martes, 11 de septiembre de 2012

Efemérides: El 11 de Septiembre, entre recuerdos terroristas, Diada independentista y rescates desde la indecisión



“Once años después, el 11S sigue en la memoria de todos
La jornada estará marcada por la espinosa cuestión de la asistencia sanitaria a los trabajadores que realizaron la limpieza y desescombro de las Torres Gemelas
 (Estrella Digital/EFE, 11/09/2012)
   La ciudad de Nueva York vive este martes un nuevo aniversario de los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001, que en esta ocasión estarán marcados por la espinosa cuestión de la asistencia sanitaria a los trabajadores que realizaron la limpieza y desescombro de las Torres Gemelas.
Las autoridades federales anunciaron que el cáncer será considerado oficialmente una de las enfermedades relacionadas con el 11S, por lo que las personas que trabajaron en la Zona Cero y contrajeron o desarrollen hasta unas cincuenta variedades de la enfermedad recibirán fondos oficiales para la cobertura médica.
La decisión del doctor John Howard, director del Instituto Nacional para la Seguridad y la Salud en el Trabajo, supone un viejo reconocimiento para muchos enfermos -miembros de servicios de emergencia, trabajadores de la construcción- convencidos de que contrajeron cáncer respirando polvo impregnado de toxinas tras el derrumbamiento de las torres.
"Añadir estos tipos de cáncer respaldará algo que ya sabemos que es cierto: que nuestros héroes están enfermos, y algunos mueren de cáncer contraído al respirar las toxinas de la Zona Cero", dijo la senadora federal por el estado de Nueva York Kirsten Gillibrand.
El alcalde de la ciudad, Michael Bloomberg, consideró por su parte que la decisión "asegurará que quienes enfermaron debido a los atroces atentados del 11S reciben el cuidado médico que necesitan y merecen", según dijo en un comunicado.
Sin embargo, añadir más enfermos (muchos de ellos graves) a la lista de beneficiarios de la llamada "Ley Zadroga" para compensar a quienes sufren problemas de salud relacionados con las partículas respiradas tras la caída de las Torres Gemelas reducirá con toda probabilidad las compensaciones, ya que habrá más personas para beneficiarse de una cantidad ya fijada (4.300 millones de dólares).
De cara a la ceremonia del martes, este lunes se notaba ya un incremento del despliegue de cuerpos de seguridad en algunas zonas claves de la ciudad, como edificios oficiales importantes o estaciones de transporte público.
La ceremonia de mañana estará protagonizada, un año más, por la lectura de los nombres de las 2.983 víctimas de los ataques contra el World Trade Center en Nueva York, la sede del Pentágono junto a Washington y el avión secuestrado por terroristas que se estrelló en Pensilvania cuando se dirigía hacia la capital, así como de los seis muertos del atentado de 1993 contra las Torres Gemelas.
El acto comenzará a las 12.39 GMT y, tras seis interrupciones -a la misma hora en que los cuatro aviones se estrellaron y se derrumbaron las dos torres-, concluirá a las 16:30 GMT.
Después de que la conmemoración del año pasado, por el décimo aniversario, contó con la presencia del presidente estadounidense, Barack Obama; su antecesor en el cargo, George W. Bush, y sus respectivas esposas, e incluyó la música en directo de intérpretes como Yo Yo Ma, James Taylor y Paul Simon, esta vez todo será más discreto y sólo están previstos el Coro Joven de Nueva York y una banda de gaitas y tambores.
El año pasado se abrió un parque en recuerdo a los atentados (cuatro hectáreas de extensión), y desde entonces lo han visitado más de cuatro millones de personas.
Mientras tanto, continúan las obras para la construcción del edificio único que sustituirá a las Torres Gemelas, conocido como Freedom Tower (Torre de la Libertad) y cuya conclusión está prevista para dentro de dos años, con un coste estimado de 3.900 millones de dólares.
La torre, incluyendo la aguja, tendrá una altura total de 541,68 metros (la cifra simbólica de 1.776 pies, en honor al año de la Declaración de Independencia de EE.UU.).

