables, pero lejano a la flexibilidad política que demandaba la situación.
De esta forma, los unos mintiendo y contando lo que no es: los otros presumiendo de que están en posesión de la verdad y de la razón, han conseguido que el pueblo catalán haya emigrado hacia “minifundios” políticos casi indefinidos.
Me causó vergüenza ajena escuchar en el día de ayer a los “chicos” del “Junts pel Sí” que los independentistas habían triunfado porque habían obtenido la mayoría absoluta en escaños, olvidando que en votos había ocurrido lo contrario. Pero sobre todo, dando como adictos a los del “CUP”, que más bien han repetido que nada quieren saber del polichinela Artur Mas. O sea, “totum revolutum”.
Y ahora que ya se han celebrado las esperadas y cacareadas elecciones, que a ningún grupo han dado mayoría absoluta, hay que preguntarse si por fin habrá alguien que gobierne Cataluña para los catalanes, y no se dedique a perder el tiempo con ansias secesionistas que tratan de encubrir carencias y corrupciones.
No lo sé; y quien lo sepa y acierte, más que sabio será un aliado de la suerte.
Puede pasar de todo, especialmente si los zascandiles pro independentistas siguen con su manipulación, y los mal llamados constitucionalistas se blindan en su simple oposición legalista.
Hay que hacer más, mucho más, como buscar vías de diálogo, y especialmente convencer a los catalanes que se quejan (como casi siempre) de que España les explota, de que ellos solamente pueden ser lo que son y no lo que unos obnubilados soñadores les prometen. Para ello, ¿por qué no convoca el gobierno central un referéndum bien organizado y fundamentado? Que si triunfara el secesionismo, ¡pues, caramba, que se separen de una vez!
Pero, en mi opinión, esto de organizar unas elecciones para una cosa –gobierno autonómico— para vislumbrar otro fin –la independencia— es como ir a por agua y volver con vino…
No nos extrañemos de lo ocurrido. Era previsible. Era “un viaje para el que no hacían falta alforjas”.
“Ser independiente es cosa de una pequeña minoría; es el privilegio de los fuertesFriedrich Nietzsche (1844-1900) Filósofo alemán
SALVADOR DE PEDRO BUENDÍA

1 comentario:

  1. Hasta en Portugal (véase Facebook) se ha comentado esta entrada, y expertos juristas han coincidido en que no se acaba de entender lo que se pretende con tal manera de enfocar un posible proceso independentista, aunque no distinguen que en el caso de Cataluña ayer no se celebró ningún referéndum, siquiera se dijera de forma incorrecta que las elecciones autonómicas eran "como" un plebiscito.

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