viernes, 28 de noviembre de 2014

La España faldicorta y zaragata: Crece la descomposición social por el revuelo de la corrupción. Los políticos han montado un circo y les están creciendo los enanos…


Si no fuera porque uno, a base de vivir y de sufrir desengaños, ya está bastante resignado –tal vez demasiado— a los vaivenes de la realidad política y social y a la general desvergüenza que impera en los ámbitos de los gobiernos y las oposiciones, me atrevería a decir que ¡vaya temporada que llevamos!
En Cataluña, el “iluminado” Mas juega a santón providente de una independencia que no es sino el disfraz de sus enormes abandonos y fraudes, secundado por el lobo con piel de cordero que es
Oriol Jonqueras, un aparentemente apacible ciudadano que esconde su peligroso espíritu iconoclasta, y ello con el adobo de la tibieza maliciosa de un Josep Antoni Durán i Lleida, que ni está ni se va.
En la nación española (que Cataluña no es sino nacionalidad o región) en el partido del gobierno, que más que “Partido Popular” es el “Partido Escandalar”, se suceden las sorpresas con desvío de fondos, financiaciones ilegales, corrupciones de todo tipo, mientras su presidente (que también lo es del gobierno) hace de Don Tancredo y sigue hierático dejando pasar los acontecimientos, en la errónea
convicción de que las mejoras económicas salvarán su futuro, y sin percatarse que los problemas políticos lastrarán el porvenir.
La oposición, principalmente ese socialismo que se presenta ahora tan estricto y ético en lo nacional (así al menos lo dice), como ciego y escurridizo en lo referente a la podredumbre que ha propiciado durante treinta años en Andalucía, ese socialismo se presenta casi como un paladín de la claridad por boca de su todavía ingenuo Secretario General, de apellido Sánchez, quien no para mientes en desdecir a sus predecesores con tal de presentar como novedad sus “verdades”.
La otra oposición parlamentaria, la de matices comunistas, bastante tiene con disimular el pánico
que le ha metido en el cuerpo la aparición y ascensión de esa corriente asamblearia, izquierdosísima y demagógica, que es el recién fundado partido denominado P(j)odemos. Y esta formación política, aparecida de forma casi circense como la gran solución de todos los problemas de la democracia y la regeneradora de la corrupción política, se ha “arrugado” en cuanto ha tenido que salir a los medios de comunicación a dar la cara, porque da la casualidad que ha evidenciado una falta de respeto democrático interno y además le han empezado a saltar a la cara errores, abusos y corrupciones que neutralizan su cacareada pureza democrática.
Ni vale la pena hablar de UpyD, que ni está unido, ni ofrece progreso y solo presenta la “democracia” de
su “caudilla” Rosa Díez, quien no tolera la menor contradicción. Total, que cada vez más se suceden los escándalos, y aunque parece que la Justicia empezó a tomar algunas cartas en el asunto, la realidad es que, entre su lamentable lentitud y su en ocasiones sospechosa atención a la oportunidad política, se aplican los remedios cuando la política se ha tornado moribunda.
No extrañe, pues, que aparezcan fenómenos tan sainetescos como ese “nene” Francisco Nicolás, que resulta que se “coló” por todas partes, accedió a mil puntos y personas, sin que la presumida –que no demostrada— eficacia de la inteligencia (CNI) española pudiera detectarlo ni neutralizarlo. “Luego algo de cierto había”, se dicen las gentes.
Y con toda esa descomposición política, sigue la social, porque la economía se arregla tan lentamente que los parados casi no merman, y que los empleos son cada vez más mileuristas o miserables.
¿Qué ha pasado?
Algo tan sencillo como que la democracia instaurada en la durísima transición se ha quedado vieja, y no se ha procurado su continuidad ni su regeneración, por lo que cada vez los de la clase política, en vez de servir al pueblo se han servido de él, y así han generado este “circo” que sufrimos con vergüenza.
Circo tan mal montado que a estos empresarios de la política, malos payasos y peores gestores , les han crecido hasta los enanos.
Aunque si se mira en derredor, tampoco en países vecinos lucen maravillas; que Portugal ha tenido que encarcelar (al parecer de forma no muy ortodoxa) a su ex primer ministro, por su apego a los billetes de euro; y en Francia no quieren saber de su presidente ni sus ex amantes; y en Italia quieren ya tirar al reciente primer ministro.
¡Tantos circos y con los enanos tan crecidos!
No puede olvidarse la exclamación de Mariano José de Larra: ¡Miquelarena, qué país!

“La política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar después los remedios equivocados”.- Groucho Marx (1890-1977) Actor estadounidense
SALVADOR DE PEDRO BUENDÍA

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