El edificio tendrá un total de 279.000 metros cuadrados de oficinas, y entre sus primeros inquilinos se conocen ya la editora Condé Nast y la Agencia de Servicios Generales (GAA, por sus siglas en inglés, una oficina de administración del Gobierno federal de EE.UU).
Otro nuevo edificio de oficinas situado al lado, el World Trade Center 4, abrirá antes, en 2013, mientras el edificio 3 no estará completado hasta 2015 como pronto.
El gran intercambiador de transportes, diseñado por el español Santiago Calatrava, comenzará a funcionar en 2015 reuniendo en un mismo lugar 13 líneas de metro y varias de ferrocarril de cercanías.
El museo que recordará los atentados, y que no estará finalizado hasta 2014, anunció que ha recogido fotografías de 2.962 de las víctimas.

La sonrisa de la avispa

La Diada de Cataluña
(La Avispa, 11/09/2012, en “La Estrella Digital”)
“Hoy es la Diada. Eso que los catalanes llaman el ‘Día Nacional de Cataluña’. Conmemoran una derrota. En España, al contrario que en cualquier país del mundo, se recuerdan las derrotas. Ese es uno de nuestros dramas. Extrañamente, en la mayoría de las regiones se inmortalizan unas derrotas en las que se derogaron, afortunadamente, fueros caducos que beneficiaban a los poderosos y a los ricos. Pero así es España y así nos va.
En cualquier caso, los catalanes, cada año que se ha celebrado la Diada, han hecho una reivindicación. Los separatistas nunca están conformes. Siempre quieren más y aprovechaban el victimismo de ese día para pedir. Los últimos años siempre era una defensa del Nuevo Estatuto. Ese que les concedió Zapatero, el de las mercedes, que decía el maestro Luís María Ansón.
Pero como ya lo tienen todo, incluida la ruina económica y moral, este año se han inventado otra cosa para poder seguir pidiendo. Y, por supuesto, con ello dar un paso más.
Este año, una curiosa y extraparlamentaria Asamblea Nacional Catalana (ANC) de una hipotética Cataluña independiente es la organizadora de la manifestación de la Diada para poder ir más allá del Estatuto. Lógicamente, cuando a una de estas organizaciones minoritarias le das cuartelillo se pone como una moto y se lanza cuesta abajo. De hecho, el lema es: 'Cataluña, nuevo Estado de Europa'.
Chico listo este Mas que tira la piedra y esconde la mano. Porque si alguien piensa que el Presidente no está detrás de toda esta pantomima se equivoca o es una persona más simple que el mecanismo de un chupete. Artur no va a ir a la manifestación por ser independentista pero la apoya "anímicamente". "Anímicamente, dice Mas, será como si estuviera, aunque físicamente no iré".
La UE ha rechazado esa absurda propuesta en distintas ocasiones, pero al Presidente de la Generalidad le importa poco. Lo que importa es sacar a la calle a todo el separatismo extraparlamentario al que se unirán, ‘según su conciencia’ toda CiU en masa.
¿Y qué busca el Presidente de la Generalidad echándose en manos de lo más extremo de Cataluña en esta Diada?
Mas siempre quiere "más"
Muy sencillo, tapar el desastre económico de Cataluña y esconder la flaqueza que supuso para los nacionalistas y separatistas solicitar el rescate al Gobierno de la Nación, aunque fuese para no recortar su tremenda administración clientelista. Y de paso, por supuesto, para llenar las calles de catalanes protestando contra España y así venir a Madrid a discutir el Pacto Social, el próximo 20 de septiembre, con ellos sobre la mesa.
Pero hay más, aprovechando la ocasión y con el escándalo de las ITVs en su mayor apogeo, el Presidente de la Generalidad quiere envolver a Puyol hijo en la estelada, en memoria de Puyol padre. Para los que no se acuerden, don Jordi se envolvió en la señera para tapar el caso de Banca Catalana en el que estaba metido hasta las trancas.
Sin duda, la manifestación de mañana matará muchos pájaros de un tiro. O lo intentará. Pero yo creo que ya es hora de parar toda esta farsa y obligar a Artur Mas a que convoque elecciones y ponga sobre la mesa el debate real del independentismo en Cataluña. Y que, después, voten los catalanes…
Pienso que nos sorprenderíamos del resultado. ¿Dónde iban a estar mejor? Aún recuerdo cómo se asustaron con el boicot al cava. Y eso que sólo fue un amago…”
¡Cómo corre el tiempo!
Parece que fue ayer cuando todos nosotros, al igual que la mayor parte del mundo, quedamos sorprendidos y espantados contemplando cómo el corazón de la principal capital norteamericana quedaba agredido por la barbarie iconoclasta del terrorismo islámico, destrozándose las torres del neoyorkino World Trade Center, y, lo que fue peor, matando a muchos miles de personas (siempre he tenido la sensación –que no he podido ratificar-- de que se ocultaban las cifras reales).
Aquella fecha determinó el pánico mundial ante el incontrolado fanatismo pseudo-islámico, y la excusa perfecta para que el presidente-marioneta George W. Bush, complaciese a sus protegidos financieros de Norteamérica, dándoles la posibilidad de iniciar otra guerra más, y de enriquecerse mucho más con la venta de armamento y la reconstrucción de un país –Afganistán— que previamente había sido destruido para saciar en apariencia la sed de venganza de la que presumía de ser la más potente nación del mundo.
Esa fecha del 11S significó el comienzo de una crisis de ideas, de moral, de economía, que fueron los polvos de los que derivan estos lodos actuales de la crisis económica y del temor al terrorismo ciego.
No vale la pena extenderse demasiado sobre la realidad y los efectos del brutal atentado de Nueva York, aunque sí conviene dejar sentado que ha venido a significar el comienzo de un diferente estilo de vida en el mundo.
Desde entonces, seguridad extrema en los vuelos y en los accesos a las naciones más desarrolladas; persecución de casi todo lo que huele a árabe; vulneración de garantías humanitarias respecto de los prisioneros con tufo de terrorismo; y, en fin, especulación galopante, en medio de lo cual, el refrán de “a río revuelto ganancia de pescadores” se ha hecho real, porque los poderosos oligarcas mundiales han exprimido el jugo de las alarmas para aumentar el saco de sus beneficios.
Y, puestos a tomar en cuenta la fecha del 11S, no puede uno sustraerse de la Diada de Cataluña, esa autonomía del nordeste de España, que no quiere ser región, se resiste a ser nacionalidad y ahora pretende –con cierta sordina en la voz— reclamar una independencia que solamente le conviene en lo económico, porque sabido es que en Cataluña siempre se ha pensado (excepto por los catalanes sensatos, que aún son un buen montón) que lo importante es el dinero, la economía y la rentabilidad.
Huele a convenenciera reclamación la del independentismo, porque se adoba (hasta por el partido actualmente en el poder, bastante burgués y derechista) con exigencias de ayudas económicas desde el estado central español, ornadas de advertencias de que solamente se pide lo que se da a los demás.
O sea, “dame lo que me interesa, que si no me marcharé, quedándome”.
Éste es el galimatías que en el día de hoy suscita esa rica y noble región española, manipulada por un atajo de políticos corruptos e interesados, que parecen mirar solamente su bolsillo y el de sus adláteres.
Y, por si fuera poco, el gobierno español viene actuando como “la parrala”: “Ahora me rescato, ahora no me rescato; ahora pido ayuda; ahora no pido ayuda. Ahora me someto a todo lo que Europa impone; ahora hago como que defiendo mi independencia y digo que no admitiré nada”.
Así que el panorama es nada confortante, porque de aquel 11S de las torres gemelas aún sufrimos la absurda guerra de Afganistán, las restricciones de derechos con la excusa de la seguridad, el pánico nuclear, la ruptura de la economía... Y en el plano doméstico, este 11S, con la Diada catalana significándose, muestra una nación con la “pata quebrada” en cuanto a unión y solidaridad, con catalanes que recortan en hospitales pero mantienen representaciones carísimas en el extranjero, y con políticos que hacen más guiños que si tuvieran parkinson blefárico (en las cejas, aclaro).
Por eso, esa “merengosidad” que a veces pone de manifiesto el gobierno que padecemos, constituye un colofón insufrible para este 11 de Septiembre que da lugar al comentario, pero que uno desearía no tener que referir nunca más.
¡Y a lo “peor” aún hemos de pagar impuestos a Cataluña por mencionar su celebración del Día Nacional!
Con perdón…

“Los más insolentes en la prosperidad son en la adversidad los más débiles y cobardes; doblan la cerviz en faltándoles la autoridad, y se les ve tan abatidos como se les conoció soberbios; en un momento pasan de un extremo a otro”.- Fénelon (1651-1715) Escritor y teólogo francés.

SALVADOR DE PEDRO BUENDÍA

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